viernes, 6 de febrero de 2026

SALUTACIONS A LES LLENGÜES DE LA MEVA PÀTRIA. AVUI, DIVENDRES, 6 DE FEBRER, EN CATALÀ

 






Hola, bon dia de nou a tots i feliç divendres. Enfilem ja el segon final de setmana de febrer i la inestabilitat, aquesta vegada meteorològica, no dóna treva a aquesta vella terra habitada que és la península Ibèrica. A les illes Canàries, malament que bé, anem escapant… Els déus ho permetin. Anem amb les entrades del bloc d'avui. La primera, del filòsof Manuel Cruz, en què ens adverteix que l'abusiva identificació entre ser conservador i el franquisme ha portat a situar erròniament l'independentisme a l'hemisferi progressista, quan en realitat és pura reacció. La segona és un arxiu del bloc del febrer del 2023, de l'historiador Nicolás Sesma, professor a França, que explicava que dues alumnes li havien preguntat per què les explicacions sobre les eleccions generals del 16 de febrer del 1936, que van donar com a resultat el triomf del Front Popular i que avui es commemoraven, no coincidien amb la versió existent a Wikipedia. El poema del dia, a la tercera, es titula Poema 8, De nou Afganistan, i és del poeta espanyol Javier del Prado. I la quarta i última, com sempre, són les vinyetes d'humor del bloc. Només per avui, ens veiem demà de nou amb la vènia de la deessa Fortuna. Tamaragua, amics meus. Sigueu feliços, si us plau; lluitin per ser-ho. Petons. Els vull. HArendt














ENTRADA NÚM. 9827

DE CALLAR, PERO NO APOYAR

 







La abusiva identificación entre ser conservador y el franquismo ha llevado a situar erróneamente al independentismo en el hemisferio progresista, escribe en El País (03/02/2026) el filósofo Manuel Cruz.

Si alguien que se tiene a sí mismo como de izquierdas no siente auténtico y genuino pavor ante la, según parece, inminente llegada al poder de la extrema derecha, lo suyo es que experimente una profunda preocupación interior y que se haga algunas preguntas de calado como las siguientes: ¿estaré contribuyendo con mi escepticismo a blanquear el fascismo? ¿Me habré constituido, sin pretenderlo en absoluto, en cómplice de una de las más siniestras corrientes políticas del siglo XX? ¿Me serán de aplicación en el futuro las conocidas palabras de Martin Niemöller (ya saben: “Primero vinieron por los socialistas, y no dije nada, porque yo no era socialista / Luego vinieron por los sindicalistas…“, etcétera), de los que se hacen acreedores los tibios de todas las épocas? O, más grave aún: ¿mereceré de pleno derecho ser incurso en ese universo que algunos han dado en denominar la fachosfera?

Son preguntas ciertamente preocupantes y de no fácil respuesta, sobre todo habida cuenta de que los contornos de dicho universo, lejos de ser mínimamente estables, van variando de manera constante a medida que varían los intereses de quienes se han arrogado el monopolio de la defensa ante su amenaza. Hasta el punto de que entienden que cualquier cosa que no sea alinearse con las posiciones que ellos sostienen equivale a hacerle el juego al enemigo. Así, no es raro que aquel que en un determinado momento se ajustó fielmente a lo sostenido por los que tenía por los suyos, se vea expulsado a las tinieblas exteriores y señalado como sospechoso de criptofascismo o cosa parecida si continúa sosteniendo lo mismo después de que esos presuntos suyos hayan decidido abandonar su punto de vista inicial y asumir exactamente el contrario.

Los últimos años han proporcionado abundantes ejemplos que servirían para ilustrar la deriva que ha seguido el debate público a este respecto. Probablemente, los relacionados con la inmigración —uno de los temas favoritos, como es bien sabido, de la extrema derecha— sean los que muestren con mayor claridad lo errático, cuando no contradictorio, de la mencionada deriva. Pensemos, por poner un caso solo en apariencia menor ocurrido en nuestro país, en el cambio radical en lo relativo a la información que ha de proporcionar la policía acerca de la nacionalidad de los presuntos delincuentes. Hasta ayer mismo, como aquel que dice, la tesis oficial en Cataluña era idéntica a la sostenida por el Ministerio del Interior español, a saber, que hacer público en los medios de comunicación dicha información solo servía para estigmatizar a todo un colectivo, sin aportar ninguna información efectivamente relevante. Se trata de un argumento atendible, desde luego, pero que ha sido abandonado por la policía catalana en beneficio del contrario, esto es, el de que la mejor manera de combatir los bulos es precisamente difundir esa información. Tan espectacular viraje resulta llamativo, si tenemos en cuenta que tanto el Gobierno de la Generalitat como el central son en este momento del mismo signo ideológico-político.

Por paradójico que a primera vista pueda parecer, es precisamente la complejidad de la situación catalana la que mejor permite mostrar hasta qué punto no terminan de ser coherentes buena parte de los argumentos más utilizados en el debate público acerca de la extrema derecha. Ello se hace patente cuando comprobamos la muy diferente actitud que un sector no despreciable de ciudadanos catalanes mantiene con dicha extrema derecha, según se trate de la autóctona o de la foránea. Porque está de sobras acreditado que muchos de los que se declaran horrorizados por completo ante el auge de Vox, no mantienen idéntica actitud cuando del partido de Sílvia Orriols se trata, hasta el punto de que abundan los alcaldes de Junts que no le harían ascos a incorporarse a las listas de Aliança Catalana, así como votantes nacionalistas que estarían dispuestos a respaldar en unas próximas elecciones a esta última formación. Su espectacular auge, del que dan cuenta todos los sondeos sin excepción, y el hecho de que sin duda la principal damnificada por dicho crecimiento sea precisamente Junts, certifica que la relación entre ambas fuerzas políticas es, a grandes rasgos, simétrica a la que mantienen en España el PP y Vox.

Pero no es ni mucho menos una cuestión sin importancia el que en modo alguno el votante actual de Junts (o antaño el de Convergència) aceptaría ser homologado con el PP o, en general, con un partido de derechas. Es sabido que un sector relevante de sus militantes no solo no se consideran conservadores, sino que incluso pueden llegar a declararse progresistas. El hecho de que entre ellos los pueda haber que, considerándose así, no tendrían, llegado el caso, graves inconvenientes en votar a la extrema derecha catalana prueba que su relación con esta es más compleja y matizada de lo que se suele pensar, lejos de las groseras simplificaciones al uso.

Por lo pronto, no cabe soslayar que ha sido la izquierda la que, ya desde la época de Zapatero, ha manifestado gran interés en potenciar la identificación entre el PP y el franquismo, como si la sustancia de ser conservador pasara en exclusiva por la identificación con aquel régimen autoritario. Uno de los efectos de tan abusiva identificación era que, por defecto, el nacionalismo y el independentismo quedaban ubicados en el hemisferio progresista, como en tantas ocasiones hemos tenido la oportunidad de escuchar en los últimos años, especialmente cuando se festejaban como propios sus buenos resultados con la consigna “¡somos más!”, tan celebrada por algunos.

A pesar de lo políticamente ruinosa que le está resultando a la izquierda la identificación entre derecha y franquismo, a la vista está que ha decidido perseverar en ella, introduciendo así en el debate político notables dosis de confusión. Porque incluso en el supuesto de que aceptáramos que la querencia autoritaria de Vox constituye una genuina amenaza para el sistema democrático, no parece que quienes mejor nos pueden ayudar a defenderlo vayan a ser los que perpetraron un (tan fugaz como ridículo) golpe de Estado en 2017, violentando por completo la legalidad vigente. Al igual que no termina de verse que se pueda considerar que forman parte de un mismo bloque progresista fuerzas políticas como las nacionalistas y algunas independentistas que, en el mejor de los casos, consideran y tratan como ciudadanos de segunda a quienes no participan de su modelo de país y, en el peor, en clara sintonía con Orriols, los expulsarían directamente del territorio en el supuesto de que pudieran (en más de una ocasión altos dirigentes de Junts han invitado a “volverse a su tierra” a políticos o figuras públicas nacidos fuera de Cataluña que discrepaban del discurso soberanista oficial).

Sin dificultad se comprenderá, volviendo al arranque del presente texto, la perplejidad de todos aquellos que, precisamente por no experimentar el pavor que parece prescrito en determinados ambientes ante el auge de la extrema derecha, se ven señalados como sospechosos de coquetear con la misma. Cuando son ellos los que sospechan de unos anuncios catastrofistas que, esgrimidos por según quién, solo cabe considerar, siendo muy benévolos, como engañosos por interesados. Resumamos la cosa con una cierta rotundidad para evitar innecesarios malentendidos: no cuestiono en absoluto, quede claro, que el auge de la extrema derecha deba preocuparnos; solo digo que los ciudadanos constitucionalistas de izquierdas que viven en territorios hegemonizados por el discurso nacionalista no temen mucho más a ese futuro que se les dibuja con tintes tenebrosos que a lo que ya conocen desde hace demasiado. Y a lo máximo a lo que parecen aspirar a estas alturas es a que lo peor no se repita. Por eso callan, pero no apoyan.












ENTRADA NÚM. 9826

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, LAS REIVENCIONES DE LA HISTORIA. PUBLICADO EL 21/02/2023

 







La señal de alarma se produjo al salir de clase. Dos alumnas se acercaron a preguntarme por qué las explicaciones sobre las elecciones generales del 16 de febrero de 1936, que dieron como resultado el triunfo del Frente Popular y que hoy se conmemoran, no coincidían con la versión existente en Wikipedia. Efectivamente, a diferencia de la entrada en español sobre la efeméride, detallada, rigurosa y que da cuenta de los distintos libros que se han ocupado del tema, la entrada en francés sobre los últimos comicios libres celebrados en España hasta 1977 solamente cita una fuente: 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular.
Esta obra, de la que son autores dos historiadores profesionales, Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa, fue contestada desde su publicación en 2017. Prestigiosos investigadores, como Enrique Moradiellos y Eduardo González Calleja, señalaron rápidamente las carencias de su metodología, su gusto por seleccionar ejemplos que les convenían e ignorar todos aquellos que los contradecían, así como sus numerosos juicios morales y presentistas. Pero si los usuarios-editores de Wikipedia en España se hicieron eco de estas críticas, en Francia, convertida últimamente en el foco del revisionismo sobre la historia contemporánea española, la entrada sigue inamovible. Y no es la única, un rápido barrido por otras temáticas sensibles presenta la Segunda República como un mero periodo de pre-Guerra Civil.
Lo peor de todo es que, en realidad, bastaría con leer la polémica obra para desmentir esta visión. Sus autores reconocen que la violencia “estorbó, pero no impidió, la competición democrática” y que todas las fuerzas políticas coincidieron en que la “votación se había celebrado correctamente”. Ni siquiera dando por ciertas todas las irregularidades que denuncian se habría modificado el resultado final de las elecciones. La pregunta, entonces, es obvia: ¿por qué titular el libro de manera contradictoria con sus propias conclusiones?
La probable respuesta es que, en el fondo, los resultados de las investigaciones dan igual, lo importante es que los titulares coincidan con tus ideas preconcebidas o con el mensaje político que deseas transmitir. Wikipedia, Twitter y los medios y periodistas que rotulan sin verificar sus fuentes harán el resto. Y una vez se haya instalado el mensaje en el imaginario de tu público, nadie querrá atender a razones, explicaciones ni matizaciones. El relato de la historia es un elemento más de un juego peligroso, construir una serie de antecedentes que sirvan de sustrato previo para poder justificar más fácilmente tus acciones en el presente.
Por supuesto, es una táctica antigua y estos autores no han sido los primeros ni los únicos en utilizar la titulación de manera poco ética y nada profesional. Por citar otro ejemplo reciente. En una buena investigación, los historiadores David Martínez Fiol y Joan Esculies estudiaron detenidamente el caso de los combatientes catalanes voluntarios en los ejércitos aliados durante la Gran Guerra, tradicionalmente cifrados en varios miles por el relato del independentismo, y concluyeron que la documentación disponible apenas permitía hablar de un millar de personas. Sin embargo, editores y autores optaron por titular la obra como 12.000! Els Catalans a la Primera Guerra Mundial, es decir, todo lo contrario de lo que acababan de demostrar. Argumentaron que se trataba de una ironía, pero es un modo de expresión que cotiza muy a la baja en internet.
Sin ironías, la Segunda República fue la primera democracia parlamentaria existente en España. Tuvo muchas deficiencias y problemas, como todos los sistemas democráticos de su tiempo, ninguno de los cuales sería hoy en día considerado una “democracia plena”. A pesar de todo, sus avances fueron decisivos, desde el pleno sufragio femenino a la creación del Tribunal de Garantías Constitucionales, pero sobre todo la verdadera alternancia en el poder. Fue la primera vez que los gobiernos perdieron elecciones legislativas que habían convocado. Aceptar la alternancia, reconocer que tu oponente político es tu adversario, pero no tu enemigo, y que, por lo tanto, puede ocupar el poder legítimamente, es la clave de la convivencia democrática. No fue un aprendizaje fácil. La derecha monárquica se negó a hacerlo e intentó sin éxito un golpe militar en 1932. Buena parte de la izquierda no aceptó perder las elecciones de 1933 e intentó una insurrección en 1934, siendo duramente reprimida y encarcelada por ello. Es exactamente la misma resolución que habrían merecido los protagonistas del golpe de Estado de julio de 1936. Salir de la dicotomía entre amigo y enemigo fue uno de los elementos esenciales de la transición a la democracia, como recordó sin titular ambiguamente la investigadora Paloma Aguilar Fernández.
No por casualidad, poner en cuestión esta tolerancia mutua es una de las principales estrategias de la nueva extrema derecha. Al comenzar su primera campaña presidencial, Donald Trump ya dejó claro que reconocer una posible derrota no entraba en sus previsiones, puso en tela de juicio la legitimidad de las elecciones al optar a la reelección y nunca pronunció un discurso de concesión al abandonar la Casa Blanca. Y otro tanto hizo Jair Bolsonaro, que cuestionó la integridad del proceso electoral en cuanto los sondeos dejaron de sonreírle. Como es bien conocido, los asaltos de sus seguidores a las sedes parlamentarias de Estados Unidos y de Brasil fueron la dramática consecuencia. Como advierten Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en otra obra de título sincero, Cómo mueren las democracias: “Las falsas acusaciones de fraude pueden socavar la confianza de la población en las elecciones y, cuando la ciudadanía no confía en el proceso electoral, puede perder fe en la propia democracia”.




















ENTRADA NÚM. 9825

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, POEMA 8, DE NUEVO AFGANISTÁN, DE JAVIER DEL PRADO

 







POEMA 8, DE NUEVO AFGANISTÁN



De Irak a Afganistán: hoy, hay razones

para seguir matando – un concierto

firmado entre Naciones. ¡Gran acierto

para llenar de paz los corazones


de los que, Unidas, tienen sus raciones

de bienestar aseguradas! Muertos,

de cruz o luna, alfombran los desiertos

con rojas y olorosas floraciones.


Si no es el coche bomba, es la redada

la que siembra la flor de la metralla…

y Europa no se entera, encanallada,


de que es su fe en la Vida la que estalla

frente al Belén falaz de su morada;

y esperando la Paz, calcula y calla.



JAVIER DEL PRADO (1940)

poeta español






















ENTRADA NÚM. 9824

DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY VIERNES, 06 DE FEBRERO DE 2026

 





















 








ENTRADA NÚM. 9823

jueves, 5 de febrero de 2026

AGURRA NIRE HERRIALDIKO HIZKUNTZETAN. GAUR, OSTEGUNA, OTSAILAREN 5A, EUSKARAZ

 






Kaixo, egun on berriro guztioi, eta ostegun zoriontsua! Azkenean, astearen erdialdera iritsi gara, eta mundua berdin jarraitzen du, hau da: txarra, baina aurrera jarraitzen du. Eta hori zerbait da. Gaurko blogeko sarrerak ikus ditzagun: lehenengoa, Anna Terrón Cusírena, Migrazio Politika Institutuko ikertzaile nagusiak, Espainiako gobernuaren erregularizazio prozesua Europako estandarrekin bat datorrela esaten diguna. Migratzaileen herrialdearen hazkundean duten papera defendatzen duten eta eskubideetan oinarritutako integrazioa sustatzen duten Europako ahots gutxietako bat da. Bigarrena 2018ko martxoko artxibatutako blog sarrera bat da, non Miguel Ángel Aguirrek, Edelman nazioarteko komunikazio eta harreman publikoetako enpresako zuzendari nagusiak, iritzi publikoan desestabilizatu, zalantzak erein edo giro jakin bat sortu nahi duten 'berri faltsuei' buruz idatzi zuen. Gaurko poemaren izenburua "Hiriak eroz beteta daude" da, Boris Rozas poeta espainiar-argentinarrarena. Eta laugarren eta azken zatia, beti bezala, umorezko marrazki bizidunak dira. Agur, lagunok. Bihar arte, Zorte Jainkoak nahi badu. Zoriontsu izan zaitezte, mesedez. Musuak. Maite zaituztet. HArendt












ENTRADA NÚM. 9822

UNA REGULARIZACIÓN DE INMIGRANTES COHERENTE CON EUROPA

 







Una regularización coherente con Europa.El Gobierno español es una de las pocas voces europeas que defienden el papel de los migrantes en el crecimiento del país, y promueve una integración basada en derechos, escribe en El País (02/02/2026). Anna Terrón Cusí, investigadora principal en el Migration Policy Institute y exparlamentaria europea. La reciente propuesta de regularización de personas migrantes en situación irregular por parte del Gobierno español constituye un giro que puede resultar sorprendente en el actual contexto europeo, donde predomina un enfoque más restrictivo en materia migratoria.

En los países receptores de inmigración ha emergido, a golpe de crisis, un amplio consenso sobre la necesidad de reformar un sistema que se ha mostrado incapaz de gestionar la actual fase de movilidad y migración internacional, de abordar los desplazamientos provocados por los conflictos modernos y de dar protección a sus víctimas. Gobiernos muy distintos en democracias liberales como Australia, Canadá, Estados Unidos, parte de América Latina, Gran Bretaña y, desde luego, la Unión Europea y sus Estados miembros, incluida España, han emprendido políticas orientadas tanto a un mayor control del acceso al territorio como a una mejor gobernanza de la migración. Por duras que hayan sido estas políticas de control o deportación, la mayor parte del espectro político de estos países ha venido aceptando, de un modo u otro, que los inmigrantes forman parte de nuestras sociedades y de sus economías abiertas, y que son sujetos de los mismos derechos que se nos aplican.

Esta visión es hoy contestada por diferentes corrientes de opinión, incluyendo quienes consideran la inmigración como algo intrínsecamente indeseable y proponen políticas disruptivas orientadas a cortar los flujos de entrada y reducir el espacio de los inmigrantes en nuestras sociedades, a pesar de su papel relevante en nuestros menguantes mercados de trabajo, nuestras economías y nuestra demografía. Desde principios de este siglo, estas propuestas vienen de la mano de una politización extremadamente negativa de la migración y los migrantes en las arenas políticas nacionales, en algunos casos, con sesgos racistas. Sin duda, esta politización ha dificultado una conversación pública racional y ha atraído a parte de los actores políticos tradicionales —no solo de la derecha— hacia sus posiciones.

El cambio más radical, sin embargo, ha llegado desde Estados Unidos, donde la segunda Administración Trump ha desplazado el foco desde la frontera hacia el interior, con una política muy agresiva de identificación y expulsión de personas en situación irregular, cuyo impacto social y humano se ha extendido al conjunto de la población migrante y, como hemos visto, también a ciudadanos estadounidenses que han querido acompañarles. También ha cambiado la narrativa. La condición de indeseable se ha deslizado, de forma especialmente problemática, desde la migración hacia las propias personas migrantes y, de forma menos estructurada, aparece a veces la raza como una cuestión de política migratoria. Esta actitud militante se ha proyectado también hacia el exterior. La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ofrece apoyo a las fuerzas políticas europeas que se comprometan a desplegar políticas que eviten que algunos países “dejen de ser europeos”.

En la Unión Europea, mientras tanto, a pesar de las diferencias internas, la política migratoria ha cristalizado en el Pacto Europeo de Migración y Asilo, centrado en la gestión común de las fronteras exteriores y en la restauración del sistema de asilo. A pesar de su enfoque en el control y la gestión ordenada, ha sido rechazado por las fuerzas abiertamente contrarias a la migración que miran a Trump como referencia. El Pacto está en pleno desarrollo normativo y debe empezar a implementarse el próximo mes de junio. En este contexto europeo e internacional se inscribe la propuesta de regularización de todos los migrantes residentes en situación irregular emprendida por el Gobierno español.

España ha desempeñado un papel clave en la adopción del Pacto Europeo de Migración y Asilo, al que ha incorporado la solidaridad con los países con frontera exterior, comprometiéndose a su vez con las aspiraciones del conjunto de reforzar el control de las mismas. A su vez, se ha distanciado de forma clara del discurso antiinmigración. El presidente del Gobierno español defiende abiertamente la migración y su papel en el crecimiento económico del país, y promueve una integración laboral de las personas migrantes basada en derechos, alineadas con el conjunto de sus políticas sociales y laborales. En el actual contexto europeo, es una de las pocas voces que se manifiesta en este sentido, y prácticamente la única que lo hace desde un gobierno. Esta regularización puede resultar chocante en una Unión que ha endurecido su lenguaje migratorio, pero no es, en absoluto, contraria al Pacto Europeo.

La regularización fue objeto de una iniciativa legislativa popular que el pasado año alcanzó más de medio millón de firmas y aunó a muy distintos actores, incluidas las principales organizaciones de la Iglesia católica. Podrán aplicar todas aquellas personas que acrediten un mínimo de cinco meses de residencia en España antes del 31 de diciembre del pasado año. Es importante señalar que el decreto abre también la posibilidad de regularizar a quienes hubiesen solicitado asilo antes de esta fecha y, voluntariamente, prefieran optar por esta vía, acortando los tiempos y asegurando un permiso de residencia y trabajo renovable. Entre los requisitos formales que se exigen, está el de acreditar que no se tienen antecedentes penales, además de no suponer una amenaza para el orden público y la seguridad.

En una economía que crece por encima de las de su entorno europeo, esta medida permite regularizar no solo a las personas sino también los puestos de trabajo existentes. Con ello, aspira a continuar una dinámica de crecimiento de las afiliaciones a la Seguridad Social que garantiza derechos laborales, cotizaciones y pago de impuestos. La solicitud de regularización viene acompañada de un permiso provisional de trabajo, algo que ha sido celebrado tanto por los empleadores, por razones relacionadas con los límites del mercado de trabajo, como por los sindicatos, por cuanto mejora la calidad del mismo, evitando vulnerabilidad y abusos.

El proceso de regularización finalizará en junio de este año, coincidiendo con la entrada en vigor del Pacto Europeo, que pretende remediar cualquier entrada irregular y toda denegación de un permiso de protección internacional con la expulsión y el rápido retorno. Las condiciones y procedimientos para cruzar las fronteras exteriores es una competencia europea. Fijar las condiciones para obtener un permiso de residencia y trabajo —y el número de personas que puede acceder a este— es una potestad de cada Estado. Usarla para poner el contador a cero va a facilitar al Gobierno español cumplir con los objetivos fijados de control de las fronteras comunes, eje del consenso político y social en la Unión, incluida España.

Sin embargo, no hay evidencias de que este consenso compartido en la mayoría de nuestras democracias para reforzar los controles de acceso al territorio y reparar los sistemas de protección y de migración se extienda a medidas de persecución o exclusión masiva de migrantes dentro de nuestras sociedades, ni que todos compartan estas estrategias. Más aún cuando en ellas pueden subyacer ideas claramente racistas o xenófobas, que contaminan inevitablemente cualquier política migratoria y violentan la democracia.

Con esta regularización, el Gobierno español cierra esa vía, proporciona seguridad jurídica a una realidad socialmente existente y facilita la aplicación del Pacto Europeo, dando respuesta a la demanda —esta sí mayoritaria— de una mejor gestión migratoria. El reto, a partir de ahora, será sostener la integración laboral y social de estos migrantes y abrir canales de migración legal.


  










ENTRADA NÚM. 9821

DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, DESINFORMACIÓN, DEMOCRACIA Y SEGURIDAD. PUBLICADO EL 10/03/2018

 








Las 'fake news' buscan desestabilizar, sembrar dudas o crear un determinado clima de opinión social, escribía hace unas semanas en El País Miguel Ángel Aguirre, director general de la empresa internacional de de comunicaciones y relaciones públicas Edelman.

Entre los acontecimientos de 2018, comenzaba diciendo, me gustaría destacar uno que probablemente no figure en las agendas oficiales y al que, sin embargo, animaría a prestar algo de atención. Hace 90 años apareció el libro Propaganda, de Edward Bernays, considerado como el primer manual teórico sobre la manipulación de masas.

Bernays, sobrino de Sigmund Freud, aplicó las teorías psicológicas de su tío al mundo real y las puso al servicio de gobiernos y corporaciones. Célebres son algunas de las estrategias que puso en marcha con notable éxito, como la normalización y extensión del consumo de tabaco entre las mujeres, denominando a los cigarrillos como “antorchas de libertad”, la asociación entre automóvil y la masculinidad o la popularización del uso del reloj de pulsera. En la parte política, Bernays asesoró a presidentes como Wilson o Eisenhower.

Edward Bernays entendía la propaganda como “el brazo ejecutivo del gobierno invisible” y asoció, sin complejos, la manipulación como una parte de la democracia: “La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizadas de las masas son un elemento importante en una sociedad democrática”. Para Bernays, quienes posean los mandos de este “mecanismo no visible de la sociedad” son los que realmente tienen el poder.

Bernays estaría hoy feliz en esta época de bulos y fake news. Su visión sobre la capacidad de moldear y activar el comportamiento de los individuos sigue plenamente vigente nueve décadas después. La lista de casos es interminable y no creo que resulte necesario extenderse en ello. Con seguir la actualidad política nacional e internacional es suficiente.

Traigo esto a colación por un asunto de relevancia para España, como ha sido la aprobación de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional 2017 por parte del Gobierno de Mariano Rajoy; un documento que supone un importante avance con respecto a la anterior ESN, que data de 2013, y donde la comunicación y todo lo que le rodea a este amplio concepto ocupa un papel central.

Para empezar, la ESN-2017 eleva la desinformación y la propaganda a la categoría de amenaza para nuestra seguridad. Se trata de un fenómeno que, como hemos visto con Bernays, no es nuevo y, sin embargo, ha adquirido un enorme protagonismo en los últimos tiempos.

Buena parte del éxito se lo debemos a la tecnología. Plataformas y redes sociales tienen una extraordinaria capacidad de expansión y amplificación a través de los denominados “espacios comunes globales”, como es el ciberespacio, de alta vulnerabilidad.

De hecho, la ESN-2017 alerta de “la utilización del ciberespacio como medio para la realización de actividades ilícitas, acciones de desinformación, propaganda o financiación terrorista y actividades de crimen organizado” y de su impacto en la seguridad nacional. Este nuevo espacio amplifica “la complejidad y la incertidumbre” y pone en riesgo “la propia privacidad de los ciudadanos”.

El hecho de incorporar la desinformación y propaganda en un primer bloque de amenazas supone un salto cualitativo y una verdadera toma de conciencia sobre la importancia de determinados métodos de manipulación e injerencia, como las fake news, cuyo principal objetivo es desestabilizar, sembrar dudas o crear un determinado clima de opinión social. Esto es, influir en el comportamiento de los individuos.

La Estrategia de Seguridad Nacional 2017 incluye, además, otras interesantes propuestas ligadas a la comunicación estratégica (en los ámbitos de la protección y la promoción), que merecen ser destacadas.

La primera de ellas descansa en el objetivo de desarrollar el modelo integral de gestión de crisis e integrarlo en el marco del Sistema de Seguridad Nacional, con el fin de “proporcionar respuestas eficaces y oportunas a las amenazas y desafíos del panorama actual”. Entre ellos se cita la amenaza terrorista o las amenazas de naturaleza híbrida, que requieren “un trabajo constante de análisis, intercambio de información y compartición de mejores prácticas”.

En este contexto, la ESN-2017 rompe una lanza por la comunicación: “La comunicación estratégica es una de las dimensiones críticas ante este tipo de situaciones, con el objetivo de transmitir a la sociedad una información veraz, ajustada y oportuna”.

La segunda propuesta, presente también en el capítulo 5 del documento, es promover una cultura de seguridad nacional. La ESN-2017 resalta la importancia de “acercar la política de seguridad nacional a la sociedad”, dado que nadie es hoy “sujeto pasivo” de la seguridad. “Una sociedad conocedora de las amenazas y desafíos para la seguridad es una sociedad mejor preparada y con mayor capacidad de sobreponerse ante las crisis a las que tenga que enfrentarse”. Para ello se plantea la creación y desarrollo de un Plan Integral de Cultura de Seguridad.

Y la tercera propuesta ligada a la comunicación es fortalecer la proyección internacional de España al entender la ESN-2017 que “proteger los intereses de España en el exterior es clave para la seguridad nacional”. Para ello, se reclama “una exigente reflexión estratégica sobre el posicionamiento” de España en los organismos internacionales en los que forma parte y “un compromiso y una participación proactiva para garantizar la mejor defensa de los intereses nacionales y de la seguridad y prosperidad del Estado y la sociedad española”.

La Estrategia de Seguridad Nacional 2017 es un documento oportuno y ambicioso. Coincido con el General Miguel Ángel Ballesteros, Director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, en que “el éxito de la ESN-2017 no reside tanto en lo que dice como en la capacidad de movilización de los niveles inferiores para que estos aborden todas y cada una de las líneas de acción establecidas”.

Por tanto, alcanzar objetivos de la ESN-2017 requerirá altas dosis de coordinación, determinación y compromiso de todos los agentes implicados: Gobierno, instituciones públicas, empresas privadas, medios de comunicación y sociedad. A fin de cuentas, y con el permiso de Edward Bernays, es un “proyecto compartido de todos y para todos”. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt























ENTRADA NÚM. 9820

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, LAS CIUDADES ESTÁN LLENAS DE LOCOS, DE BORIS ROZAS

 








LAS CIUDADES ESTÁN LLENAS DE LOCOS



No hay tiempo para mudanzas de estilo o alabanzas,

tal es la dimensión del sueño que te embiste.

Somos tantos los navegantes llamados a filas en invierno,

la parca leche que resbala por los versos

cuando apenas ha transcurrido una vida

en este pecho.

Conocí la fórmula y nadé entre las almohadas de la noche

sobre las copas redondeadas de tu cuerpo

hecho naranjos,

este continente violento que una vez coronaste

ha estallado en mil pedazos

al romper contra el arrecife

de todos los noviembres.

Y mientras tanto,

las ciudades están llenas de locos

con revólveres de espuma

apuntándose a la boca.





BORIS ROZAS (1976)

poeta hispano-argentino






















ENTRADA NÚM. 9819