Indignación en el mundo del fútbol. Donald Trump llamó por teléfono al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y le pidió que revisara la expulsión de un jugador de la selección de Estados Unidos para que pudiera jugar contra Bélgica en los octavos de final del Mundial. “No fue ni falta, para mí no hay infracción. La decisión del árbitro fue horrible”, explicó el propio Trump. Ante la llamada del presidente norteamericano, la FIFA se saltó todas las reglas y decidió anular la sanción a Falorin Balogun para permitirle jugar este partido.
Esto que es normal que escandalice a los estamentos del fútbol no deja de ser una de las muchas genialidades a las que nos tiene acostumbrados Trump. El problema para él es que su equipo está muy lejos del nivel de otras selecciones, como se ha visto esta madrugada en el partido jugado contra Bélgica, que ha humillado a Estados Unidos infrigiéndole un 1 a 4. Mauricio Pochettino, seleccionador del equipo norteamericano, no ha dudado en alinear al amnistiado Balogun desde el principio.
¿Pero alguien piensa que puede haber otro equipo mejor que el de Trump? ¿El hombre que pone caprichosos aranceles, ordena operaciones militares sin sentido, se carga la arquitectura de la Casa Blanca, gana 1.200 millones de euros con las criptomonedas o impulsa proyectos urbanísticos de lujo en Gaza? ¿Alguien cree que iba a cruzarse de brazos mientras expulsaban a un jugador de su equipo? No, hombre, no. Esto no es conocer a Trump.
El drama no es tanto él como que la FIFA no tenga suficiente fuerza para pararle los pies y decirle que el fútbol es un deporte que tiene normas que deberían ser iguales para todo el mundo. Que no por tener más dinero vas a asegurarte la victoria.
La decisión de quitarle la tarjeta roja a Balogun puede ser considerada una nimiedad, pero esconde la realidad de que Trump cree que todo se puede conseguir con dinero. Los ingresos del actual Mundial pueden ascender a los 12.000 millones de dólares, el doble del anterior campeonato en Qatar, gracias a los beneficios que genera el mercado americano. Trump debe pensar que si él ha ayudado a que la FIFA tenga tantos beneficios, puede exigir y lograr imponer sus normas. Y es lo que hace. Jordi Juan es director de La Vanguardia. 7 de julio de 2026.



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