sábado, 18 de febrero de 2023

Del afán privatizador

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz domingo. Mi propuesta de lectura de prensa para hoy, del filósofo Emilio Lledó, va del afán privatizador. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos.
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¿Quién privatiza a los políticos?
EMILIO LLEDÓ
04 OCT 2011 - El País
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La defensa de lo público hace vivir la democracia. Hay, por supuesto, opiniones en contra que parecen apoyarse en ese latiguillo de la libertad individual para fomentar la riqueza; de la libertad de emprender, de crear, que se oculta bajo la oscurecida palabra de liberalismo. No se puede negar la importancia de los llamados bienes de consumo que, al parecer, la economía y los economistas administran. Pero el verdadero sustento de la sociedad, de la vida colectiva tan importante como la vida de la naturaleza, es la educación, la cultura, la ética. Ellas son las verdaderas generadoras de riqueza ideal, moral y material.
La democracia, que nació como lucha hacia la igualdad por medio de la reflexión sobre las palabras y por el establecimiento de unos ideales de justicia y verdad, no puede rendirse a las privatizaciones mentales de paradójicos libertadores. Sin embargo, apenas se insiste en el hecho de que la crisis que padecemos es una crisis que tantos competentes expertos, siguiendo el principio de la libertad y la competitividad, no han sabido evitar, ni tampoco las diversas burbujas -sobre todo las propias burbujas mentales- que inflaban y aireaban. Burbujas que, parece ser, les han permitido construir sin que nadie les pida responsabilidades por sus liberadas y productivas ganancias.
¿Quién nos devolverá, en el futuro, la vida pública, los bienes públicos, que nos están robando?
No se entiende bien cómo les votan a esos destructores de la idea de lo público
No es, sin embargo, una discusión sobre problemas económicos, cuyos entresijos y burbujeos desconocemos, a lo que voy a referirme, aunque haya siempre un principio de honradez y verdad en el que, seguro, todos nos entenderíamos. Aludiré únicamente a una de esas frases vacías que hincha las palabras de ciertas oligarquías. Desde hace años, de nuevo en estos días, como manifestación del menosprecio por la enseñanza pública y por sus profesores, se habla de la libertad de los padres para elegir el centro en el que educar a sus hijos. Esa defensa libertaria no tiene que ver con el deseo de que se practique en la educación una verdadera libertad: la libertad de entender, de pensar, de interpretar, de desfanatizar, de sentir. Libertad que, por encima de todas las sectas, debería fomentar la combatida Educación para la Ciudadanía y la identidad democrática. Una libertad que enseñase algo más que la obsesión por el dinero y por el solapado cultivo de la avaricia. A lo mejor, esa educación les obligaba a dimitir a algunos personajes de la vida pública, por vergüenza del engaño que arrastran y contaminan. Mejor dicho: haría imposible que se dieran semejantes individuos.
Ese sermoneo se funda sobre todo en el fomento de la privatización de la enseñanza que alimenta el dinero y la desigualdad. ¿Pueden gozar de esa libertad todos los padres? ¿También los de los barrios más modestos de las grandes ciudades? ¿Pueden ser libres para mandar a sus hijos a esos colegios privados? Centros que proliferan por nuestro país y que apenas pueden compararse, a pesar de sus supuestas y publicitadas excelencias, con cualquier colegio o instituto público de Francia o Alemania. Por lo visto los padres franceses o alemanes ni siquiera se han planteado esa posible libertad que, lógicamente, no necesitan. En ese mismo derrotero andan algunas universidades, que anuncian sus excelencias pregonando que "los alumnos encontrarán las profesiones que les permitirán colocarse rápidamente en la empresa". ¡Magnífico ideario para fomentar la vida universitaria, la pasión por el saber, el crear, el innovar! En el fondo, toda esa propaganda libertaria es fruto de planteamientos políticos, de dominio ideológico, de sustanciosos prejuicios clasistas, que con doble o triple moral predican libertad, cuando lo que realmente les importa, aunque quieran engañarse y engañarnos, es el dinero. Solo por medio de una ideología de la decencia, de la justicia, de la lucha por la igualdad, tan problemática siempre, puede alzarse el sistema educativo de nuestro país, de todos los países. No puedo por menos de citar un texto de Giner de los Ríos, entre muchos de los que podrían citarse del olvidado precursor: "El dogmatismo, el dominio sectario sobre los espíritus, el afán de proselitismo doctrinal, tantas otras formas de opresión y de coacción muestran cómo esa tutela se corrompe, y en vez de disponer gradualmente al hombre para su emancipación procura disponerlo para perpetuar su servidumbre".
En este punto tendríamos que preguntarnos: ¿Quién privatiza a los políticos? ¿Qué palabras huecas, convertidas en grumos pegajosos aplastan los cerebros de los que van a administrar lo público, o sea lo de todos, si la corrupción mental ha comenzado por deteriorar esas neuronas que fluyen siempre hacia la ganancia privada? No se entiende bien cómo a esos destructores de la idea de lo público les votan aquellos que perderían lo poco que tienen en manos de tales personajes. A no ser que la mente de esos súbditos haya sido manipulada y, en la miserable sordidez de la propia ignorancia, esperen alguna migaja, algún botón del traje que viste el supuesto partido político que les arrastra.
Habrá, como digo, que ir estudiando las razones que mueven el comportamiento de esos padres de la patria que tienen el deber de organizar, no para su provecho y el de sus amigoides o amigantes, eso que se suele llamar, más o menos acertadamente, el bien común. Un pueblo "maravillosamente dotado para la sabiduría", como decía Machado, y al que hay que dar ejemplo para que no pierda el sentido de la justicia, de la honradez. Es importante conocer en los defensores de la libre empresa, en los apóstoles de la privatización, qué empresa, ideología, fanatismo, les ha privatizado a ellos. Porque se trata de evitar que la patología individual de esos sujetos se convierta en patología, donde se hunde la vida colectiva.
Es un deber de la sociedad investigar y descubrir las razones ocultas de las privatizaciones. Parece que la raíz de todas ellas, con independencia de determinadas claves genéticas, brota también de la educación, de los ideales que, al abrirnos al mundo del saber y la cultura, hayan acertado a enseñarnos aquellos en cuyas manos está alumbrar la inteligencia y la sensibilidad. Las opiniones que se clavan en las neuronas y que determinan la forma de actuar sobre las palabras y sobre aquello a que esas palabras nos empujan, proviene de esos reflejos condicionados que, desde la infancia, han aprisionado nuestra manera de ver e interpretar el mundo.
Podemos intuir que la degeneración intelectual de buena parte de la clase política, y de los llamados emprendedores -los que, por ejemplo, emprendieron la destrucción de nuestras costas-, procede de esos conglomerados ideológicos en los que se mezclan, con la indecencia, alguno de los males a que se ha aludido. ¿Quién privatiza a los políticos? ¿Quién nos devolverá, en el futuro, la vida pública, los bienes públicos, que nos están robando?



















[ARCHIVO DEL BLOG] La insoportable levedad del Sr. Rajoy. [Publicada el 08/04/2009]








¡Joder, qué no hay forma; ni siquiera en Semana Santa se pueden estar callados! Y no lo digo por respeto a los fieles cristianos, sino por los pobres de espíritu y pacíficos ciudadanos, que teníamos la esperanza de que al menos en estas fechas de asueto y descanso, los políticos, y su verborrea incontinente e incontenible nos dejaran en paz... Los electores son muy suyos y quitan y ponen presidentes a voluntad. Es cierto que cada vez afinan más, pero ello no impide que cualquier inútil, o quizá, precisamente, por eso, por inútil, pueda llegar a presidente. 
Pruebas, a montones, y de todos los colores. Si don Mariano llega algún día a La Moncloa, ¡Dios no lo quiera, pero hágase su voluntad!, desde luego no será por su fina inteligencia política. De visita ayer, martes, en Gran Canaria, le oigo por televisión responder a un periodista sobre el bochornoso caso del diputado popular en el Parlamento canario que ofendió gravemente el honor de una diputada socialista. Según Rajoy, el diputado popular pidió perdón públicamente a la ofendida, pero como ésta no aceptó las disculpas, el problema es de ella, que es así de estrecha. Tema resuelto. Y a otra cosa. La entrevista me hizo recordar el artículo que el pasado 28 de marzo publicó el profesor Xosé Luis Barreiro en La Voz de Galicia titulado "Tengo una pregunta para Mariano Rajoy", que reproduzco más adelante. El presidente del partido popular en Canarias está siendo investigado por algo más que presuntas corruptelas políticas, pero para el Sr. Rajoy, lejos de preocuparle, su correligionario le parece el mejor político del archipiélago. ¡Pues qué bien, don Mariano; que Santa Lucía le conserve la vista porque lo que es el olfato, lo tienes bastante dañado! El Juez archiva la denuncia del PP en Canarias contra la Jefa Superior de Policía en Canarias, a la que acusan de connivencia con los socialistas por investigar las redes de corrupción con las que, presuntamente, algunos dirigentes regionales de PP, al mejor y más tradicional estilo mafioso, organizan redes clientelares políticas en su propio beneficio personal. El juez acusa a los denunciantes del PP de obrar con evidente mala fe... El Sr. Rajoy insiste: Yo estoy seguro de que esa connivencia entre policías, fiscales, jueces y socialistas (con rabos y cuernos) en contra del PP canario y sus honestos dirigentes, existe. ¡Vale, don Mariano, ráyese un millo!. El Tribunal Supremo, ¡el Supremo, don Mariano, el Supremo!.., deniega la admisión a trámite de la denuncia del PP contra el juez Garzón por prevaricación. Le denunciaron por su investigación de la trama de corrupción y financiación ilícita de algunos dirigentes nacionales, entre ellos el Tesorero del partido, del PP. Y don Mariano, esperando, esperando, esperando... Como si nada estuviera ocurriendo... ¡Dios nos pesque confesados si este inútil integral llega un día a presidente!. Menos mal que mañana se va a Mogán, al sur de Gran Canaria, a pasar la Semana Santa. Su alcalde y amigo, del PP, está incurso en denuncias e investigaciones sobre corrupción urbanística y varios delitos más, pero... a caballo regalado, don Mariano, para que le vamos a mirar los dientes. ¿Verdad?... Sean felices. Y vengan cuando quieran a Gran Canaria, que don Mariano se vuelve en pocos días a Madrid y el viento hace milagros con el mal olor ambiental... Tamaragua, amigos. HArendt











viernes, 17 de febrero de 2023

De algunos medios de comunicaión

 





Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz sábado. Mi propuesta de lectura de prensa para hoy, del poeta Luis García Montero, va de algunos medios de comunicación. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos.
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Los perros
LUIS GARCÍA MONTERO
13 FEB 2023 - El País
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Los espectáculos perrunos siempre tiran de mi imaginación. Es la factura que pago por tener los ojos pegados al suelo y sacar de paseo a los perros de mis hijos. Cuando en el parque o en las aceras advierten que se acerca otro perro, levantan las orejas, llenan sus ojos de una seriedad concentrada y detienen su andar despreocupado, animales de compañía que conocen bien el camino. Se miran, se acercan y empiezan a olerse el culo. Antes de gruñir o de mover la cola, nada mejor que reconocer los fluidos más íntimos en un movimiento circular en el que los hocicos persiguen la zona trasera del instinto y los excrementos.
Si estoy de buen humor, pienso en el mundo rosa tan trabajado por algunos cronistas que dan cuenta de cotilleos infames igual que de un terremoto o una guerra sin escrúpulos. Los ojos y los labios de la gente se ponen a husmear en los bajos fondos…, por ejemplo, de una cantante y un futbolista, como si el futuro del mundo dependiese de las barbaridades que se dicen o de los negocios que facilitan las vidas privadas. La exclusiva de un escándalo puede llegar a programarse como una cadena de carnicerías ante un público hambriento.
Cuando estoy de mal humor, me olvido de cantantes, futbolistas y personajes rosas. La imaginación se me va a otros extremos. A un perro le llamo mentira y al otro odio. Los veo dar vueltas, olerse el culo, gruñir e intentar subirse el uno encima del otro. Ahora las revistas no son rosa, ni se encuentran en las mesas de las peluquerías. Se trata de medios de comunicación que no trabajan para contar hechos, sino para buscar argumentos que promuevan relatos manipuladores y cultiven el lado sucio del que escucha. Las opiniones sucumben en la argumentación de los ladridos esperpénticos. Mundos paralelos, sonrisas y lágrimas, carcajadas y llantos.






















[ARCHIVO DE BLOG] Liderazgos. [Publicada el 15/06/2009]












Hace unos días leía un artículo en El País sobre liderazgos. Se titulaba "Liderazgos en nuestros tiempos", y estaba escrito por José Luis Álvarez, doctor en Sociología por la Universidad de Harvard. Lo primero que se me ocurrió fue acudir a la definición de "liderazgo" del Diccionario de la Real Academia Española, que en su versión electrónica, la presenta como voz enmendada para la próxima edición, la vigésimo tercera, con las acepciones de:
1. m. Condición de líder.
2. m. Ejercicio de sus actividades.
3. m. Situación de superioridad en que se halla una institución u organización, un producto o un sector económico, dentro de su ámbito.
Como el artículo de José Luis Álvarez tiene claras connotaciones políticas, me quedo con las acepciones primera y segunda y busco de nuevo la definición académica de "líder" y me encuentro con otras tres acepciones, de las que sólo me interesan las dos primeras:
(Del ingl. leader, guía).
1. com. Persona a la que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora.
2. com. Persona o equipo que va a la cabeza de una competición deportiva.
3. com. Construido en aposición, indica que lo designado va en cabeza entre los de su clase.
Ya puestos, me asomo al "Thesaurus. Gran Sopena de Sinónimos y Asociación de Ideas", de David Ortega Cavero (Ramón Sopena, Barcelona, 1987), que me da, entre otros, los siguientes sinónimos de "líder": jefe, superior, director, mayor, amo, cabeza, jerarca, prepósito, capataz, presidente, caudillo, prócer, patricarca, jerifalte, abanderado, mandón, importante, capitán, portavoz, primate...
Y no se muy bien porqué, me quedo con la impresión de que todos esas acepciones tienen en mayor o menor grado connotaciones negativas, o al menos peyorativas. ¿Será por qué casi todas son aplicables a los responsables políticos, y esa negatividad es la percepción mayoritaria de la ciudadanía española y europea? Si tomamos como termómetro de nuestra valoración de la clase política la reciente respuesta ciudadana en las elecciones al Parlamento europeo, yo me atrevería a decir que sí.
El artículo que comento de José Luis Álvarez se centra específicamente en un análisis histórico de las cualidades de liderazgo de los cinco presidentes del gobierno que hemos tenido en España desde la aprobación de la Constitución de 1978: Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, en el que incluye al actual líder de la oposición, Mariano Rajoy.
El articulista en cuestión establece dos tipos de liderazgo político (el transformacional y el transaccional) y encuadra a cada uno de los líderes citados en uno u otro tipo de liderazgo explicando el por qué de ese encuadramiento.
No voy a opinar sobre ese encuadramiento, que me parece tan subjetivo como cualquier otro, pero que encuentro sumamente interesante. La cuestión, para mi, es que tipo de liderazgo es mejor para la ciudadanía, y ahí, reconozco que me pierdo de nuevo. Personalmente, en circunstancias políticas "normales" (no me pregunten que considero "normal" en política porque la liaríamos de nuevo), prefiero el liderazgo transaccional, a lo Calvo-Sotelo. En circunstancias "excepcionales" (¿estamos ahora en una de ellas?, prefiero pensar que no, y clasificarla como "complicada") optaría por un liderazgo transformacional, como el que significó, al menos para mi, el de Adolfo Suárez, hasta el momento de la aprobación de la Constitución.
El artículo que comento apareció publicado el pasado día 11 en las páginas de Opinión (lo reproduzco más adelante) y no se si por casualidad (es la penúltima pregunta que me hago hoy: ¿existen las casualidades en política?) en el día de ayer la revista Domingo publica dos extensos e interesantes reportajes de mi paisano, el periodista y escritor Juan Cruz, sobre la persona de Adolfo Suárez: uno, centrado en su ascenso al poder, en 1976, aupado por una hábil estratagema del presidente de las Cortes, Torcuato Fernández-Miranda, con la complicidad del Rey; el otro, mucho más intimista, sobre su situación de enfermo de alzheimer, y su vida actual retirada de todo ámbito público, junto a su familia. Los reproduzco también más adelante.
Y termino con una última pregunta que les hago y que me hago a mi mismo: ¿existe hoy algún líder real o potencial en la escena política española y europea? Tengo la impresión de que no, pero, en fin, ustedes dirán...
Sean felices. Tamaragua, amigos. HArendt













jueves, 16 de febrero de 2023

Del nuevo mapa geoestratégico de Europa

 








Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz viernes. Mi propuesta de lectura de prensa para hoy, del historiador Luuk van Middelaar, va del nuevo mapa geoestratégico de Europa. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos.
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El nuevo mapa estratégico de Europa, un año después de la invasión de Ucrania
LUUK VAN MIDDELAAR
12 FEB 2023 - El País
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Un año después de la invasión rusa, el mapa estratégico de Europa está cambiando. Las fronteras están endureciéndose. El poder se desplaza hacia el Este. Esta dinámica crea malestar en la pareja francoalemana, pero desde luego también abre un espacio nuevo para países clave como España.
Para comprender lo que está pasando, hay que distanciarse de la imagen de las decisiones inmediatas de los dirigentes, Parlamentos y sociedades de toda la UE desde aquel fatídico 24 de febrero: las sanciones, las entregas de armas, los precios de la energía, la inflación. En lugar de ello, intentemos hacernos una idea del momento histórico.
El año 2022 debe ser visto como una especie de “mini 1989″. La invasión es la mayor sacudida geoestratégica en el continente europeo desde la caída del muro de Berlín. Las realidades y las relaciones están cambiando. El canciller alemán Olaf Scholz tenía razón cuando habló de un Zeitenwende, un cambio de época. Estamos entrando en una nueva era.
Todo empezó con una gran conmoción. La guerra no es algo que esté pasando lejos, sino aquí al lado. Es una guerra terrestre que se desarrolla aquí, en nuestro continente. Por supuesto, la conmoción se sintió con más fuerza en Europa Central y del Este, incluida Alemania, que en los países de la costa atlántica, como España, Francia o Países Bajos, donde también se sintió de manera amplia.
Rusia se convierte en un enemigo contra el que debemos defendernos. Observemos las decisiones sobre el aumento del gasto en defensa. El primer cambio fundamental que produce la invasión es dónde estamos hoy, como Europa: al oeste de Rusia. Rusia ha tenido desde el siglo XVII una tentación occidental-europea y otra oriental-asiática. Al leer las novelas de Tolstói y Dostoievski, uno encuentra de manera recurrente conversaciones sobre la identidad del país.
Sin embargo, hoy, Rusia no es Europa. La Rusia de Vladímir Putin ha abandonado la familia de las naciones europeas. Un símbolo inequívoco, en marzo del año pasado, fue la retirada (y al mismo tiempo la expulsión) de Rusia del Consejo de Europa, el organismo que se ocupa de los derechos humanos y la democracia. Moscú ha dejado el espacio de los valores comunes.
Por el contrario, la mayoría de los europeos están de acuerdo en que Ucrania es Europa. Este es el argumento que el presidente Volodímir Zelenski ha defendido sin descanso y con maestría, incluido en su reciente visita a Londres, París y Bruselas.
Un segundo cambio espacial, directamente relacionado, es el endurecimiento de las fronteras. Ha vuelto a surgir una línea clara de demarcación que atraviesa al continente, como un nuevo telón de acero, desde el Báltico hasta el mar Negro. Ha dejado de haber espacio conceptual para “neutralidad”, “no alineación” y “zonas neutrales”. La petición de Finlandia y Suecia de ingresar en la OTAN es un claro síntoma de este cambio. De la misma manera que la idea de que Ucrania pudiera ser un Estado neutral —una noción que aún podía defenderse en enero de 2022— ya no sea viable.
¿Cómo hacer sitio a Ucrania de este lado de la nueva frontera endurecida? Después de algunas vacilaciones iniciales, los dirigentes europeos han ofrecido dos respuestas.
En primer lugar, otorgando a Ucrania la condición de país candidato a la Unión Europea, una decisión que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus 26 colegas tomaron en la cumbre de la UE de junio del año pasado. Esta medida era impensable hace un año. La reciente visita de la Comisión Europea a Kiev demostró la seriedad de la UE. Ahora bien, aunque el Gobierno ucranio tiene prisa, porque se juega su existencia, sabemos que esto tomará tiempo.
De ahí la segunda respuesta para dar forma a la nueva realidad estratégica: instituir una Comunidad Política Europea que exhiba la unidad de “la familia europea” en su conjunto. A la primera cumbre de esta nueva entidad en Praga, el pasado mes de octubre, asistieron en total 44 líderes, los 27 de la UE y también, entre otros, los primeros ministros de Reino Unido, Noruega y Suiza, el presidente de Turquía y, por supuesto, el presidente Zelenski, aunque en una comparecencia por vídeo. La foto de esta cumbre transmitió a Putin y al mundo el crucial mensaje de que los Estados europeos están unidos. Todas las miradas estarán puestas en España cuando acoja la tercera cumbre, en octubre de 2023, en la Alhambra.
También dentro de la familia de la UE propiamente dicha, la sacudida bélica ha alterado muchos equilibrios. “Europa se mueve hacia el Este”, dijo el canciller alemán Scholz en un importante discurso pronunciado en Praga el verano pasado. Una frase aparentemente inocente con profundas consecuencias.
Para empezar, desde la invasión rusa, las voces de los europeos del Este se han hecho oír con más fuerza en los debates públicos y en las reuniones de la UE y la OTAN. En especial, los polacos y los bálticos se sienten reivindicados. Hacía mucho tiempo que ellos advertían sobre la agresiva actitud de Rusia y la necesidad de armarse contra ella, que ellos calificaban de ingenua la política energética de Alemania, que ellos hacían todo lo posible para que Ucrania se incorporara a la familia. Hasta el 24 de febrero, era fácil descartar esas advertencias tildándolas de mera obsesión emocional con Rusia. Ya no más. La invasión dejó a Berlín y París “sin habla y paralizados”, dijo un analista de defensa. Europa del Este ganó voz política y moral. Y con consecuencias muy concretas, como, por ejemplo, más rapidez en la entrega de armas a Ucrania. Para estos países, la suerte de Ucrania es el reflejo de su propia escapatoria del yugo de Moscú.
No es que ahora, de repente, Polonia y Estonia decidan todo. La agenda de Bruselas no es solo Rusia y defensa. El mercado interior, el euro, la industria, la migración: en esos ámbitos cuenta el peso económico y demográfico de todos. Y ese peso sigue estando en el oeste y el sur del continente. Alemania, Francia, Italia y España, en total, suman más de 250 millones de habitantes y Polonia (38 millones) y Rumania (19 millones) están por detrás. Es decir, no ha disminuido la importancia de los cuatro grandes.
En los últimos tiempos se ha prestado mucha atención a la relación franco-alemana, un “matrimonio de conveniencia” que está claramente atravesando una etapa difícil. Desde la guerra, muchas de las decisiones más cruciales tienen que ver con la defensa y la energía. En estos dos terrenos, las ideas y los intereses de Francia y Alemania son muy diferentes. ¿Hay que comprar más armas en Estados Unidos (Berlín) o estimular la industria de defensa en Europa, lo que en la práctica suele beneficiar a Francia (París)? ¿Son las centrales nucleares una peligrosa fuente de residuos (Berlín, sobre todo Los Verdes) o una valiosa fuente de energía baja en emisiones de CO₂ (París)? Todos ellos son motivos para agrias discusiones.
Aun así, coincidiendo con su 60º aniversario de boda, celebrado solemnemente en París el mes pasado, Francia y Alemania lograron encontrar un camino común para avanzar. No en materia de defensa ni de endeudamiento común, sino en industria y energía verde. La producción de hidrógeno a gran escala, los nuevos gasoductos, una red eléctrica continental, es decir, las energías limpias, son los asuntos en los que quieren trabajar París y Berlín. En tiempos de cambio climático y guerra, ese es el proyecto de futuro.
Ahí hay otra oportunidad para España y los socios del Sur. También en materia energética la guerra está trastocando el mapa de Europa. Con la interrupción del gas ruso procedente del Este, la posición meridional se convierte de pronto en una nueva fuerza: producción de hidrógeno a partir de la energía solar, importaciones del norte de África y Latinoamérica, ajetreadas terminales de gas natural licuado desde Barcelona hasta Sines, sin olvidar la extraordinaria capacidad de regasificación de España.
En definitiva, en el nuevo mapa de Europa, mientras que el Este está a la vanguardia en la defensa, el Sur está en el centro de la transición energética. Conviene seguir observando este doble desplazamiento del poder, ahora que la guerra de Ucrania, trágicamente, va a iniciar su segundo año.






















[ARCHIVO DEL BLOG] Sexo, ciencia y educación. [Publicada el 06/04/2009]














¿Recuerdan ustedes la escena de "Annie Hall" o "Manhattan", no estoy seguro de en cuál de ellas, en la que Diane Keaton le pregunta a Woody Allen: "¿Tú es que no piensas nada más que en el sexo?"; la inocente respuesta de éste resulta antológica: "¡Ah!, ¿pero es que hay alguna otra cosa?". Lo cuento porque a pesar de la movidita semana que llevamos: Cumbre del G-20 en Londres, reunión de la OTAN en Estrasburgo, encuentro Obama-Zapatero en Praga, Alianza de Civilizaciones en Estambul, situación económica en el mundo, y crisis de gobierno en España (de mi tierra, Canarias, mejor corremos un tupido velo), un servidor, como la Keaton, se niega a entrar en el juego y no quiere hablar de política y, menos aún, de economía. Les remito a la lectura de lo escrito por los supuestamente entendidos en ambas materias, que no por casualidad, suelen ser los que más notoriamente patinan en sus predicciones. Me gustaría comentarles varios artículos leídos en estos días sobre ciencia, educación y sexo. Sobre ciencia escribió en su blog un interesante artículo el escritor, divulgador científico y ex-ministro, Eduardo Punset, titulado "El Universo más allá del Big Bang", que comienza con esta reflexión: "El gran divulgador científico y astrónomo Carl Sagan murió de tristeza –dicen las buenas lenguas– al descubrir que no había rastro de vida en el universo, salvo la nuestra en el planeta Tierra. Estábamos solos y no podríamos jamás compartir con otros nuestras vivencias. Es más, no sabríamos nunca lo que realmente somos, puesto que al ser el único ejemplo de vida en el universo no íbamos a poder compararnos con masas y con lo que llamamos constantes de la naturaleza distintas de las nuestras. Al no poder compararnos con otras formas de vida, es imposible definirnos a nosotros mismos". Hay más cosas interesantes en el comentario de Punset, por ejemplo, la pregunta sobre que hacía Dios, de existir, antes del Big-Bang... O los nuevos descubrimientos científicos que nos hablan de la cada vez más probable existencia de universos paralelos similares al nuestro. Les animo a leerlo pinchando en el enlace anterior. De televisión y educación, leo en otro blog, esta vez el de la escritora y periodista Rosa María Artal, otro ácido comentario titulado: "España, la mala educación", en el que, nosotros los españoles, no quedamos precisamente muy bien parados en materias tales como educación cívica, cultura, lectura de prensa y consumo de horas televisivas. Duele, porque nos mete el dedo en el ojo, pero es instructivo. Se lo aconsejo. Por último, en la revista Babelia del pasado 7 de marzo, escribían sobre sexo, erotismo y pornografía, Andreu Martín ("Malos tiempos para la erótica") y Ramón Reboiras ("Planeta Eros"), sendos reportajes que reproduzco más adelante. He recordado haberlos leído, casi un mes después, porque el viernes pasado recalé accidentalmente, zapineando, en la porno semanal de Canal Plus, comprobando una vez más lo tremendamente aburrida que es la pornografía cinematográfica en contraposición a la literatura erótica. De la primera habla en su artículo Andreu Martín que se formula una pregunta ya tópica: ¿Que diferencia hay entre erotismo y pornografía?. Él da varias respuestas, todas interesantes, que comparto. La mía es simplemente, el buen gusto, que en cine es difícilmente perceptible pero no imposible de plasmar. Por ejemplo, el polvo entre Victoria Abril y Antonio Banderas en "Átame", o la sodomización de Kathleen Turner por William Hurt en "Fuego en el cuerpo", tienen una carga de sensualidad que nunca podrá alcanzar una película porno por mucha pila "Duracell" que le pongan en la polla al galán de turno. La literatura erótica es algo bien distinto, pues la expresión escrita permite matices (¡la diferencia siempre está en los matices!) que lo meramente visual no hace posible. El artículo de Reboiras hace referencia a ellos y al impagable papel de la editorial Tusquets con su colección de novelas "La Sonrisa Vertical". De ella, recuerdo dos títulos, para mi, imborrables: "Emmanuelle", de la escritora francesa Emmanuelle Arsan, quizá la mejor novela erótica de la historia, y "Las edades de Lulú", de la escritora española Almudena Grandes, obra primeriza e inolvidable de su gran autora. Ambas llevadas al cine con éxito muy desigual e inferior a sus novelas homónimas, historias escritas por mujeres y sobre mujeres... Se las recomiendo; seguro que las disfrutan. Sean felices. Tamaragua, amigos. HArendt



















miércoles, 15 de febrero de 2023

De los críticos literarios

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves. Mi propuesta de lectura de prensa para hoy, del crítico literario Rafael Narbona, va de su oficio. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos.
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¿Para qué sirve un crítico literario?
RAFAEL NARBONA
10 FEB 2023 - Revista de Libros
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Las preguntas contundentes merecen respuestas contundentes, pero en este caso no es posible. Si adoptamos la lógica del beneficio, que no extiende su mirada más allá de los resultados materiales, la respuesta es muy sencilla. Un crítico literario no sirve para nada. Desde hace tiempo, la opinión de los críticos ya no incide en las ventas, la consagración o la defenestración de un autor. En España, el último crítico verdaderamente influyente fue Rafael Conte. Después, ha habido otros nombres que merecen mencionarse, como Miguel García-Posada, Santos Sanz Villanueva, Ignacio Echevarría o José María Guelbenzu, que además ha escrito excelentes novelas, pero ninguno ha disfrutado de ese poder que en otro tiempo caracterizó a las grandes figuras de la crítica. No es que sean inferiores a sus predecesores. No es un problema de excelencia, sino de decadencia. Desde los noventa, la civilización del espectáculo ha actuado como un devastador agente de erosión que ha obligado a la cultura a retroceder hasta bordear la irrelevancia. En las páginas de esta revista escribió Martín Schifino, un crítico extraordinario, pero hace tiempo que abandonó el oficio porque advirtió su inutilidad. ¿Por qué seguir escribiendo reseñas cuando ya no ejercen ninguna influencia? ¿No es tan absurdo como pasearse con un bombín por la Gran Vía?
No voy a ocultar que me gustan los bombines. Al actor Patrick Macnee le quedaban de maravilla en Los Vengadores, la estupenda serie británica de los sesenta, pero si alguien cometiera hoy la imprudencia de rescatar esa prenda, solo provocaría irrisión. Algo semejante sucede con los críticos literarios. Solo damos risa. Por cierto, cabe preguntarse quién puede arrogarse esa condición. No hay títulos universitarios ni másteres que acrediten la capacidad de enjuiciar una obra con el rigor necesario. Yo llevo veintidós años escribiendo reseñas en distintos medios, todos bastante conocidos. Imagino que eso me convierte en crítico, pero no me salva de ser un cachivache inservible y anacrónico. Cada vez que escribo una reseña, tengo la impresión de pasear en público con un bombín como los de Patrick Macnee, pero ya ni siquiera suscito burlas. Simplemente, me he vuelto invisible. Me temo que mis colegas comparten ese destino, aparentemente amargo, pero quizás no tan desafortunado. Ser invisible era la máxima aspiración de algunos estoicos, según los cuales solo vive bien el que sabe ocultarse.
Julio Camba soñaba con no ser nada. Los críticos literarios ya lo han logrado. No son nada, una simple pompa de jabón que dibuja una pirueta en el aire y estalla sin dejar ninguna huella. Sin embargo, son necesarios, como los buenos modales, el humor exento de malicia, las lámparas Tiffany, una corbata con un bonito estampado o la seriedad, cuando esta es realmente necesaria y no simple afectación que encubre una pavorosa inanidad. Cuando está bien escrita y se basa en razonamientos precisos, la crítica literaria se convierte en un género más. Aporta belleza y refinamiento. Pienso en los textos de Octavio Paz sobre Pessoa, Rubén Darío o Cernuda. O en los ensayos de Pedro Salinas. Algunos objetarán que se trata de piezas de otra naturaleza, pero realmente son ejercicios de crítica literaria. Eso sí, sin las limitaciones de la prensa, que exige al crítico trabajar con rapidez y no extenderse más allá del espacio disponible. Borges ejerció la crítica literaria y nos dejó análisis memorables sobre Whitman, Chesterton, Quevedo, Oscar Wilde, H. G. Wells o la poesía gauchesca. Esos textos corroboran su teoría de que el crítico puede ser un «creador» y la crítica un «hecho creativo».
¿Por qué seguir escribiendo crítica literaria, si ya nadie le presta atención? Quizás por la misma razón que los monjes de la orden de San Benito se dedicaron a preservar el saber de la Antigüedad durante los siglos posteriores a la caída de Roma. Alguien debe ocuparse de separar el grano de la paja. Se publica mucho, cada vez más, pero escasean las obras ambiciosas. No tengo nada contra el arte menor. Suelo releer las novelas de Enid Blyton, quizás porque echo de menos mi niñez, cuando una nueva aventura de los cinco representaba un acontecimiento. Sin embargo, creo que la distinción entre alta y baja cultura es necesaria. Hay una distancia sideral entre Blyton y Dostoievski. Eso sí, a veces se menosprecia injustamente a algunos escritores, como sucedió durante mucho tiempo con Robert Louis Stevenson, rebajado a simple autor de novela infantil y juvenil. Gracias a Borges y otros escritores que practicaron la crítica literaria, como Chesterton, Stevenson ocupa hoy el lugar que le corresponde. Ya nadie cuestiona que es uno de los grandes narradores del XIX. La crítica literaria pone las cosas en su sitio. Esa es su misión y no es una misión baladí.
Quizás el aspecto más antipático de la crítica literaria sea su compromiso de enjuiciar obras ajenas. Soy un firme defensor de la cortesía, pero creo que un crítico está abocado a obrar con cierta brutalidad. Sus juicios no deben formar parte de las estrategias de marketing. Si algo es mediocre o afectado, debe señalarlo, aunque eso le cueste un disgusto. En el terreno de la crítica cinematográfica, aún se practica esa actitud. Por ejemplo, Carlos Boyero no tiene pelos en la lengua. Uno de los críticos literarios que he mencionado tampoco los tenía, pero su sinceridad le costó un despido fulminante.
Los críticos deben imitar a Sócrates. Es decir, deben ser tan molestos como un tábano. Tal vez eso les devolvería algo de prestigio. O no. ¿Quién sabe? Yo seguiré escribiendo reseñas. No sé cuánto tiempo. Depende de muchas cosas. Aprecio cierta fatiga, pero me hace ilusión pensar que mi trabajo está tan demodé como una corbata de lazo. Todo lo que merece la pena es perfectamente inútil.