sábado, 24 de agosto de 2024

De las entradas del blog de hoy sábado, 24 de agosto de 2024

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz sábado, 24 de agosto de 2024. El amor, la esperanza, la alegría y la ilusión sostienen el guion de la convención demócrata de Chicago, al elegir a Kamala Harris como candidata demócrata a las elecciones presidenciales de Estados Unidos del próximo noviembre, comenta en la primera de las entradas del blog de hoy el escritor José Andrés Rojo. En la segunda, un archivo del blog de hoy hace justamente nueve años, el historiador británica Henry Kamen especulaba sobre el tenebroso futuro que se cernía sobre el partido laborista británico. La tercera la ocupa hoy el poema titulado De profundis, del poeta español Ignacio Gamen. Y la cuarta va, como siempre, de viñetas de humor de la prensa nacional. Espero que todas ellas les resulten interesantes. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico; al menos inténtenlo. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. 










De Kamala Harris y los demócratas

 






Desde que un 21 de diciembre de 1959, a mis trece años de edad y aupado a los hombros de mi padre, comenta HArendt al comienzo de la entrada, vi en la plaza de España de Madrid al presidente Eisenhower, un servidor de ustedes ha “votado” siempre por los demócratas. Ni que decir tiene que, cuando un año más tarde, Kennedy ganó las elecciones fue uno de los días más felices de mi vida, y tres años más tarde, un 22 de noviembre, cuando fue asesinado, uno de los más tristes… Lo he contado ya hasta la saciedad en el blog, y probablemente volveré a contarlo este año de nuevo, celebrando -espero- la victoria de la candidata demócrata a la presidencia de los Estados Unidos de América. En cualquier caso sé que "votaré" por ella.

Un telón de fondo azul con estrellas blancas y delante, una elegante pareja vestida de negro —él la coge a ella por la cintura, los dos sonríen— y, si se pone un poco de atención, con solo ver la imagen ya se pueden escuchar los violines y a la orquesta in crescendo, cada detalle transmite la ilusión de un culebrón con final feliz, comenta el escritor José Andrés Rojo [Con Kamala Harris en el corazón, El País, 23/08/2024]. Barack Obama ha dicho que “ella sí puede”, refiriéndose a Kamala Harris; su mujer, Michelle, ha apuntado a “la alegría de su risa y de su luz”. Es el estadio de los Chicago Bulls, agosto de 2024, convención del Partido Demócrata y una misión: ganar las elecciones de noviembre. Con un montón de corazones recibió el público al presidente Biden el lunes y le gritó “te queremos Joe”. Su esposa Jill subió a la tribuna y contó que se volvió a enamorar de él cuando lo vio “escarbar en lo más profundo de su alma” para cederle al fin el testigo en el combate contra Trump a Kamala Harris. Han participado los Clinton, Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez, Tim Walz dijo al aceptar su candidatura a la vicepresidencia que están “unidos por una sola y preciosa razón”: la de amar Estados Unidos. Pasaron también por ahí Stevie Wonder, Oprah Winfrey, la joven poeta Amanda Gorman, hay rumores de que aparecerá Beyoncé. Todos compiten por dar con la expresión más almibarada y, en algún lugar del recinto, debe de haber un puñado de matones contratado por el partido para dar una buena panda de azotes al que no haya incluido en su intervención varias veces palabras como amor, ilusión, esperanza o alegría. Kamala Harris dio anoche el que, según algunos, es “el discurso de su vida”. Todo es superlativo, todo produce cosquillas de emoción.

Joseph Conrad cuenta de un personaje de El agente secreto que “la presencia cercana de ese extraño fenómeno emocional llamado opinión pública abrumaba su espíritu y lo alarmaba por su naturaleza irracional”. La historia en la que estaba envuelto aquel caballero sucedía en Londres a mediados de la década de los ochenta del siglo XIX, así que la cosa viene por lo menos desde entonces. Y no hay otra que complacer a ese monstruo, salvo que uno se arriesgue a ser devorado por sus inclementes fauces.

Aquel personaje de Conrad lo sabía bien, pertenecía a la policía, tenía entre manos un caso delicado, así que sentía en el cogote el aliento de la opinión pública. Y la opinión pública se pronuncia, aplaude, grita, inclina las elecciones de un lado o de otro, puede llegar a llevar corazoncitos en una bandera, pero también es capaz de sacar el cuchillo y el tenedor y merendarse a cualquiera que haya dejado de gustarle.

Los políticos y los medios viven de seducir a la opinión pública —ese fenómeno emocional de naturaleza irracional—. Donald Trump ya ha empezado a contraprogramar la estrategia de la convención demócrata y se presentó protegido por un vidrio blindado en su primer mitin al aire libre desde el atentado que sufrió hace unas semanas. Entonces se levantó justo delante de una bandera de Estados Unidos con rastros de sangre en la cara y con el puño en alto —no podrán conmigo venía a decir en plan épico—. Veremos por donde se inclina finalmente la opinión pública cuando toque votar, si prefiere el punto empalagoso de los demócratas o la bravuconería —y zafiedad— del candidato republicano. Es posible que existan quienes, invitados a escribir un guion del tenor del de la puesta en escena de Chicago, hubieran dicho “preferiría no hacerlo”, pero ojalá que gane Kamala Harris (aunque eso pueda llevar a atragantarse de sonrisas y amor). José Andrés Rojo es escritor.











El radicalismo en política. [Archivo del blog - Publicado el 24/08/2015]









En las sociedades democráticas modernas, por mal que funcionen, el radicalismo político es un callejón sin salida que conduce al suicidio político de quienes lo promueven. Pruebas recientes en Europa lo tenemos en el ejemplo de Syriza, en Grecia, y en España con Podemos, que tras su éxito en las últimas elecciones europeas de 2014 y su menos esplendoroso resultado en las locales de este año, ha reconducido su talante radical hacia el moderantismo, aunque le pierde, y mucho, la ausencia de un programa político definido con metas concretas y propuestas meditadas y razonables, un exceso de autocomplacencia en sus principios presuntamente éticos, y una crítica moralina de la clase política actual (la famosa casta) que no por merecida, parece sincera. 
Como es sabido, en política, "la mujer del César no solo tiene que ser honesta, sino parecerlo". Pero en todo caso, yo no voto a un partido para que me de clases ni me haga discursos de moral o de ética. De la primera, porque es un asunto privado; de la segunda, porque para eso tengo a Sócrates, Kant y algunos otros más modernos. Yo voto a un partido para que me resuelva mis pequeños problemas como ciudadano (y si es posible alguno de los grandes), actuando democráticamente, es decir, al servicio de los ciudadanos, de acuerdo con unos principios éticos muy sencillos: no matar, no robar, no mentir y no dañar al más débil. Todos los demás "radicalismos" me sobran.
Hace unos días discutía amablemente en el Facebook con unos amigos sobre el meteórico ascenso en las encuestas del diputado británico, Jeremy Corbyn, para hacerse con el liderazgo del centenario partido laborista. Todo gracias a un discurso bastante radical, que a mi juicio, si consigue hacerse con el control del partido, corre el riesgo de volverlo irrelevante en la ya de por sí conservadora sociedad británica. Hoy, en el diario El País, toca el asunto un prestigioso intelectual de izquierdas británico, el historiador Henry Kamen, en un interesante artículo titulado, precisamente, "El suicidio del Partido Laborista"
Dice Kamen que Karl Marx, que escribió sus grandes obras en el refugio del Museo Británico de Londres, se convirtió medio siglo más tarde en el principal elemento de desarrollo de las ideas socialistas en el Reino Unido, pero que como consecuencia del colapso del marxismo en toda Europa, el Partido Laborista acabó rechazando los principios marxistas convirtiéndose en lo que es hoy, un partido reformista al que la derrota sufrida por el laborismo en las elecciones generales celebradas el pasado mes de mayo, ha animado, al menos a algunos de sus cuadros, a reivindicar una vuelta a los principios clásicos del socialismo marxista.
El candidato favorito, sigue diciendo, parece ser por el momento el veterano parlamentario laborista Jeremy Corbyn, que cuenta con el apoyo declarado de algunos sindicatos y de muchos miembros del partido que han quedado decepcionados con el actual liderazgo existente. Sorprendentemente, añade, no tiene el apoyo de la mayoría de sus colegas en el Parlamento (¿la casta?), y ha sido el foco de ataque de todos los sectores de la prensa británica, que parece estar de acuerdo en que la victoria de Corbyn dará lugar a la extinción del Partido Laborista.
Corbyn, continúa diciendo Kamen, está promoviendo las ideas de estilo marxista que datan de una generación pasada. Admirador abierto de los líderes marxistas que actualmente controlan el Gobierno griego, como ellos Corbyn cree que la austeridad es un error y que el Estado debe aumentar su deuda si quiere ayudar a la gente. Según sus propias declaraciones públicas, apoya el sistema «universal y gratuito» de guarderías, la educación «universal y gratuita» hasta incluir la Universidad, un límite al nivel de alquileres que pagan los inquilinos, la retirada del país de la OTAN, una reducción de los gastos militares y la abolición de las armas nucleares, y la compra (es decir, la renacionalización) de toda la red ferroviaria británica y de todas las compañías de energía (electricidad, gas, etcétera). El gasto masivo que implicaría todo ello sería sufragado con un aumento de los impuestos sobre los «ricos» y sobre las empresas. Como es de imaginar, señala, las propuestas han causado la desesperación dentro del Partido Laborista, y la burla fuera de él. 
Los lectores españoles, dice, tal vez piensen que reconocen algunos de los síntomas del problema en Inglaterra, pero en ese caso se equivocan. En España, el electorado ha expresado sus preferencias sin ninguna preocupación por las ideas políticas. De hecho, algunos de los partidos que han ganado apoyos actualmente -especialmente Podemos- no tienen programa político reconocible en absoluto. Y la mayoría de los ciudadanos que votan a Artur Mas en Cataluña no tiene la más mínima idea de lo que son sus políticas. En Inglaterra, señala, la situación es muy diferente. Los votantes británicos están buscando ideas y emociones, y Jeremy Corbyn está ofreciéndoles ambas cosas. Sus ideas datan de hace un siglo, pero son las ideas reales que siempre han inspirado el movimiento de la clase trabajadora en el Reino Unido. 
No es un momento prometedor para el laborismo, concluye. El partido que llegó al poder en 1924 se está muriendo de sed en el desierto de la política, y resucitar las ideas de Karl Marx no puede ser el medio más eficaz para devolverlo a la vida. Dentro de unos pocos días sabremos si se ha decidido apoyar a Corbyn como líder. Pero, si eso sucede, podemos estar seguros de que el partido habrá cometido definitivamente su harakiri. Y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν", nos vamos. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos. HArendt











El poema de cada día. Hoy, De profundis, de Ignacio Gamen (1947)

 







DE PROFUNDIS


De las profundidades de tu espíritu

y el barro que lo anima, estos versos

moldeados en cieno han surgido

al ritmo sosegado de tu aliento.

Sabes perfectamente que muy pocos

los habrán de leer, que tus palabras

apenas son discreto testimonio

de una vida anodina, que no errada.

Creíste en la razón y a su servicio

pusiste el sentimiento. Ayer candela

quisiste ser. Hoy eres un pabilo

titubeando en un charco de cera.

De las profundidades de tu espíritu,

De las profundidades del olvido.


Ignacio Gamen (1947)

Poeta español















De las viñetas de humor de hoy sábado, 24 de agosto

 






















viernes, 23 de agosto de 2024

De las entradas del blog de hoy viernes, 23 de agosto de 2024

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz viernes, 23 de agosto de 2024. Si Narciso hubiera existido, escribe en la primera de las entradas del blog de hoy la socióloga Esther Peñas, en lugar de zambullirse en el agua, se hubiera golpeado contra el cristal de una pantalla. La segunda es un archivo del blog de hace hoy, justamente, dieciséis años, y estaba escrito por la periodista Barbara Probst Solomon e iba de la campaña presidencial de Barack Obama, pero también de cine e historia. La tercera es un poema titulado A la noche, escrito por la politóloga alemana Hannah Arendt; sí, también escribió poesías. Y la cuarta va, como siempre, de viñetas de humor de la prensa nacional. Espero que todas ellas les resulten interesantes. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico; al menos inténtenlo. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. harendt.blogspot.com








De la sociedad narcisista

 






Desde la antigüedad, escribe la socióloga Esther Peñas [La sociedad narcisista. Revista Ethic, 20/08/2024] un mito nos previene de las letales consecuencias de contemplarse en exceso: el de Narciso y su mortífero amor a sí mismo. Acaso Caravaggio fue quien mejor retrató esa fascinación seductora de quien queda prendado de su propio reflejo, hasta el punto de morir ahogado y convertirse en flor. Hoy, es la mejor representación de nuestra sociedad, que ha reemplazado la vida por la imagen.

Noventa y cinco millones de fotografías se suben cada día a Instagram, según datos de la propia red. Muchas de ellas, como sucede en otras plataformas, son anécdotas que carecen de la menor importancia: «Yo, comiendo en este restaurante», «Yo, con mi mejor amiga», «Yo y mi perro», «Yo, a solas»…; el yo en mayúscula se ha convertido en una imagen fractal hueca. Si cada cosa que hacemos es lo suficientemente importante para compartirla en el ciberespacio, ninguna lo es. Pero esta sociedad nos obliga a ser empresarios de nosotros mismos, a venderse, a autopromocionarse, porque el narcisismo «es el dar a ver y hacerse mirar», como asegura la psicoanalista Constanza Mayer.

Esa imagen que proyectamos rinde culto a los gimnasios, a las sonrisas forzadas, a los tratamientos de estética, a la esclavitud de la moda, consume experiencias con ansiedad bulímica (exposiciones, películas, series, viajes, gastronomía…). El negocio de la belleza mueve en España 9.250 millones de euros, y exporta más que el vino, el calzado o el aceite de oliva. El país es el segundo expendedor mundial de perfumes y el décimo de cosméticos. El cuerpo como símbolo, como valor añadido socialmente, como envase y diseño publicitario.

En su ensayo La epidemia del narcisismo, los psicólogos norteamericanos Jean Twenge y Keith Campbell comparan el origen del narcisismo con un taburete de cuatro patas. Una, la educación permisiva en la que cada uno aprende a ocupar su lugar sin preocuparse por los demás; la segunda, la cultura de la celebración instantánea; la tercera, internet y las redes sociales, y, la última, el consumo y dinero fácil, que llevan a pensar que todos los sueños pueden hacerse realidad.

Adquiere dimensiones tan desproporcionadas que no importa nada más que uno mismo. «La auténtica tragedia de Narciso no es que se enamorase de sí mismo, sino que no ve al otro, el otro se convierte en un objeto que utiliza a su antojo, deja de verlo como a un igual, como a un ser humano», explica el psicólogo Rodolfo Acosta. Y esto tiene consecuencias terribles. «El yoísmo feroz desdeña el amor y los vínculos sociales, imposibilita establecer lazos con los otros, ya que, si nada hace falta, no en el sentido de necesidad sino de la ausencia de algo, poco lugar se deja al vínculo y al amor hacia los otros», continúa Mayer, quien avisa del riesgo: «La exaltación de un «yo fuerte» implica el riesgo de la megalomanía, como se ve en los dirigentes políticos, que son elegidos por su audacia para potenciar el individualismo a ultranza en las coordenadas de la ley de la selva, y el totalitarismo como sistema, que excluye la diferencia y la diversidad entre las personas, promoviendo la segregación».

Si los otros están ausentes, porque los hemos desterrado de nuestra intimidad, no podremos preguntarnos cómo cambiar el mundo, preocupados únicamente en contarnos a nosotros mismos sin distancia crítica. Nos alejaremos de la vida pública, volcándonos en preocupaciones meramente personales.

El narcisismo como patología fue descrito por Freud. Una cosa es la autoestima, o un «sano narcisismo», esa visión benévola de uno mismo gracias a la cual se pueden desplegar los propios talentos y que se consigue con atención y afecto de los otros, y otra muy distinta es el narcisismo, «una relación consigo mismo exagerada y patológicamente recargada», en el decir del filósofo coreano Byung-Chul Han. De ahí que debilite la idea de lo colectivo. Hay narcisismo cuando fracasa la confianza en el «tú». El sujeto será su único cuidador y su jefe absoluto. No necesita nada, tampoco a nadie. «Esa fantasía de autosuficiencia denota una gran fragilidad y una inmensa carencia. Y tampoco es cierto que no necesite de los otros: necesita, por encima de todo, su reconocimiento y admiración», puntualiza Acosta.

Los narcisistas se sienten seres excepcionales, importantes, únicos. Pero lo cierto es que solo lo somos para aquellos que nos quieren. El amor es salir al encuentro del otro.

Si uno se queda recostado en sí mismo, no habrá posibilidad de relación alguna; tampoco afecto real. Se requiere tiempo para construir relaciones, y esta sociedad, en la que priman la inmediatez y el rédito, nos lo hurta.

Zygmunt Bauman nos recuerda que el compromiso es necesario para que una relación sea duradera, aunque cualquiera que se comprometa sin reservas corre el riesgo de quedar dañado si la relación se rompe. Pero la habremos vivido. La sociedad de nuestros días no permite el duelo, la tregua, la parsimonia que requiere lo importante. «Hoy se promueve la exaltación del yo. Si el individuo confía en sí, se supone que progresará, tendrá éxito. Esta posición hace que se abandone el interés por lo común, por los otros, por todo lo que no sea él mismo, y ello se refleja en lo familiar, lo social y lo político. El narcisista genera la paranoia de sentirse manejado por otro que quiere quitarle lo suyo, ahí está el peligro narcisista», expone la psicoanalista Carmen Bermúdez. Esta estructura paranoide, que desconfía por defecto del otro, que nos mantiene siempre al acecho, e incluso invita a atacar primero, está sostenida por el narcisismo.

En los años 70, el sociólogo norteamericano Christopher Lasch ya advertía en La cultura del narcisismo que la neurosis y la histeria que caracterizaban a las sociedades de principios del siglo XX habían dado paso al culto del individuo y la búsqueda fanática e insaciable del éxito personal. «Para la personalidad narcisista, solo cuentan los derechos, sus derechos, y esto puede derivar en la perversión de hacer el mal al otro por el placer de verle sometido», comenta Francesc Sáinz, psicoanalista y profesor de la Universidad de Barcelona. De ahí que la intolerancia a la frustración tenga que ver con el narcisismo.

Si el otro solo existe en tanto que espejo que devuelva una imagen grandiosa de nosotros, si se convierte en un valor logístico, se produce una falta de sensibilidad para las necesidades y deseos de los demás, una incapacidad de amar y respetar al otro en tanto que distinto. El narcisismo provoca un «minimalismo moral», en palabras de Lasch.

Las sociedades en las que se estimula a los ciudadanos no a satisfacer sus necesidades sino a consumir alteran la percepción del ego, generando un mundo de espejos. Una cultura cuyo eje sea el consumismo entrona al narcisismo, «pero no porque nos haga ambiciosos y autoafirmados, sino porque nos vuelve débiles y dependientes, porque mina la confianza en la propia capacidad para entender y modificar el mundo y proyectar necesidades propias y comunes», escribe Lasch. Esta sociedad nos infantiliza e incapacita emocionalmente.

Una sociedad de consumistas contempla la elección no como un acto de libertad, sino como la posibilidad de elegir cualquier cosa y en el acto. Pero la libertad es algo más que escoger la marca que vestimos, aunque el narcisista no lo vea.

La transformación de la política en gestión, el reemplazo del trabajo cualificado por maquinaria sofisticada, la redefinición de la educación como conjunto de capacitaciones laborales y, en definitiva, la absoluta asimilación de toda actividad a las exigencias del mercado, asegura Lasch, han generado una nueva y peligrosa forma de «ser uno mismo». Esther Peña es socióloga y diputada del Congreso.








Cine, historia y política. [Archivo del blog. Publicado el 23/08/2008]











¿Por qué solemos ser tan rematadamente malos los españoles cuando hacemos cine con pretensiones históricas? Lo digo, por contraste, con series de televisión tan magníficas como la de "Elisabeth", "El Ala Oste", "John Adams", "Roma", o la mítica "Yo, Claudio". En cine, son legión las excelentes películas rodadas al respecto, siempre fuera de nuestras fronteras... He visto hace unos días, en Punta Umbría (Huelva), "La conjura de El Escorial", de Antonio del Real. No es un bodrio completo, pero se le acerca bastante. Salvo los exteriores, muy bien elegidos, y la ambientación, todo lo demás decepciona... ¿Será por eso por lo que ningún productor serio se ha atrevido a sacar a escena en teatro, cine o televisión, la efemérides de 1808 que aún celebramos, o padecemos, según algunos...? En 1812 se conmemorará el 200 aniversario de la primera Constitución española. La primera Constitución de inspiración liberal de Europa. Se conservan (yo las he leído, no en su integridad) las actas de las sesiones de las Cortes que la elaboraron y aprobaron en Cádiz, en la Iglesia de San Felipe Neri. A pesar de las "vacas flacas", ¿no podría ser interesante que el Ministerio de Cultura subvencionara un concurso de ideas para "dramatizar" tan fausto acontecimiento y dárselo a conocer a los españoles de manera accesible e interesante?...
La periodista norteamericana Bárbara Probst Solomon escribe hoy en El País un interesante artículo sobre el poder del cine a la hora de influir en los comportamientos políticos de sus ciudadanos. en el que ellos, dice, se ven reflejados mejor que en cualquier otro medio. Se titula "Los mitos del cine van a las urnas". Me ha parecido muy interesante. Espero que a ustedes también. Disfrútenlo. Por cierto, les supongo enterados de la que le está cayendo encima a Woody Allen por su apoyo, ya explícito, a Barack Obama... Algunos políticos son como niños: follar, no sabemos si follan; pero joder, joden un montón... 
Los ciudadanos estadounidenses se encuentran reflejados en la gran pantalla, comienza diciendo Probst Solomon, y para poder ganar, tanto Obama como McCain deben intentar recuperar aquellas imágenes que mejor conecten con sus mensajes. A pesar de la maniobra del maestro de la manipulación de Bush, Karl Rove (ahora dedicado a la campaña, seguramente anti-Bush, de John McCain), que ha logrado interrumpir el debate sobre los temas importantes con la introducción de Sarah Palin como número estrella, Obama sigue teniendo ventaja en el colegio electoral, y los demócratas, el partido más numeroso, ganará casi con toda seguridad en el Senado y en la Cámara.
McCain, el inconformista que resistió las torturas en el Hanoi Hilton, cedió en el último momento a las presiones de sus responsables de campaña para que apaciguara a la base fundamentalista y escogió a Palin como compañera de candidatura. Por desgracia, no hay nada más peligroso que un hombre ambicioso y egocéntrico que siente que su última oportunidad de obtener el anillo de oro, en este caso la presidencia, se le escapa entre los dedos.
Desde luego, muchos grupos de mujeres están furiosos con las posturas extremistas de Palin contra el aborto, la educación sexual y el uso de anticonceptivos, mientras que otras mujeres se identifican con ella. Pero el verdadero problema moral es el de McCain y la falta de carácter que ha demostrado al escoger a una persona nada preparada para un puesto en el que estaría a un paso de ser comandante en jefe. A Sarah Palin no la sometieron a investigaciones previas. No hizo falta. El equipo de Karl Rove al servicio de McCain necesitaba un golpe publicitario que interrumpiera todo debate inteligente y animara a la base fundamentalista a votar. Sea hombre o mujer, ésa no es manera de escoger a un compañero de candidatura.
Deberíamos haber prestado atención cuando los republicanos decían que John McCain tomaba decisiones locas y precipitadas y era poco fiable, pero no lo hicimos porque McCain estaba peleado con Bush, y nosotros estábamos en contra de Bush. Deberíamos haber prestado atención cuando McCain mencionó a Britney Spears y Paris Hilton (con todos mis respetos para ellas) y comparó la celebridad de Obama con la suya. Nos reímos de la astuta respuesta de Paris Hilton, pero deberíamos habernos dado cuenta de que el equipo de McCain tenía envidia de la fama. Es evidente que McCain llevaba algún tiempo buscando la forma de contrarrestar el magnetismo de estrella de rock de Obama y que ése fue el verdadero motivo por el que se le ocurrió hablar de Paris Hilton.
Para seguir esta campaña, conviene fijarse en el cine. En la escena del restaurante de Cuando Harry encontró a Sally en la que Meg Ryan simula un orgasmo para disfrute de Billy Crystal, la mujer de la mesa de al lado pide a la camarera que le sirva "lo mismo que a ella". McCain también ha sustituido la sustancia por la apariencia. Hillary Clinton es una baza fundamental entre las mujeres, Palin es mujer (¿acaso no son intercambiables las mujeres?); Obama es joven, Palin es joven; Obama es de Hawai, ella es de Alaska o algún otro lugar remoto; Obama tiene una mezcla de razas y, si es necesario, Palin puede referirse a su marido, que es en parte esquimal. Y así sucesivamente.
No es la primera vez que el poder político se esconde detrás de un populismo pop (la mejor película estadounidense sobre el tema es Un rostro en la multitud, de Elia Kazan). En contraste con nuestras presentadoras televisivas de plástico, para las que la belleza se define como la falta de defectos personales, Palin tiene una sonrisa atractiva y la belleza tranquilizadora de la chica de al lado (aunque en el instituto la llamaban Barracuda Sarah). Leyó el guión que le había preparado Karl Rove con un estilo suelto y alegre que enmascaraba algunos de los ataques políticos más perversos que yo recuerdo (vuelvo a aconsejarles que vean Un rostro en la multitud). En un paso de danza rápido y magistral, Karl Rove hizo que 1) Palin anunciara el embarazo de su hija Bristol, de 17 años, que no está casada, 2) advirtiera a los medios y a los demócratas que no piensa hablar de su familia y 3) pidiera a los medios y a los demócratas que la "respetaran".
Temporalmente confusos, Biden y Obama, sin saber de dónde venía aquel misil extraterrestre, respondieron dócilmente que siempre han respetado a las mujeres. Mientras tanto, los temas de economía y política exterior que tenían tan preparados se derritieron con más rapidez que un huevo frito en el asfalto en pleno agosto. El equipo de Rove necesitaba tiempo para preparar a Palin y, durante unas semanas, se impidió que los medios que no la habían "respetado" como era debido pudieran entrevistarla. La fábrica de publicidad negativa de Karl Rove se apresuró a presentar a Obama y compañía como perros lobos salvajes de Alaska que pretendían cazar a la dulce Sarah (vean La llamada de la selva, de los años treinta, en la que Clark Gable y Loretta Young comparten la cabecera con una manada de perros lobos de Alaska).
Las opiniones extremistas y la falta de experiencia de Palin importan, claro que sí; Estados Unidos es el país industrializado con más embarazos de adolescentes solteras, y Alaska es, dentro del país, el Estado que tiene más embarazos de ese tipo, más violaciones y más incestos.
Después de varias semanas de no responder a preguntas de la prensa, Palin concedió su primera entrevista televisada a Charles Gibson, de ABC. Aunque se quedó en blanco cuando Gibson le pidió su opinión sobre la doctrina Bush -que él tuvo que explicarle-, supo mantener su aplomo. Sí, estaba preparada para servir, en caso necesario, como comandante en jefe. Koch, el pintoresco judío que fue alcalde demócrata de Nueva York, y que votó por George Jr. en las últimas elecciones, gruñó: "Qué miedo". Va a votar por Obama.
Las dos versiones cinematográficas definitivas de nuestra historia que sirven de referencia en estos momentos son la de Hollywood y la de los grandes documentales rodados durante la administración de Roosevelt, en la Gran Depresión. A Hollywood le gusta el hombre o la mujer de pueblo que, sin ninguna experiencia, vence mágicamente a un Washington o Nueva York corrupto (El secreto de vivir, Caballero sin espada, Un destino de mujer, Nacida ayer).
Pero el filme que es todo un símbolo es el western Solo ante el peligro, con Gary Cooper. Coop dejó de lado en alguna ocasión su tarea de salvar por sí solo nuestro país para intentar salvar España de los fascistas, pero no existe un equivalente europeo a Solo ante el peligro. La imagen del buen sheriff, solo pero triunfante, andando por la calle principal del pueblo, acompañado exclusivamente por la famosa banda sonora y su mujer, Grace Kelly (los habitantes del pueblo son demasiado cobardes para ayudarle en su pelea contra los malos), está grabada en la psique estadounidense. A los franceses les gustan las vidas destrozadas de figuras solitarias como la de Jean Paul Belmondo, que puso al día el modelo de Jean Gabin en Le jour se lève, los irlandeses son patriotas malditos, Don Quijote vivía a través de su imaginación, a Juana de Arco no le fueron muy bien las cosas. Pero Coop, el solitario, siempre triunfa, y ésa es la mitología que ahora se ha visto desempolvada en la cabeza de McCain -en todas nuestras cabezas- para conseguir votantes.
No obstante, los documentales financiados por el gobierno que se hallan en nuestros archivos siguen siendo el testimonio visual más poderoso de la pobreza en nuestro país. Las fotografías son extraordinarias; mis conocimientos sobre la Depresión proceden de ellas. Desde entonces, nuestra nación no había vuelto a estar tan amenazada como ahora por bancos en quiebra, fábricas cerradas, desempleo, ejecuciones de deudas, etcétera. Desde que soy adulta, sólo hemos conocido bolsas de pobreza, y en general nos hemos ocupado de ellas con el lenguaje de la política de sexos, franjas de edad y etnias, que es un lenguaje que ahora no nos sirve para nada.
La campaña de Obama se equivoca cuando critica a McCain por su ignorancia informática, que no es lo más importante. Y no es que Obama, para conectar con sus votantes, tenga que irse a tomar una cerveza con los trabajadores, aunque eso nunca viene mal. Lo que debe hacer, con esas tropas de base suyas tan magníficamente organizadas, es acudir a los Estados más disputados, mostrar esas fuertes imágenes visuales de la Depresión a la clase obrera y la clase media y decir: ahí es donde estuvo una vez este país, ahí es donde nunca más vamos a volver a permitirnos estar. Necesita que los votantes se apasionen, no por él, sino por la agobiante situación económica en la que se encuentran. Debe hacerles comprender que no es problema de ellos, sino del país. Y en el momento en que la clase trabajadora y la clase media sean conscientes de la indignidad de su circunstancia, entonces se identificarán con Obama, porque él les da permiso para identificarse consigo mismos. Las familias que no tienen trabajo no van a votar teniendo en cuenta el sexo. Y que McCain y Palin se dediquen a la publicidad estilo Hollywood. Sean felices, por favor. HArendt















El poema de cada día. Hoy, A la noche, de Hannah Arendt (1906-1975)

 






A LA NOCHE


Tú que consuelas, inclínate sobre mi corazón sin hacer ruido.

Tú que callas, dispensa alivio a mis dolores.

Interpón tu sombra ante todo lo que es demasiado claro

y tráeme el entumecimiento que me brinde una huida de lo estridente.

Déjame tu silencio, esa liberación atemperante.

Déjame que oculte el mal en la oscuridad.

Y cuando la claridad me mortifique con nuevas visiones

dame fuerzas para cumplir en todo momento con mi deber.


Hannah Arendt (1906-1975)

Filósofa alemana









Las viñetas de humor de hoy viernes, 23 de agosto de 2024

 















jueves, 22 de agosto de 2024

De las entradas del blog de hoy jueves, 22 de agosto de 2024

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves, 22 de agosto de 2024. Mientras gente como Netanyahu y Putin juegan al exterminio, dice en la primera de las entradas del blog de hoy la escritora brasileña Eliane Brum, un sistema vital podría colapsar y cambiar radicalmente algunas partes del planeta. La segunda es un archivo del blog del 29 de agosto de 2013, en la que el autor del blog ironizaba sobre los conceptos al uso acerca del sentido de la política en diversos tratadistas del tema en cuestión. La tercera es hoy el poema de Ángel García López titulado Contigo a las orillas del Atlántico, que fue profesor en el colegio en el que HArendt estudió entre 1956 y 1962. Y la cuarta va, como siempre, son algunas de las las viñetas de humor de la prensa nacional del día. Espero que todas ellas les resulten interesantes. Y ahora, como decía Sócrates, nos vamos. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico; al menos inténtenlo. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. 






De esos patéticos hombrecillos...

 






Vivimos un momento de vergüenza suprema para lo que suele llamarse humanidad, afirma en El País [Patéticos hombrecillos que hacen guerras. 21/08/2024] la escritora brasileña Eliane Brum. La continuidad sin ninguna barrera real de la masacre del Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu sobre la población de Gaza, comenta, expone la quiebra de las instituciones creadas para el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial. La guerra que emprendió la Rusia de Vladímir Putin contra Ucrania es una brutalidad que parece haber sido asimilada como normalidad, lo que la convierte en una brutalidad aún mayor. Más de la mitad de la población de Sudán necesita ayuda humanitaria por la guerra civil, pero tanto esta como otras guerras del continente africano son invisibles en los noticiarios diarios, a pesar de que se viola, tortura y mata todos los días. Aun así, es un terreno conocido, ya que la capacidad aparentemente infinita de infligir dolor cuenta en gran medida la trayectoria humana. El territorio desconocido es otro. Y tiene una sigla nada familiar: AMOC, circulación de vuelco meridional del Atlántico en inglés.

Los nombres que dan los científicos no ayudan en la urgente tarea de llevar el conocimiento adonde tiene que estar, pero es importante saber que la AMOC es un conjunto vital de corrientes oceánicas del Atlántico que arrastra agua cálida superficial del hemisferio sur y la distribuye en el extremo norte, así como agua fría profunda del Norte para distribuirla en el Sur. El sistema natural disemina energía por todo el planeta y modula el calentamiento global, evitando que partes del hemisferio sur se sobrecalienten y partes del hemisferio norte se vuelvan insoportablemente frías. A la vez, esparce nutrientes que sustentan la vida en los ecosistemas marinos.

Afectada por el aumento de la temperatura de los océanos y el descenso de la salinidad causada por el cambio climático, recientes estudios científicos sugieren que la AMOC está colapsando. Todavía hay lagunas en las investigaciones, pero con cada nuevo estudio, lo que hace unos años era solo una posibilidad aparece como probable aún en este siglo. Uno de estos trabajos sugiere que podría ocurrir antes de 2050, e incluso a finales de la década de 2030. Cada vez más, el “si ocurre” se está convirtiendo en “cuándo ocurrirá”. Y cuando ocurra, algunas partes del planeta se volverán completamente irreconocibles.

Es una variable aterradora más en un planeta que hasta junio experimentó 13 meses seguidos de temperaturas récord. Pero incluso con este panorama, las corporaciones de combustibles fósiles, carne, soja, aceite de palma, agroquímicos y minerales siguen produciendo el colapso climático con la complicidad de los gobiernos y los parlamentos. Incluso con 12 meses en que la temperatura media mundial ha estado 1,64 grados centígrados por encima de la media preindustrial, hombrecillos como Netanyahu y Putin hacen guerras. Incluso con un julio con los tres días más calurosos de la historia, dictadores de izquierda como Nicolás Maduro y Daniel Ortega corrompen la democracia y la extrema derecha avanza actualizando el fascismo, con Donald Trump a la cabeza.

Algunos hombres juegan a la guerra sin darse cuenta de que en los próximos años o décadas puede que ya no haya territorio por el que luchar, porque o bien se lo han tragado los océanos o la vida humana se ha vuelto muy difícil o incluso imposible. Nunca había quedado tan claro que el narcisismo es el hermano siamés de la ignorancia, y lo letal que esta puede llegar a ser. O empezamos a actuar políticamente con gran celeridad, participando activamente en las decisiones, fortaleciendo la democracia y restaurando el bien común, apoyando y poniendo en el poder a personas capaces de enfrentar a los productores del colapso climático y producir adaptación, o seguiremos siendo rehenes de estos patéticos hombrecillos y su compulsión por exterminar, incapaces de ver un mundo que vaya más allá de la pelusa de su ombligo. Eliane Brum es escritora.