sábado, 6 de junio de 2009

Mañana voy a votar

Hago mías las palabras de Xosé Luis Barreiros en La Voz de Galicia de hoy. Frente al pesimismo, el pasotismo, el escepticismo, y todos los "ismos" que ustedes quieran. Porque creo en Europa, en la Unión Europea, en la patria común de todos los europeos. Y aunque voten cuatro gatos, seremos esos cuatro gatos los que construyamos la Europa de todos. Los demás, los euroescépticos, los europasotas, los europesimistas... Pues ya lo saben: ¡puerta, y marchando!; como dicen por aquí. Que nos dejen seguir a los demás. Sean felices. Tamaragua, amigos. Y mañana, ¡a votar! (HArendt)









"Mañana iré a votar!, por Xosé Luis Barreiro

Mañana iré a votar porque creo firmemente en Europa, y porque sé que todos los caminos, por largos que sean, se hacen andando. También iré a votar porque veo que la realidad europea crece a mi alrededor, y determina mi vida, de forma cada vez más intensa. Y también votaré mañana porque ya no sé vivir sin Europa, porque tengo miedo al regreso de la insolidaridad y las fronteras, y porque no puedo imaginar que vuelven a mi vida los viejos atavismos, los proteccionismos y las glorias de las patrias militares que estamos dejando atrás.

Mañana iré a votar aunque muchos no vayan. Y, después de haber votado, me sentiré mucho mejor que los que reniegan de todo y habitan en la desidia. Cuando tenga la papeleta en la mano, nadie podrá impedir que me sienta más despierto y responsable que los que no votan. Y no pienso darle ninguna disculpa dialéctica a los que, pretextando la falta de una democracia idílica y utópica que debiera brotar de las peñas como el agua cristalina, optan por poner el proyecto europeo a los pies de los extremistas -¡ahí está Holanda otra vez!-, al albur de los escépticos, y a merced de los que ya no recuerdan -o no quieren recordar- la Europa de los equilibrios armados, de las dictaduras, de las diferencias económicas abismales, del horror, del genocidio y de la tierra quemada.

Mañana iré a votar porque, aunque mis palabras le parezcan en exceso dramáticas, veo la Europa más criminal de la historia -la de los nazis y los campos de concentración- a solo 64 años de distancia. Y la Europa del muro de Berlín a solo 19 años. Y la Europa de los Balcanes a solo 5 años de distancia. Y la Europa de Chechenia, o de Osetia, o la que pelea con sus vecinos afganos e iraquíes, en las portadas de hoy.

Mañana iré a votar porque todo lo que nos vino de Europa es gloria bendita, y todo lo que nos caracterizó cada vez que nos fuimos de Europa -tras la Paz de Augsburgo, con Fernando VII, o con Franco- siempre fue ignorancia, miseria y tiranía. Y mañana iré a votar, si Dios quiere, porque creo que la UE es el proyecto político más pacífico, más libre y más ético que existe en el mundo, y que solo Europa funciona como una barrera efectiva frente al organicismo bélico -previsiblemente apocalíptico- que nunca deja de amenazarnos.

Europa va lenta porque la han frenado los irresponsables. Europa tiene un déficit democrático porque la hemos puesto en manos de trileros y políticos de muy corto alcance. Y Europa está necesitada de un impulso constitucional que solo puede venir de ciudadanos responsables, participativos y maduros. Por todo eso votaré mañana. Y porque nada me hace sentir más digno, más honrado y más libre que dejar mi papeleta dentro de la urna.




Entrada núm. 1164 (.../...)

jueves, 4 de junio de 2009

Obama en Oriente Medio

Seguro que me paso de ingenuo, o de optimista, que viene a ser lo mismo pero sin el candor del primero, pero yo también pienso que Estados Unidos (o eso que llamamos Occidente) comenzó a ganarle la "guerra fria" a la URSS (o al comunismo real, si lo prefieren) el día de junio de 1963 en que el presidente Kennedy se plantó en Berlín y pronunció su famoso "Ich bin ein Berliner" (Yo también soy berlinés) en respuesta al desafío que suponía la creación del muro de separación de las dos Alemanias por parte del régimen de Pankow, dos años antes.

¿Ha intentado Obama con su gesto (su discurso) de hoy en la Universidad de El Cairo sentar las bases de una nueva política de Estados Unidos (y Occidente, tras él) ante y para el mundo islámico? Para muchos analistas, sí. Y además, dicen, ha conseguido el mismo efecto que consiguió el de Kennedy en 1963. Tiempo habrá para analizarlo y para verlo. El periodista de El País, Javier Valenzuela, lo desmenuza en un artículo que puede verse ya en la edición electrónica de ese diario.

Yo acabo de leerlo hace unos instantes (lo reproduzco más adelante) y en una especie de compulsión publicadora me apresuro a dejar constancia del hecho en el Blog. Pero la verdad es que han coincidido en ello otras consideraciones. Casualidad o no, supongo que sí, el hecho de que apenas unos minutos antes de encender el portátil y ponerme a ojear la prensa electrónica hubiera terminado de leer en el último número de Revista de Libros un artículo de Julio Aramberri, sociólogo y profesor de la Universidad Drexel de Filadelfia (Estados Unidos), me ha animado a ponerme al teclado.

El artículo del profesor Aramberri se titula "El imperio deudor", y contra lo que pueda parecer en primera instancia, que también, no es un análisis estrictamente económico de las causas de la crisis financiera y económica global que estamos viviendo, sino algo más, bastante más, pues entra a saco en las razones políticas y de todo tipo que, a juicio de otros ilustres pensadores (como Paul Krugman, Robert Kagan, Fareed Zakaria y Kenneth Pollack) nos han llevado hasta donde estamos.

Quisiera destacar una frase del artículo de Aramberri que me parece muy significativa y que dice así: "Estados Unidos no puede seguir imponiendo unilateralmente sus soluciones porque no tiene todos los medios necesarios y porque buena parte de la sociedad estadounidense preferiría que el mundo se acabase en los confines de los cincuenta Estados de la Unión." Claro está que poco antes, el autor ha dado una sonora cachetada a los socios europeos al explicar el concepto que éstos tienen de multilateralismo: "Se deja solos a los estadounidenses cuando piden ayuda e inmediatamente se les acusa de actuar por su cuenta, aunque sus decisiones sean también ventajosas para ellos. Si sale cara, yo gano; si sale cruz, tú pierdes".

Dice Javier Valensuela en su crónica que alguien entre el público que asistía hoy a su conferencia en El Cairo le gritó a Obama "We love you too"... Me conformo con que se abra un resquicio de esperanza a una paz justa y duradera. Difícil está, pero que por intentarlo no quede. ¿Por cierto, saben ustedes quien puede ser el radiopredicador español del qué habla Javier Valenzuela en su artículo? Lo sospecho, pero tampoco voy a hacerle la propaganda gratis. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)


Notas:
(1) Información sobre el discurso de Kennedy en Berlín, en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Ich_bin_ein_Berliner
(2) El artículo "El imperio deudor", del profesor Julio Aramberri, puede leerse en:
http://www.revistadelibros.com/articulo_completo.php?art=4359
(3) Foto de Obama en la Universidad de El Cairo, en:
http://www.elpais.com/recorte/20090604elpepuint_9/XLCO/Ies/Obama_tiende_mano_mundo_islamico.jpg
(4) Discurso de Obama en la Universidad de El Cairo (en español), en:
http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200906/04/internacional/20090604elpepuint_2_Pes_PDF.pdf








"We love you too", por Javier Valenzuela

Periodistas, analistas y representantes de la comunidad musulmana siguen el histórico discurso de Barack Obama en la embajada de EE UU en Madrid.

"We love you", le gritó a Barack Hussein Obama alguien desde el público que asistía a su discurso en la Universidad de El Cairo. ¿Resonará esa declaración de amor a lo largo y ancho de la umma -la comunidad- árabe y musulmán? Pronto para saberlo. En cualquier caso, Obama empleó el tono y las palabras exactas para comenzar a poner fin a una relación entre Estados Unidos y ese mundo que él mismo calificó como de "tensión", "miedo" y "desconfianza" mutuas. Obama también abordó todos y cada uno de los temas conflictivos, sin escabullirse ni al hablar de por qué EE UU sigue en Afganistán, ni de la desastrosa e injustificada invasión de Irak, ni del mucho dolor de los palestinos, ni de la ausencia de democracia y derechos humanos en buena parte del mundo árabe y musulmán, ni de la necesaria igualdad de la mujer.

Donde resonó de inmediato el "We Love You" de El Cairo fue en la embajada de Estados Unidos en Madrid, donde una veintena larga de periodistas, profesores universitarios y figuras representativas de las comunidades musulmanes en España habían sido invitados a asistir en directo al discurso de Obama. En la posterior ronda de comentarios, sólo un conocido radiopredicador muy de derechas le puso un pero a la totalidad del discurso. En su opinión, Obama había hecho todo una exhibición de "debilidad" ante el, para él, peligrosísimo universo
islámico. Al radiopredicador le había dolido en particular el que hubiera hecho una referencia a Al Andalus como modelo de convivencia, para lo que era la Edad Media, de culturas y religiones. Al Andalus, vino a decir, era una espantosa dictadura musulmana.

Le respondió súbito un prestigioso arabista: Obama había estado "brillante" y "valiente"; de hecho, había ido "más allá de lo que cabía esperar". En cuanto a los estereotipos negativos sobre el islam expresados por el radiopredicador, eran exactamente aquellos que el presidente estadounidense había denunciado desde el comienzo de su discurso en El Cairo. Ya se sabe, todo eso de religión de bárbaros, misóginos y terroristas, frente a la cual el cristianismo y el
judaísmo deben aliarse en un combate planetario, un auténtico choque de civilizaciones. Lo de Bush, vamos.

"Obama se dirigió directamente a los corazones y las mentes de los musulmanes, y de un modo que pudieran entenderlo", señaló un periodista. Cierto: recordó sus propios orígenes familiares -una familia de Kenia con musulmanes-, citó abundante y apropiadamente el Corán, homenajeó los vínculos de EE UU Unidos con la umma, desde el primer reconocimiento diplomático de Marruecos hasta la presencia hoy en territorio norteamericano de millones de musulmanes pacíficos y prósperos.

Una analista de un think-tank observó: "No ha excluido ninguno de los temas espinosos que le esperaban en El Cairo". Correcto: habló del dolor que sintieron los norteamericanos en el 11-S y de cómo dieron inicialmente una respuesta correcta -Afganistán- para perderse luego en un despropósito -Irak-; reiteró su voluntad de retirar las tropas de Irak y cerrar Guantánamo; proclamó que trabajará para que los palestinos puedan tener su Estado; condenó la metástasis de las colonias judías en Cisjordania, e instó a la umma a caminar por la senda de la democracia, los derechos humanos y la plena igualdad de las mujeres. Esto último con extrema sutileza: llevar el hiyab, si es por propia convicción y decisión, no debería ser perseguido en Occidente.

"Ha estado humilde y autocrítico; todo lo contrario de un Bush que decía que o se estaba con EE UU o se estaba con los terroristas", reflexionó un profesor árabe. Pues sí: Obama reconoció que algunas de las respuestas de EE UU al 11-S fueron contrarias a "las tradiciones e ideales" de ese gran país. Un país, recordó, que nació de una revolución contra un imperio basada en la idea de la igualdad sustancial de todos los seres humanos. Idea materializada nuevamente con la elección de alguien como él, mestizo y llamado Barak Hussein Obama, como presidente.

El 11-S y los días que siguieron todos nos sentimos neoyorquinos. Luego Estados Unidos se extravió, se hizo irreconocible, se convirtió en una potencia que recortaba derechos y libertades en el interior y se comportaba agresiva y autoritariamente en el exterior. Pues bien, Obama siguió este jueves intentando recuperar el gran capital de simpatía que su país recibió el 11-S. Y lo hizo ante el público más difícil: un mundo árabe y musulmán receloso no sólo por las políticas de Bush sino por décadas de doble rasero norteamericano. Y tal vez, como observaron tres de los participantes en el encuentro en la embajada de Estados Unidos en Madrid, consiguió su mayor punto de credibilidad cuando dijo: "La situación del pueblo palestino es intolerable".

Lo es. El dolor de los palestinos abrasa los corazones de la umma. Ésta ya sabe ahora cómo piensa y qué siente el nuevo titular de la Casa Blanca. Alguien que no se mostró en El Cairo débil y acomplejado, como denunciaba el radiopredicador. En absoluto. Obama también cantó las verdades del barquero que la ocasión precisaba: el terrorismo yihadista mata más musulmanes que occidentales, el Holocausto existió y fue el mayor espanto del siglo XX, la violencia de Hamás no lleva a ninguna parte y, aunque haya países en la zona con armas nucleares, Irán no debe hacerse con la suya.

El amigo americano ha vuelto a la escena global. El discurso de Obama ha sido su "Ich bin ein Berliner" para el mundo islámico. Y ha sido todo un placer seguirlo y comentarlo en la embajada de EE UU en Madrid, un país identificado de nuevo con personajes positivos como Jefferson, Lincoln, Roosevelt y Kennedy. A través de Obama, ese país nos envía de nuevo este mensaje: "Debemos escoger el camino correcto, no el camino fácil".



Entrada núm. 1163 (.../...)

Tian An Men: Veinte años después








En homenajes y recuerdo de los anónimos ciudadanos chinos que hoy hace 20 años creyeron en el sueño de la libertad y dieron la vida por él en la plaza de Tian an Men de Pekín (China). Aunque suene tópico, su muerte no será en vano. ¡Por la libertad! Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)


Notas:
(1) Información sobre los sucesos de Tian an Men (Pekín) el 4 de junio de 1989, en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Protestas_de_la_Plaza_de_Tian%27anmen_de_1989




Entrada 1161 (.../...)

miércoles, 3 de junio de 2009

Y reinará de nuevo en Creta...

"... tras dejar el pesado cetro, el padre y soberano de los dioses, cuya diestra está armada de fuegos de tres puntas, quien con su movimiento de cabeza agita el orbe, se viste con la apariencia de un toro y, mezclado con los novillos, muge y pasea su hermosura entre las tiernas hierbas. En efecto, su color es de la nieve que no han pisado las huellas ni ha derretido el lluvioso Austro; su cuello rebosa de músculos, sobre los brazuelos le cuelga la papada, los cuernos son pequeños ciertamente pero de los que podrías afirmar que habían sido hechos a mano y más resplandecientes que una piedra preciosa sin mancha; ninguna amenaza en su frente y ninguna mirada que aterre: su rostro respira paz. Se admira la hija de Agénor de que sea tan hermoso, de que no amenace ningún combate, pero en principio teme tocarlo aunque sea manso: luego se acerca y tiende flores a su blanco hocico. El enamorado se alegra y, mientras llega el esperado placer, besa sus manos; y apenas ya, apenas, aplaza el resto y ora juguetea y salta en la verde hierba, ora apoya no níveo costado en las rubias arenas y, haciéndole perder el miedo poco a poco, unas veces ofrece su pecho para ser palmeado por la virginal mano, otras los cuernos para ser atados con nuevas guirnaldas. Se atrevió incluso la doncella real, sin saber a quién pesaba, a sentarse en el lomo del toro: en ese momento el dios, poco a poco desde la tierra y desde la playa seca, pone en primer lugar las falsas huellas de sus patas en las aguas, después se va más allá y lleva su botín a través de la llanura de alta mar. Ella está aterrada y se vuelve a mirar la playa abandonada en su rapto y sujeta con su mano derecha un cuerno, la otra está colocada en el lomo; sus ligeros vestidos ondean con el soplo del viento." (Ovidio: "Metamorfosis". Cátedra, Madrid, 2005).

El bellísimo texto del poeta romano Ovidio (siglo I d.C.) que acabo de reproducir del Libro II de su "Metamorfosis" sobre el mito del "Rapto de Europa", me anima a suscitar de nuevo el asunto de las elecciones europeas que han de celebrarse dentro de cuatro días. Y ello después de una de las campañas electorales más vergonzosas que recuerdo en las que se ha hablado de todo menos de Europa. Por parte de la derecha, porque Europa y las elecciones no le interesan absolutamente para nada salvo para desgastar en lo posible al gobierno socialista. Y lo siento, porque la imagen que dan, es la de unos auténticos chorizos, y no precisamente de Cantimpalo, a pesar de lucir impecables y carísimos trajes (que algunos no pagan), o viajar (de balde) a exóticos lugares en aviones privados de amigos a los que luego hay que corresponder como se pueda. Por parte de la izquierda más a la izquierda, con carteles alusivos a la salida de la Unión Europea, el euro y la OTAN, o con un curiosísimo cartel en el que piden el fin del capitalismo y la guerra imperialista (europeos), todo en el mismo saco, que parece salido de las elecciones de 1936. Y desde luego del gobierno y su partido, que entra al trapo de todas las "manuelinas" que le plantea la oposición en lugar de dirigir el debate a los asuntos de Europa, haciendo la pedagogía política que debería serles consustancial.

Menos mal que siempre quedan gentes que al margen de esta bochornosa actuación nos recuerdan lo que Europa, la Unión Europea, significa y hace a pesar de todas las trabas que le ponen los que deberían ser sus más directos valedores: los gobiernos nacionales de los diversos Estados de la Unión. Es lo que hace en un hermoso y clarificador artículo ("El segundo rapto de Europa") la profesora Blanca Vilà, en El País de ayer martes. Lo pueden leer más adelante.

No creo en las utopías. Han causado mucho daño, mucho dolor, mucha muerte y muchas lágrimas a los europeos a lo largo de la historia. Lo he dicho ya bastantes veces en este Blog para no tener que justificarlo de nuevo. Sin embargo, como amante de los clásicos me gusta releer y recrearme en los mitos que han dado forma al alma de los europeos, de sus pueblos y sociedades.

Estoy seguro de que el mito de Europa dejará de serlo, como dice la profesora Vilà, cuando la virginal hija de Agénor reine de nuevo en Creta. O cuando unos hombres valientes tomen un día el toro de Zeus por los cuernos y reunidos en Asamblea digan al mundo: "Nosotros, miebros del Parlamento europeo, representantes de los ciudadanos y pueblos de este continente, proclamamos el nacimiento de los Estados Unidos de Europa". Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)


Notas:
(1) El mito del "Rapto de Europa" puede verse en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Europa_(mitolog%C3%ADa).
(2) Blanca Vilà es profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesora visitante de la Universidad de Panteios (Atenas) y Macedonia (Tesalónica), ambas en Grecia.
(3) La pintura de Boucher (1703-1770): "El rato de Europa", puede verse en: http://www.poesiadelmomento.com/luminarias/mitos/44pic1.jpg
(4) La "Declaración de Independencia" de los Estados Unidos de América puede verse en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Decla%C3%B3n_de_Independencia_de_los_Estados_Unidos
#Texto_de_la_Declaraci.C3.B3n
.
(5) Las referencias a ediciones concretas de libros se refieren a ejemplares propiedad del autor del Blog.











"El segundo rapto de Europa", por Blanca Vilà

Europa, recordemos, era aquella princesa fenicia para quien Zeus se transformó en un magnífico toro blanco y la raptó. Salieron a buscarla sus hermanos, y dicen que jamás la encontraron, fundando a lo largo de su búsqueda, con el nombre de cada uno, varias ciudades en la Tesalia y en la Tracia, en Cilicia o en Libia. Al final de su viaje, Zeus le desveló su identidad, llegados a Creta, donde dicen que reinó.

Antonio Carracci, Tiziano, Foucher o Gustave Moreau nos la representan joven y bella, diciendo ingenuamente adiós a su tierra nativa, más al Oriente. Pues bien: la Europa de este siglo XXI, entendida como unidad de densidad económica, política e instrumental, y dotada de una determinada cohesión social con referente en el Estado de bienestar, vuelve a verse secuestrada. ¿Quién es su raptor, quiénes son sus raptores? Nada más y nada menos que sus propios padres e hijos, los Estados "soberanos" europeos -los de antes y los de después- con sus continuos ataques de celos, que les llevan a ocultar, mentir, tapar, contaminar y culpar. No quieren que reine en Creta, no quieren que se vea su cara, no hacen nada por curar sus heridas ni por aliviar los grandes catarros producidos por un viaje tan largo. Un viaje entre nubes y tormentas, aunque alumbrado por esa esencial luz mediterránea.

Los Estados soberanos, y concretamente, los partidos políticos que los vertebran, no van a permitir que Europa les robe sus faustos en la era de la comunicación. También han de ser "repensados" en su función actual y futura. Tapan lo que hay, dicen lo que no hay, culpan "a Bruselas" (el bueno soy yo; el malo es el otro, ese que precisamente soy yo mismo: o sea, nuestros ministros en el Consejo de Ministros, que se reúne en sus distintas formaciones más de 300 sesiones anuales, porque la omnipresente Comisión dispone de escaso poder de decisión). Contaminan con pactos entre partidos nacionales, o con hábitos y excesos institucionales -fruto tantas veces del reflejo de los estatales-, al propio Parlamento Europeo, la autoridad colegisladora elegida directa y democráticamente desde 1979, de la que a fin de cuentas depende la adopción del 70% de la legislación que nos es aplicable, razón ineludible para participar en la elección de sus miembros.

Los Gobiernos de esos Estados celosos, en ésta su faceta perversa, ocultan la cara de Europa, su posible belleza y juventud, para que no pueda -como mujer poderosa y carismática- presidirnos a todos, grandes y pequeños, necesitados de esas decisiones determinantes sobre nuestro futuro global cuya adopción por separado es simplemente imposible y en cualquier caso inútil. La llegada del Tratado deLisboa -texto minimalista y seguramente eufemístico, pero absolutamente real- va a permitirnos cuando menos ver los ojos de Europa -aunque no su cara- posibilitando una Presidencia, un nombre y una voz común en el exterior.

Y es que -obligada y responsablemente- hay muchas preguntas que hacerse. La primera puede ser ésta: ¿qué sería de nosotros, los de a pie, sin Europa, y en el caso de España, sin la vigilancia europea? Ni caminos, carreteras, puentes o barcos, ni nuestro maravilloso y excelente aceite de oliva, ni la seguridad de nuestros productos, ni la movilidad de nuestros estudiantes, ni la competitividad de nuestras empresas. Además, como en su día nos dijo el buen amigo Paolo Checchini, y aunque parezca hoy un argumento de una cierta superficialidad, ¿nos hemos preguntado cuál puede ser el coste de la no-Europa, un imposible volver atrás en ese modelo inacabado que finalmente los Estados pretenden mantener bajo la disciplina de sus propios calendarios electorales y a falta de un discurso europeo real?

La segunda pregunta sería ésta: ¿no será que acaso Europa llega tarde al mundo global? Si escucho a mi amiga canadiense o al colega sudafricano ocurre más bien al contrario: el mundo necesita del laboratorio europeo, de ese modelo europeo de convivencia, acompañado si es posible de un liderazgo europeo hoy ausente, para sobrellevar con esperanza su propio y mejorable destino.

Y la tercera pregunta está en boca de casi todos: ¿por qué tira tan poco lo europeo en esta década inicial del siglo XXI, tras modernidades y posmodernidades hoy ya antiguas, convencidos como estamos de nuestras sociedades líquidas?

En mi opinión, a Europa le falta épica -la que sí tienen unos juegos olímpicos o una final de la Champions League-, algo tan antiguo como el mismo ser humano (que necesita de himnos, colores o símbolos) como consustancial en nuestra sociedad de la era audiovisual, basada en imágenes, cifras de audiencia y estímulos hiperactivos. Porque la cultura del acuerdo, del consenso, de la mediación, de la negociación, no arrastra a las masas con la misma fuerza con que lo hace la cultura del conflicto, y es injusto que el esfuerzo y la tensión -sin la cual una sociedad no avanza- no hallen gran audiencia en estos tiempos. Por otra parte, lo excesivamente "normalizado" no vende: uno se habitúa a ello y decae el interés, como ocurre con la información mediática pautada de las innumerables reuniones políticas.

Pero ¿por qué falta esa épica? No porque no la tenga, sino porque lo que hay que cambiar es la mirada sobre Europa y, dejándonos de ombliguismos, poner encima de la mesa su acción global y no sólo aquella puramente política. Europa y su factor humano, o en otras palabras, la acción de Europa no en sí misma sino en el contexto mundial. Ahí va el mensaje a los medios de comunicación, los segundos raptores de Europa.

Sí tendría su épica si cambiáramos nuestra mirada sobre ella y pasáramos a la acción. Así como el inefable Woody Allen enfoca y desenfoca (Deconstructing Harry, 1997) su realidad, con su cámara veríamos la Europa densa de las personas y sus preocupaciones, la Europa que sí está, la de la corta distancia, la Europa de la cultura en su más amplio sentido, la Europa del conocimiento, la Europa divertida y saludable, ese laboratorio humano que controlaría al puro artífice político.

No se conoce, y sí tiene esa bella épica, el hecho de que Europa es, de lejos, la primera donante mundial en ayuda humanitaria; que dispone además de una construcción jurídica poco conocida aquí y envidiada fuera (Eric Hobsbawn dixit), la Europa trabajosa en mediaciones, activa en cooperación al desarrollo, con una solidaridad enorme en sus sistemas sanitarios (véase Sicko, el último documental de Michael Moore, 2008) y unos sistemas de educación universales, sumamente creativa y hasta austera cuando quiere.

Así sabríamos que Europa, aunque enormemente compleja, no siempre es complicada. Que Europa somos todos nosotros, sociedad civil emergente, que ahora mismo tenemos que votar un Parlamento Europeo capaz de consagrar un posible líder y de, en otro paso más, hacer que entre en vigor el Tratado de Lisboa para, llegado un momento no lejano, adaptar las estructuras a las decisiones y hacer de aquél una institución auténticamente constituyente. Así destaparemos el velo que aún cubre la cara de Europa y reinará en Creta. Nada más ni nada menos.




Entrada núm. 1160 (.../...)

lunes, 1 de junio de 2009

Llamamiento al gobierno cubano y al mundo

Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan, y llamamos al gobierno cubano a:

-Liberar a los presos políticos en Cuba

-Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar (a) y salir de su país

-Levantar las prohibiciones de acceso a Internet para los cubanos.




Nota:

La imagen corresponde al cuadro de Eugene Delacroix "La Libertad guiando al pueblo" (Museo del Louvre, París). Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)


Entrada núm. 1158 (.../...)