miércoles, 16 de septiembre de 2026

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 



























DEL ARCHIVO DEL BLOG: EL CARRO DE HENO, DE GUSTAVO MARTÍN GARZO. PUBLICADO EL 24 DE SEPTIEMBRE DE 2016

 







Se dice que no he amado a los hombres, que mi obra nace del disgusto que me provocan sus apetitos, sus ansias de poder, su insaciable egoísmo. Se dice que en mis cuadros sólo hay fealdad y locura, que fui un pintor excéntrico y visionario, obsesionado con ese infierno que a casi todos aguarda a causa de los pecados. Mas se olvida que en aquel tiempo solo se pensaba en la muerte. Era normal casarse a los catorce años, tener hijos inmediatamente y morir antes de cumplir los treinta. Una vida corta y no muy feliz así era la vida de casi todos. Y con la muerte llegaba el juicio, y te esperaban el infierno o el purgatorio o, con un poco de suerte, el cielo. Se vivía en mundo lleno de demonios y ángeles, y mis cuadros debían servir para hacer ver a hombres y mujeres los peligros que corrían si abandonaban la senda de la doctrina cristiana.

Se dice que pocos han pintado infiernos más temibles que los míos. Dragones, culebras, peces y escuerzos, se mezclan en ellos con guerreros y soldados torturadores, con flechas, ollas y trompetas, con fogatas y ruinas. Animales y hombres se confunden entre sus llamas dando lugar a criaturas repugnantes que simbolizan las abyecciones humanas y los desvíos de la sexualidad. En mi Tríptico del Juicio Final, algunos cuerpos son mordidos por serpientes, otros se abrasan en hornos. Un demonio femenino con patas de ave cocina a un desdichado a fuego lento junto a dos huevos blancos. Pero esa criatura con un embudo en la cabeza, el enano con sombrero rojo y cola de lagarto, la cabeza con piernas que lleva un naipe en la boca, los hombres ruedas, la monja que cocina cuerpos humanos, ¿acaso no son como las criaturas que en las ferias nos consuelan con sus risas de las miserias de la vida? Aún más, ¿no hay en esas obscenidades y locuras algo que nos obliga a prestarles atención?

No me hice famoso por defender ante los hombres la doctrina cristiana, sino porque me transformé en su bufón. Así fue como mi nombre no tardó en ser conocido en las cortes de Europa. Los príncipes pagaban grandes sumas por mis cuadros, y se formaban colas interminables para contemplarlos. Querían que les mostrara ese carro de heno que nunca se agota, que les hablara del cuerpo que lo roba, que lo esconde entre las ropas, de esa belleza inexplicable que hay en todo lo condenado: el sexo, las pasiones, los sueños.

¿Habéis visto cómo en las catástrofes los niños siempre encuentran la manera de entregarse a sus juegos y así unos dan en bañarse en las calles que el agua inunda, otros en deslizarse por los tejados hundidos por el peso de la nieve, y otros más en levantar sus moradas entre las vigas de la ciudad destruida por las guerras? ¿Les habéis visto jugar con los objetos que flotan en el agua, buscar en los campos de batalla las armas de los soldados muertos, jugar en las ramas del árbol en el que ayer mismo alguien se ahorcó? Yo era como ellos, mi reino eran las ruinas del corazón humano. El árbol del ahorcado donde juegan los niños, eso es toda mi obra.

No era un rebelde, nunca lo fui. Creía que la pintura debía transmitir un mensaje moral, advertir de los peligros que acechan al alma que renuncia a la pureza. Sé que muchos opinaban que estaba loco, que en mis monstruos y quimeras alimentaban extrañas herejías que hacían del cuerpo y de los excesos su única razón de ser. Pero yo no era distinto a los miniaturistas que adornaban los libros de los códices, los salterios y los libros de horas con todo tipo de criaturas extrañas, e incluso en mis cuadros más queridos, los que contienen las imágenes de mi devoción, no podía evitar introducir ese mundo de lo deforme y maldito. Y mentiría si dijera que no gozaba al hacerlo. Algo me decía mientras pintaba que no debemos abandonar prematuramente esa vida desfigurada, que saldremos ganando si no lo hacemos.

Siendo ya mayor pinté el cuadro que entre todos los míos es el que prefiero. Lo llamé La variedad del mundo, aunque a causa de su panel central, todos lo conozcan por El jardín de las delicias. Sus árboles están llenos de frutos rojos. Son los frutos del árbol de la vida por eso en el jardín todos están desnudos, todos danzan en torno a una pequeña laguna llena de muchachas que juegan. Un reino de silencio, donde se habla el lenguaje de las cosas mudas, así es mi jardín.

No están ahí nuestros recuerdos sino lo que hemos olvidado: un mundo de fuentes de ámbar y de secretos de los que no somos dueños. Es inútil que preguntéis por su significado, pues todo lo que pasa en él es indecible. Esa mujer que ofrece a su compañero un fruto rojo, ¿por qué se lo da a probar? Y los amantes que viven en el interior de una manzana ¿qué hacen? Ese ave delgadísima y el árbol que crece a su lado, ¿por qué están ahí, de quién es la pierna que asoma sobre el agua? ¿Qué hacen los grupos de jinetes o las jóvenes que se bañan en la laguna central?

Cada cosa, cada criatura guarda un secreto que ni yo mismo, que todo lo pinté, podría explicar, ¿pues acaso un pintor sabe lo que hace? No, no lo sabe, pues la pintura solo nos espera en el punto en el que no nos estaba destinada, donde no era para nosotros. Somos entonces como aquellos judíos que durante el éxodo, y cuando más desesperados estaban, asistieron al milagro del maná. Estaban perdidos y hambrientos, creían que nada bueno volvería a sucederles y vieron aquellos copos blancos cayendo del cielo, y cómo en su boca se transformaban en la fuente de las delicias. Eso es lo que significa la palabra maná en su lengua: qué es. Veían caer aquella hermosura y se preguntaban qué es.

Fijaros ahora en mi jardín. ¿Acaso no veis caer los copos blancos? ¿No veis como todos quieren probarlos? Fijaros en las muchachas que hay en la laguna central. Algunas llevan frutos rojos en la frente, otras dialogan con garzas y cornejas, las de raza blanca se mezclan con naturalidad con las de raza negra. No sabemos qué hacen allí, qué esperan, se comportan como si pensaran que les basta con extender sus manos para tomar lo que quieren.

Ved ahora el círculo de los jinetes. Unos llevan huevos o peces, otros se cubren con pétalos inmensos o hacen acrobacias sobre sus monturas, que unas veces son caballos, otras dromedarios, cerdos, vacas, leones. ¿No les veis alzar las manos, adoptar todas las posturas inimaginables como esperando recoger eso que cae del cielo? Y todos los otros, los que en círculos aún más amplios reposan en la hierba, se ocultan en mejillones o vainas o se transforman en flores, qué esconden, por qué necesitan buscar los lugares más imprevistos para guardarlo? Esa muchacha, por ejemplo, que yace junto a un joven cuya cabeza es un fruto azul, ¿por qué lo mira así, qué esconde un corazón como el suyo? Qué es, qué es, oímos decir por todos los rincones del jardín, y es como si el maná siguiera cayendo en el mundo. Hemos sido expulsados del paraíso, pero a la vez permanecemos eternamente en él, es lo que nos dicen esos copos que no vemos. Gustavo Martín Garzo es escritor. Publicado en El País, el 24 de septiembre de 2016.
























DEL POEMA DE CADA DÍA: HOY, EL BOSQUE AMIGO, DE PAUL VALERY (1871-1945). 16 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 







EL BOSQUE AMIGO



En las sendas pensamos cosas puras,

uno al lado del otro, fugitivos,

cogidos de la mano, y pensativos

en medio de las flores más oscuras.


Íbamos solos, como enamorados,

entre la verde noche del sendero,

compartiendo el fugaz fruto hechicero

del astro que aman los enajenados.


Después, muy lejos, en la sombra densa

de aquel íntimo bosque rumoroso,

morimos -solos!- sobre el césped blando.


Y arriba, en medio de la luz inmensa,

¡oh, amigo del silencio más hermoso,

nos encontramos otra vez, llorando!



PAUL VALERY (1871-1945)

poeta francés





***





Ambroise-Paul-Toussaint-Jules Valéry (Sète, 30 de octubre de 1871-París, 20 de julio de 1945) fue un escritor, poeta, ensayista y filósofo francés. Como poeta es el principal representante de la llamada poesía pura; como prosista y pensador (él se consideraba antifilósofo), sus textos han sido comentados por muchos autores, desde Theodor Adorno y Octavio Paz hasta Jacques Derrida. Además de su poesía y ficción (teatro y diálogos), sus intereses incluían aforismos sobre arte, historia, letras, música y acontecimientos actuales. Valéry fue nominado al Premio Nobel de Literatura en 12 años diferentes.






















DEL ASUNTO DEL DÍA: CRISIS DE CREDIBILIDAD, POR LLUÍS FOIX. 16 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 






A la larga, las sociedades acaban juzgando mejor los actos que las intenciones, las realidades que los discursos. El tiempo desnuda las palabras y pone las obras en su sitio. Ya no basta con fingir, engañar o prometer para conservar el favor popular.

Son palabras extraídas del libro Maquiavelo en democracia, escrito por Édouard Balladur, ex primer ministro de Francia que cohabitó con Mitterrand y hombre de confianza del presidente Pompidou. Eusebio Val hacía ayer un ajustado obituario de su figura como la de un político gaullista, liberal y europeísta.

Dice Balladur que “más que las ideas, con frecuencia simplistas, incluso caricaturescas, lo que cuenta son las imágenes”. Lo que hoy día entendemos como relatos.

La política es necesaria, noble en muchos casos, pero fea e ingrata casi siempre. Y cuando los relatos no cuadran con los hechos se vuelve sospechosa y contraproducente. Al releer los párrafos subrayados de Maquiavelo en democracia, no he podido evitar relacionarlos con la figura de Pedro Sánchez, que no ha conseguido transmitir el relato de que Marruecos no ha intervenido en la invasión de Ceuta de más de ochenta mil personas los dos últimos días de julio.

La afirmación de que el Gobierno marroquí no participó en la invasión no se sostiene. Tampoco es creíble el relato de que las redes sociales, Rusia y la internacional reaccionaria fueran los instigadores del asalto multitudinario sobre Ceuta. No se pide que toda la información de los secretos de Estado se hagan públicos. Pero es muy sospechoso que ni Sánchez ni ninguno de sus ministros hayan mencionado a Marruecos como pieza clave y necesaria de la invasión.

La crisis es muy grave porque el mismo Sánchez dijo en Ceuta el 31 de julio que “estamos ante una violación y un ataque a la integridad territorial de España”.

Es una crisis que afecta principalmente a los ceutíes, pero también es un conflicto que incide plenamente en la política española y europea. Es una crisis de credibilidad del Gobierno Sánchez, que no sabe cómo afrontar­. Es una crisis de información oficial solvente en la era de la hiperinformación. No bastan los relatos ni los discursos. Es preciso conocer los hechos y saber si Marruecos “es un país socio y amigo” o es un vecino hostil. Lluís Foix es escritor. Artículo publicado en La Vanguardia el 3 de septiembre de 2026.





















martes, 15 de septiembre de 2026

BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. 15 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 





Hola de nuevo, amigos. Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos esta noche de martes, 15 de septiembre de 2026. Espero que hayan pasado un buen día en compañía de sus familias y amigos. Gracias de todo corazón por haberse dado una vuelta por el blog. Me alegraría creer que han disfrutado de su visita. Tamaragua, amigos míos. Que la diosa Fortuna y las benevolentes Moiras les sean favorables. Hasta mañana. Les quiero. HArendt
























ENTRADA NÚM. 11451

DE LA TARDE QUE CAE. BOMBARDEOS DE MENTIRAS, POR MARIUS CÀROL (LA VANGUARDIA). 15 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 






Estos días puede verse una campaña en RTVE donde aparecen periodistas del ente que avisan: “Cualquiera puede contar lo que sucede, pero no todo el mundo se toma el tiempo de comprobarlo”. La credibilidad debería ser un valor imprescindible en la comunicación, porque eso es lo que permite confiar en un medio. En unos momentos en que la IA facilita manipular imágenes, en un mundo en que la mentira está ganando la batalla de los contenidos, es más necesario que nunca poder confiar en el buen periodismo para que no nos engañen.

La última manipulación de la realidad la ha protagonizado Donald Trump, lo que ya no sorprende a nadie. Como escribía el domingo John Carlin en estas páginas, “el presidente de Estados Unidos no miente: habita un mundo que su mente pueril se ha inventado”. El único problema es que todos acabamos enredados en su universo irreal, donde Trump cada vez se parece más a la disparatada Reina de Corazones de Lewis Carroll. El inquilino de la Casa Blanca ha lanzado un aluvión de amenazas a Irán, mientras anuncia la destrucción de la isla de Jarg, donde se encuentra la industria petrolera iraní. En su red, Truth Social, Trump ha colgado un vídeo creado por IA con espectaculares explosiones y la frase “¡La isla de Jarg ha quedado reducida a escombros!”. Vance desmintió a su manera el mensaje, al decir que al presidente le gusta calentar las redes sociales.

El catedrático de Historia Cultural de la Universidad de Cambridge, Peter Burke, recuerda que la capacidad de mentir de los presidentes americanos no es nueva, incluso hay un estudio que asegura que la capacidad de mentir de manera convincente resulta una cualidad imprescindible. El subsecretario de Defensa, Roswell Gilpatric, llegó a afirmar en 1962 que el Gobierno tenía derecho a mentir para salvarse, lo que ratificaría el Departamento de Justicia en la época de George W. Bush, que defendió el derecho a dar información falsa. Màrius Carol es consejero editorial de La Vanguardia.






















DEL CAFÉ DE SOBREMESA. LOS BOCAZAS, POR MANUEL JABOIS (EL PAÍS). 15 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 





He perdido la cuenta (bueno: si la llevase, que tan loco no estoy, la habría perdido) de gente que ha roto con su pareja, la han echado del trabajo o no le hablan sus amigos, lo que sea, cualquier cosa, por colgar ciertas fotos en Instagram; es decir, por jugarse unos buenos likes. Mentiras desmentidas por ellos mismos, que armaron excusas intrincadas para luego, sedientos de exhibición, subir o permitir que suban fotos que desbaratasen su estrategia. En fin, bocazas. Querer contarlo todo, hasta aquello que te perjudica. (Amable recordatorio de un viejo amigo, nada bocazas pero sí demasiado fan, que después de acostarse con una celebridad, no pudo aguantar contárselo a su esposa, que también era muy fan, pero resultó no serlo tanto). Quien dice “fotos en Instagram” dice contárselo a alguien, quien sea: poner a circular un secreto de alta relevancia que te afecta sólo para presumir de haber estado en tal festival (cuando deberías estar en el trabajo) o haber tenido una cita con tal persona a pesar de estar casados los dos; la vida es complicada y llena de tentaciones, qué necesidad de complicarla aún más contándola por ahí. Claro que siempre hay alguien que rompe la baraja.

Este lunes declararon culpable de asesinato en primer grado a Duane Davis por la muerte del rapero Tupac Shakur, tiroteado en 1996. Puede caerle cadena perpetua. El asesinato de Tupac no tuvo culpables hasta que Davis, supongo que harto, empezó a largarlo todo en entrevistas, podcasts y hasta un libro. Presumía de ser jefe de la banda, de tener la pistola que mató a Tupac y entregársela al autor material de los disparos, de ir en el coche desde el que mataron al rapero. Puedo imaginar su impotencia al ver que todos pasaban de él. La policía finalmente no tuvo más remedio que detenerlo. Cómo ha tenido que ser de bocazas Davis que la estrategia de su abogado defensor ha sido contrarrestar la versión de su cliente: decir que miente o exagera. Debería enfrentarse ahora Davis a dos posibilidades: cadena perpetua por asesino, o pena de muerte por bobo. Manuel Jabois es escritor.




















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MARTES, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2026

 





















DEL ARCHIVO DEL BLOG. DENUNCIAS ANÓNIMAS, POR JAVIER MARÍAS (EL PAÍS). PUBLICADO EL 15 DE SEPTIEMBRE DE 2019

 





Sin dar la cara, cualquiera puede atribuirle a otro una vileza, impunemente. Pero hoy, los Estados, la prensa, la policía, alientan una sociedad de delatores. Me gustaría saber desde cuándo y por qué las denuncias anónimas tienen valor y merecen crédito, o la prensa “seria” se hace eco de ellas y las aumenta y acaba por elevarlas a la categoría de “verdad”. Una denuncia anónima ha sido siempre algo ruin y cobarde, a lo que se solía hacer caso omiso. Sin dar la cara ni el nombre, cualquiera puede atribuirle a otro una vileza, impunemente: no se arriesga a ser desmentido, a que se le afee el infundio, a que el calumniado lo demande por difamación. Hoy, lejos de condenarse, esas denuncias se fomentan, y los Estados, la prensa, la policía, alientan una sociedad de delatores, con todas las garantías para el delator. Se invita a la gente a que denuncie a sus parientes, vecinos y conocidos, y a la vez nos horrorizamos de esa misma práctica cuando la llevaba a cabo la Stasi. Lo que se mostraba en la película La vida de los otros es lo que hoy propician nuestras democracias. Hay quienes sostienen que esto está bien según el delito: abuso de menores, narcotráfico, terrorismo, fechorías eclesiásticas, medioambientales o de corrupción. Puede ser, pero es muy fácil que la justificación de unos casos lleve rápidamente a la de todos. La línea es tan delgada que más vale no intentar convertir a los ciudadanos en soplones anónimos y arbitrarios, porque, si todos lo son, entonces ninguno estamos a salvo. Cualquiera que nos tenga ojeriza o envidia, o se sienta ofendido por nuestra existencia, nos la puede arruinar con unas declaraciones a la prensa o unos tuits anónimos.

Hace poco este periódico dio una cobertura exagerada (dos páginas enteras el primer día) a los supuestos acosos de Plácido Domingo. Uno iba leyendo la prolija información y se encontraba con que: 1) de las nueve denunciantes sólo una daba su nombre; 2) ninguna había acudido a la policía ni a un juez; 3) los hechos hoy aireados se remontaban a veinte o treinta años atrás; 4) no se presentaban pruebas ni testimonios imparciales, sólo las afirmaciones anónimas y las de la cantante Patricia Wulf. La fuente era Associated Press. Que ésta sea una agencia fiable significa poco si no aporta pruebas. También el New York Times ha incurrido en pifias en más de una ocasión. Cualquier periódico debería saber que lo mal hecho, mal hecho está, venga de donde venga.

Miraba uno en qué consistían las acusaciones. No he visto a Domingo más que en televisión y no tengo ni idea de cómo es. Dando por buenas esas acusaciones (y ya es dar), sería lo que comúnmente se llama “un ligón”. “Que alguien te esté cogiendo la mano durante un almuerzo de negocios es raro, o que te ponga la suya en la rodilla”, dice una voz anónima. Bueno, yo no lo veo raro: indica que quien lo hace pretende ligar o es “tocón”, como Mercedes Milá, que no paraba de tocar a sus entrevistados sin aparente intención. Otra voz asegura que Domingo le pidió insistentemente salir con ella. Eso significa que le gustaba, pero no veo delito ni cerdada ahí. Siete de las mujeres aseveran que sus carreras se vieron afectadas “por los avances no consentidos de Domingo”. Me temo que eso no hay forma de saberlo a ciencia cierta, y ningún avance puede ser consentido hasta que la persona “avanzada” da o deniega su consentimiento. La gente “prueba”, tanto hombres como mujeres —muchas mujeres, sí—, y hasta anteayer era la forma natural y aceptada de ligar. Dos de las denunciantes “sucumbieron” a las proposiciones del tenor. “¿Cómo le dices no a Dios?”, se pregunta una de ellas. Dan ganas de contestarle: “Pues diciéndole que no. Y además, nadie ha visto nunca a Dios”. La otra alega: “Me quedé sin excusas”, lo cual es una alegación extraña, porque siempre se puede dejar una de excusas y decir: “Es que no quiero y ya está”. ¿Acaso Domingo las forzó o amenazó? No, al parecer sus felonías van de proponer tomar una copa a besar a una mujer en la cara y “apoyar una mano en un lado de su pecho” (luego no “en su pecho”); de coger a otra por la cintura cuando se cruzaban y besarla “muy cerca de la boca” (luego no “en la boca”) a preguntar reiteradamente: “¿Te tienes que ir a casa?” Wulf, víctima de esta ofensiva pregunta, reconoce que Domingo no llegó a tocarla, “pero no había duda de sus intenciones”. Uno se asombra de que ahora se juzguen las intenciones y además estén penadas. Domingo puede que fuera un pelmazo, pero no un depredador sexual.

¿Merecía todo esto dos páginas enteras y el linchamiento subsiguiente? Ya he leído aquí mismo un par de artículos en los que, oportunistamente, se juntaba a Domingo con el nunca condenado Woody Allen, Michael Jackson y el millonario Epstein, involucrado en una red de menores. ¿Es todo lo mismo? Para los inquisidores actuales, sí. EL PAÍS no podía silenciar la “noticia” de Associated Press, pero sí haberle dedicado una modesta columna, hasta ver si las acusaciones eran menos insustanciales. El daño ya está hecho, sin embargo, y Domingo no se quitará jamás el sambenito de “acosador sexual”. Por ocho denuncias despreciablemente anónimas y la de Wulf, a la que el cantante no llegó a tocar. Basta de juicios populares precipitados y condenatorios, por favor. Javier Marías es escritor.






















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, A MI MUJER, DE UMBERTO SABA (1883-1957)

 







A MI MUJER



Eres como una joven

una blanca gallina.

Se le ahuecan las plumas

al viento, el cuello inclina

para beber, rasca en la tierra;

pero al andar tiene el lento

paso tuyo de reina,

va marcando la hierba,

opulenta y soberbia.

Ella es mejor que el macho.

Ella es como todas

las hembras de todos

los serenos animales

que acercan a Dios.

Así, si mi mirada o si mi juicio

no me engañan, tu igual está entre ellas

y no en otra mujer.

Cuando la noche duerme,

las polluelas

producen voces que recuerdan esas

dulcísimas con las que de tus penas

te quejas, sin saber

que tu voz tiene la misma suave y triste

música del gallinero.

Eres como una grávida

ternera,

libre todavía y sin

pesadumbre, incluso alegre;

si la acaricias, el cuello

vuelve, donde un rosa

tierno tiñe su carne.

Si la encuentras y mugir

la oyes, es tan quejoso

ese sonido, que hierba

arrancas para hacerle un don.

Es así como te ofrezco

mi don cuando eres triste.


Eres como una perra

buena, que tiene siempre

tanta dulzura en los ojos

y crueldad en el alma.

A tus pies, una santa,

parece que arde

en un indomable fervor,

y así te contempla

como a su Dios y Señor.

Cuando en casa o por la calle

te sigue, a quien sólo intente

acercársete, los dientes

cándidos le enseña

y entonces su amor sufre

de celos.


Eres como la pávida

coneja. Dentro de la estrecha

jaula, al verte se levanta

rígida,

y hacia ti sus orejas

altas y firmes extiende;

si las sobras y los rábanos

le llevas, sobre ellos

se acurruca y busca

los ángulos oscuros.


¿Quién podría ese alimento

arrebatarle? ¿Quién, el pelo

que se arranca del dorso

para añadirlo al nido

donde ha de parir?

¿Quién hacerte sufrir?


Eres como la golondrina

que vuelve en primavera.

Pero en el otoño parte;

y tú no tienes este arte.

Tú tienes esto de la golondrina:

ademanes ligeros;

esto que a mí, que me sentía y era

viejo, me anunciaba otra primavera.


Eres como la prudente

hormiga. De ella, cuando

salen al campo,

habla la abuela al niño

que la acompaña.

Y también en la abeja

te encuentro, y en todas

las hembras de todos

los serenos animales

que acercan a Dios;

y en ninguna otra mujer.



UMBERTO SABA (1883-1957)

poeta italiano





***





Umberto Poli (Trieste, 9 de marzo de 1883 - Goricia, 25 de agosto de 1957), Umberto Saba, poeta y novelista italiano. Considerado dentro del hermetismo en sus primeros libros, inaugura posteriormente una línea poética alternativa, ajena a la búsqueda de un lenguaje puro y absoluto. La dolencia nerviosa que padecía le indujo a la terapia psicoanalítica; nació, de este modo, la necesidad de profundizar en el conocimiento de la producción de Freud que, junto con la de Nietzsche, se habría de convertir en el instrumento esencial para comprender la realidad de la condición humana. En años sucesivos fue tratado de su depresión sin que al parecer le desapareciera. Pero la poesía de Saba encontró una nueva vitalidad bajo el impulso de la experiencia psicoanalítica.