El blog de HArendt (2006-2026). Pensar para comprender, comprender para actuar
sábado, 16 de noviembre de 2024
De las entradas del blog de hoy sábado, 16 de noviembre de 2024
De la desnudez existencial
El mito del Paraíso nos indica que la conciencia es conciencia de la desnudez, afirma en El País [La desnudez existencial, 14/11/2024] el escritor Jesús Ferrero. Superficialmente se podría pensar que lo que de pronto emergió en el Edén fue la conciencia moral, que vería la desnudez como una mancha o una obscenidad, pero uno cree que esa desnudez física de Adán y Eva junto al manzano es la metáfora de la desnudez existencial y de la fragilidad que esa desnudez produce. Estamos solos bajo el hondo cielo; era la obsesión de Kierkegaard: la soledad en mitad de las inmensas conglomeraciones de vacío y de materia. Eso es lo que de pronto sienten Adán y Eva.
La desnudez existencial solo se percibe desde la conciencia. Adán y Eva se sienten inmensamente desnudos bajo las estrellas en el momento en el que surge en ellos la conciencia de ser. En el mito bíblico, es la mujer la que provoca el advenimiento de la conciencia, y por lo mismo el advenimiento de la humanidad, pues no concebimos al ser humano sin conciencia de su propio ser, y sin la desnudez existencial que procura esa conciencia.
Ahora huimos de las emociones y reflexiones que causa la desnudez existencial sirviéndonos de toda suerte de juguetes y fetiches, pero ese carrusel de luces cegadoras no evita que a veces te encuentres frente a lo real, frente a la muerte. No es bueno entonces entregarse al pánico, es mejor ponerse a pensar, elevarse por encima de todas las determinaciones y sacar conclusiones generales. Es lo que solemos hacer tras una tragedia.
El futuro es incierto pero el pasado puede estudiarse, sin omitir capítulos. La verdadera conciencia siempre aspira a la verdad en toda su extensión, pensé mientras estaban enterrando a mi madre. Tras el entierro de una madre sales del cementerio gravitando en lo inconcreto, como si sintieses que no hay asideros. Sabes que tus pasos están contados: la conciencia que te engendró es ya una dimensión perdida y recuerdas a Kierkegaard cuando decía: “¿Si el ser humano no tuviera verdadera conciencia de eternidad, si en el fondo de todas las cosas no hubiera más que una fuerza salvaje, bullendo y produciéndolo todo, lo grande y lo fútil, en un remolino de oscuras pasiones, si bajo las cosas no existiese más que un vacío sin fondo, imposible de llenar, ¿qué sería entonces de la vida?”.
La conciencia de eternidad de la que habla Kierkegaard no sería la conciencia de una especie de infinitud celestial donde residen los gloriosos de la Divina Comedia, ni la creencia en Dios o en su eternidad, significaría más bien tener una mirada larga en el espacio y el tiempo, y hacerse cargo de toda la aventura humana. Dicho de otra manera: si de pronto evitásemos toda trascendencia y nos colocásemos en el ojo del huracán en el que se coloca Kierkegaard, que coincidiría con el momento de máxima desnudez existencial ante la crueldad de la vida, veríamos todavía mejor el significado de las construcciones humanas y su razón de ser. A decir verdad, todas las creaciones humanas, y especialmente las del espíritu, quieren ser puentes que nos permitan sortear el remolino oscuro y el vacío imposible de llenar. En realidad son frágiles pasarelas sobre el abismo, que nos han legado los muertos y que consiguen comunicarnos un cierto aliento de eternidad, un alargamiento del espacio y del tiempo: solo eso le da profundidad a la historia, que sería el lugar en el que moran los que se han ido.
Dos días antes del entierro de mi madre, la comarca donde se ubica el cementerio era un torbellino de humaredas que llegaban desbocadas desde el núcleo del incendio en la Sierra de la Culebra, hogar de lobos. Las llamas pasaban de un árbol a otro a velocidades desconocidas. Buscaban las encinas, abrasaban sus copas y seguían adelante, como si les hubiesen ordenado quemar toda la tierra y no estuviese permitido perder el tiempo. Mientras me iba acostumbrando a la atmósfera del duelo, recorrí parte de la sierra: los árboles carbonizados me rodeaban como féretros y en la comarca todos decían que el fuego había sido provocado. Ahora el hogar de los lobos lo quieren llenar de paneles solares; el paisaje será muy diferente, pero la tierra devastada que me salía al paso era la mejor para experimentar la desaparición de la que me precedió en la vida.
Da igual lo que ocurra con la figura de la madre, da igual que desaparezca como postulan los desmanteladores de estructuras. Todavía es una entidad soberana vinculada a la posesión (toda madre posee de algún modo a sus hijos), pero también está íntimamente relacionada con la protección. Su desaparición te deja sin frontera ante la infinita otredad, ante las inmensas conglomeraciones de vacío y de materia, y te obliga a experimentar esa profunda y definitiva soledad bajo las estrellas que atormentaba a Kierkegaard y que sería la mejor representación de la desnudez a la que me refiero. Otras catástrofes, con más muerte y destrucción, asolan ahora el levante español. Más allá de las omisiones, las farsas y las impudicias de la política, solo veo en las caras que sobrevivieron a la tragedia una desnudez existencial aún más profunda que la mía, y más trágica.
[ARCHIVO DEL BLOG] Grandeza y servidumbre de la democracia. Publicado el 14/11/2016
Permítanme una boutade que estos días he repetido, en privado, entre mis amigos: La principal diferencia entre la democracia estadounidense y la española es que, en la primera, cualquier gilipollas con dinero puede llegar a ser presidente; en la segunda, España, basta con ser gilipollas. Esa es una de las servidumbres de la democracia.
El poema de cada día. Hoy, Abandono II, de Jeannette L. Clariond (1949)
ABANDONO II
No solo me hablaba tu alma sino también tu cuerpo.
El cuerpo sabe más sobre sí mismo que lo que de él sabemos.
Mi alma se reconocía en la idea que se hacía de mi cuerpo tu mirada.
Esa noche dormimos en la misma cama sin tocar la carne.
Se trataba de medir la resistencia a la pasión, o de ser honestos respecto
a lo que verdaderamente nos une. Nos besamos en la mejilla y apagamos la luz.
Las carreteras, si corren paralelas, una va hacia la nada y la otra la acompaña
como espuma en el borde del agua. De otra forma, la primera seguiría
su curso pretendiendo ignorar el sinsabor del desencuentro.
El cuerpo es el lugar donde confluyen el silencio y el grito. Hierba errante
lo ahogado se suma a esa carne que cohesiona los sucesos.
Vanidad, nos dijeron, es desechar lo que no ha prescrito la mancha.
Jeannette L. Clariond (1949)
poetisa mexicana
viernes, 15 de noviembre de 2024
De las entradas del blog de hoy viernes, 15 de noviembre de 2024
De las nuevas Lisístratas
Aristófanes fue un visionario con su célebre Lisístrata, comenta en La Vanguardia [Boicotear a los hombres, 12/11/2024] la escritora Silvia Colomé. En esta comedia, las mujeres, para hacerse oír en un mundo tan patriarcal y machista como el de la Grecia clásica, optaron por aliarse y pusieron en marcha una huelga de sexo. Sabían cuál era el punto débil de los hombres y, evidentemente, tras un periodo de abstinencia lograron su objetivo.
Muchos siglos después, en este primer tramo del XXI, las surcoreanas siguieron la estela de atenienses y espartanas yendo no uno, sino tres pasos más allá. Es el denominado Movimiento 4B, nacido a raíz del #MeToo y que no solo rechaza el sexo con hombres, sino también mantener relaciones románticas con ellos, el matrimonio y tener hijos. Es decir, cuatro aspectos que tradicionalmente se espera que cumplan las mujeres de ese país y a los que algunas jóvenes se oponen abiertamente para no ver amenazada su libertad, de ahí el número 4 del nombre de la propuesta feminista. La B responde a la inicial de los términos bihon (no al matrimonio), bichulsan (no al parto), biyeonae (no a las citas) y bisekseu (no al sexo con hombres).
Esta opción, que nos puede sonar muy extremista, está irrumpiendo con fuerza en Estados Unidos estos últimos días. Tras la segunda victoria de Donald Trump, en las redes sociales (donde transcurrió especialmente la campaña electoral y ahora emergen todas las consecuencias de los resultados) muchas mujeres abogan por aplicar el Movimiento 4B como reacción al temor de las políticas del empresario en contra de sus libertades, empezando por el derecho al aborto. Pero no solo eso. También reaccionan así a los comentarios misóginos que circulan amparados por la vuelta al poder del magnate.
Es el caso, por ejemplo, de un conocido militante ultraderechista, Nick Fuentes, que escribió: “Sólo me gustaría aprovechar la oportunidad para agradecer a los hombres por salvar a este país de perras estúpidas que querían destruir el mundo para mantener el aborto”, y remata: “Tu cuerpo, mi decisión. Para siempre”, dando lugar a la etiqueta #YourBodyMyChoice, convertida en trending topic.
En el otro lado nos encontramos otro post viralizado, que propone: “Señoras, tenemos que empezar a considerar el movimiento 4B como las mujeres de Corea del Sur y dar a Estados Unidos un severo descenso de la natalidad”.
La guerra está servida en redes. Y difícilmente acabará como la de Lisístrata, con hombres y mujeres celebrando la paz en la cama. Primero, porque Aristófanes escribió una ficción. Y, segundo, porque parece que haya una nueva inmunidad a la vulneración de los derechos de las mujeres y muchas no están dispuestas a perder el control sobre su cuerpo. ¿Radicales o prudentes?
[ARCHIVO DEL BLOG] Arquetipos. Publicado el 02/07/2020
El poema de cada día. Hoy, Soneto de la guirnalda de rosas, de Federico García Lorca
SONETO DE LA GUIRNALDA DE ROSAS
¡Esa guirnalda! ¡Pronto! ¡Que me muero!
¡Teje deprisa! ¡Canta! ¡Gime! ¡Canta!
Que la sombra me enturbia la garganta
y otra vez viene y mil la luz de enero.
Entre lo que me quieres y te quiero,
aire de estrellas y temblor de planta,
espesura de anémonas levanta
con oscuro gemir un año entero.
Goza el fresco paisaje de mi herida,
quiebra juncos y arroyos delicados,
bebe en muslo de miel sangre vertida.
Pero ¡pronto! Que unidos, enlazados,
boca rota de amor y alma mordida,
el tiempo nos encuentre destrozados.
Federico García Lorca (1898-1936)
poeta español




















































