miércoles, 18 de marzo de 2026

SAÚDOS NAS LINGUAS DA MIÑA TERRA. HOXE, MÉRCORES, 18 DE MARZO DE 2026, EN GALEGO

 







Ola, bos días de novo a todos e a todas, e feliz mércores. A guerra? A mesma, é dicir, mala, por desgraza para todos, e enriquecedora para uns poucos, os sospeitosos de sempre. Todas da banda dese tolo imbécil chamado Donald Trump. E aínda quedan dúas máis ata a primavera. Que os deuses teñan piedade de nós… Imos ás entradas do blog de hoxe: a primeira, do escritor Leonardo Padura, dinos que a vida imita á arte, como naquela película onde un presidente dos Estados Unidos comezou unha guerra para encubrir os seus escándalos sexuais. A segunda é unha entrada do blog arquivada de marzo de 2018, na que Jorge Marirrodriga nos dicía que dentro de pouco non se poderá saber se este texto foi escrito por un ser humano ou por unha máquina, e que a regra para facelo será sinxela: se hai erros, son humanos. O poema de hoxe, na terceira sección, titúlase "Quen somos", e é da poeta uruguaia Cristina Peri Rossi. A cuarta sección, como sempre, presenta debuxos humorísticos e, para rematar, como todos os días, "O sabor de cada café da tarde" e os especiais da noite, se os hai. Tamaragua, amigos meus. Ata mañá, se a sorte quere. Sede felices. Bicos. Quérovos. HArendt














ENTRADA NÚM. 10026

CORTINAS DE HUMO

 







La vida imita al arte. Les sonará aquella película en la que un presidente de EE UU provocaba una guerra para tapar sus escándalos sexuales. Para los que nos dedicamos a la creación artística —y también para los que no lo hacen de modo habitual o profesional—, uno de los principios básicos que practicamos, incluso sin pensar en ello, es tener asimilada la certeza de que el arte siempre imita a la vida. Incluso las manifestaciones o realizaciones más fantasiosas o abstractas parten de una conexión con realidades objetivas que han afectado nuestra sensibilidad, se han alojado en nuestra subjetividad y buscan su expresión a través de recursos estéticos. Por ejemplo, para el novelista, un artista que debe crear universos más o menos concretos o imaginarios en los cuales se mueven personajes a su vez más o menos creíbles, siempre está presente el reto de generar verosimilitud, o sea, ese artificio discursivo a través del cual lo narrado consiga conformar la lógica íntima de ese universo creado, y de ese modo, su propia realidad.

Este propósito funciona así porque, al fin y al cabo —como nos recordó Milan Kundera apoyándose en Henry Fielding, el autor de Tom Jones—, la novela es un acto de descubrimiento y conocimiento, pues su razón de ser radica en el reflejo de los conflictos de la condición humana, que es universal y permanente y, aunque tiene un origen subjetivo, incide en nuestros actos y, por esa vía, actúa sobre las realidades objetivas.

Bastante se ha hablado en los últimos años del tan asombroso reflejo de nuestra realidad de estos tiempos conseguido por la trama futurista de 1984, la novela que George Orwell publicó en 1949, mucho antes de la existencia de los artilugios digitales que nos rodean, vigilan y hasta nos agreden hoy. Los mecanismos de control de los ciudadanos, la falsificación y reescritura de la Historia, las coartaciones de la libertad individual que campan en la trama social de esa Oceanía novelesca y ficticia donde transcurre la trama se parecen demasiado a muchas manifestaciones de nuestras sociedades contemporáneas en las que, por ejemplo, la verdad se ha descentrado hasta difuminarse en ocasiones y ha materializado uno de los grandes lemas del Ministerio de la Verdad al manipular la información: “La ignorancia es poder”.

2. Los acontecimientos de repercusión mundial que se han sucedido en los últimos meses, pero en especial lo ocurrido con la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán han puesto en evidencia cuánto puede parecerse la realidad a la ficción. Y es que en este caso se trata de un conflicto que, por las circunstancias que lo aúpan, recuerda demasiado la trama de una obra de arte: ¿la vida imitando al arte —casi replicándolo— en lugar de que el arte imite a la vida?

Seguramente, muchos habrán recordado en estos días la película Wag the Dog (La cortina de humo en la versión española, Mentiras que matan en otros países de la lengua), obra basada en la novela homónima de Larry Beinhart, estrenada en 1997 y dirigida por Barry Levison. Para su gloria, la cinta está protagonizada por dos monstruos de la actuación, Robert de Niro y Dustin Hoffman, que encarnan los personajes de un relacionista público y un productor de Hollywood. Convocados por una funcionaria de la Casa Blanca, ellos se encargarán de crear una cortina de humo para distraer la atención de los ciudadanos sobre el escándalo en que se ve envuelto un candidato a la reelección presidencial estadounidense, acusado de abuso sexual sobre una menor. La cortina de humo que crean estos dos artífices es una guerra virtual, y escogen como enemigo a combatir a ¡Albania!

Creo que nos sonará demasiado esa sinopsis de Wag the Dog: escándalos sexuales de un presidente y guerras provocadas, solo que en este caso la guerra ha sido real, no como la que planean el relacionista público y el productor de Hollywood, algo que me ha recordado también una de las creaciones del grupo humorístico Les Luthiers, que en tono de parodia total, empeñados en actualizar el himno nacional van a declararle la guerra a Noruega, pues los anteriores enemigos históricos ya no resultaban atractivos. Y ya se sabe que para el poder es una bendición tener enemigo, mejor si en hostilidad. Ahora mismo lo es para el feroz régimen iraní.

¿Qué ha pasado con el presidente que iba a acabar con todas las guerras y se pavoneó de terminar incluso algunas que ni siquiera existían? ¿Cuál de las cinco o seis razones esgrimidas ha sido por fin la que decidió esta operación militar? ¿Y ya no caen bombas rusas sobre Ucrania, como prometió? ¿O ahora ese presidente está siendo fiel a su palabra de desentenderse de la paz pues no había recibido el Premio Nobel que tanto ansiaba y, según él, merecía?

Resulta muy arriesgado tener certezas sobre procesos en curso y expresar opiniones o ideas con alguna antelación. Tal disyuntiva se ha hecho hoy más generosa, pues vivimos en la más contundente incertidumbre, alimentada por un poder político, económico y militar que, además de errático, ha demostrado estar por encima de todas las convenciones que se estimaban más firmes. Lo seguro es que cuanto está ocurriendo y ocurrirá en Oriente Próximo con el desarrollo de esta guerra va a tener muchas consecuencias, algunas de ellas extremadamente peligrosas, pues ya se habla, bastante en serio, de eventuales escaladas nucleares del conflicto. Y todo puede ocurrir, como ya lo saben los españoles.

Lo cierto es —y esa certeza sí podemos esgrimirla sin temores— que la cortina de humo ha sido desplegada con premedita intención y solidez. Con los asuntos militares en primera plana de los medios de todo el mundo, con las consecuencias económicas que ya está provocando la guerra debido al incremento del precio del petróleo (siempre el petróleo), con las quinielas ardiendo sobre el futuro político iraní, con el cúmulo de consecuencias que va a tener este evento en todo Oriente Próximo, con Europa también tocando los tambores de la guerra, con el temor a un incremento de posibles atentados terroristas islámicos en cualquier parte del mundo, con España económicamente amenazada y con Putin muerto de risa por lo que está viendo mientras casi nadie habla de la guerra de Ucrania, y —termino sin terminar una enumeración que podría extenderse— mientras incluso se considera que se podrá declarar un estado de excepción en Estados Unidos que dé más poderes al presidente que (con el beneplácito de su partido) declara guerras sin pedir permiso a nadie… ¿Quién va a invocar más transparencia en la publicación y manejo de los dichosos archivos de Epstein?

Ni los más imaginativos artistas podrían haber concebido un escenario así. La guerra actual no es contra la pobre Albania, ni siquiera contra Noruega. Lo terrible es que ahora mismo la realidad está superando en mucho al arte, y lo dramático en esta ocasión no es novelesco, porque se trata de la más sombría realidad. Pero lo que más duele es saber que detrás de todo —o quizás en el centro de todo— esté gravitando el posible pasado de depredador sexual de un político con poder para destruir cualquier norma de convivencia, arguyendo que lo hace para restablecer democracias y hacer grande América otra vez. Al precio que sea, incluida la vida de tanta gente. En fin, que la cortina de humo no es verosímil, como las de una película o una novela, sino muy material y puede asfixiar a muchos. LEONARDO PADURA es escritor. Este artículo se publicó en  El País el 15 de marzo de 2026.




















ENTRADA NÚM. 10023

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, LEER Y ESCRIBIR YA NO ES COSA SOLO DE HUMANOS. PUBLICADO EL 14/03/2018

 







Querido lector, escribe el periodista Jorge Marirrodriga en El País, dentro de no mucho usted no sabrá reconocer si este texto ha sido escrito por un ser humano o por una máquina. En realidad por un tiempo sí que podrá, siempre que sea capaz de detectar fallos gramaticales y ortográficos. La regla será sencilla: si hay fallos será humano. Y eso que hasta hace poco sucedía exactamente al revés. Las traducciones automáticas nos han permitido detectar sin problemas, y simplemente por la forma, la falsedad de los mails enviados por la viuda nigeriana que ponía a nuestra disposición millones de dólares con solo enviarle unos cuantos miles de euros o los escritos por la supermodelo del Este que había visto nuestro perfil “en lo Internet” y había quedado cautivada por nuestra personalidad. Pero, de hecho, eso ya pocas veces sucede.

Claro que alcanzada esa perfección, la inteligencia artificial también será capaz de introducir pequeños fallos para hacer dudar al lector. Y cuando este no pueda encontrar la diferencia ya no serán necesarios “productores de contenidos” humanos. Tal vez ese no sea un problema que afecte al lector. Pero sucede que los lectores humanos tampoco serán tan necesarios. No lo serán en absoluto. En realidad, ese proceso ya ha comenzado. Las estadísticas que constantemente suministran los medidores muestran que si usted ha llegado leyendo hasta aquí forma parte de un minoritario 30% del total de personas que empezaron este texto. Y existe una altísima posibilidad de que no llegue a finalizarlo. Al autor humano le importa pero al medidor no, porque usted ya hizo clic y con ese pequeño movimiento de un dedo ha desencadenado una maraña de mecanismos matemáticos que determinarán tanto el futuro del autor como del lector. Para el primero ya está significando un importante factor en términos de reputación profesional, lo que se traduce en condiciones de trabajo y salario. Para el segundo, en el tipo de contenidos que se le ofrecerán y, por tanto, en la aproximación a la realidad que tendrá. Casi nada.

Como prueba de lo expuesto, debe usted saber que este texto no está escrito solo para usted sino también para los algoritmos y posicionadores. Y, no se ofenda, tal vez más para ellos que para usted. Por ello me va a permitir que introduzca ahora una serie de palabras para que los algoritmos detecten el texto y lo coloquen bien. Para usted no tendrán mucho sentido, pero para ellos sí. Empecemos con palabras buscadas ayer —cuando se escribe este texto—, poco importa si por humanos o en búsquedas automáticas: Día de la Mujer 2018, Román Escolano, Franco Masini, Balkrishna Dashi. Añadamos algunas que siempre funcionan: sexo, porno, Cristiano Ronaldo, Messi, Trump. Fin de la interrupción. Volvamos con los humanos. Pero no mucho.

El proceso cada vez se acelera más. Los textos escritos por máquinas son leídos por máquinas que los posicionan en buscadores y utilizan las redes sociales para moverlos y difundirlos. Mientras usted duerme, un algoritmo habla con su perfil en función de sus clics y le envía un determinado tipo de textos, no para que los lea —al algoritmo le da igual— sino para que los pinche y los difunda. Los textos que tengan éxito entrarán en un círculo virtuoso y multiplicarán el número de difusiones. Llegamos al final. El algoritmo ha completado su lectura, aunque no ha entendido nada. La pregunta es: ¿queda algún humano por aquí?



















ENTRADA NÚM. 10022

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, QUIENES SOMOS, DE CRISTINA PERI ROSSI

 







QUIÉNES SOMOS




Quienes dicen que somos solo humanos

olvidan que todos somos animales.

Quienes dicen que somos solo animales

olvidan que somos un poco plantas.

Quienes dicen que somos un poco plantas

olvidan que somos un poco luz

y un poco oscuridad.

Quienes dicen que somos claroscuro

olvidan que somos un poco música

la música de las aguas del viento de los cielos.

Quienes dicen que somos buenos

olvidan toda la maldad del mundo.

Y quienes dicen que somos malos

olvidan toda la bondad de una mirada compasiva.

Soy la mujer que ayudó a morir a su padre.

Soy el hombre que prostituyó a una mujer

y su cliente.

Soy la planta que nació entre las piedras

y la máquina que la segó.

Soy tu amante celosa

y tu marido infiel.

Aprovecha este corto tiempo que me queda

para gozarme y torturarme.

El resto será mala memoria

y acaso

un tardío perdón

por no morir al mismo tiempo.




CRISTINA PERI ROSSI (1941)

poetisa uruguaya




***



Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941) es una escritora, traductora y activista política uruguaya exiliada en España durante la dictadura uruguaya en 1972 y residente en Barcelona, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera literaria. En 2021 fue galardonada con el Premio Miguel de Cervantes. Es considerada una de las escritoras más importantes de habla castellana, pero su obra fue prohibida en el país, así como la mención de su nombre en los medios de comunicación. El erotismo y su identidad de mujer latinoamericana y lesbiana estuvieron presentes desde el comienzo en sus poemas, en un momento en el que no eran comunes los textos de amor entre mujeres. Es la única escritora femenina vinculada al boom latinoamericano, un movimiento que generalmente es asociado con autores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes. Fuente: Wikipedia.














ENTRADA NÚM. 10021

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 18 DE MARZO DE 2026

 



























ENTRADA NÚM. 10020

martes, 17 de marzo de 2026

LA MEMEIFICACIÓN DE LA GUERRA. ESPECIAL TRES DE HOY MARTES, 17 DE MARZO DE 2026

 







¿Qué ocurre cuando ni tus enemigos ni tus propios soldados son tratados como seres humanos? Hace más de un año, escribí sobre el uso que hacía Trump de la palabra "alimañas" para describir a sus enemigos. Esta palabra, junto con parásitos , veneno y marxistas de izquierda radical (es decir, demócratas centristas), tenía un propósito:

Si asocias a tus oponentes con enfermedades, dolencias y sangre envenenada, si los deshumanizas tratándolos como insectos o animales, si hablas de aplastarlos o eliminarlos como si fueran plagas o bacterias, entonces te resultará mucho más fácil arrestarlos, privarlos de sus derechos, excluirlos o incluso matarlos. Si son parásitos, no son humanos. Si son alimañas, no tienen derecho a la libertad de expresión ni a ninguna otra libertad. Y si los aplastas, no tendrás que rendir cuentas.

En la guerra de Irán, tanto Trump como Hegseth han llevado este tipo de pensamiento a un nivel extremo. Hablan de los iraníes —no del régimen fundamentalista, sino del pueblo iraní— como si no fueran humanos. Al preguntársele sobre los soldados estadounidenses en peligro, Hegseth dijo: «Los únicos que deben preocuparse ahora mismo son los iraníes que creen que van a sobrevivir». Hegseth también ha denunciado las «guerras tontas y políticamente correctas del pasado», en favor de la «guerra», sin explicar a qué se refiere. ¿Acaso la guerra de Vietnam fue políticamente correcta? ¿Y la guerra contra el ISIS, que arrasó la ciudad de Raqqa ? Quizás ahora Hegseth favorece atacar abiertamente a civiles u hospitales, como lo han hecho Estados Unidos e Israel en Irán . El propio Trump ha dicho que Estados Unidos podría lanzar bombas sobre la industria petrolera iraní « por diversión ».

Esta forma caricaturesca de hablar se ha visto amplificada por una siniestra campaña de vídeo, en la que se han intercalado imágenes de la guerra con fragmentos de películas y videojuegos. El Wall Street Journal realizó un buen análisis breve de estas imágenes:

Pero Trump también resta importancia a las bajas estadounidenses , como si no importaran, como si la guerra, con sus consecuencias de vida o muerte, no le afectara, como si la historia no le pesara, como si nada importara salvo su imagen pública. Al supuestamente honrar el sacrificio de los estadounidenses fallecidos, vistió un traje azul, corbata roja y gorra de béisbol. Fox News emitió fragmentos de otra ceremonia para evitar mostrar a Trump vestido como si fuera a almorzar a Mar-a-Lago. Sin inmutarse, su equipo de campaña utilizó fragmentos de la ceremonia en un correo electrónico para recaudar fondos.

Hablé con Jon Favreau sobre esto y más. (Era tarde por la noche y acababa de regresar de Rumania, pero creo que tiene sentido). 

No solo daños colaterales, sino daños permanentes. Es posible que lo que Trump llama su “incursión” en Irán termine en días o semanas. ¿Pero qué pasará después? Parte del daño causado en la región perdurará, porque las civilizaciones que rodean el Golfo Pérsico son más precarias de lo que quieren hacernos creer.

Recuerden que todas esas ostentosas y prósperas ciudades del Golfo, que crecieron tan rápidamente en las últimas dos décadas, son inimaginables sin agua y aire acondicionado, y sin el dinero y la seguridad que garantizan su existencia. En algunos países, las plantas desalinizadoras hacen posible la vida en lugares que de otro modo serían inhabitables. Si la infraestructura sufre daños permanentes, tanto Irán como los Estados del Golfo podrían ver amenazada su propia existencia, no por la guerra, sino por el calor y la sed.

Estados Unidos e Israel ya han comenzado a atacar la infraestructura petrolera iraní. Estados Unidos atacó la isla de Kharg, centro neurálgico de la economía petrolera de Irán. Los israelíes también han atacado instalaciones petroleras, lo que podría provocar un grave desastre ambiental . De forma alarmante, los iraníes han acusado a Estados Unidos de atacar una planta desalinizadora , lo que, de ser cierto, podría indicar el inicio de una crisis humanitaria en Irán, país que ya sufre escasez de agua.

Los iraníes podrían responder de la misma manera. Este gráfico del New York Times muestra la ubicación de las plantas desalinizadoras en todo Oriente Medio. También muestra algunas cifras: Catar, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos ya dependen de plantas desalinizadoras para más de la mitad de su suministro de agua. Irán ya ha atacado cerca de estas plantas en los Emiratos Árabes Unidos y Baréin. Irán también ha atacado infraestructuras de petróleo y gas en Baréin , Catar y Arabia Saudí .

Aunque la guerra termine pronto, sin causar demasiados daños a la infraestructura de petróleo y agua, el modelo de negocio de Dubái, Abu Dabi, Doha y otras ciudades ya se ha visto afectado. Todos estos lugares dependen para su actividad económica de la percepción de seguridad. Personas de todo el mundo compran apartamentos, establecen instituciones financieras y hacen negocios en las ciudades del Golfo porque se perciben como zonas fuera de la línea de fuego, protegidas de la geopolítica, lejos de la represión rusa y de la regulación europea. Esto también contribuye a atraer compradores y turistas. Una vez que empiecen a parecer vulnerables al conflicto, perderán atractivo.

El daño podría extenderse aún más. Otro artículo del New York Times describió los efectos colaterales inesperados del cierre del estrecho de Ormuz, por donde normalmente se transporta gran parte del petróleo mundial: En Kansas, los compradores de vivienda vieron cómo las tasas hipotecarias a 30 años superaban ligeramente el 6 por ciento esta semana. En el oeste de la India, las familias que lloraban la muerte de un ser querido descubrieron que los crematorios a gas habían cerrado temporalmente. En Hanói, Vietnam, los dueños de gasolineras colocaron carteles de "agotado". En Kenia, los cultivadores y comerciantes de té temían que sus exportaciones a Irán se pudrieran en el muelle. Y en todo Estados Unidos, Canadá, Europa, Gran Bretaña y México, los agricultores palidecieron ante el aumento vertiginoso de los precios de los fertilizantes .

También existe el peligro real de que Irán sufra daños permanentes a causa de una campaña de bombardeos que se extienda más allá de su infraestructura militar. Temo que los israelíes le hagan a Teherán lo mismo que le hicieron a Gaza, convirtiéndola en una ciudad inhabitable. Cualquier régimen o gobierno que surja después, por muy bienintencionado que sea, tendrá un camino largo y difícil hacia un futuro mejor. Los millones de iraníes que han luchado durante tanto tiempo por un futuro mejor también tendrán que sufrir esa tragedia.

Rastreador de cleptocracia: Continuaremos vigilando los conflictos de intereses, los emolumentos ostentosos, la corrupción flagrante y los cambios en las políticas que faciliten la corrupción flagrante. ( Lea mi artículo original, Kleptocracy Inc, y consulte el gráfico del SNF Agora Institute ).

6 de marzo: Joseph Schwartz recibió un indulto por fraude fiscal tras pagar casi un millón de dólares a activistas de derecha para que intercedieran por su liberación, 100.000 dólares a lobistas vinculados a Donald Trump y miles más a abogados con relaciones personales con la responsable de los indultos, Alice Marie Johnson, y el asesor jurídico de la Casa Blanca, David Warrington.

Al menos cuatro de las empresas a las que se les adjudicaron contratos para el ejercicio Golden Dome son propiedad de Cerberus Capital Management , la firma de capital privado fundada por el subsecretario de Defensa Steve Feinberg.

8 de marzo: World Liberty Financial está presionando para reducir el poder de voto de los primeros inversores en decisiones clave de gobernanza, incluida la determinación de cuándo pueden acceder a la mayor parte de su inversión.

El presidente de la Comisión Federal de Comercio ha alineado más estrechamente a la agencia con la Casa Blanca, presentando casos contra los críticos de Trump.

9 de marzo: El Departamento de Justicia llegó a un acuerdo con Live Nation Entertainment, propietaria de Ticketmaster, poniendo fin a la demanda por monopolio interpuesta por la administración Biden. Para ello, la agencia destituyó a su principal responsable de la aplicación de la ley antimonopolio, Gail Slater, mientras que la empresa contrató a Kellyanne Conway como asesora.

10 de marzo: Aureus Greenway Holdings Inc., una empresa propietaria de campos de golf respaldada por Eric Trump y Donald Trump Jr., se fusionará con el fabricante de drones Powerus Corporation en un esfuerzo por vender drones autónomos al ejército estadounidense.

Los republicanos de la Cámara de Representantes celebraron su retiro anual en uno de los clubes de golf de Trump en Florida, siendo este el último evento relacionado con el gobierno que se ha organizado en una de sus propiedades de las que se ha beneficiado.

11 de marzo: Los demócratas del Congreso iniciaron una investigación sobre el fondo para la biblioteca presidencial de Trump. El fondo, disuelto por Florida el año pasado por no presentar el informe anual requerido, ya había recaudado 63 millones de dólares, que ahora han desaparecido.

Bucarest y Timișoara: La semana pasada pasé unos días en Rumania, un país completamente transformado desde mi primera visita en junio de 1989, seis meses antes de la sangrienta revolución que derrocó a Nikolae Ceaușescu, el último dictador comunista de Rumania. En aquel entonces, vivía en Polonia, donde se habían celebrado elecciones parcialmente libres y ya nadie temía al Estado. En la Rumania comunista, hombres con gabardinas y gafas oscuras seguían apostados en las esquinas, vigilando los movimientos de los extranjeros. La comida escaseaba y la gente vivía con miedo.

La política rumana actual dista mucho de ser perfecta; la extrema derecha, vinculada tanto a Rusia como al movimiento MAGA, está ganando popularidad (un tema que abordaré más adelante). Sin embargo, también se aprecia una normalidad claramente europea y los primeros indicios de prosperidad.

Algunos recordarán el balcón desde el que Ceaușescu pronunció su último discurso; poco después, él y su esposa fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento del ejército. Ahora, ese mismo balcón luce banderas de la OTAN y la UE.

Hubo una audiencia fantástica para un debate sobre los temas de mis libros, y sobre la democracia rumana en general, con el Export Forum (lean su libro " Tres décadas de sociedad civil ", un excelente relato de la historia rumana poscomunista, aquí ).

También viajé a Timișoara, la ciudad donde comenzó la revolución en diciembre de 1989. La ciudad tiene raíces rumanas, húngaras, serbias, judías y alemanas, y es un lugar ideal para admirar la arquitectura de los Habsburgo y la Secesión. Ahora también es posible seguir la ruta de la revolución y visitar los monumentos de aquella época, dispersos por toda la ciudad. Di una charla en la Universidad del Oeste, que cuenta con un alumnado numeroso y geográficamente diverso, y un profesorado comprometido, tan preocupado por su país como nosotros por el nuestro. ANNE APLEBAUM es historiadora. Artículo publicado en Substack el 16 de marzo de 2026.
























ENTRADA NÚM. 10019

EL LEGADOS DE ESTOS DÍAS OSCUROS. EL SIGNIFICADO DE MINNESOTA. ESPECIAL DOS DE HOY MARTES, 17 DE MARZO DE 2026

 








Amigos, rara vez publico un artículo completo, pero este, del Times de hoy, escrito por el columnista Thomas L. Friedman, es tan pertinente e importante para lo que estamos viviendo que me sentí obligado a compartirlo con ustedes. Es una maravillosa reafirmación de algo que he venido diciendo desde el comienzo de estos tiempos difíciles: que a través de ellos, con suerte, lograremos un sentido más profundo de quiénes somos y qué valoramos, lazos más fuertes de verdadero patriotismo y comunidad, y una comprensión más duradera de lo que nos debemos unos a otros como miembros de la misma sociedad. Esa es mi esperanza y mi fe. Las Ciudades Gemelas de Minnesota son un ejemplo. En mi humilde opinión, la gente de Minneapolis y St. Paul merece el Premio Nobel de la Paz.

Por qué Minnesota es más importante que Irán para el futuro de Estados Unidos, poe Thomas L. Friedman

El último año ha sido uno de los más deprimentes de mis casi 50 años como periodista. No se trata solo de haber tenido que presenciar cómo la administración Trump destruía valiosas alianzas, como la nuestra con Europa Occidental y Canadá, que han defendido la libertad, la democracia y el comercio mundial desde la Segunda Guerra Mundial. También ha sido la asombrosa cobardía y la codicia desmedida con la que los líderes de los grandes bufetes de abogados y las grandes tecnológicas se han doblegado ante el rey Donald y han consentido a un gabinete de payasos, a ninguno de los cuales contratarían en sus propias empresas.

Pero luego pasé un tiempo en mi estado natal, Minnesota, después de presenciar algo que no había visto en casi 50 años: un levantamiento espontáneo de activismo cívico impulsado por una sola idea: soy responsable de mi prójimo, sea quien sea y como sea que haya llegado hasta aquí.

Fue una de las batallas más valientes jamás libradas por estadounidenses civiles. Fue liderada por madres dispuestas a donar su leche materna a desconocidos y padres dispuestos a llevar a los hijos de otros a la escuela porque los padres, aterrorizados por los agentes del ICE, tenían demasiado miedo de salir a la calle. Fueron vecinos dispuestos a usar cajeros automáticos para ayudar a los restaurantes y negocios del barrio que decidieron no abrir —renunciando así a sus ingresos— por temor a que agentes enmascarados del ICE se llevaran a sus cocineros, lavaplatos o recepcionistas.

Y lo mejor de todo fue esto: en un momento en que tenemos un presidente tan descarado que insiste en poner su nombre en cada edificio público que puede, estos buenos samaritanos de todas las razas y creencias actuaron sin hacer ruido. «Había cientos de líderes en este movimiento», me dijo Bill George, un veterano ejecutivo de negocios de las Ciudades Gemelas, «y no conozco el nombre de ninguno».

Sin duda, muchos se conocieron, ya que todos estaban impulsados ​​por un verbo que nunca antes había escuchado: "vecino", como en: Hoy seré vecino, saldré a proteger a la buena gente de al lado o de la cuadra. No porque esté a favor de la inmigración ilegal, sino porque me opongo a la indecencia fundamental del presidente Trump, Stephen Miller y la ahora benditamente fallecida Kristi Noem, que intentan cumplir su cuota diaria de desalojar inmigrantes ilegales arrestando a mis vecinos, la mayoría de los cuales trabajan duro, pagan impuestos, van a la iglesia o a la mezquita y me ayudan a sacar mi auto de la nieve en invierno.

Aquí va un consejo gratuito para Trump y Miller: los habitantes de Minnesota son gente de invierno. No se metan con ellos en invierno. No le temen al frío. Todo lo contrario. El clima ha forjado una singular solidaridad vecinal en Minnesota; no en todas partes, no siempre, pero sí en muchos lugares y muchos días. Su fuerza reside en su sencillez: un impulso humano básico de cuidar a los vecinos y, sí, sacarles el coche de la nieve el lunes porque sabes que ellos harán lo mismo por ti el miércoles.

Observarlo de cerca me hizo pensar en lo que Stephen Miller le dijo a Jake Tapper de CNN en enero: “Vivimos en un mundo donde se puede hablar todo lo que se quiera sobre cortesía internacional y demás. Pero vivimos en un mundo, en el mundo real, Jake, que se rige por la fuerza, por el poder”.

Bueno, Stephen, tal vez no conozcas el mundo real después de todo, porque tu ejército privado de ICE —“gobernado por la fuerza” y la “fuerza”— fue expulsado por un grupo de madres y padres armados solo con cámaras de celular y silbatos, listos para salir en una mañana helada en batas de baño y pantuflas de conejito, para defender a sus vecinos, a algunos de los cuales apenas conocían.

Sí, Stephen, tal vez no conozcas el "mundo real" después de todo, porque el marcador real aquí es Vecindario, 1. Trumpismo, 0.

Prácticamente todas las personas con las que hablé tenían al menos una historia extraordinaria. De hecho, no había escuchado tantas historias de increíble crueldad por parte de hombres y mujeres armados, ni de increíble bondad entre vecinos y desconocidos, desde que cubrí la guerra civil libanesa a finales de la década de 1970.

Para apreciar plenamente lo novedoso y especial que es esto, probablemente sea necesario haber crecido aquí. Nací en 1953 en el norte de Minneapolis, a pocos kilómetros de donde mataron a George Floyd, y en mi infancia todo parecía binario: o eras blanco o negro, cristiano o judío, etcétera. Minnesota era aproximadamente un 99 por ciento blanca. Sin embargo, para 2023, el estado era un 76 por ciento blanco, y las minorías negras, hispanas, asiáticas y otras representaban una proporción mucho mayor de la población que en mi juventud.

Eso supone un gran cambio demográfico. De hecho, a mediados de la década de 1970, mi tía, que vivía en Willmar, en el centro-oeste de Minnesota, me apartó una noche durante una reunión familiar y me susurró furtivamente: «Tom, el sábado estaba en el supermercado y oí a alguien hablando español » . Era la primera vez que lo oía. Nunca lo olvidó, y yo tampoco. Willmar era casi completamente blanco cuando ella se mudó allí a finales de la década de 1940. Hoy en día, el 59 % de la población es blanca y cuenta con vibrantes comunidades somalíes y latinas.

La economía estatal no podría prosperar sin los inmigrantes —tanto legales como indocumentados— como productores y consumidores. Los inmigrantes representan aproximadamente el 11 por ciento de la fuerza laboral de Minnesota en la actualidad, y alrededor del 16 por ciento de la fuerza laboral manufacturera del estado es de origen extranjero.

Bruce Corrie, profesor emérito de economía de la Universidad Concordia, comentó en una entrevista reciente con Minnesota Public Radio que la diatriba de Trump, en la que afirmaba que los inmigrantes somalíes "no aportan nada", era completamente errónea. "Los trabajadores nacidos en el extranjero hacen de Minnesota un estado asequible, próspero y productivo", dijo Corrie, "ya sea que estemos comiendo fuera o reparando nuestro techo". Estima que los trabajadores y las empresas inmigrantes aportan 26 mil millones de dólares anuales a la economía de Minnesota.

Pero, insisto, ha habido muchos cambios demográficos, y muy rápidos. La otra mañana, tomé un Uber para visitar a mi amigo somalí-estadounidense Hamse Warfa, director de World Savvy , una organización educativa sin fines de lucro muy creativa, en su oficina en St. Paul. Mi conductora de Uber también era somalí. Se llamaba Huda y, según me contó, tiene un hijo adulto en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Pensé para mis adentros: Huda lleva a Tom a ver a Hamse en St. Paul, donde la nueva alcaldesa es una refugiada hmong laosiana. Bienvenidos a Minnesota alrededor del año 2026. ¡Vamos Vikings!

Ese es el contexto demográfico y económico de la Operación Metro Surge de Trump. A partir de diciembre, Trump y Noem desplegaron 3000 agentes del ICE y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en la región de Minneapolis-St. Paul para arrestar y deportar inmigrantes indocumentados. Esta fuerza federal, cuyos agentes, mal entrenados, acabaron disparando y matando a dos ciudadanos que observaban la situación, Renee Good y Alex Pretti, superaba con creces en número a la policía local. Al anunciar la operación, Trump despotricó diciendo que los inmigrantes somalíes eran "basura", que "esta gente no trabaja" ni dice "hagamos de este lugar un sitio grandioso".

La visión de Trump sobre los somalíes de Minnesota se vio influenciada, sin duda, en parte por el hecho de que casi 80 personas, la mayoría inmigrantes somalíes, fueron acusadas y al menos 57 condenadas por robar cientos de millones de dólares de programas gubernamentales de asistencia alimentaria. Ese fraude fue una vergonzosa falta moral por parte de sus perpetradores y una vergonzosa falta de gestión por parte del gobernador Tim Walz, pero el intento de Trump de estigmatizar a los 80.000 estadounidenses de origen somalí y a los somalíes de Minnesota, así como a otros inmigrantes en general, para justificar su invasión federal del estado, ha resultado ser un grave error y, en mi opinión, un error racista.

Si bien la iglesia y otros grupos cívicos habían sentado algunas bases organizativas en caso de que el ICE llegara a Minneapolis —tras ver lo que las fuerzas federales habían hecho en ciudades como Chicago y Los Ángeles—, se puede afirmar con seguridad que nadie anticipó el estallido espontáneo de la oposición vecinal que estalló en las Ciudades Gemelas y que finalmente obligó a Trump a una humillante retirada.

“Trump esperaba que las protestas contra el ICE estuvieran dominadas por Antifa o por izquierdistas violentos y que se convirtieran en la cara condenada de la resistencia y en la cara de Minneapolis”, y que por lo tanto “legitimaran” la invasión de Trump, me dijo Don Samuels, un exconcejal negro de la ciudad.

Pero lo que sucedió en cambio, según Samuels, fue que muchos ciudadanos blancos de clase media de Minnesota salieron a la calle "para compartir el riesgo y el liderazgo de la resistencia con sus vecinos negros y de color".

Mientras todos los habitantes de Minnesota, pertenecientes a diversos orígenes, observaban cómo sus vecinos hispanos, hmong y somalíes —algunos de ellos comerciantes locales, dueños de pequeños negocios, carpinteros o cocineros— eran sacados violentamente de sus hogares, restaurantes y obras de construcción, Samuels señaló que la reacción popular era: "¡No puedo creer que esto esté sucediendo en Estados Unidos! ¡Mataron a Renee Good y Alex Pretti a sangre fría!".

Los residentes negros y latinos, muchos de los cuales son menos propensos a ser tan conflictivos en sus interacciones con el ICE, les dijeron a sus vecinos blancos: ¡Esto es con lo que hemos estado lidiando desde siempre!

Y así, de repente, añadió Samuels, Trump y el ICE se encontraron "luchando contra la gente para la que creían que debían salvar a Estados Unidos": madres y padres blancos y estudiantes universitarios horrorizados por la evidente crueldad de los agentes federales que se llevaban a sus vecinos.

“Esto demuestra que Minnesota se puso de pie, no solo siendo ‘amables’, sino demostrando bondad, valentía y unidad”, dijo Samuels. “En medio de esta crisis nació algo que jamás habría surgido en un buen día. La alteridad se transformó en un sentimiento de hermandad entre los habitantes de Minneapolis, tanto blancos como negros”.

Jaylani Hussein, director ejecutivo del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas en Minnesota, me dijo: «Salimos de la soledad», refiriéndose al libro de Robert Putnam, «Bowling Alone», sobre cómo las comunidades en Estados Unidos se habían fragmentado. «El concepto de que los vecinos se reúnan ha vuelto», afirmó. «La idea de comunidad volvió a estar presente. El otro día estaba en Costco y una mujer, que era blanca, se me acercó y me preguntó si podía darme un abrazo».

Miembros de dos congregaciones de Minneapolis —Shir Tikvah, una sinagoga reformista, y la Iglesia Luterana San Pablo/St. Paul— celebraron dos servicios religiosos juntos, el 30 de enero y el 1 de febrero, como muestra de solidaridad tras el bloqueo migratorio. Posteriormente, recaudaron conjuntamente un millón de dólares en un mes para ayudar a familias inmigrantes que no podían pagar el alquiler ni comprar alimentos; parte de los fondos provino de los propios miembros de la sinagoga y la iglesia, y otra parte de donantes de 47 estados.

Además de los residentes que realizaron gestos benevolentes como comprar alimentos, hubo activistas dispuestos a molestar a los habitantes de Minnesota menos provocadores si sus tácticas creativas podían irritar más al ICE.

Después de que la corporación Target, con sede en Minnesota, se negara a pronunciarse en contra de las operaciones del ICE, sin duda por temor a represalias por parte de la administración Trump, los habitantes de Minnesota acudieron por decenas a las tiendas Target locales y cada uno compró un solo envase de sal —“para derretir el ICE”— y luego lo devolvieron inmediatamente, una y otra vez, para congestionar las filas de las cajas y ahuyentar a los clientes.

Otros manifestantes localizaron los hoteles de las afueras donde se alojaban los agentes de inmigración y permanecieron afuera hasta altas horas de la noche golpeando ollas y sartenes, haciendo sonar matracas, gritando a través de altavoces y tocando las bocinas de los autos para que los agentes no pudieran dormir.

Una tienda local de juguetes sexuales donó decenas de consoladores que se distribuyeron entre los manifestantes frente a un edificio federal que albergaba operaciones del ICE. Algunos incluso fueron arrojados a los agentes de inmigración. El organizador declaró a la Radio Pública de Minnesota que los juguetes sexuales se utilizaron para instrumentalizar el absurdo de toda la campaña del ICE. «Al poder le disgusta más ser ridiculizado que desafiado», afirmó.

Fue Adriana Alejandro Osorio, miembro de la junta directiva de World Savvy, la organización educativa sin fines de lucro dirigida por mi amigo Hamse, quien me comentó por primera vez que los habitantes de Minnesota habían convertido la "vecindad" en un verbo. Luego, la gente de fuera de Minnesota vio cómo respondían los lugareños, añadió, "y eso fue mágico. La gente me contactaba y me preguntaba: ¿Cómo te movilizaste tan rápido? La gente reconoció la necesidad de ser vecina, y eso fue algo positivo en tiempos difíciles".

Linda Ireland, presidenta de la junta directiva de World Savvy, me habló de una madre que donó leche materna porque era una superproductora y descubrió que podía ayudar de una manera muy especial: "Después de que la llamaran para llevar leche materna a un bebé cuya madre había sido detenida por el ICE durante una entrega de pañales, se puso en contacto con madres que estaban tan asustadas que tenían dificultades para mantener a sus bebés o no podían salir de casa, y crearon una red de madres que donaban leche materna".

Abdirashid Abdi es el director de la Academia de Ciencia y Tecnología AIM, una escuela concertada en el sur de Minneapolis, no muy lejos de donde Pretti fue asesinado. Su escuela atiende principalmente a estudiantes de Minnesota procedentes de África Oriental. Durante una conversación con otros directivos escolares, se dirigió a mí y, con una mirada sincera y a la vez dolorosa, me preguntó por qué el presidente de Estados Unidos se refería a los inmigrantes somalíes como «basura».

Trump lanza tantos insultos que uno se acostumbra fácilmente. Hace que uno olvide lo que realmente se siente al ser llamado "basura" por el presidente estadounidense. Sin embargo, cuanto más hablábamos, más claro quedaba que el ataque verbal y físico de Trump resultaba, en cierto modo, beneficioso para los somalíes y los inmigrantes del estado.

“De todo esto surgió una comprensión de quiénes son nuestros vecinos”, me dijo Abdi. “Ha redefinido que no son solo vecinos. Son familia, y no estamos solos en esto, y nunca me he sentido más orgulloso de ser de Minnesota. Fue un regalo para nuestra comunidad. He vivido en el mismo lugar durante 15 años y acabo de conocer a algunos de mis vecinos. Me trajeron galletas”.

Bill Graves, quien dirige una fundación familiar centrada en la educación y el desarrollo juvenil, tiene un equipo de siete personas y dijo que dos de sus miembros se quedarían en casa, a pesar de que ambos eran ciudadanos. Una de ellas tomó esa decisión porque "un día fue seguida por el ICE y presenció cómo secuestraban a su vecino mientras sacaba la basura", dijo Graves.

En el otro caso, los padres de la integrante del equipo se alojaban con ella tras haber regresado de su hogar en Arabia Saudita para recibir atención médica, explicó Graves. Ambos son oromo, pertenecientes a un grupo étnico originario de Etiopía y Kenia. Tras el inicio de la operación del ICE, decidieron regresar a Arabia Saudita, donde el padre dirigía una escuela, antes de que finalizara su tratamiento. La pareja afirmó sentirse más segura en Arabia Saudita, me comentó Graves, dado que el ICE había detenido a otros pacientes de África Oriental cuando acudieron a hospitales de Minneapolis para recibir atención médica.

Tengo dos amigos de la infancia que trabajan en el sector de la restauración en Minneapolis, y una noche, mientras tomábamos el postre, me contaron lo difícil que les ha resultado mantener sus negocios abiertos estos últimos meses. No voy a mencionar sus nombres; dado que el ICE sigue operando con un pequeño equipo en Minneapolis, y que la mayoría del personal de mis amigos está compuesto por inmigrantes, no podían arriesgarse a ser identificados públicamente.

Cuando me senté a la mesa en su restaurante, me preguntaron si quería algo.

“Solo un vaso de agua”, respondí, a lo que uno de ellos me preguntó instintivamente: “¿Con hielo o sin hielo?”.

Nos reímos, pero solo por un momento. Porque escuchar esas tres letras —ICE— todavía produce escalofríos, especialmente para la gente de aquí que trabaja en el sector de la restauración, donde tantos cocineros, camareros y ayudantes de camarero son inmigrantes, sobre todo de países hispanos.

Para mantener sus negocios abiertos, mis amigos contrataron conductores para que recogieran a sus empleados en sus casas a las 4 de la mañana, cuando había menos agentes de ICE en las calles. Realizaban aproximadamente 100 viajes al día y a la noche. Los empleados no querían conducir sus propios coches porque ICE controlaba las matrículas. Los conductores contratados estaban entrenados para dar una vuelta por el barrio de cada empleado para asegurarse de que no hubiera agentes de ICE, recogerlo rápidamente y llevarlo al restaurante. Dentro del restaurante había colchones inflables junto a la cocina, para los muchos empleados que preferían dormir allí en lugar de arriesgarse a salir a la calle.

Clientes, amigos y vecinos llenaron los cuartos traseros del restaurante con artículos para el hogar y de cuidado personal para que los empleados se los llevaran a casa; mis amigos incluso instalaron una computadora portátil para ver películas. Otros vecinos y grupos de voluntarios llevaban a los hijos de estos empleados a la escuela mientras sus padres trabajaban.

Como dijo uno de mis amigos: "La increíble aleatoriedad, agresividad y frecuencia de los secuestros por parte del ICE crearon miedo entre todos los trabajadores inmigrantes, independientemente de si habían seguido todas las reglas, tenían permisos de trabajo o llevaban aquí 20 años".

Ahora, muchos de los hijos de los empleados están tan traumatizados por las historias de sus padres detenidos por agentes de inmigración que aún se niegan a ir a la escuela. En consecuencia, uno de los padres debe quedarse en casa sin trabajar, lo que reduce los ingresos familiares. Un amigo conservador de estos restauradores les dejó un día una bolsa con 40 billetes de 100 dólares y les dijo que repartieran el dinero entre sus empleados más necesitados. Otros clientes dieron cantidades menores.

Hoy en día, existe una epidemia de trastorno de estrés postraumático relacionado con el ICE de proporciones épicas en las Ciudades Gemelas, pero esta se ve contrarrestada por un nivel de bondad igualmente épico.

«Esta es nuestra familia», dijeron mis amigos refiriéndose a sus empleados. Me contaron que uno de los cocineros con más antigüedad les dijo el otro día: «Vine aquí buscando una vida mejor. Mis hijos nacieron aquí. Trabajé en dos empleos para que pudieran ir a la escuela, pero ahora lo único que quiero es sacar la basura a la calle sin miedo».

No está claro cuántos restaurantes sobrevivirán a las repercusiones. Con menos empleados disponibles para trabajar con regularidad, quienes sí pueden hacerlo suelen realizar turnos dobles, lo que implica el pago de horas extras y, por lo tanto, un aumento de los costos para todos los dueños de restaurantes.

Mientras tanto, en un día cualquiera, los restaurantes desconocían a cuántas personas iban a atender. Algunos clientes habituales no volverían —o publicarían reseñas negativas de una estrella en internet— si un restaurante no exhibía carteles de "¡FUERA HIELO!" en sus ventanas, y algunos clientes conservadores lo boicotearían si lo hacía.

Los dos meses de intensa presencia del ICE recordaron a muchos trabajadores y empleadores lo que fue vivir durante la pandemia de Covid, pero sin el alivio que proporcionaba una enorme inyección de dinero del gobierno para mitigar el dolor.

Nadie es más consciente de los costos financieros para la ciudad que el alcalde Jacob Frey. Pero tampoco nadie es más consciente de cómo el movimiento vecinal ha ayudado a sanar Minneapolis, especialmente la tensa relación entre la policía y sus residentes, provocada por el asesinato de George Floyd a manos de un policía en 2020. El asesinato de Floyd generó una verdadera ruptura a nivel local, y no fue solo política. La confianza en la policía se quebró. La confianza en las instituciones se quebró. La confianza entre las personas de color y las personas blancas se quebró.

Desde que comenzó la operación del ICE, me dijo Frey mientras estábamos sentados alrededor de su mesa de conferencias en el Ayuntamiento, "mis críticos más acérrimos estaban apoyando a la policía, agradeciéndoles su presencia", no solo porque se negaron a ayudar a los agentes del ICE, sino también porque, según él, la policía de Minneapolis se ha transformado en los últimos años.

“Están mejor entrenados”, dijo Frey, cuyo equipo de seguridad incluye a un inmigrante somalí, y “ahora son el departamento de policía más diverso que jamás hayamos tenido”. En el último año, dijo, la ciudad ha experimentado un aumento del 135 por ciento en las solicitudes para unirse a la fuerza.

La diversidad del movimiento de protesta, dijo Frey, era algo que nunca había visto. "Se trataba de ser 'vecinos', no de 'latinos' ni de 'somalíes'", afirmó. "Si atacan a uno de nosotros, atacan a todos".

Y, al menos por ahora, ha prevalecido sobre las políticas identitarias divisorias impulsadas por la extrema izquierda y las políticas racistas, casi extremistas, impulsadas por la extrema derecha, que se combinaron para destrozar la ciudad tras el asesinato de Floyd.

“Esto no era un movimiento de resistencia”, insistió Frey. “Se trataba de algo mucho más poderoso y trascendental. Era ‘Ama a tu prójimo’”. Los agentes del ICE creían que venían a buscar a inmigrantes desconocidos que merodeaban por Minneapolis, añadió. Lo que aprendieron por las malas fue que, para muchos habitantes de Minneapolis, venían a buscar a su niñera o al mejor amigo de sus hijos: personas arraigadas en sus comunidades y no la caricatura del inmigrante ilegal violador difundida por la administración Trump.

Pero si bien la ayuda de los vecinos contribuyó a la derrota del ICE, la deuda impaga que dejaron los agentes federales constituye una forma de venganza al estilo Trump. Según Frey, solo en enero, las pequeñas empresas sufrieron pérdidas de más de 80 millones de dólares en ventas, los trabajadores perdieron 47 millones de dólares en salarios, la ciudad tuvo que pagar a la policía unos 6 millones de dólares en horas extras, otras 76 000 personas padecieron inseguridad alimentaria y no se pudieron pagar más de 15 millones de dólares en alquileres a los propietarios.

Para cualquier persona que no resida en Minnesota y quiera ayudar, lo mejor que puede hacer es pasar sus vacaciones en las Ciudades Gemelas o celebrar aquí su próxima convención.

Sin duda, muchos republicanos en Minnesota y en todo el país apoyan al ICE. «Las opiniones sobre la agencia y sus acciones están marcadamente divididas según las líneas políticas», informó PBS News a principios de febrero, basándose en una encuesta nacional, «con un 91 % de los demócratas y un 66 % de los independientes manifestando su desaprobación. Los republicanos, sin embargo, siguen apoyándola, con un 73 % que aprueba el trabajo de la agencia».

Es difícil predecir el impacto político a largo plazo, pero, por ahora, diría que el respaldo de Trump en las elecciones de mitad de mandato de 2026 en Minnesota podría no ser precisamente una bendición para un candidato.

Justin Buoen, un destacado estratega político demócrata, me comentó que hace unas semanas el Partido Demócrata-Agrario-Laborista de Minnesota celebró sus asambleas de distrito para nominar a los candidatos para las elecciones de noviembre. Las asambleas se llevaron a cabo en aulas escolares, cafeterías y gimnasios, y la participación fue tan masiva que se formaron largas filas que daban la vuelta a la manzana en muchas de las reuniones.

La radio pública de Minnesota citó a una mujer llamada Theresa Baker, quien afirmó que la represión del ICE la motivó a asistir a su primera asamblea electoral desde la preparatoria. Dijo que ahora siempre lleva su pasaporte en el auto para poder demostrar su ciudadanía, si fuera necesario. "Nací en St. Paul", dijo, pero "ya no importa. Así que tengo que preocuparme... Tengo que importarme".

Cuanto más tiempo permanecía en Minneapolis, más me venía a la mente una frase que los judíos recitan en Hanukkah para conmemorar la victoria de los Macabeos sobre los griegos: “Nes gadol haya sham” — “Allí ocurrió un gran milagro”.

En resumen, Donald Trump, que busca gobernar únicamente mediante la división, nunca mediante la suma, creó accidentalmente "de muchos, uno" en Minnesota. Gracias, señor presidente. Lo necesitábamos.

Sondra Samuels, presidenta de Northside Achievement Zone, me comentó que, tras el asesinato de Floyd, muchos blancos de Minnesota dijeron: «Es terrible lo que les pasó a las personas negras». Pero la invasión del ICE «nos afectó a todos. Y entonces redefinimos el concepto de "nosotros"».

Hemos redefinido el concepto de "nosotros". Me encanta esa expresión. Ese es EXACTAMENTE el milagro que ocurrió aquí.

Flannery Clark, una madre activista de una escuela primaria de Minneapolis , me dijo: «En nuestra escuela, las familias pagan el alquiler de otras 130 familias». Había «muchas abuelas conduciendo Subarus para asegurarse de que sus vecinos estuvieran a salvo… Hemos creado una nueva versión de "vecino" aquí, y necesitamos exportarla». Tenemos que exportar eso. A mí también me encanta esa expresión.

Minneapolis, St. Paul e incluso muchos pueblos rurales pequeños se parecen más al mundo actual que nunca. Y el mundo se parece más a Minnesota hoy que nunca. Por lo tanto, el gran desafío de gobierno en Minnesota, a mi parecer, es un microcosmos del gran desafío de gobierno que enfrenta Estados Unidos hoy: ¿Podemos hacer de la diversidad una sola entidad —nuestro gran proyecto nacional desde nuestra fundación— cuando esa diversidad es ahora mucho mayor, incluso más que hace tan solo 10 años?

Si Minnesota puede ser un ejemplo de ello, tal vez Estados Unidos también pueda serlo. Y si Estados Unidos lo logra, podría convertirse en nuestra mayor exportación política al mundo en el siglo XXI, al igual que lo fue la democracia hace 250 años.

¿Por qué? Porque hoy, como le gusta decir a mi amigo Dov Seidman , autor y experto en liderazgo: “La interdependencia ya no es una opción, sino una condición”.

Todos los grandes desafíos existenciales que enfrenta la humanidad hoy son de escala planetaria: cómo gestionar la IA, el cambio climático, la proliferación nuclear, las pandemias y las migraciones globales con tantas personas en movimiento. Todos estos desafíos requieren una colaboración a escala planetaria. O lo resolvemos pronto, o nos encaminamos juntos hacia un siglo realmente nefasto.

En Minnesota, asistí a una charla de Ian Bassin, fundador y director ejecutivo de Protect Democracy, una organización sin fines de lucro que trabaja para garantizar la integridad electoral. En una conversación posterior, me contó una historia que reflejaba a la perfección el poder, el peligro y la importancia de lo sucedido.

«Una residente de Minnesota de toda la vida compartió conmigo dos lecciones que aprendió al presenciar el reciente ataque federal contra su ciudad natal», dijo Bassin. «La primera fue la impactante constatación de que "no hay ninguna red de seguridad bajo nosotros". Había pasado toda su vida dando por sentado que, bajo la estructura visible de leyes e instituciones, existía un mecanismo de protección, unas salvaguardas que evitarían una caída en lo impensable. Ver a agentes federales enmascarados secuestrar a sus vecinos y dispararles con impunidad la obligó a enfrentarse a la realidad de que tal red no existe».

Pero la otra lección que Bassin extrajo de Minnesota fue que, ante la falta de medidas de seguridad sólidas, «ver a ciudadanos comunes apoyándose mutuamente —ofreciendo refugio, vigilando, llevando en coche a los hijos de familias en peligro al colegio— le infundió un tipo diferente de confianza. No que los controles formales nos vayan a salvar, sino que la solidaridad sigue siendo un recurso renovable; que somos y podemos ser nuestra propia red de seguridad». ROBERT REICH es economista y profesor de l,a Universidad de California en Berkeley. Este artículo se publicó en Substack el 15 de marzo de 2026.















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