martes, 9 de junio de 2026

DEL CAFÉ DE SOBREMESA. HOLA, AYATOLÁ, POR NAYAT EL HACHMI. 9 DE JUNIO DE 2026








Ir en cercanías y que te pongan delante un vergonzoso cartel en el que se da la bienvenida al Papa en nombre de todos los catalanes. El tren va tarde, hace calor, hay pasajeros de pie sosteniendo todo el cansancio del mundo sobre sus hombros y encima hay que ver a gente bailando una sardana con el lema “Hola, Papa, benvingut Lleó XIV”. En otros carteles aparece Montserrat, un señor vestido de pastoret y un capgros. Ni en tiempos de Pujol nos habían folclorizado de una forma tan humillante. Qué decadencia, dios mío (aunque no existas), qué patética estampa. Y pagada con el sudor de la frente de esos trabajadores que se hacinan cada día en los trenes que no llegan. Todo para recibir al jefe de un Estado minúsculo cuyo poder está sobredimensionado gracias a la herencia franquista del Concordato y que ahora es faro moral de Occidente porque ha soltado un discursito que algunos parecen tomar por El manifiesto comunista. Si vamos a adular al primer teócrata que diga algo sensato de vez en cuando, preparémonos para rendirle la misma pleitesía a cualquier fanático que abra la boca.

Ese trato privilegiado que se le da al jefe del catolicismo (esa secta que solo se diferencia de las demás por estar arraigada desde hace siglos y por tener a mano todo tipo de recursos para afianzar su poder, ahora también el mediático) es una ignominia desde el punto de vista democrático. Recordemos que estamos en un Estado aconfesional que, por lo tanto, no puede tener ninguna preferencia por ninguna religión en particular y debería ser neutral en tal materia. Pero seguimos en la estela del nacionalcatolicismo y todo lo que dejó bien atado el antiguo régimen y por eso hay que parar el mundo cuando ese señor venga a pasearse con su vestido planchado por Barcelona y Madrid pagando nosotros hasta el traslado del papamóvil.

Si el Papa fuera un ayatolá venido de Irán a hacer una visita y fuera recibido como lo es León XIV tendríamos las calles llenas de manifestantes en contra. También organizaciones fundamentalistas como los Hermanos Musulmanes o los salafistas, incluso los talibanes dicen algo estupendo de vez en cuando. Si nuestros gobernantes quieren avalar y permitir la injerencia parasitaria de la Iglesia en el Estado que se preparen para que otras confesiones pidan lo mismo. Si de verdad es aconfesional no podrá negar el mismo trato preferente a ayatolás, rabinos, predicadores evangélicos y todo tipo de hombres que viven en ese delirio colectivo llamado religión y montan circos esperpénticos de rituales absurdos. Por no hablar de lo coherente que resulta declararse feminista y postrarse ante el Papa. Najat El Hachmi es escritora. El País, 5 de junio de 2026.

























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MARTES, 9 DE JUNIO DE 2026

 























DEL ARCHIVO DEL BLOG. ¿ELPACTO EDUCATIVO, UNA EXCUSA PARA NO ASUMIR RESPONSABILIDADES?, POR BENITO ARRUÑADA. PUBLICADO EL 19 DE SEPTIEMBRE DE 2016

 





Los perceptibles e innegables fallos del sistema educativo español, de la enseñanza primaria a la universitaria, ¿son solo un problema de dinero?, ¿de organización o planificación?, ¿de formación deficiente del profesorado?, ¿de falta de alicientes? ¿O hay otras causas? ¿Tienen alguna responsabilidad en ese fallo estructural, si es que existe, los propios alumnos, sus familias, o la propia sociedad española en su conjunto? Para algunos expertos, el pacto educativo que las formaciones políticas están buscando podría ser la mejor forma de que nadie asuma la responsabilidad de su fracaso.

El pasado viernes apareció en El País un artículo del catedrático de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona Benito Arruñada, que me provocó un innegable desasosiego por la dura y explícita crítica que formula al sistema educativo español, del que entiende que falla sobre todo, no por falta de medios materiales como dinero o formación del profesorado, sino porque ni autoridades políticas, ni académicas, ni profesores, ni familias, ni alumnos tienen claro que se pretende con él ni para que sirve. 

Nuestro sistema educativo es imperfecto, dice al comienzo de su artículo, pero el pacto por la educación que se busca como panacea no va a atacar sus fallos estructurales, por el simple motivo de que estos responden a una demanda ciudadana que, en el fondo, concibe la educación más como consumo o disfrute que como inversión. Si estoy en lo cierto, el pacto aumentará el gasto educativo para tener un impacto dudoso en la formación de las futuras generaciones.

Pese a lo elevado del desempleo, añade, la queja de los empleadores sobre sus empleados más jóvenes no se centra tanto en su aptitud (que también), como en sus actitudes: en su escasa madurez y capacidad de dedicación, concentración y autocrítica. Es un caso extremo pero común e indicativo que lo primero que pida un recién contratado, sin pareja y que vive con sus padres, sea conocer la política de “conciliación” del bufete puntero al que acaba de incorporarse.

La explicación optimista, sigue diciendo, es que los jóvenes desean trabajar menos para así llevar una vida más tranquila. Sospecho, en cambio, que los jóvenes no son conscientes de las consecuencias de sus decisiones. Están sobrevalorando su potencial de ingresos e infravalorando el coste de satisfacer sus deseos. Toman por ello decisiones que pronto se revelan inconsistentes: eligen carreras y empleos en los que invierten menos de lo necesario para alcanzar el nivel de vida al que aspiran.

Lo hacen porque no han sido educados para posponer la gratificación, añade. Al menos, no en la medida en que lo exigen los empleos que les permitirían mantener el nivel de vida de sus padres. Esta incongruencia se confirma cada vez que un bachiller elige estudiar, digamos, Políticas; o cada vez que un recién licenciado actúa como si su formación hubiera concluido; o cuando opta por un empleo de poco esfuerzo y menos futuro.

Las causas y hasta la prevalencia de esta mala educación son, por supuesto, debatibles, añade conciliador. Una hipótesis, quizá simplista pero atendible, reposa, en última instancia, en que, tras desplomarse la natalidad, muchos jóvenes han disfrutado una posición de monopolistas emocionales. Como hijos y nietos únicos, a menudo tardíos, han disfrutado de un enorme poder negociador.

La fuerza de los niños, continúa diciendo, y la debilidad de los padres favorecen un “equilibrio” de normas sociales de alta permisividad y consumismo juvenil; normas que probablemente han sido arropadas, que no causadas, por las falacias pedagógicas de los años sesenta, consagradas ya en la Ley General de Educación de 1970. (Sí, mucho antes de la LOGSE). Me refiero a falacias como la visión negativa de todo castigo y competencia; la necesidad de contener el esfuerzo y educar en el disfrute; la marginación del ejercicio de la memoria y el sacrificio; el énfasis en que la responsabilidad es principalmente social y, por tanto, ajena; y la supresión de reválidas y cursos selectivos.

Normas y falacias que, por cierto, dice, aún cautivan a nuestro establishment pedagógico, a juzgar por la propuesta de suprimir los deberes, las reformas que hacen aún más blando el bachillerato, el engaño de enseñar supuestas “competencias” en vez de conocimiento, o la resistencia a permitir a los centros concertados organizarse en libertad.

Normas y falacias, sigue diciendo, que también favorecen mitos exculpatorios tan corrosivos como el de la “generación mejor preparada”; y que generan gregarismo: muchos padres, ante las dificultades que encuentran para educar a sus hijos como hubieran deseado, modifican sus valores para reducir así la disonancia con respecto a sus acciones. Por muy reales que sean, los fallos del sistema educativo representan un similar papel exculpatorio.

Llovía sobre mojado, por la fuerza que tiene en España, pese al descenso en la práctica religiosa e incluso en medios ateos que se creen progresistas, la cultura católica tradicional. Me refiero, añade, a aquella que antepone las relaciones personales a las impersonales; en especial, la protección de familia y amigos a todo imperativo social de mayor alcance. El control efectivo de la natalidad ha sido más disruptivo de las normas sociales en sociedades que, como la nuestra, son en este sentido tan culturalmente católicas. El debate sobre los niños mimados se inicia en los años ochenta del siglo pasado en Italia, un país que es aún más católico que el nuestro.

Ese trasfondo cultural, dice a continuación, también ayuda a explicar la disposición a sostener un ingente flujo de transferencias intrafamiliares. Más que Estado benefactor tenemos aquí familias benefactoras; con similar destrucción de los incentivos para invertir y producir. Quizá no sea casual que el personaje familiar más denostado haya dejado últimamente de ser la suegra, para serlo el cuñado. Un cambio natural, pues este último es ahora el principal competidor por las rentas familiares que, a menudo, es la propia suegra quien distribuye entre hijos, yernos y concuñados.

Lógico por todo ello, añade, que en las últimas décadas hayamos anticipado en versión XL dos tendencias que en otros países solo están apareciendo al envejecer los millennials: la de los “niños trofeo” y la “generación bumerán”. Por un lado, padres y profesores hemos premiado el rendimiento de hijos y alumnos, no ya cuando alcanzaban un rendimiento estándar, sino incluso cuando este era mediocre. También hemos desprestigiado el esfuerzo y la competitividad, al fomentar el igualitarismo en la recompensa. En 2016, el porcentaje de estudiantes que superó las pruebas de Selectividad fue del 97%, y eso tras sonoras quejas por lo duro de algunos exámenes.

Como mucho, asevera el profesor Arruñada, los jóvenes mejor educados lo han sido en que basta con esforzarse. Se asombran al ser evaluados en función de sus resultados. Es común que el graduado recién contratado rompa a llorar al recibir la primera censura de su jefe. Nadie le ha enseñado a asumir la crítica hacia su trabajo. Muchos incluso están acostumbrados a que las reglas sean flexibles y su incumplimiento negociable, cuando no evitable con solo pedir perdón. Da el tono aquella madre que hace meses regañaba a una anciana porque esta, malherida, se quejaba de que su hijo la había atropellado con el patinete: “Señora, no se queje. ¿No ve que el niño ya le ha pedido perdón?”.

Por otro lado, continúa diciendo, tenemos también la versión límite de la generación bumerán: si en EE UU algunos hijos retornan a casa tras la universidad, muchos en España nunca la abandonan. El asunto alcanza tintes cómicos cuando, tras empezar a trabajar, alguno de estos jóvenes sigue viviendo con sus padres sin contribuir al presupuesto familiar ni realizar tarea doméstica alguna.

Ojalá haya aquí exceso de pesimismo; pero, concluye su artículo, en la medida en que esta hipótesis de mala educación familiar se ajuste a la realidad, es probable que las reformas educativas consensuables no solo se queden en la superficie, sino que escondan e incluso magnifiquen el problema. Por supuesto que otras reformas sí podrían restaurar un equilibrio social productivo, aquel en el que la educación fuera inversión y dejara de ser solo consumo. No obstante, ¿cree usted que es ese el verdadero deseo de la mayoría de padres? 

Como contrapunto a lo expuesto por el profesor Arruñada, El País de hoy, en su sección de Formación, publica una interesante entrevista con el profesor Sugata Mitra de la Universidad de Newcastle, Gran Bretaña, cuyos métodos educativos se imparten en una cincuenta de países, en la que defiende una opción educativa diferente. 

Con una idea tan simple como poner a un grupo de estudiantes a trabajar con un solo ordenador y sin un profesor como supervisor, Sugata Mitra (1952, Calcuta) ganó en 2013 el TED Prize. Consiguió así la atención mediática de todo el mundo y un millón de dólares para poner en marcha su proyecto SOLE (siglas en inglés de Self Organised Learning Environments), en español, entornos de aprendizaje auto organizados, que hoy emplean colegios de 50 países. La charla Construyendo una escuela en la nube, que suma más de 2,6 millones de visitas, fue considerada por TED -organización nacida en 1984 en Estados Unidos para promover la tecnología, educación y diseño- como la más inspiradora del año y con mayor potencial de cambio.

En su conferencia de 20 minutos, este ingeniero, que trabaja como profesor en la Universidad de Newcastle, critica el actual sistema educativo. Cree que se basa en un modelo que se diseñó hace 300 años, en la era de los imperios, cuando los gobiernos formaban ciudadanos idénticos para que funcionasen en cualquier punta del planeta.

Para él, la revolución educativa pasa por acabar con los programas académicos para situar Internet en el centro del aprendizaje. También aboga por el fin de los exámenes como instrumento de evaluación. Simplemente porque “la época de las trincheras ha terminado y los estudiantes ya no necesitan aprender con la amenaza y el miedo como una constante”.

A la pregunta si los exámenes ya no son útiles porque no permiten a los estudiantes pensar con claridad, responde que tiene la evidencia científica que ha aportado la neurociencia. En el centro de nuestro cerebro se encuentra lo que llamamos el cerebro reptiliano y su función es decidir en cada momento si luchar o volar -escapar ante una situación-. Aunque no somos conscientes, está continuamente evaluando y cuando siente una amenaza apaga otras partes del cerebro como la corteza prefrontal, que juega un papel primordial en la coordinación de pensamientos. Los exámenes son percibidos como una amenaza y, por tanto, la creatividad se bloquea. Si le preguntas a un estudiante qué le pide el cuerpo durante un examen, su respuesta será salir corriendo. El estrés le lleva a pensar que no es el momento para las grandes ideas.

A la pregunta sobre cuándo comenzó a interesarle la educación, responde que no fue algo premeditado. Me encargaba de diseñar programas formativos, dice, pero al final acabé haciendo lo contrario: demostrar que la tecnología se puede aprender de forma autodidacta. En los noventa éramos pocos los que teníamos ordenador en casa y un día comenté con un grupo de amigos la facilidad con la que nuestros hijos los manejaban sin apenas directrices. A modo de experimento, se me ocurrió incrustar un ordenador en un muro de un barrio pobre de Nueva Delhi para analizar la reacción de los niños. Ocho horas más tarde, estaban navegando por la Red y enseñando a otros a hacerlo. Esos niños nunca habían ido a la escuela y no sabían inglés. Repliqué la misma prueba en zonas remotas de la India y gracias al apoyo económico del Banco Mundial llevé a cabo la primera ivestigación en 2002. El gran descubrimiento: un grupo de niños sin ningún supervisor y con acceso a Internet pueden aprender en nueve meses a manejar un ordenador como cualquier secretario de occidente.

Más adelante le preguntan que cómo aplicó ese descubrimiento a las aulas. Su respuesta es que años más tarde, la Universidad de Newcastle le llamó para llevar el experimento a los colegios de la India. Ahí descubrimos, dice, que sucedía lo mismo con las matemáticas, la física o el arte; los niños aprendían sin las lecciones del profesor, solo trabajando en grupos con un ordenador conectado a Internet. La única guía que recibían era una gran pregunta que debían contestar. ¿Por qué llueve? Una profesora de un colegio británico contactó conmigo para llevar el sistema en su centro. Cuando lo probaron, los docentes decían que lo imposible estaba pasando; los chicos aprendían sin una enseñanza dirigida. No hablaban de ventajas o desventajas, solo de que se podía hacer. En los países desarrollados, SOLE acaba con la rigidez del sistema, ayuda a abrir la mente.

Respecto a la pregunta sobre qué novedad representa su metodología con respecto a otros modelos de aprendizaje colaborativo, como, por ejemplo, el planteado por los hermanos estadounidense Roger y David Johnson en los sesenta, responde que ya se hablaba de aprendizaje autodirigido en los años 20. Un caso conocido, añade, es el del cura jesuita que puso en marcha un sistema en la India en el que estudiantes de cursos superiores enseñaban a los más pequeños. ¿Cuál es la diferencia? Internet. Mi investigación habla de otra forma en la que los niños pueden aprender, un método más rápido e igual de eficiente.

Ante la pregunta de que han surgido muchas voces críticas con su proyecto SOLE, y que le han acusado de falta de evidencias científicas que prueben que realmente funciona, su respuesta es que resulta muy difícil definir qué es funcionar bien cuando ya se está planteando cambiar el modo en que evaluamos. La realidad, continúa diciendo, es que hay más de 1.000 SOLE por el mundo, grupos de niños conectados a Internet y aprendiendo en grupos. La mejor evidencia del éxito del modelo son los datos que hemos recopilado de Twitter: más de 10.000 profesores están hablando de SOLE. Cuando les pregunto a los críticos si han leído mis investigaciones, la respuesta suele ser negativa. Son 15 publicaciones en los últimos 17 años en revistas científicas como British Journal of Educational Technology o American Educational Research Association. Los papers muestran que el aprendizaje de los niños es exponencial, siempre suben de nivel, o que mejora su nivel de inglés, entre otros muchos aspectos. Este año quiero poner en marcha un equipo de investgación en la Universidad de Newcastle para medir el impacto de este aprendizaje.

Respecto al papel que juegan los profesores en SOLE responde que su trabajo no tiene que ser enseñar, sino dejar que los niños aprendan. Tienen que quitar el foco de ellos mismos, perder el protagonismo, añade. Su función es plantear las preguntas adecuadas, incluso si no conocen la respuesta. Ahí es donde se produce el aprendizaje. No tienen que decir a sus alumnos “yo tengo la respuesta”, sino “esto es lo que habéis encontrado”.

¿Cómo están reaccionando los gobiernos de los diferentes continentes ante su modelo de aprendizaje?, le preguntan más adelante. Con la excepción de los países escandinavos, dice, que tienen la habilidad de cambiar, la mayoría de gobiernos, especialmente aquellos que tuvieron grandes imperios como Reino Unido o India, no saben cómo avanzar y son incapaces de cambiar. Los burócratas entienden lo que propongo, pero me han llegado a decir que mientras ellos vivan, el cambio de paradigma no se producirá. Los libros de texto son una industria que mueve trillones de dólares, es imposible retirarlos. Su máxima es mantener las cosas como están para conservar su trabajo.

¿Cómo cree que se debe medir el conocimiento? le preguntan más adelante. Hay que cambiar la norma de lo que hay que evaluar, responde. Creo que la clave está en analizar la creatividad de cada uno, y con las herramientas que tenemos ahora no se puede. No estoy seguro de si necesitamos la evaluación individual o basta con la del grupo. Ahora el mundo funciona con sinergias. La virtud que se valorará en pocos años será la de ser capaz de hacerse preguntas continuamente y tener la habilidad de contestarlas.

Al final de la entrevista le preguntan que cómo lleva lo de ser un gurú mundial de la educación. Su respuesta es que si lo es, es por accidente. No tengo ninguna habilidad especial para conseguir cambios sociales, dice, y tampoco es mi objetivo. Solo quiero ayudar a los niños a encajar en un escenario en el que todas las reglas serán distintas a las de ahora. En 20 o 30 años, los robots controlarán el mercado laboral y solo sobrevivirán los que sepan construir o inventar. Los llamados makers.




















DEL POEMA DE CADA DÍA. MORADA, POR CARMEN YÁNEZ. 9 DE JUNIO DE 2026

 






MORADA



Se han ido todos;

el bosque con su música de abetos,

los hombres cargando sus sombras

y sus perros.


Y eran de sueño los prismas de colores

que dejaban tras de sí.


Se han ido todos.


Yo me quedo

con un mínimo candil

entre las manos.


De vez en cuando

soy el árbol

que apuesta sus raíces

a la tierra.



CARMEN YÁNEZ (1952 )

poetisa chilena



***



Carmen Yánez nacida en Santiago en 1952, es una de las poetas chilenas más sobresalientes en la actualidad. Su poesía tiene una dulzura estremecedora que invita a la contemplación y fascina a todo aquel que haya nacido con cierta tendencia instintiva hacia la belleza.















DEL ASUNTO DEL DÍA. LA PAZ DEL PERRO, POR LEONARDO PADURA. 9 DE JUNIO DE 2026

 







1. Todo parece indicar que el novelista chino Feng Menlong, que vivió entre 1574 y 1646, en los años finales de la dinastía Ming, fue el autor de una frase que ha tenido el éxito de la trascendencia gracias a su sutil sabiduría oriental: “Mejor ser un perro en tiempos de paz que una persona en tiempos de caos”, escribió el neoconfuciano y su máxima, por resultar en tantas ocasiones verificable, ha tenido luego diversas variantes, de difícil atribución en su autoría, aunque expresan una misma verdad: “Sálvenos Dios de vivir momentos históricos”.

Todos sabemos, con plena conciencia de ello desde finales del siglo XVIII, que los hombres vivimos en la Historia, y que si algunos individuos son motores de las alteraciones de esa avasallante maquinaria, otros muchos apenas resultan ser figurantes, simples objetos de las convulsiones de los acontecimientos —“tiempos de caos”—, aunque no por ello se libran de sus efectos.

La certeza de tener no solo conciencia, sino la persistente y repetida constatación de que se viven momentos, procesos, coyunturas trascendentes, que afectan o inciden en cada situación de las vidas individuales de una comunidad en un período más prolongado, es la razón por la que un personaje de mis novelas define ese sentimiento como “cansancio histórico”, confrontándolo con la posibilidad de vivir en algún margen apacible y hasta anodino, quizás gratificados con la paz del dichoso perro de Feng Menglong.

2. Desde hace décadas, los cubanos vivimos en coyunturas históricas. El discurso oficial se ha encargado de recordárnoslo cuando, con justificada o voluntariosa insistencia, nos ha advertido de que los acontecimientos en curso tienen carácter histórico. Y lo mismo puede ser una crisis —proceso que ya nos resulta tan familiar que hemos olvidado cómo sería no estar atravesando alguna— que un congreso, un evento deportivo o una zafra azucarera. Todo se ha vuelto histórico, hasta el hartazgo.

Imbuido por tanta historicidad, que puede ser incluso real, en algún momento dije que me gustaría vivir en un país menos histórico y más normal. Para mi sorpresa, con la expresión de ese deseo personal desaté la furia de ciertos defensores a ultranza del sistema político cubano que me acusaron de pretender que mi país viviera la normalidad de ciertas sociedades asoladas por las desigualdades y la pobreza, pues inferían que esa era mi percepción de la normalidad en contraposición con la historicidad —no sé si es válido llamarla así— que vivía mi país. Incluso cuestionaron mi derecho a hablar de mi contexto si era para cuestiones como añorar normalidad.

3. Hoy, ahora mismo, Cuba vive un indudable y muy dramático momento histórico. Una serie de procesos de carácter doméstico y una asfixiante presión foránea han puesto a la sociedad cubana en una encrucijada que no solo afecta el presente de sus ciudadanos, sino que debe —y todo parece indicar que lo hará— definir el carácter futuro de esa sociedad. Historia e incertidumbre en ebullición.

Por un lado, han alimentado esta dramática situación las propias ineficiencias económicas y el inmovilismo político del sistema cubano, que, reacio a realizar transformaciones más profundas del modelo sociopolítico y económico, ha propiciado que se hayan hecho mucho más manifiestas las necesidades de cambios estructurales para intentar superar una crisis que se arrastra por tres décadas y que, en los últimos años, ha entrado en su fase más álgida. Una crisis que ha propiciado la desigualdad mientras ha empobrecido a gran parte de la población, que sufre el deterioro de sus niveles de vida mientras padece, entre otros avatares, de interminables apagones o falta de medicamentos. Una crisis que ha provocado un éxodo masivo que sobrepasa 1.200.000 personas y puede estar cerca de los dos millones de cubanos sumados a la diáspora. La misma crisis que ha permitido el deterioro creciente de infraestructuras y, entre otras cuestiones muy sensibles, ha generado la acumulación callejera de desperdicios, con todas las consecuencias urbanísticas y sanitarias que algo así puede propiciar.

Del otro lado, está el peso enorme del casi eterno bloqueo comercial y financiero estadounidense, establecido en 1962 por la presidencia de Kennedy, recrudecido en la década de 1990 con las leyes Torricelli y Helms-Burton que incluso lo internacionalizaron, y más recientemente convertido en estrategia de asfixia por el Gobierno de Trump y su política de “máxima presión” que ha tenido múltiples modos de ejercitarse hasta llegar al establecimiento del actual bloqueo energético, que impide a la isla recibir el combustible que, si fuera posible adquirirlo, podría hacer menos catastrófica la crisis en marcha y ascenso.

4. Recordemos algo… Hace 10 años, en La Habana se celebraba un concierto de los Rolling Stones, se recibía la visita del presidente Obama, la casa Chanel realizaba un desfile, mientras por el Malecón habanero corrían los autos de un episodio de Fast & Furious. Ahora nos parece que algo así ocurrió en otra era histórica.

5. Cuba vivió un momento histórico en los años finales del siglo XIX cuando ya parecía inminente la victoria del Ejército Libertador en su guerra contra la metrópoli española. Se produjo entonces, en 1898, la entrada del ejército estadounidense en la contienda. El pretexto esgrimido fue la voladura, en el puerto de La Habana, del acorazado USS Maine de la Armada de ese país.

La llamada Guerra Hispano-cubano-norteamericana se selló con la aplastante derrota de un agotado ejército español y una ocupación estadounidense del territorio cubano, que sería regido por un gobernador militar enviado por Washington y que solo abandonó la isla cuando se proclamó el nacimiento de la República, en 1902. Pero el nuevo Estado nacía con la humillante existencia de una enmienda constitucional, promovida por el senador Orville Platt, que, entre sus cláusulas, contemplaba que Estados Unidos se reservaba el derecho de intervenir militarmente en la isla para proteger la independencia cubana y, sobre todo, para preservar los intereses de los ciudadanos y empresas del Norte establecidos en Cuba. Y en 1906 ejercieron ese derecho con una nueva intervención que colocó al frente del Gobierno a otro interventor militar.

Solo en 1934, cuando ya no parecía tan necesaria, fue derogada esa onerosa enmienda constitucional.

6. Lo que pone más dramatismo al momento histórico actual y la causa que genera la más nerviosa incertidumbre sobre un futuro que puede ser inmediato es la actitud política del Gobierno estadounidense respecto a su relación con la isla, manifestada en repetidas ocasiones.

Qué podrá ocurrir en las próximas semanas, quizás en los próximos días, es una muy dramática interrogación. Qué reformas o cambios está dispuesto a hacer el Gobierno cubano, que insiste en preservar la potestad de decidir soberanamente los destinos del país, es otra interrogación. Y, como añadido, ¿hay en curso alguna solución para superar esta apabullante crisis?

Como he dicho en otras ocasiones, Cuba necesita cambios. Económicos, sociales, políticos. Pero no porque Estados Unidos, con su postura abiertamente imperialista, tan alarmantemente parecida a la de 1898 —esos rizos de la Historia—, obligue a hacerlos, con la amenaza o incluso el uso de la fuerza militar, como puede ocurrir en este momento histórico. Cuba precisa de cambios porque los cubanos los necesitan, entre otras razones, para evitar el caos social y aliviar las paupérrimas condiciones de vida de muchos de sus ciudadanos.

Ojalá una cordura, que de momento parece tan esquiva, un diálogo político que supere los fundamentalismos de parte y parte, unas soluciones que eviten el caos que puede provocarse con decisiones drásticas impidan que se manifieste la furia de las armas y salve a mi país del panorama que sin duda se vislumbra en el horizonte.

Y que en lugar del caos, tengamos la normalidad de quedar un poco al margen de la agotadora Historia y, quizás, hasta con el beneficio de la paz del dichoso perro chino. Leonardo Padura es escritor. 7 de junio de 2026.


























BUENOS DÍAS. SALUDOS EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA. HOY MARTES, 9 DE JUNIO DE 2026, EN CASTELLANO







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz martes. Después de la intensa jornada del papa León XIV, ayer lunes, en Madrid, poco queda que contar. Hoy, martes, viaja a Cataluña, a Barcelona, con visita también a Montserrat. Tengo buenos amigos catalanes. Y mis padres vivieron en Barcelona los tres años que duró la última guerra civil (1936-1939), donde mi abuelo materno perdió la pierna derecha en uno de los bombardeos de la aviación franquista sobre la ciudad. He estado media docena de veces en Barcelona  y nunca me he sentido extraño en ella a pesar de no hablar ni una palabra en su hermosa lengua, y tampoco he tenido conflicto alguno por ello, nunca, cuando he necesitado comunicarme con ellos. Me van a perdonar que repita tal cual mi última entrada de ayer lunes por la tarde, en catalán y que lo haga en la mañana de hoy martes, en la lengua común de todos nosotros, los españoles, el castellano, con las únicas modificaciones temporales necesarias para hacerla inteligible. Decía así: Hola de nuevo, amigos. ¿De qué quieren qué hablemos? ¿Hay algún otro asunto de actualidad que no sea la visita del papa León XIV a España?, (de momento a Madrid, aunque muchos madrileños dicen eso de que España es solo lo que está dentro de la M-40, y todo lo demás es tierra conquistada…) Lo sé, porque viví en Madrid diecisiete años seguidos y he vuelto a ella un centenar de veces en los cincuenta y nueve que llevo viviendo en Canarias, y siempre lo han creído así; hasta cuando la M-40 no existía. Ayer por la mañana el papa León XIV ha pronunciado un memorable discurso ante las Cortes Generales en pleno, en el que les ha reprochado sin ambages la descalificación permanente del adversario y la discriminación de los inmigrantes, y reivindicado la paz, el derecho internacional, la memoria histórica y cargado contra la idea de prioridad nacional: “Allí donde una persona es discriminada por su origen se vulnera el principio de la igual dignidad de todos los seres humanos”. También habló en contra del aborto y la eutanasia, pero eso ya lo sabíamos y no impresionó a nadie. Seguro que a más de la mitad de Sus Señorías las palabras del papa les ha entrado por una oreja y salido por la otra. Pero le han aplaudido más de ocho minutos seguidos. Eso se llama hipocresía, aunque un servidor de ustedes es de los que piensa que la hipocresía, y más en política, es la base de la buena educación. Después de su discurso ante el Congreso ha ido a la sede de la Conferencia Episcopal Española (esos si que saben de hipocresía…) y allí ha exigido a los obispos que acaben con sus divisiones: “Una Iglesia reconciliada por dentro puede hablar con mayor libertad”, les ha dicho, y luego ha definido la pederastia como una “plaga” y pedido a Sus Eminencias “cambios reales de sanación”. ¿Ustedes creen que le van a hacer caso? ¿Sí, de verdad…? Pues nada, que haya suerte. Luego, en la Nunciatura del Estado Vaticano en España se ha reunido en privado durante cerca de una hora con seis víctimas de abusos eclesiales con las que se ha comprometido a que la “Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro”, y que le han pedido al Papa una respuesta “más eficaz” de la propia Iglesia en los casos de pederastia.Por la tarde ha visitado la Catedral de Nuestra Señora de La Almudena, patrona de Madrid, tan querida para mí, ateo confeso, durante mis años de juventud madrileña, a la que iba a visitar todos los domingos con mi grupo de amigos desde niños, después de tomarnos unas cañas y unos bocadillos de calamares en la Plaza Mayor. No me lo tomen como irreverencia; que no crea en Dios no tiene nada en absoluto que ver con mi cariño y devoción, pagana si quieren, con algunas imágenes: entre ellas, y sobre todo, las de Nuestra Señora de La Almudena, en Madrid, y la de la Virgen del Pino, en su casa de Teror, en mi amada isla de Gran Canaria, en la que vivo desde hace tantos años. La imagen de La Almudena, en mi juventud, no estaba en la iglesia catedral de hoy, sino en la cripta funeraria de la actual iglesia, a la que se entraba por una pequeña puertecita de acceso, bajo la gran muralla donde se descubrió el nicho donde la población cristiana de allá por los años 711 o 712 la escondió para salvarla cuando aquel poblado perdido en la meseta castellana fue ocupado por los musulmanes, poblado al que, esos mismos musulmanes pusieron el nombre de Magerit, y que Felipe II, ochocientos años más tarde, en un gesto inexplicable, convirtió en capital de su imperio tricontinental. Sí, son recuerdos inolvidables de juventud que perduran  en mí más de sesenta años después. Y para finalizar su estancia en Madrid, ya al atardecer, se ha reunido en un acto festivo, multitudinario y emocionante, con la comunidad diocesana de Madrid. Un baño de masas cercana y entrañable que le ha emocionado, a él, a los asistentes y a los que lo hemos visto por televisión. Ahora toca Barcelona, y Cataluña, y en tres días, mi patria querida y entrañable de Canarias. Buen viaje, Santidad, y hasta siempre. Mañana, desde las 06:00 (hora de Canarias) tendrán en el blog las nuevas entradas del martes, 9 de junio de 2026. Tamaragua, amigos míos. Que la diosa Fortuna y las benevolentes Moiras les sean favorables. Que pasen un buen día. Espero que las entradas del blog de hoy sean de su interés. Y nos vemos mañana de nuevo si la diosa Fortuna lo permite. HArendt





















 


ENTRADA NÚM. 10739

lunes, 8 de junio de 2026

BONES NITS, FELIÇ DESCANS I DOLÇOS SOMNIS. AVUI DILLUNS, 8 DE JUNY DE 2026, EN CATALÀ

 







Hola de nou, amics. Bona nit, feliç descans i somnis dolços a tots aquesta nit de dilluns, 8 de juny, a dimarts, 9. De què volen què parlem? ¿Hi ha cap altre assumpte d'actualitat que no sigui la visita del papa Lleó XIV a Espanya?, (de moment a Madrid, encara que molts madrilenys diuen això que Espanya és només el que està dins de la M-40, i tota la resta és terra conquistada…) Ho sé, perquè vaig viure a Madrid disset anys seguits i hi he tornat un centenar de vegades en els cinquanta. cregut així; fins i tot quan la M-40 no existia. Aquest matí ha pronunciat un memorable discurs davant les Corts Generals en ple, en què els ha retret sense embuts la desqualificació permanent de l'adversari i la discriminació dels immigrants, i reivindicat la pau, el dret internacional, la memòria històrica i carregat contra la idea de prioritat nacional: “Allà on una persona és discriminada pel seu origen es vulnera el principi. També va parlar en contra de l'avortament i l'eutanàsia, però això ja ho sabíem i no va impressionar ningú. Segur que a més de la meitat de Ses Senyories les paraules del papa els ha entrat per una orella i sortit per l'altra. Però han aplaudit més de vuit minuts seguits. Això es diu hipocresia, encara que un servidor de vosaltres és dels que pensa que la hipocresia, i més en política, és la base de la bona educació. Després del seu discurs davant del Congrés ha anat a la seu de la Conferència Episcopal Espanyola (aquests sí que saben d'hipocresia…) i allà ha exigit als bisbes que acabin amb les seves divisions: “Una Església reconciliada per dins pot parlar amb més llibertat”, els ha dit, i després ha definit la pederàstia com “una plaga” i demanat. Vostès creuen que li faran cas? Sí, de veritat…? Doncs res, que hi hagi sort. Després, a la Nunciatura de l'Estat Vaticà a Espanya s'ha reunit en privat durant prop d'una hora amb sis víctimes d'abusos eclesials amb què s'ha compromès que la “Església pugui ser veritablement un lloc segur”, i que li han demanat al Papa una resposta “més eficaç” de l'Església en els casos de pedràstia. A la tarda ha visitat la Madrid tan estimada per a mi, ateu confés, durant els meus anys de joventut madrilenya, a qui visitaria cada diumenge amb el meu grup d'amics des de nens que, després de prendre'ns unes canyes i uns entrepans de calamars a la Plaça Major. No m'ho prenguin com a irreverència; que no crea en Déu no té res a veure amb el meu afecte i devoció, pagana si volen, en algunes imatges: entre elles, i sobretot, les de La nostra Senyora de l'Almudena, a Madrid, i la de la Mare de Déu del Pi, a casa seva a Teror, a la meva estimada illa de Gran Canària, on visc des de fa tants anys. La imatge de L'Almudena, en la meva joventut, no era a l'església catedral d'avui, sinó a la cripta funerària de l'actual església, a la qual s'entrava per una petita porteta d'accés, sota la gran muralla on es va descobrir el nínxol on la població cristiana d'allà pels anys 711 o 712 la va amagar per a salvar-la quan la va amagar per salvar-la. poblat a qui van posar el nom de Magerit, i que Felip II, vuit-cents anys més tard, en un gest inexplicable, va convertir en capital del seu imperi tricontinental. Sí, són records inoblidables de joventut que perduren en mi més de seixanta anys després. I per finalitzar la seva estada a Madrid, al capvespre, s'ha reunit en un acte festiu, multitudinari i emocionant, amb la comunitat diocesana de Madrid. Un bany de masses propera i entranyable que li ha emocionat, a ell, els assistents. Ara toca Barcelona i Catalunya, i en tres dies, la meva pàtria estimada i entranyable de les Canàries. Bon viatge, Santedat, i fins sempre. Demà, des de les 06:00 (hora de les Canàries) tindran al bloc les noves entrades de dimarts, 9 de juny de 2026. Tamaragua, amics meus. Que la deessa Fortuna i les benvolents Moiras els siguin favorables. Fins demà. Els vull. Petons. HArendt