miércoles, 20 de mayo de 2026

BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. 20 DE MAYO DE 2026

 







Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos en esta noche del 20 al 21 de mayo de 2026. Falta un  mes para el comienzo del verano. Día soleado y espléndido en Las Palmas. Visita al Servicio Canario de Salud por la mañana para una sencilla intervención sin necesidad de preparación previa alguna: todo bien. Continúo leyendo el libro de Josephine Quinn (“Cómo el mundo creó Occidente”) del que les hablaba ayer. La imputación judicial al expresidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, es un hecho. Vale, sí, ¿y la presunción de inocencia, qué? Pues lo mismo cabe decir de la independencia judicial. Ambas están en la Constitución. Y ambas se la pasan políticos y jueces por el forro de sus test…… u ovar….. respectivos cuando les conviene. Que la diosa Fortuna y las benévolas Moiras les sean propicias. Saludos, amigos míos. Les quiero. Espero que las entradas de Desde el trópico de Cáncer de mañana les resulten interesantes. A partir de las 06:00 (hora de Canarias) las tienen a su disposición en el blog. Hasta mañana. HArendt





















DE LA TARDE QUE CAE. PEDRO SÁNCHEZ ENCABEZA LA OPOSICIÓN POLÍTICA A DONALD TRUMP. Y ESTÁ GANANDO, POR OMAR G. ENCARNACIÓN. 20 DE MAYO DE 2026

 







En abril, muchas de las luminarias progresistas del mundo, como el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, acudieron a Barcelona. En apariencia, estaban allí para mostrar su apoyo a la democracia y al multilateralismo frente a la amenaza que representa la extrema derecha. Pero sería comprensible pensar que el verdadero propósito de su visita era rendir homenaje al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. El líder de centroizquierda con más tiempo en el poder en Occidente últimamente es más conocido por otra cosa: encabezar la oposición mundial al presidente Donald Trump.

En contraste con el enfoque de “no provoques a la bestia” que han tomado la mayoría de los líderes extranjeros, Sánchez ha desafiado audazmente al presidente estadounidense: condenó la captura de Nicolás Maduro por parte de Trump y negó a Estados Unidos el uso de bases militares en España para la guerra en Irán. Estas posturas fueron precedidas por una serie de enfrentamientos con Washington. El año pasado, Sánchez fue el único líder de la OTAN que se opuso a la exigencia de Trump de un gran aumento del gasto militar, se enfrentó a la amenaza de aranceles y tomó la iniciativa de reconocer la existencia de un Estado palestino y calificar la guerra en Gaza de genocidio.

Para los detractores de Sánchez, este giro como némesis de Trump es la manifestación más reciente del “sanchismo”, una política populista y sin principios diseñada para conservar el poder a cualquier costo. Pero este apelativo peyorativo no da en el blanco. A lo largo de ocho años en el poder, Sánchez ha conseguido hacer de España el último bastión socialdemócrata en Europa, sobreviviendo—e incluso prosperando— en un entorno brutal para los políticos progresistas. Ha logrado esta hazaña al combinar ambición, idealismo y pragmatismo, junto con la oposición a Trump. Para los líderes de izquierda de casi cualquier tendencia, proporciona un modelo a seguir.

De una manera parecida a Trump, Sánchez llegó al poder como un disruptor impaciente. En 2017, recuperó el control del Partido Socialista Obrero Español, mediante un recorrido por toda España a bordo de su Peugeot 407 para difundir su mensaje antisistema y conectar con las bases del partido. Al año siguiente, orquestó la destitución del presidente del gobierno Mariano Rajoy —cuyo Partido Popular, de orientación conservadora, estaba inmerso en escándalos de corrupción— mediante una moción de censura en el Congreso de los Diputados. Después de lograr la caída de un gobierno por primera vez en la historia de España posterior al franquismo, Sánchez se convirtió en el líder del país.

Una vez en el poder, Sánchez hizo gala de una audacia notable. En 2023, después de convocar unas elecciones anticipadas, llegó a un controvertido acuerdo con los separatistas catalanes. A cambio de su apoyo, Sánchez ofreció una amnistía para toda persona vinculada al referendo ilegal sobre la independencia de Cataluña celebrado en 2017, incluidos quienes no mostraban remordimientos. Muchos miembros de la judicatura se opusieron al acuerdo, lo que provocó una crisis entre los conservadores y desencadenó enormes protestas públicas. Pero la apuesta valió la pena. Sánchez se mantuvo en el poder y, después de que se consagrara la amnistía, el apoyo a la independencia de Cataluña disminuyó significativamente.

Esta toma de riesgos ha estado al servicio de una agenda idealista que Sánchez denomina progresismo que funciona. Entre 2018 y 2025, aumentó el salario mínimo un 61 por ciento, además de introducir reformas laborales para reducir el desempleo, frenar los contratos de corta duración, dificultar el despido de trabajadores y proteger a las mujeres y a las personas de la comunidad LGBTQ de la discriminación laboral. Estas políticas, combinadas con mayores impuestos a los ricos y generosas ayudas a los trabajadores durante la pandemia, fueron el preludio de un relanzamiento triunfal de la economía española. En 2024, The Economist anunciaba que España era la “economía rica con mejores resultados del mundo”.

Sánchez también ha intentado exigir responsabilidades por el pasado dictatorial de España. En 2019, consiguió que se retiraran los restos del general Francisco Franco del Valle de los Caídos, el monumento público más grande de España, cuya construcción fue ordenada por el dictador para conmemorar su victoria en la guerra civil española. Y en 2022, contra la dura oposición de los conservadores, promulgó la Ley de Memoria Democrática. En particular, esta ley histórica obligó al gobierno a localizar, exhumar y volver a enterrar unas 2000 fosas comunes que contenían los restos de hasta 150.000 víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista.

Sin embargo, nadie debe confundir a Sánchez con un ideólogo. Su pragmatismo es inconfundible, especialmente en lo que se refiere a la economía. El llamado “milagro ibérico”, anclado en un sector turístico en auge, la exportación de servicios de alto valor, la fabricación de automóviles y las energías renovables, se ha visto acompañado por el cortejo de Sánchez a la inversión china. Otro pilar del milagro es una política de inmigración que, si bien es generosa —este año ha entrado en vigor una ley que regulariza la situación de 500.000 migrantes indocumentados—, da prioridad a los latinoamericanos que puedan asimilarse a España y a quienes estén dispuestos a ocupar puestos de trabajo que los españoles no desean.

Sin duda, reproducir el éxito de Sánchez en otros países no será fácil. Por un lado, la aversión de España a la extrema derecha —arraigada en su experiencia relativamente reciente con la dictadura— ha puesto límites al atractivo de la derecha radical, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares de Europa. Además, la presencia de fuerzas de importancia considerable a la izquierda de Sánchez le ha permitido tomar prestadas sus ideas sin perder su estatus de político responsable: puede adherirse a la izquierda o desprenderse de ella, según dicten las circunstancias. Su habilidad para superar estratégicamente a los oponentes de la derecha y esquivar los escándalos sería aún más difícil de igualar.

Sánchez ha anunciado su intención de presentarse a la reelección el año que viene. Su oposición a Trump seguramente ocupará un lugar destacado. Según encuestas recientes, la opinión pública española es la más antibelicista de Europa: un 51 por ciento de los españoles opinan que Estados Unidos supone una “amenaza” para Europa. Sánchez ya ha recibido un gran impulso en sus encuestas y en sus índices de aprobación por su enfoque mordaz hacia Trump. Pero sea cual sea el resultado el año que viene, ya ha consolidado su posición como uno de los líderes españoles más importantes de la era posfranquista.

La relevancia global de Sánchez es más sorprendente. A partir de la creencia de que los líderes de centroizquierda han gobernado durante demasiado tiempo como versiones deslucidas de sus homólogos de derecha, ha trazado una clara distinción entre ellos. En el proceso, Sánchez ha establecido una filosofía de gobierno alternativa al trumpismo, que además funciona. No es de extrañar que líderes afines, que navegan por un mundo tumultuoso, hayan venido a rendirle homenaje y a ver por sí mismos cómo pueden aprender de España. Omar G. Encarnación es periodista. The New York Times, 14 de mayo de 2026.
















DEL CAFÉ DE SOBREMESA. AMANECER EN NICARAGUA, POR SERGIO RAMÍREZ. 20 DE MAYO DE 2026

 






En la colección Carmen Thyssen del Museo Thyssen-Bornemisza, hay un melancólico cuadro de pequeño formato que muestra una laguna bajo una luz esfuminada, hasta cuya ribera llega una exuberante vegetación tropical de la que destacan unas palmeras reales. Un bote de vela surca las aguas entre la bruma. El cuadro, pintado en 1869, es de Martin Johnson Heade y se llama Amanecer en Nicaragua. No creo que muchos visitantes se fijen en él.

Heade llegó a Nicaragua en 1866, atraído por la lectura del libro Nicaragua, sus gentes y paisajes, de Efraín Squier, publicado en Estados Unidos en 1852, y quien había residido en el país por cerca de dos años, como ministro plenipotenciario de Estados Unidos. Squier habla con tono zumbón de los personajes de la política nacional, y con admiración de las bellezas naturales y de los tesoros arqueológicos, una buena muestra de los cuales saqueó a gusto, y ahora se exhiben en el Instituto Smithsonian.

El pintor había nacido en 1819 en la Pensilvania rural, un solterón de casi 50 años cuando hizo el viaje desde Nueva York a Greytown, el puerto del Caribe nicaragüense en la boca del río San Juan, y no se casaría sino más de una década después. En una foto de estudio, vestido de luto y la calva cercada por dos orlas de cabello que bajan por sus carrillos, tiene el aire de un austero pastor calvinista.

Había estudiado con un pintor cuáquero que ilustraba en sus cuadros el reinado de la paz que anuncia el profeta Isaías para el fin de los tiempos, cuando el lobo y el cordero vivirán en paz. Pero la preferencia de Heade no eran las escenas bíblicas sino los paisajes tropicales de selvas y marismas.

No encontró en Nicaragua lo mucho que había seducido a Squier, y su estancia fue breve. Pero hay otro cuadro suyo, de ubicación desconocida, que se llama Laguna en Nicaragua, expuesto en 1867 en la Academia Nacional de Diseño de Nueva York, y desestimada por la crítica porque tenía “suficiente miasma como para provocar fiebres leves en la galería”. Cuando murió en 1904, nadie sabía quién era.

Nadie sabía tampoco quién era Mark Twain cuando entre la Navidad del año 1866 y el año nuevo de 1867, poco después de la llegada de Heade, atravesó el territorio de Nicaragua viniendo de San Francisco con rumbo a Nueva York, desde donde viajaría a Europa. Tenía 31 años de edad, no había publicado aún ningún libro, y en el rol de pasajeros figuraba bajo su nombre verdadero, Samuel Langhorne Clemens.

Desembarcó en San Juan del Sur, en la costa del Pacífico, y pasajero de un tren de diligencias, “ambulancias rojas descoloridas” tiradas por mulas, “cuatro conejitos con la espalda dolorida enganchados a ellas”, atravesó el istmo hacia el puerto de La Virgen, en el Gran Lago, para navegar en un barco de rueda de paletas, como los del río Mississippi, hacia el puerto de San Carlos, allí donde las aguas del lago desembocan en el río San Juan, y luego en un bongo por el curso del río, hasta Greytown, donde se embarcaría hacia Nueva York.

De esta travesía dejó memoria en Viajes con Mr. Brown, que recoge sus cartas publicadas en el periódico Alta California de San Francisco. Igual que Heade, era uno de los miles de pasajeros que utilizaban la ruta del Tránsito, creada por el comodoro Cornelius Vanderbilt cuando en 1848 se descubrió oro en California; una vía más rápida, barata y segura que la del territorio continental de Estados Unidos, y cuya explotación hizo a Vanderbilt más rico y poderoso de lo que ya era.

En el lento trayecto por el río sinuoso, traicionero por sus rápidos, y remontado por tiburones de agua dulce, Twain dio cuenta de “las maravillosas cascadas de hojas verdes que se superponen con la misma maestría que las escamas de un pez”, y el milagro de la lluvia cayendo en una ribera y el sol esplendoroso brillando en la otra, y que Heade también debió contemplar.

Mark Twain vio alguna vez el cuadrito de Heade ahora desaparecido, Laguna en Nicaragua, y lo describió: “Había una escena tropical de ensueño: una isla boscosa en el centro de un lago cristalino bordeado por una selva impenetrable de árboles entrelazados con lianas y adornados con guirnaldas colgantes de flores; el lago en calma reflejado por todas partes con la belleza de sus orillas; dos pájaros solitarios que volaban hacia el otro lado, donde prados cristalinos, rocas cubiertas de musgo y una naturaleza salvaje de follaje teñido dormían en una bruma púrpura”. Es la misma atmosfera de la pintura que se exhibe en el Thyssen.

Ambos atravesaron el Gran Lago de Nicaragua donde los volcanes gemelos de la isla de Ometepe “vestidos con el verde más suave y más rico, salpicados de sombra y sol perforan las nubes ondulantes”, como escribe Mark Twain, quien hubiera querido quedarse en aquellos parajes, lejos de la civilización apresurada. Sergio Ramírez es escritor y Premio Cervantes. El País, 20 de mayo de 2026.


























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 20 DE MAYO DE 2026

 























DEL ARCHIVO DEL BLOG. ENCUESTA CRUCIAL, POR FERNANDO ARAMBURU. PUBLICADO EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2022

 







Pregunté a varias personas si aceptarían conocer la fecha y hora exactas de su muerte. Sugerí la posibilidad de que el dato constase en un documento oficial que todo recién nacido recibiría de manos de un funcionario del Ayuntamiento presente en el paritorio. A ninguno de los encuestados agradó la idea de vivir obsesionado con una cuenta atrás. Hubo quienes vacilaron; pero, después de imaginarse la situación con detenimiento, se pronunciaron a favor de permanecer en la comodidad de su incertidumbre. En lo que estuvieron todos conformes fue en la convicción de que, conocida la provisión de días, cambiaríamos de estrategia vital. A buen seguro aprovecharíamos el tiempo disponible en función de criterios prácticos. El consentimiento en el tedio alcanzaría rango de imprudencia temeraria. Con toda probabilidad concederíamos máxima importancia a muchas cosas que ahora nos cuesta poco posponer y al fin entenderíamos lo superfluas que son otras tras las que corremos desalados. Uno gestionaría con más cabeza la angustia existencial y conocería con precisión la hora de dejar resueltos sus asuntos administrativos y testamentarios.

Quiero creer que evitaríamos un sinnúmero de conflictos. ¿Para qué meterme en porfías si el próximo viernes estaré criando malvas? Como los condenados a la pena capital a quienes se concede un último deseo, presiento que, cercanos al desenlace, nos inclinaríamos por elegir algún disfrute: el viaje al país que siempre quisimos conocer, una fiesta por todo lo alto, la relectura de un libro venerado... Un aguafiestas me replicó que, si ya no hay margen para un juicio y un castigo, podríamos permitirnos toda suerte de fechorías. Allá él. Yo me inclinaría en el instante final por algo que nos diese gusto a mi gente y a mí. Y que la suerte, según reza un aforismo de Isabel Bono, “me encuentre dentro de casa con el paraguas abierto”. Fernando Aramburu es escritor.
















DEL POEMA DE CADA DÍA. SILENCIO, POR OLIVIER HERRERA MARÍN. 20 DE MAYO DE 2026

 






SILENCIO



Palabras

en la noche

del silencio.


Silencio

denso,

viscoso

y espeso.


Escucho

y callo,

que sólo

a la tierra

le digo

quien soy,

y le digo,

lo que pienso.



OLIVIER HERRERA MARÍN (1946)

poeta español



***



Olivier Herrera Marín nació el 3 de abril de 1946 en Alcalà de Xivert, Castellón. Peón agrícola, obrero en la Michelin de Clermont-Ferrand, a finales de los 60 cultivaba sandías y guisantes. Se auto exilió a París en 1970, donde se licenció en sociología en París VIII. En la actualidad, es co-gerente de FRESAL, una empresa francesa importadora de frutas ubicada en Marché International de Paris-Rungis, y es miembro del comité de administración de COLEAD, institución que vela por el desarrollo y el comercio agrícola de los países más vulnerables de África, Caribe y Pacífico, ayudando a su capacitación a fin de reducir su dependencia y pobreza, buscando relaciones comerciales más justas y sostenibles entre el sur pobre y productor, y el norte rico y consumidor. Espronceda y Bécquer, Lorca y Neruda, Miguel Hernández y Erich Fromm con El arte de amar y El miedo a la libertad le ieron el valor y las alas de volar.  En 1993 publica su primer libro de poemas, Besa las estrellas, al que siguieron Dioses, Cínicos y Enanos, en 1994; Esther… Nombre de Mujer, en 1996; Viu! Pren la Paraula!, su primer poemario que permaneció inédito hasta 2008; y recientemente, en 2023, Poesías a la Tierra, el Amor y la Vida, su primera antología.





















DEL ASUNTO DEL DÍA. EL AYUSISMO, FASE SUPERIOR DEL CATETISMO, POR IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA. 20 DE MAYO DE 2026

 






La política madrileña es un enigma. En general, las grandes ciudades globales, así como sus regiones circundantes, suelen ser bastiones del progresismo. En la Comunidad de Madrid, sin embargo, gobierna el Partido Popular ininterrumpidamente desde 1995. En las últimas elecciones generales, en 2023, las derechas en su conjunto obtuvieron el 55% del voto y el apoyo a Vox se situó un par de puntos por encima de la media nacional. La región capital de España ha sido protagonista de algunos de los peores casos de corrupción de la etapa más negra del PP. En 2003, cuando el PP perdió la mayoría absoluta y PSOE e IU llegaron a un acuerdo de investidura, Esperanza Aguirre y los suyos se las arreglaron para permanecer en el poder gracias a una trama de empresarios afines que sobornó a dos diputados del PSOE que renunciaron a votar al candidato de su partido (el famoso tamayazo). En las siguientes elecciones, celebradas unos meses después, el PP aumentó su porcentaje de voto y consiguió de nuevo una mayoría absoluta, y así hasta hoy. Esta hegemonía de la derecha se sustenta sobre algunos datos contundentes: siendo la región con mayor renta per cápita de España, se sitúa en las posiciones de cola en gasto por habitante en educación y sanidad. Como resultado de todo ello, es una de las regiones con mayor desigualdad de España.

La fórmula mágica de la permanencia del PP se compone de varios ingredientes: buenas infraestructuras de transporte, expansión urbanística, educación concertada (con claro predominio de los centros gestionados por la Iglesia), fuerte crecimiento económico (aprovechando el efecto de la capitalidad) y rebajas fiscales. El modelo se inspira en valores neoliberales clásicos: bajos impuestos, deficientes servicios públicos y clases medias con suficiente poder adquisitivo para sufragarse sanidad privada y, en los hogares con mayores recursos, también educación privada en todos los niveles (desde la primaria hasta la universitaria).

Creo, no obstante, que esta fórmula no acaba de explicar algunas características propias de la derechización de la región madrileña. En concreto, me parece que es necesario introducir también algunos componentes ideológicos y culturales. Aunque la cosa viene de más atrás, es sobre todo a raíz de la crisis catalana de 2017 cuando Madrid se consolida como un centro orgullosamente españolista que considera que los nacionalismos subestatales son una anomalía política que entorpece el desarrollo del país. En el renacer del nacionalismo español excluyente, Madrid ha tenido un protagonismo indudable. Está de vuelta un cierto casticismo y, sobre todo, un claro anti-intelectualismo. Baste recordar la batalla del Gobierno regional para acabar con la universidad pública madrileña. No es solo que sea la Comunidad Autónoma que menos gasta por estudiante universitario, hay además una clara hostilidad ideológica. Madrid reúne todas las condiciones para convertirse en un polo universitario europeo de primer nivel, pero sus gobernantes han decidido dejar pasar la oportunidad. Ni siquiera la ventaja de las universidades catalanas sobre las madrileñas sirve de estímulo frente a lo “nuestro”, es decir, las “cañitas”, el Ibex y universidades privadas religiosas de tercera división.

Quien encarna a la perfección esta especie de catetismo cultural es la actual presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso. El éxito de su figura puede resultar aún más misterioso que el del propio PP madrileño. Su popularidad es directamente proporcional a la extensión de ese catetismo orgulloso que domina en la región. Se trata de una oradora pésima, incapaz de improvisar un par de frases seguidas que tengan sentido. No tiene una buena preparación, es evidente que la mayor parte de las veces en las que habla sobre un tema cualquiera, no sabe apenas nada sobre el mismo. Hay abundantes ejemplos cómicos en las redes (mi favorito sigue siendo el laberinto en el que se metió al hablar sobre la inflación). Y, por si eso no fuera suficiente, combina una agresividad extrema hacia los rivales con un victimismo ridículo por las críticas que recibe. En su cruzada ideológica, riega con publicidad institucional a los medios más reaccionarios y ha convertido Telemadrid en una empresa sectaria sin parangón, supongo que con el propósito de confirmar que todo lo público está siempre podrido.

Para solaz de sus seguidores, ha aprendido a provocar a quienes no piensan como ella. Le da igual recurrir al relato más rancio sobre la conquista de América (qué sabrá ella) o sobre la identidad española. En este terreno, tiene un talento indiscutible: consigue convertir sus lagunas culturales e intelectuales en un arma política poderosísima. Lo logra revolviéndose contra todo aquel que presuma de saber algo más que ella. Frente a los “listos” y “sabihondos”, ella representa como nadie el desprecio de la formación y la cultura. De ahí esa autenticidad suya contra la que se estrellan todos los políticos que intentan competir por la presidencia de la Comunidad. Como consumada alquimista, convierte la ignorancia en un instrumento para ridiculizar a todo el que presume de tener alguna idea o propuesta y no hay mejor combustible para su discurso que el desprecio que recibe de las élites ilustradas. Un articulo como este que escribo es munición contra la “izquierda que vive del odio”, los de “la superioridad moral”, etc., etc., etc.

Hay algo transversal en su estrategia cateta: une a todos aquellos, ricos y pobres, pijos y chonis, que se sienten reivindicados frente a lo que perciben como “la dictadura progresista”. Son los del “ya no se puede decir nada” y “antes había más libertad de expresión”. Se forma así un círculo del que resulta muy difícil escapar, pues cuanto más se exhibe el catetismo, más se ahonda la brecha con la progresía. Los seguidores de Díaz Ayuso no se avergüenzan de sus salidas de tono, al revés, las celebran y les hacen sentirse liberados con respecto a los valores que dominan en otras grandes capitales europeas. Díaz Ayuso les reconforta si les gustan los toros, si creen que la conquista de América fue la mayor gesta de la historia de la humanidad, si ven normal cobrar comisiones de empresas que contratan con la comunidad (como el hermano de la presidenta y también su actual pareja) y si piensan que es una idiotez el reciclaje, restringir el tráfico y promover las bicicletas cuando hay tantos atascos en la ciudad. Hace años escribí, cuando todavía no era tan habitual, que hay una afinidad innegable entre Díaz Ayuso y Donald Trump. Inspirándose en este o descubriendo el secreto trumpista a su manera, el caso es que representan una forma muy parecida de hacer política.

Los madrileños partidarios del ayusismo se desenvuelven en una especie de burbuja cultural y social de radio bastante estrecho. La prueba de fuego está en cruzar fronteras y probar a decir allí las simplezas que aquí circulan como cosas naturales. El reciente viaje de la presidenta madrileña a México es la mejor demostración. Fuera de su medio natural, la ignorancia de Díaz Ayuso y su discurso pueril provocan incredulidad (y también hilaridad). Piénsese que una de sus figuras de referencia sobre Hernán Cortés es un ensayista, Juan Miguel Zunzunegui, que escribió hace años un libro conspiranoico en el que defendía la tesis de que los atentados del 11-S fueron planificados por las autoridades estadounidenses para contar con un pretexto con el que ir a la guerra en Oriente Próximo. Ese es el nivel. Ignacio Sánchez-Cuenca es catedrático de Ciencia Política de la Universidad Carlos III de Madrid. El País, 19 de mayo de 2026.




























SALUTACIONS A LES LLENGÜES DE LA MEVA PÀTRIA ESPANYOLA. AVUI DIMECRES, 20 DE MAIG DE 2026, EN CATALÀ

 






Avui no vull parlar de política; sí, ja sé que tot, o gairebé tot, avui és política, però no; avui no toca. Només dues parauletes sobre la marxa del bloc. Les persones que havien “passat” per ell avui (en realitat ahir, a les 18.53 hora canària, en què estic escrivint aquesta nota) havien estat 2858; al mes en curs, maig, 59931, i al passat mes d'abril 112064. No està malament per a un bloc que no sol tractar xafarderies. En total, en els últims 18 anys de vida (durant els dos primers no funcionava el comptador de visites) l'han visitat (no goso dir que llegit) un total de 1.971.752 persones, que han deixat 3178 comentaris. Una altra dada curiosa sobre l'origen nacional dels visitants del bloc és que el 26% són estadunidenses; el 15% espanyols; el 10% de Singapur; el 9% francesos; el 5% alemanys; el 3% mexicans; un altre 3% de Hong Kong; un 2% suecs i canadencs, alhora; i el 26% restant d'altres nacionalitats. Curiós, no creuen? Almenys a mi m'ho resulta. Espero que les entrades d'avui us resultin d'interès. Tamaragua, amics meus. HArendt












ENTRADA NÚM. 10572

martes, 19 de mayo de 2026

BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. 19 DE MAYO DE 2026

 






Pues ya ven, a pesar de las elecciones en Andalucía, las gilipolleces de Trump, las putadas de Putin y Netanyahu, y todas las demás desgracias del mundo, el Sol salió hoy martes a las 07:09 de la mañana y se fue a dormir a las 20:47 de la tarde (hora insular canaria). Y mañana, nos ocurra lo que nos ocurra a nosotros, los humanos, volverá a levantarse un poquito antes que hoy y a acostarse un poquito más tarde. Para mí es un consuelo, tonto, si quieren (se lo acepto) pero consuelo al fin y al cabo. Hoy he comenzado a leer “Cómo el mundo creó Occidente. 4000 años de historia”, de la historiadora británica Josephine Quinn. Me lo recomendó una amiga muy querida hace unos días, lo pedí ese mismo día a mi librería de siempre en Madrid, La Casa del Libro, y ya lo tengo conmigo. Dicen que es de lo mejor que se ha escrito sobre la historia de eso que llamamos Occidente. Ya les contaré… Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos en esta noche del 19 al 20 de mayo de 2026. Que la diosa Fortuna y las benévolas Moiras les sean propicias. Saludos, amigos míos. Les quiero. Espero que las entradas de Desde el trópico de Cáncer de mañana les resulten interesantes. A partir de las 06:00 (hora de Canarias) las tienen a su disposición en el blog. Hasta mañana. HArendt

















DE LA TARDE QUE CAE. PENSAR LA CIUDAD EUROPEA, POR RICARDO GONZÁLEZ VILLAESCUSA. 19 DE MAYO DE 2026

 






«Europa es el resultado de la europeización, no preexiste» nos dice Rémi Brague. No hay lugar para el esencialismo ni el Volksgeist hegeliano. En realidad, los orígenes de la identidad de Europa son externos. Probablemente denominado desde Oriente Europé (poniente), el continente tiene una identidad desplazada, excéntrica, como recuerda el propio mito de Europa. Ésta era una princesa fenicia, hija de Agénor, rey de Tiro, raptada y transportada por Zeus a través del mar desde Fenicia a Creta. Enviado por su padre, Cadmo, preguntó por su hermana al oráculo de Delfos, quien le dijo que no la encontraría pero que se hiciera con una vaca y la siguiera hasta donde cayera agotada y allí, fundara una ciudad, Tebas.

¿Por qué preocuparse entonces por la trayectoria histórica de la ciudad europea? El desarrollo de la arqueología preventiva en los últimos treinta años ha evidenciado que en el subsuelo de nuestras ciudades se encuentran restos de la Antigüedad; raras veces de la protohistoria; muchas de ellas de época romana; y, las más, medievales, musulmanas o cristianas en el caso español. A partir de esta realidad y del hecho de que la ciudad que llamamos europea se ha extendido por todos los continentes por obra de la colonización, hemos querido determinar los rasgos que permiten identificarla. ¿Qué entendemos, pues, por ciudad europea? Éste ha sido el tema que nos ha ocupado en los últimos tres años cuando la Comisión Europea nos otorgó financiación a un equipo interdisciplinar para enseñar e investigar sobre la ciudad europea. Así nació CivEUr, acrónimo de Ciuitates et Urbes Europæ1 cuya finalidad era comprender el pasado, la génesis; el presente, el marco jurídico y las prácticas científicas de protección patrimonial; y el futuro, el proyecto urbano de la ciudad europea.

Entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, sin duda como reacción al nacionalismo romántico, los historiadores consideraron el Imperio romano como la primera estructura paneuropea, un modelo a seguir de unidad administrativa, económica, jurídica, lingüística y que, de la diversidad provocada por su caída y desintegración, surgiría Europa: François Guizot (1870), Alfons Dopsch (1920), citado explícitamente por Ortega y Gasset en La rebelión de las masas (1930), Stefan Zweig (1932) o Marc Bloch (1935) y Lucien Febvre (1944) así lo entendieron. Europa sería, pues, una serie de recepciones, dice Ortega en su conferencia impartida en 1949 De Europa meditatio quaedam, apenas tres meses después del final del bloqueo de la capital berlinesa. Aparte del esencialismo, se les podría objetar a todos ellos, como hiciera la comisión Gulbenkian presidida por Immanuel Wallerstein, que esta visión negaba toda autonomía a la Antigüedad, que devenía de esta manera un simple prólogo de la Modernidad. Al mismo tiempo, esta perspectiva sólo reivindicaba la parte grecolatina de la genealogía europea, cantonando Oriente a una «inalterable alteridad», como la describe Sophie Bessis.

De esta manera, el dosier sobre la ciudad europea que presentamos se centra en lo que podemos llamar la «eurogénesis» urbana de Europa, la infancia y la adolescencia de las ciudades europeas, entre la Antigüedad y la Edad Media y los primeros tiempos modernos en los albores de la globalización.

Las urbes donde vivimos son el fruto de un proceso cumulativo de decisiones seculares independientes que los arqueólogos llamamos la fábrica urbana. Esa sucesión de acciones autónomas que construyen las ciudades tiene lugar como una sucesión de confrontaciones con la alteridad. Una alteridad entre culturas diversas que se encuentran en un mismo espacio, con resultados fatídicos en muchas ocasiones; o una alteridad entre grupos sociales que transmiten y heredan sucesivamente el espacio y que lo transforman según sus necesidades, estructurándolo según su propia «ley social», reproduciendo la fórmula de Henri Galinié. Esto nos vuelve a alejar de toda veleidad esencialista, las ciudades no son, resultan.

La huella de la Antigüedad en nuestras ciudades no la encontramos en nuestras ruinas, sino en la realidad espacial de que algunas de las calles antiguas se encuentran con la misma orientación que las nuestras por debajo del nivel del suelo y en la trama urbana de ciudades que nace con el helenismo, en el siglo IV a. de C. y que se consolida en los tres primeros siglos con Roma a través de la «canalización jurídica del ejercicio del poder» o juridificación racionalizadora y civilizadora, en palabras de Jürgen Habermas. Este proceso evidencia de nuevo la alteridad, que se afirma de manera fundamental desde el momento de la generalización de la idea urbana en Europa, en lo que Rémi Brague ha definido como la actitud romana, es decir «la conciencia de tener, por encima de sí, un “helenismo” que domina y, por debajo de sí, una barbarie que someter». La escenografía urbana de las ciudades a la romana fue una lectura latina del helenismo, importado por las conquistas orientales que infusionó por todos los territorios conquistados en Occidente. Esta teatralización del Imperium se materializaba en las ciudades por un callejero regular, salpicado de monumentos y edificios (foro, edificios de culto…) que evidenciaban la autonomía de la comunidad cívica así como su rol jurídico y recaudatorio en relación con la capital del Imperio y la función redistributiva, gracias a las munificencias de las élites (termas, teatros, anfiteatros y circos), todo ello profusamente exaltado por la estatuaria y por las omnipresentes inscripciones conmemorativas en piedra o con letras de bronce.

Las diferentes crisis sociales y económicas que empezaron a manifestarse a finales del siglo II, pero que se aceleraron, sucediéndose en crisis políticas desde mediados del siglo III d. de C., conllevaron un profundo cambio en el arquetipo urbanístico. Desde el siglo IV d. de C. en adelante el centro urbano ocupado por los antiguos espacios del poder cívico se amuralló y la superficie de la ciudad se contrajo entre un 70 y un 90 % de su dimensión original. Al mismo tiempo, el espacio no amurallado se fragmentó formando espacios habitados que alternaban con otros baldíos que la arqueología ha podido identificar con cultivos urbanos y corrales, dando lugar a una ciudad discontinua o polinuclear. Esta radical nueva forma urbana pone de manifiesto profundas transformaciones sociales, institucionales y políticas que cristalizaron en el nuevo paisaje cristiano caracterizado por las nuevas sedes episcopales y la entrada de los cementerios al corazón de la ciudad, mientras que en la antigua periferia se multiplicaban las basílicas suburbanas, capillas, martyria y monasterios.

Sin embargo, a pesar de estas transformaciones materiales y sociales profundas, la Iglesia católica clonó y reprodujo la estructura de poder de las diócesis a través de las sedes episcopales y sus divisiones administrativas, los espacios geográficos. Las ciudades romanas, esta vez en plural, transcendieron hasta bien avanzada la Edad Media, porque la Iglesia necesitó de la misma capacidad de dominio a distancia que había construido el Imperio romano.

Muchas de las ciudades del intensamente romanizado Mediterráneo fueron ocupadas por la conquista musulmana en el norte de África y parcialmente en el sur de Europa, Sicilia hasta el siglo X, y, durante ocho siglos, en al-Ándalus. Una sociedad con estructuras de parentesco y con modelos urbanos orientales que transformó las ciudades tardoantiguas como Córdoba o Mérida, que hacía mucho que habían perdido las huellas de las fundaciones romanas originales, y creó otras nuevas como Murcia o Madrid. El resultado es el de una diversidad de ciudades islámicas, pero es en ese espacio excéntrico de Europa donde se genera la primera y más densa red urbana medieval. De nuevo las redes. Pero éstas no están aisladas y en esos momentos, entre los siglos VIII y X, los wiks, portus, castra o vicus, emporios comerciales de las costas y vías fluviales navegables del noroeste de Europa y de la costa anglosajona controlaban el comercio a larga distancia con el Oriente árabe y bizantino y con el Occidente islámico, al-Ándalus.

El crecimiento demográfico del siglo XII, las ferias comerciales, la liga hanseática, las peregrinaciones y las órdenes monásticas, la colonización de vastos espacios europeos, como el Ostsiedlung en Europa central y oriental o la conquista feudal de la península ibérica, corrientemente llamada Reconquista, así como la creación de las universidades, generaron una movilidad de mercaderes, peregrinos, arquitectos, profesores, colonos, etcétera, que impulsaron un florecimiento urbano sin igual, acompañado del arte gótico como expresión artística uniforme de la Europa cristiana. La creación y la construcción del modelo de ciudad medieval cristiana en el sur de Europa también fue un proceso de confrontación de alteridades. La ciudad de la conquista cristiana se basa en la crítica y en la distinción del «otro», atribuyendo a la ciudad árabe las «deformaciones» que hoy sabemos que ya existían desde el siglo IV d. de C. En este «gran momento» de la Europa urbana se produce un renacimiento del vocabulario de las instituciones y magistraturas, los cónsules de las ciudades italianas, y en las fundaciones urbanas del siglo siguiente, que reproducen la sintaxis urbana de los castra, los campamentos militares romanos, en las bastidas del suroeste francés y en las pueblas y ciudades del nuevo Reino de Valencia. Una inspiración que también se encuentra en la utopía cristiana del franciscano Francesc Eiximenis (1330-1409), que abogaba por una ciudad bien gobernada en lo espiritual y bien construida en lo material, aportando ideas sobre la ordenación regular y el desarrollo de la ciudad a finales del siglo XIV.

A la diversidad de ciudades medievales se añade un rasgo diferenciador de otras culturas que, al mismo tiempo, las uniformiza: la proliferación de los barrios. La vecindad con asiento territorial, el civis y la «convivencia» orteguianos, fruto de la experiencia espacial común, como motor de la acción solidaria de sus habitantes por alcanzar objetivos comunes, como la definió Ruth Glass. Aunque a veces la alteridad étnica y religiosa de algunos barrios, morerías y juderías, los guetos, no fueran otra cosa que instrumentos de exclusión, «pecios de Oriente empujados a las afueras de la ciudad europea», para Sophie Bessis. Pero en la península ibérica de los siglos XIV y XV la copresencia de ambas ciudades, la ciudad medieval cristiana y la ciudad musulmana con sus arquitecturas, se verían mutuamente influidas.

La «obsesión por el otro», la alteridad, continuaría imprimiendo la arquitectura y el urbanismo del Nuevo Mundo. Desde la Reforma (1517) la unidad europea ya no residía en la religión, pues la cristiandad bifurcaba, ni en la unicidad geográfica, ya que el viejo continente se reafirma frente al nuevo. El fin de la ciudad andalusí (conquista de Granada) y el inicio de la expansión extraeuropea (1492) coincidieron en el tiempo con los tratados renacentistas de Leon Battista Alberti (1452), Filarete (1465) o Martini (1481) y con el inicio de la globalización y conquista hispanoportuguesa del continente americano. Los nuevos señores atravesaron el océano con aquellos manuales bajo el brazo, como es el caso de Antonio de Mendoza, primer virrey de Nueva España entre 1532 y 1550. No era una nostálgica mirada al pasado, sino, más bien, un punto de anclaje para construir una civilización nueva. De modo que las Ordenanzas de descubrimientos, nueva población y pacificación de las Indias de Felipe II (1573) no se limitaron a copiar, sino que reformularon al arquitecto y urbanista Vitruvio del siglo i a. de C., especialmente aquellos artículos (art. 111-127) que hacen alusión a las «Formas de las ciudades». El artículo 112 de las Ordenanzas… sintetiza dos pasajes vitruvianos, uno que versa sobre la posición excéntrica de la plaza mayor en el caso de una ciudad costera (De architectura, i, 7, 1) y otro que define la proporción armoniosa de la plaza (De architectura, v, 1, 2). Y, donde Vitruvio decía forum, las Ordenanzas… dicen «Plaza Mayor». El plano de Matthäus Merian (1646) de Santo Domingo, primera ciudad europea en suelo americano (1502) nacida del mismo paradigma espacial que inspira la renovatio urbis romana del papa Julio II (1503-1513), y arquetipo del resto de fundaciones americanas, recoge no sólo la topografía excéntrica de la plaza, sino que la denomina «forum» 70 años antes de la promulgación de las Ordenanzas de Felipe II. La ciudad europea, como la Europa del mito original, era «raptada» y transferida allende el Atlántico donde se fundarían ciudades, no a imagen y semejanza de las existentes, sino como plasmación de la proyección mítica de una nueva sociedad resucitando y apoyándose en las tradiciones de la Antigüedad. Ricardo González Villaescusa es profesor de la Universidad París-Nanterre. Revista de Occidente, 16 de mayo de 2026.