lunes, 11 de diciembre de 2017

[A vuelapluma] Consensos y realidades ante el 21-D





Apenas hemos superado un intento de golpe de Estado en Cataluña -una experiencia que nos marcará durante generaciones- y ya nos vemos metidos en una convocatoria electoral que adquiere tintes dramáticos, escribe en el diario El Mundo Beatriz Becerra, vicepresidenta de la subcomisión de Derechos Humanos en el Parlamento Europeo y eurodiputada del Grupo de la Alianza de Liberales y Demócratas por Europa.

Ignoro cuál será el resultado final, señala Becerra, pero tengo claro que hay dos elementos que podrían ayudar a las fuerzas constitucionalistas a sacar el mejor resultado posible y tal vez a ganar. Ambos son efectos secundarios y positivos de la fracasada ofensiva secesionista.

El primero es el consenso. Los mayores logros sociales, económicos y políticos de nuestro país se han basado en el consenso, explícito o implícito. En los últimos años apenas parecía haber lugar para el encuentro. Los españoles tuvimos que ir a las urnas dos veces en seis meses porque no resultaba posible formar Gobierno, y poco faltó para que fuéramos una tercera. Durante el largo proceso golpista, los grandes partidos españoles parecían incapaces de ponerse de acuerdo en cómo afrontarlo. De hecho, el PSOE pasó un tiempo sin ponerse de acuerdo consigo mismo. Finalmente, cuando los hechos se fueron consumando, PP, PSOE y Ciudadanos (sus diputados suman más del 70% en el Congreso) han actuado de forma coordinada. Cualquier coalición implica renunciar a algo, y creo que los tres partidos han sabido hacerlo, a pesar de que sus diagnósticos no son idénticos ni sus recetas las mismas. Este consenso ha sido bien valorado por los españoles, entre ellos muchos catalanes, mientras que se ha castigado al partido que, fingiendo equidistancia, ha hecho el juego sucio a los independentistas: Podemos. No esperaba que Ciudadanos, PP y PSC fueran en coalición, ni siquiera estoy segura de que fuera deseable. Lo que sí creo es que los tres partidos deberían reflexionar sobre su forma de afrontar la competencia electoral. 

Imagino que, ante la inminencia de los comicios, muchos estrategas, basándose en su sabiduría acumulada, estarán aconsejando a los líderes constitucionalistas arañar votos, precisamente, de los otros constitucionalistas. Es difícil que haya un votante indeciso entre ERC y Ciudadanos, pero no tanto entre Ciudadanos y el PSC o el PP. Actuar como si estuviéramos en una convocatoria normal sería peor que un pecado: sería un error. Si las expectativas de los partidos favorables a la legalidad han mejorado con el consenso, dudo que vayan a hacerlo también con la confrontación directa.

Entiendo el dilema al que se enfrentan algunos, en especial los socialistas. La pregunta de "con quién va a pactar usted" es siempre incómoda para un candidato. Tal vez por eso Iceta ha dicho tres cosas que forman un triángulo de lógica imposible: que no apoyará a Arrimadas, que no hará presidente a un separatista y que no permitirá que se repitan las elecciones. Es muy probable que, llegado el momento, eliminar dos de estas opciones haga inevitable la tercera. Pero no hay que tenérselo muy en cuenta: es una campaña electoral. Más me preocupan las declaraciones de Adriana Lastra comparando a Albert Rivera con el fundador de la Falange. Invocar los fantasmas del franquismo es lo que han hecho los golpistas. Y no parece inteligente insultar al líder de un partido con el que tal vez tengas que llegar a un acuerdo para formar gobierno. 

El PSC y el PSOE no deberían perder de vista que durante este triste proceso hemos escuchado la voz de una izquierda no nacionalista, algo que algunos ya no creíamos posible. Y no ha sido sólo Josep Borrell -que apoyará al PSC desde fuera de las listas y con su propio discurso-; también Paco Frutos ha recordado que el nacionalismo (no digamos ya cuando es separatista) es contrario a los valores de igualdad y solidaridad. En los entornos mediático, artístico e intelectual han surgido voces por la izquierda para protestar por los abusos del nacionalismo, que se han unido a las pocas que nunca callaron, como las de Félix Ovejero o Francesc de Carreras. No agradeceremos lo suficiente su valentía a Isabel Coixet, a Rosa María Sardá o a Joan Manuel Serrat. Esta izquierda alternativa sabe que puede discrepar de la derecha en muchas cosas, pero no en la existencia de un terreno de juego común: España como una comunidad de ciudadanos libres e iguales. Los socialistas harían bien en no ignorar estas voces. Tal vez de ellas surja una alternativa.

El otro elemento que los constitucionalistas deben tener muy en cuenta es, sencillamente, la realidad. No es una obviedad. Jamás, en lo que llevo en política, he visto semejante ejercicio de fantasía como el que están desplegando los secesionistas. Una había supuesto que, una vez aplicado el 155 y convocadas las elecciones, los Puigdemont, Junqueras y Rovira cesarían en sus mentiras. Qué vana era mi esperanza. Antes al contrario: se han atrincherado en su realidad paralela. Puigdemont, desde su refugio bruselense, pide un referéndum para que Cataluña salga de la UE. Rovira, a la que han dejado a cargo del castillo nacionalista, habla de fantasmales amenazas de "muertos en la calle" y asegura que nunca existió la vía unilateral hacia la secesión. Otro portavoz de ERC afirmó hace pocas semanas que seguían adelante con el plan pero sin fechas, porque les "ponían mucha presión". Claro, es que cuando algo tiene un horario previsto de pronto se vuelve real.

La realidad es el artículo 155 de la Constitución. Se ha aplicado y no se ha desatado el infierno que vaticinaban los agoreros. De hecho, la vida ha mejorado en Cataluña: con los derechos de los catalanes garantizados se ha reducido la incertidumbre y parece que mejoran las muy mermadas cifras de la economía. Pero el factor más real, incontrovertible y poderoso del artículo 155 es que no se agota como un extintor una vez que se usa, sino que sigue siendo una herramienta disponible para los poderes del Estado. Dicho sea de otro modo: que se aplicará cuantas veces sea necesario. Los secesionistas tratan desesperadamente de convertir estas elecciones en un plebiscito sobre el 155. Por una vez, los constitucionalistas podrían ver el envite y decir claramente a los catalanes: nosotros tampoco queremos que vuelva a aplicarse, de modo que no votéis a quienes lo han hecho irremediable. Pero debe quedar claro que la democracia española se defenderá siempre de quien trate de destruirla. No hay nada vergonzoso en ello, lo habría en lo contrario.

La estrategia secesionista se reduce a la disonancia cognitiva. Engañaron a mucha gente, y como a nadie le gusta sentirse engañado, cuentan con que la mayoría de sus seguidores siga comprando sus nuevas y disparatadas mentiras antes que enfrentarse con la realidad. Las empresas que huyen, la economía que se resiente, el portazo de la Unión Europea, el vacío internacional... todos estos hechos que convierten la secesión en un auténtico disparate deben subrayarse con la máxima claridad, en lugar de entretenerse en sacar a relucir las diferencias entre los partidos que han defendido el Estado de derecho. Los votantes conocen esas diferencias y podrán elegir. Lo importante es poner al secesionismo ante el espejo que no quieren mirar.

Una campaña electoral que no ignore el consenso que surgió ante el golpe secesionista y que subraye la realidad de lo sucedido ayudará a los partidos constitucionalistas. No es hora de arañar unos pocos votos al partido al que te une el respeto a la legalidad, sino de desactivar en lo posible al secesionismo para que el próximo 21-D haya una mayoría histórica que permita dar por zanjado el episodio golpista y alumbre la Cataluña plural que tanto tiempo ha estado oculta por la abusiva hegemonía nacionalista.



Dibujo de LPO para El Mundo



Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt



HArendt






Entrada núm. 4091
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

[Parlamento] XII Legislatura de las Cortes Generales. Diciembre, 2017 (II)





Las Cortes Generales representan al pueblo español y están conformadas por el Congreso de los Diputados y el Senado. Ambas Cámaras ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus Presupuestos, controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuye la Constitución. 

En los Diarios de Sesiones de las Cámaras se reflejan literalmente los debates habidos en los plenos y las comisiones respectivas y las resoluciones adoptadas en cada una de ellas. Los demás documentos parlamentarios: proyectos de ley, proposiciones de ley, interpelaciones, mociones, preguntas, y el resto de la actividad parlamentaria, se recogen en los Boletines Oficiales del Congreso de los Diputados y del Senado. 

Desde este enlace pueden acceder a toda la información parlamentaria de la presente legislatura, actualizada diariamente. Les recomiendo encarecidamente que la exploren con atención si tienen interés en ello. Y desde estos otros a las páginas oficiales de la

Casa de S.M. el Rey

Congreso de los Diputados
Senado
Presidencia del Gobierno
Tribunal Constitucional
Tribunal Supremo y Consejo General del Poder Judicial
Consejo de Estado
Boletín Oficial del Estado

Parlamento Europeo

Consejo Europeo y Consejo de la Unión Europea
Comisión Europea
Tribunal de Justicia de la Unión Europea
Tribunal Europeo de Derechos Humanos
Diario Oficial de la Unión Europea

Parlamento de Canarias
Gobierno de Canarias
Cabildo de Gran Canaria
Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria

La actividad parlamentaria de las Cortes Generales de la pasada semana ha sido escasa y ha estado centrada en los actos conmemorativos del 49.º aniversario de la Constitución y las reuniones de dos Comisiones del Senado. Desde los enlaces siguientes (en rojo) pueden acceder a los Diarios de sesiones respectivos. Estos enlaces se actualizan diariamente aunque la entrada haya sido publicada con anterioridad.

DIARIO DE SESIONES DE LAS CORTES GENERALES

LUNES, 4 DE DICIEMBRE
Comisión Conjunta General de las Comunidades Autónomas y Constitucional (Senado)
Comisión de Hacienda y Función pública (Senado)

Esta es la agenda de trabajo prevista para esta semana en el Congreso y en el Senado Y desde este enlace pueden acceder al programa semanal que RTVE ofrece sobre la actividad parlamentaria.








Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt



HArendt






Entrada núm. 4090
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

[Humor en cápsulas] Para hoy lunes, 11 de diciembre





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Pero también como la actividad profesional que busca la diversión del público mediante chistes, imitaciones, parodias u otros medios. Yo no soy humorista, así que me quedo con la primera acepción.

En la medida de lo posible iré subiendo al blog cada día las viñetas de mis dibujantes favoritos en Canarias7, El Mundo, El País y La Provincia-Diario de Las Palmas. Disfruten de ellas. 





Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: vámonos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt





HArendt






Entrada núm. 4089
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

domingo, 10 de diciembre de 2017

[A vuelapluma] Sobre conservadores y populistas





Los conservadores y la izquierda populista adoran el antagonismo. La obsesión por la estabilidad de los primeros resulta hiriente para quienes están en desventaja; los segundos consideran la democracia como una cadena de ‘big-bangs’ constituyentes, comenta en El País el profesor Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía Política en la Universidad del País Vasco. 

Los conservadores ignoran con demasiada facilidad las asimetrías del poder constituido y tienen demasiado miedo a las posibilidades que abre todo proceso constituyente, cualquier intervención abierta del pueblo; de ahí su escaso entusiasmo ante las reformas constitucionales, los movimientos sociales, los plebiscitos o la participación en general, comienza diciendo Innerarity. La izquierda populista, por el contrario, acostumbra a sobrevalorar esas posibilidades y a desentenderse de sus límites y riesgos. Unos dan las alternativas por imposibles y otros por evidentes. Para los primeros, cualquier cosa que se mueva es un desbordamiento; para los segundos, la espontaneidad popular es necesariamente buena.

Este es el marco de discusión en el que se plantea la crítica de Íñigo Errejón al reciente libro de José María Lassalle Contra el populismo (Babelia, 9 de septiembre, réplica el 15 de septiembre), quienes representan por cierto las versiones mas liberales y mejor razonadas de sus respectivas familias políticas. Como suele ocurrir en estos casos, tras un encarnizado debate hay más cosas en común de las que parecen, entre otras, una división del campo político muy binaria y antagonista (la estabilidad frente al desorden o los de arriba contra los de abajo), como si no hubiera otras posibilidades de plantear los términos de la discusión. Ambos adoran el antagonismo, en el que se asientan cómodamente para el combate político que más les conviene. Esto es lo que explica, por ejemplo, el curioso “afecto antagónico” que se profesan el PP y Podemos, mientras dejan fuera a todos los demás. El antipopulismo se ha convertido en el instrumento de legitimación de los conservadores del mismo modo que los populistas se entienden a sí mismos como el verdadero antídoto del elitismo conservador.

Ahora bien, si algo ha tenido de bueno el populismo ha sido cuestionar los discursos establecidos, los marcos hegemónicos que nos obligaban a encajar en categorías demasiado rígidas. Espero que se me permita cuestionar esta nueva división del territorio ideológico entre tecnócratas y populistas en los que ambos se desenvuelven con excesiva comodidad. De entrada, ¿por qué tiene que haber marcos hegemónicos?; ¿por qué esos marcos tienen que adoptar necesariamente la forma de un antagonismo y precisamente de ese antagonismo? ¿No es cierto que la configuración de un debate a partir de la lógica antagonista tiene una exasperante continuidad con las clásicas trincheras ideológicas que tanto nos desgarran y tan poco permiten abordar los problemas sociales que exigirían, por ejemplo, un marco de juego menos competitivo? Lo peor del debate público tal como lo padecemos es que quien critica algo es reagrupado inmediatamente entre los siniestros defensores de lo contrario; quien plantea objeciones al orden establecido es necesariamente un sembrador de divisiones, quien desconfía del populismo se erige en defensor de las peores élites… No es posible manifestar alguna insatisfacción en relación con cómo se plantean los términos del debate sin que eso le convierta a uno en un enemigo o, peor, en un equidistante.

Tienen razón los conservadores cuando critican a quienes parecen considerar la democracia como una sucesión de big bangs constituyentes, pero resulta exasperante su obsesión con la estabilidad que, por un lado, resulta muy hiriente para quienes se encuentran en situaciones de injusticia y desventaja, pero que además se ha revelado paradójicamente como la mayor fuente de inestabilidad. La sociedad democrática es un espacio abierto en el que se plantean muchos desafíos (qué término tan recurrente a la hora de descalificar cualquier aspiración a modificar las reglas del juego) que pretenden al menos revisar si el modo como se ha institucionalizado la política sigue teniendo sentido o ha generado algún tipo de desventaja injustificable. Los que velan celosamente por el orden establecido aprovechan este momento para argumentar que cualquier modificación debe llevarse a cabo a través de los cauces legales establecidos, pero no nos dan ninguna respuesta a la pregunta acerca de qué hacer cuando ese marco predetermina el resultado (y no estoy hablando, necesariamente, de Cataluña). La legalidad es un valor político cuando incluye procedimientos de reforma de resultado abierto; si no, apelar a ella es puro ventajismo.

Los populistas tienen una consideración demasiado negativa de la política institucional y una excesiva confianza en que de los momentos constituyentes no puede salir nada malo. Es cierto que sin la sacudida de agitación popular nuestras democracias se cosificarían y que las élites tienen una tentación muy poderosa de evitar que se reexaminen las reglas del juego. Pero el populismo tiene muy poca sensibilidad hacia las asimetrías que se producen en todo momento constituyente (donde participan más los más activos, los que tienen más capacidad de presionar, los más radicalizados…). Al mismo tiempo, no hay en la producción ideológica del populismo instrumentos conceptuales que permitan disipar la sospecha de que la futura mayoría triunfante va a incluir a las minorías perdedoras entre quienes formar parte del pueblo. Y no estoy hablando de intenciones, sino de conceptos y cultura política. ¿Quién nos asegura que las nuevas élites se van a comportar con una lógica menos excluyente que las anteriores, desde el momento en el que se justifican por la épica apelación a la soberanía popular y no por la prosaica defensa del orden y la estabilidad? Mientras no se resuelva esa desconfianza, el populismo seguirá siendo poco atractivo para aquellos sectores de la izquierda que tienen una sensibilidad liberal.

Al final, es la igualdad democrática lo que debería preocuparnos. La relación inestable entre poder constituido y poder constituyente, entre las razones del orden estabilizador y las del desorden creativo, debe entenderse como un campo de tensión cuyo objetivo final es corregir las desigualdades manifiestas que contradicen el principio democrático de que todos tengamos igual capacidad de influir en la configuración de la voluntad política. Así entendidas las cosas, la función de las instituciones políticas es asegurar dicha igualdad, impidiendo la cosificación de las élites o corrigiendo las asimetrías en los momentos de espontaneidad popular. Los conservadores no pueden garantizar esa igualdad mientras no permitan procedimientos para verificarla, algunos de los cuales les parecerán “subversivos”; los populistas practican un elitismo invertido y donde los conservadores sostenían la inocencia de los expertos ellos defienden la infalibilidad del pueblo. Solo quien haya entendido que las instituciones democráticas tienen su justificación en la igualdad y no en el mero orden o en el mero cambio será capaz de pensar la democracia fuera del marco mental que quieren imponernos.



Dibujo de Eulogia Merle para El País



Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt



HArendt






Entrada núm. 4088
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

[Tribuna de Prensa] Lo mejor de la semana. Diciembre, 2917 (II)





Les dejo con los Tribuna de prensa que durante la pasada semana he ido subiendo, día a día, a Desde el trópico de Cáncer. Espero que les resulten interesantes. Como dijo Hannah Arendt espero que les inviten a pensar para comprender y comprender para actuar. La vida, a fin de cuentas, no va de otra cosa que de eso. Se los recomiendo encarecidamente.


Domingo, 3 de diciembre
Luces de largo alcance para mirar Cataluña, por José Andrés Rojo 
Bananeras, por Mario Vargas Llosa
Su cambio, caballero, por Álex Grijelmo
Un agujero simbólico demasiado grande, por Soledad Gallego-Díaz
Diásporas; algunas salvan, otras matan, por Moisés Naím
El candidato gamberro, por Javier Redondo

Lunes, 4 de diciembre
Un líder de vuelo gallináceo, por Raúl Conde
Capital ovina, por Rafa Latorre
La prioridad de la ley, por Ferrán Caballero
Están cómodas olvidadas, por Berta González de Vega
Piezas 25: víbora y zumbao, por Raúl del Pozo
Traer Zúrich a España, por Ángel Cabrera
Fiscales graníticos, por Xavier Vidal-Folch
Empatía, por Ana Merino
Sí hay Derecho, por Rubén Amón
Aire, por Almudena Grandes

Martes, 5 de diciembre
Flatus vocis, por Arcadi Espada
Madres de humo, por Pedro Simón
Cervantes y José Luis Gómez, por Luis María Ansón
Heine, aquel ruiseñor alemán, por Raúl del Pozo
Patente de corso, por Tadeu
Carta Magnánima, por Víctor Lapuente
Tres propuestas frente a la crisis territorial, por Carolina Bescansa
Deditos, por David Trueba
Farsa, por Félix de Azúa
Lo fundamental, la derrota del enemigo, por Iñaki Gabilondo

Miércoles, 6 de diciembre
La Constitución y los nacionalismos, por Jorge de Esteban
En tiempo de reformas, por Francesc de Carreras
Perfeccionar la Transición, por Enrique Bocanegra
El mejor regalo para la Constitución, por Iñaki Gabilondo

Jueves, 7 de diciembre
Otras formas de ser español, por Emilia Landaluce
Puenteando, por Luz Sánchez-Mellado
Pangloss, por Javier Sampedro
Jóvenes contra mayores, por José Ignacio Torreblanca
Trump da un gran paso para la paz, por Iñaki Gabilondo

Viernes, 8 de diciembre
Antigüedad, por Manuel Hidalgo
El fin del sueño europeo, por Alberto Rojas
Pericles, el esquinocéfalo, por Raúl del Pozo
Pesados sin permiso, por Berta González de Vega
¡Oh, Jerusalén!, por Tadeu
Ferlosio, por Jorge M. Reverte
Compartir el poder, por Jorge Galindo
El asunto, por Juan José Millás

Sábado, 9 de diciembre
Capital eterna, por Rafael Moyano
Ilusión constitucional, por Manuel Arias Maldonado
La Gran Diosa y la manada, por Lucía Méndez
Doña Manolita, por Jorge Bustos
Mapas, por Juio Llamazares
Del humor al odio, por Máriam Martínez-Bascuñán
Estilo, por Fernando Savater
El problema de la reforma, por Javier Tajadura
Merkel no llama a las calles por sus nombres nazis, por Berna G. Harbour

Y desde los enlaces de más abajo pueden acceder a algunos de los diarios y revistas más relevantes de España y del mundo, actualizados continuamente. Espero que los disfruten:

The Washington Post (EUA)
El País (España)
Le Monde (Francia)
The New York Times (EUA)
The Times (Gran Bretaña)
Le Nouvel Observateur (Francia)
Chicago Tribune (EUA)
El Mundo (España)
La Vanguardia (España)
Los Angeles Times (EUA)
Canarias7 (España)
El Universal (México)
Clarín (Argentina)
L'Osservatore Romano (Vaticano)
La Voz de Galicia (España)
NRC (Países Bajos)
La Stampa (Italia)
Frankfurter Allgemeine Zeitung (Alemania)
Le Figaro (Francia)
Tages Anzeiger (Suiza)
Komsomolskaya Pravda (Rusia)
Excelsior (México)
Die Welt (Alemania)
El Nuevo Herald (EUA)
Revista de Libros (España)
Letras Libres (España)
Claves de Razón Práctica (España)
Cuadernos para el diálogo (España)
Litoral (España)
Jot Down (España)
Real Instituto Elcano (España)
Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (España)
Der Spiegel (Alemania)
The New Yorker (EUA)
Política Exterior (España)
Cidob (España)
Concilium (España)
Le Monde Diplomatique (Francia)
Le Nouvel Afrique (Bélgica)
Time (EUA)
Life (EUA)
Revista Española de Ciencia Política (España)
Cambio16 (España)
Jeune Afrique (Francia)
Tiempo (España)
Historia y Política (España)
Newsweek (Estados Unidos)
Nature (Estados Unidos)
Historia National Geographic (España)
Paris Match (Francia)
Instituto Nacional de Estadística (España)
Y como siempre, para terminar, las mejores fotos de la semana en El País. 




Jerusalén, diciembre de 2017


Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt



HArendt






Entrada núm. 4087
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

[Humor en cápsulas] Para hoy domingo,10 de diciembre





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Pero también como la actividad profesional que busca la diversión del público mediante chistes, imitaciones, parodias u otros medios. Yo no soy humorista, así que me quedo con la primera acepción.

En la medida de lo posible iré subiendo al blog cada día las viñetas de mis dibujantes favoritos en Canarias7, El Mundo, El País y La Provincia-Diario de Las Palmas. Disfruten de ellas. 





Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: vámonos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt





HArendt






Entrada núm. 4086
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

sábado, 9 de diciembre de 2017

[A vuelapluma] Los Balcanes en La Haya. Penúltimo acto





Quizá muchas personas se estremecieran hace unos días viendo en directo el suicidio del exgeneral bosnio-croata Slobodan Praljak en plena sesión del Tribunal Penal Internacional de La Haya, tras escuchar la sentencia que le condenaba por los crímenes cometidos en la Guerra de los Balcanes. Confieso sin pudor que a mí la escena me dejó frío: un criminal de guerra más, un cobarde más, que como el mariscal nazi Hermann Göring, prefirió quitarse de enmedio a asumir ante el mundo la responsabilidad de sus actos y pagar por ellos la pena impuesta.

El profesor Francisco de Borja Lasheras, director de la Oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, que después de servir en la Representación Permanente de España ante la OSCE pasó varios años en los Balcanes Occidentales como experto en las misiones de la OSCE en Bosnia y Herzegovina, escribía ayer en el diario El Mundo sobre el juicio y la sentencia del Tribunal Penal Internacional de La Haya a Ratko Mladic y Slobodan Praljak, y sobre sus recuerdos personales de su estancia en los escenarios de aquella guerra.

Solo he visto a Ratko Mladic en la televisión y el ordenador, pero conozco bien su legado en Bosnia oriental, comienza diciendo. Viví un par de años a principios de esta década en la municipalidad de Foca, en el Alto Valle del río Drina, fronterizo entre Bosnia, Montenegro y Serbia. Mladic nació por allí, en Kalinovik, un pueblucho apartado en las altiplanicies de Treskavica. Es una región de montes, cañones y nieblas, muy aislada, sobre todo en invierno. Más allá de su magnífica naturaleza salvaje, el Valle del Drina es conocido porque durante la guerra de Bosnia (1992-95), cuando casi todas las cámaras miraban al sitiado Sarajevo, en poblaciones como Gorazde, Visegrad, Srebrenica o la propia Foca se llevó a cabo gran parte de la limpieza étnica de bosnios musulmanes y otros crímenes dantescos.

Yo llegué al Valle algo más de una década después para trabajar en derechos humanos con la OSCE, con un mandato que buscaba contribuir a enmendar ese legado de Mladic y otros. Más allá de los grafitis en su apoyo que solía ver en callejuelas y ruinas, el General serbo-bosnio juega un papel importante como héroe en el imaginario local y ciertos sectores políticos y sociales en Serbia. Leyendo la reciente sentencia del Tribunal de La Haya para la antigua Yugoslavia, dos momentos concretos me vienen a la cabeza: cuando le arrestaron y nuestro trabajo en fosas comunes (sus fosas, esto es).

En mayo de 2011 la policía arrestó por fin a Mladic en Lazarevo (Serbia). Al igual que su mentor político, Radovan Karadzic, detenido en Belgrado en 2008, Mladic había vivido clandestinamente desde fines de los 90, protegido por el Estado profundo serbio. Aunque la noticia corrió como la pólvora por todo el mundo, esa mañana reinaba un pesado silencio en Foca. Orwell, en Homenaje a Cataluña, desmitifica el vivir de cerca momentos históricos así porque "los detalles físicos prevalecen sobre todo lo demás y no hay tiempo para elocuentes análisis de la situación, hechos a cientos de millas de allí". En nuestra pequeña oficina, a hora y media de Sarajevo y algo menos de tres en invierno, no hubo épica. Nos preocupaban la manifestación nacionalista esa tarde a favor de Mladic y nuestra propia seguridad física. El personal local no quería significarse con sus vecinos y ser vistos como OSCE, o sea, OTAN y por tanto Occidente. La manifestación fue multitudinaria para una ciudad pequeña como Foca. En primera fila iban muchos de esos hombres ociosos semi-gansteriles que me cruzaba a diario en cafés y bares. Enarbolaban orgullosos banderas serbias y de las unidades paramilitares que sembraron el terror entre los bosnios musulmanes. Pero también había muchas señoras de mediana edad y abuelas de aspecto bondadoso, las babushkas de Balcanes, ese día con el semblante agrio. Alzaban iconos ortodoxos y retratos de Mladic, mezclando así religión y el mito del héroe nacional. Muchos niños del pueblo correteaban alrededor, alborozados, disfrutando de un momento festivo para ellos. La manifestación terminó en el monumento al ejército serbo-bosnio de Mladic (VRS), en un solar donde hasta 1992 había casas de musulmanes. Durante un par de años después, las calles y farolas de la zona se llenaron de retratos de Mladic. Supongo que los habrán vuelto a colocar.

El segundo recuerdo son las horas pasadas supervisando procesos de exhumación de fosas comunes que siguen apareciendo por el Drina, en bosques, sótanos urbanos, zanjas junto a carreteras rurales, etc. En esa parte del país, los restos pertenecían a bosnios musulmanes o croatas ejecutados por el VRS; paramilitares vinculados a ese Estado profundo serbio y el submundo criminal, como la Guardia Voluntaria Serbia, más conocida como los Tigres de Zeljko Raznatovic (alias Arkan, asesinado en Belgrado en 2000), o las Águilas Blancas del líder ultranacionalista serbio Vojislav Seselj, además de vecinos comunes y policías de la zona. En las horas en coche de un lado a otro del Valle, alguno de mis acompañantes serbo-bosnios, contrariado por nuestra labor, solía frivolizar con las violaciones sistemáticas a musulmanas en Foca y chasqueaba la lengua. Insinuaba, contra toda evidencia, que no habían tenido lugar. 

Mladic nunca regresará al Drina en vida. La sentencia le condena a cadena perpetua, entre otros cargos, por el genocidio de Srebrenica, crímenes contra la humanidad y otros crímenes de guerra, como los cometidos en el sitio de Sarajevo. El Tribunal afirma que los actos de mando de Mladic fueron instrumentales para tales crímenes: sin ellos, no hubieran tenido lugar de esa forma. La jurisprudencia de La Haya confirma que Mladic, Karadzic y otros eran parte de lo que denomina una estructura criminal dirigida a la limpieza étnica y, en su caso, exterminio de musulmanes y croatas de regiones colindantes con Serbia. Un crimen continuado que incluyó el genocidio de Srebrenica de unos 8000 musulmanes, en pocos días de ese julio de 1995. La Haya, en un fundamento cuestionado, no atribuye tal carácter genocida a la limpieza étnica y otros crímenes cometidos en otras poblaciones del Drina como Foca, donde se estima que unos 2.000 musulmanes fueron asesinados. La prueba de genocidio en Derecho Internacional es muy elevada. En cualquier caso, esta empresa criminal era parte del proyecto ultranacionalista de una Gran Serbia y la responsabilidad -para algunos, principal- alcanza al Belgrado de Slobodan Milosevic. Su aparato de seguridad diseñó antes de la guerra lo que se ha conocido como el plan RAM, una estrategia para crear regiones homogéneas serbias en Bosnia y Croacia a través del armamento de grupos de defensa serbios, el sostenimiento del VRS y la pseudorrepública serbia de Karadzic, etc. Asimismo, el otro, y a menudo gran olvidado, crimen continuado contra Bosnia fue el proyecto de la Gran Croacia do Drine (hasta el Drina), encarnado en la pseudorrepública de Herceg Bosna. Uno de sus líderes, el general Slobodan Praljak, se ha hecho famoso la semana pasada al cometer un suicidio televisado, en plena lectura de la sentencia condenatoria. Detrás de este otro proyecto criminal estuvo la Croacia de Franjo Tudjman, quien negociaba con Milosevic la división de Bosnia a la vez que le hacía la guerra. Al igual que el líder serbio, Tudjman hubiera debido terminar en La Haya si la muerte no le hubiera alcanzado antes.

Años después, ya en la cómoda distancia que debería permitir analizar hechos históricos, me sigue costando profundizar mucho en figuras como Mladic. Quizás no hay mucho que profundizar y eso es lo más terrible de todo -otra forma de la banalidad del mal de que hablaba Hannah Arendt-. Veo al envejecido Mladic, en otra de sus bravuconadas, gritarle patéticamente al sosegado pero firme juez Alphons Orie: "Vi niste sud!" (¡No es un tribunal!). Veo a Praljak bramar que él tampoco es un criminal de guerra mientras ingiere el veneno. Con estas escenas de tragicomedia se cierra el telón del Tribunal de La Haya, que deja un legado amargo en los Balcanes. Estas sentencias son necesarias y pienso en las víctimas que conocí. Pero no hay justicia completa posible y a gusto de todos. 

Además, tanto el resultado como la lógica de estas empresas criminales siguen latentes en la región. Políticos de Croacia, que hoy están en la UE, han lamentado la sentencia de Praljak y otros criminales, mientras siguen interfiriendo en los asuntos de Bosnia, que teóricamente avanza renqueante hacia la UE. Milorad Dodik, el líder de la Republika Sprska que crearon Milosevic, Karadzic & co. y consagraron los acuerdos de Dayton, niega el genocidio de Srebrenica y alienta el revisionismo histórico, en auge en la era de la posverdad. Otros crímenes contra la población serbia de la región siguen sin respuesta. En Foca han reconstruido algunas de las mezquitas destruidas, pero quedan pocos musulmanes para atender a la llamada a la oración, pregrabada, del muecín. Terminada la fase de La Haya, y es el momento para una difícil reconciliación que equilibre justicia y memoria histórica. Quizás sea pedir demasiado y, como en otros casos, haya que encomendarse al paso del tiempo y a nuevas generaciones que puedan empezar de cero.



Dibujo de Ajubel para El Mundo



Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt



HArendt






Entrada núm. 4085
elblogdeharendt@gmail.com
La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)