sábado, 25 de julio de 2026

BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. HOY SÁBADO, 25 DE JULIO DE 2026, EN ESPAÑOL

 






Hola de nuevo, amigos. Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos esta noche de sábado a domingo del  25 al 26 julio de 2026. Felicidades a todos mis amigos gallegos que hoy han celebrado el día de su Santo Patrón. Espero que hayan pasado un buen día en compañía  de sus familias y amigos. Gracias de todo corazón por haberse dado una vuelta por el blog. Me alegraría creer que han disfrutado de su visita. Tamaragua, amigos míos. Que la diosa Fortuna y las benevolentes Moiras les sean favorables. Hasta mañana. Les quiero. Besos. HArendt














DE LA TARDE QUE CAE. EL AMOR MÁS ALLÁ DE LA EDAD, POR ARANTZA GARCÍA, 25 DE JULIO DE 2026

 





Durante mucho tiempo estas historias se han explicado recurriendo a tópicos, pero la psicología, la sociología y la investigación sobre las relaciones de pareja ofrecen una visión bastante más compleja. La edad influye, sí, pero no determina por sí sola la calidad ni el futuro de una relación.

Las parejas con diferencias importantes de edad han existido siempre. Sin embargo, en las últimas décadas han ganado visibilidad por dos motivos. Por un lado, las normas sociales se han relajado y las personas adultas sienten menos presión para ajustarse a un modelo tradicional de pareja. Por otro, las aplicaciones de citas han ampliado enormemente las posibilidades de conocer personas fuera del círculo habitual, incluyendo personas de generaciones diferentes.

Aunque las estadísticas varían según el país, la mayoría de las parejas mantienen diferencias relativamente pequeñas, normalmente de entre dos y cinco años. Las relaciones con más de diez años de diferencia siguen siendo minoritarias, pero no excepcionales. Además, cada vez es más frecuente que la persona de mayor edad sea la mujer, una situación que hace apenas unas décadas estaba mucho menos aceptada socialmente.

No existe una única explicación. Reducir estas relaciones a un interés económico, al atractivo físico o a una supuesta crisis de la mediana edad simplifica en exceso una realidad mucho más diversa.

La psicología señala que la atracción responde a múltiples factores. Algunas personas encuentran en una pareja más joven una manera de conectar con proyectos vitales, energía o formas diferentes de entender la vida. Otras valoran precisamente la ausencia de determinadas cargas emocionales o familiares que suelen aparecer en etapas posteriores.

También ocurre el fenómeno contrario. Muchas personas jóvenes buscan parejas de mayor edad porque perciben en ellas estabilidad emocional, experiencia, seguridad o una mayor claridad respecto a sus objetivos vitales.

Los estudios sobre elección de pareja muestran además que la personalidad, los valores compartidos y la compatibilidad emocional siguen siendo factores mucho más importantes para la estabilidad de una relación que la edad cronológica.

Desde la psicología evolutiva se ha propuesto que parte de estas preferencias tienen un origen biológico. Algunos investigadores sostienen que, en términos generales, los hombres tienden a sentirse atraídos por mujeres más jóvenes porque la juventud se asocia inconscientemente con una mayor fertilidad. Del mismo modo, las mujeres podrían mostrar preferencia por hombres con mayor estabilidad económica o social, características que suelen aumentar con la edad.

Sin embargo, estas explicaciones han sido ampliamente matizadas por investigaciones posteriores. Las diferencias culturales, la igualdad entre hombres y mujeres, el acceso al mercado laboral o los cambios sociales han modificado profundamente las preferencias de pareja.

Hoy resulta difícil explicar las relaciones únicamente desde la biología. La educación, el contexto social y la historia personal tienen un peso tan importante como cualquier predisposición evolutiva.

Uno de los aspectos más relevantes en las relaciones con diferencias de edad no es el número de años, sino el momento vital en el que se encuentra cada persona.

No es lo mismo una relación entre una persona de 52 años y otra de 37 que entre una de 40 y otra de 20. En el primer caso es probable que ambas hayan desarrollado ya una identidad personal, una independencia económica y una experiencia suficiente para establecer una relación entre iguales. En el segundo, las diferencias en desarrollo emocional, autonomía o experiencia pueden ser mucho mayores.

Por eso muchos especialistas insisten en que el verdadero indicador no es la edad, sino el equilibrio entre ambos miembros de la pareja.

Por otro lado, las parejas con diferencias importantes de edad suelen enfrentarse a un escrutinio público que otras relaciones no experimentan.

Cuando el hombre es mayor, todavía persisten estereotipos como el del éxito económico o la llamada «crisis de los cincuenta». Si la mujer es quien supera ampliamente en edad a su pareja, aparecen otros prejuicios relacionados con el envejecimiento femenino o la supuesta falta de autenticidad de la relación.

Estos juicios externos pueden generar presión sobre la pareja y obligarla a justificar constantemente una decisión que, en realidad, pertenece exclusivamente a sus integrantes.

Hablar de relaciones entre personas de distintas edades obliga también a diferenciar claramente las relaciones entre adultos de aquellas situaciones en las que existe una persona menor de edad o una importante desigualdad de madurez.

La novela Lolita, publicada por Vladimir Nabokov en 1955, ha acabado convirtiéndose en un referente cultural que con frecuencia se utiliza de manera incorrecta para describir cualquier relación entre una persona mayor y otra mucho más joven.

En realidad, la obra narra el abuso sexual y la manipulación ejercidos por un adulto sobre una menor. No es una historia de amor ni un ejemplo de una relación con diferencia de edad entre personas adultas que consienten libremente.

Precisamente por eso conviene marcar una distancia clara entre ambos escenarios. Una relación entre dos adultos que deciden libremente compartir su vida no puede equipararse a situaciones donde existe una persona menor de edad o donde el consentimiento no es posible.

¿Son menos estables estas parejas? La investigación ofrece resultados matizados. Algunos estudios indican que las parejas con diferencias de edad muy amplias presentan un riesgo ligeramente mayor de separación, especialmente cuando la distancia supera los quince o veinte años.

Las causas, sin embargo, parecen estar relacionadas más con circunstancias prácticas que con la edad en sí. Los proyectos vitales pueden no coincidir, aparecen diferencias en el momento de la jubilación, en el deseo de tener hijos o en las responsabilidades familiares.

Aun así, cuando ambos miembros comparten expectativas, mantienen una buena comunicación y afrontan juntos esas diferencias, muchas relaciones funcionan durante décadas.

Las relaciones con una gran diferencia de edad seguirán despertando curiosidad porque cuestionan muchas ideas establecidas sobre cómo debería ser una pareja. Sin embargo, la evidencia científica apunta a que la edad es solo una variable entre muchas otras.

La calidad de la comunicación, el respeto mutuo, la igualdad en la toma de decisiones, la compatibilidad de proyectos y la capacidad para resolver conflictos siguen siendo factores mucho más determinantes para el éxito de una relación que la fecha de nacimiento de cada uno. Arantza García es escritora. Ethic, 24 de julio de 2026.
























ESPECIAL REFLEXIÓN PERSONAL DOS DE HOY. GRANDEZA Y SERVIDUMBRE DE LA DEMOCRACIA, POR HARENDT. 25 DE JULIO DE 2026

 






“El artículo que en El País de hoy publica su corresponsal político en el País Vasco, Luis R. Aizpeolea, titulado "La izquierda ''abertzale''' da un gran paso", me ha llevado a una dolorosa reflexión personal sobre la democracia, y lo que ella conlleva de dramática servidumbre y de gloriosa grandeza. La grandeza de la democracia, el respeto a la ley, es también su servidumbre. Comprendo las reticencias del gobierno y del partido socialista, me llena de estupor el cinismo del partido popular, y me preocupa la práctica unanimidad de la izquierda y los nacionalistas, pero la democracia tiene estas cosas. Si el partido que la izquierda nacionalista radical vasca pretende crear cumple los requisitos que la Constitución y la ley le imponen, habrá que legalizarla. Y todas las consideraciones personales, por justas que resulten, o por peligrosas que pensemos que sean las consecuencias de esa legalización, tienen que ceder ante el hecho fundamental de que la democracia no se construye desde la exclusión del adversario político sino desde el respeto a su existencia, por mucho que nos desagrade lo que dicen o hacen. La ley solo juzga hechos, no opiniones. Son las personas las que delinquen, no los partidos. Son la Constitución y la ley quienes determinan el terreno de juego de la democracia, no  nuestras opiniones, nuestras filias o nuestras fobias. Podemos comprender y compartir el dolor de las víctimas, pero nadie puede pedir a otros que compartan su dolor si no desean hacerlo; lo que si podemos y debemos exigirles es que condenen la violencia, la extorsión y el asesinato como medio de actuación política. Esa es, como demócratas, nuestra servidumbre. Esa es, como demócratas, nuestra grandeza. Ahora, que decidan los jueces. Sean felices a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt” [Desde el trópico de Cáncer, 7 de febrero de 2011].

























DEL CAFÉ DE SOBREMESA. LA COMPASIÓN, POR IMMA MONSÓ. 25 DE JULIO DE 2026

 







A veces, siento la misma compasión por el acusado que por la víctima. No me ocurre con los corruptos. Tampoco con los conductores temerarios crónicos. No me conmovió en absoluto la detención del dueño del bar de Crans Montana que, por ahorrar en aislamiento del local y por no prescindir de las bengalas arruinó el pasado fin de año la vida de más de cuarenta jóvenes.

En otros casos, la empatía con el acusado anida en mi espíritu. Me ocurre a veces con Andic hijo. Lo imagino dándose la vuelta y viendo que su padre ha volado. Consternado, estupefacto, aún no sabe que a su dolor como hijo se sumará la acusación más aberrante imaginable: el parricidio.

Esta visión me asalta de vez en cuando, y es por mi madre. En los últimos años saludables de su vida, dos domingos al mes la llevaba de excursión a parajes remotos y desiertos de la Noguera y del Pallars. Explorábamos pistas forestales y andábamos por caminos abruptos a la vez que discutíamos con vehemencia. Imagino que, durante un silencio airado, me doy la vuelta y no la veo. Lo que sigue soy incapaz de imaginarlo. Mi madre y yo nos peleábamos mucho. De hecho, disfrutábamos tanto de nuestras encendidas disputas como de los paseos. Pero cuénteselo usted al fiscal. Aunque cuando caigo en la cuenta de que no era millonaria y habría faltado el típico móvil del crimen, me tranquilizo de inmediato.

Me conmueve también el trabajador de la sierra radial que ha ocasionado la catástrofe de las Gavarres. Tengo una debilidad por los operarios de esta zona y, aunque no lo conozco, no me cabe duda de que desearía no haberse levantado ese día. ¿Sabía lo que hacía? ¿O se arriesgó pensando “será un momentito de nada”? Y, si pensó en clave de imprudencia, ¿quién no ha sido así de imbécil alguna vez en su vida?

Empatizo también mucho con los padres que olvidan a los niños en el coche, algo que en verano se ha convertido en una plaga. Casi siempre son padres y no madres, así que supongo que empatizo mucho con los padres. También compadezco a los despistados. A fin de cuentas, la empatía con el reo refleja, ante todo, nuestros miedos. Fui una niña distraída, aunque tras años domesticando al tarambana que llevo dentro, practico comprobaciones obsesivas, como verificar si he echado el freno de mano aunque sea automático. No me fío de nada. Pero un fallo lo tiene cualquiera. Y si me acusan de algo gordo (y juro que solo podrá ser por error o por negligencia), el fiscal podrá esgrimir este artículo en mi contra. Imma Monsó es escritora. La Vanguardia, 24 de julio de 2026.
















ESPECIAL REFLEXIÓN PERSONAL DE HOY. EN NOMBRE DE LA DEMOCRACIA, POR HARENDT. 25 DE JULIO DE 2026

 






“La tolerancia estaba pensada en una dirección, pero no parece que vaya a funcionar en la otra, [...] Estamos ante el antiguo dilema de qué puede y debe hacer una democracia con quienes la desprecian. [...] No tenemos democracia para proteger la verdad sino para protegernos de quienes se apropian de ella. [...] Es mejor para la democracia no conceder a los buenos un poder que podría ser utilizado por los malos. La democracia no limita el poder de sus enemigos sino cualquier poder”. INNERARITY, Daniel. “El futuro de la democracia” (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2026). (pags.50-53). Les invito al debate. HArendt





















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY SÁBADO, 25 DE JULIO DE 2026

 























DEL ARCHIVO DEL BLOG. ¿PUTIN ES FUERTE O DÉBIL?, POR MONIKA ZGUSTOVA. PUBLICADO EL 25 DE JULIO DE 2017

 






A principios de agosto del año pasado, Barack Obama recibió una nota de la CIA. Se trataba de una bomba de relojería: en ella se detallaba la información sobre la participación directa de Vladímir Putin en la campaña cibernética rusa que tenía como objetivo desbaratar y desacreditar la campaña electoral y las elecciones presidenciales en EE UU. Hace unos días, The Washington Post desveló el pavor de Obama a las consecuencias que podrían traer unas represalias norteamericanas contra Rusia. El periódico descubrió paso a paso el proceso de cómo Putin, con sus hackers,se inmiscuyó en las elecciones.

Tras esos ciberataques, que ayudaron a aupar a Trump, los espectadores pueden tener la sensación de que Putin es omnipotente y que hace y deshace a su antojo. Nada más alejado de esta percepción. Putin quedó asustado —aunque no intimidado— al ver la reacción de Occidente ante sus últimas hazañas militares: la anexión de Crimea y la ocupación del este de Ucrania. No esperaba un rechazo en bloque y unas sanciones que debilitan de modo colosal a su economía, ya de por sí endeble. Al ver su liderazgo cuestionado, y Ucrania bajo la protección de la UE y el FMI, intenta mostrarse ante sus votantes como un político fuerte, seguro de sí mismo.

Sin embargo, las ciudades le dan la espalda y los 17 años en el poder le pasan factura, de modo que el líder ha empezado a mostrar signos de agotamiento: los asesinatos de muchos de sus críticos —Borís Nemtsov, el último— y el haber apartado al opositor Navalny de las elecciones no son indicios de un político sólido. Además, los rusos han evolucionado: mientras que el homo sovieticus admiraba la grandeza de su país por encima de todo, los moscovitas y los petersburgueses de la actualidad no son distintos de los urbanitas occidentales: prefieren paz y prosperidad a las grandilocuentes soflamas patrióticas. Con el apoyo de esa clase urbana, cuyo poder adquisitivo ha disminuido considerablemente con el desplome del rublo y la crisis económica causada por las sanciones (14 millones de rusos dejaron de ser clase media en los últimos dos años), se podría producir una sublevación parecida a la ucrania: un Maidan ruso.

Putin ha sido capaz de contentar —y controlar— a los militares y a la Iglesia. Lo que le preocupa es lo que piensan los 100 más poderosos de Rusia. Y esos 100 oligarcas son justo aquellos a los que mayor daño han causado las sanciones. Aunque empieza a recuperarse, la inversión extranjera cayó en 2015 a menos de la mitad que el año anterior, y Rusia ocupa el puesto 40 del ranking de mejores países donde invertir, según el Banco Mundial. Esa dificultad creciente para las grandes operaciones financieras e industriales hace crecer el descontento entre las grandes empresas rusas y los oligarcas. Putin intenta dar la imagen de fortaleza justo porque sus últimas proezas no le han salido bien. Apostar por encumbrar a Trump, sobre cuyos negocios en Rusia tenía el famoso kompromat, le salió caro: los ciberataques rusos se descubrieron y su manipulación de la cumbre política estadounidense está bajo investigación. Además, Trump, que debía ayudar a Putin a levantar las aborrecidas sanciones, se mostró tan torpe que ha dejado de servirle.

En la UE, el bloque más próspero e igualitario del planeta, admirado por las élites urbanas rusas, Putin no ha tenido éxito sembrando el caos. En Francia le falló su amigo Fillon al igual que LePen, en Austria y Holanda fracasaron los populistas en los que había depositado su ahínco y su financiación. Su compañerismo con algunos líderes de los países poscomunistas, una periferia en general alejada del mainstream del pensamiento y decisiones europeos, carece de importancia para el conjunto de una Europa fortalecida tras la victoria de Macron, ganador a pesar de los ciberataques rusos. Un Macron que le recomendó al presidente ruso, durante su visita oficial a París, que en vez de entrometerse en los asuntos occidentales cuidara de los derechos humanos en su país.

A Bush, Merkel y Obama les interesaba tener buenas relaciones con Rusia y en su momento intentaron un reset. No obstante, el comportamiento imprevisible de Putin acabó generando su aprensión y pavor. De modo que Putin ha quedado aislado por la comunidad internacional y cada vez más contestado por los ciudadanos de su propio país. Sin embargo, un giro en las relaciones interesaría tanto a Europa como a su vecina Rusia. Monika Zgustova es escritora. Su última novela es Las rosas de Stalin. El País, 23 de julio de 2017.

























DEL POEMA DE CADA DÍA. SOLO, POR OLIVERIO GIRONDO (1891-1967)

 






SOLO




Solo,

con mi esqueleto,

mi sombra,

mis arterias,

como un sapo en su cueva,

asomado al verano,

entre miles de insectos

que saltan,

retroceden,

se atropellan,

fallecen;

en una delirante actividad sin rumbo,

inútil,

arbitraria,

febril,

idéntica a la fiebre

que sufren las ciudades.


Solo,

con la ventana

abierta a las estrellas,

entre árboles y muebles que ignoran mi existencia,

sin deseos de irme,

ni ganas de quedarme

a vivir otras noches,

aquí,

o en otra parte,

con el mismo esqueleto,

y las mismas arterias,

como un sapo en su cueva

circundado de insectos.




OLIVERIO GIRONDO (1891-1967

poeta argentino





 ***





Oliverio Girondo (1891 - 1967) fue uno de los poetas más innovadores del siglo XX y una figura muy importante en su natal Argentina. Su obra se caracteriza por el uso del surrealismo, con un tono irónico y lúdico. Aquí la soledad no sólo se manifiesta físicamente, sino también en un sentido metafísico. El hablante lírico está aislado, no sólo de otros seres humanos, sino también del entorno, como lo muestran las referencias a los árboles y muebles que “ignoran su existencia”. La imagen del sapo en su cueva resulta metafórica. Se encuentra asociado con lo estático, lo contemplativo y lo terrenal. Por su parte, los insectos, con su “delirante actividad sin rumbo”, simbolizan el caos y la futilidad de la vida moderna. La ventana abierta hacia las estrellas resalta la vastedad del cosmos y la pequeñez del individuo. Aunque esta conexión cósmica pudiera ofrecer un escape o sentido, el hablante lírico no la encuentra satisfactoria. La ventana actúa más como un recordatorio de su aislamiento: aunque el universo es inmenso, su soledad permanece intacta. Fue esposo de la escritora Norah Lange.




















DEL ASUNTO DEL DÍA. FEIJÓO ANTE EL PAPA Y LA ROJA, POR ESTEFANÍA MOLINA. 25 DE JULIO DE 2026

 







En España se hace notar ya el giro sociológico a la derecha. Resulta curioso que los dos momentos en que ha habido mayor repliegue últimamente en nuestro país hayan girado alrededor de la visita del Papa León XIV y de la victoria de la selección española en el Mundial de fútbol. Es decir, instituciones que hasta hace poco se creía que eran de derechas. Aunque obviamente ni la fe católica ni el patriotismo van tan de ideologías como se cree el imaginario woke, el momento actual sirve para explicar algunos de los desacomplejamientos de Junts, el Partido Popular o Vox, a lomos del giro que parece estar dando nuestro país políticamente. No es casual que Alberto Núñez Feijóo se aventure a abrir debates como el absentismo laboral o la concesión de nacionalidades, mientras que Isabel Díaz Ayuso habla del concebido no nacido o Vox hace lo propio con la “prioridad nacional” y Junts se niega a apoyar más regulaciones de la izquierda en materia de vivienda. Lo que hasta no hace mucho habría sido para la exaltación de unos pocos, hoy son los temas de discusión que más movilizan a esa parte de la ciudadanía, pese a la polémica que acarrean entre el progresismo.

La izquierda debería preguntarse por qué sus consignas o sus lemas no generan tanta repercusión como en otro tiempo. De un lado, el progresismo parece haberse quedado sin nuevas ideas, ya sea por aplicación de estas, por errores, o por agotamiento. Hasta hace poco, normas como la ley del sí es sí, la exhumación de Franco o la amnistía eran el principal foco de discusión en España. En cambio, hoy parecen formar ya parte del mainstream o la normalidad del día a día, o ya no suenan a algo disruptivo. En segundo lugar, el progresismo también ha asistido a una especie de efecto disolvente. Que formaciones como Podemos se hayan erigido como la representación de los movimientos populares —desplazando al feminismo, o los sindicatos—, sumado a que desde 2014 entraron muchos representantes del activismo en las instituciones, da cuenta de hasta qué punto el músculo de la izquierda se ha ido debilitando. Sus caras visibles están hoy representadas en los partidos, pero menos en la calle o las organizaciones sociales. En consecuencia, tenemos un gobierno de izquierdas en un contexto social que no parece ir por ese camino.

Pedro Sánchez nada a contracorriente. Si no puede aprobar más normas en el Parlamento, el Ejecutivo se dedica a preparar la siguiente campaña electoral para 2027. Probablemente, esperan que sus socios les tumben los presupuestos, y a partir de ahí, vestir su puesta de largo para las generales del año que viene. El caso es que la legislatura empezó cohesionada por la cuestión territorial, y hoy hasta eso ha saltado por los aires. A Junts le renta mucho más hacer seguidismo de Aliança Catalana, consciente de que una parte de su electorado no quiere saber nada de las leyes del llamado “bloque de progreso”. El PNV coexiste en una situación no tan lejana: tiene voto que se le va a la abstención, y no a Bildu. Existe un votante vasco incómodo con la izquierda gobernante, que seguramente no sería capaz de votar a la izquierda abertzale solo por la cuestión nacional porque se identifica más con cuestiones de centroderecha o liberales.

Feijóo asume ese yugo de Junts o el PNV frente al PSOE, y de ahí los debates que viene abriendo, sumado a la fuga de votos que sufre en favor del partido de Santiago Abascal. Para las pymes vascas y catalanas la productividad sí es un tema, molestos con algunas medidas de Yolanda Díaz: en ese caladero está intentando pescar ahora el PP en dos territorios que no le suelen ser favorables a su discurso en materia nacional. El caso es que hasta el sentimiento patriótico ha dejado de ser una cuestión de pugna. Estos días muchos independentistas catalanes lamentan el tirón que tiene la Roja entre sus hijos. Es obvio que Puigdemont solo le puede vender ya al movimiento —como si fuera una victoria— el haberse plegado al entierro del procés, mientras que algún jugador del Barça se pone la gorra del Make Spain Great Again, quién sabe si a modo de burla a Donald Trump o porque realmente así lo siente. Sea como fuere: la selección emociona, y el secesionismo es la viva imagen de la derrota no reconocida en casi diez años desde que el líder de Junts se marchara de España. Claro que muchos jóvenes catalanes apoyan a nuestros jugadores: no siempre el sentimiento de pertenencia tiene un tamiz político; a veces, simplemente, es de pertenencia.

En definitiva, parte de la pasarela que tiene puesta la derecha viene dada por un cambio social que tiene síntomas en la calle, en la forma en que se abordan los debates o en la descapitalización de la izquierda. Aunque PSOE, Podemos o Sumar piensen que todo esto va de retener el poder o de que simplemente sus afines ocupen espacios para el siguiente ciclo, en el fondo, tal vez vaya también de la necesidad de reconstruir desde la base ciertos debates. Feijóo, el Papa o la Roja no son el motivo, sino el síntoma del momento que atraviesa en España el progresismo. Y, aun así, no deja de ser curioso que el PP no las tenga todas consigo sobre si gobernará a partir del año que viene. Estefanía Molina es politóloga. El País, 24 de julio de 2026.