sábado, 1 de agosto de 2009

"Desde el Trópico de Cáncer", cumple años

Este blog está de celebración. Hoy, 1 de agosto, cumple tres años, ha sobrepasado ya sus primeras 1200 entradas, y recibe, en el conjunto de los sitios en que se publica, una media de 495 visitas diarias.

Nació en la dirección electrónica "http://ccampos1946.blog.com", donde aún puede ser leído, para pasar más tarde, en mayo de 2008, a "http://harendt.blogspot.com". Desde hace un tiempo se publica también, simultáneamente, en las secciónes de blogs del diario El País (1) y de la Cadena SER (2).

En estos tres años ha modificando muy poco su estructura. Fue diseñado como un divertimento de su autor con la única pretensión de dejar constancia de aquellas noticias y artículos de opinión en prensa, radio o televisión, que merecían su atención y comentario. Nunca ha pretendido sentar juicio de validez universal sobre asunto alguno; únicamente manifestar la opinión, generalmente intrascendente y con un pelín de mala leche como adobo, que al autor del blog le merece el asunto tratado. En cualquier caso, reitera públicamente su convencimiento de que lo interesante es "lo comentado" y no "su" comentario.

El autor reconoce que el blog da sensación de agotamiento. 1200 entradas, 400 por año, son quizá, excesivas... Veremos si aguanta... Gracias de nuevo a todos por compartir este experimento con él.

Les dejo con un poema del grancanario Nicolás Estébanez (1838-1914), un poeta métido a político más que un político que escribía poemas, que me parece refleja muy acertadamente lo que yo defino como idiosincracia canaria e isleña: "un estado de ánimo rodeado de agua por todas partes". Se titula "La sombra del almendro", y ya lo he reproducido anteriormente en el Blog. Espero que lo disfruten. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. (HArendt)




LA SOMBRA DEL ALMENDRO
(Nicolás Estébanez)


La patria es una roca,
la patria es una fuente,
la patria es una senda y una choza.

Mi patria no es el mundo;
mi patria no es Europa;
mi patria es de un almendro
la dulce, fresca, inolvidable sombra.

A veces por el mundo
con mi dolor a solas
recuerdo de mi patria
las rosadas, espléndidas auroras.

A veces con delicia
mi corazón evoca,
mi almendro de la infancia,
de mi patria las peñas y las rocas.

Y olvido muchas veces
del mundo las zozobras,
pensando de las islas
en los montes, las playas y las olas.

A mi no me entusiasman
ridículas uotpías,
ni hazañas infecundas
de la razón afrenta, y de la Historia.

Ni en los Estados pienso
que duran breves horas,
cual duran en la vida
de los mortales las mezquinas obras.

A mi no me conmueven
inútiles memorias,
de pueblos que pasaron
en épocas sangrientas y remotas.

La sangre de mis venas,
a mi no se me importa
que venga del Egipto
o de las razas céltica y godas.

Mi espíritu es isleño
como las patrias rocas,
y vivirá cual ella
hasta que el mar inunde aquellas costas.

La patria es una fuente,
la patria es una roca,
la patria es una cumbre,
la patria es una senda y una choza.

La patria es el espíritu,
la patria es la memoria,
la patria es una cuna,
la patria es una ermita y una fosa.

Mi espíritu es isleño
como las patrias costas,
donde la mar se estrella
en espumas rompiéndose y en notas.

Mi patria es una isla,
mi patria es una roca,
mi espíritu es isleño
como los riscos donde vi la aurora...





Faro de Maspalomas (Gran Canaria) al atardecer




Notas:
(1) http://lacomunidad.elpais.com/ccampos1946
(2) http://lacomunidad.cadenaser.com/desde-el-tropico-de-cancer.



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Este comentario se publica simultáneamente en las páginas electrónicas del diario El País: http://lacomunidad.elpais.com/ccampos1946
y de la Cadena Ser: http://lacomunidad.cadenaser.com/desde-el-tropico-de-cancer. La versión definitiva del mismo puede leerse en: http://harendt.blogspot.com
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura", (Voltaire).




Entrada núm. 1202 (.../...)

viernes, 31 de julio de 2009

Tinto de Verano: Inocencia

Inocencia y bondad no son términos sinónimos. Los niños, en su inocencia, suelen ser extremadamente crueles: con sus hermanos, con otros niños, con los animales, con los "otros".... Lo digo por experiencia. Yo, con seis o siete años, cazaba gorriones con tirachinas, disparaba a los gatos con escopetas de perdigones, prendía fuego a las filas de orugas que circulaban por el jardín y organizaba fogatas en las cuadras para espantar a los caballos. Con nueve años me escape de clase durante un mes, en pleno invierno. Y con diez, viviseccionaba lagartijas, sin anestesia... Ahora soy incapaz de matar una mosca... He reflexionado sobre ello leyendo el relato de la escritora Nuria Labari en El País de hoy. Se titula "El País de las Hadas Muertas", y va sobre la tremenda crueldad de la que puede ser capaz un niño, en su inocencia.... Espero que les guste. El dibujo, original como siempre para estos relatos, es de César Fernández-Arias. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





La escritora Nuria Labari




"EL PAÍS DE LAS HADAS MUERTAS", por Nuria Labari
EL PAÍS - 31-07-2009

El se ha quedado dormido en su silla del jardín. La camisa se le abre un poco en la panza. Tu madre recoge la mesa sin hacer ningún ruido. Ella tampoco quiere que despierte. El calor derrite vuestra casa como un helado que nadie quiere comer. A ti te gusta ese calor porque lo deja tieso. Coges la aguja y te vas. Sales corriendo hasta el lugar donde brincan las alas azules y allí te quedas quieta mirando hasta que atrapas la primera. Muy despacio, arrancas una de sus alas y posas el cuerpo mutilado de la libélula sobre la tierra. Le colocas una piedrecilla encima para que no arrugue las otras con sus estertores. Coges la aguja y ensartas el ala en tu collar de hada. Cuando empezaste a hacerlo pensabas que sería azul transparente. Ahora algunas alas son verde oscuro y marrones, como pétalos secos. Es el collar de un hada muerta, pero te gusta.

Prefieres las heridas a los moratones. Todos los niños tienen heridas y algunas niñas también. Los moratones, sobre todo los de la espalda, no hay quien los explique.

Las lagartijas las llevas en el bolsillo pequeño de la mochila. Lo mejor es que mueran asfixiadas porque así no se estropea su piel ni les faltan las patas o la cola. Las que matan los chicos se quedan totalmente espachurradas. En tu habitación sacas el cutter y divides al primer animal en dos con una incisión que lo recorre de la cabeza a la cola. Sacas las tripas con cuidado. Casi no hay sangre. No gotea como una herida humana, pero las vísceras sí son rojas. La vacías hasta que puedes extender su piel como una hoja sobre tu escritorio. Es hermosa y perfecta. Colocas dos tomos de la enciclopedia Larousse sobre la piel escamada y esperas mientras se prensa junto a las demás. Serán alfombras en tu casa de muñecas. Todas durarán siempre.

Él quiere al gato tanto como a sus herramientas. Lo encontró dentro del motor de la camioneta y lo llamó Alicates. Hoy Alicates ha salido de la casa y lo encuentras cerca del río. El animal casi nunca sale porque él nunca olvida cerrar una puerta. Cierra y volverá más tarde, cierra y ya no puedes salir, cierra y ya está en casa. El gato no está alerta. Lanzas y la piedra lo atiza en la cabeza. Alicates gime como un chiquillo. Y sangra. No huye, sólo chilla y se lame la herida, como si pudiese beber toda la sangre que brota. Quieres ayudarlo. Coges su cuerpecillo y lo metes en el río para lavar la herida. Pero Alicates se revuelve y lanza gemidos afilados. Sumerges su cabeza y así Alicates se tranquiliza. Inmediatamente deja de chillar y sus movimientos se vuelven lentos debajo del agua. Hasta quedarse completamente quieto. Por fin Alicates no siente nada.

Ha vuelto a olvidar cerrar una puerta. Baja por las escaleras al garaje. Ves su nuca y agarras la misma pala con la que enterraste a Alicates. Sabes que será más fácil que matar al gato.





Dibujo original para este relato de César Fernández-Arias



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Este comentario se publica simultáneamente en las páginas electrónicas del diario El País: http://lacomunidad.elpais.com/ccampos1946
y de la Cadena Ser: http://lacomunidad.cadenaser.com/desde-el-tropico-de-cancer.
La versión definitiva del mismo puede leerse en: http://harendt.blogspot.com
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura", (Voltaire).




Entrada núm. 1201 (.../...)

jueves, 30 de julio de 2009

Chimérica

Hace muy pocos días la prensa se hacía eco de los intentos del presidente Obama por ligar a China y Estados Unidos en una especie de "alianza estratégica" de largo alcance y calado de la que ha hecho fortuna su sobrenombre de "Chimérica".

La primera vez que leí ese término, Chimérica, fue en un extenso y documentado artículo de Julio Aramberri, sociólogo y profesor de la Universidad Drexel de Filadefia (USA), en el número del pasado mes de junio de Revista de Libros. Se titula "El imperio deudor" y ya hablé de él en su momento en este mismo blog y a dicho comentario les remito (1).

El inventor del mismo fue el historiador británico Niall Ferguson, que lo empleó en su libro "The Ascent of Money. A Financial History of the World" (The Penguin Press, Nueva York, 2008), y del que Julio Aramberri dice en su artículo citado (2), que lo creó para denominar la relación entre los dos colosos económicos del mundo.

En su blog "Del alfiler al elefante", el periodista Lluís Bassets, responsable de la sección de Internacional de El País, escribe hoy sobre el mismo asunto un artículo titulado "Quimérica Chimérica", que pone en duda la posibilidad de que cuaje en algo fructífero y positivo esa conjunción chino-americana.

Tomando como punto de partida el propio concepto de "quimera": monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón, y aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo, Bassets juega con las dos palabras del título, tan similares fonéticamente, para plantear que hay elementos en esa alianza que se repelen por sí mismos, y que para que esa "Quimérica Chimérica" tenga larga vida y sea la superpotencia del siglo XXI no basta con una buena ecuación entre intereses mutuos, sino que hace falta algo más de equilibrio y una cierta convergencia económica y política, que hoy por hoy resulta de difícil conjunción.

Espero haberles incitado a la lectura de ambos artículos, los de Bassets y Aramberri, y haber despertado su interés. Estoy seguro que los disfrutarán. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)


Notas:
(1) http://harendt.blogspot.com/2009/06/obama-en-oriente-medio.html
(2) http://www.revistadelibros.com/articulo_completo.php?art=4359




El presidente chino, Hu Jintao, y el norteamericano, Barack Obama





"Del alfiler al elefante"
30 julio, 2009 - Lluís Bassets
QUIMÉRICA CHIMÉRICA

Una quimera es un ser mitológico y fantástico, mezcla de dos especies animales distintas. El término se utiliza también en ingeniería genética para designar los seres producidos en el laboratorio con la mezcla de células de animales diferentes. Para la Real Academia es "lo que se propone como posible o verdadero no siéndolo". El británico Niall Ferguson es el inventor de una quimera que además enuncia su propio nombre: Chimérica, palabra que utiliza para designar a un país imaginario formado por China y América, a las que llama respectivamente Chimérica oriental y Chimérica occidental, y que en inglés significa exactamente quimérica.

"Los chiméricos orientales son ahorradores; los chiméricos occidentales son consumidores. Los orientales se dedican a la manufactura; los occidentales a los servicios. Los orientales exportan; los occidentales importan. Los orientales acumulan reservas; los occidentales gestionan déficits y producen bonos denominados en dólares que son codiciados por los orientales". Así es como este imaginativo historiador y periodista explica el funcionamiento de este coloso dual que domina y conduce el mundo, aunque sólo sea por la fuerza de las grandes magnitudes: cuenta con un 13% del territorio mundial, una cuarta parte de la población y un tercio del PIB del planeta.

Hay complementariedad en la quimera de Ferguson, y a ella se debe precisamente el crecimiento de la economía global en los últimos años. Pero también hay elementos que se repelen por su naturaleza misma. Las estructuras de poder en una y otra Chimérica no son tan sólo distintas, sino abiertamente incompatibles. Los chiméricos orientales se rigen por un sistema oscurantista y secreto, en el que no se conocen las reglas y los sistemas de ascenso y selección, que se producen en reuniones cerradas, seguidas de crípticos comunicados y silenciosos gestos de asentimiento. Los chiméricos occidentales en cambio nada pueden hacer si no es a plena luz y bajo el escrutinio público, de forma que quien quiere ascender debe someterse a un examen pormenorizado sobre su vida, sus opiniones e incluso sus parientes y amigos (véanse estos días los prodigiosos interrogatorios parlamentarios a la juez Sonia Sotomayor, designada como juez del Supremo por Barack Obama). Los primeros sacrifican todo, incluso la libertad personal, a la estabilidad del sistema, al prestigio de la autoridad única del partido y a la cohesión nacional. Los segundos, en cambio, ponen la libertad individual por encima de todo y sólo confían en las autoridades públicas sometidas al control de organismos independientes, y a la división y al equilibrio entre poderes.

Hay que subrayar que la parte oriental de Chimérica no ha hecho más que ganar peso respecto a la occidental en los últimos años, principalmente durante la etapa de Bush en la Casa Blanca. Pero es el actual presidente de Chimérica occidental el que tendrá que soportar la desventaja concedida. En la cumbre celebrada estos días en Washington, la preocupación de Pekín por el descontrol del déficit público americano y sus consecuencias en el valor de los bonos acumulados se ha hecho notar mucho más que el desasosiego de Obama por la escasa consideración hacia los derechos de las minorías y las libertades individuales por parte de las autoridades chinas.

Para que Chimérica tenga larga vida y sea la superpotencia del siglo XXI no basta con una buena ecuación entre intereses mutuos, sino que hace falta algo más de equilibrio y una cierta convergencia económica y política. Su primer y mayor servicio al conjunto del planeta, con el que deberá demostrar su propia consistencia, será reducir sus emisiones de gases a la atmósfera, de la que es líder absoluto y por ello principal responsable de los males que se vinculan al calentamiento global: el 40% de las emisiones le pertenecen, y si su parte occidental es ahora el primer emisor con el 22%, la oriental es el segundo con el 18,5% y pronto se convertirá en el primero.

Chimérica es también el nombre que podemos darle a un mundo gobernado, la otra denominación del G-2, la institución que va a sustituir al G-8 y al G-20 si los otros, también los europeos, no espabilan. Pero mundo y gobernado son por el momento términos tan quiméricos como la propia Chimérica. Para que funcionen en el futuro uno y otra, los actuales términos tan desproporcionados de la ecuación que han sido la garantía de éxito deben empezar a invertirse. Y por este lado, el económico, son los occidentales quienes deben realizar el mayor esfuerzo. Pero la mayor convergencia debe ser política, y ahí el esfuerzo corresponde a los chiméricos orientales, aunque algo tendrá que hacer Obama para animarles. Sin pluralismo político, sin un sistema judicial independiente y una democracia parlamentaria eficaz, sin medios de comunicación libres en su parte oriental, Chimérica seguirá siendo una quimera, que en cualquier momento puede desarrollar sus reflejos más monstruosos y amenazantes.





El historiador británico Niall Ferguson



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Entrada núm. 1200 (.../...)

Tinto de Verano: Fortuna

No se puede desafiar impunemente a la diosa Tyké, la Fortuna romana. Es una temeridad. Los antiguos lo sabían y por eso la levantaron un templo fastuoso en donde hoy está el Quirinale, el palacio del presidente de la república italiana, en Roma... Pero algunos no aprenden ni a pedradas... Reanudo mi Tinto de Verano con este precioso relato corto de la escritora Lola Beccaria, titulado "Muerte de un single". Lo publica hoy el diario El País. El dibujo, como siempre, de César Fernández-Arias, es original para este relato. Que lo disfruten. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





La escritora Lola Beccaria




"MUERTE DE UN SINGLE", por Lola Beccaria
EL PAÍS - 30-07-2009

Estoy caído contra el suelo y apenas puedo moverme. El navajazo me ha atravesado el pecho, pero respiro bien y no sangro por la boca. Veo el líquido oscuro invadiendo despacio las baldosas. Si corriera rojo brillante, inundándolas a chorro, moriría enseguida. Significa que la hemorragia no es arterial y que tengo cierto margen. Sólo necesito aguantar un poco más. Hasta que llegue Carol. ¿Qué hora es? Casi no puedo levantar la mano. El reloj marca ahora las ocho y media. Ya tendría que estar aquí. Qué fatalidad, justo hoy llega tarde... Carol, si no vienes pronto, no me encontrarás ni podrás ayudarme; si no vienes, nadie me encontrará y moriré aquí tirado, con un agujero en el tórax, desangrado y solo. Siempre vienes a esta hora, porque es verano y porque vives cerca de la clínica y porque te gusta dar un paseo cuando todavía es de día. Si fuera invierno no vendrías, pero tengo la suerte de que es verano y de que te gusta venir a buscarme antes de que anochezca... Qué dulce eres, Carol... Si no fuera verano, y si no amases los jazmines que bordean el camino, y si su olor no anunciara el atardecer, si no amases entrar por la puerta y besarme, hoy yo moriría.

Carol, ¿dónde estás, qué te ha retenido, cómo te alejas de mí en este trance? Moriré aquí, en este lugar aislado por donde nadie ha de pasar si no eres tú. Si ahora llegaras, todavía habría tiempo: te daría instrucciones, controlarías la hemorragia y pedirías ayuda.

Pero no estás aquí... Ahora me doy cuenta de que ni vienes ni vas a venir jamás, Carol. Tú, que habrías sido mi salvación. No vas a venir, seamos realistas. No vas a venir porque un día te dije que si seguía viéndote acabaría enganchándome, y que no quería nada serio, que estaba muy cómodo así, y por ese motivo dejé de verte y corté de raíz nuestra relación. No vendrás porque decidí estar solo, porque la vida es muy larga y ya habría tiempo de vivir un amor, porque creía que si te perdía, en cualquier momento podría llegar otra como tú, porque no sabía que los dioses ponen precio al tiempo desperdiciado y se cabrean si rechazas sus preciosos regalos... Y si no hubiera estado ciego creyendo que en solitario habría de vivir más, y más felizmente, ahora estaría ante el resto de mi vida y no en su triste remate final. Con tu amor, habría superado este dolor en el pecho, me habrías cosido a besos, me habrías amado y ese amor mismo habría vuelto la sangre a mis venas y habría cauterizado la herida...

-¿Carol? ¡Carol...! ¡Has venido! No puedo creerlo...

-Sí, Frank, así es. No he abandonado mis paseos, y lo he visto todo a través de la ventana.

-Eres mi ángel de la guarda.

-No, querido. Uno no mata a su ángel de la guarda, y tú me mataste. Sólo soy un espíritu errante que no tendría que estar aquí.

-Pero...

-Adiós, Frank. Cuídate.




Dibujo original de César Fernández-Arias para este relato



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Entrada núm. 1199 (.../...)

martes, 28 de julio de 2009

Cuba, sobre el abismo




Fidel Castro entra en La Habana (1 de enero de 1959)


Desde niño me interesó la política internacional. Más que la española, que no dejaba muchas opciones en los años de mi infancia. Mis primeros recuerdos se enmarcan en el apasionado interés que despertaron en mi las guerras de esa época: Indochina (1945-1954), Corea (1951-1953), y Argelia (1954-1962). Mi idealismo se puso de manifiesto con la Revolución cubana (1953-1959) y la guerra de los "Seis días" árabe-israelí (Junio, 1967), y cayó por los suelos con la guerra de Vietnam (1958-1973), ya superada con creces la adolescencia. Tardé en caerme del guindo, pero me caí con estrépito.

Sobre Cuba recuerdo haber vivido apasionadamente la entrada de Castro en La Habana, el primero de enero de 1959. Lo vi por televisión, mientras comíamos en casa toda la familia reunida por el Año Nuevo. Hicimos apuestas (yo tenía 13 años) sobre si aquella explosión de felicidad iba a durar o no. Para mi, la felicidad duró muy poco, justo el tiempo de saber que la revolución imponía sus criterios a sangre y fuego, con fusilamientos masivos de los disconformes. El segundo acontecimiento relacionado con la revolución cubana que me impactó fue el de la denominada "Crisis de los misiles" (octubre, 1962), provocando uno de los momentos más álgidos de la "guerra fría" soviético-americana. El último hecho, revelador del auténtico rostro de la dictadura castrista, fue justamente hace veinte años, el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, el militar más prestigioso del ejército cubano, tras una farsa de juicio sumarísimo, orquestada como respuesta a su "traición" a la revolución y el pueblo cubano.

Nunca he entendido muy bien la fervorosa y a-crítica adhesión de buena parte de la izquierda española y europea a la revolución cubana. Lo curioso del caso es que todavía hay multitud de ingenuos que creen en el mito de la misma, cuyos desmanes justifican, aún hoy, con el recurrente discurso al "intolerable bloqueo" de la "isla mártir" por parte de los Estados Unidos.

Un profesor-tutor mío en la Facultad de Geografía e Historia, un excelente profesor de Historia por otra parte, desbarraba en elogios a la "revolución", a finales de los 80, con lucubraciones tales como que Cuba era una auténtica democracia, donde el pueblo intervenía y decidía en los todos los aspectos de la vida política, y su Constitución, un ejemplo de libertades y democracia para todo Occidente...

No hay "islar mártir". Los únicos responsables de la situación de Cuba son los hermanos Castro y su régimen. Quien desee conocer la realidad del día a día de los cubanos sólo tiene que darse una vuelta a diario por blogs como el de Yoani Sánchez, "Generación Y", o el de Claudia Cadelo, "Octavo Cerco", ambos escritos desde Cuba, por dos jóvenes que no hablan de política más que indirectamente, ¿podía ser de otra manera?, pero con valor y deseos de libertad. Por cierto, el Blog de Yoani Sánchez ha recibido en dos ocasiones el premio al mejor blog de habla española. Les aconsejo su lectura.

En "El País" de hoy escribe sobre la ejecución del general Ochoa y la situación de Cuba el que fuera corresponsal de televisión española y escritor, Vicente Botín, en un artículo titulado "Cuba: el sable del general Ochoa". También lo hace en su blog, "Mira que te lo tengo dicho", sobre el mismo asunto, el escritor y periodista canario Juan Cruz, con un post titulado "Cubana". Les dejo con ellos, y con la respuesta que a Juan Cruz le da, en su mismo blog, el también periodista canario Diego Talavera. Espero que les resulten interesantes. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





"CUBA: EL SABLE DEL GENERAL OCHOA", por Vicente Botín

EL PAÍS - Opinión - 28-07-2009

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR) nunca han utilizado sus fusiles para reprimir a la población. El eficaz aparato policial de la dictadura ha hecho hasta ahora innecesaria su intervención. Pero el grado de insatisfacción de los cubanos es cada vez mayor. El Gobierno teme que se produzca una revuelta popular como el maleconazo de 1994, sólo que esta vez no sería para pedir democracia y libertad, sino el final del permanente periodo especial en que vive la isla desde el hundimiento de la Unión Soviética, y que se ha agravado en los últimos meses por la escasez de alimentos y los cortes de luz. En las calles de La Habana han comenzado a aparecer carteles con la leyenda "Abajo Raúl".

El dilema es cómo van a responder las FAR en el caso de que miles de personas se lancen a la calle para pedir alimentos. Salvo la cúpula militar que goza de las mismas prebendas que la nomenclatura, los oficiales del Ejército cubano y sus familias sufren las mismas penalidades de la población civil. Por si fuera poco, no se han recuperado todavía del malestar que les produjo el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, el militar más popular, el más condecorado, el vencedor de la guerra de Angola, distinguido con el galardón de Héroe de la República de Cuba, que fue ejecutado como un delincuente hace 20 años, el 13 de julio de 1989.

El general Ochoa y tres altos oficiales, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez Valdés, fueron procesados en un juicio sumarísimo por el delito de alta traición a la patria y a la revolución y ajusticiados. La conmoción que produjeron aquellas ejecuciones y las subsiguientes purgas que se llevaron por delante, entre otros, al poderoso ministro del Interior, el general José Abrantes, permanece en el inconsciente colectivo. Con aquellas muertes, los hermanos Castro reforzaron su poder al matar dos pájaros de un tiro: por un lado, borraron las huellas que implicaban al Gobierno cubano en el narcotráfico; y por otro, se deshicieron de un rival en un momento muy peligroso para la revolución, tres meses después de la visita a la isla de Mijaíl Gorbachov, cuando la perestroika se discutía abiertamente en los cuarteles.

En 1975, Cuba desplegó el primer contingente de los más de 40.000 soldados que fueron enviados a luchar a la lejana Angola. La muerte del Che Guevara en Bolivia y el fracaso de la insurgencia apoyada por Cuba en América Latina llevaron a Fidel Castro a dirigir a otras tierras el concurso de sus "modestos esfuerzos". Las legiones cubanas se desplegaron en el Congo, Eritrea y sobre todo en Angola. Pero el Gobierno cubano, a pesar de la ayuda soviética, no contaba con los recursos necesarios para financiar esas guerras. El coronel Antonio de la Guardia dirigía entonces el Departamento MC (Moneda Convertible) del Ministerio del Interior. Desde Panamá, donde operaba, había tejido una compleja trama de sociedades comerciales para aprovisionar a Cuba de equipos y tecnología, difíciles de conseguir debido al bloqueo estadouniden

-se. Todo ese entramado sirvió de sostén a las tropas expedicionarias en Angola, que se autofinanciaron con el contrabando de oro, diamantes, marfil y también con droga, algo común en las guerrillas de América Latina.

En su libro Dulces guerreros cubanos, Norberto Fuentes asegura que Fidel Castro estaba al tanto de las operaciones de narcotráfico y pone en boca de su hermano Raúl estas palabras: "Fidel dice que en definitiva todas las guerras coloniales en Asia se hicieron con opio. Entonces nada más justo que los pueblos devolvamos la acción, como venganza histórica".

En 1983, el presidente de Estados Unidos Ronald Reagan afirmó que funcionarios cubanos de alto rango estaban involucrados en el narcotráfico. Fidel Castro dio la callada por respuesta. Pero seis años después, a comienzos de 1989, la DEA, la agencia antidroga del Gobierno estadounidense, descubrió que el departamento MC del Ministerio del Interior cubano estaba implicado en una operación del cartel colombiano de Medellín, dirigido por Pablo Escobar, para enviar un cargamento de cocaína a Estados Unidos. La bomba tanto tiempo oculta podía estallar de un momento a otro. Fidel Castro podía ser acusado de complicidad en el tráfico de drogas. El comandante tenía que hacer algo sonado para despejar cualquier duda sobre su honorabilidad.

El 12 de junio de 1989 el general Arnaldo Ochoa y sus más próximos colaboradores fueron detenidos y acusados de narcotráfico. La sorpresa, sobre todo en los cuarteles, fue general. Sólo unos pocos enterados estaban al tanto de los hechos y se imaginaron que era una maniobra de distracción. Dariel Alarcón Ramírez, alias Benigno, superviviente de la guerrilla del Che en Bolivia, entonces muy cercano al poder, escribió en su libro Memorias de un soldado cubano. Vida y muerte de la Revolución que "corría el rumor por todo el Palacio de que iban a juzgar a Arnaldo (Ochoa), Tony (Antonio de la Guardia) y los demás para aplacar a los norteamericanos y, sobre todo, para sacar a Fidel del atolladero. Después los escondería en algún sitio, bien protegidos. Se habló mucho de Cayo Largo para Ochoa. La verdad es que no estábamos preocupados".

Durante el juicio, retransmitido por televisión, el propio Ochoa se mostró despreocupado al principio y luego arrepentido. "Creo que traicioné a la patria y, se lo digo con toda honradez, la traición se paga con la vida", le dijo a su conmilitón, el general Juan Escalona Reguera, fiscal de la causa.

La autoconfesión del general Ochoa, algo común en todos los procesos estalinistas, como ha ocurrido recientemente con Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, formaba parte de la farsa. Pero contra todo pronóstico, Arnaldo Ochoa y sus compañeros de armas fueron condenados a muerte y fusilados. La sorpresa fue mayúscula. Brian Latell, analista de la CIA en temas cubanos, escribió en su libro Después de Fidel. La historia secreta del régimen cubano y quién lo sucederá que Fidel Castro urdió la crisis. "El único crimen de Ochoa -escribe Latell- fue cuestionar la autoridad de Castro (...) Fidel pensó que Ochoa debía ser condenado por crímenes realmente horribles (...) para así excluir toda posibilidad de alguna reacción violenta de los militares (...). Los cargos de narcotráfico eran una cortina de humo".

Durante los 20 años que han transcurrido desde aquellas ejecuciones, los oficiales del Ejército cubano, principalmente los capitanes y comandantes educados en los ideales que encarnó el general Ochoa, han visto cómo los hermanos Castro y los altos oficiales de las FAR han seguido celebrando el banquete de la victoria, mientras el pueblo cubano iba de peor en peor. Ahora que la fiesta toca a su fin, los oficiales jóvenes temen perder su derecho de primogenitura sin la esperanza de poder ocupar las vacantes que inexorablemente van a dejar los viejos generales. Asisten, como el resto de la población, a los funerales de una revolución que les ha condenado a vivir miserablemente en casas ruinosas, castigados por los apagones y la falta de agua; padecen las deficiencias de un sistema de salud seriamente enfermo, y hacen largas colas en las bodegas para comprar los productos cada vez más escasos de la libreta de racionamiento. Y tienen también que resolver, es decir tienen que robar como los civiles para poder sobrevivir. En medio de esa debacle crece cada vez más la posibilidad de un estallido social o de un nuevo éxodo hacia Estados Unidos, y con ello la probabilidad de que les ordenen salir a la calle para "defender" a la revolución de las víctimas que ha creado la propia revolución.

El general Arnaldo Ochoa murió fusilado hace 20 años, sin que su sable hubiera sido utilizado nunca contra la población civil. Los que llegado el caso se vean obligados a empuñarlo tendrán que decidir en qué dirección van a dirigir el mandoble.



"Mira que te lo tengo dicho"
El Blog de Juan Cruz
28 julio, 2009 - 10:53
"CUBANA"

Mi amigo Diego Talavera, uno de los grandes periodistas que ha dado Canarias, se empeñó en 1990 que fuéramos a Cuba, y fui con él. Era un tiempo complicado, como lo ha sido siempre, de la isla, pero nosotros aún disfrutábamos de ciertos arrestos juveniles y al menos yo quise reconstruir en mi mi memoria, viéndola, la fascinación que a muchos niños canarios nos había causado la Cuba que nos contaban durante nuestra infancia. Paseamos por la isla, conocimos a mucha gente, vivimos algunos incidentes, muchos parecidos a los que nos hubieran pasado en Canarias, cuya idiosincrasia tanto se parece a la cubana, y nos marchamos. Diego ha vuelto muchas veces, y ya había ido antes, pero yo decidí no volver más, hasta que no se acabara una lacra que a mi me pareció apestosa: que los cubanos no pudieran entrar a los sitios donde entrábamos los turistas. Había muchos más problemas, como todo el mundo sabe, pero ese me pareció simbólico de una discriminación que mucha gente explica pero que yo sigo sintiendo como inexplicable. Pero se quedó en mi memoria, sobre todo, un incidente que ahora nos da risa pero que entonces fue escalofriante, y que me ha venido a la memoria esta mañana cuando he leído en EL PAÍS el artículo de Vicente Botín (ex corresponsal de TVE en Cuba, y autor de un estupendo libro sobre Castro y su sucesión) acerca del veinte aniversario de la ejecución de Ochoa, en un cuartel cerca de La Habana. La historia es muy conocida, y además Botín la cuenta muy bien, así que déjenme contarles por qué me ha venido a la memoria ahora este otro incidente. Estábamos Diego y yo admirando algunos paisajes cubanos, y concreto quisimos pararnos en un pequeño muelle con pueblo, cerca de la playa del Salado. Nos bajamos del coche, y uno de nosotros tomó fotografías; en seguida nos metimos de nuevo en el coche y uno de los dos comentó que no se percibía tanta seguridad en los sitios como algunos de nuestros amigos nos habían predicho. En ese mismo instante, por la ventanilla del conductor se metió un mosquetón, y la voz de un soldado muy joven nos mandó a salir otra vez del vehículo. Salimos. No se podían tomar fotografías en ese lugar, era un sitio militar, o militarizado. ¿Y dónde dice que está prohibido? La respuesta del soldado fue rápida, y en ese momento movía a risa, aunque luego se nos congeló la mueca. El soldado dijo: "Ahí hay un cartel, pero lo tapó la hierba". De inmediato, el soldado nos condujo, detenidos, a un cuartel, donde hubo todo tipo de escenas: yo traté de rebuscar en mi memoria números de teléfonos de amigos cubanos, Diego quiso que le prendieran si estábamos presos, cosa que no estaba muy clara, y el soldado se paseaba tan nervioso como nosotros, hasta que pasó alguien de una graduación mayor, hizo un gesto con la cabeza y facilitó nuestra marcha. Dos horas duró el cautiverio, pero en la memoria ha vivido mucho más el escalofrío que nos dio cuando supimos que aquel era el cuartel donde habían ajusticiado a Ochoa. Y hoy Botín me ha llevado a ese momento, casi veinte años después.

Querido Juan:
Tu blog de hoy me trae bellos recuerdos y han pasado ya 19 años. Tu no has querido volver a Cuba a pesar de mi insistencia. Yo he vuelto muchas veces y creo que me quedan muchas más en el futuro. Soy consciente de que el pueblo cubano padece una dictadura pura y dura, pero opino que nuestra presencia allí para compartir experiencias con tantos amigos cubanos que han escogido el exilio interior, igual que ocurrió con muchos intelectuales en la España franquista, es una bocanada de aire fresco. Para ellos y para los que seguimos viajando a a la Isla. Un ejemplo: acompañé al Aeropuerto José Martí al poeta Manuel Díaz Martínez y a su esposa Ofelia Gronlier cuando abandonaron para siempre Cuba en medio de una situación muy tensa. Lo que para mi era un gesto de cortesía, para él fue algo más y así lo escribió en su excelente libro de memorias "Solo un leve rasguño en la solapa". Y te podría contar muchas más anécdotas parecidas a ésta, pero la brevedad del comentario no lo aconseja. Lo hablaremos en tu próximo viaje a la otra Isla. Con el cariño de siempre, Diego.

Publicado por: DIEGO TALAVERA | 28/07/2009 13:35:25


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