sábado, 3 de marzo de 2012

Todos los hombres del Rey: La Zarzuela, por dentro





"Todos los hombres del Rey" es el título que el diario El País ha dado al interesantísimo reportaje publicado el pasado 25 de febrero sobre el día a día de la Casa Real en el entorno del Palacio de La Zarzuela y de las persona al servicio de la misma y de S.M. el Rey. No dejen de leerlo, les aseguro que merece la pena, ni de ver el magnífico reportaje fotográfico  sobre la "fontanería" de La Zarzuela que acompaña el artículo porque no son personas que prodiguen mucho su imagen.


"Todos los hombres del rey" es el también el título de la novela por la que el poeta y escritor norteamericano Robert Penn Warren (1905-1989) obtuvo el premio Pulitzer en 1946. La historia, que  se desarrolla en Luisiana, narra la vida de un político idealista, que alcanza el poder, pero cuya carrera se verá truncada por la corrupción en la que acaba cayendo. Como ahora... Con base en la novela de Penn, el director Robert Rossen realizó en 1949 su película "El político", que ganó el Óscar tanto para ella como para su protagonista, el actor Broderick Crawford. Y en 2006, el director Steven Zaillian realizó una nueva versión de la novela de Penn, con el mismo título de ésta, protagonizada por Sean Penn y Kate Winslet, que no llegó a estar a la altura de su predecesora, de la que pueden ver un avance en el vídeo  con el que acompaño esta entrada.

De todas formas, tengo la impresión de que los autores del reportaje de El País tenían más presente en el momento de realizarlo la película "Todos los hombres del presidente", dirigida por Alan J. Pakula en 1976, y protagonizada por Robert Redford y Dustin Hoffman, basada en el libro homónimo de Bob Woodward y Carl Bernstein (1974) que relata la historia de la investigación periodística que condujo al famoso escándalo de "Watergate" y que obligó a Richard Nixon a dimitir como presidente de los Estados Unidos. Una película que 2010 fue incluida entre los filmes que preserva el National Film Registry (Registro Nacional de Filmes) de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ser considerada «cultural, histórica, o estéticamente significativa» y de la que acompaño igualmente un vídeo de avance.

Espero que les resulte interesante. Y sean felices, por favor, a pesar del Gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt


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Entrada núm. 1455
http://harendt.blogspot.com
"Tanto como saber, me agrada dudar" (Dante)
"La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura" (Voltaire)
"La historia del mundo no es un suelo en el que florezca la felicidad. Los tiempos felices son en ella páginas en blanco" (Hegel)

"Todos los hombres del rey" (S. Zaillian, 2006)

"Todos los hombres del presidente" (J.A. Pakula, 1976)

viernes, 2 de marzo de 2012

Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz: Febrero de 1812




Mapa de España (1816)



El pasado 4 de febrero el diario El País publicaba un interesante artículo del catedrático de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, José Álvarez Junco, titulado "Cultura y libertad" sobre la Constitución de 1812: el primer esfuerzo democrático de la España contemporánea. Un esfuerzo, se dice en él, que sin embargo no cuajó hasta la Transición aunque entre 1808 y 1814 naciera una nueva cultura política a la que se llamó “liberal”, y que marcaría todo el siglo siguiente. La celebración del bicentenario, añade, es un momento propicio para revisar el relato canónico. Un texto que, como buen relato mítico, continúa, se ha cargado de héroes, mártires, hazañas, que encarnan valores que deberían seguir sirviendo a nuestra sociedad, pero que conviene poner al día.

Desde ente enlace de la página electrónica del Congreso de los Diputados de España se accede al Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz correspondiente al mes de febrero de 1812, durante el cual las Cortes precisan y reelaboran el título de las mismas dedicado a la figura del Rey, sus competencias y las normas de sucesión de la Corona, y acuerdan la composición y elección definitiva de los miembros del Consejo de Estado, máximo órgano consultivo del Reino.

La presidencia de las Cortes la ostentarán durante este periodo Antonio Payán de Tejada y Figueroa, abogado de la Real Audiencia de Galicia y diputado por la ciudad de La Coruña, entre el 24 de enero y el 23 de febrero de 1812, y Vicente Pascual y Esteban, canónigo de la colegiata de Mora de Rubielos (Aragón) y diputado por la ciudad de Teruel, entre el 24 de febrero y el 23 de marzo de 1812.

En América, el 27 de Febrero de 1812, el general Belgrano, al frente del cuerpo de ejército contra los realistas que se armaban desde Montevideo, inauguró una batería en las barrancas del Paraná, a la que llamó “Independencia”. Allí hizo formar a sus tropas frente a una bandera con los colores celeste y blanco de la escarapela que ya había sido oficializada días antes por el Primer Triunvirato, que se convertirá en la bandera de la actual república argentina.

Espero que les resulte interesante. Y sean felices,por favor, a pesar del Gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt




Sello de las Cortes (1820)



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miércoles, 29 de febrero de 2012

Manuel Fraga: ¿ángel o demonio? Una anécdota personal






Manuel Fraga





El malogrado historiador británico Tony Judt, sobre el que ya he escrito varias veces en el blog en estos meses, decía en uno de sus últimos libros ("Algo va mal". Taurus, Madrid, 2010) que hay que tener mucho cuidado con las palabras que utilizamos para calificar los hechos y los personajes políticos, si es que queremos darnos a entender y que nos entiendan correctamente. En ese sentido, y en referencia a la figura del recientemente fallecido Manuel Fraga Irirbarne, fundador del Partido Popular, expresidente del gobierno gallego, ministro con Franco y en el primer gobierno de la monarquía, profesor universitario, triunfante opositor de todo a lo que se presentó salvo la presidencia del Gobierno de España, creo que se han dicho muchas cosas de él, a favor y en contra, de evidente exageración, cuando no falsedad.

No voy a hacer un panegírico en su memoria, pues nunca fue santo de mi devoción, pero tampoco denostarlo con calificaciones como las de fascista que le han atribuido desde la extrema izquierda. En mi opinión fue un político conservador y autoritario a la vieja usanza, más del periodo de entreguerras, que de la segunda mitad del siglo XX, con un concepto bastante restringido del liberalismo y de la democracia, arisco y prepotente en lo personal, pero en un ningún caso un extremista de derechas y mucho menos un político fascista. Se ha dicho de él, como un elogio, que tenía el Estado en la cabeza; otros, con intención contraria, han dicho que lo que tenía era la obsesión del poder. En resumen, y parodiando el título de la deleznable novela de Dan Brown, no fue ángel, pero tampoco demonio.

De entre todo lo que he leído sobre él a raíz de su muerte, los dos artículos que más me han gustado y que pienso que mejor reflejan su personalidad y trayectoria política, son los escritos en el diario La Voz de Galicia por el que fuera su vicepresidente en el gobierno gallego, primero, y adversario político después, el profesor Xosé Luis Barreiro.   

En el primero de ellos: "El día en que Manuel Fraga perdió el poder", dice de él que fue un hombre más devoto del poder que de la política, al que le sobraba autoridad, y le faltaban sosiego, humanidad y estética. En el segundo, publicado unos días después en el mismo períódico: "Manuel Fraga: sinfonía de poder en cuatro tiempos", traza un pormenorizado análisis de la trayectoria política vital de Manuel Fraga durante el franquismo, la transición, el periodo ya plenamente constitucional, y finalmente, el de su vuelta a Galicia como presidente del gobierno autónomo, periodo este del que dice que fue para Fraga lo mismo que la isla de Elba para Napoleón: un imperio chiquitito en el que podía jugar a lo que quiso ser; un acelerador de nostalgias más potente que el acelerador de partículas del CERN; y un lugar para preparar el regreso hacia una España y una Europa que padecía los mismos desenfoques que la Francia y la Europa a la que quiso volver Napoleón. La única diferencia es que Fraga, al contrario de Napoleón, percibió muy pronto la irreversibilidad de su último destino, y por eso pudo evitar su Waterloo.

Conocí a Manuel Fraga, el todopoderoso ministro de Información y Turismo del régimen, en el verano de 1963, durante mis vacaciones escolares. Yo tenía 17 años recién cumplidos y bastantes pájaros en la cabeza, lo que me llevó a escribirle una carta pidiéndole una bandera de España. No recuerdo muy bien que alegaba en mi misiva para justificar la petición. En todo caso, sabía que mis padres no me la iban a comprar si se la pedía y que yo no tenía dinero para ello. 

El caso es que casi a vuelta de correo, recibí un escrito de la Secretaría del Ministro en el que se me comunicaba que había accedido a mi petición y que pasara por el ministerio en una fecha y hora determinada para hacerme entrega de la bandera. Y allí me fui, hasta el inmenso edificio del Ministerio de Información y Turismo en el Paseo de la Castellana, muy cerca de la Plaza de Castilla, y a pocos minutos a pie de la casa de mis padres. 

No espero que se imaginen la cara de pasmo que pusieron los funcionarios del Ministerio cuando vieron acudir al despacho del Ministro a un crio con una carta en que se le citaba para una entrevista con el Sr. Ministro; supongo que la misma que se me puso a mí cuando su secretario me hizo pasar al despacho del Ministro. Y allí estaba todo sonriente y jovial el Sr. Fraga Iribarne; recuerdo que me saludó con efusión, me preguntó por mis estudios y mis padres, y eso sí, me despachó con celeridad una vez que pidió me trajeran la bandera y me la entregara. A decir verdad, me llevé una decepción, porque la bandera, que yo esperaba bordada en seda y con el escudo nacional era en realidad una banderola de esas que se ponían, y ponen, aún hoy, en las calles cuando hay alguna festividad, de dos en dos, sobre las farolas. No tenía escudo alguno y el mástil era un rústico palo pintado de blanco.

En todo caso. aun con cierta innegable decepción, recogí mi bandera y enrollada en su mástil (palo) volví orgulloso hasta mi casa para colocarla en mi habitación. Allí estuvo hasta que me vine a vivir a Canarias, cuatro años más tarde, y en Canarias sigue, en un cajón donde guardo algunos otros recuerdos de épocas pasadas, quizá demasiados recuerdos, pero es que uno, en el fondo, es un sentimental.

El vídeo que he puesto acompañando la entrada de hoy es el del famoso baño del ministro Fraga y del embajador de los Estados Unidos de América en la playa de Palomares, en 1966, a raíz del desafortunado accidente en el que varias bombas nucleares cayeron al mar, sin explotar, en dicha playa andaluza.

Sean felices, por favor, a pesar del Gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt





Fraga y Carrillo: respeto mutuo




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Entrada núm. 1453
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El baño de Fraga en Palomares (1966)

martes, 28 de febrero de 2012

El libro como lenitivo





La casa de Marimar, tras el incendio



La tercera acepción de lenitivo en el Diccionario de la Real Academia Española es la de medio para mitigar los sufrimientos del ánimo. Soy de los que piensan que los libros en general, y la literatura en particular, cumplen sobradamente esa noble función de paliar en alguna forma los dolores del alma humana. Quizá sea por ellos que libros y literatura sean uno de los asuntos más recurrentes en Desde el trópico de Cáncer-

Una amiga catalana, de Tarragona por más señas, licenciada en Historia como yo, sufrió hace unos pocos meses el incendio fortuito de su vivienda familiar en dicha ciudad. Por suerte no tuvo que lamentar ninguna desgracia personal, salvo la muerte de su gato, por asfixia, pero la casa quedó muy dañada y en el incendio se perdió para siempre su más que notable y querida biblioteca personal.  

A un grupo de sus amigos se nos ha ocurrido resarcirla de esa perdida, más en lo  sentimental que en lo material, regalándole algunos de nuestros libros, y nos hemos confabulado para movilizar a nuestros amigos y conocidos, a través de las redes sociales, animándoles a enviarle al menos uno de los títulos de sus respectivas bibliotecas personales. Por deformación académica le encantan las novelas históricas, dicho sea de paso, y como pista...

Es la primera vez en los seis años de existencia del blog que formulo a su través una petición tan personal. Me mueven a ello sentimientos de amistad compartida y la confianza en la amable disposición de mis lectores. En cualquier caso, gracias anticipadas a todos, sea cual sea su respuesta. 

Si desean remitirle alguno de sus libros, les ruego lo hagan a la siguiente dirección:

Marimar Pérez
Pza. Imperial Tarraco, 2, Esc. B, 4.º, 2.ª
43001 - TARRAGONA

Y Sean felices, por favor; a pesar del Gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt




Mis amigas Marimar y Françesca, en Roma



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Entrada núm. 1452
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lunes, 27 de febrero de 2012

Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz. Enero de 1812





Oratorio de San Felipe Neri, Cádiz





Un excelente artículo del historiador Antonio Elorza en el diario El País del pasado día 13 sobre la revolución popular acaecida en España en 1808, a causa de la invasión napoleónica de la Península, y sus consecuencias más inmediatas, el nacimiento como sujeto histórico de la "nación española" y la promulgación de la primera Constitución Española en 1812, me facilita la entrada mensual al enlace de la página electrónica del Congreso de los Diputados español desde la que se accede al Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz correspondiente al mes de enero de 1812.

Ejercieron la presidencia rotatoria de las Cortes en ese periodo los diputados Manuel de Villafañe y Andreu, Oidor de la Audiencia de Valencia, entre el 24 de diciembre de 1811 y el 23 de enero de 1812, y Antonio Payán de Tejada y Figueroa, Abogado de la Real Audiencia de Galicia, entre el 24 de enero y el 23 de febrero de 1812.

La discusión simultánea del texto del proyecto constitucional avanza rápidamente, tanto por parte de la Comisión encargada de su redacción, en sesiones secretas, como por parte del Pleno de las Cortes, en sesión pública. Las deliberaciones de la Comisión y del Pleno se recogen en el Diario de Sesiones.

La guerra contra los ejércitos franceses prosigue en la Península, y en los últimos días del mes de enero el Diario de Sesiones deja constancia de la satisfacción de las Cortes por la toma de la importante plaza extremeña de Ciudad.Rodrigo por las tropas anglo-españolas al mando del Duque de Wellington.

En ese mismo mes de enero de 1812 las tropas españolas del general Calleja derrotan y expulsan a las rebeldes de la Suprema Junta Nacional Americana de la ciudad de Zitácuaro, en Michoacán (México), y José de San Martín embarca desde Inglaterra en la fragata "George Canning", rumbo a Buenos Aires, para sumarse a la revolución.  

Espero que les resulte interesante. Sean felices, por favor, a pesar del Gobierno. Tamaragua, amigos. HArendt






 Medallón conteniendo la Constitución de 1812




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