sábado, 18 de abril de 2026

SALUDOS EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA. HOY SÁBADO, 18 DE ABRIL DE 2026, EN CASTELLANO

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz sábado y feliz fin de semana. Semana número 16 de este malhadado año 2026 d.C. Mejor lo dejamos así y vamos con las entradas de hoy. La primera, titulada Un modelo que defender, en el tema de cada día, viene firmada por la historiadora Pilar Mera, y dice en ella, citando textualmente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que Europa no nació del repliegue, sino del coraje político, de aportar a un mundo en transformación sus valores de paz, democracia, solidaridad y justicia social. La segunda es un archivo del blog, del 14 de abril de 2018, titulado Los nuestros, en el que el escritor Julio Llamazares ironizaba sobre las palabras pronunciadas por la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, sobre La división de los ciudadanos entre los nuestros y los demás, que remitían a la época tribal, cuando nuestros antepasados se agrupaban en manadas para defenderse unos de otros, y, en tiempos más recientes, a las mafias italianas. El poema del día, en la tercera, se titula ¡Buenos días, misiles!, y está escrito por el historiador Agustín Millares Cantero. La cuarta, como siempre, son las viñetas de humor, y para terminar, como cada día, El sabor del café de todas las tardes, hoy del cineasta David Trueba y los tres especiales de la noche, firmados por Robert Reich (dos) y por Paul Krugman. Tamaragua, amigos míos. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna nos lo permite. Sean felices, se lo ruego: se lo merecen. Besos. Les quiero. HArendt













ENTRADA NÚM. 10286

DEL TEMA DEL DÍA. UN MODELO QUE DEFENDER, POR PILAR MERA

 







Europa no nació del repliegue, sino del coraje político, de aportar a un mundo en transformación sus valores de paz, democracia, solidaridad y justicia social.” Pedro Sánchez clausuraba con esta contundencia el European Pulse Forum el viernes pasado en Barcelona. Una apuesta firme por el papel de Europa en la crisis internacional basada en una defensa cerrada del éxito de su modelo y de sus valores. Este foro, promovido por Politico y el gabinete de incidencia pública beBartlet, toma como punto de partida la opinión de los europeos para estructurar sus debates sobre seguridad, energía, movilidad y competitividad con participantes de alto nivel: líderes políticos nacionales e internacionales, comisarios y eurodiputados; un exembajador de Estados Unidos en la OTAN, directivos de multinacionales de movilidad y energía…

En esta ocasión los datos provenían de una encuesta realizada en marzo por Cluster17 en Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Bélgica. El estudio aportaba informaciones muy llamativas. Por ejemplo, al recoger por primera vez una desconfianza generalizada hacia Estados Unidos. Trump y su política errática y caprichosa han conseguido que una mayoría significativa de europeos vea a EE UU como la segunda mayor amenaza a corto plazo, por delante de China y solo superado por la Rusia de Putin. La desconfianza alcanza una media del 59,9% en los países encuestados, dos tercios del total de la población de la UE. La fuerza del dato apunta a un cambio de paradigma que rompe la tradicional visión de seguridad atlantista.

Los datos son optimistas, en cambio, respecto al modelo de vida europeo. El 76% de los europeos creen en su existencia y también que merece la pena defenderlo. En cambio, crece el desafecto por las instituciones y el recelo ante su capacidad para proteger este modelo. Sólo el 21% cree que la UE está yendo en la dirección correcta, un dato que correlaciona de manera directa con la situación económica de los encuestados y con sus expectativas de futuro.

El foro también dejó la posibilidad de contraponer el modelo de política exterior de Feijóo frente al de Sánchez. Atlantismo tradicional, pragmatismo nuclear, cierre de fronteras y refuerzo institucional frente a autonomía militar europea, pacto verde, migración regulada y refuerzo del pilar social contra la desigualdad. Dos visiones de difícil encuentro, aunque a la luz de la encuesta, la intuición de Sánchez parece leer mejor el contexto. ¿Cambiará de rumbo el PP si cambia la corriente? PILAR MERA es historiadora. Publicado en El País el 14 de abril de 2026.


























DEL ARCHIVO DEL BLOG. HOY, LOS NUESTROS, POR JULIO LLAMAZARES. PUBLICADO EL 14 DE ABRIL DE 2018

 







De todo lo que se ha dicho estos días en el caso del master de la presidenta de la Comunidad de Madrid, tan español como un chiste de Forges (“Tranquila, Concha, no te precipites, no es lo que estás pensando ¿No has oído hablar de la realidad virtual?”, le decía el Mariano forgiano a su esposa en uno de ellos tras sorprenderlo ésta en el dormitorio matrimonial con dos señoritas), lo que a mí más me ha llamado la atención es lo que dijo María Dolores de Cospedal en la convención del PP de Sevilla: "Tenemos que defender a los nuestros". Tuve que volver a escucharlo, pues, tratándose de la ministra de Defensa, creí que se refería a otra cosa.

Pero no, lo había entendido bien. La ministra de Defensa, que como secretaria general de su partido ha tenido que negar también la evidencia más de una vez como su compañera Cristina Cifuentes estos días, por lo que sabe de lo que habla por experiencia, se refería con lo de nuestros a ésta y a sus compañeros del PP, no a nuestros militares destacados en países extranjeros o en misiones peligrosas en el nuestro propio. Da igual que la presidenta de Madrid hubiera mentido o no. Había que defenderla porque es de los nuestros, o sea, de los suyos.

La división de los los ciudadanos entre los nuestros y los demás remite a la época tribal, cuando nuestros antepasados se agrupaban en manadas para defenderse unos de otros, y, en tiempos más recientes, a las mafias italianas (“Nunca digas lo que piensas a alguien fuera de la Familia”, le decía don Vito Corleone a su hijo Sonny en El Padrino), pero escuchada en boca de la ministra de Defensa hace dudar hasta de su patriotismo ¿Pues qué es el amor a la patria sino el amor a todos sus miembros sean del color que sean?

Al final, la exaltada arenga de la ministra de Defensa se quedará en la intención, pues Rajoy obligará a dimitir a la presidenta de Madrid, no porque considere su comportamiento inmoral, sino para no perder el poder, pero en la historia de la infamia nacional quedarán para siempre esas palabras que demuestran que para Cospedal, como para muchos miembros de su partido, la política es una actividad mafiosa. Se protege a los nuestros y se ataca a los demás. Aunque, como el PP siga por ese camino, le va a pasar como a aquel viejo alcalde franquista que, reciclado en las filas de la UCD cuando el régimen de Franco sucumbió, le decía a un gobernador civil provincial de visita en su pueblo: “Señor gobernador, la confusión es tal que yo ya no sé si soy de los nuestros”. JULIO LLAMAZARES es escritor. Publicado en El País el 14 de abril de 2018. 


























DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, ¡BUENOS DÍAS, MISILES!, POR AGUSTÍN MILLARES CANTERO

 








¡BUENAS NOCHES, MISILES!




Cuando hayan disparado los misiles


esboza una sonrisa cuanto menos.


Salúdalos con todos los respetos


porque son lo mejor del mundo libre.


Llegarán con ardor a descubrirte


los hongos refulgentes del secreto,


celebrando las horas de los muertos


sin importar que mueran como viven.


Decidieron los amos del planeta


la destrucción final asegurada


al saber extinguidos sus dominios.


Por ser ellos los únicos que cuentan,


el futuro será de cucarachas


vagando bajo anales radioactivos.




AGUSTÍN MILLARES CANTERO (1950)

Historiador español




***




Agustín Millares Cantero (1950) es un historiador canario, uno de los principales especialistas en la historia del movimiento obrero canario y del republicanismo federal español. Hijo del poeta Agustín Millares Sall  Durante sus años de estudiante en la Universidad de La Laguna tomó parte activa en el movimiento estudiantil antifranquista. Doctor en Historia, su óptica historiográfica tiene una gran influencia de la escuela marxista británica.Fue miembro fundador y primer presidente de la Fundación Canaria Juan Negrín, dedicada a difundir la vida y el legado del Dr. Negrín. Fuente:Wikipedia.




















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY SÁBADO, 18 DE ABRIL DE 2026





 
























viernes, 17 de abril de 2026

REVISTA DE PRENSA. EDMUND BURKE: EL POLÍTICO QUE DESCONFIABA DE LAS REVOLUCIONES, POR XAVIER PEITIBY. ESPECIAL NOCHE TRES DE HOY VIERNES, 17 DE ABRIL DE 2O26

 







Hace años leí en algún sitio una frase que suelo recordar. Era de Edmund Burke y venía a decir algo así como que el miedo es lo que realmente nos mueve a hacer cosas. Investigando, vi que la frase no era del todo así. En uno de sus primeros libros, Burke escribió que «ninguna pasión priva tanto a la mente de su capacidad de actuar y razonar como el miedo», y que «el terror es una de las fuerzas más poderosas que experimentamos». Para Burke, el miedo puede paralizar, pero también moviliza. En su obra posterior lo desarrollaría más, en el sentido de que las sociedades no se mueven solo por ideales racionales, sino por emociones intensas. La emoción (y en particular el miedo) como base para el cambio o como base para quedarse igual y no cambiar demasiado.

Recordando esa frase, hoy quería contaros algo sobre este filósofo y político a quien, probablemente, no tenemos tan presente como a otros nombres más habituales, pero cuya influencia sigue muy viva.

Quién fue Edmund Burke (1729-1797) nació en Dublín, en una Irlanda marcada por profundas divisiones religiosas y por el dominio británico. Su padre era protestante; su madre, católica. Esa doble influencia le dio desde joven una sensibilidad especial hacia los conflictos religiosos y para entender la fragilidad de la convivencia política.

Estudió en el Trinity College y más tarde se trasladó a Londres. Allí comenzó como escritor y ensayista, hasta que entró en política como miembro del partido Whig. No era un político de eslóganes fáciles. Sus intervenciones eran largas, reflexivas, cargadas de historia y ejemplos. Por ello sus contemporáneos lo admiraban por su oratoria y también por su independencia de criterio. Esa actitud, que hoy podría parecer moderada o pragmática (y que no solemos encontrar en ningún político/a), en su tiempo lo convirtió en una figura incómoda para muchos (que es justo lo que también sucedería ahora).

Fue parlamentario británico durante casi treinta años, a la vez que un escritor brillante y uno de los críticos más influyentes de la Revolución francesa. De hecho, resumimos hace unos meses en Política Creativa su libro de 1790, Reflexiones sobre la Revolución en Francia, en el que criticaba la revolución francesa porque, al destruir la monarquía y las instituciones que encarnaban siglos de evolución, rompió con un legado y dio paso a lo que Burke llama una “mezcla de ligereza y ferocidad”. Para él, las instituciones tradicionales permitían un equilibrio entre la libertad y el orden. Ahora bien, reducir su figura (como muchos hicieron) a “enemigo de las revoluciones” sería simplificarlo demasiado. Burke no era un defensor ciego del orden establecido. Lo que le preocupaba era otra cosa: la arrogancia política de quienes creen que pueden rediseñar una sociedad entera desde cero, guiados solo por sus “grandes” ideas.

La política también es emoción. Una de sus primeras obras importantes no fue política, sino estética: Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello (1757). En este libro analizaba por qué ciertas experiencias nos producen admiración, miedo o fascinación. Es ahí, por cierto, donde citaba la frase de la que hablaba al inicio de este texto.

Para Burke, las sociedades no se sostienen únicamente sobre normas racionales. También necesitan símbolos, tradiciones y emociones compartidas. El respeto por la corona, la lealtad a las instituciones o el apego a la patria no son simples conceptos jurídicos, sino sentimientos colectivos. Esta intuición es clave para entender su pensamiento político posterior. Cuando más tarde critique la Revolución francesa, como hemos visto antes, lo hará no solo por razones jurídicas, sino porque ve en ella una ruptura emocional con el pasado.

América: sentido práctico frente a orgullo imperial. Antes de enfrentarse a la Revolución francesa, Burke ya había mostrado su independencia de criterio en la crisis de las colonias americanas. Así, en 1775, en su discurso Sobre la conciliación con las colonias (que podéis leer en nuestra web de discursos), pidió al Parlamento británico que evitara imponer nuevos impuestos por la fuerza. No lo hacía porque fuera revolucionario o independentista estadounidense. Lo hacía porque veía que las colonias estaban acostumbradas a cierto grado de autogobierno y que intentar someterlas sin negociación era políticamente torpe. Para Burke, gobernar no consistía en demostrar autoridad, sino en comprender la realidad social. “La magnanimidad en política es, a menudo, la forma más verdadera de sabiduría”.

La Revolución francesa: una ruptura peligrosa. Su obra más famosa, Reflexiones sobre la Revolución en Francia (1790), nació como respuesta a quienes celebraban con entusiasmo los acontecimientos de París puesto que, en un primer momento, muchos intelectuales británicos vieron la Revolución francesa como una continuación de la tradición liberal inglesa. Burke, en cambio, no lo vio así. Percibió algo distinto: una voluntad de borrar el pasado, de desmontar instituciones centenarias y de reconstruir la sociedad desde principios abstractos.

Por supuesto eso no significaba defender los abusos de la monarquía francesa. Pero le alarmaba la idea de que se pudiera destruir todo un orden político en nombre de teorías universales. La política, según Burke, no puede ser reducida a cálculos racionales; es un arte que debe integrar emociones, tradiciones y prudencia. Frente a la revolución, que ve como un experimento sin raíces, Burke opone un pragmatismo que valora el progreso gradual y fundamentado.

“La sociedad es en efecto un contrato… pero no es un contrato entre los vivos solamente, sino entre los vivos, los muertos y los que están por nacer”. Así, una sociedad no es solo el resultado de la voluntad presente, sino el fruto de generaciones. Las instituciones, incluso imperfectas, contienen experiencia acumulada. Derribarlas sin comprender esa complejidad puede generar caos. El desarrollo posterior de la Revolución —especialmente el periodo del Terror— pareció confirmar, para muchos, sus advertencias.

En su lugar, aboga por un sistema de representación equilibrado, donde algunos estamentos actúen como contrapesos que encarnen los intereses y valores más elevados de la nación. El modelo británico, basado en el equilibrio entre tradición y cambio, se presenta como la alternativa a la volatilidad del nuevo orden francés.

No era inmovilismo: era reforma con prudencia. A veces se presenta a Burke como el fundador del conservadurismo moderno. Y en parte lo es. Pero su conservadurismo no era una defensa ciega de que nada cambie. De hecho, Burke apoyó reformas, defendió libertades concretas y denunció abusos del poder. Uno de los ejemplos más claros fue su impulso al proceso contra Warren Hastings, gobernador británico en la India, a quien acusaba de corrupción y de gobierno arbitrario. Burke dedicó años a este asunto. Incluso lideró el impeachment contra Hastings en el Parlamento británico, en uno de los juicios políticos más largos y relevantes del siglo XVIII. Su acusación no se basaba solo en irregularidades administrativas. Lo que estaba en juego era algo mayor: saber si el Imperio británico podía actuar sin límites morales en los territorios coloniales. Para Burke, de ningún modo podía ni debería hacerlo, ya que la distancia geográfica no anulaba la responsabilidad ética. En uno de sus discursos sostuvo que el imperio no era una licencia para la explotación, sino una responsabilidad que obligaba aún más al autocontrol.

El mismo pensador que criticaba las revoluciones por destruir el orden, denunciaba también los abusos cometidos en nombre de ese orden. Defendía, así, un poder limitado por la ley, la tradición y la moral. Porque cuando el poder se desliga de cualquier límite, termina corrompiéndose. Y eso vale tanto para revolucionarios como para imperios. Su idea central no era “conservar por conservar”, sino reformar con prudencia. Cambiar, sí. Pero sin destruir aquello que sostiene la cohesión social.

“La prudencia no solo es la primera de las virtudes políticas y morales, sino la que las dirige y regula”. Una advertencia contra la arrogancia ideológica. En el fondo, Burke desconfiaba de la política convertida en ideología rígida. Le preocupaban los líderes que creen poseer una teoría perfecta para organizar la sociedad y que están dispuestos a imponerla sin tener en cuenta la complejidad humana. Se le atribuye una frase muy repetida: “Lo único necesario para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada”.

Aunque la formulación exacta no aparece así en sus textos, resume bien su visión moral: la política exige responsabilidad, y eso significa que no basta con criticar; hay que actuar cuando el poder se desborda.

¿Burke sigue siendo actual? Hace más de dos siglos, Edmund Burke planteó una cuestión que no ha desaparecido: ¿se puede cambiar una sociedad sin destruirla? En cada época surgen movimientos que prometen hacerlo, empezar de nuevo. A veces lo hacen en nombre de la igualdad, otras en nombre de la nación, del progreso o de la justicia social. Burke nos invita a desconfiar de los proyectos que ignoran la experiencia histórica y social.

Y sí, su mensaje no es emocionante ni épico. No promete refundaciones ni revoluciones permanentes. Propone algo más aburrido: paciencia, continuidad y respeto por la complejidad. En tiempos de polarización, su pensamiento recuerda que la política no es una batalla entre el bien absoluto y el mal absoluto. Ni de demolerlo todo, sino, más bien, que hay que hacer un ejercicio constante de equilibrio. Sigo sin tener ni idea de si tenía razón o no, pero me parecía interesante que conociérais esa mirada. XAVIER PEITIVY es analista político. Publicado en Substack el 14 de abril de 2026.























REVISTA DE PRENSA. EL COMPLEJO DE SUPERIORIDAD DE TRUMP ESTÁ EMPEORANDO AÚN MÁS, POR ROBERT REICH. ESPECIAL NOCHE DOS DE HOY VIERNES, 17 DE ABRIL DE 2026

 









Amigos: Él cree que es el salvador, no porque quiera salvar a nadie, sino porque quiere dominar a todos. A última hora del domingo por la noche, Trump publicó en Truth Social la descripción más grandilocuente que jamás haya hecho un presidente estadounidense de sí mismo. Lo he reproducido arriba. Échale un vistazo y recuerda: vino de Trump. ¿Qué clase de presidente publicaría una foto suya así?

Hoy, Trump declaró a la prensa que publicó la foto porque creyó que lo representaba como médico. «Pensé que era yo como doctor», dijo, y añadió que los medios de comunicación habían malinterpretado la imagen. «Se supone que soy yo como médico, curando a la gente, y de hecho curo a la gente», afirmó.

Hay algo fundamentalmente erróneo en ese hombre. El obispo William Shomali, vicario general del Patriarcado Latino de Jerusalén, lo expresó muy bien cuando dijo: El problema no radica en que [Trump] intente imitar a Jesucristo, sino en que se presenta como una figura sobrehumana y grandiosa. Si consideramos a Jesucristo como un modelo, entonces debemos imitarlo, pero a través de su humildad, espíritu de servicio y sacrificio, no mediante el deseo de dominación, autoridad y marginación de los demás.

El domingo por la mañana, Trump arremetió contra el papa León XIV tras la condena pública del pontífice a la guerra en Irán. El papa había calificado la amenaza de Trump de aniquilar la civilización iraní como «verdaderamente inaceptable». Curiosamente, Trump acusó al líder de la Iglesia Católica de ser débil ante el crimen y de complacer a los liberales. «Leo debería comportarse como Papa, usar el sentido común, dejar de complacer a la izquierda radical y centrarse en ser un gran Papa, no un político», escribió Trump en una publicación en redes sociales el domingo por la noche. «¡Esto le está perjudicando mucho y, lo que es más importante, está perjudicando a la Iglesia Católica!».

Trump también afirmó que Leo, estadounidense, fue elegido papa el año pasado gracias a él. «Si yo no estuviera en la Casa Blanca, Leo no estaría en el Vaticano». La Iglesia Católica «pensó que esa sería la mejor manera de lidiar con el presidente Donald J. Trump». El problema de Trump con el papa León XIV es similar al que tuvo Enrique VIII con el papa Clemente VII en 1531. Enrique quería hacer lo que le placiera, pero el papa se opuso a sus acciones (en lugar de destruir Irán, Enrique intentó anular su matrimonio con Catalina de Aragón). Así, Enrique se proclamó cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra mediante el Acta de Supremacía. Pero, a diferencia de Trump, Henry no se consideraba la segunda venida de Cristo, no intentó sustituir la imagen de Jesús por la suya propia y no era presidente de una nación que se autodenomina democracia.

No es la primera vez que Trump revela su complejo de superioridad. Se ha autodenominado " el elegido ". Ha afirmado haber sido ungido por la " mano sobrenatural " de Dios para ganar un segundo mandato. Ha declarado que "Dios me salvó con un propósito". Ha ordenado que su rostro sea grabado en monedas y colocado en pancartas que cuelgan de edificios gubernamentales, actos que, literalmente, rozan la idolatría. Pero el narcisismo maligno de Trump está completamente fuera de control. Ataca al papa. Publica fotos suyas disfrazado de Jesús. Afirma haber ganado la guerra en Irán. Este hombre se ha vuelto delirante, violento y peligroso. ROBERT REICH es economista y profesor de la Universidad de California en Berkeley. Publicado en Substack el 13 de abril de 2026.















REVISTA DE PRENSA. EL ILIBERALISMO NO ES INEVITABLE, POR ANNE APPLEBAUM. ESPECIAL NOCHE UNO DE HOY VIERNES, 17 DE ABRIL DE 2026

 







Orbán perdió, y sus admiradores estadounidenses también pueden perder. Lo admito: dudaba de las encuestas húngaras. Durante varias semanas antes de las elecciones, mostraban consistentemente a Tisza, el partido de la oposición, muy por delante. Aun así, me preocupaban los partidarios del régimen que no se manifestaban abiertamente, los encuestadores parciales y el impacto de la surrealista campaña antiucraniana que Viktor Orbán y sus propagandistas llevaban semanas llevando a cabo. Seguramente hablaban de Ucrania porque sus propias encuestas se lo indicaban. Seguramente los siniestros carteles de Zelensky en Budapest tuvieron cierta repercusión.

Pero mis dudas eran infundadas. Tisza ganó por goleada y obtendrá más de dos tercios de los escaños en el parlamento húngaro. Esto le dará al nuevo primer ministro, Péter Magyar, la capacidad de modificar la constitución y revertir parte del daño causado por dieciséis años de un régimen que el propio Orbán describió como iliberal. La ciudad de Budapest estalló en una fiesta callejera espontánea. Un amigo mío estaba allí y grabó un video (y sí, ese es el probable futuro ministro de salud bailando en el escenario):

Para sorpresa de muchos, incluyendo, quizás, a sus propios partidarios, Orbán reconoció la derrota de inmediato. Algunos miembros de su equipo habían lanzado ominosas advertencias sobre supuesta "violencia" e "injerencia extranjera", y parecían estar preparándose para impugnar el resultado. Pero, al final, el resultado fue demasiado contundente como para ser cuestionado. Si Orbán aún desea un futuro político, ahora podría considerar que la mejor vía hacia la victoria es esperar, usar su influencia dentro de las numerosas instituciones que su partido aún controla e intentar socavar al nuevo gobierno desde dentro.

Antes de que eso suceda, hay temas más positivos que explorar. Lo más importante: ¿cómo lo logró Tisza? Ofrecí una explicación inicial en The Atlantic . Al final, escribí que la derrota de Viktor Orbán, el primer ministro autocrático de Hungría, contra todo pronóstico, requirió no solo una campaña electoral ordinaria o un nuevo mensaje, sino más bien la construcción de un movimiento social de base amplio, diverso y patriótico .

Magyar tenía muy poco acceso a los medios húngaros, cuya inmensa mayoría pertenece al Estado o a los oligarcas de Fidesz. Él y su partido tenían acceso limitado incluso a espacios publicitarios, tanto por tener menos dinero que el partido gobernante como porque muchos espacios publicitarios están controlados por el gobierno. Los líderes y simpatizantes de Tisza también se enfrentaron a obstáculos personales. Hace un año, conocí a un político de Tisza que me contó que su esposa había perdido su trabajo y que sus amigos empezaron a alejarse después de que anunciara su apoyo a Magyar. La base de datos de Tisza fue hackeada en un momento dado y publicada en internet, aparentemente para incitar al acoso de los miembros del partido. Incluso hace tres semanas, muchos líderes de Tisza en Budapest solo hablaban extraoficialmente.

Magyar y su equipo contraatacaron sobre el terreno. Sabiendo que no podía ganar si se limitaba a Budapest y otras grandes ciudades, Magyar ha estado recorriendo el país desde 2024, visitando pueblos y aldeas, muchos de ellos en más de una ocasión. En los últimos días de la campaña, celebraba cinco o seis mítines electorales diarios. Evitó los temas que Orbán eligió promover —la política global, la guerra en Ucrania, la conspiración de que Ucrania estaba conspirando contra Hungría o incluso podría invadirla— y centró sus discursos de campaña y su presencia en las redes sociales en la economía, la sanidad y la educación. Como antiguo miembro de Fidesz, pudo hablar con mayor convicción sobre la corrupción de Fidesz. Se presentó como parte del centroderecha europeo, democrático y respetuoso de la ley. Ondeó muchas banderas húngaras, al igual que sus seguidores.

Tisza también contó con la ayuda de un pequeño y verdaderamente valiente grupo de periodistas húngaros, que siguieron denunciando la corrupción del régimen y sus contactos extranjeros incluso bajo una presión inmensa:

En las últimas semanas, el periodista de investigación Szabolcs Panyi, junto con sus colegas del sitio web Direkt26 , uno de los pocos medios independientes del país, desmintieron pacientemente la propaganda antiucraniana de Orbán, publicando transcripciones y audios filtrados que revelaban la connivencia entre Orbán y su ministro de Asuntos Exteriores con Putin y el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. Estas grabaciones expusieron lo que Panyi me describió como la "gran mentira de que Orbán era un primer ministro soberanista". En efecto: Orbán alardeaba y hablaba con gran fanfarronería sobre las tradiciones y el nacionalismo húngaros, pero cuando hablaba por teléfono con el líder ruso, se describía a sí mismo como un ratón y a Putin como un león. Durante años, Orbán afirmó estar luchando contra fuerzas extranjeras oscuras —George Soros, la Unión Europea, los inmigrantes—, pero en realidad él mismo dependía de extranjeros desde el principio.

Esas historias calaron hondo, especialmente entre los jóvenes húngaros. En un concierto de rock en la Plaza de los Héroes, en el centro de Budapest, el viernes , decenas de miles de ellos comenzaron a corear "¡Rusos, váyanse a casa!", el mismo cántico que sus abuelos usaban cuando los soldados soviéticos invadieron su país en 1956.

Las elecciones tienen una enorme trascendencia para Europa y para Ucrania. Magyar ya ha declarado que Hungría dejará de actuar como títere de Rusia, bloqueando la ayuda de la UE a Ucrania y las sanciones contra Rusia. En su discurso de victoria, pidió la dimisión del presidente, el fiscal general, el presidente del Tribunal Constitucional y otras instituciones. Afirmó que se reincorporaría al sistema jurídico europeo. En respuesta, los húngaros que asistieron a su mitin corearon: «¡Europa, Europa, Europa!».

Pero las elecciones también tuvieron repercusiones en Estados Unidos, así como en el movimiento iliberal internacional en general. Como ya escribí, Orbán utilizó su control del Estado para construir una extraordinaria red de simpatizantes iliberales y de extrema derecha a nivel internacional, y mecanismos de financiación para apoyar a algunos de ellos. En las últimas semanas de la campaña, estos amigos y beneficiarios se unieron en torno a Orbán. Recibió visitas o apoyo verbal de Donald Trump, JD Vance, Benjamin Netanyahu, Marine Le Pen (líder de la extrema derecha francesa), Alice Weidel (líder de la extrema derecha alemana) y otros líderes iliberales de Argentina, Polonia, Eslovaquia, Brasil y otros países.

Ahora su derrota también les importa a todos ellos: La derrota de Orbán pone fin a la presunción de inevitabilidad que ha impregnado el movimiento MAGA, así como a la creencia —también presente en la retórica del presidente ruso Vladimir Putin— de que los partidos iliberales están destinados no solo a ganar, sino a mantenerse en el poder para siempre, porque cuentan con el apoyo del pueblo «real». Resulta que la historia no funciona así. El pueblo «real» se cansa de sus gobernantes. Las viejas ideas se vuelven obsoletas. Los jóvenes cuestionan la ortodoxia. El iliberalismo conduce a la corrupción. Y si Orbán puede perder, entonces sus admiradores rusos y estadounidenses también pueden perder.

Seguramente habrá más por venir. Quizás ahora sepamos cuánto dinero de los contribuyentes húngaros gastó el gobierno de Orbán pagando a acólitos extranjeros, analistas de grupos de expertos y periodistas, desde el Instituto del Danubio hasta la Fundación del Patrimonio. Tal vez descubramos cuánto dinero ruso llegó a los bolsillos de los partidarios de Fidesz. Algún día también podríamos comprender qué motivó realmente a J.D. Vance a pasar dos días completos en Budapest, justo antes de la votación, en medio de otra guerra estadounidense. ¿Qué esperaba obtener al hacerlo? ¿Cómo se siente al saber que podría haber contribuido a la victoria de los húngaros? Pronto publicaré una edición especial del Rastreador de Cleptocracia, centrada en temas húngaros. ANNE APPLEBAUM es historiadora. Publicado en Substack el 13 de abril de 2026.