domingo, 12 de julio de 2026

REVISTA DE PRENSA DOMINICAL, 2. EL TONTO Y EL IDIOTA, POR LUIS GARCÍA MONTERO. 12 DE JULIO DE 2026

 





La cultura no se reduce a destacar los sentidos del arte y la literatura, lo que ocurre en las paredes de un museo, los escenarios, las pantallas y las páginas de un libro. Necesita también analizar las dinámicas del mundo que habitamos. Tomar conciencia de nuestros sentimientos y nuestras razones es inseparable de la apuesta por la dignidad humana que sostiene desde la ilustración nuestros valores democráticos. El fenómeno de la transformación tecnológica y las redes sociales ha supuesto una nueva oportunidad para el feudalismo, ya que las supersticiones se mueven por nuestras vidas en forma de bulos y de pseudoperiodismo. El pensamiento democrático tiene motivos serios para estar preocupado. Y es una trampa que el uso masivo y popular de internet sea convertido en argumento contra el pretendido paternalismo de los intelectuales de siempre, dispuestos a distanciarse de las costumbres generalizadas para dar lecciones de alta cultura. La conciencia crítica frente a las nuevas formas de dominio ideológico no supone ninguna forma de paternalismo, sino una responsabilidad intelectual en defensa de la convivencia democrática.

Jordi Gracia acaba de publicar el panfleto La izquierda ante el tecnofascismo (Anagrama), decidido a denunciar la situación de unas sociedades en las que el poder económico y los medios controlados de información quieren disponer de las directrices políticas en beneficio de los oligarcas. Asume el tono del panfleto para destacar el compromiso urgente del pensamiento crítico en esta situación. La izquierda democrática no sólo debe superar las críticas de paternalismo, sino que tiene que aprender a legitimar modelos serios de regulación y control para defender el estado del bienestar. Y, además, debe ser consciente de lo que ahora se esconde en las viejas banderas de la rebeldía y la libertad. La libertad es hoy ley del más fuerte y las banderas de su rebeldía son un peligro para la paz, el medio ambiente, la igualdad y la fraternidad.

Como Jordi Gracia alude en sus argumentos a los posibles esclavos involuntarios del sistema y a los nuevos rebeldes de la contrarreforma, la lectura de su libro me ha recordado una distinción en la que he pensado mucho cada vez que necesito discutir sobre las redes sociales, los tecnooligarcas y las nuevas formas de comunicación. No es lo mismo un tonto que un idiota. Según el diccionario de la RAE, tonta es la persona falta de razón y de entendimiento. La palabra idiota añade un matiz decisivo en nuestro tiempo: engreído sin fundamento.

El éxito manipulador de las redes del pensamiento reaccionario puede explicarse por la manipulación de esclavos involuntarios que son engañados hasta conseguir que una población vote en contra de sus propios intereses. El pobre que necesita la sanidad pública vota en favor del oligarca que acaba con la sanidad pública para favorecer el negocio de la medicina privada. Ese es un dato llamativo, pero la tontería no basta para explicar la profundidad de las estrategias de un sistema enemigo que nos conoce bien. Hay una apuesta cultural más profunda.

El neoliberalismo ha desplazado poco a poco las ilusiones colectivas en favor de un individualismo radical. Soy dueño de mis triunfos y responsable de mis fracasos, así que me sobran la política y las vigilancias de un Estado social. En esta lógica, los oligarcas no piensan sólo en tontos a los que manipular, sino en idiotas engreídos que se conviertan en activistas de una contrarreforma y olviden en nombre de su hedonismo consumista el conocimiento, la meditación y el estudio, animados por el populismo y la rabia de los insultos. Los engreídos llegan a creerse dueños de sus idioteces y las consumen con avaricia. Basta con pasearse un momento por las redes para ver hasta qué punto están habitadas, más que por tontos que son engañados, por idiotas engreídos que se creen en posesión rabiosa de su verdad.

Y cuando las redes se presentan como nuevas formas de agrupación dicen una verdad sesgada. No es que acaben con el individualismo en sus nuevas formas de comunicación, es que convierten los rencores individuales en el argumento prioritario de cualquier reunión. De ahí el éxito populista de los movimientos reaccionarios que se agrupan en nombre de los rencores personales y no en favor de las ilusiones colectivas.

No soy intelectual paternalista, sino un ciudadano preocupado por el mundo que habita. Por eso aconsejo la lectura de este ensayo de Jordi Gracia: La izquierda ante el tecnofascismo. Que los tontos y los idiotas sigan sin perdonarme. Ya estoy acostumbrado a sus insultos. Luis García Montero, es poeta. InfoLibre, 11 de julio de 2026.

























REVISTA DE PRENSA DOMINICAL, 1. LA JUSTICIA SE DESLEGITIMA SOLA, POR PILAR PORTERO. 12 DE JULIO DE 2026

 





Los grupos de whatsapp de los jueces han echado fuego esta semana, y no ha sido por la ola de calor permanente en la que vivimos. Para su sorpresa, los españoles no confían en la imparcialidad de la Justicia, que es el principio en el que se asienta su legitimidad. ¿Pero cómo es posible que la sociedad no les reconozca inmaculados y por encima del bien y del mal? La imagen de una justicia activista y militante coincide más con el sentir de la gente, tal y como muestran las encuestas de opinión. Las de El País y La Vanguardia, que es medio conservador, evidencian que la credibilidad de los jueces está por los suelos. Es lo que tiene sentirse superior y pensar que la ciudadanía se lo traga todo porque adolece de la inteligencia suficiente para distinguir entre lawfare y la exigible neutralidad que está garantizada en el artículo 24 de la Constitución. 

Alardear de activismo se ha normalizado entre la judicatura. Hace tres años que los togados se quitaron las caretas y se manifestaron a la puerta de los juzgados en contra de iniciativas legislativas que aún no se habían aprobado. Un hecho insólito en democracia. El poder judicial se la ha estado jugando desde entonces. Con gesto adusto y embutidos en el uniforme moral que se atribuyen, salieron en tromba contra la ley de amnistía. Total ¿para qué? si ahora Feijóo les ha dicho a los suyos que hay que dejar atrás el procés y normalizar la situación en Cataluña. La amnistía iba a destruir el país pero ya sí que mola. Desde entonces han llevado a gala un posicionamiento político tan descarado que hasta los votantes de derechas desconfían de sus resoluciones. 

Un 55% de electores de Vox y un 41% del PP reconocen que hay jueces que hacen política, según el sondeo de Ipsos para La Vanguardia. En la de 40dB para El País, el 60% no duda de la existencia de lawfare. La verdadera noticia sería: ‘Los españoles creen en la Justicia’. Perelló, presidenta del Poder Judicial, ha respondido con que va a encargar su propio barómetro. Igual se ofrece a hacerlo el juez Peinado en sus vacaciones, ya que es muy servicial y vale para todo. Pocas empresas de prospección de mercado con cierto prestigio se atreverán a mostrar resultados muy discordantes, sobre todo después de lo tocada que quedó su reputación tras vaticinar en las anteriores elecciones que PP y Vox las tenían ganadas de antemano. 

Hasta los que están a favor de la cruzada para expulsar a Pedro Sánchez de Moncloa son conscientes de la asimetría de las resoluciones judiciales y de la pasividad en los tribunales cuando, por ejemplo, el juez Antonio Viejo niega el permiso a Begoña Gómez para acudir al viaje de Estado a Ankara por riesgo de fuga pero obstaculiza la investigación tributaria a Alberto González Amador –Alberto Quirón para los amigos–. 

La celeridad con que se ha condenado a Ábalos a 24 años de cárcel y la Sala de lo Penal del Supremo ha dejado en libertad al corruptor e instigador Víctor de Aldama, librándole además de devolver casi cuatro millones de euros en comisiones que exigía la Fiscalía, es un tanto llamativa. Más aún que se haya convertido en el testigo más fiable de diversas causas contra los socialistas. Esta misma semana el 'pequeño Nicolás' quedaba eximido de entrar en prisión por los 12 años a que fue condenado gracias a la benevolencia de la Audiencia de Madrid, que le considera ya rehabilitado. Qué delicia observar lo generosos que son los magistrados con las penas de delincuentes de derechas. 

Hay una parte de la sociedad que no confía ciegamente en el poder judicial y mucho menos puede estar de acuerdo con la versión de que el Gobierno trata de intervenir en las resoluciones judiciales. A las pruebas me remito, que diría el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, que acaba de señalar al Ejecutivo como una panda de ladrones. Si la justicia no fuese independiente del Gobierno, no podría estar abriendo el rosario de causas que apuntan al mismo objetivo. Esto sí que es un problema grave que mina la democracia. Pilar Portero es periodista. InfoLibre, 11 de julio de 2026.






















DEL MARATÓN DE VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY DOMINGO, 12 DE JULIO DE 2026