viernes, 13 de enero de 2012

Pena de muerte: España, 8 de enero de 1972








Desde que tuve la edad y el raciocinio suficientes para comprender el alcance de su significado, sus implicaciones y, sobre todo, la irremediabilidad de sus consecuencias, la pena de muerte me ha parecido una monstruosidad jurídica. Una de las muchas razones que me hacen sentirme orgulloso de mi condición de ciudadano europeo es la abolición constitucional de la misma en todos los Estados de la Unión.

También tengo razones personales para odiar esa lacra histórica de la humanidad aun vigente en la mayoría de los Estados del mundo. Por partida doble: Un tío abuelo mio, Amós Acero, diputado socialista en las Cortes republicanas y alcalde del Puente de Vallecas madrileño entre 1931 y 1939, fue fusilado por el régimen franquista nada más concluida la guerra civil. Sú único delito probado en el consejo de guerra que le condenó fue el de haber sido alcalde y militante destacado del partido socialista. En el bando "contrario", mi padre, teniente de la guardia civil, a finales de los años 40, en Málaga, tuvo que mandar el pelotón que ejecutó a uno de los maquis que deambulaban por la Serranía de Ronda. 

Del primer hecho se habló siempre con orgullo en el seno de mi familia materna, especialmente por mi madre, para quién Amós Acero fue siempre su tío más querido y admirado. Del segundo no se hablaba nunca, o en contadas ocasiones, y nunca por mi padre. Como en tantas otras cosas, fue mi madre, una extraordinaria fuente de historia oral, quien aludió alguna vez al hecho, y solo para comentar las pesadillas que sufrió mi padre durante meses.

No soy un sentimental. No creo en la justicia ni en esa burda consideración de que el sistema penal pretende la rehabilitación social del delincuente. Eso es una falacia. El sistema penal lo único que pretende es castigar. Y hasta eso lo hace mal. Pero la pena de muerte nos retrotrae a la prehistoria, al ojo por ojo y diente por diente, y sobre todo es ineficaz, porque asesinando al delincuente ni siquiera hay castigo.

Ignoro por que extraños mecanismos mentales me ha producido tanto malestar y desasosiego el reportaje que el pasado día 8 publicaba el diario El País, firmado por el profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, Vicente Torres, y la entrevista que el diario hace al mismo sobre la ejecución en dicha ciudad, ese mismo día de 1972, de un soldado de 21 años, Pedro Martínez Expósito, acusado y condenado por el robo y asesinato de dos mujeres.


Al leer el periódico recordé que en su momento me había impresionado aquella ejecución por el hecho de que el ajusticiado tenía el mismo nombre y apellidos de un antiguo compañero mio de colegio, aunque sabía que no podía ser él por simples razones de  edad.

En ese reportaje, el ahora profesor universitario, y en aquellos momentos soldado haciendo el servicio militar en un acuartelamiento de Valencia con el rango de cabo segundo, relata en primera persona su participación en la ejecución de Pedro Martínez Expósito como miembro del pelotón de ejecución que llevó a cabo el fusilamiento del mismo, con toda la horrenda parafernalia que el hecho mismo de la ejecución de un militar implicaba. No me ha gustado, quizá por su distanciamiento emocional; no lo sé, pero me ha dejado un regusto amargo. En la entrevista, el profesor Torres se muestra más emotivo, más humano, más cercano, más intimista. Quizá sea por la habilidad del entrevistador. Reitero que no acabo de "procesar" el mecanismo de mi mente por el que el reportaje me ha producido ese malestar. Y, sinceramente, me duele reconocerlo.

He buscado en Internet alguna foto del joven ajusticiado y no la he encontrado. Pongo la de mi tio abuelo, Amós Acero, tan recordado aun hoy con cariño y admiración en el Puente de Vallecas, ahora incorporado al municipio de Madrid. Y como complemento de la entrada he puesto un vídeo que reproduce la escalofriante y emotiva escena de la ejecución de los tres soldados franceses acusados de cobardía ante el enemigo  durante la primera guerra mundial, que el cineasta Stanley Kubrick lleva a cabo en su película "Senderos de gloria", de 1957.

Sean felices, por favor, a pesar de la justicia que padecemos. Tamaragua, amigos. HArendt






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Entrada núm. 1449
"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad.
Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)





Senderos de gloria, de Stanley Kubrick (1957)

lunes, 9 de enero de 2012

El "Banquete" de Platón como regalo de Reyes








Con unos días de retraso a causa de fallos de funcionamiento del portátil entrego con verdadero placer a los amables lectores de "Desde el trópico de Cáncer" mi personal regalo de Reyes. Desde este enlace (pinchen sobre él y dejen que el ordenador les lleve hasta el libro) pueden acceder a unos de los textos más hermosos de los escritos por Platón: "Banquete", en griego antiguo Συμπόσιον (Simposio). Un diálogo sobre la naturaleza del amor, escrito hacia el año 380 a.C., en el que uno de los personaje más significativos del mismo va a ser una mujer, Diotima de Mantinea, una filósofa cuya existencia histórica real no está confirmada, de la que el mismo Sócrates dice en el diálogo que fue la persona que le instruyó sobre la verdadera naturaleza del amor.

La narración se sitúa en el banquete organizado por el poeta Agatón para celebrar su victoria en las fiestas Leneas del 416 a. C. Tras la comida, los asistentes proponen pasar el tiempo debatiendo sobre el Amor, el dios Eros, considerado como uno de los más antiguos y admirables de los dioses, su doble naturaleza (la vulgar y la que aspira a lo bello y lo bueno) y también sobre el amor entendido como el principio fundamental que junto al odio domina a la naturaleza y al hombre.


Uno de los asistentes, el comediógrafo Aristófanes, cuenta entonces el famoso mito según el cual hubo un tiempo en que la tierra estaba habitada por personas esféricas con dos caras, cuatro piernas y cuatro brazos. Tres sexos existían entonces: el masculino, descendiente del sol; el femenino, descendiente de la tierra y el andrógino, descendiente de la luna, que participaba en ambos. La arrogancia de estos seres provocó la ira de Zeus que para someterlos los dividió con su rayo, convirtiéndolos en seres incompletos y condenándolos a anhelar siempre la unión con su mitad perdida.

Cuando le llega su turno, Sócrates explica que fue instruido en asuntos amorosos por Diotima, una sabia mujer de Mantinea que le enseñó en que consistía la sublimación del amor, un proceso por el cual el amor a un cuerpo bello nos conduce a amar todos los cuerpos bellos, a todas las cosas bellas y a la Belleza en sí, que para Sócrates, resulta idéntica a lo Bueno.

Al final del diálogo un ebrio Alcibíades, el personaje central del diálogo, elogia la figura misma de Sócrates, alabando su templanza y su apego a la verdad, a cuya búsqueda vive consagrado, poniéndolo como ejemplo de virtud al narrar como a pesar de las alabanzas que toda Atenas rendía a su belleza física, Sócrates había rehusado trato sexual con él.

Por una sola vez les ruego que confíen en mí. Léanlo y disfrútenlo. Desde luego exige un pequeño mayor esfuerzo que la lectura de algunos de los miles de libros que llenan las estanterías de las grandes superficies comerciales y de los que dentro de dos o tres años nadie se acordará. Pero de lo que estoy seguro es de que dentro de otros 2500 años, con 50 siglos a cuestas,  el "Banquete" de Platón, seguirá deleitando por su belleza a todos aquellos que se acerquen a él.


En cuanto a su interpretación más genuinamente filosófica, les recomiendo la lectura del capítulo VI de "La fragilidad del bien. Fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega" (Antonio Machado, Madrid, 2004) de la historiadora norteamericana, y Premio Príncipe de Asturias de Humanidades, Martha C. Nussbaum.

En este vídeo con el que acompaño a la entrada pueden ver una escena de la representación del "Banquete" platónico realizada por alumnos de la Facultad de Filosofía y Estética de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Y sean felices, por favor, que no corren buenos tiempos para la lírica. Tamaragua, amigos. HArendt











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Entrada núm. 1448


"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad.
Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)

El "Banquete", de Platón, representado por alumnos de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona

domingo, 1 de enero de 2012

Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz: Diciembre de 1811






La catedral de Cádiz





Inicio el séptimo año de Desde el trópico de Cáncer con este enlace de la página electrónica del Congreso de los Diputados de España. Desde él puede accederse al Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz correspondiente al mes de diciembre de 1811. También a los debates de la Comisión que estaba elaborando el proyecto de Constitución promulgado finalmente el 18 de marzo de 1812. 

Durante el mes de diciembre ocuparon la presidencia rotatoria de las Cortes el diputado por Extremadura don José Casquete de Prado, obispo de Cisamo (Italia) y prior de San Marcos de León, entre el 24 de noviembre y el 23 de diciembre, y el diputado por la ciudad de Valencia y oidor de dicha Audiencia don Manuel de Villafañe y Andreu, entre el 24 de diciembre de 1811 y el 23 de enero de 1812. 

El vídeo que acompaña la entrada hace referencia a las celebraciones por el bicentenario de la primera Constitución de Venezuela, promulgada el 21 de diciembre de 1811, que tuvo el honor de ser la primera Constitución del continente sudamericano.

Sean felices, por favor. Y que el nuevo año les venga cargado de venturas. Tamaragua, amigos. HArendt






Credencial de diputado de Manuel de Villafañe






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Entrada núm. 1447
http://harendt.blogspot.com
"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)



Diciembre 1811: En Venezuela se promulga la primera Constitución de Sudamérica