sábado, 26 de abril de 2025

De las entradas del blog de hoy sábado, 26 de abril de 2025

 





Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz sábado, 26 de abril de 2025. Mi patria es mi lengua materna, dejó dicho la filósofa Hannah Arendt. Nadie discute la potencia y riqueza del español; nuestro idioma es un tesoro que no corre peligro, pero necesita cuidados, se dice en la primera de las entradas del blog de hoy. La segunda, un archivo del blog de abril de 2017, hablaba de la deliciosa excentricidad que suponía que le hubieran concedido el nombre de una calle de Madrid a Simone Weil, la fascinante pensadora francesa que luchó contra el franquismo con las armas y las palabras. El poema del día, en la tercera, se titula Nada ocurre dos veces, es de la poetisa polaca Wislawa Szymborska, y comienza con estos versos: Nada ocurre dos veces/ni ocurrirá. Por eso/nacimos sin práctica/y moriremos sin rutina. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt












De la lengua como patria

 








Nadie discute la potencia y riqueza del español; nuestro idioma es un tesoro que no corre peligro, pero necesita cuidados, dice en El País [Lengua viva, que viva la lengua, 23/04/2025] el escritor Leonardo Padura. 1. José Martí, comienza diciendo Padura, fue poeta en cada acción, pensamiento, cada expresión de su vida. Incluso fue poeta al proyectar la revolución independentista librando una “guerra necesaria”, que concibió como “una guerra sin odio”, algo que solo puede imaginar el poeta que escribió: “Dos patrias tengo yo, Cuba y la noche”. Y que para consumar su condición, cabalgando sobre una bestia blanca, muere en el campo de batalla en la primera escaramuza en la que participa. Al conocer la noticia, el más conocido y celebrado poeta de la lengua por aquellos años finales del siglo XIX, el nicaragüense Rubén Darío, exclamó su lamento: “¿Qué has hecho, Maestro?”, y en boca del autor de Azul tal calificativo, con el que reconocía la estatura lírica del cubano, no parece un elogio vacío.

Tanto Martí, como Darío, como el también cubano Julián del Casal, ese ser etéreo que vestía en la tórrida Habana con batas japonesas de seda y era capaz a la vez de escribir crónicas sobre el béisbol, fueron los promotores de otra revolución, esta vez literaria y panhispánica, la del Modernismo poético que desde esta orilla del Atlántico sacudió la modorra en que había caído la lírica de la lengua. Y lo hacen con un vigor, un colorido, un atrevimiento lexical y tropológico que ilumina los tesoros de un idioma generoso que, sobre los restos del latín imperial, habían ido forjando por siglos muchos hombres a uno y otro lado del océano y adornándose con el relumbre de una larga lista de escritores: Jorge Manrique, Garcilaso de la Vega, Cervantes, Góngora, Quevedo, a los que se unieron, enriqueciendo un léxico ya portentoso, el Inca Garcilaso, Sor Juana o el volcánico José María Heredia, el mismo que escribió que “no en vano entre Cuba y España, tiende inmenso sus olas el mar”.

2. Hace diez años, en un teatro asturiano, muy cerca de sus majestades los reyes de España Felipe VI y Doña Letizia, parafraseé a Martí y aseguré que dos patrias tengo yo: Cuba y mi lengua. Y no fue una fórmula demasiado original. Mucho se ha dicho, y con razón, que la patria del escritor es su lengua. Porque su lengua es, al fin y al cabo, la expresión, la emanación más fehaciente de una pertenencia.

3. Cada 23 de abril celebramos el Día del Idioma Español, instituido por Naciones Unidas “para concienciar al personal de la Organización, y al mundo en general, acerca de la historia, la cultura y el uso del español como idioma oficial”, pues es uno de los seis con esa condición en el cónclave universal. La fecha, como sabemos, rememora el día de la muerte, en 1616, de Miguel de Cervantes, considerado el más alto exponente literario de nuestro idioma. Aquel 23 de abril, por cierto, también murió William Shakespeare, estimado como el gran maestro del idioma inglés. Y, aunque suele olvidarse, también ese día fallecía el Inca Garcilaso de la Vega, el primer hombre que, en su literatura, dejó dramática constancia del nacimiento cultural de un Nuevo Mundo, el Iberoamericano, surgido del trauma de la conquista. Un universo cultural y lingüístico que ya en la propia obra del cuzqueño venía a enriquecer la lengua española con todo el acervo de realidades y espiritualidades que se fundían con la peninsular y la llenarían de nuevas palabras, sonoridades y cadencias.

4. Hoy el español es la lengua oficial de más de veinte países, a uno y otro lado del Atlántico. Lo hablamos más de 500 millones de personas. En español se crea una de las literaturas más potentes de la actualidad, se canta cada vez más en español, se filman más producciones audiovisuales en nuestra lengua. Nadie discute la potencia y riqueza del idioma de la Ñ.

Como lengua viva y dinámica el español evoluciona y se contamina, no siempre del mejor modo, pero inevitablemente. En un mundo cada vez más global, en el cual el inglés es la lengua más recurrida por la ciencia y la tecnología, nuestro idioma asimila y en ocasiones hasta hispaniza palabras y conceptos provenientes de ese idioma pero que, al fin y al cabo, enriquecen el nuestro. Aunque algunos puristas temen a los efectos de esta contaminación, quizás hoy más acelerada que nunca, el fenómeno no es nuevo. Anglicismos y galicismos son parte asimilada del español, por no hablar de los miles de americanismos que desde la llegada de Colón al Nuevo Mundo se incorporaron para, con esas palabras, nombrar cosas que no existían o no tenían nombre en la lengua peninsular.

El uso cotidiano del idioma, que se practica en múltiples normas lingüísticas regionales, nacionales, locales, es, sin embargo, el principal yacimiento del que se extraen nuevas riquezas para el idioma. La gente habla, necesita expresar realidades inéditas y busca el modo de nombrarlas. Los escritores, por su lado, se valen de aportes con los que expresan realidades con el único instrumento a su disposición, y nos regalan palabras como el sublime apapachar mexicano o la mordaz huachafería andina que empujó hacia el corazón del idioma la obra de Mario Vargas Llosa.

5. Pertenecer a una cultura implica —al menos en los países monolingües— pertenecer a una lengua. De ahí la certeza de que su idioma es también la patria del escritor. Tengo el privilegio de haber nacido y vivido toda mi existencia en un territorio de lengua española y con ella como magnífico instrumento, haber escrito mi obra. En español he expresado todo lo que he necesitado decir de fenómenos y procesos que me rodean, desde lo más social hasta lo más privado. He recurrido a las llamadas normas cultas para determinadas situaciones y a las populares —mi lengua habanera— para otras muchas, hasta el punto de provocar la estupefacción de algunos traductores cuando, para decir que alguien había tenido un gran problema con muchas consecuencias, solo puede expresarlo diciendo que el tipo “explotó como Kafunga”.

6. Hace unos años escribí una crónica que titulé Dime lo que lees y te diré de dónde eres, a propósito de la lista de títulos que el presidente Barack Obama pretendía leer en sus vacaciones (sí, era presidente y leía). Eran cinco libros, todos escritos por autores anglos. También por esa época me enteré de que el mundo anglosajón solo publicaba al año un 3% de traducciones, lo que revelaba una inquietante autofagia cultural.

No me extraña entonces que otro presidente estadounidense —que estoy seguro que no lee y convencido de que desprecia al resto del mundo que no es el suyo— la emprenda contra el uso del español en las instituciones federales y decrete que el inglés es la única lengua oficial de un país que, en realidad, es multicultural y, en la práctica, multilingüe.

Semejante actitud no debería asombrarnos, aunque sí preocuparnos por los efectos sociales que tendrá entre los ciudadanos de ese país. Pero, con respecto a la salud y vigor de esta lengua española nuestra no albergo ningún temor. Solo debo refrendar la certeza de que, como el ser vivo que es, nuestro idioma necesita de cuidados, y deberíamos hacerlo sabiendo que poseemos un tesoro que nos comunica por encima de mares y montañas y nos permite consumir una de las culturas más potentes y animadas de cuantas hoy existen en el reino de este mundo.











[ARCHIVO DEL BLOG] Una filósofa en el frente de Aragón. Publicado el 30/04/2017

 







Resulta una deliciosa excentricidad que le hayan concedido el nombre de una calle de Madrid a Simone Weil, fascinante pensadora francesa, comenta en El País [Una filósofa en el frente de Aragón, 30/04/2017] el escritor José Andrés Rojo.De todo lo que escribió, comienza diciendo Rojo, es esta observación de Simone Weil —recogida en Echar raíces— la que resulta hoy más pertinente: “La inteligencia está derrotada a partir del momento en que la expresión del pensamiento va precedida, explícita o implícitamente, de la palabra nosotros.Y cuando la luz de la inteligencia se ofusca, al cabo de un tiempo harto breve se extravía el amor al bien”.

Y es pertinente porque sortear ese minúsculo nosotros era algo imprescindible para el Comisionado de la Memoria Histórica en su tarea de proponer los nombres que iban a sustituir a los que tenían 52 calles de Madrid, marcadas por los rastros de la dictadura franquista. Que no hubiera espíritu partidista, nada de mentalidades de capilla o de tendencia o de causa alguna, ningún cálculo sectario. Fuera ese miserable nosotros que derrota a la inteligencia para así poder ocuparse del cometido esencial: que una ciudad exprese en su callejero gratitud a la grandeza de algunas figuras, fueran éstas más remotas o más cercanas.

La de Simone Weil, pese a su humildad y a su deshilachada apariencia, es imponente. Nacida en París en 1909, tuvo intereses muy distintos: las matemáticas, la física cuántica, las lenguas clásicas, un compromiso radical con los más desfavorecidos, el afán de llevar cada pensamiento al límite. Manuel Arranz la ha recordado en el número anterior de Claves y José Luis Gallero se ocupó de ella en El Estado Mental.

Ferrater Mora la definió como la “mística clara”, Eliot dijo que podía ser “injusta y desmesurada”, Bataille la describió así: “Llevaba vestidos negros, mal cortados y sucios. Daba la impresión de no ver, y a menudo tropezaba con las mesas. Sus cabellos cortos, tiesos y mal peinados semejaban alas de cuervo a ambos lados de su cara”. A principios de agosto de 1936 llegó a Barcelona, luego acompañó a los anarquistas en el frente de Aragón, estuvo en un hospital en Sitges, regresó a Barcelona: unos dos meses. Quería conocer la guerra de cerca, supo de cosas terribles. En sus cuadernos escribió después: “Desde mi niñez he simpatizado con las agrupaciones políticas que estaban a favor de los humillados y de los oprimidos por las jerarquías sociales; hasta que comprendí que esos grupos políticos no merecen ninguna simpatía”. De nuevo contra el abominable nosotros. Murió a los 34 años.

Frente a los nuevos nombres de las calles de Madrid habrá quien piense que se perdió la oportunidad de rescatar del olvido a algunas figuras que, en aquella guerra que vino a conocer Simone Weil, procuraron salvar lo que quedaba del esqueleto de la República. Resulta, en cualquier caso, una deliciosa excentricidad que le hayan concedido el nombre de una calle a esta fascinante pensadora (y santa, pensaban algunos) que no pasó por Madrid y que escribió que “debemos preferir el infierno real a un paraíso imaginario”. Ese gesto abre para algunos una disparatada esperanza, la de vivir un día en Madrid en la plaza Witold Gombrowicz.










Del poema de cada día. Hoy, Nic dwa razy / Nada ocurre dos veces, de Wislawa Szymborska

 







NIC DWA RAZY



Nic dwa razy się nie zdarza

i nie zdarzy. Z tej przyczyny

zrodziliśmy się bez wprawy

i pomrzemy bez rutyny.


Choćbyśmy uczniami byliA

najtępszymi w szkolnej ławie,

nie powtórzymy żadnej klasy,

żadnej letniej niedzieli.   


Nie ma dwóch podobnych pocałunków,

dwóch jednakich spojrzeń w oczy.

Gdy wczoraj ktoś wymienił twoje imię

przy mnie, poczułem się jak gdyby róża

przez otwarte okno wpadła w mój pokój.


Dziś, kiedy jesteśmy razem,

odwróciłam twarz ku ścianie.

Róża? Jak wygląda róża?

Czy była kwiatem? A może skałą

o twardym, bladym dnie?


Czemu ty, zła godzino,

z niepotrzebnym lękiem mieszasz radość?

Spojrzeliśmy sobie w oczy?

Tak. Szczęśliwi? Może.

Odtąd wszystko będzie inne.




***





NADA OCURRE DOS VECES



Nada ocurre dos veces

ni ocurrirá. Por eso

nacimos sin práctica

y moriremos sin rutina.


Aunque fuéramos los alumnos

más torpes en el pupitre de la escuela,

no repetiremos ninguna clase,

ningún domingo de verano.


No hay dos besos parecidos,

dos miradas iguales a los ojos.

Cuando ayer alguien mencionó tu nombre

junto a mí, sentí como si una rosa

entrara en mi cuarto por la ventana abierta.


Hoy, cuando estamos juntos,

he vuelto la cara hacia la pared.

¿Rosa? ¿Cómo es una rosa?

¿Era una flor? ¿O acaso una roca

de fondo duro y pálido?


¿Por qué tú, mala hora,

mezclas la alegría con un miedo innecesario?

¿Nos miramos a los ojos?

Sí. ¿Felices? Quizá.

Desde ahora todo será diferente.



***



WISLAWA SZYMBORSKA (1923-2012)

poetisa polaca





















De las viñetas de humor de hoy sábado, 26 de abril de 2025

 




































viernes, 25 de abril de 2025

De las entradas del blog de hoy viernes, 25 de abril de 2025

 





Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz viernes, 25 de abril de 2025. Los psicólogos alaban el enfoque de la miniserie televisiva de Netflix «Adolescencia», se dice en la primera de las entradas del blog de hoy, la serie perfecta sobre un mundo imperfecto, que aborda problemas como el impacto de las redes sociales en nuestros adolescentes, el acoso escolar y la masculinidad tóxica. La segunda es un archivo del blog de mayo de 2012 en la que se hablaba sobre la versión que en castellano moderno ha realizado para la editorial Castalia la novelista y académica de la RAE, Soledad Puértolas de La "Tragicomedia de Calixto y Melibea", la inmortal obra de Fernando de Rojas. El poema del día, en la tercera, es de la poetisa danesa Inger Christiansen, se titula Eso, y comienza con estos versos: Eso/eso es eso/eso es/eso no es nada/eso es polvo. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν" (toca marchar); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt











De una serie televisiva perfecta: Adolescencia

 







Los psicólogos alaban el enfoque de la producción de Netflix [«Adolescencia», la serie perfecta sobre un mundo imperfecto, Nueva Revista, 31/03/2025], escribe el periodista Federico Marín Bellón, que aborda problemas como el impacto de las redes sociales en nuestros adolescentes, el acoso escolar y la masculinidad tóxica. Esta vez no hizo falta ninguna campaña de promoción omnipresente, comienza diciendo Marín, ni llevarse a los periodistas a alguna localización exótica. Con Adolescencia, la serie más vista de Netflix en los últimos tiempos, ha funcionado el viejo boca a boca, un método imbatible cuando la mercancía es buena. Más allá del fenómeno comercial y del alarde técnico de haber grabado sus cuatro capítulos en sendos planos secuencia, lo interesante de esta miniserie británica es el fondo, los asuntos delicados que trata y lo atinada que es su propuesta. The Times asegura que es «perfecta» y The Guardian dice que es «lo más cercano a la perfección televisiva en décadas».

¿Son exageradas estas alabanzas? Siempre cabe esa posibilidad, pero en Nueva Revista hemos preferido averiguar qué dicen los psicólogos y expertos que ya se han pronunciado, para reflejar aquí lo más reseñable, sin entrar en otros debates más subjetivos.

A estas alturas, casi todo el mundo conoce de qué va Adolescencia, aunque no esté de más recordarlo. La trama empieza, a primerísima hora de la mañana, de forma trepidante. Un comando policial irrumpe en una típica casa británica y detiene a un chico de 13 años, al que acusará del asesinato de una compañera de instituto. Mientras avanza la investigación, los padres y la hermana del muchacho viven esta pesadilla con la esperanza de despertarse en una realidad mejor, pero aquí lo importante no es el cómo ni el quién, como en las historias de crímenes más convencionales, sino el porqué. Los mecanismos automáticos de protección familiar dejan pronto paso a las primeras dudas de los padres: ¿es posible que hayamos criado a un criminal?, ¿en qué nos hemos equivocado?, ¿qué clase de cosas se pueden «aprender» en internet?…

Adolescencia, que también tiene estas lecturas y otras más profundas, entronca con lo que Jonathan Haidt califica como la «generación ansiosa». El politólogo estadounidense calificaba como «error catastrófico» que los padres sobreprotejan a niños y adolescentes en el mundo real y los desprotejan por completo en el virtual. El resultado es una generación «más ansiosa, depresiva, autolesiva y suicida». La niñez «basada en el teléfono» es uno de los orígenes de estos males, presentes como mínimo en todo el primer mundo.

La serie ha triunfado, en efecto, porque atañe a casi todas las familias. Es universal y a la vez plantea debates incómodos, que por lo general se barren debajo de la alfombra. La masculinidad tóxica, el acoso escolar, el peligro de las redes sociales y la fragilidad de los adolescentes son otros puntos clave que preferimos imaginar en las vidas de los otros.

Cuatro únicos planos. A todo ello se suma la exhibición técnica de rodar los cuatro episodios del tirón, en cuatro planos secuencia, lo que requiere una milimétrica coreografía de todo el equipo. Aunque la idea no es nueva, añade indudables dificultades y aumenta de forma semiconsciente la admiración del espectador. Philip Barantini ya lo había hecho en Hierve, una historia que nació como un corto antes de conocer los formatos de película y serie de televisión, también con Stephen Graham como protagonista. En la miniserie, el intérprete ejerció además de guionista, cada vez más implicado en esta seminueva forma de lenguaje audiovisual.

La «fórmula Barantini» brillaba entre los fogones del restaurante donde transcurre Hierve, pero con Adolescencia da un paso más: servir a tiempo las comandas y superar el estrés que sufren los trabajadores de un gran restaurante da paso a cuestiones más trascendentes. También se mitiga un tanto el nerviosismo de la cámara, que causaba desasosiego en muchos espectadores; la dificultad no es menor, pero ahora el público no se distrae tanto con la forma y se concentra mejor en el fondo.   

Qué dicen los expertos sobe Adolescencia. Camilla Nicholls, psicoterapeuta, ha escrito en The Independent un artículo en el que aborda diferentes problemas presentes en la serie. En el texto, alaba el trabajo de Stephen Graham como guionista, no solo como actor, ya que «reflexiona sabiamente» sobre el cambio ocurrido en nuestras sociedades. «Antes, si un padre quería proteger a sus hijos de ver contenido inapropiado en la televisión, estos podían ser “enviados a sus habitaciones” con la seguridad y certeza de que su acceso a las influencias sociales y culturales se vería inevitablemente limitado. Hoy en día, ocurre lo contrario». El propio autor y actor apunta: «Ahora, cuando los chicos y chicas se van a sus dormitorios, tienen el mundo al alcance de la mano. Criamos a nuestros hijos, pero hay influencias de las que no tenemos ni idea, que tienen profundos efectos en ellos… Todos somos responsables».

«En la serie hay infinidad de temas de interés para todos los que trabajan en el mundo psicoterapéutico», añade Camilla Nicholls. «No tiene menor importancia el tercer episodio, uno de los más impactantes. En él, Jamie es entrevistado por una asesora psiquiátrica independiente, interpretada con brillantez por Erin Doherty. Es difícil de ver». Sin entrar en detalles sobre el argumento, la psicóloga se siente muy unida al personaje ficticio: «Cuando termina, vemos a la psiquiatra marcharse cargada de sentimientos de ira, frustración, decepción y vergüenza. Creo que la mayoría de los terapeutas se identificarán profundamente con esta escena. Puede que no hayamos trabajado con asesinos infantiles, pero muchos de nosotros tenemos contacto habitual con inclinaciones homicidas de las que nuestros clientes desean ser aliviados durante el tratamiento. Al verla sentí náuseas, sudor y desesperación», confiesa Nicholls.

El doctor Justin Coulson, eminente psicólogo y uno de los expertos en educación más conocidos de Australia, con múltiples libros y apariciones en medios, publicó a su vez un análisis sobre la forma en que la serie revela las presiones que sufren los adolescentes, sobre todo los masculinos. En un artículo publicado en su página Happyfamilies.com.au, Coulson reconoce que la serie le ha obligado a reescribir uno de los capítulos del libro que está ultimando sobre cómo educar a los jóvenes de hoy.

«A pesar de vivir en un hogar con padres amorosos, recibir educación y ser un niño inteligente, Jamie tiene dificultades. Como tantos niños —literalmente, niños—, ha sido transformado metódicamente a través de un ecosistema tóxico que la mayoría de los padres no comprenden. Con tan solo 13 años, cuando debería estar descubriendo su mundo a través del juego y la amistad, Jamie intenta, en cambio, vivir a la altura de un estándar de masculinidad tóxico, propagado por las redes sociales. Las burlas que sufre por ser un incel —célibe involuntario— revelan cómo nuestros niños son presionados por referencias sexuales de los adultos, incluso antes de haber transitado la pubertad. ¡El pecado capital de Jamie es ser virgen a los 13 años!». 

Una serie incómoda y pertinente. Coulson aplaude que la serie de Netflix se niegue a ofrecer falsas esperanzas. Nos deja inquietos, justo donde necesitamos estar. «Porque esta es la incómoda verdad: en este momento, miles de niños están encorvados sobre las pantallas, absorbiendo las mismas narrativas tóxicas que transformaron a Jamie de un adolescente confundido en un asesino. Se están radicalizando de forma gradual mientras nosotros atendemos las rutinas diarias, a menudo inconscientes de la transformación que ocurre bajo nuestros techos».

«A nuestros niños se les está robando la oportunidad de convertirse en hombres libres de estas concepciones destructivas de la masculinidad», añade el experto. «Sus infancias no transcurren con suavidad. Están siendo comprimidas y corrompidas por las influencias digitales, mientras que los adultos permanecen en gran medida ajenos al daño. Las empresas tecnológicas no intervienen. Los sistemas educativos están desbordados. El sistema judicial está mal equipado. Y nuestros niños siguen cayendo en grietas cada vez más profundas, emergiendo destrozados por estas presiones o destrozando a otros como respuesta».

Rachael Sharman: «Víctima del ecosistema». Hay otros psicólogos que han comentado la serie y proporcionado contexto a diferentes artículos, aunque no de un modo tan completo. Rachael Sharman, psicóloga de Queensland, fue entrevistada para ABC News, donde comenta que Adolescence ofrece una oportunidad para que los padres exploren las perspectivas de sus hijos sobre temas como la masculinidad y las redes sociales. Sugiere que los adultos les pregunten por sus puntos de vista. Los adolescentes, naturalmente curiosos, forman opiniones basadas en influencias externas, como la subcultura «incel». Su análisis subraya la importancia de entender el mundo interno de los jóvenes para abordar comportamientos extremos.

«Su masculinidad se siente precaria, cuando apenas tiene edad para haber cambiado la voz, lo que desata una oleada de vergüenza, autodesprecio y, en última instancia, violencia. Jamie no nació con la violencia en las venas. Pero Jamie y muchísimos niños como él están siendo víctimas de un ecosistema en línea que se alimenta de su vulnerabilidad con una eficiencia depredadora».

Todo esto no ocurre «en los rincones más oscuros de internet», destaca Coulson. Sucede a plena vista del día, en su Instagram. Ni sus padres ni la Policía (todos adultos) tenían ni idea de que Katie lo había rechazado. Los adolescentes tienen su propio lenguaje. Cuando Katie lo humilla públicamente, su frágil identidad se derrumba por completo y su ansiedad estalla en una furia asesina». Federico Marín Bellón es periodista desde el siglo XX, primero en ABC y luego en El Mundo. Ahora también en Nueva Revista. Autor del libro Ajedrez sin miedo, reedición de Ajedrez para torpes. Creador de damasyreyes.es. 


















[ARCHIVO DEL BLOG] Sobre "La Celestina" de Puértolas y otras lecturas. Publicado el 12/05/2012











El lunes pasado una amiga me regaló un libro premiado hace unos años con el Planeta. Lo acepté encantado; había oído hablar bien de él y su autor me merecía gran reconocimiento. De vuelta a casa, en la guagua, lo fui ojeando como acostumbro a hacer con todos los libros: primero, la lectura de las solapas para ver de qué va y qué se cuenta de su autor; luego, las páginas iniciales y unas cuantas del interior a la buena de Dios;  y para terminar, las cuatro o cinco finales. Es posible que a algunas personas este método les resulte deleznable pero a mí me funciona muy bien porque me da una idea bastante exacta de si merece la pena continuar la lectura del libro o aplazarla "sine díe". La primera impresión me resultó frustrante y me confirmó en mis reticencias sobre los premios Planeta de novela, al menos los de unos cuantos años atrás para acá. No voy a decir que libro es ni mencionar su autor  que me merece todo respeto por su trayectoria anterior, pero tengo la impresión que la "cosa" funciona a base de elegir previamente un autor de prestigio reconocido y pedirle que escriba una novela de prisa y corriendo con la premisa previa de que el premio va a ser para él. Y así salen...
Hace unos días leía con delectación en el diario El País el artículo de la novelista y académica de la RAE, Soledad Puértolas, sobre la versión que en castellano moderno ha realizado para la editorial Castalia de La "Tragicomedia de Calixto y Melibea", la inmortal obra de Fernando de Rojas, más conocida como "La Celestina" por el nombre de su principal personaje. No voy a contarles el argumento porque es de sobra conocido, y aunque me he prometido a mí mismo leerla en la primera ocasión que tenga, de nuevo me surgen reticencias "a priori", con toda seguridad infundadas, sobre la traslación al español de hoy de una obra publicada por vez primera en 1499. Esas reticencias son fruto de mi experiencia académica y de prejuicios personales al respecto como simple lector, pero no quiero adelantar acontecimientos, aunque a mí la edición de Crítica (Barcelona, 2004) me parece, con mucho, la mejor de las que he leído de "La Celestina". Ya les contaré.
Me quedé prendado de la escritora Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) el día que vi por televisión el reportaje que el programa "Esta es mi tierra" de TVE2 le dedicó especialmente con motivo de su elección como miembro de la Real Academia de la Lengua. Es magnífico, y como he conseguido encontrarlo en los archivos de RTVE se lo recomiendo encarecidamente.
En la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes pueden acceder al facsímil, completo, de la primera edición de "La Celestina", impresa en Burgos en 1499 por Fadrique Alemán, y en el portal de la misma dedicado especialmente a "La Celestina", a ediciones facsímiles de la obra, versiones modernas, adaptaciones, ediciones críticas y todo tipo de información sobre el autor, la obra en sí y su época.
Ya puestos, les animo a ver  la película que sobre la obra de Fernando de Rojas llevara al cine en 1996 el director Gerardo Vera, con guion de Rafael Azcona, y con Penélope Cruz, Juan Diego Boto y Terele Pávez como principales protagonistas. No es una obra maestra pero puede disfrutarse.
En una de las secciones del blog, ya suprimida, en la columna derecha de la pantalla, iba poniendo desde mediados de 2008 los libros que estaba leyendo, consultando o que anotaba para futuras lecturas, clasificados por años. Aunque parezca mentira leo ahora menos que cuando trabajaba, estaba metido en otros fregados académicos, sindicales y políticos, y encima tenía tiempo para la familia. Supongo que son los años, que pesan, como decía Rubén Darío: "La vida es dura, amarga, y pesa / ya no hay princesa a la cuál cantar." O quizá sea la condición de abuelo, que resulta tan gratificante o más para el espíritu que la literatura. Ya lo comprobarán en su momento...
Como le ocurría a mi amigo Michel de Montaigne, mis hábitos de lectura son bastante heterodoxos. Salto de un libro a otro con facilidad, vuelvo al que dejé a medias hace unos días, leo algo que me hace abandonar el que tengo entre manos y comenzar con otro... Supongo que no soy un caso excepcional. 
En estos últimos meses he disfrutado muchísimo con la "Eneida" (Espasa, Madrid, 2004) de Virgilio, y la "Metamorfosis" (Cátedra, Madrid, 1995), el "Arte de amar" (Alianza, Madrid, 2004) y la "Carta de las heroínas" (Gredos, Madrid, 1994), de Ovidio. Por deformación profesional, y también por gusto, reconozco que leo con mayor placer el ensayo o la obra histórica que la ficción. De ahí que me haya atrevido con la "Historia de la civilización en Europa" (Alianza Madrid, 1966) de François Guizot, todo un clásico que tenía en casa desde hace más de cuarenta años sin haberle hincado el diente, y que me ha encantado. Y que haya terminado de leer con enorme satisfacción el tomo 2 de la monumental "Historia crítica del pensamiento español" (Círculo de Lectores, Barcelona, 1994), de José Luis Abellán, dedicado a la Edad de Oro española, el siglo XVI. Sus capítulos sobre el descubrimiento, conquista y colonización de América por los españoles me ha hecho reflexionar en profundidad sobre nuestro acontecer histórico como pueblo. Su lectura me llevó como en volandas, a ensimismarme con el "Cervantes y los casticismos españoles" (Alianza, Madrid, 1974) de mi admirado Américo Castro. Los estudios contenidos en el mismo sobre Cervantes y el "Quijote", el pasado de los españoles, Fray Bartolomé de las Casas, o lo precario de las relaciones entre España y sus Indias, todos a la luz de la famosa tesis de don Américo, que comparto plenamente, sobre el papel de los españoles descendientes de judíos conversos y moriscos ("cristianos nuevos") en contraposición a los "cristianos viejos", resultan esclarecedores.
El último libro que he leído, lo terminé ayer, ha sido una magnífica biografía: "Carmen Laforet. Una mujer en fuga" (RBA, Barcelona, 2010) sobre la autora de "Nada" y "La isla y los demonios", tan vinculada emocional y vitalmente a la isla de Gran Canaria, escrita por Anna Caballé e Israel Rolón. Me ha gustado muchísimo, pero también me ha dejado un poso de desasosiego ante la cruda exposición de una vida que no quiso ni supo encajar en el mundillo literario de su época y que se fue extinguiendo (murió el año 2004) en una profunda soledad preñada de ensoñaciones, frustraciones y fracasos personales y familiares.
En fin, creo que esta crónica de hoy no da para más. Sean felices, por favor, a pesar del gobierno y de todos los incompetentes que se creen en posesión de la verdad. 
Hay un vídeo en la página electrónica de la RAE (me resisto como gato panza arriba a escribir o decir página web), en el que pueden ustedes ver y escuchar el solemne acto y discurso de entrada en la Real Academia Española de Soledad Puértolas. Estoy seguro que va a gustarles. Tamaragua, amigos. HArendt