martes, 23 de junio de 2026

BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. HOY MARTES, 23 DE JUNIO DE 2026, EN ESPAÑOL

 






Hola de nuevo, amigos. Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos esta noche de martes,  del 23 al 24 de junio de 2026. Espero que hayan pasado un buen día en compañía  de sus familias y amigos. Gracias de todo corazón por haberse dado una vuelta por el blog. Me alegraría creer que han disfrutado de su visita. Tamaragua, amigos míos. Que la diosa Fortuna y las benevolentes Moiras les sean favorables. Hasta mañana. Les quiero. Besos. HArendt























DE AL CAER DE LA TARDE. VIDAS JÓVENES PERDIDAS, POR LLÀTZER MOIX. 23 DE JUNIO DE 2026

 





En el Reino Unido hay un millón de ninis. Allí les llaman neets (not in employemet, education or training ), pero son lo mismo: jóvenes que ni trabajan ni estudian ni están matriculados en cursos de formación. Cada uno de ellos arrastra el drama personal de una existencia yerma y sin horizontes. Y todos juntos integran una bomba de relojería social. Ya se verá.

Seis de cada diez de esos jóvenes británicos –de entre 15 y 29 años– nunca han conseguido un trabajo, pese a que ocho de cada diez desean tenerlo, y a que muchos han enviado decenas y hasta cientos de currículos. Los neets representan el 13,5% del total de los jóvenes del Reino Unido, más o menos uno de cada siete.

Los datos del párrafo anterior proceden de un amplio estudio publicado semanas atrás, y dirigido por Alan Milburn, político laborista que fue secretario del Tesoro británico a finales del siglo pasado y secretario de Salud a principios del actual. Su conclusión es clara: el mercado laboral juvenil, en lugar de ensancharse, se está encogiendo.

Veinte años atrás, los neets que jamás habían tenido un trabajo eran solo cuatro de cada diez. En el Reino Unido se habla ya, debido a este fenómeno, de una generación perdida. Y no tiene nada que ver, ciertamente, con la Lost generation de Hemingway, Fitzgerald y demás autores que no solo sabían escribir sino que además escribían muy bien.

Estas cifras británicas son particularmente sombrías. Pero el fenómeno afecta a otros países europeos, en distinto grado. Según un informe de Eurostat, la media de neets andaba el año pasado en el Viejo Continente sobre el 11%, con tendencia a la baja (en el 2024 eran el 11,1%; en el 2015, el 15,2%). Pero no cabe olvidar que cuanto más tiempo se es neet , más difícil es dejar de serlo: en la franja de edad que va de los 25 a los 29 años el porcentaje sube hasta el 14,7%.

En Europa hay unos ocho millones de jóvenes que no tienen trabajo ni estudian ni se forman

En España, la bolsa de ninis también ha experimentado una evolución positiva. El año pasado eran el 9,42% de los jóvenes, más de medio millón. Pero en el 2020 eran el 13,88%. Vamos pues a mejor. Aunque todo es relativo. En Holanda el porcentaje está en el 5,3% y en Suecia en el 5,9%; en cambio, Rumanía va por el 19,2%... Sumando todos los países europeos, el número de ninis sube hasta los ocho millones. Aun aceptando que no todos los jóvenes están bien preparados y que algunos nunca reunirán las condiciones para estarlo, ocho millones son muchos millones.

Ruego disculpas por divulgar estos datos en el periodo veraniego, tan adecuado para el descanso e incluso la despreocupación. Pero la gravedad del problema es obvia y la desesperación de quienes lo sufren en persona alcanza profundidades abisales. ¿Cómo puedes seguir adelante cuando quienes podrían abrirte un hueco en la sociedad hacen como que no existes? ¿Qué optimismo te queda cuando sientes que no vales ni para mantenerte ni para hallar la salida del agujero? ¿Cuánto tardará la sociedad que no reacciona ante este estado de cosas en pagar las consecuencias?

La UE se ha fijado dos objetivos: reducir el porcentaje europeo de ninis al 9% en el 2030 y al 6% en el 2035. Para ello le hará falta echar un cable a los grupos más perjudicados: el de las mujeres, que a las tradicionales barreras de género deben añadir la conciliación con la maternidad, y el de quienes viven en zonas rurales o apartadas, donde la oferta formativa y de transportes es menor que en las urbanas. Pero, más allá de estos problemas, están también los derivados de un sistema educativo degradado, que da aprobados a alumnos aún por desasnar. Y los de la IA que destruye empleo.

“The days of our youth are the days of our glory”, escribió Lord Byron, equiparando juventud y gloria. Así suele ser. Y así debería ser casi siempre, de no mediar accidentes o cataclismos. No en balde la juventud es la época en la que todo parece posible.

Precisamente por ello, las palabras del poeta serán un insufrible sarcasmo para quienes, en ese tramo vital, son excluidos del mundo laboral, privados de recursos, de proyecto familiar, de vivienda y, de hecho, Llàtzer Moix es crítico literario. La Vanguardia, 21 de junio de 2026.



























DEL CAFÉ DE SOBREMESA. UNA INUSITADA CAMARADERÍA, POR MARIUS CÀROL. 23 DE JUNIO DE 2026

 





Emmanuel Macron siempre ha intentado llevarse bien con Donald Trump, porque cree que Francia y Estados Unidos están llamados a entenderse en cualquier escenario. El presidente francés ha aguantado, además de profundas diferencias políticas sobre las guerra de Ucrania e Irán o sobre sus amenazas arancelarias, algunas desconsideraciones personales, como cuando divulgó que Macron y su esposa, Brigitte, se llevaban fatal, tras hacerse público un vídeo del avión presidencial, donde la primera dama apartaba con la mano a su esposo.

Napoleón escribió en el margen de su ejemplar de El Príncipe de Maquiavelo que “el fin justifica los medios”, Macron le ha hecho caso y ha aparcado sus disputas y ha agasajado a Trump, tras la reunión del G-7, donde al concluir las sesiones les largó una arenga de media hora a los convocados para glosar el pacto alcanzado con Irán. Como escribió Andrea Rizzi, todo estaba pensado para proyectar fuerza, pero en cambio proyectó debilidad. Trump ha conseguido la reapertura del estrecho de Ormuz y la promesa de diluir el uranio enriquecido, pero a cambio de que Irán vuelva a exportar crudo, la exigencia del alto el fuego en el Líbano, la promesa de inversiones para la reconstrucción del país, el levantamiento de sanciones y la recuperación de sus fondos congelados. Intentó vender una hazaña, cuando en realidad solo ha salvado los muebles.

El abrazo por la espalda entre Trump y Macron, en Versalles, es un signo de esperanza

Macron le ofreció presentar el pacto con Irán en el palacio de Versalles, donde se firmó en 1919 el tratado que puso fin a la I Guerra Mundial. La cena no fue el fast food que entusiasma a Trump, pero incorporó langosta y caviar a los espárragos para hacérselos más llevaderos y se sirvió pollo asado, que sí le encanta, pero con trufas para darle un toque de distinción. La tarta caliente con helado de vainilla la devoró con sumo gusto.

Pero lo mejor del día fue ese momento de camaradería de Trump y Macron abrazados por la espalda, a solas, avanzando por el salón de los espejos de Versalles. Esa foto, portada en la prensa de todo el mundo, pareció reflejar un momento de flaqueza y, a la vez, de conexión emocional de Trump. Debe de ser agotador esconderse tras su máscara de gran depredador las 24 horas del día. Marius Càrol es consejero editorial de La Vanguardia. 20 de junio de 2026.























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MARTES, 23 DE JUNIO DE 2026

 





























DEL ARCHIVO DEL BLOG. CUANDO ÁFRICA DESPIERTE, POR MAURIZIO RICCI. PUBLICADO EL 19 DE JUNIO DE 2017

 






La amenaza social es como la crecida de un río que se acerca, imparable, a un dique cada vez más frágil. En África viven mil millones de personas, que serán 2.400 millones en 2020, en su mayoría jóvenes y adolescentes. La ONU prevé que, en las próximas décadas, al menos medio millón intentará llegar a Europa cada año. En la otra orilla, hay 700 millones de europeos, que serán aproximadamente 600 millones en 2050, con una edad media de 50 años y un gran componente de centenarios.

La oportunidad económica inmediata es la que ofrece un mercado de mil millones de personas al lado de nuestras fronteras, de las que 600 millones no tienen electricidad. Si conseguimos llevársela, quizá con paneles solares, ¿cuántos frigoríficos podremos venderles, antes de que lo hagan los chinos? Para ahuyentar la amenaza y aprovechar la oportunidad, debemos encauzar el río. Conocer el gran reto de este siglo para Europa. Lo primero es aceptar que los europeos necesitamos a los inmigrantes. Hoy, en Europa, la pensión mensual de un jubilado la pagan cuatro personas en edad laboral. Con las tendencias demográficas actuales, en 2050, esa proporción será de 2 a 1: 38 millones de trabajadores y 20 millones de jubilados en Italia, 41 millones y 24 millones en Alemania, 24,4 millones y 15 millones en España. O aumentan los trabajadores o se duplican las aportaciones o se recortan las pensiones.

Con estos datos debería ser fácil hacer un ejercicio de realismo. La ola migratoria es un fenómeno histórico que no va a detenerse en las playas griegas o italianas, y mucho menos en las libias. Ni siquiera por motivos de seguridad. Las experiencias en Francia, Bélgica e Inglaterra demuestran que la principal amenaza contra la seguridad está en la segunda generación. Es decir, tiene que ver con la integración más que con la acogida. Está claro que, si es un fenómeno histórico, hace falta una solución a largo plazo, que imagine Europa y África más allá de 2025.

En Alemania, que en 2015 recibió un número de inmigrantes sin precedentes, el número de empresas que da trabajo a refugiados se ha triplicado en un año. En el primer trimestre de 2016, eran solo el 7%; a principios de 2017, el 22%. Son contratos de prácticas, fundamentalmente, pero es un principio. ¿Es mérito de Angela Merkel? No, más bien de los refugiados. Los que llegaron a Alemania procedían sobre todo de Oriente Próximo y especialmente de la clase media siria: ingenieros, arquitectos, profesionales cualificados, que huían de la guerra y de El Assad. En África, en cambio, las clases medias y privilegiadas se quedan allí, y los que llegan a las playas sicilianas vienen de las zonas rurales.

Es decir, es un problema cuantitativo, pero también cualitativo. Las perspectivas son favorables: en el continente africano, hoy, existe más paz que guerra, y hay firmes indicios de un despegue económico espontáneo. Es la situación idónea para poner en marcha una especie de Plan Marshall con el que Europa se garantice también su futuro. La idea ha sido planteada hace unos días en la reunión del G20 en Berlín, pero solo se ha concretado en apenas una promesa de esbozo.

África es el principal destinatario de la ayuda al desarrollo aportada por los países de la UE: más de 140.000 millones de euros entre 2013 y 2017, casi el 40% de la ayuda total. Antes de decidir si es mucho o poco dinero, hay que comprender para qué sirve. Si el objetivo es filtrar no solo cuántos sino quiénes emigran al otro lado del Mediterráneo, parece lógico pensar en programas de formación financiados por Europa. Si nuestros países siguen perdiendo población y necesitan fontaneros y enfermeros, formarlos sobre el terreno puede suponer una vía alternativa para la emigración, más atractiva que la travesía desesperada en una lancha desinflada.

Pero lo más importante son las inversiones privadas. En 2012, las empresas europeas invirtieron en África 11.600 millones de dólares; en 2015, 30.900 millones. Aunque son cifras engañosas, porque incluyen las dedicadas a prospecciones petrolíferas y porque, de esos 30.000 millones, 25 se invirtieron en Sudáfrica, la Suiza africana. Una lástima, porque las inversiones privadas pueden contribuir más que las públicas, y son el principal detonante de un desarrollo económico cada vez más visible. El FMI prevé para los próximos años un crecimiento del 3,5-4% e inversiones del 20% del PIB. La economía africana no va a ser siempre el gigante dormido, y Europa debe atreverse a estar presente cuando despierte. Maurizio Ricci es analista económico y del medio ambiente en La Repubblica.






















DEL POEMA DE CADA DÍA. EL NEGOCIO DE LA CHATARRA, POR PEDRO FLORES. 23 DE JUNIO DE 2026





 



EL NEGOCIO DE LA CHATARRA




Estoy en el negocio de la chatarra.

Poseo un camión viejo y un olfato de cerdo metálico

con el que venteo una brizna de plata

entre el clamor chirriante de la quincalla.

Los nuevos poetas conducen mudos coches eléctricos,

cuando me adelantan en la carretera

aprietan el acelerador con la sonrisa

y me digo admirado ahí va un poeta de hoy.

Conducen dictando poemas a sus dispositivos,

poemas sobre la pureza del horizonte, luego,

en casa, se masturban con la voz de sus navegadores.

Yo soy el hojalatero, rebaño el óxido de las palabras,

soy una hiena con una prótesis en la risa,

escarbo en los vertederos a por los caparazones

de las máquinas que emponzoñaban el aire,

abrevo en las charcas de metal pesado

y me la casco mirando el viejo póster del Playboy

que cuelga de la pared de un taller mugroso;

miss octubre del ochenta y seis,

ese año nacieron muchos poetas,

algunos de ellos se ríen de medio lado

cuando me adelantan en la carretera.




PEDRO FLORES (1968)

poeta español




***




Pedro Flores (Las Palmas de Gran Canaria, 25 de noviembre de 1968) es un poeta y escritor español. Cuenta con numerosos premios en su haber, como el Premio Internacional de Poesía Generación del 27,[1] el Premio Nacional de Poesía José Hierro, el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández,[2]el Premio de poesía Tomás Morales, o el Premio de poesía Jaime Gil de Biedma, entre otros. Fue finalista del Premio Nacional de la Crítica en su edición de 2010















DEL ASUNTO DEL DÍA. EUROPA NO NACIÓ PARA ESTO, POR SALVADOR ILLA. 23 DE JUNIO DE 2026

 





Esta semana, en Estrasburgo, el Parlamento Europeo ha aprobado el Reglamento de retornos, que permite crear centros de deportación en terceros países, también para familias con niños. Y ha fijado una cifra difícil de aceptar: un Estado que no quiera acoger a un solicitante de asilo podrá no hacerlo a cambio de pagar 20.000 euros por cada persona que rechace. 20.000 euros por mirar hacia otro lado. Una cifra inmoral que atenta contra los valores europeos.

Europa no nació para esto. Nació de las ruinas de la guerra, del dolor de sus propios exiliados y deportados, con una promesa escrita sobre las cenizas: nunca más. Se levantó sobre unos valores —la dignidad de cada persona, la solidaridad, la acogida— que no son un adorno para los buenos tiempos, sino el cimiento mismo del proyecto. Una Europa que pone precio a un ser humano y levanta campos más allá de sus fronteras no se protege: renuncia a aquello que la hizo nacer. Y vale la pena recordarlo, porque ningún pueblo, y tampoco Europa, tiene futuro sin acogida, sin solidaridad y sin valores. No podemos ir contra nosotros mismos. Contra nuestra memoria. Contra nuestro propio futuro.

No ignoro las preocupaciones de la gente; sería un error hacerlo. Quien ve que cuesta encontrar vivienda o que la escuela de su barrio se masifica tiene derecho a una respuesta. Pero a las dificultades reales se responde con más justicia, no con menos humanidad. El miedo es mal consejero, y quienes lo agitan señalan siempre al más débil —al que acaba de llegar— para que no miremos las causas verdaderas. No nos dejemos arrastrar por los discursos extremistas y las propuestas que no resuelven nada, como se ha demostrado ya en Italia. Ni en Cataluña ni en Europa.

La acogida, antes que un deber, es nuestra historia. Cataluña es hoy un país de ocho millones de personas gracias a quienes vinieron, y uno de cada tres niños tiene ya un padre o una madre nacidos fuera. Ese es nuestro presente, y será nuestro futuro. Y el futuro no se deporta: se educa, se cuida y se integra.

Por eso, frente a quienes construyen la puerta trasera de la deportación, otros hemos elegido la puerta delantera de la dignidad. España ha reconocido derechos a cientos de miles de personas que ya vivían y trabajaban entre nosotros, aceptando lo que ya eran: parte de esta sociedad. Frente a los centros de internamiento, España ha mantenido su rechazo casi en solitario entre los grandes países de la Unión, y es una posición que nos honra.

La regularización es buena para el conjunto del país. Es buena desde el punto de vista moral. Es buena desde el punto de vista social. Y es buena desde el punto de vista económico.

Cataluña sabe de qué habla. Ya fuimos capaces, hace medio siglo, de integrar a quienes llegaban de toda España, y tuvimos entonces la sabiduría de decidir que no habría dos Cataluñas, ni catalanes de primera y de segunda, ni un “ellos” frente a un “nosotros”. Como escribió Paco Candel, esta tierra ha de ser la casa común de cuantos viven y trabajan en ella, hayan nacido o no aquí. Quien viene a mejorar Cataluña es catalán, con los mismos derechos y los mismos deberes que cualquiera de nosotros. Y esa convicción se sostiene con hechos —con escuelas, con vivienda, con barrios cuidados, de Rocafonda a la Trinitat Vella—; por eso ampliaremos la Ley de Barrios. Pero se sostiene, antes que nada, con una elección: la del diálogo frente a la fuerza, y la de la esperanza frente al miedo.

Europa está aún a tiempo de ser fiel a sí misma; de recordar para qué nació. Cataluña, tierra de acogida, estará siempre del lado de la inmensa mayoría de europeos y europeas que, no tengo ninguna duda, creemos en los valores humanos. Valores que no se compran ni se venden. Porque ninguna persona, jamás, tuvo precio. Salvador Illa Roca es presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña. El País, 21 de junio de 2026.
























BUENOS DÍAS. SALUDOS EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA. HOY MARTES, 23 DE JUNIO DE 2026, EN ESPAÑOL

 





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Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz martes. Mañana es fiesta en mi ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, que cumple 548, pero Desde el trópico de Cáncer sale igualmente al amanecer. Vamos con las entradas del blog de hoy. La primera, con el asunto del día, la firma el presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, se titula Europa no nació para esto, y se muestra muy crítico con la reciente ley del parlamento europeo que refuerza su ya de por sí crítica postura antiinmigración. La segunda, es del poeta canario Pedro Flores y se titula El negocio de la chatarra.  El archivo del blog de hoy es de junio de 2017, lo escribió el analista político italiano Maurizio Ricci, y llevaba por título Cuando África despierte. Luego, como todos los días, vienen las viñetas de humor. El café de sobremesa de hoy lo firma el exdirector de La Vanguardia,Marius Càrol, y se titula Una inusitada camaradería (entre Macron y Trump). El de la tarde que cae de hoy es de Llàtzer Moix, crítico literario, que escribe sobre la cada vez más insoportable precariedad laboral y vital de los jóvenes europeos, carnaza para la ultraderecha. Y la última, como siempre, es el Buena noches diario del autor del blog a sus lectores, deseándoles de corazón que la diosa Fortuna y las benevolentes Moiras les sean favorables. Que pasen un buen día. Espero que las entradas del blog de hoy sean de su interés. Y nos vemos mañana de nuevo si la diosa Fortuna lo permite. Besos. Les quiero. HArendt





















ENTRADA NÚM. 10866

lunes, 22 de junio de 2026

BONES NITS, FELIÇ DESCANS I DOLÇOS SOMNIS. AVUI DILLUNS, 22 DE JUNY DE 2026, EN CATALÀ

 






Hola de nou, amics. Bona nit, feliç descans i dolços somnis a tots aquesta nit de dilluns, del 22 al 23 de juny del 2026. Espero que hagin passat un bon dia en companyia de les seves famílies i amics. Gràcies de tot cor per haver-se fet una volta pel bloc. M'alegraria creure que han gaudit de la visita. Tamaragua, amics meus. Que la deessa Fortuna i les benvolents Moiras els siguin favorables. Fins demà. Els vull. Petons. HArendt