sábado, 23 de mayo de 2026

DE LA TARDE QUE CAE. EL ÚLTIMO DE LA CEJA, POR NAYAT EL HACHMI. 23 DE MAYO DE 2026

 






José Luis Rodríguez Zapatero dejó de ser de izquierdas el día que llevó al Congreso una reforma exprés de la Constitución que trajo recortes salvajes. Entonces tenía en el Gobierno a ministros como Celestino Corbacho cuyo discurso sobre inmigración no dista mucho de algunas de las proclamas que se hacen hoy desde el extremo derecho. En cuanto a las credenciales feministas del expresidente las perdió todas cuando, en plena disputa por la ley trans, dio la espalda a muchas de las compañeras de filas que habían batallado y remado con él durante años. En el momento más encendido de ese debate que, recordémoslo, ponía en duda la existencia misma de las mujeres, vino a tildar de viejas desfasadas a las feministas que en su día tanto apoyo le dieron. Y eso que, como señaló Amelia Valcárcel, son casi todas de su quinta o incluso más jóvenes que él.

No hace falta llegar a los delitos de corrupción para que la actividad de muchos expolíticos tenga elementos que denotan turbiedad ética. Cuando el ciudadano de a pie ve como los retirados del servicio público engordan sus cuentas corrientes con generosos ingresos por labores de asesoramiento y presencia en consejos de administración no puede evitar preguntarse para qué se metieron en política en realidad. Para cambiar el mundo, mejorar la vida de las personas, ser parte de esa cosa tan noble que es la democracia. Los sueldos que les pagamos por su servicio son justos, más cuando se comparan con lo que ganan quienes salvan vidas o quienes educan a los nuevos ciudadanos (que también es salvar vidas). Que eso no les baste y se aprovechen de su paso por las instituciones para lucrarse o para facilitar el lucro de familiares cercanos ya resulta de por sí muy feo. Más cuando, como ha venido haciendo en los últimos años Zapatero, uno se va paseando por tribunas y platós de televisión como adalid de la superioridad moral de una izquierda que hace tiempo que perdió su nombre. Y la vergüenza. Ya era un escándalo que quien contribuyó de un modo decisivo al empobrecimiento de los trabajadores españoles (recortes de pensiones y sueldos de funcionarios y ayudas de todo tipo) no se retirara discretamente a sus aposentos por el daño que hizo. Ahora el auto del juez Calama aporta múltiples pruebas de indecencia y nepotismo. Que acabe siendo condenado o no es lo de menos, su vida post política ya es un duro mazazo para la izquierda. Ante los ojos de quienes defendemos la justicia social, la igualdad y el reparto de riqueza lo que queda es un paisaje desolador de orfandad absoluta. Najat El Hachmi es escritora. El País, 22 de mayo de 2026.






























DEL CAFÉ DE SOBREMESA. YO ESTABA ALLÍ, POR JUAN JOSÉ MILLÁS. 23 DE MAYO DE 2026

 







Revisando fotos antiguas, tropecé con una en la que mi padre y mi madre pedalean sobre una bicicleta tándem. No sé si se fabrican todavía. El caso es que allí estaban: dos personas jóvenes, aún sin hijos, avanzando sobre una máquina que exige una rara forma de cooperación. Mi madre ocupaba la mitad de delante, lo que me sorprendió porque la foto era de una época arcaica en la que las mujeres aparecían en posiciones laterales o traseras. En las motos con sidecar, por ejemplo, ellas iban en el sidecar, como equipaje sentimental. Pero en esta imagen no: mi madre pilotaba la nave y mi padre, detrás, pedaleaba al ritmo marcado por su esposa.

Era, en fin, además de la imagen de dos jóvenes felices, una pequeña anomalía histórica. Me quedé mirándola largo rato. Resulta extraño contemplar escenas que sucedieron cuando uno no había nacido. Como espiar una fiesta a través de la cerradura sabiendo que, años después, serías el resultado indirecto de esa celebración. Pedaleaban sin sospechar mi existencia. Ignoraban que en algún lugar del porvenir yo estaría contemplándolos con desconcierto. La felicidad de la imagen tenía algo de arqueológico, como si perteneciera a una capa profunda del tiempo, a un estrato anterior a mi propia biografía.

Comprendí entonces que todos venimos de una escena fundacional a la que no asistimos. Una escena de la juventud de dos desconocidos, de su complicidad, de su risa quizá. Una escena en la que nuestros padres todavía no eran nuestros padres. En esa bicicleta doble, avanzando por una carretera que tampoco reconozco, iban dos personas misteriosas que aún no sabían que acabarían formando parte de mi memoria. De modo que me quedé pensando que, en cierto modo, yo procedo de ese tándem: de la dirección inesperada de mi madre y de la fuerza silenciosa de mi padre. De esa felicidad antiquísima que pedaleaba hacia el futuro sin saber que yo ya estaba allí, en el futuro, esperándolos. Juan José Millás es escritor. El País, 22 de mayo de 2026.






















LA DEMOCRACIA EN JUEGO. ESPECIAL SÁBADO. LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA AVANZA Y EN ESTADOS UNIDOS SE DETERIORA, POR JESÚS M. DE MIGUEL. 23 DE MAYO DE 2026

 







¿Puede Estados Unidos seguir presentándose como referencia democrática? El primer catedrático Princesa de Asturias y sociólogo Jesús M. De Miguel sostiene que el segundo mandato de Donald Trump marca un cambio histórico: "por primera vez", el país "ha dejado de ser una democracia liberal" y sufre una "agresiva concentración de poderes". Frente a esa caída, España aparece en el informe V-Dem 2026 como una democracia que "avanza" y se sitúa entre las más sólidas del mundo.

El mundo está cambiando súbitamente. En primer lugar, disminuye el número de regímenes democráticos. La tendencia general es hacia la autocratización y, en paralelo, hacia la reducción de las democracias plenas. Nunca había habido tantos países autocratizándose al mismo tiempo, y la Unión Europea se ve especialmente afectada. En segundo lugar, destaca la volatilidad de los regímenes: alrededor del 35% de los países están en proceso de transformación política. En tercer lugar, la gran sorpresa es el descenso democrático —y el deterioro del sistema político— de Estados Unidos. En un solo año ha caído en la clasificación de democracias del puesto 20.º al 51.º —de un total de 179 países—. Actualmente, su índice democrático se ha reducido al 57%. En cuarto lugar, España es uno de los países más democráticos del mundo: se sitúa este año en el puesto 21.º, con un índice de democracia del 74% (el máximo es 88%). En 2019, España estaba en el puesto 26.º del mundo; en 2023, subió al puesto 23.º; y, en la actualidad, alcanza el puesto 21.º. Se puede, pues, afirmar que la democracia en España avanza, mientras que en Estados Unidos se está hundiendo.

"El hundimiento de la democracia en Estados Unidos es un suceso histórico, que está llevando a un nuevo orden mundial". Que España pase del puesto 26.º al puesto 21.º puede considerarse un progreso pequeño. Pero seguir avanzando en democracia en los puestos altos de la lista es complicado y requiere un gran esfuerzo. La competición por lograr un sistema democrático pleno es un trabajo enorme. Además, España tiene actualmente un Gobierno progresista. Por otro lado, la bajada de Estados Unidos del puesto 20.º al puesto 51.º —lo que representa un deterioro enorme— se produce en un solo año. El hundimiento de la democracia en Estados Unidos es un suceso histórico, que está llevando a un nuevo orden mundial.

El informe mundial de democracia está elaborado por el instituto sueco Varieties of Democracy, conocido como V-Dem, y es, seguramente, el mejor informe sobre regímenes políticos en el mundo. La visión global no es muy optimista. El proceso de democratización del mundo —con el que soñábamos en el siglo XX— se ha detenido. Incluso ha retrocedido. A finales de 2025, el número de autocracias en el mundo es de 92 países, por encima de las 87 democracias. Actualmente, el 74% de la población del planeta vive bajo regímenes autocráticos. Hace veinte años, era el 50%. Además, hay 44 países que se están autocratizando, es decir, que están pasando de posiciones democráticas incompletas a regímenes autocráticos. De los 179 países, solo dieciocho se están democratizando actualmente.

La situación política se deteriora. En 2026, el nivel de democracia en Europa occidental y Norteamérica está en su punto más bajo en cincuenta años. Un factor fundamental es el deterioro considerable de la democracia en Estados Unidos. Por primera vez, ha dejado de ser una democracia liberal. En todo el mundo, ya solo el 7% de la población mundial vive en democracias liberales. Hace una veintena de años era el 17%. El 74% de la población mundial vive actualmente en autocracias, lo que supone unos 6.000 millones de habitantes bajo sistemas políticos autoritarios.

En la última década, la tendencia democratizadora en el mundo ha dado un giro. Hace veinte años había veintisiete países democratizándose. Actualmente son solo dieciocho. Un factor esencial, como es sabido, es el sistema electoral. Hace veinte años, el sistema electoral mejoraba en treintaiún países; actualmente, solo mejora en siete. La libertad de expresión es el factor que más ha variado: 44 países retroceden en este indicador. Hace dos décadas eran solo siete los países que deterioraban la libertad de expresión. Actualmente, en 33 países se utiliza la tortura o el asesinato para controlar a la oposición política.

Este proceso de autocratización afecta actualmente al 43% de la población del mundo". Lo más sobresaliente es la cantidad de países que se están autocratizando. Este proceso de autocratización afecta actualmente al 43% de la población del mundo. Es evidente incluso en la Unión Europea, donde siete países se están autocratizando, además de dos aliados como Estados Unidos y Reino Unido. Durante 2025 se incrementa en diez el número de países en proceso de autocratización. La táctica inicial más frecuente es la censura de los medios de comunicación.

Cuatro tipos de regímenes políticos: Las desigualdades son considerables en el mundo. Hay grandes diferencias de extensión o tamaño entre los países. También la población o número de habitantes es muy desigual. Los desequilibrios de desarrollo son considerables. Las diferencias en niveles económicos son muy grandes. Lo mismo ocurre con las diferencias de regímenes políticos. El índice de democracia (x 100) oscila entre el 88% de Dinamarca y el 1% de Corea del Norte o Eritrea. La clasificación que usualmente se utiliza es la siguiente:

Democracias liberales o democracias plenas

Democracias electorales o democracias incompletas

Autocracias electorales: regímenes no democráticos, pero con algún tipo de elecciones

Autocracias cerradas o regímenes totalitarios

La región más desarrollada democráticamente es Europa occidental y Norteamérica, donde todos los países son democráticos. Hay un 58% de la población viviendo en democracias electorales y un 42% en democracias liberales. Pero el año pasado el 82% vivía en democracias liberales. Es decir, incluso en la mejor región la situación se deteriora.

La democracia liberal supone elecciones entre múltiples partidos políticos, con garantía de libertad de expresión y de asociación, características propias de la democracia electoral. Pero, además, existe control judicial y legislativo sobre el Ejecutivo, junto a derechos civiles e igualdad de todas las personas ante la ley. La democracia liberal es el tipo ideal de régimen político. Pero su número no ha hecho más que descender: de 45 países en 2009 a 31 en 2025. El ideal de vivir en democracias liberales solo alcanza al 7% de la población mundial.

En contrapartida, aumentan las democracias electorales, consideradas incompletas, que pasan de 46 a 56 países. En este segundo grupo se erosionan los controles sobre el Ejecutivo y se reduce el respeto por las libertades civiles y la igualdad ante la ley. Esta evolución no debe considerarse ideal. Al contrario. El número de democracias, completas o incompletas, se reduce desde el máximo de 2016 hasta los 87 países actuales.

"La pauta mundial actual es la progresiva autocratización de los países, que por vez primera incluye a Estados Unidos". La pauta mundial actual es la progresiva autocratización de los países, que por vez primera incluye a Estados Unidos. El mundo es cada vez más autocrático. Por segundo año, hay más autocracias que democracias. Actualmente, tres cuartas partes de la población mundial (74%) vive en autocracias. Hay más personas viviendo en regímenes totalitarios (28%) que en democracias completas e incompletas (26%). Las autocracias de todo tipo tocaron un mínimo en 2004 y han crecido hasta los 92 países actuales. Estos casos superan la mitad de los países del mundo: son el 51%.

La autocracia cerrada o régimen totalitario supone que no hay elecciones con múltiples partidos para el Ejecutivo, ni libertad de expresión ni de asociación. Hay una alta represión y, de hecho, las elecciones no son ni libres ni limpias. En la autocracia electoral sí existen elecciones con múltiples partidos para el Ejecutivo, pero las libertades son insuficientes y las elecciones no son libres. Además, las autocracias son cada vez más represivas. Los regímenes totalitarios han pasado de 22 en 2019 a 35 en la actualidad. Eso significa que trece países que eran autocracias electorales se han degradado. Actualmente, las autocracias electorales son el tipo más abundante de régimen político en el mundo.

Variaciones de democracia

Existen buenas estadísticas para un total de 179 países en el mundo. Para todos ellos se calcula la posición en la clasificación de democracia, desde el 1.º, Dinamarca, hasta el 179.º, Eritrea. Además, se calculan seis índices de democracia. El primero es el índice de democracia liberal (IDL) o de democracia completa. El segundo es el índice de democracia electoral (IDE) o de democracia incompleta. Los índices, como es habitual, se calculan sobre uno, es decir, de cero a uno. Aquí los presento multiplicados por 100, como si fuesen porcentajes.

En la tabla 1 presento estos datos para 33 países que representan a las diversas regiones del mundo. Es una selección, pero el detalle de los 179 casos puede verse en la red, en el V-Dem Democracy Report 2026. Esta lista va desde los tres primeros países, pertenecientes a Europa del Norte, hasta China y Corea del Norte. Tras los países escandinavos están países europeos como Francia (9.º) o Alemania (15.º). España ocupa el puesto 21.º. Esto la sitúa por encima de Canadá, Japón, Reino Unido e incluso Estados Unidos. La situación de los vecinos —Portugal en el puesto 26.º, Italia en el 37.º y Marruecos en el 107.º— es también menos democrática.

Los países actualmente en conflicto mantienen niveles de democracia muy bajos: Irán, justo antes de la guerra, está en el puesto 142.º, con un 10% de democracia. Cuba aparece en el puesto 161.º, con un 6% de democracia, antes del bloqueo del petróleo. Venezuela está en el puesto 170.º, con un 4% de democracia, y bajando. Llaman la atención los bajos niveles de democracia de Rusia (6%, bajando) y China (4%). India es también muy importante por su tamaño —es el país con mayor población del mundo— y está en el puesto 105.º, con un 26% de democracia, y bajando.

"Que España sea más democrática que Reino Unido o Estados Unidos es una conquista social considerable". No se está logrando el sueño de democratizar todos los países del mundo ni de homogeneizar sus indicadores. La variabilidad entre el 1% de democracia y el 88% es enorme. España está en una posición muy buena, cada vez mejor, dentro del grupo del 12% de países más democráticos del planeta. Que España sea más democrática que Reino Unido o Estados Unidos es una conquista social considerable.

El índice de democracia electoral, o democracia incompleta, es casi siempre mayor que el índice de democracia liberal. La democracia electoral no cumple todos los requisitos de la democracia, pero tiene elecciones en parte libres y limpias. El índice de democracia electoral de Dinamarca se eleva al 91%. También en el caso de España se eleva del 74% al 82%. Estados Unidos tiene un índice alto de democracia electoral porque la última votación general, la de 2024, fue relativamente limpia. Habrá que ver cómo cambia en las siguientes votaciones. Una excepción es Arabia Saudí, que tiene un índice de democracia liberal del 5%, pero cuyo índice de democracia electoral disminuye al 2%. Los países con un índice de democracia liberal muy bajo logran elevar bastante el índice de democracia electoral, como Cuba, Rusia y Venezuela. En Asia, apenas tres países consiguen niveles aceptables de democracia: Corea del Sur, Japón y Taiwán. Es posible que la antigua Formosa sea invadida por China hacia 2027.

Estados Unidos y el nuevo orden mundial. El orden mundial cambia drásticamente. Las estadísticas por países no tienen en cuenta las grandes diferencias de población. China, Rusia e India son muy importantes en términos de población mundial. Vista por población, la estadística muestra un declive hasta niveles de 1978. Se han perdido los progresos democratizadores realizados desde la Revolución de los Claveles en Portugal, en 1974. En la actualidad, países muy populosos son autocráticos: India, China, Indonesia, Pakistán y, crecientemente, Estados Unidos. La realidad es que países grandes, populosos y económicamente poderosos son autoritarios o se están autocratizando. No queda claro si hay una relación negativa entre tamaño y democracia.

"El deterioro de la democracia en Estados Unidos no tiene precedente. En los últimos sesenta años, el deterioro de los derechos civiles, la igualdad ante la ley y la libertad de expresión están en sus niveles más bajos". El cambio político más impresionante es el de Estados Unidos. El nivel democrático de ese país ha retrocedido a los niveles de 1965. Se ha producido una concentración agresiva del poder en la presidencia, la de Donald Trump en su segundo mandato. El deterioro de la democracia en Estados Unidos no tiene precedentes. En los últimos sesenta años, el deterioro de los derechos civiles, la igualdad ante la ley y la libertad de expresión están en sus niveles más bajos. Esa degradación de la democracia en Estados Unidos influye en muchos otros países del globo. Así, la democracia en el mundo ha vuelto a los niveles de 1978. Los niveles de derechos y de libertad logrados en esa época se han ido reduciendo de forma significativa.

Hay un clamor entre comentaristas políticos e intelectuales sobre la situación de Estados Unidos y el nuevo orden mundial. Desde India, Arundhati Roy advierte: "Ni siquiera sabemos lo que va a pasar. Ni siquiera entendemos lo que nos está pasando". Y sobre Trump afirma: "Trump es el presidente del país más poderoso del mundo, por lo que su locura puede afectar a otros países [...] Se puede ver la velocidad a la que están cayendo las instituciones estadounidenses". El economista Dani Rodrik, profesor de la Universidad de Harvard, afirma que "Trump es el principal riesgo, la primera fuente de incertidumbre e inestabilidad en el mundo" y que "es, sobre todo, la mayor amenaza de nuestro tiempo". También sostiene: "Su capacidad para sembrar el caos en el terreno geopolítico es brutal". Escribiendo sobre Estados Unidos desde España, el excelente comentarista Joaquín Estefanía insiste en la misma idea: "Existe una agresiva concentración de poderes en la presidencia de la nación y la velocidad con la que la democracia se está desmantelando no tiene precedentes". En el mismo artículo reconoce que "España se encuentra en el grupo de democracias de alta calidad".

El cambio más importante en 2026 es, pues, la degradación democrática de Estados Unidos. Ha sido un cambio súbito y no esperado. Ha presionado hacia abajo la cantidad y calidad de democracias en el mundo. Estados Unidos pierde —por primera vez— su estatus de democracia liberal o democracia completa, pasa al puesto 51.º y es considerado una democracia electoral, es decir, una democracia no plena o incompleta. La velocidad con la que se está desmontando el sistema democrático en Estados Unidos se considera the most dramatic decline in American history. La democracia en Estados Unidos está ahora en su punto más bajo en sesenta años. Se considera que la democracia actual está colapsando. El poder ejercido por el Ejecutivo se incrementa y los contrapesos judicial y legislativo disminuyen o incluso desaparecen. Se considera actualmente un régimen autoritario. El presidente ha declarado que el único límite a su poder es "su propia moralidad". ¡Si Juan J. Linz levantase la cabeza!

Durante la presidencia de Trump, la democracia en Estados Unidos ha regresado a niveles de 1965. Pero actualmente no se trata de episodios de derechos civiles, sino de un exceso de poder del Ejecutivo. La libertad de expresión se ha deteriorado gravemente. Hay también ataques del Gobierno a los medios, la universidad, los derechos humanos y, en general, a las opiniones contrarias. En 2023, el índice democrático (x 100) era del 79%. Las elecciones de 2024 supusieron el primer paso hacia atrás, aunque fueron elecciones libres. En 2025, el índice de democracia (x 100) bajó súbitamente al 57%. Lo importante no es solo esta bajada, sino la velocidad con la que se ha producido en Estados Unidos.

Lo más notable es la concentración de los poderes en la Presidencia. En parte, el cambio se debe a la transformación del Partido Republicano, que actualmente apoya políticas nacionalistas, de ultraderecha y mantiene una agenda antipluralista. Los contrapesos legislativo y judicial han disminuido mucho. El Congreso, dominado por el Partido Republicano, ha cedido a las exigencias de la presidencia de Trump. El Congreso no investiga las actividades del Ejecutivo. Trump controla el gasto federal. Ha eliminado una serie de agencias e institutos creados por el propio Congreso. Ha sacado a Estados Unidos de varias organizaciones internacionales y amenaza a miembros de la OTAN. En 2025, Trump firmó 225 órdenes ejecutivas frente a 49 leyes del Congreso. Alrededor de 300.000 empleados federales dejaron el Gobierno en 2025. Trump despidió a muchos empleados que no eran leales a él.

En el primer día de su segundo mandato, Trump perdonó a unos 1.500 criminales juzgados por el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Hubo varios muertos entre las fuerzas de seguridad. Trump contradijo sentencias de la Corte Suprema, considerando que "el que salva a su país no viola ninguna ley". Con esta presidencia se han violado derechos humanos. Se han reprimido manifestaciones antigubernamentales. Se ha utilizado la policía ICE para unos 4.000 arrestos y dos asesinatos. Unas 32 personas murieron bajo custodia en 2025. Se ha perseguido a personas u organizaciones consideradas "antiamericanas", "anticristianas" e incluso "anticapitalistas". El Gobierno es cada vez menos secular y más cristiano.

Se debilita la igualdad ante la ley de la población. Se producen purgas de funcionarios. Trump considera explícitamente que los medios de comunicación son "enemigos del pueblo americano". Amenaza con quitar las licencias de difusión a algunos medios de comunicación que critican, por ejemplo, la guerra de Irán. Se produce censura de esos medios y se persigue a periodistas, especialmente a los más críticos. Describe a los medios críticos con el Gobierno como "corruptos y altamente antipatriotas". Se considera incluso que ser anti-Trump es "probablemente ilegal". Se suprimen opiniones que disienten y se actúa contra manifestantes. Se envían agentes de inmigración contra las ciudades gobernadas por demócratas.

La libertad de expresión cultural y académica es otro de los puntos de ataque de la administración Trump. Se utiliza la financiación federal para controlar la investigación, la docencia, el contenido educativo y, en general, para reducir la autonomía universitaria. También se restringen las actividades propalestinas. Se corrigen las pautas de admisión. Es manifiesta la lucha de Trump contra las universidades más prestigiosas, como Harvard o Columbia. Hay, en general, una represión de la sociedad civil. Se publican políticas contra grupos liberales o de izquierdas. Entre otras organizaciones, se desmantela la USAID.

"Las prácticas políticas del segundo mandato de Trump servirían para escribir un manual de gobierno autoritario". Sobre la práctica electoral, lo más cercano son las elecciones de medio mandato de 2026. En marzo de 2025, Trump ya ordenó que en las siguientes elecciones la población debía mostrar prueba de ciudadanía; además, restringió el voto por correo y propuso que hubiese policía antiinmigración presente en los lugares de votación. Las prácticas políticas del segundo mandato de Trump servirían para escribir un manual de gobierno autoritario.

Avance de la democracia en España. La posición de España en la clasificación de democracias en el mundo mejora pausadamente. En 2019 estaba en el puesto 26.º y en la actualidad, en 2026, está ya en el puesto 21.º. Es decir, España es uno de los países más democráticos del mundo y su estatus democrático aumenta. Esto llama la atención dada la oposición política de derecha y ultraderecha, que es constante. Las discusiones en el Congreso de los Diputados y en el Senado son de una crispación elevada. La razón fundamental es que la derecha (PP) no puede ser una alternativa electoral al Gobierno progresista sin el apoyo de la ultraderecha (Vox).

En la tabla 2 comparo los índices de democracia de España, que tienden a aumentar, con los de Dinamarca, que es el primer país del mundo, y con los de Estados Unidos, que ha sufrido un fuerte descalabro. Se comparan los índices de democracia liberal con los de democracia electoral. También los índices de los componentes liberal, igualitario, participativo y deliberativo. Dinamarca es el número uno del mundo en cuatro de estos seis índices. Necesita elevar un poco la participación. España —en el orden de 21.º y 22.º— necesita elevar un poco los niveles participativo e igualitario y, sobre todo, el deliberativo. Lo mismo ocurre con Estados Unidos, pero con mucha mayor intensidad. El componente igualitario es bajo en Estados Unidos. De hecho, es un país muy desigual. El nivel participativo de Estados Unidos es alto, tan alto como el de España, con índices del 64%.

Esta tabla explica precisamente las variedades de democracia que existen en el mundo, incluso entre países avanzados y desarrollados. Indica, además, dónde debe acentuar cada país sus políticas públicas.

Futuro de la democracia. El futuro de la democracia es una incógnita. Tendemos a creer que el modelo de democracia liberal, el modelo occidental, debería dominar en el mundo. Pero por ahora eso no está sucediendo. En la última década, el declive democrático en el mundo es claro. Han empeorado varios de los indicadores básicos: libertad de expresión, libertad de asociación, limpieza en las elecciones, censura en los medios —además de autocensura— e incluso ha aumentado la tortura contra la oposición política. Lo primero que se suele perder es la libertad de expresión. A menudo también existe represión de las organizaciones de la sociedad civil.

"Se observa la erosión de la democracia en todas las regiones. Es lo que se denomina «tercera ola de autocratización», que está afectando a todo el globo". Preocupan especialmente los países que están en transición, es decir, que están pasando de un tipo de régimen a otro. Algunos lo definen como una "zona gris" que no deja claro hacia qué lado van a cambiar. En transición están el 35% de los países, es decir, 62 países. De ellos, 18 se están democratizando y 44 se están autocratizando. Se observa la erosión de la democracia en todas las regiones. Es lo que se denomina "tercera ola de autocratización", que está afectando a todo el globo. Es una tendencia ya visible en las últimas tres décadas, pero que se acelera en los últimos años. Supone 105 episodios de autocratización en 75 países, que representan el 42% de los países del mundo. No se sabe adónde van a llegar.

Las democracias actuales se enfrentan a diversos retos. La erosión de las democracias y, por contraste, la creciente autocratización sorprenden porque hasta principios del siglo XXI la tendencia mayoritaria era hacia la democratización. El punto álgido fue 1992, con un máximo de 73 países democratizándose. Pero en estos últimos años la tendencia dominante es hacia la autocratización. Hay excepciones, claro, como Brasil o Polonia. Pero desde 1990 el crecimiento del número de países que se autocratizan parece imparable. El máximo se alcanzó en 2021, con unos 50 países en proceso de autocratización, un 28% de los países del mundo. En la actualidad, los 44 países que están autocratizándose suponen nada menos que el 41% de la población mundial y el 26% del territorio del planeta. Algunos son países grandes, como India, Estados Unidos, Indonesia, Pakistán, Filipinas o México. Son países que influyen mucho en su entorno. Hay que tener en cuenta que algunos países en transición terminan en situaciones autoritarias estables, como Rusia o Turquía.

Lo importante no es una visión estática del mundo —la situación en 2026—, sino cómo está cambiando y, sobre todo, hacia dónde varía. Conviene analizar cómo evolucionan los casos de Grecia, Italia, Reino Unido y Estados Unidos, tan cercanos a España. España, por ahora, resiste, pero con un gran desgaste, a veces personal. De los países hermanos de Latinoamérica, al menos seis se degradan: Argentina, El Salvador, Haití, México, Nicaragua y Perú. Entre los 44 países que actualmente se autocratizan, hay varios europeos: Croacia, Italia, Eslovaquia, Eslovenia y Reino Unido.

La magnitud del deterioro en Estados Unidos es considerable. Pero también lo es en Hungría, India, México, Perú, Grecia y Argentina. En solo un año, Estados Unidos ocupa el cuarto lugar en deterioro democrático. El sistema electoral no ha cambiado tanto, pero sí la libertad de expresión, especialmente en los medios, la existencia de contrapesos políticos y los derechos humanos. Contra las expectativas de fin de siglo XX, el mundo apenas se democratiza. Son ya quince años de relativa parálisis. Actualmente, solo hay dieciocho países democratizándose.

"Incluso Estados Unidos está asumiendo parte de ese modelo autocrático. Estamos ante el advenimiento de un nuevo orden mundial". La democracia se erosiona. Es posible que, en un futuro cercano, los países democráticos sean cada vez menos numerosos y las autocracias, más. Incluso las democracias liberales ya se enfrentan a problemas. Hay movimientos de ultraderecha y populistas cada vez más frecuentes. En ese contexto oscuro, hay países —como China— que tratan de convencer al resto del mundo de que el modelo de democracia occidental es inoperante. Un modelo autoritario, totalitario, sin partidos políticos plurales ni elecciones generales, junto con una buena dosis de represión, puede ser más productivo y exitoso económicamente. Incluso Estados Unidos está asumiendo parte de ese modelo autocrático. Estamos ante el advenimiento de un nuevo orden mundial.

En este panorama, el modelo actual de España —una democracia de calidad y con un Gobierno progresista— es un caso excepcional. Como sugiere T. S. Eliot: "Humankind cannot bear very much reality". Jesús M. De Miguel es Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y en Sociología por la Yale University. Ha ocupado la Cátedra de Estudios Españoles Príncipe de Asturias en la Georgetown University, Washington D. C. Agenda Pública, 23 de mayo de 2026.






















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY SÁBADO, 23 DE MAYO DE 2026

 



























DEL ARCHIVO DEL BLOG. BRENAN, MEMORIA PERSONAL DE ESPAÑA, POR CARLOS PRANGER. PUBLICADO EL 23 DE MAYO DE 2009

 






Conversador nato y escritor curioso, el hispanista británico Gerald Brenan supo congeniar con los españoles, que acabaron viéndolo como uno de los suyos. Ahora se publican algunas de sus obras inéditas

Con la aparición de El señor del castillo -la primera de una serie de obras inéditas que publicará la editorial Alfama-, el hispanista Gerald Brenan vuelve a estar de actualidad. Pasados ya 22 años desde su muerte, cabe preguntarse por la vigencia de su obra y sobre la relación que mantuvo con España, lugar donde se forjó como escritor.

A Gerald Brenan puede considerársele como uno de los grandes exponentes de un género literario popularizado por los escritores románticos: especular sobre un país ajeno. Al escritor foráneo se le otorga un punto de vista más válido y objetivo, puesto que se asume que no está involucrado emocionalmente con el país sobre el que escribe. España ha sido uno de los epicentros inspiradores de esta corriente literaria. Los dos grandes ejemplos procedentes del Reino Unido son Richard Ford y George Borrow, y de Estados Unidos, Ernest Hemingway. Todos son interesantes, pero fueron meros observadores, presenciaron los acontecimientos desde la barrera. Por el contrario, Brenan no se limitó a la mera observación, su acercamiento fue más arriesgado e intuitivo, y a juzgar por el respeto que se ganó entre los españoles, no del todo equivocado. Sin embargo, esa relación tan especial con España comenzó años antes de pisar suelo español. "Cualquiera que se plantee como modo de vida el ideal de 'todo o nada', está siguiendo, sea o no consciente de ello, un camino que discurre paralelo al trazado por los santos". Estas palabras escritas por Gerald Brenan con apenas 18 años están recogidas en el primer volumen de su autobiografía, Una vida propia. Embebido por sus lecturas obsesivas de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz, Brenan se había creado la imagen de un país, España, dentro de sí mismo, mucho antes de visitarlo. Llegó a España después de la Primera Guerra Mundial, a finales de 1919. Era un lugar barato y con buen clima, el lugar idóneo para mejorar su formación intelectual, para empaparse de conocimiento por medio de la lectura. Su intención era continuar viaje hacia el Oriente. Se instaló en Yegen, un pueblo de la Alpujarra granadina que describe en Al sur de Granada. En una entrevista recogida en la revista Litoral (1985), Brenan le describe a Eduardo Castro lo que significó esta experiencia: "Vine a Andalucía como se va a una universidad, pero sin clases ni profesores ni más compañeros que mis propios libros. Por supuesto, no podía imaginarme que terminaría quedándome aquí para casi toda mi vida". Encontrar a un escritor, como Brenan, que escriba con tanta profundidad sobre un país ajeno, y que aglutine temas tan diversos como su historia, su literatura y sus gentes, no es frecuente. Llegaría como autor, pero también como persona, a identificarse con un país extraño y diferente por completo al suyo. Su infancia y los años de escuela, unidos a las difíciles relaciones con su padre, hicieron a Brenan retirarse en sí mismo. Ansiaba escribir, pero le daba miedo exponerse, mostrarse. Fue en España donde Brenan dio rienda suelta a su talento literario. Sintiéndose seguro en la distancia, comenzó a escribir de verdad, sin cortapisas. Este proceso latente se inició en Yegen y eclosionó con el estallido de la Guerra Civil española; su reacción ante el horror fue un trabajo de cinco años, El laberinto español, aclamado por igual por crítica y público. Había nacido el gran escritor. No es casualidad que sus mejores escritos tengan por tema a España y los españoles. Leer a Brenan es un recorrido preciso por la historia reciente de nuestro país. Observó de primera mano el tránsito de España pobre y rural de los años veinte, pasando por los años oscuros de la dictadura de Franco, hasta la aparición de los aires de esperanza que trajo la democracia. Hombre de vida azarosa, y mejor escritor, es autor de obras capitales en el conocimiento de la literatura, la historia o la etnografía de España como son Historia de la literatura del pueblo español, La copla popular española, La faz de España, El laberinto español o Al sur de Granada; junto con biografías como San Juan de la Cruz, o sendos volúmenes autobiográficos como Una vida propia y Memoria personal. La relación personal de Brenan con España es comparable con la del biógrafo con el biografiado. El biógrafo termina dejando su impronta sobre la persona de la que escribe. España y su complejidad es el reflejo de la propia complejidad de Brenan. "Dentro de cada español descansa un derviche confuso, un genio de inmenso poder aprisionado en una botella, lo que García Lorca llama un duende, al que le encantaría liberar si fuera posible", escribe Brenan en su introducción a La copla popular española. Las intuiciones y observaciones de Brenan sobre España y los españoles, como pueden ser el orgullo, la impaciencia, el optimismo exagerado, la cólera ante la frustración etcétera, no tienen todas que ser correctas, son de un origen muy profundo, y muy próximo al propio Brenan persona. Es verdad que ciertas opiniones y algunas de las descripciones que aparecen en sus libros pueden circunscribirse a una tradición romántica. Además, el propio Brenan siempre se consideró un romántico y fue lector acérrimo de los libros de Borrow y Ford, llenos de campesinos, bandoleros, paisajes pintorescos, gitanos, flamenco etcétera. Pero no siempre una cierta visión romántica tiene que ser desacertada. Es más, hace que el escritor se involucre emocionalmente y haga el tema suyo. Por otra parte, Brenan nunca se cortó a la hora de criticar a los españoles. "España es pródiga en hombres que creen ellos solos ser capaces de alumbrar el manantial puro de las tradiciones nacionales y proyectarlo hacia el futuro. Todos los que no estén de acuerdo con ellos son necesariamente perversos y, en consecuencia, han de ser aplastados", escribe Brenan en El laberinto español. Instintivamente descubrió que una parte de los españoles y él compartían una misma alma. "El alma española es un castillo fronterizo, adaptado para la defensa y para la ofensiva en territorio hostil: la soberbia, o el orgullo, sumados a una eterna suspicacia, son sus cualidades más inveteradas, junto a la desconfianza de todo lo que no sean su destreza y sus propias armas. No obstante, lo que percibe la guarnición a todas horas es soledad", escribió Brenan. Por tanto, el tópico de la religión, el realismo extremo de su literatura, la fuerza tiránica de los sentidos, según Brenan, forzaban a la aridez de imaginación, a la preocupación obsesiva por el dolor y la muerte; pero, por encima de todo, abocaba al orgullo desmedido que implicaba que nada estaba a la altura. "Así son los españoles en todas partes. Son hombres sin conflictos. Creen que siempre tienen razón, hagan lo que hagan, y esta convicción los dota de mayor vitalidad", escribe Brenan en La faz de España. Gerald Brenan era un conversador nato y un escritor de una curiosidad inusitada. Esas cualidades, que terminaron de explotar en España, forjaron un escritor de estilo vivaz y preciso, cuyos textos están regados de feraces generalizaciones que espolean la imaginación del lector. "Para la mente española supone un placer ascético el ver las cosas llevadas a sus últimas consecuencias", de modo tal que "la meta del hombre está más allá de la razón, en el desconcierto de la razón". España, la suya, la del "todo o nada", era un país que le fascinaba, aunque nunca fue ni se sintió español, ni siquiera se nacionalizó y siguió siendo muy inglés y perteneciente a su clase social. Pero, al final, con su estilo personal y entrañable, mezcla de inteligencia y sensibilidad, cautivó al pueblo sobre el que tanto y tan bien había escrito. Supo congeniar con los españoles, que lo veían como uno de los suyos. Como bien dice su lápida, que se encuentra en el Cementerio Inglés de Málaga: "Gerald Brenan. Escritor inglés. Amigo de España". Carlos Pranger es filólogo y profesor. El País, 23 de mayo de 2009.
























DEL POEMA DE CADA DÍA. DECLARACIÓN DE ODIO, POR EFRAÍN HUERTA. 23 DE MAYO DE 2026

 






DECLARACIÓN DE ODIO



Estar simplemente como delgada carne ya sin piel,

como huesos y aire cabalgando en el alba,

como un pequeño y mustio tiempo

duradero entre penas y esperanzas perfectas.

Estar vilmente atado por absurdas cadenas

y escuchar con el viento los penetrantes gritos

que brotan del océano:

agonizantes pájaros cayendo en la cubierta

de los barcos oscuros y eternamente bellos,

o sobre largas playas ensordecidas, ciegas

de tanta fina espuma como miles de orquídeas.


Porque, ¡qué alto mar, sucio y maravilloso!

Hay olas como árboles difuntos,

hay una rara calma y una fresca dulzura,

hay horas grises, blancas y amarillas.

Y es el cielo del mar, alto cielo con vida

que nos entra en la sangre, dando luz y sustento

a lo que hubiera muerto en las traidoras calles,

en las habitaciones turbias de esta negra ciudad.

Esta ciudad de ceniza y tezontle cada día menos puro,

de acero, sangre y apagado sudor.


Amplia y dolorosa ciudad donde caben los perros,

la miseria y los homosexuales,

las prostitutas y la famosa melancolía de los poetas,

los rezos y las oraciones de los cristianos.

Sarcástica ciudad donde la cobardía y el cinismo son alimento diario

de los jovencitos alcahuetes de talles ondulantes,

de las mujeres asnas, de los hombres vacíos.


Ciudad negra o colérica o mansa o cruel,

o fastidiosa nada más: sencillamente tibia.

Pero valiente y vigorosa porque en sus calles viven los días rojos y azules

de cuando el pueblo se organiza en columnas,

los días y las noches de los militantes comunistas,

los días y las noches de las huelgas victoriosas,

los crudos días en que los desocupados adiestran su rencor

agazapados en los jardines o en los quicios dolientes.


¡Los días en la ciudad! Los días pesadísimos

como una cabeza cercenada con los ojos abiertos.

Estos días como frutas podridas.

Días enturbiados por salvajes mentiras.

Días incendiarios en que padecen las curiosas estatuas

y los monumentos son más estériles que nunca.


Larga, larga ciudad con sus albas como vírgenes hipócritas,

con sus minutos como niños desnudos,

con sus bochornosos actos de vieja díscola y aparatosa,

con sus callejuelas donde mueren extenuados, al fin,

los roncos emboscados y los asesinos de la alegría.


Ciudad tan complicada, hervidero de envidias,

criadero de virtudes desechas al cabo de una hora,

páramo sofocante, nido blando en que somos

como palabra ardiente desoída,

superficie en que vamos como un tránsito oscuro,

desierto en que latimos y respiramos vicios,

ancho bosque regado por dolorosas y punzantes lágrimas,

lágrimas de desprecio, lágrimas insultantes.


Te declaramos nuestro odio, magnifica ciudad.

A ti, a tus tristes y vulgarísimos burgueses,

a tus chicas de aire, caramelos y films americanos,

a tus juventudes ice cream rellenas de basura,

a tus desenfrenados maricones que devastan

las escuelas, la plaza Garibaldi,

la viva y venenosa calle de San Juan de Letrán.


Te declaramos nuestro odio perfeccionado a fuerza de sentirte cada día más inmensa,

cada hora más blanda, cada línea más brusca.

Y si te odiamos, linda, primorosa ciudad sin esqueleto,

no lo hacemos por chiste refinado, nunca por neurastenia,

sino por tu candor de virgen desvestida,

por tu mes de diciembre y tus pupilas secas,

por tu pequeña burguesía, por tus poetas publicistas,

¡por tus poetas, grandísima ciudad!, por ellos y su enfadosa categoría de descastados,

por sus flojas virtudes de ocho sonetos diarios,

por sus lamentos al crepúsculo y a la soledad interminable,

por sus retorcimientos histéricos de prometeos sin sexo

o estatuas del sollozo, por su ritmo de asnos en busca de una flauta.


Pero no es todo, ciudad de lenta vida.

Hay por ahí escondidos, asustados, acaso masturbándose,

varias docenas de cobardes, niños de la teoría,

de la envidia y el caos, jóvenes del «sentido práctico de la vida»,

ruines abandonados a sus propios orgasmos,

viles niños sin forma mascullando su tedio,

especulando en libros ajenos a lo nuestro.

¡A lo nuestro, ciudadl, lo que nos pertenece,

lo que vierte alegría y hace florecer júbilos,

risas, risas de gozo de unas bocas hambrientas,

hambrientas de trabajo,

de trabajo y orgullo de ser al fin varones

en un mundo distinto.


Así hemos visto limpias decisiones que saltan

paralizando el ruido mediocre de las calles,

puliendo caracteres, dando voces de alerta,

de esperanza y progreso.

Son rosas o geranios, claveles o palomas,

saludos de victoria y puños retadores.

Son las voces, los brazos y los pies decisivos,

y los rostros perfectos, y los ojos de fuego,

y la táctica en vilo de quienes hoy te odian

para amarte mañana cuando el alba sea alba

y no chorro de insultos, y no ríoo de fatigas,

y no una puerta falsa para huir de rodillas.



EFRAÍN HUERTA (1914-1982)

poeta mexicano



***



Efraín Huerta Romo (Silao, Guanajuato, 18 de junio de 1914-Ciudad de México, 3 de febrero de 1982)[fue un poeta y periodista mexicano. Se dedicó a escribir poesía desde una edad temprana, aunque inicialmente pretendía recibirse como abogado; no obstante, cuando se publicó su primer libro de poesía, se dedicó a la escritura completamente. Como poeta, Huerta publicó con frecuencia desde 1930 hasta 1982. Como periodista colaboró con alrededor de cuarenta periódicos y revistas, algunos bajo su nombre y otros bajo sus seudónimos. Fue políticamente activo, y partidario de la República Española durante la Segunda Guerra Mundial. Fue fundador de la revista Taller. Toda su vida publicó aforismos y pequeñas líneas humorísticas y, en los años sesenta, creó una nueva forma poética a la que bautizó como "poemínimo”.