viernes, 24 de julio de 2026

BONES NITS, FELIÇ DESCANS I DOLÇOS SOMNIS. AVUI DIVENDRES, 24 DE JULIOL DE 2026, EN CATALÀ

 







Hola de nou, amics. Bona nit, feliç descans i dolços somnis a tots aquesta nit de divendres a dissabte, del 24 al 25 de juliol del 2026. Espero que hagin passat un bon dia en companyia de les seves famílies i amics. Gràcies de tot cor per haver-se fet una volta pel bloc. M'alegraria creure que han gaudit de la visita. Tamaragua, amics meus. Que la deessa Fortuna i les benvolents Moiras els siguin favorables. Fins demà. Els vull. Petons. HArendt






















DE LA TARDE QUE CAE. EL PAÍS REAL FRENTE AL OFICIAL, POR LLUÌS FOIX. 24 DE JULIO DE 2026

 







Estos días he transitado por tierras castellanas, de Soria a Valladolid pasando por Salamanca, Palencia y León. Las capitales y su historia son impresionantes, pero la soledad de los campos de la Castilla vieja chocan con vestigios de grandes castillos y de iglesias visigóticas, mozárabes y románicas que sobresalen sobre pueblos medievales con una población diezmada por la emigración masiva reciente.

La España vaciada ha dejado las anchas tierras castellanas al cuidado de unos pocos que hacen el trabajo que antes realizaban todas las familias de las aldeas y pueblos medianos.

La mecanización, los abonos y la mano de obra asequible de los inmigrantes ocultan el gran cambio sociológico que está experimentando el país en su conjunto en lo que va de siglo. Castilla, con el campo despoblado y la concentración del poder político, financiero y mediático en el gran Madrid, que actúa como un enorme crisol que pretende representar a todas las Españas bajo una cierta idea de homogeneidad que es más ficticia que real.

La victoria de España contra Argentina en el Mundial de fútbol prueba el interés por la final, que llegó a alcanzar más del 87 por ciento de la audiencia­. Aquí convendría la visión manchesteriana del nuevo primer ministro británico.

Y es también una demostración de que en fútbol y en muchas otras actividades culturales, políticas y económicas hay un país real y otro formado por los relatos fabricados y difundidos desde Madrid, con una idea inconfesada porque es indemostrable de la uniformidad de una España que es plural y diversa.

En la selección del riojano Luis de la Fuente había vascos, catalanes, valencianos, andaluces y de otras partes de la Península. Fue criticado por no incluir ningún jugador del Real Madrid. Resulta que no había.

Lo que quería resaltar en esta reflexión es que en la España y la Catalunya de hoy se reflejan la diversidad de procedencias, de creencias e intereses que componen una nueva realidad a la que no hay que tener miedo sino gestionar desde el respeto al otro, con deberes y derechos para todos y construir una integración para un futuro que es el que es y no el que nos gustaría.

El nuevo primer ministro británico habla de la visión manchesteriana del Reino Unido. El progreso y las libertades crecen también en y desde las periferias. Lluìs Foix es escritor. La Vanguardia, 23 de julio de 2026.















DEL CAFÉ DE SOBREMESA. LOS TURRONES DE SÁNCHEZ, POR JORDI JUAN. 24 DE JULIO DE 2026

 





Anda el Madrid político mucho más calentito de lo normal, y no tanto por las olas de calor, sino por las investigaciones judiciales que afectan a Pedro Sánchez y a su entorno. Los mentideros de la capital están llenos de especulaciones sobre los siguientes pasos que se van a producir en los tribunales de justicia. Hay interés en saber si Santos Cerdán escogerá la vía Aldama y se convertirá en un arrepentido como los dos Martínez del caso Plus Ultra o se mantendrá en su estrategia de defender su inocencia como hicieron José Luis Ábalos y Koldo García. La sentencia del caso Mascarillas ha marcado una tendencia y no hay término medio: o pena leve si se colabora con la justicia, o condena de hasta 24 años si no se pacta con la Fiscalía. Como muestra, un botón: el Tribunal Supremo levantó ayer las medidas cautelares impuestas al empresario Víctor de Aldama y le devolvió el pasaporte para que pueda viajar al extranjero.

Con estas amenazas encima de su cabeza, no son pocos los que le auguran un trayecto más bien corto al actual Gobierno y dudan de que pueda llegar hasta el 2027, que es el objetivo que tiene marcado el líder socialista. Pues bien, en este contexto, Sánchez recibió un inesperado aliento por parte del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, quien señaló ayer que estas próximas Navidades serán las últimas del dirigente socialista en la Moncloa. El presidente del PP dio por finiquitada la legislatura, pero aún ve a los socialistas en la sala de máquinas del Gobierno hasta final de año.

Si lo piensa realmente, y no es un error no forzado, es una actitud positiva por la que cabe felicitarlo. A Núñez Feijóo se le ha visto demasiado intenso durante toda la legislatura en su demanda de un adelanto electoral. Cualquier excusa era buena para pedirlo y buena parte de su discurso como líder de la oposición ha estado centrada en eso. Hay muchos opinadores, y también dirigentes de su partido, que consideran que el desgaste sufrido por el Ejecutivo por los casos de corrupción es tan grande que el tiempo solo servirá para aumentar su erosión. Que no vale la pena forzar su caída . Veremos lo que pasa en el frente judicial en los próximos días. Pero, de momento, si hacemos caso a Feijóo, Sánchez llegará a comerse los turrones de Navidad en la Moncloa. Jordi Juan es director de La Vanguardia. 23 de julio de 2026.










 










DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY VIERNES, 24 DE JULIO DE 2026

 







































DEL ARCHIVO DEL BLOG. DEL REY COMO SÍMBOLO; MEZQUINDADES Y MEZQUINOS, POR HARENDT. PUBLICADO EL 24 DE JULIO DE 2015

 







"El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes". (Art. 56.1, de la Constitución Española). 

"1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. 2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. 3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria". (Art. 1 de la Constitución Española). 

El País de hoy, entre otros muchos medios, pero yo elijo el que creo que es mejor diario en lengua española del mundo, publica un artículo sobre la fiebre que se ha desatado entre algunas corporaciones locales españolas recién llegadas al poder por retirar de sus sedes toda imagen pictórica, escultórica o simbólica que recuerde a la ciudadanía que España es un Estado constitucionalmente monárquico. 

En español hay una palabra para designar esa actitud: "mezquindad". Palabra que el Diccionario de la Lengua Española define como: 1. Cualidad de mezquino, y 2., como acción o cosa mezquina. A su vez, la palabra "mezquino", que viene del árabe hispano "miskín", y este del árabe clásico "miskīn", y este del arameo "miskēn", que a su vez procede del acadio "muškēnu", se define como "Falto de nobleza de espíritu". 

Creo que la señora Colau y todos sus adláteres, palabra que el DRAE define como: "Persona subordinada a otra, de la que parece inseparable", se definen solos, no tanto por sus palabras como por sus hechos. A mí, al menos, solo me producen vergüenza ajena. Y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν", nos vamos. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt




















DEL POEMA DE CADA DÍA. NO VOLVERÉ A SER JOVEN, POR JAIME GIL DE BIEDMA (1929-1990)

 






NO VOLVERÉ A SER JOVEN




Que la vida iba en serio

uno lo empieza a comprender más tarde

—como todos los jóvenes, yo vine

a llevarme la vida por delante.


Dejar huella quería

y marcharme entre aplausos

—envejecer, morir, eran tan sólo

las dimensiones del teatro.


Pero ha pasado el tiempo

y la verdad desagradable asoma:

envejecer, morir,

es el único argumento de la obra.




JAIME GIL DE BIEDMA (1929-1990)

poeta español





***





Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 13 de noviembre de 1929 - ibidem, 8 de enero de 1990)[1] fue un escritor español, considerado uno de los poetas más importantes de la segunda mitad del siglo XX y de la Generación del 50.
















DEL ASUNTO DEL DÍA. ¿QUIÉNES SOMOS NOSOTROS?, POR JOAN SUBIRATS. 24 DE JULIO DE 2026

 





Todo sistema democrático reposa sobre la definición del sujeto en cuyo nombre se gobierna. Hace ya casi 250 años, la respuesta que inauguró el constitucionalismo moderno fue “We, the People”. La fórmula sigue siendo hoy el fundamento de legitimidad de las democracias. Pero la teoría política ha dado muchas vueltas sobre cómo se define la parte del pueblo que decide. Para votar quién puede votar hay que haber definido antes quién vota. El demos nunca se constituye a sí mismo. Es necesario un acto previo de cierre en el que se trace la frontera entre el nosotros y los otros. Hoy, fruto de las circunstancias en que nos encontramos por motivos muy diversos, el tema ha vuelto a convertirse en uno de los centros clave del conflicto político contemporáneo.

La historia muestra que la frontera del “nosotros” nunca ha sido un dato natural, sino fruto de una decisión política, y por tanto reversible. El “We, the People” de 1787 nació ya amputado. Excluía a los esclavos, a las mujeres, a los indígenas. Hizo falta una guerra civil y una enmienda a la Constitución para garantizar la ciudadanía a toda persona nacida en el país. En sentido inverso, la Europa de entreguerras mostró como ir estrechando la condición de ciudadano. Las leyes de Núremberg degradaron a los judíos convirtiéndolos primero en ciudadanos de segunda, luego desnacionalizándolos. Hannah Arendt, que vivió aquello como apátrida, concluyó con una idea básica: la ciudadanía es “el derecho a tener derechos”.

Tiene todo el sentido evocar ahora esa historia, ya que la pregunta ha regresado con estrépito. En Estados Unidos, el presidente ha intentado acabar por decreto con la ciudadanía por nacimiento, y ha sido el Tribunal Supremo, citando literalmente a Arendt, el que ha declarado inconstitucional el intento. En Europa, el Parlamento ha aprobado un Reglamento de Retornos que permite internar hasta veinticuatro meses a personas en situación irregular y crear centros de expulsión en terceros países cortando todo posible vínculo potencial de mejora. Una parte del hemiciclo celebró la votación coreando “Send them back!”.

El vector ideológico que resume el escenario es “remigración”. El término, acuñado en los círculos identitarios austríacos y alemanes y adoptado ya sin complejos por partidos con representación parlamentaria en media Europa, incluida España, permite hablar de deportaciones masivas sin pronunciar la palabra tabú. Lo significativo es que no se refiere solo a personas en situación irregular, sino también a residentes legales e incluso a ciudadanos nacionalizados que se consideren “no asimilados”. Se ha llegado a proponer entre nosotros la expulsión de millones de personas, incluidos hijos de migrantes nacidos aquí, y la pérdida de la nacionalidad por “cualquier delito”. Una nacionalidad revocable que, como decíamos, tiene infaustos precedentes históricos. No estamos ante un debate sobre los matices de una política migratoria, sino ante la posibilidad de sustituir el criterio legal por el criterio identitario. No se trata de ver quién tiene papeles y quién no los tiene, sino de distinguir entre quiénes por esencia son “nosotros” y quiénes siempre serán “ellos”.

La ultraderecha continental invoca “raíces judeocristianas” que la historia desmiente y que le sirve para alimentar su islamofobia. Cuando, de hecho, la identidad cristiana europea se construyó en buena medida contra los judíos, de las expulsiones medievales a los pogromos. Europa carece de demos. No hay un pueblo europeo, ni una lengua común, ni una esfera pública común. El “nosotros” europeo apenas comparece cada cinco años en las elecciones al Parlamento, y ni el programa Erasmus u otras iniciativas han conseguido avances claros. La “remigración” permite definirnos por lo que rechazamos. Se entiende así que la ultraderecha —históricamente antieuropea— haya pasado de querer destruir la Unión a aspirar a ocuparla. La Europa fortaleza es una máquina identitaria más potente que cualquier Estado nacional.

Las comunidades políticas siempre tienen fronteras, pero podríamos dibujarlas con criterios que no solo sean el lugar de nacimiento o la sangre. Hablemos más de arraigo, de vínculo, de comunidad cotidiana. La filosofía política contemporánea lo llama ciudadanía social, basada en el tiempo vivido en un lugar, forjada en el trabajo, en la escuela de los hijos, en el cuidado de los mayores. La vida en común genera pertenencia, con papeles o sin ellos. Las ciudades han ido practicando esa lógica defendiendo en los Estados Unidos a sus vecinos de las redadas del ICE; en España, la propia idea del padrón va en esa línea. Quien vive en la ciudad, usa sus escuelas, sus centros sanitarios, sus bibliotecas y trabaja en ella, pertenece a ella.

Renan definió la nación no como una herencia que se posee, sino como un plebiscito de todos los días, fruto de una convivencia que se renueva. Václav Havel decía de Europa que no es un territorio ni un patrimonio, sino una tarea, y que su identidad consiste precisamente en interrogarse sobre sí misma. Una Europa que dejara de preguntarse quién es para responder con listas de expulsión habría dejado de ser Europa en el único sentido que importa. La pregunta por el “nosotros” no admite respuestas definitivas, y esa es su grandeza democrática. Ahora estamos en momentos en que hemos de decidir si “el derecho a tener derechos” es prerrogativa solo de los nacidos y criados o también de los venidos y quedados, de quienes, como reconoce el proceso de regularización, ya están aquí, sosteniendo con su trabajo y su vida cotidiana ese nosotros que algunos quieren purificar. La historia europea conoce las dos opciones. Aún estamos a tiempo de elegir. Joan Subirats es catedrático emérito de ciencia política en la UAB. Su último libro es La brecha entre saber y hacer (Anagrama). El País, 23 de julio de 2026.

























HOLA, BONS DIES A TOTS I FELIÇ DIVENDRES, 24 DE JULIOL DE 2026. AVUI EN CATALÀ

 





Hola, bon dia a tots i feliç divendres, 24 de juliol de 2026, enfilant el cap de setmana i les vacances dels polítics d'ofici, cosa que segur portarà la pau a moltes llars espanyoles independentment de la filiació política dels seus membres…. I de la calor i els incendis, què, no en parlem? Doncs millor no, la veritat; ja en tenim prou de patir-los. Tot normal. Anem doncs amb les entrades del bloc d'avui. L'assumpte del dia el signa el politòleg Joan Subirats, que escriu sobre “Nosaltres, el poble”. Tot sistema democràtic, afirma, reposa sobre la definició del subjecte en nom del qual es governa, i ja fa gairebé 250 anys, la resposta que va inaugurar el constitucionalisme modern va ser “We, the People”, la fórmula del qual segueix sent avui el fonament de legitimitat de les democràcies. El poema del dia és avui de Jaime Gil de Biedma (1929-1990), titulat No tornaré a ser jove, comença amb aquests versos: Que la vida anava de debò/un ho comença a comprendre més tard/—com tots els joves, jo vaig venir/a portar-me la vida per davant. L'arxiu del bloc el firma HArendt i és de tal dia com avui de fa 11 anys, en què criticava l'actitud de l'alcaldessa de Barcelona, ​​i no només d'ella, que qualifica de mesquina, per retirar del saló de plens de la corporació el retrat del Rei. Després de les vinyetes d'humor?..., el cafè de sobretaula, signat pel director de La Vanguardia, Jordi Juan, i titulat Los torrones de Sánchez, en què ironitza sobre les paraules del Sr. Cap de l'Oposició, que ja dóna marge de supervivència al govern fins al Nadal, cosa que potser més que un “lapsus de la seva incapacitat per desallotjar-lo del poder. A la tarda que cau, l'escriptor Lluïs Foix parla del país real i del país oficial, ressaltant la diversitat de procedències, de creences i interessos que componen l'Espanya real d'avui, una nova realitat a la qual no cal tenir por sinó gestionar des del respecte a l'altre, amb deures i drets per a tots i construir una integració per a un futur que és el que és i no el que ens és. I finalment, com sempre, van les bones nits diàries de l'autor del bloc als seus lectors, desitjant-los tot el millor de part de la deessa de Fortuna i de les Moires benvolents. Que tinguen un bon dia. Espero que trobin interessants les entrades de hui. Tamaragua, amics. HArendt
















ENTRADA NÚM. 11186

jueves, 23 de julio de 2026

GAU ON, ATSEDAN ON ETA AMETS GOZOAK IZAN. GAUR, OSTEGUNA, 2026KO UZTAILAREN 23A, EUSKARAZ

 





Kaixo berriro, lagunok. Gau on, atseden on eta amets gozoak izan guztioi ostegun gau honetan, eta 2026ko uztailaren 23tik 24ra. Espero dut egun ona izan duzuela zuen familiekin eta lagunekin. Eskerrik asko bihotz-bihotzez bloga bisitatzeagatik. Pozten naiz zuen bisita gustatu izana pentsatzeaz. Tamaragua, lagunok. Fortuna jainkosa eta Moirai onberak izan daitezela zuekin. Bihar arte. Maite zaituztet. Musuak. HArendt




















DE LA TARDE QUE CAE. LIBROS DE SALDO, POR JAVIER MELERO. 23 DE JULIO DE 2026

 





Hay un ejercicio un poco masoquista que recomendaría a cualquiera que publique libros o artículos. Consiste en echar un ojo a los libros de una casa normal; no los de los Goytisolo ni la de los Gil de Biedma, que juegan en otra liga. Me refiero a los libros que tenía la gente corriente hace cincuenta o sesenta años. No conozco un antídoto más eficaz contra la vanidad. Allí descubre uno que la posteridad existe, pero cambia de dueño con una velocidad pasmosa.

De vez en cuando repaso lo que conservo de la vieja librería de mis padres. Ya se lo pueden imaginar: novelas del Círculo de Lectores, la colección Reno, los clásicos RTVE y algunos éxitos editoriales que parecían más sólidos que las pirámides. Hoy apenas los recuerda nadie. Su reinado fue más corto que el de las novelitas del Oeste de Marcial Lafuente Estefanía. Y, sin embargo, algunas cosas permanecen. Aún recuerdo una historia de El Virginiano en la que el pistolero le decía al matón del saloon : “Amigo, cuando me hable así, sonría. Para que yo sepa que está bromeando”. No me pregunten por qué. La memoria también tiene sus extravagancias. Allí estaba Pedro Páramo. No por las razones que puedan imaginar los entendidos en literatura. Mi padre estaba convencido de que se trataba de una comedia ranchera y solía leer algún párrafo imitando el acento de Pedro Infante o Jorge Negrete. Juan Rulfo probablemente no había previsto semejante efecto, pero sospecho que tampoco le habría disgustado. Al fin y al cabo, uno puede escribir una de las novelas más desoladoras del siglo XX y acabar provocando una carcajada. Así son los caminos de la literatura.

Tenía como vecinas las novelas de Pearl S. Buck. Estoy seguro de que a muchos ese nombre les sonará hoy al de la inventora de algún electrodoméstico y, sin embargo, ganó el Nobel y vendió millones de ejemplares. La promesa, en una edición que huele a madera vieja, retrataba una China irreconocible: campesinos resignados, cristianos ejemplares y una pobreza que parecía escrita para animar las colectas del Domund. Cuesta recordar que hubo un tiempo en que China despertaba mucha más compasión que miedo.

No faltaba Una tragedia americana, de Theodore Dreiser. Ese sí fue un descubrimiento adolescente. La historia de un arribista que asesina a su novia para acceder a un matrimonio más conveniente y termina esperando la silla eléctrica. No diré que despertara mi interés por el derecho penal, porque nunca he sido de vocaciones tan definidas, pero el viejo maestro sabía más del crimen que cualquier jurista.

El libro que más veces he releído, sin embargo, es Sinuhé el egipcio, del finlandés Mika Waltari. Otro escritor al que parecía aguardar la eternidad y hoy sobrevive discretamente en las mesas de saldo. Aquel médico errante que recorría el Egipto de Akenatón me acompañó durante años. Aún sigo creyendo, como él, que el hombre se sumerge en la iniquidad igual que los cocodrilos en el Nilo: sale, se seca al sol y continúa siendo exactamente el mismo. Quizá por eso la novela ha envejecido mejor que casi todas las teorías sobre el progreso.

Ahora se lleva otra cosa. La autoficción. Todos escribimos de nosotros mismos: los veranos en la Costa Brava, el trauma irreparable de haber tenido unos padres comprensivos en exceso, las dudas identitarias, el sexo abundante y un ejemplar de Rimbaud sobre la mesa mientras suena Lou Reed. Es muy respetable. Incluso suele dar premios. Pero a veces se echa de menos a los escritores que se molestaban en inventar una trama. Los que preferíamos acompañar a John Silver o al conde Drácula seguimos sospechando que la vida de los demás sigue siendo bastante más interesante que la nuestra.

En España se publican casi ochenta mil libros nuevos cada año. La gran mayoría habrá desaparecido antes de Navidad. No es nada extraordinario. También desa­pa­re­cieron Pearl S. Buck, Dreiser o Mika Waltari, que parecían tan inevitables como Vizcaíno Casas, Álvaro de Laiglesia y otros autores cuyo nombre omitiré para no amargarles las vacaciones. Quizá por eso me permitiría recomendar esos libros que ya nadie recomienda. Los que han atravesado el purgatorio del olvido y siguen esperando, sin hacer ruido, en un almacén de IberLibro o una librería de viejo. A fin de cuentas, hacia ese mismo olvido caminamos todos. Ellos llegaron antes. Eso es todo. Javier Melero es escritor. La Vanguardia, 22 de julio de 2026.























DEL CAFÉ DE SOBREMESA. ARGENTINA PERDIÓ APOSTA: LA ÚLTIMA CONSPIRACIÓN, POR MANUEL JABOIS. 23 DE JULIO DE 2026

 






Abrió este martes el Olé, primer diario deportivo argentino, con la contestación de Lionel Scaloni a las teorías de la conspiración que circulan por las redes. “No tengo redes”, despachó el entrenador que, cuando le informaron de esas teorías, dijo algo así como que la cabeza ya se va a cualquier parte. A mí me queda una red, sin embargo, y el algoritmo ha sido generoso conmigo: me ha suministrado material de la mejor calidad. Presentadores televisivos (marginales, espero), podcasters, blogueros y, por supuesto, comentaristas de cualquier post conspirativo, han decidido que la FIFA reclamó de Argentina, “igual que en Italia 90”, que perdiese la final. Así se explica que Messi dijese en la arenga “olvidémonos de todo” (de la exigencia horas antes de que se dejasen perder, ¿a qué podía referirse si no?). Las teorías también justifican que Argentina no disparase a puerta, no tuviese la pelota, y jugase tan mal. Todo ello, claramente imposible en circunstancias normales, tuvo que deberse únicamente a que se les pidiese “desde arriba” que no compitiesen. Más que el poco respeto a España, que ya había barrido a Francia del campo antes que a Argentina, sorprende el poco respeto a su selección por parte de los aficionados más zumbados. No se han ahorrado explicaciones con videos interesantísimos: un pase malo, una carrera a la que Unai Simón llega antes que Messi al balón, una posesión que avanza y retrocede (“por orden de la FIFA”). No quiero desmontar semejante teoría (es imposible: si crees algo así, quién te va a parar), y estaría bien incluso que se ampliase y documentase porque en verano todos tenemos derecho a divertirnos. Pero me ha llamado la atención, de nuevo, la polarización que promueve el algoritmo y terminan recogiendo, a su pesar, medios tradicionales: cómo los tarados de cada país son premiados de forma masiva e instantánea y alcanzan millones de reproducciones hasta que uno cree que Argentina está llena de ellos, cuando en realidad son unos pocos moviéndose muy rápido. Y así con todo y todos en todas partes. Manuel Jabois es escritor. El País, 22 de julio de 2026.