martes, 21 de abril de 2026

AGURRA NIRE HERRIALDEKO HIZKUNTZETAN. GAUR, ASTEARTEA, 2026KO APIRILAREN 21A, EUSKARAZ

 







Kaixo, egun on berriro guztioi, eta astearte zoriontsua. Munduak ez du gehiago Estatu Batuetan konfiantzarik, ezta bere aliatu sutsuenetan ere. Noren errua da? Gaurko blogean argitaratutako artikulu batek erantzun posible bat eskaintzen du. Baina goazen atzotik argitalpenetara. Lehenengoa, "NBEren Konstituzio Berfundazioa" izenekoa, Luigi Ferrajoli filosofo italiarrak idatzi du, eta honek argudiatzen du mundu osoko lider aurrerakoien bilera, egun hauetan Bartzelonan Pedro Sánchez presidenteak sustatua, gure demokrazien atzerapauso autoritarioari eta nazioarteko zuzenbidearen urraketei erantzun bateratu bat adosteko, eskuin muturraren alternatiba bat eraikitzeko lehen urratsa dela berez. Gaurko blogeko argitalpena, bigarren atalean, 2017ko apirilaren 17koa da, eta "1977, Sorrera Urtea" izenburua du. Joaquín Prieto kazetariak idatzi zuen, eta honek adierazi zuen urte hartan 40 urte bete zirela espainiarrek berriro ere askatasunez bozkatu ahal izan zutenetik Konstituzioaren eta azken lau hamarkadetako garapen politikoaren oinarriak ezarri zituzten hauteskundeetan. Eguneko poema, gerraren izugarrikerien serieari jarraipena emanez, Óscar Hahn poeta txiletarrak idatzi du eta "Soldadu ezezagunaren hilobian" izenburua du. Laugarren atalean, beti bezala, marrazki bizidun umoretsuak daude, eta amaitzeko, egunero bezala, "Arratsaldeko kafe bakoitzaren zaporea" da gaurko José Andrés Rojo historialariaren argitalpena eta "Errepublika promesa gisa" izenburua du. Hiru arratsaldeko saio bereziak Robert Reich irakasleak ("Zergatik ez luke presidente batek inoiz liskarrik izan behar Aita Santu batekin"); Joseph E. Stiglitz Ekonomiako Nobel sariduna; eta Zohram Mandanik, New Yorkeko alkate ohiak, eta Gabriel Zucmanek, Parisko Ekonomia Eskolako Ekonomia irakasleak, batera idatzi dituzte (Zergak ez ordaintzea, aristokrazia berriaren pribilegioa); eta Ambroglio Lorenzetti kazetari italiarrak (Meloni andreak erreferendumean gelditu zen). Espero dut gaurko blog sarrera guztiak gustatzea. Tamaragua, lagunok. Bihar arte, Zorte Andereak nahi badu. Zoriontsu izan zaitezte, otoitz egiten dizuet, merezi duzue. Musuak. Maite zaituztet. HArendt














ENTRADA NÚM. 10309

DEL TEMA DEL DÍA. LA REFUNDACIÓN CONSTITUCIONAL DE LA ONU: UN PROYECTO PARA LAS FUERZAS DEMOCRÁTICAS, POR LUIGI FERRAJOLI. 21 DE ABRIL DE 2026

 








La reunión de líderes progresistas de todo el mundo promovida estos días en Barcelona por el presidente Pedro Sánchez para acordar una respuesta común a la involución autoritaria de nuestras democracias y a las violaciones del derecho internacional, es ya en sí misma un primer paso hacia la construcción de una alternativa a la extrema derecha. Está claro que esta alternativa no puede ignorar los dos terribles flagelos que son consecuencia de esa involución: las guerras ilegales de agresión desencadenadas por Putin, Netanyahu y Trump, que amenazan con degenerar en un conflicto nuclear, y la ausencia de medidas destinadas a hacer frente al calentamiento global que, si no se detiene, convertirá a la Tierra en un lugar inhabitable.

No basta, frente a estos flagelos, con lamentarse sobre el colapso del orden internacional y la ceguera de nuestras derechas gobernantes, unidas por el negacionismo de la cuestión ecológica —“la mayor estafa de la historia”, como la llamó Donald Trump—. Tampoco basta con defender el derecho internacional vigente y sus instituciones actuales, cuyo fracaso ha puesto de manifiesto su total impotencia e inadecuación. Una respuesta racional y realista a este fracaso, por parte de las fuerzas democráticas reunidas en Barcelona, debería consistir en un proyecto de refundación constitucional de las Naciones Unidas, que imponga límites y restricciones jurídicas, por el interés de todos, a los actuales poderes salvajes de las potencias nucleares y de los mercados globales. Esta constitucionalización de la ONU solo puede llevarse a cabo con la introducción de un complejo sistema de garantías, sin las cuales los principios universales proclamados en tantas cartas internacionales —la paz, la protección del medio ambiente y la igualdad en los derechos humanos— no son más que palabras, promesas incumplidas.

Vivimos en el momento más dramático de la historia. En una época en la que el flagelo del peligro nuclear y el de la catástrofe ecológica exigirían un aumento de la capacidad de gobierno de la política y del papel de garantía del derecho, el triunfo de la derecha en gran parte de Occidente ha producido el desarrollo simultáneo de dos absolutismos: el absolutismo político, por la involución autocrática de muchas democracias y la ausencia de límites a los poderes del gobierno, y el absolutismo económico, por la concentración de la riqueza y la ausencia de límites a los poderes del mercado. La humanidad ha caído en manos de reducidos grupos de autócratas y multimillonarios, que no admiten límites a sus poderes. El presidente de la mayor potencia militar, Donald Trump, ha declarado que no conoce límites salvo los que él mismo se pone.

De ahí, en un mundo dominado por la ley del más fuerte, por la lógica del enemigo y por el desprecio al derecho, el peligro de un holocausto nuclear. De ahí el agravamiento de la catástrofe ecológica que se cierne sobre nuestro planeta, ya que cada año se emite a la atmósfera más dióxido de carbono que el año anterior. Si no hay un despertar de la razón, la humanidad está destinada a extinguirse, a causa del calentamiento global, entre atroces sufrimientos. Nuestros nietos no podrán perdonarnos ni tampoco entenderán la irresponsabilidad y la estupidez de nuestras generaciones, que les habrán legado un planeta convertido en un infierno.

Estos son los problemas que las fuerzas democráticas reunidas en Barcelona deberían abordar. Se necesita un giro histórico, que solo esas fuerzas pueden promover: la transformación de la Carta de la ONU en una Constitución de la Tierra, cuya primacía sobre cualquier otra fuente, nacional o internacional, esté garantizada por un Tribunal Constitucional global. Son tres los valores universales, en cuanto a interés de todos, que solo una Constitución de la Tierra es capaz de garantizar: en primer lugar, la paz, mediante la prohibición constitucional, como crímenes contra la humanidad, de la producción y el comercio de todas las armas, no solo de las armas nucleares, sino también de las armas de fuego comunes; en segundo lugar, el medio ambiente, a través de la prohibición del uso de energías fósiles y la protección de los bienes vitales de la naturaleza —el agua potable, los grandes bosques, los grandes glaciares— como bienes de un patrimonio planetario sustraídos a la mercantilización y al despilfarro; en tercer lugar, la igualdad, mediante la creación de instituciones globales de garantía de los derechos a la salud, la educación y la subsistencia de todos los seres humanos.

No se trata de una utopía. Se trata de la aplicación concreta de principios ya establecidos en la Carta de las Naciones Unidas y en las numerosas cartas de derechos humanos, que han quedado en papel porque carecen de garantías. La aplicación de estos principios es el salto civilizatorio que los líderes progresistas de 40 países, reunidos por primera vez en Barcelona, deberían proponer y pretender. Por el interés de todos, pobres y ricos, débiles y poderosos: está en juego la supervivencia de la humanidad en el único planeta que tenemos. LUIGI FERRAJOLI es filósofo del derecho. Publicado en El País el 17 de abril de 2026.





















DEL ARCHIVO DEL BLOG. 1977, EL AÑO FUNDACIONAL, POR JOAQUÍN PRIETO. PUBLICADO EL 17 DE ABRIL DE 2017





 



Este año se cumplen 40 desde que los españoles pudieron volver a votar libremente en unas elecciones, las que pusieron la base de la Constitución y del desarrollo político de las últimas cuatro décadas. El modelo de transición del franquismo a la democracia, que durante sus primeros tiempos se puso con frecuencia como ejemplo, acusa el paso del tiempo en una España que se parece muy poco a la de 1977. Ahí están los reverdecidos reproches de los que la acusan de impedir un cambio radical y también el desinterés de las jóvenes generaciones a las que la Transición no les dice prácticamente nada. Comprensible porque, evidentemente, no la vivieron y tampoco se la han explicado en las escuelas, más allá de unas someras líneas para salir del paso en la asignatura de Historia.

Asombra comprobar la dejadez en la memoria de un acto fundacional tan importante como crear un sistema político a partir de la decisión de los ciudadanos en una convocatoria electoral. La Transición no fue el candado a las aspiraciones del pueblo, como sostienen ahora muchos políticos, sino una solución a un estado de cosas muy difícil en una España dividida que quería salir de la dictadura tras las profundas heridas dejadas por la Guerra Civil y el franquismo. Pero eligió hacerlo sin riesgo de rupturas revolucionarias.

La Transición fue el producto de un pacto. Pero, amenazados desde el principio por los ultras y la presión de sectores militares, los reformistas procedentes de la izquierda tuvieron que hacer muchas más concesiones que la derecha, que estaba en el poder. En todo caso, el proceso de la Transición fue el artefacto político que resolvió el paso a la democracia en una España, además, empobrecida, que acusaba con dureza los efectos de la crisis del petróleo de 1973, con una tasa de inflación que superaba el 20%.

No podemos volver a una casilla de salida sin haber aprendido de la experiencia de 40 años. Lo cierto es que nada habría sido posible sin la efeméride que se conmemora el 15 de junio, aniversario de las elecciones para formar las Cortes Constituyentes.

Desde 1976, la decidida voluntad del Rey para democratizar el país, controlando a los ultras y a un Ejército que sabía en gran parte nostálgico del franquismo y contrario a permitir la legalización de partidos de izquierda, encontró en Suárez el colaborador perfecto para el plan democratizador. Todo ello en medio de una violencia ultraderechista que a principios de 1977 hizo del Partido Comunista y otros más a la izquierda su blanco favorito, hasta el asesinato de cinco personas en un despacho de abogados laboralistas en la calle Atocha de Madrid. Mientras tanto, la ultraizquierda secuestró al exministro y presidente del Consejo de Estado Antonio María de Oriol, y al teniente general Emilio Villaescusa. La alarma del Gobierno y de gran parte de la sociedad provocó momentos de duda sobre las operaciones involucionistas que llenaban el clima político de la época.

La legalización del PCE se convirtió en clave de la continuidad o fracaso del proceso. Los comunistas habían sostenido la lucha contra la dictadura y su secretario general, Santiago Carrillo, llevaba años en una doble operación: tomar distancias con cuidado de los partidos dominados por la dictadura de la Unión Soviética, participando activamente en la configuración de una teoría eurocomunista, y dirigir, desde la clandestinidad, un mensaje de reconciliación nacional a los españoles.

La decisión del Gobierno de Suárez de declarar legal al Partido Comunista, anunciada el 9 de abril, motivó la repulsa del Ejército y la dimisión del almirante Pita da Veiga como ministro de Marina y provocó momentos de alta tensión. Carrillo recibió sugerencias para hacer algún gesto apaciguador y sorprendió a sus camaradas con la medida de colocar la bandera de España en los actos del partido, al lado de la comunista, aceptada con toda disciplina por parte de la organización. Unos días antes, el Gobierno había disuelto el Movimiento Nacional y retirado el yugo y las flechas, con una altura de tres pisos, enclavados en la que había sido sede del partido único durante el franquismo.

Ir a las primeras elecciones libres desde 1936 no significaba un voto naíf. Todos los sectores políticos se organizaron. Adolfo Suárez montó una amalgama de partidos en la que cupieron desde gentes procedentes del Movimiento Nacional hasta liberales y algún socialdemócrata. Fue la improvisación de la Unión de Centro Democrático (UCD) la que derrotó contundentemente en las urnas a la Alianza Popular de “los siete magníficos”, la opción montada por exministros franquistas. Como lo fue el impulso de votos que llevó al PSOE, dirigido por Felipe González, a convertirse en la segunda fuerza, aplastando a un PCE que había dado por hecho que el pueblo recompensaría en las urnas su política apaciguadora.

A las elecciones de junio de 1977 se llegó tras un largo camino de negociaciones que desembocaron en un pacto. La derecha más dura no entendía que gentes forjadas en el franquismo, para hacer posible su continuidad bajo otro nombre, se embarcaran en un proyecto de cambio sin rupturas. Y la izquierda nucleada en torno al PSOE y al PCE tuvo todo el interés en pactar con Suárez para aplacar los temores de una parte de la sociedad a una ruptura radical que pudiera dar lugar a una nueva confrontación.

Aquella España, donde existía un gran temor a los poderes fácticos, es distinta a la de 2017

La presencia de dos destacados diputados comunistas, Dolores Ibárruri y Rafael Alberti, en la mesa que constituyó las Cortes emanadas de esas elecciones fue todo un símbolo del cambio político.

El simple ejercicio de echar la vista atrás muestra que la España de 1977 tenía muy pocas cosas en común con la de 2017. El entonces omnipresente temor a los poderes fácticos, a la involución que podía llevar a una nueva dictadura, han quedado en el olvido y suena para los jóvenes más a guion de serie de televisión que a parte de la reciente historia de España. Pero es en ese contexto en el que deben analizarse y juzgarse los éxitos o fracasos del proceso que permitió recuperar la democracia tras 40 años de dictadura franquista que siguió a una cruenta Guerra Civil. UCD, bajo la dirección de Adolfo Suárez, y el PSOE, liderado por Felipe González, consiguieron votos suficientes como para configurar las dos fuerzas políticas predominantes de las Cortes Constituyentes. Año y medio más tarde quedó elaborada la Constitución que creó las nuevas instituciones democráticas.

Las elecciones de 1977 diseñaron el sistema político bipartidista que se mantuvo, en líneas generales, hasta que en 2014 entró en crisis. La movilización ciudadana ha roto ese equilibrio y las elecciones celebradas desde entonces han dado entrada a dos nuevas fuerzas que también disputan el poder. Dos formaciones que se presentan como indispensables para cualquier negociación o pacto sobre el futuro del sistema político de España. JOAQUÍN PRIETO es periodista. Publicado en  El País el 16 de abril de 2017.























DEL POEMA DE CADA DÍA. EN LA TUMBA DEL SOLDADO DESCONOCIDO, POR ÓSCAR HAHN

 







EN LA TUMBA DEL SOLDADO DESCONOCIDO




Con qué alegría marchan los hombres a la guerra

Con qué entusiasmo limpian y cargan sus fusiles

Con qué fervor cantan sus himnos de combate

Con qué ansiedad toman su puesto en la trinchera

Con qué inquietud oyen el ruido de las bombas

Con qué insistencia silban las balas en el aire

Con qué lentitud corre la sangre por su frente

Con qué estupor miran sus ojos el vacío

Con qué rigidez yacen sus cuerpos en el barro

Con qué premura son arrojados en la fosa

Con qué rapidez son olvidados para siempre




***




Óscar Arturo Hahn Garcés (1938) es un poeta, ensayista, crítico literario y profesor chileno perteneciente a la generación literaria del 60. En este poema reflexiona sobre la muerte anónima de los soldados que van a la guerra. Así, muestra cómo los hombres se enfrentan con ánimo y valentía a una contienda que sólo les traerá dolor y un fin casi seguro. También realiza estos versos como homenaje al soldado desconocido, cuerpo que fue encontrado en Tacna en 1900, en el lugar donde se había producido una batalla decisiva para el triunfo de Chile en la Guerra del Pacífico. Debido a la salinidad del suelo desértico, el cadáver se encontraba momificado y en muy buenas condiciones. Por ello, se erigió un monumento en su honor y a los más de 5.000 fallecidos en la batalla de Tacna (1880) entre Chile, por un lado, y Perú y Bolivia, por el otro. Fuente: Wikipedia.





















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG. MARTES, 21 DE ABRIL DE 2026

 


























lunes, 20 de abril de 2026

REVISTA DE PRENSA. EL MUNDO SIMPLEMENTE NO CONFÍA EN ESTADOS UNIDOS, POR FRANCIS FUKUYAMA. ESPECIAL NOCHE TRES. 20 DE ABRIL DE 2026

 









El 2 de abril, Gran Bretaña acogió una cumbre virtual con 40 países, sin incluir a Estados Unidos, para debatir sobre el estrecho de Ormuz. (Foto de Leon Neal / Pool / AFP vía Getty Images).

En 1995 publiqué mi segundo libro, Confianza: Las virtudes sociales y la creación de prosperidad . En él argumentaba que la confianza es una de las cualidades sociales más valiosas, pues constituye la base de la cooperación humana. En la economía, la confianza actúa como un lubricante que facilita el funcionamiento de las empresas, las transacciones y los mercados. En política, es la base de lo que se denomina «capital social»: la capacidad de los ciudadanos para unirse en grupos y organizaciones con el fin de perseguir objetivos comunes y participar activamente en la política democrática.

Las sociedades difieren enormemente en sus niveles generales de confianza. En la década de 1990, Robert Putnam, de Harvard, escribió un estudio clásico sobre Italia que contrastaba el norte del país, caracterizado por un alto nivel de confianza, con el sur, donde reinaba la desconfianza. El norte de Italia estaba repleto de asociaciones cívicas, clubes deportivos, periódicos y otras organizaciones que daban carácter a la vida pública. El sur, en cambio, se caracterizaba por lo que un científico social anterior, Edward Banfield, denominó «familismo amoral»: una sociedad en la que se confía principalmente en los miembros de la familia inmediata y se mantiene una actitud cautelosa hacia los forasteros, quienes, en su mayoría, buscan perjudicar a la persona. Las únicas grandes organizaciones en el sur eran la Iglesia Católica y, por supuesto, la Mafia. Esta última era producto directo de la desconfianza: si uno era empresario, no podía contar con que el Estado protegiera sus derechos de propiedad debido a la debilidad del Estado de derecho; si alguien lo estafaba, contrataba a un mafioso para que le rompiera las piernas. FRANCIS FUKUYAMA es historiador. Publicado en Substack el 7 de abril de 2026.
























REVISTA DE PRENSA. TRUMP QUIERE UN CAMBIO DE RÉGIMEN EN LA RESERVA FEDERAL, POR PAUL KRUGMAN. ESPECIAL NOCHE DOS. 20 DE ABRIL DE 2026

 







Cuando Donald Trump nos llevó a la guerra con Irán, desestimó las advertencias de los expertos, de los militares y de la comunidad de inteligencia, afirmando que se trataba de una empresa sumamente arriesgada. Ahora pretende aplicar ese mismo nivel de claridad y criterio a la política monetaria, y todos deberíamos estar muy preocupados.

La noticia a la que me refiero es que, en medio de todo lo que está sucediendo, Trump redobla sus esfuerzos para convertir la Reserva Federal en una institución personalizada que haga lo que él quiera, sin importarle que esté diseñada para tener una independencia sustancial, ni la larga tradición de respeto a dicha independencia. Trump cree que debería ser él, como diría George Bush, quien decida sobre la política monetaria.

Esto sería malo incluso si Trump tuviera buen criterio en general. La política monetaria, lo que hace la Reserva Federal (control de las tasas de interés a corto plazo, control de la oferta monetaria), es técnica. Hacerla bien requiere un conocimiento profundo de la situación. Es deseable que los tecnócratas, al menos, tengan un papel importante en el proceso de toma de decisiones. De hecho, solemos dejarlo en manos de los tecnócratas.

Parte de la razón para hacerlo es que es demasiado fácil. No se necesita legislación para cambiar las tasas de interés. Basta con una llamada telefónica a la mesa de operaciones del mercado abierto en Nueva York. Así que es realmente fácil para un presidente que quiere impulsar la economía, que quiere dinamizarla antes de las elecciones o que simplemente tiene ideas económicas descabelladas; es demasiado fácil para un presidente causar mucho daño.

Así que aplicamos varias capas de aislamiento. Los miembros de la Junta de la Reserva Federal son nombrados para mandatos largos. Todo el sistema está diseñado para que, al menos, tome su tiempo. No permite que un loco en el Despacho Oval manipule la política monetaria.

Es especialmente grave si quien ocupa el Despacho Oval es alguien como Trump, impulsivo, obsesionado con las recompensas a corto plazo y, por supuesto, sin leer, sin estudiar, sin escuchar a los expertos. Sabemos que Trump está obsesionado con que los tipos de interés deberían ser mucho más bajos, algo que no se corresponde con la realidad económica.

La inflación está más alta de lo que debería. La Reserva Federal tiene como objetivo una inflación del 2% en el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE). En realidad, se sitúa en torno al 3%.

No son condiciones favorables para una bajada de tipos. La economía no necesita una bajada de tipos, o al menos no lo parece ahora mismo. No estamos en recesión. Por lo tanto, los tecnócratas de la Reserva Federal no implementarán las bajadas de tipos que Trump desea a menos que pueda ejercer un control personal.

La forma en que lo ha intentado es, en sí misma, indignante. Sus subordinados en el Departamento de Justicia han intentado expulsar a Lisa Cook de la Junta de la Reserva Federal basándose en acusaciones totalmente falsas sobre sus solicitudes de hipoteca, mucho antes de que ella formara parte de la Reserva Federal. Y están intentando expulsar a Powell por supuestos sobrecostos en proyectos de construcción de la Reserva Federal. Esto es una locura, y nadie lo toma en serio. Nadie cree que sean acusaciones genuinas. Todo esto se trata de utilizar los mecanismos del Departamento de Justicia para intimidar a los responsables de la política monetaria y convertirlos en instrumentos de la voluntad presidencial.

La voluntad presidencial, además de ser completamente egocéntrica, está profundamente desinformada. Si lees lo que Trump ha dicho sobre política monetaria, queda claro que no considera los tipos de interés como una herramienta para gestionar la economía, para controlar la inflación, etc. Piensa en los tipos de interés bajos como una recompensa por una economía próspera. Por eso insiste en que vivimos una época dorada maravillosa, que la economía va de maravilla, nada de lo cual es cierto. No es una época dorada. La inflación está por las nubes.

Nada de eso es cierto, pero en cualquier caso, así no funcionan las cosas. La política monetaria no es una recompensa por el buen comportamiento ni por los logros. Es una herramienta para mantener la economía estable. Si se sale con la suya, las consecuencias serán negativas.

La Reserva Federal goza de credibilidad; quienes toman decisiones, sobre todo en materia de precios, confían en que mantendrá la economía estable y evitará que la inflación se mantenga obstinadamente alta. Si bien permitió cierta inflación entre 2021 y 2022, lo cual fue sin duda lo correcto, rápidamente tomó las medidas necesarias para reducirla. Y esa credibilidad, el hecho de que la gente creyera que la Reserva Federal haría lo correcto, contribuyó a que así fuera, permitiéndonos experimentar una desinflación perfecta: una importante caída de la tasa de inflación sin un aumento significativo del desempleo.

Si Trump se sale con la suya, todo eso desaparecerá. La credibilidad de la Reserva Federal quedará por los suelos. Ahora bien, no creo que lo consiga. No creo que lo logre en materia de política monetaria. Pero podría.

Y más aún, lo que nos está demostrando la lucha por la Reserva Federal es que Trump no ha aprendido nada. Uno pensaría que el desastre en Irán provocaría una pérdida de confianza en sí mismo, un revés en la arrogante ignorancia, en la creencia de que solo porque las agencias de inteligencia, los generales y los almirantes dicen que esto es muy arriesgado y ¿qué pasa con el estrecho de Ormuz?, no importa, sé que esta será una guerra rápida y fácil.

Y, al parecer, el hecho de que las cosas no hayan resultado así no ha generado dudas sobre su impecable y perfecto criterio. Por lo tanto, el ataque a la Reserva Federal es malo en sí mismo, y también es un síntoma de que "este no es el tipo que debería estar en la Casa Blanca".

Y el hecho de que aún inspire tanta deferencia dentro de su propio partido y tanta timidez por parte de quienes deberían plantarle cara me preocupa mucho respecto al futuro de Estados Unidos y del mundo. PAUL KRUGMAN  es premio Nobel de Economía. Publicado en Substack el 16 de abril de 2026.






















REVISTA DE PRENSA. ESTÁ PERDIENDO LA CABEZA DE FORMA SERIA, ATERRADORA, TOTAL Y COMPLETA, POR ROBERT REICH. ESPECIAL NOCHE UNO. 20 DE ABRIL DE 2026

 






Amigos: Estamos en grave peligro. Es una catástrofe en camino de convertirse en un cataclismo. Trump se está volviendo completamente loco a pasos agigantados. Representa un peligro claro e inminente para Estados Unidos y para el mundo. Ayer arremetió contra The New York Times después de que su corresponsal jefe en la Casa Blanca cuestionara su salud mental y su estabilidad , y señalara su "comportamiento errático y sus comentarios extremos".

“¿NO TIENEN VERGÜENZA? ¿NO TIENEN SENTIDO DE LA DECENCIA?”, publicó Trump en MAYÚSCULAS refiriéndose al Times , haciendo eco inadvertidamente de las famosas palabras de Joseph Welch cuando se enfrentó a Joseph McCarthy durante las audiencias del Ejército-McCarthy de 1954. Trump continuó criticando la cobertura que el Times hizo de su guerra en Irán en lugar de su estado mental, como para darle la razón al Times .

Él insiste en que ha “ganado” la guerra con Irán, aunque nunca ha explicado qué significa “ganar”. En un momento, su objetivo es liberar al pueblo iraní. En otro, acabar con la capacidad de Irán para producir armas nucleares. En otro, destruir los misiles iraníes. En otro, lograr un “cambio de régimen”. En otro, abrir el estrecho de Ormuz (que ya estaba abierto antes de que Trump iniciara su guerra). En otro, afirma que sabrá que la operación militar estadounidense en Irán ha terminado cuando lo sienta “en los huesos”.

Ni siquiera puede mantener el mismo tema durante más de unos minutos. En medio de una reunión de gabinete de alto nivel sobre la guerra, se pasa cinco minutos hablando de su preferencia por los bolígrafos Sharpie. Interrumpe otra actualización sobre la guerra de Irán para alabar las cortinas de la Casa Blanca .

Amenaza con que si Irán no reabre el estrecho, “toda una civilización morirá esta noche”. Luego dice que Estados Unidos no necesita que se reabra el estrecho. Después dice: “¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP”.

Califica al Papa de " débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior " porque el Papa desea la paz. Publica una imagen generada por IA en la que aparece caracterizado como Jesús, y luego afirma que solo se estaba representando como médico.

No renunciará a su investigación criminal ilegal y peligrosa (para la economía) contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, alegando que no se trata solo de las reformas de Powell en la Reserva Federal, sino también de una "investigación sobre incompetencia", y añadió que despedirá a Powell si no dimite al finalizar su mandato como presidente.

Afirma que Estados Unidos “necesita” Groenlandia. Confunde Groenlandia con Islandia . Dice que las ballenas están siendo asesinadas por molinos de viento . Afirma que ganó los 50 estados en 2020. Que derrotó a Barack Obama en 2016. Dice que el exjefe del Estado Mayor Conjunto debería ser ejecutado . Se explaya durante ocho minutos sobre serpientes venenosas en Perú . Se jacta de haber puesto fin a una guerra ficticia entre Camboya y Armenia .

Tras la muerte de Robert Mueller, dice: «Bien, me alegro de que esté muerto». Atribuye los asesinatos de Rob Reiner y su esposa Michelle a «la ira que [Rob Reiner] provocó en otros a través de su enorme, implacable e incurable aflicción con una enfermedad mental debilitante conocida como SÍNDROME DE TRAUMA DE TRUMP». Después de que a Joe Biden le diagnosticaran una forma agresiva de cáncer de próstata en estadio 4, Trump dice: «Me sorprende que no se haya notificado al público hace mucho tiempo, porque llegar al estadio 9 lleva mucho tiempo» (no existe el cáncer en estadio 9). Lleva un tiempo perdiendo el control, pero en los últimos meses la situación ha empeorado mucho.

En 2017, 27 psiquiatras, psicólogos y otros profesionales de la salud mental concluyeron en el libro El peligroso caso de Donald Trump que el estado mental de Trump representaba un "peligro claro e inminente" para la nación.

En 2021, miembros del propio gabinete de Trump, horrorizados por la violencia del 6 de enero de 2021 en el Capitolio y la falta de urgencia de Trump para detenerla, debatieron si debían invocar la 25ª Enmienda para destituirlo de su cargo por incapacidad mental.

Durante su campaña de 2024, atacó a Kamala Harris y luego se adentró en la estratosfera de su mente desquiciada: “Ella destruyó la ciudad de San Francisco, es... y tengo un gran edificio allí... no... no debería hablar de esto, pero está bien, me da igual porque esto es lo que estoy haciendo. Debería decir que es la mejor ciudad del mundo... vender y largarme de allí, ¿no? Pero no puedo hacerlo. No me importa, ¿sabes? Perdí miles de millones de dólares, miles de millones de dólares. Sabes, alguien me dijo: '¿Cuánto crees que perdiste?' Dije: 'Probablemente dos o tres mil millones. Está bien, no me importa'. Me preguntan: '¿Crees que lo volverías a hacer?'” Y eso es lo de menos. Nadie. Siempre dicen, no sé si lo sabes. Lincoln fue tratado horriblemente. Eh, Jefferson también fue tratado bastante mal. Dicen que Andrew Jackson fue el peor de todos, que fue tratado peor que cualquier otro presidente. Yo dije: "Hagan ese estudio de nuevo, porque creo que no hay nadie que se le acerque a Trump". ¡Incluso me dispararon! ¿Y quién sabe de dónde salió eso, verdad?

Ya no es posible pasar por alto su paranoia obsesionada con las teorías de la conspiración, su ira incontrolable, su volatilidad emocional, sus afirmaciones delirantes, sus diatribas vengativas, su actitud grosera y su creciente desconexión con la realidad.

Sin embargo, los miembros de su gabinete y sus asesores guardan silencio. Los congresistas republicanos fingen no darse cuenta. Sus partidarios multimillonarios no se atreven a hablar de su rápido declive. Los medios intentan encubrir su creciente incoherencia.

Pero algunas voces de la derecha —personas que han apoyado a Trump durante mucho tiempo— ya han dicho basta. La exdiputada Marjorie Taylor Greene afirma que la amenaza de Trump de destruir la civilización iraní “ no es retórica dura, es locura ”. La presentadora de podcasts de extrema derecha Candace Owens lo llama “ un lunático genocida ”. El teórico de la conspiración Alex Jones dice que Trump “balbucea y parece que no está en su sano juicio”. Ty Cobb, abogado de la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump, afirma que Trump “está claramente loco ”. La exsecretaria de prensa de la Casa Blanca de Trump, Stephanie Grisham, dice que “ claramente no está bien ” .

La opinión pública se está dando cuenta. El 61 por ciento de los estadounidenses cree que se ha vuelto más errático con la edad, mientras que solo el 45 por ciento dice que está "mentalmente lúcido y es capaz de afrontar desafíos" (frente al 54 por ciento en 2023).

Por el bien de la nación y del mundo, es hora de afrontar la realidad: el hombre más poderoso del mundo no tiene la capacidad mental para desempeñar su cargo. Donald Trump, con antecedentes familiares de demencia , está cada vez más desequilibrado.

Todos estamos en peligro. ¿Qué pasaría si, en un arrebato de ira, lanzara una bomba nuclear? ¿Quién vigilaría el partido con los códigos nucleares? ¿Quién estaría dispuesto a detenerlo para salvar al mundo? No esperes. Destituyelo ahora. ROBERT REICH es profesor de la Universidad de California en Berkeley. Publicado en Substack el 16 de abril de 2026.