sábado, 2 de mayo de 2009

Mayo

Escribo desde la euforia contenida y respetuosa, como no podía ser menos, de ese inolvidable 2-6 del Barcelona al Real Madrid en su casa que, casi, ha decidido la Liga 2008-2009. No comienza mal el mes de mayo, un mes especial, sin duda. Lleno de recuerdos entrañables y reminiscencias infantiles. La primera de todas el de ese "Venid y vamos todos con flores a porfía, con flores a María, que madre nuestra es"... Y el de las Primeras Comuniones, la propia y las de los hijos. Pero la edad de la inocencia pasa inexorablemente con los años y como el honor en los guardias civiles, una vez perdida, resulta imposible de recuperar. Y en otro mayo, aún sin entrar en la madurez, llegaron las escolares celebraciones patrióticas conmemorando las victorias de los aguerrido españoles sobre el temible ejército de Napoleón. Justamente hoy hace un año comentaba en el Blog que a mí el pasado no me producía melancolía o nostalgia. Que no era de los que dicen que "todo tiempo pasado fue mejor", pero, eso sí, que las conmemoraciones me ponían sentimental, quizá en exceso, a pesar de lo cual llevaba y sigo llevando una agenda bastante ordenada donde anoto los cumpleaños, onomásticas y aniversarios correspondientes a familiares, amigos, y acontecimientos que tienen o han tenido especial significado para mí, y que los paso de un año para otro a la nueva agenda. Justamente hoy hace un año veía en directo por Telemadrid los actos que se celebraban en el Ayuntamiento de Móstoles, con la presencia de la Familia Real al pleno, en conmemoración del bicentenario del famoso Bando de sus Alcaldes llamando a la rebelión del pueblo español frente a la ocupación francesa. Decía entonces que el aristócrata que lo redactó, Juan Pérez Villamil, y los alcaldes que lo suscribieron, Andrés Torrejón y Simón Hernández (Móstoles era en 1808 una localidad de no más de cien vecinos) no fueron conscientes de la trascendencia que ese Bando tuvo en la historia posterior de la Guerra de Independencia. Reelaborada o no esa historia con posterioridad, su llamamiento a la insurrección prendió una mecha que dio paso a un sentimiento nacional que no existía hasta ese momento, y que cuatro años más tarde daría lugar al nacimiento de la Nación española y a la primera Constitución liberal de Europa. Hoy, un año después me ha dado por pensar en los sucesos que ocurrieron en Madrid en mayo de 1808, y no tengo muy claro de haberme encontrado en ese momento y en ese lugar, que hubiera hecho yo. ¿Me hubiera puesto del lado de las gentes de orden, afrancesados en su mayor parte, horrorizados por el tumulto del populacho? ¿De parte de esos madrileños cabreados por la chulería de los gabachos y el secuestro de lo que quedaba de la Familia Real y su traslado a Francia? ¿O como hicieron la mayoría de los madrileños me hubiera quedado en casa, asustado, y viéndolas venir?... Unos años más tarde, con la madurez recien estrenada, me acometió el fervor revolucionario desatado por las revueltas estudiantiles de mayo del 68 en Estados Unidos y en Francia. Lo recordaba también en el Blog al inicio del mes de mayo del pasado año: En mayo del 68 yo tenía 22 años y era completamente feliz. El año anterior había terminado mi primera titulación universitaria, tenía un buen trabajo, me había traslado a vivir de Madrid a Gran Canaria, me había casado con una compañera de trabajo que sigue siendo aún la compañera de mi vida y que pocos meses más tarde me haría padre de mi primera hija, y a cubierto de todo temor, asistía emocionado, a las revueltas estudiantiles de Berkely, en California, y de otras universidades europeas que culminaron con la asonada casi revolucionaria de los estudiantes franceses de París que a punto estuvieron de acabar con la V República. No estuve allí, pero casi. Al menos en espíritu, sí... De todo lo que se contó, se supo, se fabuló sobre Mayo del 68, me quedé con dos anécdotas: La primera, la película "Soñadores" (2003), de Bernardo Bertolucci, con una sensacional y espléndida Eva Green, de la que ya he escrito en este blog con anterioridad; la segunda, el lema oficioso de la revuelta estudiantil, promulgado en la Universidad de la Sorbona por un genial publicista anónimo provisto de un aerosol: "Sous les pavés, la plage" (Debajo de los adoquines, está la playa)... La playa no apareció, pero los adoquines sirvieron para levantar una barrera infranqueable para la policía antidisturbios. Y cuando todo terminó, nunca más fueron repuestos... Por si acaso... ¿Qué queda en nuestra juventud del espíritu de Mayo del 68?: Me temo que nada, o más bien poco... Pero aun visto desde lejos, fue precioso. Mayo es también el mes en que celebramos el Día de Europa (el próximo día 9). Una Europa que no pasa por su mejor momento pero a la que muchos (yo, entre ellos) seguimos soñando fuerte y unida en su diversidad. Y también el Día de Canarias (el 30 de mayo), de una Canarias que nos parece imposible de vertebrar políticamente y que se debate entre el esperpento y la tragicomedia de una clase política y un gobierno inoperantes, incompetentes y desvergonzados. Pero esas son otras historias y ya hablaremos de ellas, al menos así lo espero, en su momento... Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt) http://www.elpais.com/recorte/20090502elpepudep_20/XLCO/Ies/20090502elpepudep_20.jpg Sergio Ramos y Henry, disputan un balón en el partido de hoy Imágenes: (1) Sergio Ramos y Henry disputan un balón en el partido de hoy, en: http://www.elpais.com/recorte/20090502elpepudep_20/XLCO/Ies/20090502elpepudep_20.jpg (Entrada núm. 1141) .../...

miércoles, 29 de abril de 2009

Gran Canaria, la triple vergüenza y el 29 de abril

Con la rendición del último reducto de resistencia indígena que se había hecho fuerte en el Sitio de Ansite, y la entrega a los castellanos de las princesas Abenohara, Masequera y Tenesoya, el 29 de abril de 1483 se daba por concluida en el Real de Las Palmas la conquista y pacificación de Gran Canaria por la Corona castellana. Era una derrota en toda regla de la población aborigen, que desde 1478 había defendido con valentía e indomable coraje la independencia de su isla.

Durante 500 años el 29 de abril y el 8 de septiembre (Festividad de Nuestra Señora del Pino, patrona de la isla) fueron las festividades mayores de la isla de Gran Canaria. Civil y patriótica, la primera; religiosa y popular, la segunda. Restaurada la democracia, la primera dejó de celebrarse con la complicidad de una derecha oligárquica a la que le recordaba su vinculación con los fastos del franquismo, de una izquierda que se avergonzaba de "celebrar" una derrota, y de un nacionalismo bananero que repudiaba, y sigue repudiando, todo aquello que le relacione con España.

Allá ellos. Me da igual que me consideren un reaccionario. Será por la condición natural de mi familia, formada por descendientes de judíos conversos, castellanos-viejos, canarios de origen e italianos de la diáspora, que la pureza de sangre me la refanfinfla. Para mi, el 29 de abril seguirá siendo la fecha en que Gran Canaria entró por la puerta grande en la Historia. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





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El Roque Nublo (Gran Canaria) con el Teide (Tenerife), al fondo





Imágenes:
(1) El Roque Nublo, símbolo de Gran Canaria, en:
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Bandera de Gran Canaria, Las Palmas




Símbolos de Gran Canaria:
(1) Escudo de Armas de Gran Canaria, en:
http://simbolosdecanarias.proel.net/xtras/images/img/gran-canaria_escudo.png
(2) Bandera de Gran Canaria, en:
http://img227.imageshack.us/img227/4351/z19jy8.jpg
(3) Himno Oficial de Gran Canaria, en:
http://www.youtube.com/watch?v=w02hFMo9b2A





http://simbolosdecanarias.proel.net/xtras/images/img/gran-canaria_escudo.png
Escudo de Armas de Gran Canaria




(Entrada núm. 1140) .../...

lunes, 27 de abril de 2009

Vida de reyes

Es cierto. No suele faltarles de nada. Lo tienen todo, o casi todo, resuelto materialmente hasta el fin de sus días, y cuando eso llega, les sepultan en un precioso panteón (1) de mármoles rojos bajo el altar mayor de la Basílica de San Lorenzo de El Escorial... Eso es vida, y lo demás cuento...

La escritora Elvira Lindo (2), la "mamá" del entrañable y repelente Manolito "Gafotas", estuvo el pasado día 23 en la comida que los reyes de España ofrecieron en el Palacio Real de Madrid a Juan Marsé, premio Cervantes 2008, y a un centenar de invitados más. Ayer, Elvira Lindo dejó una crónica de esa comida en la revista Domingo, el suplemento semanal de El País.

¿Cómo será la vida si no puedes mantener una conversación maliciosa con un desconocido?, se pregunta la escritora. ¿Cómo vivir sin la pequeña maldad o sin esa confidencia temeraria a la que uno se atreve cuando se han bebido dos copas? ¿Cómo soportar que los demás no se comporten nunca contigo de manera natural? No le gustaría vivir así, confiesa, Y añade que aunque sabe que la van a llamar reaccionaria por ello, o lo que es peor, cursí, siente pena por los reyes; y que no quiere esa vida para ella.

Algunos dirán que si tan mal lo pasan, que se vayan. Bien, es una opción. Pero tengo la impresión de que con simplezas como esa dejamos en el aire la verdadera cuestión: Si tan inútiles, gorrones y parásitos resultan para el país, ¿por qué la Corona (3) es la institución política mejor y más valorada por los ciudadanos?... Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)





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Los reyes de España




Notas:
(1) http://www.fuenterrebollo.com/Sala-Reyes/panteones-escorial.html
(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Elvira_Lindo
(3) http://www.casareal.es/

Fotos:
(1) Los Reyes de España, en:
http://farm3.static.flickr.com/2210/1822140911_3923b5944b.jpg
(2) La escritora Elvira Lindo, en:
http://www.madeingreen.com/es/images/amigos/ElviraLindo.jpg
(3) Real Monasterio de El Escorial, Madrid, en:
http://www.madridpedia.com/files/fotografias/monasterio-de-san-lorenzo-de-el-escorial-patrimonio-de-la-humanidad.png




http://www.madeingreen.com/es/images/amigos/ElviraLindo.jpg
La escritora Elvira Lindo




"AIRES DE GRANDEZA", por Elvira Lindo
Domingo, 26/04(09

Aires de grandeza. Eso es lo que debo tener, pienso, mientras miro al Rey, que preside la mesa en la que como, y siento compasión por la vida que le ha tocado vivir. Supongo que para los detractores de la Corona, esta sensación mía es un insulto al pueblo, ya que se supone que los Reyes son seres que sólo viven para acumular privilegios; supongo que también para él, para el mismo Rey, sería humillante si supiera que esta mujer que le observa desde el otro lado de la mesa siente algo parecido a la lástima por él. Alargo el cuello, hago la grúa, y la miro a ella, a la Reina, la veo afirmar con la cabeza, sonriente y con más atención que su marido, que a veces tiene la mirada brumosa; entonces, otra compasión del mismo calibre que la anterior me invade. No tengo a nadie a quien confesárselo; creo que en esta mesa de 100 personas que celebramos el Cervantes concedido a Juan Marsé no habría casi nadie que pudiera compartir estas ideas que rumio. Unos pensarían que sentir pena de los Reyes es reaccionario, cursi o de una inaceptable humanidad. ¡Pero no puedo evitarlo! Sé que ahora mismo hay mendigos de solemnidad ahí abajo en la plaza de Oriente, en el interior de los enormes setos que adornan el parque. Sé que hay casi cuatro millones de parados, inmigrantes sin papeles, mileuristas sin esperanza. Sé que hubo un culebrón, los ricos también lloran. Sé que los intelectuales miran las lágrimas de los Reyes con ironía. Bien. Sin embargo, yo, viéndolos a ellos, experimento de una, a lo bestia, toda la fortuna de mi vida: la fortuna de no cargar sobre mis hombros con un destino familiar del que no poder zafarme; la alegría de no ser el centro allí donde vas; la ligereza de caminar por donde me da la gana; la libertad de poder expresar mis ideas sin que se cuestione mi derecho a hacerlo; el alivio de no tener que hacer el rendez-vous a mandatarios extranjeros, el coñazo de los viajes, el coñazo de los bailes regionales en todos los aeropuertos. ¡Ja! No es que la desgracia ajena me haga sentir bien, aunque también. Me veo aquí, sentadita en palacio: cuando quiero, hablo con mis compañeros de mesa; cuando no, me quedo mirando la impresionante mampostería del techo. Cuando este palacio fue de verdad habitado, los reyes habrían de notar el runrún de los habitantes de los pisos superiores, de todo ese batallón de operarios, modistillas, criados, lavanderas, que asistían a la monarquía y formaban una especie de pueblo interior, un Madrid dentro de Madrid, con pasillos concurridos como si fueran calles. Tendría que oírse. Tal vez sería un lejano rumor, como el ruido de las correrías de los ratones en las buhardillas de los pueblos. Ellos ya no viven en este palacio inabarcable, pero viven en otras casonas, igualmente pertrechadas por vigilantes, ajenos física y humanamente a la gente que anda por la calle con las manos en los bolsillos. Me causa extrañeza esa vida, sí. ¡Con lo que a mí me gusta andar con las manos en los bolsillos! Miro al Rey. Muchos adjetivos le adornan, algunos muy sabidos: socarrón, campechano, simpático. Hago la grúa y miro a la Reina: atenta a las palabras de otros, discreta (algunos dirán que ese adjetivo se malogró este año). Imagino la de días en los que tienen que asistir a actos como éste. Se supone que este acto debiera ser un poco más sexy por el hecho de estar protagonizado por gente del mundo del libro. Pero no, nosotros podemos ser tan aburridos como cualquiera, o incluso más, porque forma parte de nuestra esencia mostrar desprecio y distancia, aunque lleguemos a ponernos paranoicos si no se nos invita. Nadie mejor que Alan Bennett ha descrito esa pose cejialta en aquel libro del que ya escribí, Una lectora poco común. Por lo que a mí respecta, estoy disfrutando, disfruto de ver el palacio por dentro, de zascandilear, de escuchar algún chisme, de saberme espectadora, sin más. Sobre todo, disfruto de lo que es una excepción en mis sobremesas. No podría aguantar que esto se repitiera más de un día al año. Para el café, pasamos al salón contiguo. Ésta es la parte relajada, me dice alguien, en la que ellos pueden departir con autores, editores y directores generales. Ah. Desde mi rincón, les veo, efectivamente, moverse de un grupo a otro. Los príncipes sostienen una atención más enérgica, más juvenil, como si la batería estuviera al máximo, pero en ellos se nota el cansancio de siglos, de su sangre y la de sus antepasados. ¿Cómo será la vida si no puedes mantener una conversación maliciosa con un desconocido? ¿Cómo vivir sin la pequeña maldad o sin esa confidencia temeraria a la que uno se atreve cuando se han bebido dos copas? ¿Cómo soportar que los demás no se comporten nunca contigo de manera natural? ¿Acaso no perciben que según se acercan a un grupo se hace un silencio, se tensan las sonrisas, se fuerzan las amabilidades? Al día siguiente, antes del gustoso ronroneo en mi siesta Amarentiemposrevueltos, veo el telediario; ahí están de nuevo, con una delegación india. Indios o escritores, tanto da. Un aburrimiento. Me imagino en su lugar, ya por la noche, en la soledad de su cuarto o de sus cuartos. Seguro que yo me pondría a fantasear con la república. Pero yo, ya digo, tengo aires de grandeza.




http://www.madridpedia.com/files/fotografias/monasterio-de-san-lorenzo-de-el-escorial-patrimonio-de-la-humanidad.png
Real Monasterio de El Escorial, Madrid




(Entrada núm. 1138) .../...

domingo, 26 de abril de 2009

Rajoy y la crisis

Es cierto el proverbio que dice que una imagen vale más que mil palabras... Lo saben sobre todos los humoristas gráficos, seres capaces de plasmar la compleja realidad en una sola viñeta. En España los hay geniales. Uno de ellos, Forges, lo hace hoy en El País con una que refleja con sensacional visión y mala leche lo que muchos españoles pensamos sobre el señor Rajoy y su partido en el dramático asunto de la crisis que nos afecta: sencillamente, que no tienen vergüenza, ni por supuesto, recetas que ofrecer. Sean felices a pesar de todo. Y disfruten del domingo. Tamaragua, amigos. (HArendt)


















Forges (El País, 26/04/09)




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