lunes, 15 de junio de 2026

DEL CAFÉ DE SOBREMESA. CÓMO RESPONDER A UN MARCIANO, POR JAVIER SAMPEDRO. 15 DE JUNIO DE 2026

 





Lo único que sé sobre El día de la revelación, la última película de Steven Spielberg, es que no le ha gustado a Carlos Boyero —lo que no es precisamente una noticia de primera página—, así que no te preocupes que no puedo hacer espóiler. Entiendo, en cualquier caso, que la cinta reflexiona sobre el posible descubrimiento de que no estamos solos en el cosmos, y sobre cuál sería la reacción de la humanidad ante esa evidencia. Ya conocía precedentes de ficción que tratan el mismo tema, como la novela Contact, publicada en 1985 por el astrofísico y divulgador Carl Sagan y llevada al cine en 1997 por Robert Zemeckis, con Jodie Foster y Matthew McConaughey. Aunque esta película no le gusta a nadie más que a mí, sigo pensando que Contact es la especulación más interesante que se ha escrito sobre la cuestión, y la que tiene una mayor profundidad científica. Ya veré la nueva de Spielberg, nunca tengo prisa con estas cosas.

Lo que no sabía es que el asunto había saltado hace tiempo a la estantería de no ficción. La Academia Internacional de Astronáutica, con sede en París, ha actualizado este año su declaración de principios sobre la conducta a seguir en la búsqueda de inteligencia extraterrestre. La declaración pretende, entre otras cosas, establecer directrices para que los expertos confirmen los posibles indicios de vida extraterrestre inteligente, comuniquen las evidencias y encuentren un equilibrio entre informar a la población de los descubrimientos y “una consideración apropiada de la seguridad y la exposición de los científicos individuales implicados”. No especifica contra qué o quién deben defenderse estos científicos, aunque se entiende que no es contra los marcianos, sino más bien contra los congéneres, lleven o no galones.

La academia de París considera crucial “mantener los mayores estándares de responsabilidad e integridad científicas durante el proceso, incluido el reconocimiento de los intereses de la humanidad en el descubrimiento”. Para saber cuáles son los intereses de la humanidad hará falta una inteligencia extraterrestre, desde luego, pero bueno, queda bien por escrito. Luego dice que, si los medios y las redes sociales preguntan algo, los científicos deberán dar respuestas “rápidas, exactas y honradas”. Esa sí que es buena. “Las declaraciones y conclusiones especulativas o no confirmadas deben ser identificadas claramente como tales”. Se ve que estos astronautas no tienen mucha práctica en tratar con los medios.

Pero lo mejor viene luego: qué les tendríamos que responder a los extraterrestres. La Academia Internacional de Astronáutica, como buen organismo oficial, propone nombrar un subcomité. No hay nada que le guste más a un burócrata que un subcomité. Este debería reclutar a expertos en ciencia, ética, derecho, sociología y comunicación. Es curioso que se hayan olvidado de contratar a un lingüista, que algo tendrá que decir sobre mandar mensajes a las estrellas, pero el caso es que habrá que decidir dos cuestiones capitales: ¿hay que responder o no? Y, en caso afirmativo, ¿qué decimos? “Estas consultas deben conducirse a través de Naciones Unidas y otros cuerpos internacionales representativos”, decreta la academia. Vano deseo, ya que será Elon Musk quien responda.

Entonces, ¿estamos preparados para nuestro primer contacto con una inteligencia extraterrestre? Tres comentarios sobre esto. Primero, una de las formulaciones de la ley de Murphy: toda estrategia militar dura exactamente hasta el momento de enfrentarse con el enemigo. Segundo, una de las llamadas leyes de Clarke (por el escritor Arthur C. Clarke): toda tecnología lo bastante avanzada resultaría indistinguible de la magia. Y tercero, lo que le dijo Isaac Asimov a su editor: sería materialmente imposible vencer a una inteligencia hostil capaz de llegar a la Tierra. Dicho lo cual, un ejercicio de fin de semana para el lector: ¿en qué lenguaje nos podemos entender con los marcianos? Venga, a trabajar. Javier Sampedro es divulgador científico. El País, 13 de junio de 2026.
























ESPECIAL 2 DE HOY. EL 98 BRITÁNICO, POR JOSEP M. COLOMER, 15 DE JUNIO DE 2026

 





Se van a cumplir diez años del referéndum sobre el Brexit, en junio del 2016. Si me permiten la comparación, fue algo así como la guerra de Cuba para España en 1898: el remate final a un imperio global ya extinto, como pegarse un redundante tiro en el pie con ceguera y arrogancia.

Comencemos con la caída del más antiguo de los dos imperios, España. Tras la invasión de la metrópolis por las tropas napoleónicas, hubo numerosas separaciones de las colonias españolas en América en las décadas de 1820 y 1830. Durante un tiempo, la Corona española mantuvo la ficción de que continuaba siendo una gran potencia imperial. Pero cuando, en 1898, unos sesenta años después de la disolución efectiva del imperio, Estados Unidos intervino en Cuba, la Armada espa­ñola fue destruida en pocas horas. El traumático impacto se conoció como “el Desastre”. Sin embargo, muchos políticos e intelectuales negaron la evidencia, como si España aún pudiera vivir de sus glorias pasadas.

Por su parte, el imperio británico se desintegró tras sufrir los enormes costes de la Segunda Guerra Mundial, en las décadas de 1940 y 1950, desde la independencia de India hasta la expulsión del canal de Suez. Los gobernantes británicos intentaron mantenerse en la cima del mundo apoyándose en Estados Unidos y solo se unieron a la Comunidad Europea con retraso y reticencia. Para los imperiales británicos, Europa representaba una derrota, un destino al que se resistían, una necesidad aceptada a regañadientes. En la práctica, buscaron reducir su ­contribución financiera a Bruselas, se excluyeron del acuerdo de Schengen, no adoptaron el euro y no aceptaron la primacía del Tribunal de Justicia de la Unión en la legislación sobre derechos fundamentales.

Unos sesenta años después de la disolución efectiva del imperio, en el 2016, el gobierno británico convocó el referéndum sobre la permanencia o la salida de la Unión Europea. Las campañas secesionistas se centraron en lemas como “Recuperemos el control”, “Queremos recobrar nuestro país” y “Creemos en Gran Bretaña”, que reflejaban la añoranza imperial y negaban la evidencia, como si el país aún pudiera vivir de sus glorias pasadas.

En los dos grandes imperios, el español y el británico, las consecuencias de la salida fueron desorden político interno, aislamiento internacional y retroceso eco­nómico.

En los imperios español y británico, el remate de la salida generó desorden, aislamiento y recesión

En la España posterior al “Desastre”, los dos partidos que se alternaban en el gobierno, los conservadores y los liberales, fueron desafiados por republicanos, socialistas, anarquistas, catalanistas y vasquistas. El país tardó muchas décadas en recuperarse de la subsiguiente inestabilidad política.

En el Reino Unido posterior al Brexit, en ocho años fueron nombrados cinco primeros ministros conservadores. Los dos partidos que se alternaban en el gobierno, los conservadores y los laboristas, han sido desafiados por los liberales y por nuevos populistas, verdes, escoceses, galeses, norirlandeses y otros. La Cámara de los Co­munes, que era el museo histórico del bi­partidismo, alberga ahora 13 partidos. En las elecciones más recientes, el actual Partido Laborista en el Gobierno obtuvo el 33% de los votos, pero, a través del deplorable sistema electoral, recibió el 66% de los escaños; no es extraño que sea tan impopular.

En los dos países, las banales resistencias a la vida postimperial han tenido también contundentes consecuencias económicas. A principios del siglo XX, España se retiró de los mercados internacionales mediante la imposición de altos aranceles y otras medidas de aislamiento que produjeron adversos resultados económicos. A principios del siglo XXI, las promesas de los brexiters de un gran acuerdo comercial con Estados Unidos y un auge económico con sus antiguas colonias en la Commonwealth han sufrido severos reveses. Josep M. Colomer es politólogo. La Vanguardia, 15 de junio de 2026.























ESPECIAL 1 DE HOY. EL VISITANTE Y EL VACÍO, POR ANTONI PUIGVERD. 15 DE JUNIO DE 2026

 





Una de las figuras más representativas del PSOE, el expresidente Zapatero, ha sido cazado in fraganti. Se dice que alguna de las carísimas joyas atesoradas en su despacho podría ser regalo de un sátrapa del petróleo. El impacto moral de la corrupción de Zapatero representaría para el PSOE lo mismo que representó el descubrimiento de la desnudez del rey Juan Carlos: una crisis de reputación irreparable.

Tal hundimiento reputacional ha coincidido con la ­visita de León XIV. Inicialmente, el Pontífice llegaba aureolado por su sereno enfrentamiento con Trump, que favoreció su aceptación por parte de la izquierda cultural y mediática. Por lo general, este segmento lo habría recibido con hostilidad o displicencia. Ahora bien, a pesar de la inicial contención, la hostilidad se desabrochó justo después de su intervención en el Congreso, sobre todo por la indirecta apelación crítica a la eutanasia y el aborto. Sólo quien cree que su verdad es irrefutable, como le ha ocurrido durante décadas a la izquierda cultural, puede considerar intolerable que alguien razone una antropología discordante.

León no pretendió imponer un programa. Es costumbre en otros parlamentos (británico, alemán, europeo) invitar a grandes personalidades de la cultura, la religión o la ciencia. En esta línea, León XIV fue citado en el Congreso para conferenciar. Lógicamente, propuso su pensamiento, de tradición cristiana, a la reflexión de quienes le escuchaban.

Proponer no es imponer. Al contrario: propone quien tiene la intención de razonar y dialogar. Propone el demócrata, pues entiende la diferencia entre pensar, debatir y legislar. Quien, en cambio, vive atrapado en posiciones dogmáticas tiene tendencia a negar la palabra al que piensa distinto. Es una paradoja de nuestro tiempo que sea más partidario del diálogo el representante de la Iglesia que muchos de los que se afirman liberales o progresistas. Quizá la crisis de la izquierda y del liberalismo en toda Europa tenga que ver con su incapacidad para dialogar y hablar.

Como demuestra el regreso de Valentín Roma al Macba, la izquierda intelectual domina sin contrapesos las más altas instituciones culturales: museos, universidad, teatros, periodismo. Los museos adoctrinan como lo hacían en tiempos pasados las iglesias. Lo mismo puede decirse de muchos teatros y facultades. El adoctrinamiento también se expresa en negativo: la cultura de la cancelación, la exigencia inquisitorial de silenciar a quienes tienen pensamiento propio. Se subraya ahora lo que está haciendo el trumpismo en EE.UU. (una extravagante y peligrosa cancelación de signo contrario), pero se olvida que el progresismo ha querido imperar absolutamente en la opinión pública.

Quien vive atrapado en posiciones dogmáticas tiende a negar la palabra al discordante

Los partidos no pueden asimilar sin grave riesgo las propuestas de León. Su defensa de la dignidad de la vida humana, cualquiera que sea la circunstancia (fetal, senectud, enfermedad, migración o dominio de la IA), es una propuesta moral: impugna a una época que, entronizando el valor único del beneficio, ha decidido que la vida es instrumental y prescindible. León no vino a predicar dogmas, sino a invitar a pensar. Oficialmente, la izquierda y la derecha le han aplaudido (no podían oponerse, por miedo a su prestigio), pero no han querido pensar en lo que él ha propuesto. Tirios y troyanos prefirieron tomar la parte del discurso papal que coincidía con sus postulados para atacar a los adversarios.

También el nacionalismo catalán quiso sacar partido del viaje papal. En este caso, malhumorado. De repente, un estadounidense pasado por Chiclayo (Perú) y Roma era responsable de la supervivencia del catalán. Se atrevían a exigir a León, un visitante, lo que nunca pidieron al residente Messi, pontífice del fútbol. Como es sabido, el fútbol es la religión alternativa de los europeos (y quizá, como sugiere el actual campeonato, de todo el mundo). De la religión del fútbol, Messi es el profeta. Criado en Barcelona, emblema de un club con esteladas, nunca dijo ni “bon dia”.

León XIV ha maravillado a los que prescinden de los prejuicios. Sereno, conciliador, valiente, profundo, pacificador. Su estancia entre nosotros no sólo ha subrayado estas virtudes, sino que además deja en ­evidencia la pobreza moral, el maniqueísmo, el vacío y el resentimiento que nos ­rodean. Antoni Puigverd es escritor. La Vanguardia, 15 de junio de 2026.





















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY LUNES, 15 DE JUNIO DE 2026

 




























DEL ARCHIVO DEL BLOG. ESPECIAL PERIDIS: 40 AÑOS HACIENDO HUMOR. PUBLICADO EL 19 DE JUNIO DE 2015







JOSÉ MARÍA PÉREZ (PERIDIS) 




Con motivo de la anunciada donación por parte de Peridis a la Biblioteca Nacional de España de todos sus dibujos, más de 30.000, y de todas las viñetas publicadas en el diario El País a lo largo de los últimos 40 años, dicho periódico ha publicado hoy un especial dedicado a su genial dibujante y caricaturista al que Desde el trópico de Cáncer se suma con cariño y alegría. Y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν", nos vamos. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt



















DEL POEMA DE CADA DÍA. LA GENERACIÓN ENCONTRADA, POR DANIEL RAMÍREZ. 15 DE JUNIO DE 2026

 







LA GENERACIÓN ENCONTRADA



Empuñemos la vida aunque vayamos a perderla.

Desde el callejón oscuro de la edad silenciada,

contra el muro infame de «las cosas no cambian».

Es la hora del grito ingenuo y poderoso,

el momento de que los cuerpos en primavera

fabriquen verdades honestas

para la gran revolución.


Viajemos miles de kilómetros

hasta encontrar unos labios que amar.

Huyamos de la oficina segura,

que el pan no amordace nuestra esperanza.

Azotemos las aceras durmientes,

desnudemos a mordiscos la rutina.

Protejamos las amistades vertiginosas,

abrazando los defectos, mimando el imprevisto.


Decidamos armados de honradez

porque no hay peor engaño

que el que se hace uno mismo.

Removamos pueblos y ciudades

en busca de políticos limpios.

¡Demos un paso al frente cuando suene esa maldita música!

La de «esto funciona así», la de «este es el mundo real».

Protejamos el instante que es nuestro.

Caminemos millonarios de diferencias

porque serán invencibles puestas en común.

Demostremos al jefe que lo nuevo puede ser bueno,

que el entusiasmo debutante no se paga con dinero.


Adiós a las banderas del odio, a las patrias inflamadas.

Adiós a las sonrisas condescendientes que nos disparan.

Basta de diluir la fuerza en opio y anestesia,

basta de quejas sin sudor,

¡basta de autocomplacencia!

A las trincheras, que el tiempo se acaba.

Conspiremos desde nuestros parlamentos,

que son los bares con servilletas de papel.


Ese lugar más justo está en alguna parte.

Empujemos cuando nos digan que no,

lleguemos exhaustos al atardecer de la decepción.

Porque entonces, y sólo entonces,

nos suplicará la eternidad:

Quédate,

quiero saber de tu pasado.



DANIEL RAMÍREZ (1992)

poeta español




***




Daniel Ramírez García-Mina (Pamplona, 1992) es periodista y escritor. Trabaja en Onda Cero, en el programa de Carlos Alsina, y como redactor jefe en El Español. Vive en Madrid. Ha publicado cinco libros de no ficción, un género en el que también podría encuadrarse su poesía: la mirada cercana a lo que sucede. 






















DEL ASUNTO DEL DÍA. ARSA LA MIRADA, POR LOLA PONS. 15 DE JUNIO DE 2026

 







En el catálogo de frases insufribles que los andaluces estamos condenados a soportar cuando revelamos nuestra procedencia están las pronunciadas por quienes, supongo que con voluntad empática, nos reciben con un “¡Ozú, de Sevilla!”, o “¡Arsa, de Cádiz!”. Aunque palabras como ozú y arsa son reales y se pueden localizar en contextos concretos de la vida andaluza, ni son frecuentes ni conforman la banda sonora de nuestra existencia. La primera es una evolución desde Jesús dicha admirativamente y con ceceo. La segunda, arsa, proviene de la pronunciación vulgar del imperativo alza. Quizá en un tablao flamenco, genuino o montado para disfrute de turistas ante paellas fluorescentes, podrán sonar ambas voces en una sola velada; en mi día a día apenas las he escuchado. Por eso, suelo responder con una mueca de resignado hartazgo cuando me toca encajarlas como contraseñas de una identidad andaluza otorgada externamente.

Que arsa me parezca la cristalización verbal de un tópico que nos ha reducido a los andaluces al papel de comparsa jaleadora no significa que el vocablo no exista o que carezca de plena legitimidad dentro del idioma. En la lengua española, varias palabras que vienen de verbos en imperativo con tuteo (anda, dale, mira, toma) o sin él (vaya y venga) han dejado de funcionar estrictamente como verbos para convertirse en partículas (técnicamente son marcadores discursivos) con las que se apela de alguna forma a nuestro interlocutor. Aunque hoy ya no tiene el uso de otros imperativos nacidos del mismo esquema de exhortación, alza debió de usarse antiguamente para dar ánimo entusiasta a quien estaba ante el hablante y conminarlo, en un entorno claramente festivo, a que alzase los brazos, la falda o los pies al zapatear.

El aspecto mismo de la palabra ha quedado asociado a un contexto folclorizado y, en su forma, presenta dos marcas que se suelen identificar apresuradamente con Andalucía: el seseo y la conversión de l en r que en los manuales de dialectología se conoce como rotacismo (arcarde, farda). Ninguno de estos dos fenómenos es exclusivamente patrimonio de los andaluces: el seseo es general en Canarias y América; una buena parte de los hablantes americanos y los europeos meridionales altera de alguna forma las consonantes l o r cuando les sigue una consonante. Donde en zonas de España es común decir arcarde o farda, en ámbitos caribeños lo normal es escuchar amol y Nueva Yol, como nos ha martilleado recientemente el puertorriqueño Bad Bunny. Si el Papa, anglohablante de crianza, ha prestado atención a los sonidos que lo rodeaban en su estancia en España, puede haber coleccionado para su lema Alza la mirada pronunciaciones diversas en tres de las ciudades españolas que ha visitado: en Barcelona un alza pronunciado con la ele velarizada, pronunciada atrás, muy característica del español de Cataluña; en Santa Cruz de Tenerife alsa y quizá arsa, porque el rotacismo se da también en Canarias; en Madrid alza. El propio Pontífice, diciendo alsa (aprendió español en Perú) ha contribuido a mostrar que el seseo es mayoritario en la pronunciación de nuestra lengua y que quien piensa que hay solo una forma de ser hablante de español no es pecador, pero sí ignorante.

Por otra parte, al usar el catalán en varias partes de sus discursos en Barcelona, León XIV ha mostrado también que quien cree que solo el español es válido en el uso público en España sigue extraviado en el catecismo falso del monolingüismo. Al hablar catalán en Cataluña, el Papa no incurre en nada peregrino ni revolucionario. Se ha limitado a actuar como vienen haciéndolo el rey Felipe VI o la princesa Leonor desde hace años cuando comparecen ante catalanohablantes: hablando en catalán.

Por eso, aunque entiendo que rozar a un papa tiene que provocar en algunos espíritus una mezcla conmovedora de emoción y trascendencia, no entendí que una diputada nacionalista de Junts, interceptase esta semana al Pontífice en un pasillo del Congreso, le impusiera la propia mano en el brazo y le hiciera saber que, por respeto a su nación (la de ella) él debía hablar catalán en Cataluña. Pedirle justamente al papado, veterano campeón del poliglotismo desde Pentecostés a las bendiciones urbi et orbi, que tenga consideraciones lingüísticas es recordarle al mar la necesidad de la marea. Cierto es que la diputada le habló en inglés, mostrando una encomiable solidaridad con los habitantes de Gibraltar, pero revelando que el monolingüismo del catalán es tesis central en el cisma independentista.

Ustedes dirán, y no les faltará razón, que si esto es lo que me ha quedado de la visita del Papa a España. Y sí, es lo que me ha quedado, porque veo el mundo como lo veo, solo hecho de palabras. Pero el lema, más allá de la reflexión dialectológica a la que me arrastra, también me interpela: hay que subir los ojos, alcemos la mirada. Alcémosla para no caer en el tópico provinciano de pensar que nuestra lengua (sea el español o el catalán), encerrada en la capilla de nuestras certezas políticas, constituye la única medida legítima de todas las cosas. Y sobre todo hay que alzar la mirada para no contemplarnos el ombligo ni, menos aún, tenerlo como horizonte. Lola Pons es filóloga. El País, 13 de junio de 2026.






















BOS DÍAS. SAÚDOS NAS LINGUAS DA MIÑA TERRA. HOXE, LUNS, 15 DE XUÑO DE 2026, EN GALEGO

 






Ola, bos días de novo a todos e todas, e feliz luns e comezo de semana. E o vindeiro domingo, 21 de xuño, ás 8:24 h (hora das Illas Canarias), estaremos no verán... Imos coas entradas de hoxe. A primeira, o tema do día, é da filóloga Lola Pons, e trata sobre a diversidade de dialectos españois dentro da propia España; todos válidos, di ela. A segunda, co poema do día, titúlase "A Xeración Atopada", e é do poeta Daniel Ramírez. A terceira, cos arquivos do blog, é de xuño de 2015, e inclúe algunhas das mellores viñetas de Peridis dos seus 40 anos en El País. A cuarta, como sempre, son as viñetas de humor de hoxe. A quinta entrada, a do café de despois de cear, está escrita polo membro máis novo da Real Academia Española, Javier Sampedro, e titúlase Como responder a un marciano. A sexta, a entrada da noite, está escrita polo seu compañeiro da RAE Antonio Muñoz Molina, e titúlase Actos e Autos de fe. E a sétima e última entrada do día é o Bos Días diario do autor do blog, coma sempre, tamén no mesmo español que o Bos Días de hoxe, que debía entregarse este luns que xa remata. Tamaragua, amigos meus. Que a Dea Sorte e o benévolo Destino vos acompañen. Que teñades un bo día. Espero que as entradas do blog de hoxe sexan do voso interese. E volverémonos ver mañá, se a Dea Sorte o permite. Bicos. Quérovos. HArendt

















ENTRADA NÚM. 10794