jueves, 26 de marzo de 2026

SALUDOS EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA. HOY JUEVES, 26 DE MARZO DE 2026, EN CASTELLANO

 






Hola, buenos días a todos y feliz jueves, ecuador de esta última semana de marzo, primera de la primavera. Y Therese, nos engañó; no se había ido, ni pasado de largo sobre las Canarias orientales, sino que descargó sus nubes cargadas de agua y viento sobre ellas arrasando barrancos, campos y, carreteras, aunque no víctimas mortales, y ese se lo agradecemos. Que los dioses la perdonen. Pero vamos con las entradas del blog de hoy. La primera, titulada la Europa inane y pusilánime, viene escrita por el analista de política internacional Andrea Rizzi, y en ella comenta que ante la deriva brutal del mundo, “a Europa le corresponde saber decir que no”, como bien dice el presidente italiano, Sergio Mattarella, pero que, desgraciadamente, no lo ha conseguido aún. La segunda, es un archivo del blog publicado el 1 de abril de 2024 por la escritora Marta Peirano, titulado El desmoronamiento, en el que comentaba el accidente sufrido en aquellos días por un portacontenedores que perdió propulsión saliendo del puerto de Baltimore y chocó contra el puente Francis Scott Key, provocando un colapso total de la estructura. El poema del día se titula Coplas a la muerte de su padre y está escrito por el poeta y militar de finales del siglo XV, Jorge Manrique, precursor del Renacimiento español. La cuarta, como siempre, son las viñetas de humor, y para terminar, como cada día, El sabor del café de todas las tardes y los especiales de la noche, si los hubiera, que haberlos, como las meigas de esta vieja tierra que es España, haylos. Tamaragua, amigos míos. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna así nos lo permite. Sean felices, se lo ruego: se lo merecen. Besos. Les quiero. HArendt












ENTRADA NÚM. 10087

LA EUROPA INANE Y PUSILÁNIME

 








Ante la deriva brutal del mundo, “a Europa le corresponde saber decir que no”, como bien dice Sergio Mattarella. Desgraciadamente, no lo ha conseguido aún. La lectura de las conclusiones de la cumbre europea celebrada este jueves es un ejercicio deprimente. Aun teniendo en cuenta las consabidas dificultades de una entidad plural como lo es la UE, el abismo entre lo que las dramáticas circunstancias actuales del mundo requieren y el contenido de la respuesta es algo que genera un desaliento profundo. El abismo se abre tanto en el plano moral como en el práctico. La constatación moral es cristalina: como en el caso de Gaza, los Veintisiete no están en condiciones de decir lo obvio e imprescindible en la guerra de Irán: que es una acción ilegal y que no es compatible con nuestros valores. La constatación práctica también lo es: las medidas para paliar los efectos de la crisis energética serán lentas, y el imprescindible apoyo a Ucrania sigue bloqueado por el veto de Orbán. No todo son nubes en el cielo europeo, y no hay que olvidarse de los claros —como que muchos aspiran a entrar en nuestro club—. Pero las que lo pueblan son gordas y oscuras, conviene no ocultarlo.

En el mismo día, el jueves, se conoció otro texto que, en cambio, da ánimo. Es el discurso pronunciado por el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, con ocasión de su investidura como doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca, otro italiano al que conviene prestar atención, como a Draghi y Letta. El mandatario denuncia “el incumplimiento sistemático” y la “violación de la Carta de la ONU”, “la deslegitimación de los tribunales internacionales”, la creación de “un vacío, una tierra de nadie arbitraria, objeto de incursiones injustificadas (…) en un proceso que recae con todo su peso sobre los países y los pueblos más pobres y menos afortunados”. Denuncia también una “vis destruens que no surge de la necesidad de allanar el terreno para una construcción mejor, sino —al parecer— de la voluntad de eliminar aquellos límites al ejercicio de la supuesta soberanía estatal que se habían establecido para impedir el predominio de las aspiraciones hegemónicas de los grupos dirigentes al mando de los países más fuertes”.

“¿Qué puede hacer Europa ante el declive del modelo cooperativo multilateral en la gestión de las relaciones entre Estados? ¿Aceptar que sea sustituida por una visión contractualista basada en la competición?”, preguntó el presidente. “A Europa le corresponde saber decir que no”, respondió.

Desgraciadamente, no sabe todavía decirlo en coro como sería necesario. Lo pronuncia Sánchez, lo pronuncia Mattarella —sin citar a nadie por su nombre, pero dejando todo claro—, y otros también, pero no todos juntos, que es la manera de hacerlo realmente audible y eficaz en el mundo, que es lo que hace falta.

Claro está que distintas circunstancias y distintas percepciones de riesgo cambian las cosas. Es mucho más fácil asumir el riesgo de cabrear a Washington estando en Madrid, a miles de kilómetros de Rusia, que en Helsinki, Varsovia o Berlín. Claro que si muchos aliados hubiesen, como España, rechazado el pacto de gasto en la OTAN, tal vez Trump la habría roto, asunto con graves consecuencias para todos, y terribles para algunos. Se puede entender la lógica abstracta, arraigada en Alemania y en otros sitios, de avanzar cuanto más rápido sea posible en la integración europea y mantener de pie de alguna manera cuanto más tiempo sea posible la relación transatlántica. Pero, en concreto, hay cosas y maneras que no son tragables. Sobre muchos asuntos se puede y se debe hablar y llegar a compromisos, pero con los principios fundamentales no se negocia, no se titubea, no se mira para otro lado y no se agacha la cabeza. Trump ayer dijo que los aliados de EE UU son “cobardes” por no querer acompañarle en Ormuz. Es absurdo. Si hay pusilanimidad, reside en no reprocharle de forma más contundente y clara sus abusos.

En el plano práctico, la frustración no puede ser menor. Que la UE no pueda conceder a Ucrania un préstamo de importancia existencial porque lo veta Orban, que ni siquiera participa en él, resulta algo nauseabundo. Ojalá su bochornosa trayectoria quede sepultada bajo una avalancha de papeletas contrarias en las próximas elecciones. Su veto a Kiev es insoportable, máxime cuando Putin se beneficia de la guerra de Irán, que aumenta sus ingresos y reduce las armas estadounidenses susceptibles de ser compradas por los europeos para Ucrania. Más aun lo es si se considera, cosa poco subrayada, que Ucrania está ganando terreno. Según su presidente, ha reconquistado unos 460 kilómetros cuadrados. Si Orban sigue en el poder y continúa con su actitud, la UE tendrá que perfilar medidas mucho más contundentes de lo hecho hasta ahora. La retirada del derecho de voto es complicada por el mecanismo requerido, pero se pueden estudiar otras en materia de recortes de fondos. Es hora de pronunciar grandes noes. ANDREA RIZZI es analista de política internacional.























DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, EL DESMORONAMIENTO. PUBLICADO EL 7 DE ABRIL DE 2024

 







El 26 de marzo de 2024, un portacontenedores perdió propulsión saliendo del puerto de Baltimore y chocó contra el puente Francis Scott Key, provocando un colapso total de la estructura. El Dali mide 300 metros y, cargado, puede pesar más de 116.000 toneladas pero no es el más grande del mundo. Ni siquiera era el más grande que ha pasado por Baltimore, cuyo puerto procesa 45 buques diarios, incluyendo el Ever Max, que mide más que la torre Eiffel con antena incluida (365 metros de largo) y puede transportar hasta 15.432 contenedores.
El Ever Given, que bloqueó el Canal de Suez durante seis días de pandemia con 400 metros de largo, 59 de ancho y capacidad para 20.000 contenedores, tampoco es el más grande. Los buques portacontenedores ultragrandes de nueva generación pueden transportar hasta 24.346 unidades, apiladas en 25 alturas. Miden lo mismo y pesan más. El transporte mundial de contenedores se ha disparado en la última década. Se estima que, en los próximos 20 años, se cuadruplicará.
Parece inevitable. Los buques son clave para el comercio global, con su logística y cadenas de suministro que sostienen la economía planetaria. Es un futuro basado en tres valores: la privatización, el crecimiento y la optimización. Pero la infraestructura que soporta sus operaciones —como el canal de Panamá o el puente de Baltimore— no es privada. Son infraestructuras críticas, mantenidas y operadas por autoridades públicas, locales o estatales, con dinero público. Algo tiene que cambiar, o algo tiene que ceder.
Dali es propiedad de Grace Ocean Pte Ltd y estaba operado por Synergy Marine Group. Ambas empresas trabajan para Maersk. Como Boeing, Maersk lidera un mercado marcado por una fuerte competencia. La naviera danesa se hizo fuerte gracias a su habilidad para reducir costos y mejorar la eficiencia en un servicio a escala planetaria. El pasado noviembre anunció un plan para reducir su plantilla a menos de 100.000 empleados. Dice que los tiempos vienen mal.
El equipo de Maryland que recibió la alerta del buque y en pocos minutos había cortado el tráfico, cerrado el puente, alertado a los trabajadores y organizaba a la policía y bomberos para auxiliar a las víctimas y contener la situación no trabajaba para Maersk. Los trabajadores que tapaban agujeros en la noche no trabajaban para Maersk. Ha sido el Gobierno quien ha desbloqueado 60 millones de dólares de dinero público para financiar la limpieza y empezar la reconstrucción. A falta de verdadero análisis, proliferan las conspiraciones: han sido los inmigrantes, las feministas, los Obama, la tercera guerra mundial. Como dice Yeats, “las cosas se desmoronan, el centro no se sostiene. (…) Los mejores carecen de toda convicción, mientras que los peores / Están llenos de furiosa intensidad”.
La cultura de la optimización empieza a generar fallos sistémicos. Aviones que se estrellan, edificios que arden, petroleros que se derraman, barcos llenos de nitrato de amonio que explotan en un puerto comercial. Lo puntual es político: la cadena de fallos técnicos, descuidos administrativos, errores humanos y miserias de un sistema diseñado para acumular el valor y distribuir la responsabilidad. Como dijo Dana Meadows, podríamos pasar a la historia como “la primera sociedad que no se salvó a sí misma porque no era rentable”. Pero no es la única opción. Marta Peirano es escritora. Publicado en El País el 1 de abril de 2024.













DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE, DE JORGE MANRIQUE

 







COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE



I


Recuerde el alma dormida,

avive el seso e despierte

contemplando

cómo se passa la vida,

cómo se viene la muerte

tan callando;

cuán presto se va el plazer,

cómo, después de acordado,

da dolor;

cómo, a nuestro parescer,

cualquiere tiempo passado

fue mejor.


II


Pues si vemos lo presente

cómo en un punto s’es ido

e acabado,

si juzgamos sabiamente,

daremos lo non venido

por passado.

Non se engañe nadi, no,

pensando que ha de durar

lo que espera

más que duró lo que vio,

pues que todo ha de passar

por tal manera.


III


Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar,

qu’es el morir;

allí van los señoríos

derechos a se acabar

e consumir;

allí los ríos caudales,

allí los otros medianos

e más chicos,

allegados, son iguales

los que viven por sus manos

e los ricos.





***






Jorge Manrique (1440-1479)​ fue un poeta del prerrenacimiento y hombre de armas y letras castellano, miembro de la Casa de Manrique de Lara, una de las familias más antiguas de la nobleza castellana, y sobrino del también poeta Gómez Manrique. Es autor de las Coplas a la muerte de su padre, uno de los poemas clásicos de la literatura española de todos los tiempos. También compuso diversos poemas amorosos y burlescos y es considerado uno de los poetas más importantes dentro del Cancionero general. Su obra poética no es extensa. Consta aproximadamente unas 50 composiciones, incluidas la mayor parte de ellas en el Cancionero general (1511). Se suele clasificar en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal, de los cuales el amoroso es el que cuenta con más composiciones, algunas de ellas eróticas. Son, en general, obras satíricas y amorosas convencionales dentro de los cánones de la poesía cancioneril de la época, todavía bajo influencia provenzal, con un tono de galantería erótica velada por medio de finas alegorías. Manrique cumple con las convenciones lingüísticas de la poesía provenzal: uso de la canción y del decir, en verso octosílabo, empleo de repeticiones de palabras y uso de la guerra como símil amoroso. En las composiciones amorosas Manrique emplea tópicos, temática, recursos poéticos y vocabulario propios del amor cortés, como otros poetas del siglo XV. Por eso están presentes en sus versos las heridas de amor, el deseo del vasallo y el rechazo de la señora.




















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY JUEVES, 26 DE MARZO DE 2026

 






























miércoles, 25 de marzo de 2026

AVENTURAS EN LA DIPLOMACIA FANTÁSTICA. ESPECIAL TRES DE LA NOCHE DE HOY MIÉRCOLES, 25 DE MARZO DE 2026

 






Trump dice que está negociando con Irán. Irán dice que no. ¿A quién le vas a creer? Otro día más en la autodestrucción de Estados Unidos como gran potencia. Es lunes por la mañana. Donald Trump ha suspendido, al menos por ahora, sus planes de bombardear la infraestructura civil de Irán. Lo ha hecho porque, según él, se están llevando a cabo negociaciones muy productivas entre el gobierno de Irán, un conejo blanco invisible de casi dos metros y su novia canadiense.

Hola, soy Paul Krugman. Lo que acabo de decir no es del todo cierto. Trump no mencionó al conejo invisible ni al canadiense, pero la idea principal es cierta. Dijo que se estaban llevando a cabo conversaciones muy productivas. Poco después, el gobierno iraní y los medios estatales iraníes afirmaron que no, que no era cierto. Esto no está sucediendo.

No voy a afirmar que los medios estatales iraníes sean necesariamente una fuente creíble, pero lo más probable es que estén diciendo la verdad y que el presidente de Estados Unidos esté mintiendo, fantaseando o ambas cosas. Realmente no hay ninguna razón para creer que lo que él afirma esté sucediendo en realidad.

¿Por qué digo esto, además de que Trump no ha sido precisamente sincero en muchas cosas? Pero más allá de eso, hay tres razones importantes para creer que podría estar inventándose todo esto.

Primero, se metió en un aprieto con su amenaza de cometer un crimen de guerra masivo si Irán no abre el estrecho de Ormuz, y seguramente está buscando una salida. Otro presidente, en otro momento, podría decir que, tras una cuidadosa reflexión, han reajustado la política o algo parecido. Trump no hace eso. Trump siempre gana, nunca admite que haya sufrido un revés, nunca admite que haya cambiado de opinión.

Así que decir que, oh, los iraníes han venido a la mesa, probablemente iraníes grandes y fuertes con lágrimas en los ojos, pero en fin, que los iraníes han venido a la mesa y por eso no estamos haciendo lo que dije que haríamos es una salida muy trumpiana.

Segundo, ¿por qué querrían los iraníes llegar a un acuerdo en este momento? Podemos hablar mucho sobre cómo va la guerra, pero es bastante claro que, desde la perspectiva iraní, están ganando. Es decir, no están ganando militarmente, pero eso nunca estuvo previsto. Han logrado convertir lo que se suponía que sería una decapitación relámpago de su gobierno en una contienda prolongada de resistencia, y todo indica que los iraníes están lejos de ceder. Todo indica que Estados Unidos, aunque obviamente no estamos perdiendo miles de personas y nuestra vida se ve completamente alterada, pero al público estadounidense no le gustan los precios altos de la gasolina y no cree en Trump, el tiempo se le acaba a Trump, algo que aparentemente no le sucede al régimen iraní. Así que Irán tiene la ventaja. Y es muy difícil entender por qué querrían llegar a un acuerdo hasta que nos hayan humillado aún más.

Finalmente, consideremos los posibles motivos. Imagínese que usted fuera alguien cercano a Trump, alguien lo suficientemente cercano como para influir en sus decisiones y tener información privilegiada. Esto es lo que podría haber hecho entre anoche y ahora. Podría haber vendido una gran cantidad de futuros de petróleo crudo a precios muy altos (el Brent superó los 112 dólares durante el fin de semana) y luego recomprarlo inmediatamente después del anuncio de Trump sobre el progreso triunfal, pero antes de que los iraníes dijeran que eso no iba a suceder. Y podría haber obtenido una ganancia muy, muy grande.

En el pasado, decir que el uso de información privilegiada podría estar influyendo en la política estadounidense habría sido una idea escandalosa. ¿Quién cree que eso es imposible ahora? Así que todo esto podría estar sucediendo.

Un último punto a destacar. Piensen en cuánto se ha debilitado la posición de Estados Unidos en el mundo, no solo por el aparente fracaso en someter a una potencia de cuarta categoría, sino porque ahora todo el mundo sabe que no se puede confiar en nada, no se puede confiar en ninguna promesa que haga Estados Unidos, no se puede contar con que Estados Unidos cumpla sus promesas, y las amenazas, no solo las promesas, sino también las amenazas, son increíbles en el sentido de que no son del todo creíbles, y que la suposición por defecto debería ser que todo lo que diga esta administración es mentira.

Eso es algo realmente muy malo. Es decir, la influencia en el poder mundial no se reduce simplemente a misiles y bombas, aunque parece que también nos estamos quedando sin ellos. Se trata, sobre todo, de que la gente se tome en serio lo que dices, lo que prometes y las amenazas que haces. Y no nos gobiernan personas serias. Qué tengas un lindo día. PAUL KRUGMAN es premio Nobel de Economía. Publicado en Substack el 23 de marzo de 2026.






















POR QUÉ SE RENDIRÁ PRONTO, PERO ÉL LO LLAMARÁ UNA GRAN VICTORIA. ESPECIAL DOS DE LA NOCHE DE HOY MIÉRCOLES, 25 DE MARZO DE 2026





 



Amigos, nadie sabe qué hará Trump de un minuto a otro, y menos aún él mismo. Pero cada vez parece más probable que se retire de Irán en cuestión de días, declarando su "incursión" (como él mismo ha llamado a su guerra) una gran victoria, para luego cambiar de tema.

El viernes, Trump publicó en sus redes sociales que "estamos muy cerca de alcanzar nuestros objetivos a medida que consideramos la posibilidad de reducir drásticamente nuestros grandes esfuerzos militares en Oriente Medio".

Hoy, lunes, Trump declaró: «Quieren mucho llegar a un acuerdo. Nosotros también queremos llegar a un acuerdo». Afirmó que existen varios puntos de acuerdo entre Estados Unidos e Irán en las negociaciones para poner fin a la guerra. «No van a tener un arma nuclear», dijo Trump a los periodistas. Añadió que espera que el estrecho de Ormuz se abra pronto. Al preguntársele quién controlaría el estrecho, Trump respondió: «Tal vez yo», y agregó que el nuevo líder iraní también desempeñaría un papel en el control del estrecho, una ruta marítima mundial vital.

Trump afirmó que un acuerdo también implicaría un cambio de régimen, haciendo referencia a la cantidad de altos funcionarios iraníes asesinados. “Automáticamente habrá un cambio de régimen, pero estamos tratando con personas que me parecen muy razonables y sensatas. Quizás alguna de ellas sea justo lo que buscamos. Miren Venezuela, qué bien les está yendo”.

Está a punto de retirarse porque no le importa nada más que mantener su riqueza y poder, y la guerra ahora le está costando ambas cosas.

Esto está perjudicando a sus patrocinadores financieros en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, cuya riqueza se ha visto seriamente mermada por la guerra y cuya vulnerabilidad ha quedado al descubierto. Incluso complejos turísticos de lujo como Dubái, frecuentados por algunos de los mayores inversores estadounidenses de Oriente Medio, están en el punto de mira.

Esto está enfureciendo a los adinerados partidarios políticos de Trump en Estados Unidos, quienes están sufriendo grandes pérdidas a medida que el mercado bursátil estadounidense se desploma bajo el peso de la guerra.

La situación está enfureciendo a los votantes estadounidenses, ya que la gasolina se vende a casi 4 dólares el galón, lo que genera una creciente preocupación entre los republicanos ante una posible reacción política adversa en las elecciones de mitad de mandato. La mayoría de los republicanos fueron elegidos gracias al apoyo de Trump en las elecciones de 2024, en las que Trump prometió reducir los precios y evitar conflictos internacionales, en lugar de hacer exactamente lo contrario.

Así que, olvídese del cambio de régimen. Olvídese de la libertad para los iraníes. Olvídese de la "aniquilación" de las capacidades nucleares de Irán (que Trump afirmó haber logrado en junio pasado).

Pronto Trump dirá que derrotó las capacidades militares y de defensa de Irán, destruyó su economía y decapitó a su liderazgo. Trabajo terminado. Misión cumplida. Irán aniquilado (de nuevo).

Ahora, Trump esperará hasta el viernes para darle tiempo a Irán a abrir el estrecho de Ormuz. ¿Y luego qué? Dejará la tarea en manos de otros países, alegando que Estados Unidos no necesita el estrecho porque produce suficiente petróleo por su cuenta (lo cual es falso, ya que los precios del petróleo dependen del mercado global y las refinerías estadounidenses dependen de crudo extranjero).

Y dejará el bombardeo de Irán en manos de Benjamin Netanyahu, quien prefiere seguir atacando Irán y los bastiones de Hezbolá en el Líbano antes que ser juzgado en Israel por soborno y corrupción. (El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró el viernes que la campaña militar en Irán se intensificaría significativamente esta semana).

¿Qué habrá sacado Estados Unidos de la “excursión” de Trump? Nada. De hecho, menos que nada, porque en muchos sentidos estamos peor que cuando empezó. Hemos perdido vidas y fortuna.

Trece militares estadounidenses han muerto, y la guerra le ha costado a Estados Unidos unos 18.000 millones de dólares hasta la fecha, sin contar el coste para los consumidores estadounidenses de la energía y los alimentos a precios más elevados.

El régimen en Irán ha cambiado, pero no ha habido un "cambio de régimen". Y el cambio que se ha producido ha conducido hacia un estado islámico más duro, más nacionalista y más beligerante.

Irán sigue ocultando su uranio enriquecido y, presumiblemente, está más decidido que nunca a convertirlo en ojivas nucleares.

Puede que Trump e Israel se jacten de haber destruido lanzadores y arsenales de misiles iraníes, pero Irán está disparando aún más misiles balísticos y drones en todo Oriente Medio que hace una semana, lanzando nuevos ataques con misiles contra ciudades israelíes y dañando instalaciones energéticas clave en Qatar, Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos.

El viernes, Irán lanzó misiles balísticos de alcance intermedio contra la base militar estadounidense-británica de Diego García, a 2500 millas de distancia. Esa distancia es suficiente para alcanzar gran parte de Europa.

Irán considera que las presiones políticas y económicas contra Trump aumentan más rápido que contra Irán. Mientras Irán utiliza drones y misiles baratos para interrumpir las cadenas de suministro globales, está generando enormes ganancias con la venta de petróleo (principalmente a China), que según se informa ascienden a 8.700 millones de dólares en ganancias petroleras adicionales desde el inicio de la guerra, impulsadas por un aumento de 47 dólares por barril en los precios en comparación con los niveles previos al conflicto.

El viernes, en un intento desesperado por bajar los precios del petróleo, el régimen de Trump levantó las sanciones sobre el petróleo iraní que actualmente se encuentra en el mar, lo que permitirá a Irán vender unos 140 millones de barriles de petróleo, por un valor aproximado de 14.000 millones de dólares, incluso a Estados Unidos.

Irán exigirá un precio aún mayor para poner fin a la guerra, como reparaciones masivas por parte de Estados Unidos y la expulsión de los militares estadounidenses de la región.

Irán también está considerando convertir el estrecho de Ormuz en una especie de puesto de peaje iraní, sometiendo a pago un tercio del petróleo crudo transportado por barco en el mundo.

No tenemos forma de saber si Estados Unidos será ahora más vulnerable al terrorismo patrocinado por Irán, pero el riesgo parece mayor que antes de que Trump lanzara su guerra.

En definitiva, aquí no ha habido ninguna victoria estadounidense, solo una tragedia, aunque el sociópata que ocupa el Despacho Oval seguramente proclamará la victoria y mentirá descaradamente sobre lo que ha logrado.

Que no quepa duda: esto será una rendición. Como sugirió el senador republicano de Vermont, George Aiken, en 1966, cuando Estados Unidos se vio inmerso en otra guerra imposible de ganar, la única opción real de Trump ahora es "declarar la victoria y retirarse", algo que preveo que hará en breve. ROBERT REICH es profesor de la Universidad de California en Berkeley. Publicado en Substack el 23 de marzo de 2026.






















LOS CUELLOS DE BOTELLA ESTÁN POR TODA PARTES. ESPECIAL UNO DE NOCHE DE HOY MIÉRCOLES, 25 DE MARZO DE 2026

 






Donald Trump y sus secuaces están en plena crisis. El sábado, Trump arremetió contra el New York Times por un artículo que afirmaba lo obvio: que muchos de sus objetivos bélicos originales, cualesquiera que fueran, siguen sin cumplirse. Apenas una hora después, publicó una amenaza de cometer crímenes de guerra masivos, diciendo que si Irán no abre el estrecho de Ormuz en 48 horas —es decir, hoy mismo— ordenará a las fuerzas estadounidenses que comiencen a bombardear centrales eléctricas civiles.

¿Por qué tanta desesperación? La respuesta es obvia. Resulta que no solo es difícil lograr un cambio de régimen —si es que ese era realmente el objetivo—, sino también que el mundo depende mucho más del estrecho de Ormuz de lo que Trump y compañía parecen haber comprendido. Y lo que cada vez está más claro es que esta dependencia va mucho más allá del petróleo y el gas natural.

Además del petróleo y el gas, la región del Golfo es una fuente mundial clave de fertilizantes. Produce aproximadamente un tercio del helio del mundo, y el helio no solo se usa para globos de fiesta, sino que es fundamental para la producción de semiconductores y tiene importantes usos médicos. Y —esto lo desconocía— el Golfo es un punto estratégico para la industria farmacéutica, ya que muchos ingredientes clave se transportan normalmente a través del estrecho de Ormuz y muchos productos finales se envían por vía aérea a sus destinos a través de Dubái y otros aeropuertos del Golfo.

¿Acaso estamos descubriendo que el Golfo Pérsico es un punto crítico para la economía mundial? No lo creo. Sin duda, es un punto crítico importante, pero no es único. Si la crisis del Estrecho de Ormuz parece grave, piensen en la interrupción de las cadenas de suministro globales si China atacara Taiwán o si Corea del Norte atacara Corea del Sur. Taiwán representa más del 60% del suministro mundial de semiconductores y más del 90% del suministro de los semiconductores más avanzados. Corea del Sur es un importante exportador de chips de memoria. Un conflicto en curso entre el gobierno neerlandés y la empresa china de chips Nexperia, con sede en los Países Bajos, ha amenazado con trastocar la producción automotriz mundial. India es un importante exportador de productos farmacéuticos clave, incluidas las vacunas. Trump dio marcha atrás en los aranceles impuestos a China el Día de la Liberación porque es, con mucho, la mayor fuente de tierras raras y respondió cortando el suministro. Y así sucesivamente.

Estos no son ejemplos de globalización, sino de hiperglobalización , término acuñado por Arvind Subramanian y Martin Kessler . En un artículo clásico de 2013 —actualizado en 2023—, Subramanian y Kessler observaron que el comercio mundial había crecido mucho más rápido que el PIB mundial entre la década de 1980 y la víspera de la crisis financiera de 2008. En los años 80, el comercio mundial no representaba una proporción mucho mayor del PIB mundial que antes de la Primera Guerra Mundial; para 2008, se encontraba en un nivel completamente distinto.

Pero, como documentaron, este rápido crecimiento del comercio mundial no se debió simplemente a que los países comerciaran más, sino a que la producción mundial se volvió mucho más compleja e interdependiente. Por ejemplo, si se pregunta dónde se fabrica un iPhone, no hay una respuesta sencilla. El teléfono se ensambla en China o India, pero los componentes internos se producen en muchos países, y estos componentes, a su vez, utilizan insumos producidos en muchos países.

En los últimos 40 años, aproximadamente, hemos construido un mundo en el que las economías nacionales son tan interdependientes que existen posibles cuellos de botella por doquier. Sin embargo, este sistema global de interdependencia funcionó razonablemente bien siempre y cuando un pilar fundamental —Estados Unidos— lo respaldara y garantizara la libre circulación de bienes, servicios y capital.

Esto no quiere decir que el sistema fuera perfecto. No está claro que debamos depender de las importaciones para algunos bienes vitales, como las vacunas o las tierras raras. Pero ahora tenemos lo peor de ambos mundos. El mundo depende en gran medida de una compleja cadena de suministro global y el otrora líder del mundo libre es errático. ¿Alguien sabe cuál será nuestra política hacia Irán dentro de una semana, o incluso mañana? Además, el desastre con Irán nos ha revelado mucho más débiles de lo que la mayoría creía; tan débiles que tememos impedir que Irán exporte petróleo, incluso mientras amenazamos con destruir su infraestructura civil. La verdad es que ni siquiera nuestros aliados confían ni nos respetan ya .

Lo que enfrentamos ahora no es simplemente que los consumidores pierdan la capacidad de comprar importaciones. Nos enfrentamos a un escenario en el que los productores pierden el acceso a insumos cruciales que necesitan para seguir produciendo. La crisis en el estrecho de Ormuz está elevando los precios de la gasolina, lo cual es negativo. Pero también amenaza con privar a los agricultores estadounidenses de fertilizantes durante la temporada de siembra, interrumpir el suministro esencial de helio a los fabricantes de semiconductores en Asia, privar a los productores farmacéuticos de materiales cruciales, y mucho más.

En resumen, por aterradora que sea la crisis de Ormuz, me preocupa que sea solo el principio. Una economía mundial plagada de múltiples puntos débiles ya no puede confiar en una América fuerte, fiable y digna de confianza como garante del sistema. Si bien la situación actual es grave, es muy probable que empeore considerablemente. PAUL KRUGMAN es premio Nobel de economía. Publicado en Substack el 23 de marzo de 2026.