sábado, 16 de agosto de 2014

El poeta Rafael Santos Torroella y el tema de España en la poesía española contemporánea (XLIV)




Portbou (Cataluña)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso de términos tales como "pueblo, país, patria, gobierno, nación, España, estado"?... Al usarlos parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos avergonzarnos de reivindicar el uso del nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara, No es solo de ellos, es también nuestra. Y deberíamos hacerlo sin vergüenza alguna, sin ningún tipo de remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman, "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz". 

Hoy traigo hasta el blog al poeta Rafael Santos TorroellaNace en Portbou (Cataluña) en 1914. Crítico de arte, traductor, pintor y poeta. Estudio Derecho en las universidades de Valladolid y Salamanca. Durante la guerra civil colabora en la edición de varias revistas culturales de la zona republicaba en Barcelona y Valencia. Renovador de los estudios culturales y artísticos en Cataluña, está considerado como una de las máximas autoridades mundiales en Miró, Picasso y Dalí. Tradujo al español a Fernando Pessoa y Carles Riba, así como numerosos libros de literatura infantil francesa e inglesa. Pero sobre todo se siente poeta, alguien que define la poesía como "filosofía del corazón". Obtuvo el premio Boscán de Poesía y la medalla de oro de las Bellas Artes. Muere en Barcelona el año 2002. Les dejo con su poema "El rostro de la patria desde el aire":



Cruzando el duro y combatido lecho
de este río de rubes, allá abajo
con hoja de cristal delgado, el Tajo
te hiere, oh tierra sumergida, el pecho.

Dijérsa ensoñada y al acecho
de la tristeza que por ti contrajo
este mirar en vuelo que hacia abajpo
como a la muerte se me va derecho.

Madre dormida, el rostro hoy puedo verte
bellamente tendido, como el ave,
si no con  su mirada fugitiva.

Y nunca como ahora he de saberte
tan dulcemente dolorosa y grave,
tan, en muerte y amor, definitiva...

"El rostro de la patria desde el aire"
Rafael Santos Torroella


Y en la próxima ocasión nos vemos con el poeta Manuel Alcántara. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





El poeta Rafael Santos Torroella



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Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri

jueves, 14 de agosto de 2014

El poeta José Antonio Muñoz Rojas y el tema de España en la poesía española contemporánea (XLIII)




El Torcal (Antequera, Andalucía)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso de términos tales como "pueblo, país, patria, gobierno, nación, España, estado"?... Al usarlos parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos avergonzarnos de reivindicar el uso del nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara, No es solo de ellos, es también nuestra. Y deberíamos hacerlo sin vergüenza alguna, sin ningún tipo de remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman, "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz". 

Hoy traigo hasta el blog al poeta José Antonio Muñoz Rojas. Nace en Antequera (Andalucía) en 1909. Poeta de la Generación del 36. Estudia con los jesuitas en Málaga y Madrid, licenciándose en Derecho por la Universidad Central. En 1929 funda junto con Leopoldo Panero la revista poética "Nueva Revista". Hace amistad con Vicente Aleixandre y otros poetas de la Generación del 27 y colabora con las revistas que dirigen, respectivamente, Pablo Neruda y José Bergamín. Al inicio de la guerra civil marcha como lector de español a la universidad de Cambridge, volviendo a Málaga al finalizar la misma. Allí funda, junto a otros poetas, la colección "A quien conmigo va". En 1952 marcha a Madrid, y entra a trabajar en el Banco Urquijo, del que llegará a ser secretario general. Su larga vida como poeta le permite transitar por todos los estilos: las vanguardias, el revolucionario, el tremendismo, el socialrealismo... En 1998 obtiene el Premio Nacional de Poesía. Muere en Madrid el año 2009. Les dejo con su poema, otro soneto, "Te he querido cantar":



Te he querido cantar. Yo te he querido
dejar (¡mas no podía!), este arroyuelo
del verso (¡fuera claro!) por tu suelo
y darte algún frescor, a ti, crecido

de siempre por mi sangre, no en olvido,
nunca, mas en amor y en el desvelo
siempre de tu labor, olivo, vuelo,
de ramón bronco, en el secano ardido.

¡Oh señor de este campo que te quiere
y por ti se desnuda y se despoja
de lujurosa hierba y flor bravía!

¡Oh sangre de mi sangre que se muere,
por tu raíz y tronco, flor y hoja,
oh campo de olivar, oh Andalucía!


"Te he querido cantar"
José A. Muñoz Rojas


Y en la próxima ocasión nos vemos con el poeta Rafael Santos Torroella. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




El poeta José Antonio Muñoz Rojas



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miércoles, 13 de agosto de 2014

El poeta Gerardo Diego y el tema de España en la poesía española contemporánea (XLII)




Palacio de La Magdalena (Santander, Cantabria)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso de términos tales como "pueblo, país, patria, gobierno, nación, España, estado"?... Al usarlos parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos avergonzarnos de reivindicar el uso del nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara, No es solo de ellos, es también nuestra. Y deberíamos hacerlo sin vergüenza alguna, sin ningún tipo de remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman, "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz". 

Hoy traigo hasta el blog al poeta Gerardo Diego. Nace en Santander (Cantabria) en 1896. Poeta, escritor, cirítico literario y profesor, es uno de los más importantes poetas de la Generación del 27 e impulsor de la vanguardia poética española. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Deusto (País Vasco), doctorándose en la de Madrid. En 1925 obtiene el Premio Nacional de Literatura. El inicio de la guerra civil le coge en Francia, de donde vuelve para unirse al bando franquista. Al final de la misma, se incorpora como profesor al Instituto Beatriz Galindo de Madrid en el que permanecerá hasta su jubilación. En 1947 ingresa en la Real Academia Española, y en 1979 obtiene el Premio Cervantes. Su poesía representa el ideal de la Generación del 27 al alternar la poesía tradicional con la vanguardista. En la primera trata los paisajes de España, la religión, la música y el amor; en la segunda, trata temas como el creacionismo, lo intrascendente y las imágenes extraordinarias. Muere en Madrid el año 1987. Les dejo con su poema "El ciprés de Silos", considerado por muchos como el mejor soneto de la literatura española:



Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado asimismo el loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño;
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llega a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi, señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

"El ciprés de Silos"
Gerardo Diego


Y en la próxima ocasión nos vemos con el poeta José Antonio Muñoz Rojas. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




El poeta Gerardo Diego



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martes, 12 de agosto de 2014

El poeta Eladio Cabañero y el tema de España en la poesía española contemporánea (XLI)




Las Lagunas de Ruidera (Castilla-La Mancha)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso de términos tales como "pueblo, país, patria, gobierno, nación, España, estado"?... Al usarlos parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos avergonzarnos de reivindicar el uso del nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara, No es solo de ellos, es también nuestra. Y deberíamos hacerlo sin vergüenza alguna, sin ningún tipo de remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman, "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz". 

Hoy traigo hasta el blog al poeta Eladio Cabañero. Nace en Tomelloso (Castilla-La Mancha) en 1930. Su padre, destacado dirigente socialista local, muere fusilado al finalizar la guerra civil. Trabaja en el campo y la construcción para ganarse la vida. De formación autodidacta, en 1956 se traslada a vivir a Madrid. Trabaja durante varios años en la Biblioteca Nacional de España y más tarde en la editorial Taurus y como redactor jefe de varias publicaciones literarias. Miembro de la conocida como Generación del 50, ganó el Premio Nacional de Literatura. Su poesía canta al paisaje y las gentes de su Castilla-La Mancha natal, así como al amor, la soledad y la queja ante las injusticias. Todo ello con emocionado lirismo. Murió en Madrid el año 2000. Les dejo con su poema "La Patria", que se inicia con un verso de Francisco de Quevedo:


"Miré los muros de la patria mía..."
Francisco de Quevedo

Abierta a los paisajes, silenciosa,
se deja resbalar por sus colinas
hasta las manos que la aman.
Montes a la redonda
cobijan a los pueblos más perdidos,
blancos, disimulados
entre las trochas y el romero.
Pero no basta.

La Patria disecada en los museos,
la Patria del recuerdo y las cenizas
donde un analfabeto nunca cuenta
y una rosa tampoco,
la Patria de antes, la que ha recibido
tantas lecciones de sus hijos muertos,
mejor será olvidarla,
dejarla atrás.

A Dios alaban cuantos de la piedra
construyen una estatua para un hombre,
un muerto predilecto.
Parados en los parques y las plazas,
piloteando la deriva propia,
habitan unos pocos
de los que consiguieron sentar nombre
de héroe.

Mejor que pechos de oro, frentes
de bronce y cinturón de acero con espada,
hombres dando al arado sus derechos
de siembre, hombres
con las manos de encina, tendones
de la propia cordillera, venas
como las fintas de los rayos, dedos
haciendo por el aire y los barbechos
la señal de la siembra.

Yo estoy con los que eligen un amigo,
los que agrupan los nombre naturales
para dar riego al corazón.
Quiero aprender del padre que trabaja
para que el hijo coma,
quiero elegir un pueblo abandonado
donde conozca a todos los vecinos,
para vivir debajo de su tejas
con mi familia y mi conducta.
Quiero
defender la verdad de cada día,
merecer bien el aire,
comer mi pan de harina bien ganada
como lo come un labrador cansado
de luchar con la tierra y de ser pobre.

Cumpliré mi palabra.
Entregaré las cuentas a lo último;
después me saldré al campo
a ver desde algún cruce de caminos
ponerse al sol un día por mi Patria.

"La Patria"
Eladio Cabañero


Y en la próxima ocasión nos vemos con el poeta Gerardo Diego. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




El poeta Eladio Cabañero



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lunes, 11 de agosto de 2014

El poeta Luis Felipe Vivanco y el tema de España en la poesía española contemporánea (XL)




Monasterio de San Lorenzo (El Escorial, Madrid)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso de términos tales como "pueblo, país, patria, gobierno, nación, España, estado"?... Al usarlos parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos avergonzarnos de reivindicar el uso del nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara, No es solo de ellos, es también nuestra. Y deberíamos hacerlo sin vergüenza alguna, sin ningún tipo de remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman, "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz". 

 Hoy traigo hasta el blog al poeta Luis Felipe Vivanco. Nace en San Lorenzo del Escorial en 1907. Hijo de un magistrado pasa los primeros años de su niñez en continuos traslados de una ciudad a otra. En 1915 su familia se afinca en Madrid y allí estudia arquitectura, a lo que se dedicará profesionalmente, y poco más tarde filosofía y letras. En su juventud fue amigo personal de Rafael Alberti y Xavier Zubiri, publicando sus primeros versos en la revista Cruz y Raya. Al inicio de la guerra civil, a pesar de su republicanismo (era sobrino del también poeta José Bergamín), se decanta por la Falange y se suma al golpe militar colaborando en la propaganda del régimen franquista junto a otros poetas como Luis Rosales, Leopoldo Panero o Dionisio Ridruejo, con los que conforma la denominada Generación del 36 y con los que funda la revista Escorial. En su poesía adquiere una gran importancia el tema religioso, pero también el amor, la naturaleza, la familia y la vida cotidiana. Obtuvo el premio de la Crítica y el Fastenrath de la Real Academia Española. Muere en Madrid en 1975. Les dejo con su poema "Romance":


Contigo, tierra de España,
contigo y solo contigo.
Mañana contigo muerto,
pero hoy ya contigo vivo.

Contigo y con las distancias
leonadas de tu mutismo.
Contigo y con tus barbechos.
Contigo y por tus caminos.

Contigo y tus encinares,
y en cabezo, el novillo.
Contigo y con tus barrancos
donde la flor del espino.

Contigo y con tus laderas
de primavera y estío:
contigo en chortales verdes
y en pastizales pajizos.

Contigo en cerros de pieda
para el olor del tomillo.
Contigo en grietas de tesos
y en arroyos repetinos.

Contigo y con tus azadas
que riegan huertos raquíticos.
Contigo en oueblos que aplasta
la luz de un cielo agresivo,

Contigo y con tus ciudades
de agrestes rincones íntimos.
Si en tu Segovia me pasmo,
en tu Ávila me alucino.

Contigo, tierra de España.
Primero contigo niño,
pero hoy ya contigo hombre.
Contigo y con tu castigo.

"Romance"
Luis Felipe Vivanco


Y en la próxima ocasión nos vemos con el poeta Eladio Cabañero. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt






El poeta Luis Felipe Vivanco




Entrada núm. 2138
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Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri