martes, 14 de abril de 2026

SALUDOS EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA. HOY MARTES, 14 DE ABRIL DE 2026, EN CASTELLANO

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz martes. Por fin están de vuelta en casa, en la Tierra, los tripulantes de la Artemis II; es una buena noticia. La otra del día, es que hoy cumpliría la República española 95 años. Pero murió con ocho años de edad. La mataron unos militares y golpistas facciosos que se rebelaron contra cuanto ella traía de progreso y libertades. Y eso lo dice un monárquico confeso como yo. Y también lo dijo, en vida de Franco, un hombre tan significativo como el director del diario Pueblo, Emilio Romero, en la publicación oficial de la Organización Sindical (obligatoria) del régimen franquista, que dijo textualmente: A la República la mataron las derechas, que nunca quisieron colaborar con ella. Descanse en paz. Vamos con las entradas del blog de hoy. La primera, con el Tema del día, viene escrita por la filóloga Lola Pons, y habla sobre el vir facetus, el hombre gracioso, perfilado en el Renacimiento, como componente de la conversación civil. La segunda es un archivo del blog del 14 de abril de 2017 en el que el escritor Jorge M. Reverte recordaba la efeméride del día constatando que ya no quedaba gente viva que pudiera contar sus experiencias de aquel día de júbilo y de liberación, de aquel 14 de abril de 1931, hacía la friolera de ochenta y seis años, en que España se declaró republicana, poniendo fin a muchas décadas de corrupción y decadencia. El poema del día, en la tercera, continúa la serie sobre el horror de las guerras, está escrito por la poetisa británica Kate Clanchy, y se titula, precisamente, Poesía de guerra. La cuarta, como siempre, son las viñetas de humor, y para terminar, como cada día, El sabor del café de todas las tardes y los especiales de la noche, si los hubiera, que haberlos, como las meigas en esta vieja tierra que es España, haylos. Tamaragua, amigos míos. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna así nos lo permite. Sean felices, se lo ruego: se lo merecen. Besos. Les quiero. HArendt














ENTRADA NÚM. 10249

EL TEMA DEL DÍA. HOY, PINCHE FACETO, POR LOLA PONS

 







Pinche faceto. Pero dicho con seseo: “Pinche faseto”. Me lo susurró con complicidad en una cena de gala en Oxford un lúcido colega mexicano mientras tras el atril hablaba el decano de nuestro college, inclinado, como todos los ingleses, a introducir en su discurso público uno de esos juegos de palabras (los llamados puns) de audacia penosa. Cuando reanudamos la cena, se me vino encima toda la teoría sobre el vir facetus, el hombre gracioso, perfilada en el Renacimiento: como componente de la conversación civil, el cortesano debía conocer facecias, o sea, historias curiosas, y estas se deslizarían siempre con la equilibrada mesura que la idealidad renacentista esperaba de toda virtud. La palabra latina facetus, recuperada en Italia al final de la Edad Media, viajó venturosamente al castellano para dar un grupo de voces (facecia, facecioso, faceto-a) que apenas tuvo calado en el español europeo más allá del discurso aristocrático, pero que en América salió a la calle para evolucionar en su significado: el faceto es en México el gracioso fallido o presuntuoso, la persona sin chispa que intenta tenerla.

La evolución despectiva de la palabra es un logrado retrato del peligro que tiene el humor: apropiado si es comedido y fatigoso si se desmanda. Como en tantas otras cosas, la virtud está en la delicada administración de la medida. Por eso, más que la historia graciosa, que puede deslizarse hacia la peligrosa frontera del chiste, lo aplaudido en el ámbito intelectual ha sido históricamente el juego de palabras, recibido como agudeza y arte de ingenio. La literatura española sintió predilección por un tipo en particular de juego léxico: el emparejamiento de vocablos con vecindad en su pronunciación pero significados diferentes. “No es orador sino arador” es un ejemplo citado por Nebrija. “No es mujer estable sino establo” decía Lope de Vega para aquella que variaba en amores. “Poco va de juego a fuego” está en Tirso de Molina. Los ejemplos son incontables y el recurso tenía en las retóricas el nombre técnico de paronomasia.

Peritos en el manejo ponzoñoso de armas dialécticas, nuestros autores barrocos gustaron de la paronomasia y la prestigiaron. Quienes hablaban en público la adoptaron como modo efectista de parecer ingeniosos. Y el juego se rompió de tanto usarlo. Admirados por su sonoridad engañosa, los predicadores lo empleaban con denuedo en las misas, y estas combinaciones de palabras parecidas se convertían en divisas vacías, símbolos de una elocuencia huera y alambicada dentro de una oratoria teatral.

La paronomasia ha seguido en circulación. Está en el lema fácil de la publicidad (“cine y cena” en el anuncio de un centro comercial), en el verso turbador de un buen poema (la humanidad del ecuador del siglo XX se simbolizaba en “un hombre, a hombros del miedo” para Blas de Otero) o en alguna frase que queda entre refrán y consigna (“si te afliges, te aflojan” le repetía Omar Torrijos a Felipe González, según cuenta Sergio del Molino en Un tal González). En los últimos años ha emergido con fuerza en los discursos sobre crecimiento personal, un ámbito lleno de nuevos gurús que ejercen con los mismos defectos que tenían los viejos predicadores. Pongo algunos ejemplos: “Si lo crees, lo creas”, “o aportas o apartas”, “te vendes y te vencen”... Es la caricatura complaciente del verdadero ingenio, la explotación de una vecindad sonora que se queda en el equívoco, la gimnasia de sílabas de un faceto perezoso que pretende aleccionar sin dureza. Y, cómo no, que no falte un político que copie en su discurso el peor modo dialéctico de cualquier vendehúmos de las redes sociales.

Si la cara de una frase es la lengua, su cruz es el pensamiento que la soporta. Así que si este es el haz lingüístico, imaginen cuál es el envés conceptual que avala este tipo de enunciados: ninguno. Será que ando cada vez más corta de paciencia, pero ya solo soporto el juego de palabras honesto, directo; déjenme de paronomasias aleccionadoras. Sin salir de la retórica, yo prefiero el juego de palabras inútil, el calambur que se conforma con descomponer de una forma alternativa una frase: el monje que descalificó la nueva interpretación religiosa de Erasmus de Rotterdam llamándolo errans mus (o sea, ratón errante); Ibáñez en sus tebeos rotulando una entidad bancaria como Banco Riendo; Gomaespuma haciendo conectar en la radio a Luis Ricardo Borriquero con Aitor Tilla.

Aprecio el discurso serio, bien armado de conceptos. Valoro el humor desarmado, la gracia sin pretensiones o el juego de palabras involuntario, hijo del lapsus por parte de padre y de la imprecisión por parte de madre. En el juicio seguido esta semana en Madrid sobre la trama corrupta de comisiones y enchufes que afecta a un exministro y su séquito, alguien dijo que el asesor Koldo era el after ego del ministro. En la expulsión del latinismo alter y su reemplazo por la palabra inglesa que tanto evoca al after shave como al after hour con sus sobras de madrugada etílica, vi un juego de palabras insuperable. Toda una forma corrupta y antimodélica de hacer gestión pública, la dupla nocturna de garrafón y camisa a punto de estallar, está concentrada en ese juego de palabras involuntario: el único elemento con gracia en un juicio vergonzoso. Mejor reírse, porque desde luego la cosa es para llorar. LOLA PONS es filóloga y catedrática de la Universidad de Sevilla. Publicado en El País del 11 de abril de 2026.

























DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, LA REPÚBLICA, POR JORGE M. REVERTE. PUBLICADO EL 14 DE ABRIL DE 2017

 






En mi entorno ya no queda gente viva que pudiera contar sus experiencias de aquel día de júbilo y de liberación. El 14 de abril de 1931, hace la friolera de ochenta y seis años, España, comenzando por Éibar, se declaró republicana, poniendo fin a muchas décadas de corrupción y decadencia. Alguno de los que yo conocí sabían identificarse entre el gentío que se veía en las fotos de la Puerta del Sol de Madrid. Era un orgullo que no tenía contestación posible, porque era imposible discernir en aquel tumulto los rostros de los que se subían a las farolas de la plaza. Bastaba para alumbrar el alma del curioso reconocer los rasgos faciales de Niceto Alcalá Zamora y su compañía.

Con los testigos directos del acontecimiento se han ido esfumando los contenidos concretos del cambio de civilización que vivía nuestro país en aquellos días. Poco a poco la República ha ido convirtiéndose en una abstracción, llena de sugerencias, eso sí, al estilo de lo que los franceses resumen en su trilogía de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Hay, aunque se ignore, muchos franceses que no se reconocen en esas tres palabras, como los hay que niegan la colaboración francesa con Hitler. Pero no son la imagen que tenemos de nuestros admirables vecinos. En España, declararse republicano era y sigue siendo definirse como un ferviente partidario de las tres palabras. También, a pesar de que no les guste a los nacionalistas, supone tomar partido por la unión federal frente al secesionismo suicida.

Hoy el ideal republicano admite incluso la presencia de un rey que respete escrupulosamente la Constitución. No se trata de un régimen específico sino de un sistema no sólo respetuoso sino beligerante a favor de la libertad, la igualdad y la fraternidad entre los ciudadanos.

Los republicanos, sin embargo, no abundan en la franja derecha de nuestro espectro político. Es algo raro, y se puede ver cómo, por ejemplo, en Estados Unidos, la derecha puede defender la libertad con el mismo ahínco que su pellejo. La derecha española sigue, no se sabe por qué, apiñada en torno al pasado que representan los fascistas que acabaron con la República tras una cruenta guerra de tres años.

Quizás el apego de la mitad del país por el autoritarismo de Franco y sus secuelas tenga que ver con que la República tuviera en realidad muy pocos apoyos, salvando a los partidarios de Azaña y unos pocos socialistas. Pero hoy ya no necesita la derecha ese reconocimiento. Ya nadie del partido que fue de Aznar siente repugnancia por defender la libertad. ¿No? JORGE M. REVERTE es escritor. Publicado en El País el 14 de abril de 2017.












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DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, POESÍA DE GUERRA, POR KATE CLANCHY

 





POESÍA DE GUERRA




No hay palabras para el sonido que hace,

el sonido de la guerra: un desgarro, un golpe,

un silencio, y luego un sonido más fuerte,

que no es de este mundo.

Los poetas nos dijeron que era el sonido

de la libertad, o de la gloria, o del deber;

pero los poetas estaban equivocados.

Es el sonido de la carne rasgándose.

Es el sonido de una madre llorando,

el sonido de un niño sin hogar,

el sonido de un país desmoronándose,

y el sonido de un corazón roto.

No hay palabras para la guerra,

solo el sonido de la pérdida,

y el silencio que sigue,

que nunca termina.




KATE CLANCHY (1965)

poetisa británica




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La escritora y poeta británica Kate Clanchy nació el 6 de noviembre de 1965 en Glasgow, Escocia. Hija de un historiador medieval y una profesora, Clanchy creció en un ambiente intelectual. Se formó en el George Watson's College de Edimburgo y posteriormente en la Universidad de Oxford, donde estudió Filología Inglesa. Antes de dedicarse de lleno a la escritura, trabajó como profesora en diversas escuelas estatales de Londres y Oxfordshire. Es conocida por su versatilidad, destacando en poesía, ensayo y ficción. Ha sido una gran impulsora de la poesía en jóvenes, especialmente trabajando con estudiantes refugiados e inmigrantes en la Oxford Spires Academy, labor por la cual recibió la Orden del Imperio Británico (MBE) en 2018. Fuente: IA
















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MARTES, 14 DE ABRIL DE 2026

 




























lunes, 13 de abril de 2026

REVISTA DE PRENSA. EL EJE DE LA AUTOCRACIA PIERDE UNA RUEDA, POR PAUL KRUGMAN. ESPECIAL 5 DE HOY LUNES, 13 DE ABRIL DE 2026

 








Los húngaros defienden la democracia. Tras la llegada al poder del partido Fidesz de Viktor Orbán en 2010, Hungría se convirtió en un modelo a seguir para quienes admiraban la corrupción, el fascismo y la lealtad a Vladimir Putin. El régimen de Orbán instauró un capitalismo clientelista generalizado, controló los medios de comunicación húngaros e instaló jueces corruptos. Socavó activamente la solidaridad dentro de la Unión Europea y trabajó para bloquear la ayuda a Ucrania. ¿Les suena familiar?

A la derecha estadounidense le encantó. En el mundo de Trump, la corrupción y el capitalismo de amiguetes de Orbán eran características inherentes, no defectos. Más importante aún, Orbán implementó lo que él mismo denominó " democracia iliberal ", haciendo hincapié en la parte "iliberal", no en la democracia. El régimen orbanista era racista, antiinmigrante, homófobo y contrario a la libertad de expresión y de pensamiento. En otras palabras, era el tipo de gobierno de MAGA.

Como resultado, Orbán ha sido el favorito de MAGA durante muchos años. Fue un orador estrella en las reuniones de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el lugar donde se dan cita las figuras más influyentes de la derecha radical, recibiendo ovaciones de pie por sus polémicas contra la democracia liberal. En su discurso de la CPAC de 2025, Orbán calificó a Trump como un « suero de la verdad », afirmando que «es necesario desmantelar la conspiración liberal estadounidense y de Bruselas, el estado profundo transatlántico».

Y si bien Orbán no logró poner fin a las elecciones en Hungría —probablemente porque Hungría sigue dependiendo en gran medida de la ayuda de la Unión Europea—, se esforzó por consolidar un régimen de partido único. Su partido prácticamente acabó con la libertad de prensa, asegurándose de que sus aliados controlaran los medios. Manipuló el sistema electoral de tal manera que le permitiera mantenerse en el poder a menos que los partidos de la oposición obtuvieran una victoria aplastante. Una vez más, hizo lo que MAGA intenta hacer en Estados Unidos.

Pero a pesar de (o quizás en parte debido a) la campaña sin precedentes de JD Vance a favor de Orbán, este sufrió una aplastante derrota ante el pueblo húngaro. Y, para su crédito, Orbán hizo lo que Trump jamás ha hecho: reconoció la derrota.

La sorprendente victoria del domingo de Peter Magyar reflejó en parte el descontento económico. Cuando Orbán llegó al poder, Hungría era aproximadamente tan rica como Polonia y sustancialmente más rica que Rumania. Desde entonces, Polonia se ha distanciado mucho, mientras que Rumania la ha alcanzado.

Pero los húngaros votaron por mucho más que sus bolsillos. La campaña electoral estuvo marcada por multitudinarias e inspiradoras manifestaciones. Esta era una nación indignada, una nación asqueada, una nación que quería que los corruptos se fueran del poder. Y ahora lo han hecho. Las elecciones del domingo fueron, ante todo, una victoria aplastante para el pueblo húngaro. Pero también fueron una victoria para los defensores de la libertad y la democracia en todo el mundo.

Hace poco escribí sobre lo que denominé el Eje de la Autocracia, una alianza antidemocrática muy real que incluía a Vladimir Putin, el régimen de Orbán, partidos de derecha como el neonazi alemán AfD y, por supuesto, la administración Trump. Ahora el Eje ha perdido una pieza clave. Las repercusiones internacionales serán enormes. Entre otras cosas, Orbán fue un ferviente seguidor de Putin, haciendo todo lo posible por sabotear la ayuda europea a Ucrania. Se presume que Peter Magyar, quien declaró en su discurso de victoria que «el lugar de nuestro país está en Europa», pondrá fin a esta obstrucción. Y hemos tenido una vez más la confirmación de que Trump es como Midas al revés: todo lo que toca se convierte en algo menos que oro. Los húngaros no se dejaron convencer por los esfuerzos de Trump y Vance para apoyar a Orbán; de hecho, Magyar, al igual que Mark Carney de Canadá, probablemente se benefició de la asociación de su oponente con MAGA.

Habrá mucho más que decir a medida que se vayan asimilando las noticias de Hungría. Más adelante esta semana hablaré con mi viejo amigo, el profesor Kim Lane Scheppele de Princeton, quien ha estado al tanto del caso de Hungría desde el principio. Por ahora, alcemos una copa de tokaji por el pueblo de Hungría, que luchó por la libertad y la justicia. PAUL KRUGMAN es premio Nobel de Economía. Publicado en Substack el 13 de abril de 2026,




















REVISTA DE PRENSA. ADIÓS, VIKTOR, POR ROBERT REICH. ESPECIAL NOCHE CUATRO DE HOY LUNES, 13 DE ABRIL DE 2026

 






Amigos: Tu pérdida es la victoria de Hungría (y de la democracia). Hoy, el buen pueblo de Hungría puso fin abruptamente a 16 años de gobierno autoritario del primer ministro Viktor Orbán.

Casi el 78 por ciento de los votantes elegibles acudieron a las urnas, un mandato inequívoco cuyas repercusiones ya se escuchan desde Budapest hasta la Unión Europea, pasando por Moscú y Washington.

Como escribí ayer, Trump y Putin hicieron todo lo posible por ayudar a Orbán. JD Vance hizo campaña por él en Budapest el fin de semana pasado "debido a la cooperación moral entre nuestros dos países", cada uno comprometido con una "defensa de la civilización occidental" basada en su adhesión común a la "civilización cristiana y los valores cristianos".

Todo era una farsa. Los húngaros, evidentemente, se dieron cuenta. Trump respaldó a Orbán. Putin también hizo lo que pudo. Incluso Benjamin Netanyahu envió un mensaje a la conferencia anual CPAC de Estados Unidos en Budapest, elogiando a Orbán como un líder capaz de "proteger contra esta creciente ola" de terrorismo islámico. "Orbán significa seguridad, protección y estabilidad".

Hoy se ha producido una sólida victoria para la democracia y una clara derrota para las fuerzas del autoritarismo, tanto en Hungría como en Europa y en América. Gracias, Hungría. ROBERT REICH es profesor de la Universidad de California en Berkeley. Publicado en Substack el 13 de abril de 2026























REVISTA DE PRENSA. ¿POR QUÉ MELANIA OFRECIÓ HOY UNA RUEDA DE PRENSA NEGANDO CUALQUIER RELACIÓN CON JEFFREY EPSTEIN?, POR ROBERT REICH. ESPECIAL NOCHE TRES DE HOY LUNES, 13 DE ABRIL DE 2026

 









Amigos: La regla de Trump para "inundar la zona" ha sido sencilla: siempre que el tema del que todo el mundo habla se vuelve demasiado incómodo para él, lo cambia. ¿Demasiado Jeffrey Epstein? Envíen agentes federales a Minnesota para brutalizar a los ciudadanos estadounidenses. ¿Demasiada brutalidad por parte de los agentes federales? Despidan al jefe del Departamento de Seguridad Nacional y comiencen una guerra con Irán. ¿La guerra sale mal? (Bueno, pronto lo sabremos). Entonces, ¿por qué Melania Trump ofreció una rueda de prensa hoy? De pie ante un atril en el vestíbulo principal de la Casa Blanca, la primera dama calificó de "mentiras" acusaciones no especificadas que la vinculan con Epstein, y dijo que "deben terminar hoy". “Deben cesar las calumnias falsas en mi contra por parte de individuos y entidades malintencionadas y con motivaciones políticas que buscan dañar mi buen nombre para obtener beneficios económicos y ascender políticamente.”

Pero, ¿quién se ha fijado en Melania y su posible relación con Epstein o Maxwell en medio de la amenaza del marido de Melania de aniquilar a 90 millones de iraníes? ¿A quién le importan Melania y Maxwell cuando el precio de la gasolina está por las nubes? ¿Por qué iba a interesarle a alguien unas «acusaciones no especificadas» cuando Irán aún posee 440 kilos de uranio altamente enriquecido y ahora tiene más motivos que nunca para convertirlo en armas nucleares? Además, no ha habido ni el más mínimo indicio de escándalo en la relación entre Melania y Maxwell, y mucho menos en la de Epstein.

En enero (lo que parece hace años), el Departamento de Justicia publicó un correo electrónico que Melania le envió a Maxwell. Sin embargo, el correo pasó prácticamente desapercibido. Formaba parte de millones de páginas de correspondencia publicadas sobre la investigación del Departamento contra el desacreditado financiero. Además, la correspondencia data de 2002, más de dos años antes de que Melania se convirtiera en la tercera esposa de Trump. En su correo electrónico no hay ninguna prueba irrefutable. Melania simplemente expresó su cordialidad hacia Maxwell y dijo que está deseando visitarla en Palm Beach.

Un correo electrónico de 2002 de Melania Trump a Ghislaine Maxwell fue publicado en los archivos de Jeffrey Epstein el viernes 30 de enero de 2026. (Departamento de Justicia). Un correo electrónico de 2002 de Melania Trump a Ghislaine Maxwell fue publicado en los archivos de Jeffrey Epstein el viernes 30 de enero de 2026. (Departamento de Justicia). Melania también hace referencia a una “bonita historia sobre JE” en la revista New York , presumiblemente la historia de 2002 en la que Donald Trump indicó que sabía de la afición de su antiguo amigo por las chicas jóvenes. Fue en esa historia donde Trump se jactó: “Conozco a Jeff desde hace 15 años. Es un tipo genial. Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres guapas tanto como a mí, y muchas de ellas son bastante jóvenes.”

Es cierto que esta cita sugiere que Trump estaba al tanto de las inclinaciones de Epstein e incluso que podría haberlas compartido. Pero la cita no es ninguna novedad. Ha estado circulando desde que se descubrió que Trump se relacionaba con Epstein. ¿Por qué, entonces, Melania ofreció esta rueda de prensa hoy? Se me ocurren tres posibles razones: 1. La instaron a hacerlo para reavivar el interés en el escándalo Epstein. Sí, lo oyeron bien. La Casa Blanca considera que Epstein es más fácil de manejar ahora que las consecuencias de la catástrofe de la guerra de Trump en Irán. Además, Pam Bondi ya no está y no testificará, y se puede confiar en que el nuevo régimen del Departamento de Justicia —Todd Blanche y Harmeet Dhillon— encubrirá con mayor seguridad cualquier información de los archivos de Epstein que pueda incriminar a Trump. En otras palabras, una excelente manera de cambiar de tema. 2. Amazon está negociando los derechos de transmisión del documental de Melania de 2026, titulado Melania , que ha sido un fracaso de taquilla, recaudando solo 16,6 millones de dólares en todo el mundo frente a un enorme presupuesto de producción de 40 millones de dólares y 35 millones en marketing, lo que ha dejado a Amazon con una importante pérdida financiera. Amazon y Bezos instaron a Melania a generar publicidad a su favor, ¿y qué mejor manera de llamar la atención que negar cualquier relación con Epstein? 3. Melania está furiosa con Trump por muchas cosas, y la conferencia de prensa de hoy fue una forma de hacerle saber que ella es capaz de hacerle la vida imposible. ROBERT REICH es profesor de la Universidad de California en Berkeley. Publicado en Substack el 10 de abril de 2026.
















REVISTA DE PRENSA. LA VERDAD SOBRE HARMEET DHILLON, LA PROBABLE CANDIDATA DE TRUMP PARA FISCAL GENERAL, POR ROBERT REICH. ESPECIAL NOCHE DOS DE HOY LUNES, 13 DE ABRIL DE 2026

 










Amigos: El Departamento de Justicia acaba de iniciar una investigación criminal contra Cassidy Hutchinson. ¿La recuerdan? Hutchinson era la joven y valiente exasesora de la Casa Blanca cuyo testimonio ante el Congreso implicó a Trump en la violencia que estalló en el Capitolio el 6 de enero de 2021. Como era de esperar, su testimonio enfureció a Trump. Por lo tanto, el Departamento de Justicia  acusa ahora a Hutchinson de haber mentido al Congreso, lo cual constituye un delito penal. Este es solo el ejemplo más reciente del uso vengativo y perverso que hace Trump del Departamento de Justicia para perseguir a quienes él percibe como sus enemigos.

¿Quién ha sido asignado para llevar a cabo esta investigación tan cruel? Nadie de la división penal, que cabría esperar que tuviera experiencia en casos penales. No, Todd Blanche, el fiscal general interino, ha asignado el caso a la División de Derechos Civiles, que normalmente se centra en abusos contra los derechos civiles como la mala conducta policial y la discriminación racial.

Blanche ha entregado el caso directamente a Harmeet Dhillon, quien dirige la División de Derechos Civiles. Dhillon, una leal seguidora incondicional de Trump, se ha convertido en una defensora eficaz de la agenda de Trump. También se rumorea que está en la lista de candidatas para ser la próxima fiscal general de Trump. ¿Qué sabemos, entonces, sobre Harmeet Dhillon?

Aunque ha asumido la investigación del caso de Cassidy Hutchinson, en enero Dhillon se negó a investigar el asesinato de Renee Good a manos de un agente del ICE en Minneapolis.

La decisión de Dhillon de no investigar el asesinato de Good supuso un cambio radical con respecto a los anteriores jefes de la División de Derechos Civiles, que siempre habían actuado con rapidez para investigar los tiroteos contra civiles por parte de agentes del orden. Cuatro altos funcionarios de derechos civiles del Departamento de Justicia dimitieron debido a la negativa de Dhillon a investigar. Dhillon también se negó a asignar abogados de derechos civiles para investigar el posterior tiroteo en Minneapolis en el que dos agentes federales mataron a Alex Pretti. En su lugar, designó a un abogado especializado en investigaciones civiles relacionadas con la discriminación laboral. Sin embargo, pocas semanas después del asesinato de Good, Dhillon asumió la investigación de un grupo de personas (entre ellas el periodista Don Lemon) que habían protestado por el tiroteo de Good interrumpiendo un servicio religioso en la iglesia Cities Church en St. Paul, Minnesota. Los manifestantes habían elegido la iglesia como objetivo porque uno de sus pastores, David Easterwood, había sido identificado como el director de la oficina local del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).

Dhillon calificó la interrupción como una “profanación de un lugar de culto” y, por lo tanto, una violación de las leyes federales de derechos civiles. Para abril, casi 40 personas enfrentaban cargos federales en este caso de conspiración contra el derecho al culto religioso. Dhillon también ha sido la principal impulsora de la condena a las universidades por permitir lo que ella considera protestas "antisemitas", y por retener la financiación de la investigación a menos que acepten medidas explícitas supuestamente para prevenir el antisemitismo.

El verano pasado, The New Yorker publicó un extenso artículo sobre Dartmouth College titulado " Cómo Dartmouth se convirtió en la Suiza de la Ivy League ", en el que afirmaba que la presidenta de Dartmouth, Sian Beilock, había logrado evitar la ira de Dhillon —y los recortes de financiación federal que han amenazado a Harvard y Columbia— al adoptar una postura "neutral" sobre el intento de Trump de ejercer un mayor control sobre la educación superior. Dhillon considera a Dartmouth "una de las instituciones ejemplares" en la educación superior. (En lugar de la neutral Suiza durante la Segunda Guerra Mundial, una analogía más precisa para la respuesta de Dartmouth a Trump bajo la dirección de Beilock sería la de Gran Bretaña bajo Neville Chamberlain, quien apaciguó a Hitler).

En la década de 1980, fui miembro del consejo directivo de Dartmouth, cuando su presidente, James O. Freedman, que era judío, sufrió los ataques antisemitas de un grupo estudiantil de derecha en ascenso, liderado por Dhillon, quien entonces era estudiante de Dartmouth. (Entre sus otros miembros se encontraban Laura Ingraham y Dinesh D'Souza).

En 1988, Dhillon, como editor de The Dartmouth Review , publicó una columna que describía a Freedman como Adolf Hitler bajo el titular “Ein Reich, Ein Volk, Ein Freedmann” (Un Reich, un pueblo, un liberto), un juego de palabras con el eslogan nazi “Un Imperio, un Pueblo, un Líder”, pero sustituyendo y escribiendo mal el nombre de Freedman por “Führer”. Utilizando la analogía de la Alemania nazi y el Holocausto, la columna describió satíricamente cómo "Der Freedmann" y sus asociados expulsaron a los conservadores del campus. La columna se refirió a la "solución final" del problema conservador y a los "supervivientes" del "holocausto" de Dartmouth, y describió cómo los conservadores de Dartmouth eran "deportados en vagones de ganado durante la noche". Un dibujo en la portada del siguiente número de la revista Dhillon's Dartmouth Review también representaba a Freedman, quien había criticado a The Review , como Hitler.

Vi cuánto hirió la publicación de Dhillon a Freedman. Como judío, no solo se sintió atacado personalmente, sino que también le preocupaban las repercusiones de la publicación de Dhillon en los estudiantes judíos de Dartmouth.

Es cierto que esto ocurrió en 1988. El historial de Dhillon publicando semejante basura antisemita no implica necesariamente que su reciente cruzada contra el antisemitismo en los campus universitarios sea hipócrita. Es posible que su experiencia con el antisemitismo durante su época universitaria le haya causado tal remordimiento que posteriormente experimentara una especie de conversión y se comprometiera a erradicar actos similares de intolerancia en las universidades. Pero nada en su trayectoria posterior a Dartmouth ni en su biografía oficial sugiere tal conversión. La explicación más probable de su cambio de rumbo es la simple ambición.

Dhillon aprovechó la oportunidad de convertirse en fiscal general adjunto a cargo de los derechos civiles y aceptó utilizar la acusación de antisemitismo como arma para llevar a cabo la guerra del régimen de Trump contra las universidades prestigiosas, no porque sean focos de antisemitismo, sino porque la derecha autoritaria las considera focos de ideología de izquierda. JD Vance afirmó en un discurso de 2021 titulado "Las universidades son el enemigo" que "debemos atacar con honestidad y contundencia a las universidades de este país". En ningún momento mencionó el antisemitismo. Dhillon admite que su visión general no consiste solo en frenar el avance de los derechos civiles en Estados Unidos, sino en "dar la vuelta al tren y conducir en la dirección opuesta", como declaró a la conservadora Sociedad Federalista tras su nombramiento como jefa de la división. Ha eliminado la supervisión federal de los departamentos de policía acusados ​​de discriminación, que antes era la pieza central del trabajo de la División de Derechos Civiles. Ha ordenado a las universidades que pongan fin a todo tipo de discriminación positiva, una práctica que antes defendía la División de Derechos Civiles.

Ahora está demandando a los estados para obtener bases de datos de votantes con el fin de privar del derecho al voto a los votantes de minorías. La División de Derechos Civiles existió en su momento para proteger sus derechos electorales. Harmeet Dhillon no es defensora de los derechos civiles. Es una abogada al servicio de la cruel agenda de Trump, que consiste en atacar a los estadounidenses que intentan impedir que los agentes del ICE y de la Patrulla Fronteriza hagan lo peor, en destruir la libertad académica en las universidades estadounidenses en favor de la visión estrecha de Trump sobre lo que debería estar permitido, en socavar la igualdad de oportunidades para las personas de color y en procesar a cualquiera —como Cassidy Hutchinson— que tenga el valor y la integridad de oponerse al despotismo de Trump. Harmeet Dhillon es la última persona que debería estar al frente de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia. Jamás debería convertirse en fiscal general, lo que significa que probablemente Trump la nominará. ROBERT REICH es economista. Publicado en Substack el 9 de abril de 2026.