sábado, 23 de agosto de 2014

El poeta Fernando Quiñones y el tema de España en la poesía española contemporánea (XLVII)




Playas (Chiclana de la Frontera, Andalucía)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso de términos tales como "pueblo, país, patria, gobierno, nación, España, estado"?... Al usarlos parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos avergonzarnos de reivindicar el uso del nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara, No es solo de ellos, es también nuestra. Y deberíamos hacerlo sin vergüenza alguna, sin ningún tipo de remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman, "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz".

Hoy traigo hasta el blog al poeta Fernando Quiñones. Poeta, escritor, ensayista, autor teatral. Nace en Chiclana de la Frontera (Andalucía), en 1930. A los quince años trabaja como estibador en los muelles de Cádiz. A los diecicoho comienza su aventura literaria con la fundación de la revista El Parnaso", a la que seguirá más tarde "Platero". Comienza su colaboración literaria con la prensa. Trabaja en la redacción del "Reader's Digest". En 1957 publica su primer libro de poemas. En 1960 gana el premio literario del diario La Nación, de Buenos Aires, recibiendo una elogiosa crítica de Jorge Luis Borges. Muere en la ciudad de Cádiz (Andalucía) en 1998. Les dejo con su poema "El pan de todos":



El pan es luz cautiva y apretada.
Cordilleras del pan, laderas, fuego
blando de amor la miga, tajo ciego
la tórrida corteza enamorada.

Quiero pan, dame ya esa levantada
visita general y áspero ruego
del pan, carta del pan, hombro, sosiego
del pan y su hermosura y su mirada.

Caballo que en la lengua desordena,
desata el sol, enciende el movimiento
acompasado de la trigalía.

Pan, campana en la sangre, ¡oh boca llena
de pan de España en llama y luz, oh aliento
con que la tierra viene a ser más mía! 

"El pan de todos"
Fernando Quiñones



Y en la próxima ocasión nos vemos con el poeta Pedro Garfias. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




El poeta Fernando Quiñones




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Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri

jueves, 21 de agosto de 2014

El poeta Manuel Arce y el tema de España en la poesía española contemporánea (XLVI)




Llanes (Asturias)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso de términos tales como "pueblo, país, patria, gobierno, nación, España, estado"?... Al usarlos parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos avergonzarnos de reivindicar el uso del nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara, No es solo de ellos, es también nuestra. Y deberíamos hacerlo sin vergüenza alguna, sin ningún tipo de remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman, "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz". 

Hoy traigo hasta el blog al poeta Manuel Arce. Poeta, novelista y crítico de arte, nace en Llanes (Asturias). Estudia Comercio en Santander y con veinte años comienza a escribir poesía fundando la revista literaria "La isla de los ratones", y poco más tarde la librería y galería de arte "Sur", toda una referencia en la vida cultural cántabra. En 2010 publica su autobiografía: "Los paples de una vida recobrada". Fue presidente del Consejo Social de la universidad de Cantabria y concejal por partido socialista en el ayuntamiento de Santander. Como crítico de arte ha publicado en numerosas revistas de Madrid y Barcelona. Les dejo con su poema "Tres cantos a España":


I


Sobre tus verdes campos,
sobre tus secos campos vestidos de batalla,
la disfrazada muerte de los hombres he visto
luchar contra una vida de muerte disfrazada.

He visto como un hombre moría asesinado.
He visto a otro hombre llorar cómicamente.
Llorar el miedo agudo de un golpe tras la nuca.
Reir ante el terror con sonrisa de ausente.

He visto en tus caminos, campos y carreteras
a solitarios hombres de apagada mirada.
Les he visto abrazarse, soñar calladamente:
pagar con lo sufrido lo que del tiempo aguardan.

Les he visto alejarse, vadear grandes ríos.
Daban al despedirse su mano y "buena suerte".
Sus palabras tenían un algo emocionante.
Poder para agitar la sangre indiferente.

(Me he fijado en las manos de algunos campesinos
rugosas y morenas, por el sol y el arado.
En su saludo esconden un pan caliente y bruno
bajo esa trabajada corteza de las manos).

Crecer después he visto primaveras,
nuevas lluvias tornar, amarillentos trigos.
He visto a una muchacha corriendo por un bosque,
y una razón de vida en su cintura he visto.

España, triste España, he visto tantas cosas,
que temo ver de nuevo, si te miro a los ojos,
otros ríos de sangre recorriendo tus campos,
hacia el mar que dibuja tu silueta de toro.

II

Indiscutiblemente tú eres nuestra España.
Agriamente lo dice la tierra que pisamos.
Esta piel que dibuja tu dura geografía:
el trigo de tus eras, el vino de tus campos.

Nos lo dicen los montes que sostienen el cielo,
a quien se pide a veces, pero se pide en vano.
Donde la nube habita tan amada
del labrador que espera, al pie firme del arado.

Indiscutiblemente eres tú quien nos duele,
y nosotros los hijos que te estamos llorando.
Como voz de protesta que tus muertos lanzaran,
en nuestra sangre pones un feroz latigazo.

España, si algún día levantas tu cabeza
de en medio de los muertos que contigo enterraron,
nos hallarás a todos por campos y ciudades
en la plena faena de dar a nuestros brazos
la alegría de estar laborando tu suelo,
que se toma en espigas al calor de tus manos.

Si algún día levantas tu cabeza,
podrás vernos a todos trabajar... trabajando.
Y a todos nos verás, aunque alguno te falte,
tal como tú nos quieres: hijos de ti, hermanos.

Canto final

Si te dijera, España, que para mí tú eres
el pan caliente y bueno que nos sale del trigo;
el pan nuestro rezado día a día
a veces sin haberlo merecido;

esos álamos verdes para nombres de amantes;
esas piedras que habitan al borde del camino,
ese polvo que empaña mis cansados zapatos;
el mirar de ese hombre que te hubiera vendido.

Cada ciudad que oculta tantas penas sufridas;
cada alma que puebla tu caudaloso río;
todos los hospitales donde mueren sin prisa
tantos desheredados del destino.

Que para mí tú eres todo cuanto se canta;
el vuelo de las aves, el llanto de algún niño;
la tristeza del hombre que acabará robando;
del preso mal juzgado que espera en un presidio.

No acabaría nunca de cantarte;
de poner, piedra a piedra, palabras en su sitio;
palabras que dijeran tanto como queremos
decirte, los que somos tus verdaderos hijos. 

"Tres cantos a España"
Manuel Arce


Y en la próxima ocasión nos vemos con el poeta Fernando Quiñones. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




El poeta Manuel Arce





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miércoles, 20 de agosto de 2014

"La Reina India", de Henry Purcell




La Reina India (Tilton, Nueva Hampshire)




La segunda cadena de RTVE estrenó el pasado domingo en su programa El Palco, que presenta la soprano Ainhoa Arteta, la ópera "La Reina India" (The Indian Queen) del compositor barroco británico Henry Purcell, muerto en 1695, y considerado el más grande compositor británico de todos los tiempos. El libreto es una versión revisada de la obra de 1664 de John Dryden y Robert Howard. La ópera "The Indian Queen" fue estrenada en el Teatro Real Drury Lane de Londres en 1695. 

La versión estrenada en el Teatro Real de Madrid es obra de Peter Sellars, bajo la dirección musical de Teodor Currentzis, y relata el primer contacto entre los indios maya y los conquistadores españoles del Nuevo Mundo, y es un espectáculo que auna danza, música, literatura, teatro y artes visuales.

Pueden verla completa en el enlace de más arriba. Les aconsejo que lo hagan en cuanto puedan porque el enlace de RTVE no suele estar disponible más allá de unas pocas semanas. Espero que la disfruten.  

Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





El compositor Henry Purcell




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martes, 19 de agosto de 2014

Sobre el estado de la nación española. Análisis de una encuesta (I)



Axel Oxenstierna (1583-1654), gran canciller de Suecia



El gran historiador austriaco Hanns Leo Mikoletzsky (1907-1978), cuenta en su monumental "Historia de la Cultura" (Labor, Barcelona, 1966) una interesante anécdota referida al que fuera gran canciller del rey Gustavo Adolfo de Suecia y más tarde de la reina Cristina, Axel Oxenstierna (1583-1654), una de las más grandes personalidades de la historia del país nórdico. Por lo que parece, uno de sus hijos, destinado como estaba por su inteligencia y linaje a suceder a su padre en el servicio a la monarquía sueca, mostró a este sus reticencias a involucrarse en ello por que estimaba no estar suficientemente preparado para tan alta misión. La mordaz respuesta del Gran Canciller a su hijo fue, por lo que se cuenta, digna de su talla política: "No sabes, hijo mío, con cuan poca inteligencia puede ser gobernado el mundo". Del acierto de sus palabras da prueba indudable el lanzar una simple ojeada a la situación actual, no solo de nuestro país, sino de cualquier otro al que echemos el ojo. ¡Y podíamos estar peor, aunque parezca difícil de creer!

Como ya he comentado con anterioridad, a la mayoría de los políticos, pero no sólo a ellos, también a jueces, médicos, militares, obispos, misioneros, funcionarios, maestros, banqueros, periodistas y líderes de opinión, por citar algunos especímenes de la diversa fauna humana, se les llena la boca con lo de la "vocación de servicio"; sobre todo cuando hablan de la suya. No deberíamos creerles siempre. El altruismo no es moneda de uso corriente entre las clases altas (ni entre las medias, ni las bajas, dicho sea de paso) aunque excepciones, haberlas haylas. Y lo que ellos llaman "vocación de servicio" la mayoría de las veces no pasa de ser ambición personal, ganas de medrar, búsqueda de gloria, pasión por el poder, ansias de mando, y a veces, hasta búsqueda del martirio como medio para ganarse el cielo. Casi cualquier cosa menos altruismo.

Que con la que nos está cayendo los españoles sigan confiando en el sistema político democrático que nos dimos en 1978, es una indudable prueba de madurez política, que nuestros representantes no deberían tomar como un cheque en blanco. Según la primera entrega de la encuesta de Metroscopia para El País, titulada "Pulso de España 2014" y publicada el pasado domingo, un 66 por ciento de los consultados considera que sin partidos políticos no puede haber democracia; y un 75 por ciento que los partidos políticos son necesarios para defender los intereses de los distintos grupos sociales.

Simultáneamente, esos mismos españoles, o al menos el 75 por ciento de los encuestados, consideran que tal y como los partidos están ahora organizados y funcionan, es muy difícil que logren "atraer" y "reclutar" para la actividad política a las personas más "competentes" y mejor "preparadas" (los entrecomillados son míos), y que España necesita una segunda Transición que, con el mismo espíritu de pacto y concordia de la primera, modifique y actualice muchos aspectos de nuestro actual sistema político (otro 75 por ciento).

Les invito a examinar los restantes datos de la encuesta en el enlace de más arriba, y de paso el comentario y anális que de la misma realiza para el diario El País el sociólogo Juan José Toharia, doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y por la Universidad de Yale, que pueden leer aquí. Y quedamos a la espera de esa segunda entrega que se nos promete interesante.

Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





Mariano Rajoy, presidente del gobierno de España



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domingo, 17 de agosto de 2014

El poeta Manuel Alcántara y el tema de España en la poesía española contemporánea (XLV)





La Alcazaba (Málaga, Andalucía)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso de términos tales como "pueblo, país, patria, gobierno, nación, España, estado"?... Al usarlos parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos avergonzarnos de reivindicar el uso del nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara, No es solo de ellos, es también nuestra. Y deberíamos hacerlo sin vergüenza alguna, sin ningún tipo de remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman, "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz". 

Hoy traigo hasta el blog al poeta Manuel AlcántaraNace en Málaga (Andalucía) en 1928. Poeta, literato y columnista, la guerra civil, que vive de niño en su Málaga natal, le deja una profunda huella que marcará su infancia y juventud. A los 18 años se traslada con su familia a Madrid donde comienza los estudios de Derecho, que abandonará sin concluir. A los 23 años se estrena como poeta en los cafés literarios madrileños. En 1958 comienza a colaborar en los más prestigiosos diarios españoles de la época, como columnista, al igual que en radio y televisión. Colaboración que perdura aun hoy, lo que le convierte en el decano de los columnistas españoles. Ha obtenido el Premio Nacional de Literatura, el Antonio Machado de Poesía, y los premios Mariano de Cavia y Luca de Tena de periodismo, entre otros muchos. Sigue viviendo en Madrid. Les dejo con su poema "En el sitio del pan. Sobre la mesa":


Sobre la mesa está: madera limpia,
lento vino, pobreza soleada...

Sobre la mesa están los campanarios,
el domingo en la aldea, los programas
de las fiestas del pueblo,
el tiempo que madura las naranjas...

Sobre la mesa están
los campos labrantíos, las campanas
y los trigales cuando el viento,
el ruido de la patria.

Aceitunas y espacio, muerte y muerte,
España,
sobre la mesa estás,
desmantelada.

Retóricos azules,
piedras desmemoriadas,
gentes buscando
los atajos del agua...

En el sitio del pan,
en la hora de comer, aquí sentada
estás, madre de tierra, más morena,
más triste que en las últimas semanas,
con tu pañuelo negro en la cabeza,
pensando en hijos, cátedra de lágrimas,
valiente como siempre y bien dispuesta,
acaso un poco más cansada.

Como un río de noche,
como una niña ciega en la ventana,
sobre la mesa estás, viva y terrible,
sangre de toro y tapias encaladas.

Aceitunas y penas
vidrios rotos del alba
y un mar en cada puerta
te guardan.

Zurcidora del tiempo
que se ha roto, artesana
de tu propio crepúsculo y tu adobe,
sobre la mesa estás, madre y España,
hija nuestra, pensando en otros días,
ocupada en las cosas de la casa.


"En el sitio del pan. Sobre la mesa"
Manuel Alcántara


Y en la próxima ocasión nos vemos con el poeta Manuel Arce. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




El poeta Manuel Alcántara





Entrada núm. 2143
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Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri)