lunes, 8 de junio de 2026

DEL CAFÉ DE SOBREMESA. NUESTROS ANTEPASADOS INDOEUROPEOS NOS DESPRECIAN, POR SERGIO DEL MOLINO. 8 DE JUNIO DE 2O26

 






He gozado como un guerrero prehistórico en plena orgía de aplastar cráneos con la lectura de Lengua madre, un ensayo de divulgación de Laura Spinney que, a vista de lomo, no debería despertar más pasiones que un seminario universitario con pausa para el café a media mañana. El libro resume todo lo que se sabe sobre el indoeuropeo, sin rebajar el rigor lingüístico ni la complejidad de las disciplinas involucradas, que van de la filología antigua y la historia, a la genética, la arqueología y la química. Supongo que no se lo estoy vendiendo bien. No sé cuántos de ustedes han dejado ya de leerme ni cuántos están a punto de hacerlo por no dejar el párrafo a medias. Si queda alguien ahí después del punto y aparte, confío en que no se contenten con leerme a mí y corran a buscar el libro que mejor explica las turbulencias de hoy.

Empecemos por lo básico, la llamada «hipótesis indoeuropea». A mediados del siglo XVIII, Williams ‘Oriental’ Jones obtuvo una plaza de juez del Imperio británico y fue destinado a la India, su lugar soñado. Además de jurista, Jones era filólogo y estudioso de las lenguas. Ya había aprendido árabe y persa, había traducido a varios poetas medievales al inglés y, nada más llegar a la India, se puso a estudiar sánscrito, el equivalente indio al latín: una lengua muerta de la que proceden las lenguas indias modernas (el hindi, lengua oficial hoy) y que se mantiene en la liturgia religiosa porque los Vedas, los libros sagrados del hinduismo, están escritos en ella.

Jones debía de tener un oído finísimo, porque detectó enseguida unas semejanzas con el griego antiguo y el latín, tanto en el vocabulario como en la gramática. Los números, por ejemplo, suenan muy parecidos en las tres: unus – duo – tres en latín, ena – dyo – tría en griego y ekam – dve – trini en sánscrito. Tras años de estudio, concluyó que esos parecidos solo podían explicarse por un antepasado común, una lengua desaparecida antes de la invención de la escritura (o invenciones: la escritura se ha inventado en varios sitios y momentos históricos diferentes y sin relación entre sí) que llamó indoeuropeo.

Desde entonces, los lingüistas han recorrido un camino lento y frustrante de reconstrucción de esa lengua primigenia, llegando al consenso de que la mayoría de las lenguas habladas hoy proceden de ella: todas las europeas, salvo el euskera y el húngaro, y muchas asiáticas, como el persa, el armenio y el hindi. Dos tercios de la humanidad hablan una lengua indoeuropea. Hasta hace veinte años, poco más se sabía de ella. Los avances eran muy lentos porque el método de reconstrucción exigía unas operaciones muy minuciosas basadas en el estudio de los documentos escritos más antiguos, a partir de lo cuales se proyectaban raíces léxicas, estadios primitivos de lenguas muertas sucesoras del indoeuropeo. Así, hasta llegar al indoeuropeo. Hoy se ha reconstruido un corpus de unas 1.600 palabras indoeuropeas que, en las convenciones científicas, se escriben con un asterisco, para indicar que no hay registro escrito de ninguna de ellas.

No se sabía quiénes fueron los hablantes de esa lengua, ni cuándo se habló ni dónde ni cómo se expandió. Aún hoy hay una disputa: aunque la mayoría de los expertos creen que se difundió del oeste al este, es decir, de Europa a la India, un pequeño grupo de científicos (apoyados por el gobierno nacionalista indio) sostiene que fue al revés, que salió de la India y llegó a Europa. Hasta que una revolución científica cambió el panorama. En veinte años, se ha aprendido más sobre el indoeuropeo que en todo el tiempo anterior, y lo que se sabe es fascinante.

A los esfuerzos eruditos de los lingüistas se han añadido los de los genetistas, capaces de analizar con mucha finura el ADN antiguo y de emparentar y rastrear huesos de hace miles de años, y los avances de la química aplicados a la arqueología, que permiten conocer la dieta de un individuo estudiando los isótopos de su placa dental. Esto es importantísimo: saber si un individuo de hace 10.000 años bebía leche o tomaba queso o bebía alcohol es determinante para saber cómo era la cultura en la que vivía.

Un ejemplo hipotético de lo poderoso que es esto: el arqueólogo puede determinar si esa cultura conocía el queso, lo cual allana el camino al lingüista para determinar si tenían o no una palabra para «queso». Es importante si la palabra es vernácula o un préstamo, pues lo primero significaría que aprendieron a hacer queso por su cuenta, y lo segundo, que un grupo humano de otra lengua les enseñó a hacer queso y les prestó la palabra para llamarlo. Esto permite establecer relaciones entre lenguas y determinar cómo se mueven y se imponen unas a otras. Por último, el genetista puede determinar si ese individuo tiene parientes en otro yacimiento, lo cual indicaría cómo se mezclaron esos grupos, quizá para formar una cultura híbrida.

Aquí viene el redoble de tambor: tras procelosos estudios y hallazgos y disputas en congresos, se ha planteado una hipótesis desconcertante: el protoindoeuropeo, la lengua más antigua que el indoeuropeo, de la cual este procede, era un idioma hablado por un grupo de unas cien personas. Cien nómadas que vivían en las llanuras de lo que hoy es Ucrania, al este del Dniéper, en ese trozo de tierra hoy bombardeado e invadido por Rusia. Su expansión, su comercio, su descendencia y sus ansias de recorrer mundo llevaron a que ahora yo escriba esto con palabras y estructuras gramaticales directamente heredadas de las que usaban ellos.

Si tres quintos de la humanidad hablamos en esencia una misma lengua que ha mutado de cientos de maneras posibles, ¿a qué vienen los miedos al Coco de los inmigrantes? ¿Qué esencias tememos perder, si somos el resultado de mil cruces y bastardías procedentes de un mismo origen, un puñado de tipos de las estepas pantanosas del este de Europa? ¿A qué ficción endeble y fugaz nos aferramos? Leer Lengua madre hace que todas las diatribas racistas y lacrimosas de hoy suenen vacuas. Nuestros antepasados, los hablantes del indoeuropeo, nos mirarían con asco: menuda civilización de castillos de naipes, dirían. Tienen de todo y lo temen todo. Hay que estar a la altura de esos ancestros. Hay que espabilar. Sergio del Molino es escritor. Revista Ethic, 29 de mayo de 2026.






















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY LUNES, 8 DE JUNIO DE 2026

 


























DEL ARCHIVO DEL BLOG. DEL LIBERTICIDIO DE INTERNET, POR CÉSAR ANTONIO MOLINA. PUBLICADO EL 28 DE JUNIO DE 2017

 







Vivimos una época en la cual todas las crisis se han juntado. En otros tiempos las crisis eran de sectores y abarcaban geografías diversas. Hoy también la crisis se ha globalizado. Aquello escrito por Paul Valéry en La crisis del espíritu, que por el año 1919 todavía parecía premonitorio "Nosotras, las civilizaciones, sabemos ahora que somos mortales", ya es una realidad, dice el escritor y exministro de Cultura César Antonio Molina en un reciente artículo en el diario El Mundo.

¿Qué libertad de decisión conservan los estados frente al poder de las entidades supranacionales?, se pregunta Molina. Crisis empresarial y del capitalismo. Crisis de las ideologías, crisis de los partidos que las representan y de la propia democracia, pérdida de los valores morales de las sociedades, peligros para muchas libertades duramente conseguidas y la transformación del ciudadano en empleado-consumidor. Crisis de la solidaridad y de la humanidad, desarrollo incontrolado del individualismo más feroz. En vez de compañeros que trabajan para el bien común ahora antagonistas que defienden únicamente sus intereses a costa de lo que sea. Crisis de la fe y, lo que aún es peor, de la razón. De la fe a través de las religiones moderadas que contenían los sentimientos y las pasiones de sus feligreses. Nietzsche ya había comentado que la desaparición de la idea de Dios podía conducir a mucha gente a pensar que ya todo estaba permitido, por ejemplo, el nihilismo dostoievskiano. También se creyó bienintencionadamente que el ateísmo nos conduciría a la paz y a la desaparición de las injusticias, pero tampoco fue así: millones de asesinatos en su nombre. 

Curiosamente, hoy muchos símbolos religiosos se han convertido en referentes laicos, por ejemplo, los crucifijos, dice más adelante. El horror estético de Halloween es una cristianización de las fiestas paganas, la fiesta del solsticio de invierno coincidente con nuestras fiestas de todos los santos y del día de difuntos. Los monoteísmos fanáticos han sido fuentes de conflictos gigantescos; aún lo son. El politeísmo no fomentó las guerras de grandes dimensiones, incluso las primeras persecuciones cristianas lo fueron por el aspecto revolucionario que tenían. La inspiración pagana sí influyó en algunas de las ideologías totalitarias (fascismo-nazismo), pero no en su ideología sino en sus rituales. A la crisis de la fe se unió la de la razón laica. El Estado fracasa en el cuidado de sus ciudadanos y esa masa toma conciencia de su orfandad y comienza a moverse sin dirección conocida. La masa se desasosiega, se desideologiza y se uniformiza en torno a otros valores violentos y prerrevolucionarios. Tampoco la confianza en el desarrollo tecnológico lo calma todo. ¿Eran progresistas aquellos que tenían fe en el desarrollo apaciguador de la tecnología? ¿Eran reaccionarios aquellos que predicaban el retorno a la tradición bucólica incontaminada de los orígenes?

Los medios de comunicación audiovisuales, fundamentalmente la televisión, han ido acaparando espacios vacíos laico-religiosos-cívicos, añade. Y así, todo lo que allí aparece tiene un valor social así como cierta influencia en los modelos morales. Ya da igual que sea una ONG que ha salvado a cientos de personas en un terremoto, o un asesino que se deja entrevistar o una prostituta o un deportista. Todo vale con tal de ocupar un espacio en ese medio millonario en espectadores ociosos. Lo importante es que, al día siguiente, sean reconocidos por la calle no por sus méritos o deméritos, sino por el simple hecho de aparecer. Según la ciencia criminalística, a un asesino en serie lo mueve el deseo de ser descubierto y hacerse famoso, pues Dios le ha fallado. Él era, cuando existía, su principal testigo y destinatario. Ahora, a diferencia de otras épocas en las cuales la cultura jugaba un papel determinante, la sociedad a través de la televisión crea reputaciones, prestigios y popularidad. La buena fama parece estar en seria decadencia y ha sido sustituida por la notoriedad: lo importante es ser vislumbrado por nuestros semejantes, pero no sólo por lo bueno sino y, sobre todo, por lo malo, extravagante, licencioso, escandaloso... "El hecho de aparecer esposado ya no le destroza la vida a nadie" (Umberto Eco, De la estupidez a la locura).

De entre los nuevos ídolos que han ido surgiendo para suplantar a las antiguas fes, comenta poco después, se encuentran las redes sociales, producto de las nuevas tecnologías. Twitter, por ejemplo, es una fe de vida. Quien no está en Twitter no existe, yo mismo sin ir más lejos. Tuiteo ergo sum. Quedó viejo y obsoleto aquello de pienso, luego existo. La mayor parte de las opiniones expresadas en Twitter son irrelevantes y vergonzosas. Uno ya no cabe en su asombro ante semejante asamblea de sabios. Y qué se puede decir de los 140 caracteres. Sí, sí, la historia de la literatura está repleta de memorables 140 caracteres, incluso de muchos menos: el comienzo de la Eneida o del Quijote... Pero aquí pocos Virgilios y Cervantes. Bauman habla de sociedad confesional, es decir, saca a la luz pública sus interioridades para reconocerse socialmente viva. Por otra parte, especialmente en los blogs, se promociona el exhibicionismo, el narcisismo y el vouyerismo infame de gentes que no tienen nada que decir y, sin embargo, lo dicen. El filósofo polaco, refiriéndose a las redes sociales, especialmente Facebook, afirma que representan un instrumento de vigilancia del pensamiento y de las emociones ajenas que son utilizadas por distintos poderes como una función de control, gracias a la colaboración entusiasta de quienes forman parte de ellas. Así, por primera vez en la historia de la humanidad, los espiados (esclavos, siervos de la gleba, súbditos, ciudadanos, consumidores y, ahora también, espiados) colaboran desinteresadamente con los espías porque se sienten bien al saber que la gente los ve enseñando sus existencias vacías que estas actividades les llenan. Pero el exceso de información sólo produce a la larga desinformación, confusión, ruido inmenso y, también, el silencio de nuestras neuronas. Afortunadamente, como dice Eco en el volumen anteriormente mencionado, todavía las diferentes constituciones democráticas occidentales permiten no estar en la Red. Quizá en el futuro quien no lo esté será castigado. 

El poder vigilará así el pensamiento en un nuevo totalitarismo, concluye diciendo. ¿A dónde, entonces, se podrá uno exiliar?, se pregunta. La privacidad está desapareciendo y el control se está implantando como un atentado contra nuestra libertad, un término cada vez más en desuso aún especificado en nuestras frágiles constituciones. Control a través del móvil, la tarjeta de crédito, el ordenador, las cámaras de vigilancia. No nos olvidemos que el Gran Hermano orweliano era un dictador. Los ciudadanos también se están convirtiendo en figurantes de un guión escrito por otros. La sociedad televisiva ha transformado lo reprobable en irreprochable. La masa sucumbe porque la educación que ha recibido tiene un menor impacto cautivador e hipnótico que esas imágenes. La escuela ha dejado de ser el lugar del aprendizaje y acostumbradas las nuevas generaciones al ordenador la mayoría de esos jóvenes viven ya gran parte de su existencia en un mundo virtual. Un mundo virtual donde aparece modificado el sentido de la violencia, el sexo y los valores morales de convivencia democrática.Realmente, ¿para qué se utiliza internet? Hasta ahora las páginas más consultadas son las pornográficas, con millones de visitas de diferencia con respecto a materias de otro tipo. Así internet estimula el deseo frente a la inteligencia. También la violencia tiene un lugar primordial. Y todo sin apenas control, y todo permitido, y todo accesible a cualquier tipo de edad. ¿Cómo educar a la juventud deseducándola? Vivimos en medio de una crisis profunda y generalizada a la que no le estamos dando respuestas, y los jóvenes en su soledad se confían a la compañía de las redes sociales. Sus cerebros ya son parte de estos otros electrónicos porque no son capaces de formular un pensamiento por cuenta propia. Internet es la pereza frente al esfuerzo, internet es, en muchos sentidos, una forma de liberticidio.























DEL POEMA DEL DÍA. JUVENTUD, POR LUIS MARTÍN-SANTOS. 8 DE JUNIO DE 2026

 









JUVENTUD



Siento ansias de algo imposible,

siento ansias que no sé expresar,

siento ansias de algo muy grande:

de luchar, de vencer y de amar.


Son vagos deseos que surgen pujantes

de las fibras más hondas de todo mi ser;

son los anhelos de pasiones vibrantes,

que quieren cuanto antes surgir y vencer.


Es todo el impulso de mi nueva fuerza,

es todo el impulso de mi juventud;

es que hay algo en mí que se esfuerza

en hacerme olvidar que hay vicio y virtud.


… … … … … … … … … … … … … … … … …


Quisiera yo alzarme en son de conquista,

contra el mundo arrogante mi reto lanzar;

asirme al atleta que con más fuerza embista

y hacerle en el suelo el polvo tragar.


Quisiera domeñar yo solo a las fieras,

a los leones salvajes mi yugo imponer,

y saltando a la grupa de fieras panteras,

en su dura cabeza furioso morder.


Quisiera recorrer mil tierras ignotas,

los mares profundos quisiera surcar,

y después de las nubes de húmedas gotas,

quisiera los astros también visitar.


Quisiera luchar mil batallas triunfantes,

y después en más guerras audaz combatir;

marchar de victoria en victoria,

y antes que ser derrotado quisiera morir.


Quisiera ser César o Aníbal o Marte,

Aquiles o Héctor, o a la vez los dos;

el que a todos venciera en fuerza y en arte;

si pudiese quererlo…, quisiera ser Dios.


Quisiera en el mundo buscar la más bella,

con mi fuerza arrogante su amor conquistar,

y luego, entre flores, a solas con ella,

un beso en sus labios rojísimos dar.


… … … … … … … … … … … … … … … …


Yo no sé si esto que quiero debiera quererlo,

ni por qué siento en el alma esta ansia fatal;

ni jamás lograré llegar a saberlo,

pues ya no distingo del bien ni del mal.


Y es que muy dentro en mí mismo,

sin poderlo querer ni evitar,

siento ansias de algo muy grande,

siento ansias que no sé expresar,

siento ansias de algo imposible:

de luchar, de vencer y de amar.


***



LUIS MARTÍN-SANTOS (1924-1964)

poeta español



***



Luis Martín-Santos Ribera (Larache, protectorado español de Marruecos, 11 de noviembre de 1924-Vitoria, 21 de enero de 1964) fue un escritor y psiquiatra español, autor de Tiempo de silencio, considerada una de las mejores novelas españolas del XX, la cual figura en la lista del periódico El Mundo de las 100 mejores novelas publicadas en español en el siglo XX.



















DEL ASUNTO DEL DÍA. LA BUENA POLÍTICA, POR ANA MARTA GONZÁLEZ. 8 DE JUNIO DE 2026

 







Sostener una convivencia política próspera e inclusiva exige atender a muchos frentes muy distintos. Salvados unos mínimos, la importancia relativa que los ciudadanos concedemos a cada uno esos frentes varía en función de nuestra situación socioeconómica y nuestras prioridades éticas, de las expectativas que abrigamos y las responsabilidades que asumimos en cada momento de nuestra vida. Presumimos que una ciudadanía informada, tanto de los hechos, como de los programas de los distintos partidos, orientará su voto conforme a lo que, ponderadas todas las cosas, estima más importante en ese momento. Sin embargo, padecemos una saturación de información irrelevante y anecdótica que oscurece el panorama general, distorsiona las dimensiones reales de algunos problemas, e impide apreciar las causas y la complejidad de muchos otros.

Es el caso de la inmigración, una realidad compleja que obliga a ampliar el foco más allá de las fronteras nacionales y tomar conciencia de que los países desarrollados no somos enteramente ajenos a las dinámicas que fuerzan las migraciones masivas. En 2025, aproximadamente 117 millones de personas se desplazaron de su lugar de residencia a causa de conflictos armados; de esos 117 millones, 73 son desplazados internos; 8,4 buscan asilo político; 36 son refugiados; otros seis millones de personas necesitan protección internacional. Muchos de esos conflictos, por ejemplo en el Sahel, tienen raíces locales que arrancan de una artificial definición de fronteras durante el periodo colonial. Son conflictos que la precaria estructura estatal conformada desde entonces no ha permitido superar. Se trata de un escenario propicio a la corrupción, al terrorismo yihadista y a la presencia del crimen organizado internacional, que se lucra con el tráfico de armas, drogas y personas. Un escenario sumamente complejo que, dada la debilidad de los estados de esa región, requiere una respuesta coordinada internacionalmente, que no puede limitarse a levantar muros en los países de destino.

Por otra parte, desde 2008, aproximadamente 21,5 millones de personas se han visto obligadas a migrar debido a fenómenos climáticos que han alterado sus condiciones de vida. Según estimaciones del Banco Mundial, hasta 2050 serán 216 millones más. De hecho, los patrones migratorios contemporáneos aparecen ligados a los desafíos que plantea el cambio climático. Ahora bien, mientras que los 46 países menos desarrollados contribuyen el 1% de las emisiones globales de dióxido de carbono, las naciones del G-20 contribuyen el 80%. Una ciudadanía éticamente responsable no puede ignorar estos datos. Sabemos que no faltan negacionistas del cambio climático incluso entre quienes se verán afectados por él. La inercia es poderosa: no es fácil modificar juicios y prácticas socialmente asentados. Pero cualquier persona que se beneficia de la ciencia en tantos otros aspectos de su vida no debería despreciar lo que dice la ciencia en esta materia. Los ciudadanos de a pie, que en el día a día experimentan otro tipo de presiones, no están en condiciones de procurar una respuesta articulada a la magnitud del problema: tienen suficiente con los que experimentan a diario. Sin embargo, esos mismos ciudadanos tienen derecho a esperar que los partidos políticos no sucumban a mensajes populistas que simplifican los problemas y, en cambio, cumplan su función de mediación, ofreciendo respuestas articuladas a estos desafíos.

Es hora de pedir a los políticos que hablen a la inteligencia de los ciudadanos. Que reemplacen los eslóganes fáciles con propuestas informadas, ética y técnicamente convincentes que, de una parte, expliquen cómo asegurar una integración adecuada de los migrantes que llegan a nuestro país —a la Unión Europea, en realidad— respetando la naturaleza de nuestro Estado de derecho. Y, de otra, contribuyan a resolver las causas que están en el origen de esos fenómenos migratorios, consensuando políticas responsables en materia de adaptación climática y de ayuda al desarrollo y que también pongan freno a la carrera armamentística.

Desde la guerra del Peloponeso sabemos cómo es interpretada la fortificación de un pueblo por parte de sus vecinos. La “paz armada” de entreguerras debería constituir un recordatorio de lo que viene después de que un bien tan precioso como la paz se confía a estrategias disuasorias. En abril, en el marco de una vigilia de oración por la paz, el papa León XIV se pronunciaba con palabras claras, que no por ser espirituales deberíamos despachar como idealistas, porque se hacen eco del sentir de una muchedumbre silenciosa. “Sin duda”, decía, “los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! Siéntense en mesas de diálogo y de mediación, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”. El Pontífice continuaba subrayando la responsabilidad, no menos importante, que incumbe a todos, “hombres y mujeres de tantos países diferentes: una inmensa multitud que repudia la guerra, con hechos, no sólo con palabras”. Y exhortaba a quienes participaban de esa vigilia, a construir la paz “en los hogares, en las escuelas, en los barrios, en las comunidades civiles y religiosas, quitándole terreno a la polémica y a la resignación con la amistad y la cultura del encuentro”. Así resumía esta doble exhortación: “Volvamos a creer en el amor, en la moderación, en la buena política”.

La próxima visita del Papa a nuestro país, señalada por una visita a Canarias, al Congreso de los Diputados, y al templo de la Sagrada Familia en Barcelona, puede ser una ocasión para reflexionar sobre estas palabras, que interpelan a la conciencia y precisamente por eso deberían encontrar eco en nuestra convivencia civil y política. Ana Marta González es catedrática de Filosofía de la Universidad de Navarra y miembro ordinario de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales. El País, 4 de junio de 2026.




















BONS DIES. SALUTACIONS A LES LLENGÜES DE LA MEVA PÀTRIA. AVUI DILLUNS, 8 DE JUNY DE 2026, EN CATALÀ

 





Hola, bon dia de nou a tots i feliç dilluns.Espero que hagin passat un bon cap de setmana. La primera de les notícies de setmana que comença no podia ser més decebedora: La fi de l'Europa oberta; la UE aposta pels murs i els camps de deportació de migrants i endureix la seva política migratòria i consolida el gir cap a l'externalització en plena crisi demogràfica europea. Algunes veus parlen de “trumpització”. I als Estats Units tot igual pitjor: L'alcalde de Minneapolis, sis mesos després de la presa de Trump de la seva ciutat, afirma que el perill d'una nova invasió segueix aquí. El demòcrata Jacob Frey, que va ser un símbol de la resistència que va expulsar de Minnesota la policia migratòria de la Casa Blanca, afirma: "No ho visc com un triomf; van morir dos veïns". Aquesta tarda parlem dels actes del papa Lleó XIV a Madrid: Un insòlit auditori de la societat civil per demanar “escolta, diàleg i respecte”; D'Antonio Banderas a representants de la cultura, l'esport i el treball parlen amb Lleó XIV de principis i valors fora del paper habitual. “Gràcies per la seva valentia, per donar veu als que no tenen veu”, diuen els sindicats. Tamaragua, amics meus. Que passin un bon dia. Espero que les entrades del bloc d'avui siguin del vostre interès. Ens veiem demà de nou si la deessa Fortuna ho permet. HArendt














ENTRADA NÚM. 10731

domingo, 7 de junio de 2026

PERSONAL: MI PROYECTO DE LECTURAS PARA EL AÑO EN CURSO. 7 DE JUNIO DE 2026

 






PLAN DE LECTURAS. INVIERNO 2025-OTOÑO 2026

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INVIERNO, 2025/2026

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LA FUGITIVA (A LA BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, T. VI), de Marcel Proust (leída).

HANNAH ARENDT, UNA BIOGRAFÍA INTELECTUAL, de Thomas Meyer (leída).

IDENTIDAD Y AMISTAD, de Emilio Lledó (leída).

EL TIEMPO RECOBRADO (A LA BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, T. VII), de Marcel Proust (leída). 

APOLOGÍA DE SÓCRATES, de Platón (leída).

WALDEN, de Henry David Thoreau (leída).

LOS GRANDES CEMENTERIOS BAJO LA LUNA, de George Bernanos (leída).

EL GRAN GATSBY, de F. Scott Fitzgerald (leída).

LA MARAVILLOSA HISTORIA DEL ESPAÑOL, de Francisco Moreno (leída).

FEDÓN, de Platón (leída).

SONETOS DE AMOR, de William Shakespeare (leída). 

ANA NO, DE Agustín Gómez Arcos (leída).

CAMINAR, de Henry David Thoreau (leída).

(Trece lecturas completadas).

     


PRIMAVERA, 2026

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LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO, de Byung-Chul Han (leída).

ENEIDA, de Virgilio (leída).

BIOGRAFÍA DEL SILENCIO, de Pablo D’Ors (leída).

TRISTRAM SHANDI, de Laurence Sterne (leída).

CRÓNICA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, de la Real Academia Española (leída).

COMERÁS FLORES, de Lucía Solla (leída).

SAN MIGUEL, BUENO Y MÁRTIR, de Miguel de Unamuno (leída).

EL ARTE DE TENER RAZÓN, DE ARTHUR SCHOPENHAUER (leída).

SUITE FRANCESA, de Irène Némirovsky (leída).

ANTOLOGÍA GENERAL, de Pablo Neruda (leída).

EL PERIÓDICO DE LA DEMOCRACIA, de Javier Cercas (leída).

CÓMO EL MUNDO CREÓ OCCIDENTE, de Josephine Quinn (leída).

ANTOLOGÍA EN VERSO Y PROSA, de Gabriela Mistral (leyendo ahora).

MARTÍ EN SU UNIVERSO, de José Martí (pendiente de lectura).

POEMA DE GILGAMESH, Anónimo (leyendo ahora).

(Doce lecturas completadas y tres pendientes).



VERANO, 2026

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LENGUA MADRE, de Laura Spinney (pendiente de lectura).

ORIGEN Y META DE LA HISTORIA, de Karl Jaspers (pendiente de lectura).

LA DECADENCIA DE OCCIDENTE - 2 TOMOS, de Oswald Spengler (pendiente de lectura).

ARTE SONORA, de Auserón (pendiente de lectura).

UNA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA, de Jürgen Habermas (pendiente de lectura).

HISTORIA ALTERNATIVA DE LA FELICIDAD, de Juan Antonio González Iglesias (pendiente de lectura).

POLÍTICA Y FICCIÓN, de Jorge Lagos y Pablo Bustinday (pendiente de lectura).

ESCRITOS 6, de Soren Kierkegaard (pendiente de lectura).

¿TIENE FUTURO LA VERDAD? de Georg Steiner (pendiente de lectura).

UN CABALLERO EN MOSCÚ, de Amor Towles (pendiente de lectura).

MANIFIESTO POR UNA DEMOCRACIA RADICAL, de Jordi Sevilla (pendiente de lectura).

GALDÓS, Yolanda Arencibia (pendiente de lectura).

CONTRA EL ESTADO, de James C. Scott (pendiente de lectura).

MOMO, de Michael Ende (pendiente de lectura).

LA MEMORIA RECUPERADA, de Antonio Iglesias (pendiente de lectura).

(Dieciséis lecturas pendientes).


OTOÑO, 2026

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ERASMO Y ESPAÑA, de Marcel Bataillon (pendiente de releer).

ULISES, de James Joycee (pendiente de releer).

ENSAYOS, de Michael de Montaigne (pendiente de releer).

OBRAS COMPLETAS, de Esquilo, Sófocles y Eurípides (pendiente de releer).

IBIS, de Vargas Vila (pendiente de releer).

ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA, de Friedrich Nietzsche (pendiente de releer).

¿QUÉ ES LA POLÍTICA?, de Hannah Arendt (pendiente de releer).

LA REPÚBLICA, de Platón (pendiente de releer).

ANTOLOGÍA GENERAl, de Pablo Neruda. (Pendiente de releer).

(Nueve lecturas pendientes).

TOTAL DE LECTURAS PROGRAMADAS EN EL AÑO: 50.


7 DE JUNIO DE 2026