sábado, 13 de septiembre de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY SÁBADO, 13 DE SEPTIEMBRE DE 2025

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz sábado, 13 de septiembre de 2025. El leitmotiv de la ‘República’ es la búsqueda de la definición de justicia, y para alcanzarla, Platón estima necesario exponer cómo sería la sociedad perfecta, dice en la primera de las entradas del blog de hoy el filósofo Alejandro Villamor, aunque para mí, humilde lector de La República, quizá el libro que más veces he leído, inspirado por el que fuera mi maestro en la UNED, don Emilio Lledó, este texto es, ante todo, un tratado sobre la educación de los gobernantes. La segunda, un archivo del blog de septiembre de 2013, es del reputado historiador y analista político británico Timothy Garton-Ash, al que le gustan, como a mí, las metáforas; por ejemplo, la que le sirve de título a su artículo de hoy en el que analiza con escepticismo (ya saben, un optimista chamuscado por la realidad) la actual situación de caos político y económico que sufren las tres grandes potencias mundiales: China, Estados Unidos y Unión Europea, que cito por orden alfabético para no provocar. El poema del día, en la tercera, se titula De todos los extranjeros fue el primero en llegar, de la poetisa española Miriam Reyes, recién ganadora del Premio Nacional de Poesía 2025, que comienza con estos versos: Tres mil kilómetros de océano hasta tu cama/guiado por el hilo de tu voz que repetía:/esta vez llegaste a tiempo. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "ἡμεῖς ἀπιοῦμεν" (nos vamos); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt














DE LAS CLAVES DE LA REPÚBLICA DE PLATÓN

 







El leitmotiv de la ‘República’ es la búsqueda de la definición de justicia. Para alcanzarla, Platón estima necesario exponer cómo sería la sociedad perfecta, dice en la revista Ethic [Ocho claves para entender la ‘República’ de Platón, 09/09/2025] el filósofo Alejandro Villamor.

En la Atenas del siglo IV antes de nuestra era, un hombre presuntamente barbudo y de amplias espaldas marcó un hito en la historia del pensamiento global. Más de dos mil años después, el gran matemático Alfred Whitehead dirá que «toda la filosofía occidental no es más que un conjunto de notas a pie de página» de su obra. Discípulo del insigne Sócrates (470-399 a. C.), este hombre recibió de sus padres el nombre de Aristocles, pero es el mote debido a su ancha espalda el que nos resulta más familiar: Platón.

La obra de Platón es prolija y variopinta. Va desde los escritos de juventud (como la Apología de Sócrates) hasta algunos tardíos (como el Timeo) en los que algunas de sus propias tesis parecen ser puestas en entredicho. Con el permiso del Banquete o del Fedón, en lo que sigue serán expuestas ocho claves para comprender la que es para muchos su magnum opus, la República.

La segunda navegación. Aunque su interés fue eminentemente político, el pilar maestro del pensamiento platónico estriba en la llamada «segunda navegación». Los hechos que podemos percibir por los sentidos (oler, saborear, ver…) mudan, nacen y mueren, en fin, no son estables. Sin embargo, las cosas son lo que son. Una manzana es objetivamente una manzana. Empero, simultáneamente, las distintas manzanas que percibimos aparecen de la nada, cambian (de forma, de color…) y, finalmente, desaparecen. ¿Cómo es esto posible? Platón deduce que, al margen de la dimensión de lo experimentable –sometida al tiempo–, tiene que existir una realidad eterna compuesta de las esencias de las cosas. De aquello que hace ser a cada cosa lo que es, lo que le aporta a la manzana su condición de manzana, su manzaneidad.

Dualismo antropológico. El anterior dualismo (mundo empírico/mundo ideal) es complementado con un nuevo dualismo, esta vez al respecto del ser humano. Como seres que forman parte del mundo, los humanos están compuestos de una doble realidad. De una parte, son objetos sometidos al paso del tiempo que se pueden percibir, son cuerpo material. De la otra, son entes abstractos, eternos, capaces de comprender aquello que les rodea, es decir, son alma.

División tripartita del alma. Como recogerán de Platón algunas filosofías ulteriores –como la cristiana–, todo ser humano es cuerpo y alma. A su vez, cada alma cuenta con tres partes: una racional (tendente al mundo ideal), una irascible (disciplinaria) y una concupiscible (tendente al mundo material). Como es previsible, la primera es la más elevada para el filósofo griego, pues es la que está enfocada en el mundo verdadero, el invariable. La prevalencia de una parte u otra varía en función de la persona, por lo que hay individuos más racionales y otros más pasionales.

El camino del conocimiento. Esta alma que todos poseemos pertenece a la dimensión eterna del mundo, no es una parte material del cuerpo. Y es precisamente por ello por lo que, en una suerte de proceso de abstracción, puede alcanzar el conocimiento de las esencias que componen el mundo abstracto. En la cúspide de este mundo, asegura Platón que se encuentran esencias como la de Justicia, la Belleza o, en suma, el Bien.

Organización clasista. El leitmotiv de la República es la búsqueda de la definición de justicia. Para alcanzarla, Platón estima necesario exponer cómo sería la sociedad perfecta. A la vista de que los humanos no nos podemos autoabastecer, su primera característica consiste en la separación en clases sociales. Polémicamente, Platón sostiene que cada quien nace para lo que nace, de acuerdo con la tipología del alma: las hay más tendentes al conocimiento de las esencias eternas, y otras más adheridas a los datos sensitivos.

Justicia. Algunos se dedicarán a proveer al resto de los bienes más básicos (víveres o enseres para el trabajo). ¿Quiénes serán estos? Pues aquellos, de menor educación, que vivan pegados al mundo sensible. Otros con mayor background educativo, los guardianes, velarán por la seguridad de la polis. Finalmente, el gobierno será propio de los reyes-filósofos, que son aquellos que saben lo que es el bien y la justicia. Precisamente, en este punto el ateniense aclara que lo justo es que los individuos hagan virtuosamente lo que les corresponde.

Crítica a la democracia. Por supuesto, esta organización social –un elitismo intelectual– fricciona con el modelo democrático que nació en la misma Grecia. Fehaciente antidemócrata, Platón consideró un error equiparar la voz de todas las personas. Para él, esto es igualar al ignorante (el alma concupiscible) con el sabio (alma más racional).

Aroma a autoritarismo. En el otro extremo, Platón también criticó el autoritarismo, modelo en que el timón del gobierno corresponde al ignorante. No obstante, como han apreciado algunos autores como Karl Popper, varias características de la sociedad ideal platónica (como la censura o la imposibilidad de cambiar de clase social) hacen difícil no apreciar cierto aroma autoritario en su propuesta política. Alejandro Villamor es graduado en Filosofía con premio extraordinario y fue becario colaboración por la Universidad de Santiago de Compostela. Actualmente, trabaja como profesor de Filosofía en la educación secundaria.



















ARCHIVO DEL BLOG. LA TORTUGA, EL ÁGUILA Y EL DRAGÓN. PUBLICADO EL 28/09/2013

 






Al reputado historiador y analista político británico Timothy Garton-Ash le gustan, como a mí, las metáforas. Por ejemplo, la que le sirve de título a su artículo de hoy en El País: "La tortuga, el águila y el dragón", [El País, 27/09/2013] en el que analiza con escepticismo (ya saben, un optimista chamuscado por la realidad) la actual situación de caos político y económico que sufren las tres grandes potencias mundiales: China, Estados Unidos y Unión Europea, que cito por orden alfabético para no provocar. Por supuesto, es fácil imaginar a quién se refiere cuando habla de la tortuga, el águila y el dragón. Por cierto, a doña Angela Merkel la define como la "Mutti" (mamá; en alemán los sustantivos se escriben con mayúscula inicial) de la UE, y como una mamá dirige los destinos de una Unión cada vez más "hecha" a su medida.

Para Garton Ash, un euroescéptico inteligente y nada antieuropeista, la tortuga va a seguir siendo tortuga durante mucho tiempo, pero como en la fábula de Esopo, dice, no está nada claro quien ganará al final la carrera, pues tanto el águila como el dragón no están mucho mejor que nuestra tortuga. ¡Triste consuelo!, la verdad. Eso de "mal de muchos, consuelo de tontos", es filosofía popular, pero mala filosofía. Espero que les resulte interesante su análisis. Les dejo con él:

Aunque no debemos esperar gran cosa de este Gobierno alemán ni del próximo Parlamento Europeo, los competidores, tanto los estadounidenses como los chinos, también tienen problemas políticos importantes

El pueblo alemán ha hablado, y la Unión Europea va a seguir siendo una tortuga. El próximo mes de mayo, tras las elecciones al Parlamento Europeo, descubriremos lo lenta e infeliz que es. Y durante los próximos 10 años se planteará una pregunta más profunda, digna de Esopo: ¿será capaz la tortuga europea de correr más que el águila americana y el dragón chino? ¿O de estar por lo menos a su altura?

Pese a la rotunda victoria de Mutti (mamá) Angela Merkel, todavía no se ha formado el nuevo Gobierno. En la República Federal, las negociaciones para formar una coalición suelen desarrollarse con la velocidad y la elegancia propias de unas tortugas apareándose. Suponiendo que el resultado sea una “gran coalición” con los socialdemócratas, la política alemana respecto a la eurozona debería experimentar alguna pequeña y deseable modificación.

El lunes, Merkel insinuó que no va a cambiar su estrategia frente a una Europa del sur traumatizada por la deuda, las políticas de austeridad y la depresión (tanto en el sentido económico como en el psicológico de la palabra). Se refirió a la increíble manera en que Alemania consiguió reducir sus costes laborales y restablecer su competitividad y declaró: “Lo que hemos hecho nosotros lo puede hacer cualquiera”.

Los socialdemócratas entienden un poco mejor, o tal vez explican con más franqueza, que los aspectos económicos de la recuperación de la eurozona no son tan sencillos. Algunas deudas son insostenibles. Para que mejore la oferta tiene que mejorar la demanda. Ahora bien, dado que los socialdemócratas van a ser socios minoritarios en la coalición (si eso es lo que acaba formándose), dado que los resultados por los que les juzgarán los votantes son sobre todo nacionales, y dado que los electores alemanes, en su mayoría, no quieren pagar ni un céntimo más por los supuestos incompetentes del sur de Europa, las modificaciones respecto a la eurozona serán modestas.

El problema de Merkel es que no tiene ningún socio estratégico en las otras potencias de la UE

En el mejor de los casos, el débil vientre de la tortuga —el sur de Europa, abrumado por la deuda y la depresión— seguirá sangrando. En el peor, esa hemorragia política y económica será imparable. Como destacaba Costas Douzinas el martes en The Guardian, la economía griega se ha contraído un 25%, tiene un paro juvenil del 70% y una ratio entre deuda y PIB que no está disminuyendo sino aumentando, y que alcanza ya el 175%. Parece inevitable que se extienda la miseria social y que crezca el extremismo político. En otros países, como España e Irlanda, da la impresión de que las dolorosas reformas están empezando, lentamente y de forma insegura, a dar fruto.

En las elecciones alemanas, el centro político ha resistido. En las elecciones al Parlamento Europeo que se celebrarán el próximo mayo en 28 países, tiene menos probabilidades de lograrlo. Es muy posible que sus escaños en Bruselas los ocupen representantes de todos esos partidos que encarnan la protesta, desde el fascista Nuevo Amanecer en Grecia hasta el Partido de la Independencia en Reino Unido, desde La Izquierda alemana, en parte poscomunista (y que ha obtenido escaños en el Bundestag, a diferencia de los demócratas liberales), hasta el Partido de la Libertad de Geert Wilders en Holanda. De ser así, el PE se convertirá en una casa de cristal llena de gente arrojando piedras. Pero esa fragmentación obligará a las alianzas paneuropeas tradicionales de partidos conservadores, liberales y socialistas a estrechar su colaboración y derivará en una especie de gran coalición implícita en Bruselas, además de la (probable) gran coalición explícita en Berlín.

Por otro lado, Merkel se sentirá todavía más inclinada a dirigir el espectáculo europeo mediante acuerdos pragmáticos entre Gobiernos, ya sea en la eurozona de 18 Estados (ahora que Letonia ha adoptado el euro) o en la UE de 28 (con la entrada de Croacia). Pero el problema de Merkel es que no tiene ningún socio estratégico en ninguna de las otras dos grandes potencias de la Unión.

Al presidente francés, François Hollande, le encantaría serlo, pero su país está debilitado por sus propios problemas económicos y la lentitud de las reformas. En teoría, el británico David Cameron, con un Gobierno de coalición estable y una economía de libre mercado y noreuropea que está recuperándose poco a poco, podría ser ese socio. En la práctica, el euroescepticismo de su Partido Conservador y sus errores tácticos le han arrojado a una insensata vía de “renegociación” sobre las condiciones de la pertenencia de Reino Unido a la UE. Es decir, Gran Bretaña podría, pero no quiere; Francia querría, pero no puede. Merkel es la única Mutti europea. Cuenta con sólidos aliados en ciertos países de tamaño medio como Polonia, pero eso no basta.

Esta es, pues, la UE que vamos a tener a medio plazo: una tortuga gigante y cansada, de cabeza aturdida y vientre herido, con la canciller Merkel montada sobre su caparazón, mientras intenta conducirla por un terreno lleno de piedras. No obstante, antes de que los europeos caigamos en una melancolía irremediable, debemos recordar la fábula de Esopo y echar un vistazo a la competencia: el águila estadounidense y el dragón chino. Al fin y al cabo, la carrera no solo la gana la tortuga, sino que la pierde la liebre.

Washington está inmerso en un duelo de provocaciones y en Pekín urgen las reformas

Estoy viendo el espectáculo a cámara lenta que se desarrolla en Europa y Alemania desde Estados Unidos. Pero la pantalla del televisor muestra también, en Estados Unidos, un estilo de política partidista diametralmente opuesto a la democracia alemana, centrista, de consensos y formación de coaliciones. Mientras en Berlín los democristianos y los socialdemócratas negocian sus pequeñas diferencias, Washington está inmerso en un duelo de gritos y provocaciones, un pulso a ver quién pestañea antes, con unos republicanos que amenazan con no elevar el techo de la deuda si no se echa abajo esa horrible ley tan europea que es Obamacare. Se habla incluso de la posibilidad de que la Administración tenga que cerrar de aquí a unos días. Imagínense que sucediera algo así en el antiguo alumno de Estados Unidos, la hoy ejemplar República Federal de Alemania. Aunque el sector privado norteamericano está recobrando parte de su legendario dinamismo, el país sufre aún los tremendos problemas de tener unos recursos económicos exprimidos por las obligaciones propias del imperio y el gasto social, unidos al abandono de las infraestructuras.

¿Y la China emergente? La falta de indicios de reformas políticas por parte del Gobierno del presidente Xi Jinping aumenta todavía más las probabilidades de que haya una gran crisis en los próximos años. En The Financial Times, Jamil Anderlini cita las palabras de un profesor de la Escuela del Partido, controlada por el Comité Central del Partido Comunista: “Acabamos de celebrar un seminario con un amplio grupo de miembros muy influyentes del partido y nos han preguntado cuánto tiempo creemos que el partido va a seguir en el poder y qué hemos previsto para cuando caiga. La verdad es que esta es una pregunta que se está haciendo todo el mundo en China, pero me temo que es muy difícil de responder”.

En resumen, las tres grandes economías del mundo tienen problemas políticos importantes de tipo muy distinto. La tortuga merkeliana de Europa no va a acelerar hasta dentro de mucho, pero tampoco parece que vaya a sufrir un batacazo. ¿Podemos decir lo mismo del águila y el dragón? Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, donde dirige www.freespeechdebate.com, e investigador titular de la Hoover Institution, Universidad de Stanford. Su último libro es Los hechos son subversivos: Ideas y personajes para una década sin nombre. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. Sean felices, por favor, y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt

















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, DE TODOS LOS EXTRANJEROS FUE EL PRIMERO EN LLEGAR, DE MIRIAM REYES

 







DE TODOS LOS EXTRANJEROS FUE EL PRIMERO EN LLEGAR




Tres mil kilómetros de océano hasta tu cama

guiado por el hilo de tu voz que repetía:

esta vez llegaste a tiempo.


No había nada en su vida más urgente que la tuya.


Frente al cristal dice que quiere guardar el periódico de hoy

como ya hizo con su padre.

El día que tú moriste murieron todas las flores

la bolsa subió se consiguieron importantes avances en seguridad marítima]

un coche entra a toda velocidad en una finca

y mata a cuatro personas que tomaban café en la terraza.


Si la vida es el cuerpo

(esa cápsula tan frágil)

tuviste fortuna

tu vida se extendió hasta los hijos de tus nietos.

No lo siento por ti lo siento

por nosotros:

alguien que nos amaba ha muerto.




MIRIAM REYES (1974)

poetisa española









DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY SÁBADO,13 DE SEPTIEMBRE

 




























viernes, 12 de septiembre de 2025

DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY VIERNES, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2025

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz viernes, 12 de septiembre de 2025. Ulises no quisiera obstáculos para llegar cuanto antes. Toda lectura es un viaje, comienza diciendo en la primera de las entradas del blog de hoy el escritor Sergio Ramírez, y siempre estaremos encantados de escuchar lo que le ocurre a alguien que emprende el camino y empieza a encontrarse con obstáculos y aventuras imprevistas que rompen con la normalidad, o la monotonía, de ese viaje. En la segunda, un archivo del blog de mayo de 2015, se decía que la lengua española se permite licencias que el francés, por ejemplo, consideraría un sacrilegio. ¿Significa lo mismo hablar del futuro de Europa que de la Europa del futuro? Evidentemente, no; la posición del adjetivo antes o después del sustantivo implica valoraciones distintas. Decidan ustedes que valoraciones aplican a los dos artículos que reproduzco más adelante... Los dos llevan idéntico titulo: "La Unión Europea: Crisis y futuro" y estaban escritos por el expresidente del gobierno, Felipe González, entre 2008 y 2010. El poema del día, en la tercera, se titula Elegía, según Catulo, está escrito por el poeta rumano Mircea Cartarescu, y comienza con estos versos: vendrá la muerte. los tallos ennegrecerán./las fotografías conservarán una respiración negra./las aguas se extenderán sobre los cuerpos de los insectos. Y la cuarta y última, como siempre, son las viñetas de humor, pero ahora, como decía Sócrates, "ἡμεῖς ἀπιοῦμεν" (nos vamos); volveremos a vernos mañana si las Euménides y la diosa Fortuna lo permiten. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. HArendt


















DE LA LECTURA COMO UN VIAJE

 







Ulises no quisiera obstáculos para llegar cuanto antes. Don Quijote, al contrario, ve en los obstáculos la razón de su periplo, escribe en El País [La lectura como un viaje, 07/09/2025] el escritor nicaragüense Sergio Ramírez. Toda lectura es un viaje, comienza diciendo, y siempre estaremos encantados de escuchar lo que le ocurre a alguien que emprende el camino y empieza a encontrarse con obstáculos y aventuras imprevistas que rompen con la normalidad, o la monotonía, de ese viaje.

Después de los 10 años que dura la guerra de Troya, Ulises se embarca de regreso a su patria. Quiere llegar lo más pronto posible a Ítaca, sin interrupciones, pero son las interrupciones las que hacen que aquel viaje lleno de aventuras dure otros 10 años. Sin esos obstáculos siempre inesperados, que se presentan a cada paso, no habría historia que contar, y no existiría la Odisea, cantada por Homero, un ciego andariego, y viajero también, que va por las islas de la Hélade contando las aventuras del viaje de Ulises. Fue él quien puso las reglas de la narración, útiles hasta para los folletines y los guiones de telenovela que viven de los obstáculos y las interrupciones de la felicidad.

En todo caso, para que haya historia, y para que comiencen a presentarse los obstáculos, el viaje tiene que empezar. Cuenta Plutarco que Pompeyo Magno enfrentaba la situación de que los marineros de su armada no querían hacerse a la mar por la manera tempestuosa en que aquella se encrespaba, y entonces los arengó para animarlos, y una de las frases de esa arenga ha quedado para siempre: “Navegar es necesario, vivir no es necesario”.

Ismael, el marinero que como único sobreviviente del naufragio del Pequod nos cuenta la historia del viaje fatal en Moby Dick, la novela magistral de Herman Melville, explica desde la primera página el porqué de sus ansias de navegar. Lo mueve la tristeza de hallarse demasiado tiempo en tierra firme: “Cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes… entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda”. Ya se ve que se puede empezar el viaje empujado por las ansias de aventura, o por la melancolía. O por la sed de venganza.

Cuando el capitán Ahab zarpa del puerto de Nantucket al mando del Pequod, no va en busca de su hogar añorado, como Ulises, sino de la venganza. Quiere llegar cuanto antes a encontrarse con Moby Dick, la ballena blanca, que destrozó años atrás otro barco suyo y le arrancó una pierna. Y la buscará a través de los mares hasta encontrarla de nuevo, lo que significa encontrarse con su perdición.

Tras el naufragio del Pequod, atacado ferozmente por la ballena blanca hasta echarlo a pique, Ismael, el que se detenía a contemplar los ataúdes al sentirse melancólico, se salvará agarrado a un ataúd que aparece flotando a su lado en el mar, fabricado por el carpintero de a bordo. Será el único sobreviviente. Si Ismael no salva la vida, no tendríamos quien nos contara la historia.

Los personajes más memorables de Honoré de Balzac en La Comedia humana son los que hacen el viaje desde la provincia a París. Son los arribistas típicos que buscan la fortuna a toda costa, como Eugène de Rastignac de Papa Goriot, o el perfumista de origen campesino de Grandeza y decadencia de César Birotteau, dueño de la mejor perfumería de la Place Vendôme, caído en la tragedia de la bancarrota.

Joseph Conrad, emigrado a Inglaterra desde Polonia, fue él mismo un viajero buena parte de su vida, como marino mercante, y no pocos de sus libros versan sobre la aventura del viaje. En El corazón de las tinieblas, Charles Marlow se interna en los meandros del río Congo, en tiempos de la brutal colonización belga en África, para cumplir el encargo de encontrar a Kurtz, el misterioso y diabólico personaje, jefe de una estación comercial en lo profundo del territorio, que ha enloquecido. Pero es a la vez un viaje a las insondables profundidades del alma humana donde campean la violencia, la explotación, y la ambición de poder y riqueza.

De los viajes en la literatura me he acordado al leer El verano de Cervantes, el espléndido libro de Antonio Muñoz Molina, donde nos cuenta el viaje de cada verano, en su adolescencia y por el resto de su vida, leyendo el Quijote, o los dos Quijotes, como bien lo aclara, el libro que cuenta el mejor y el más ameno de los viajes. Ulises no quisiera tener obstáculos porque quiere llegar cuanto antes. Don Quijote, al contrario, quiere los obstáculos, que son la razón de su viaje.

Un viaje reincidente, emprendido de nuevo cada vez a pesar de las penurias, los descalabros y las derrotas. Las aventuras, convertidas en obstáculos, van eslabonando el camino, hijas de la invención e hijas de la locura.

Muñoz Molina emprende de nuevo el viaje cada vez que empieza una nueva lectura del Quijote, y evoca esas lecturas mediante una prosa memorable y llena de halagos para el lector. Un viaje que hace montado en la tercera cabalgadura por los caminos de La Mancha. Sergio Ramírez es escritor y premio Cervantes. Su último libro es El caballo dorado (Alfaguara).





 













ARCHIVO DEL BLOG. CRISIS Y FUTURO DE LA UNIÓN EUROPEA. PUBLICADO EL 19/05/2015

 







La lengua española se permite licencias que el francés, por ejemplo, consideraría un sacrilegio. ¿Significa lo mismo hablar del futuro de Europa que de la Europa del futuro? Evidentemente, no; la posición del adjetivo antes o después del sustantivo implica valoraciones distintas. Decidan ustedes que valoraciones aplican a los dos artículos que reproduzco más adelante... Los dos llevan idéntico titulo: "La Unión Europea: Crisis y futuro", y están escritos por la misma persona. Uno, el 17 de junio de 2008; el otro, el 12 de septiembre de 2010.  El primero de ellos hablaba de competitividad, desarrollo energético, inmigración y seguridad:las cuatro áreas estratégicas en las que, a juicio del expresidente del gobierno español Felipe González, designado por el Consejo Europeo en 2007 presidente del Grupo de Reflexión sobre el futuro de Europa, se debería centrar la Unión Europea. Les dejo con él: La Unión Europea: crisis y futuro, Felipe González Márquez, 17/06/2088. Estamos ante un cambio profundo en la economía mundial. Los países tradicionalmente considerados como centrales o desarrollados están perdiendo posiciones, en tanto que un número relativamente importante de los llamados emergentes o en desarrollo las van ganando, junto con países que acumulan un gran excedente de ahorro por su riqueza en materias primas, sobre todo energéticas.

Áreas como China, la India o el sureste asiático avanzan económica y tecnológicamente y acumulan ahorro. Los países petroleros tienen un enorme excedente de ahorro disponible y fondos soberanos de gran magnitud que les dan un poder desconocido hasta ahora.

Estados Unidos o la UE viven hipotecados a futuro tanto en el sector público como en el privado. En la UE, salvo excepciones, se pierde a la vez competitividad y se plantean problemas de sostenibilidad del Estado de bienestar.

La crisis financiera actual está aflorando esta nueva relación de fuerzas en la economía global con implicaciones que aún no podemos calcular. Pero más allá de los efectos de la crisis financiera y de sus repercusiones en la economía real, hay que analizar los problemas de fondo que se le presentan a la UE para definir estrategias de medio y largo plazo. La crisis podemos tomarla como detonante para reaccionar.

La UE está en crisis por inadaptación a los nuevos requerimientos de la economía globalizada y de la revolución tecnológica. El mundo ha cambiado vertiginosamente en las dos últimas décadas. La Unión se ha ampliado, ha introducido el euro, acaba de aprobar una reforma institucional (rechazada en referéndum en Irlanda), pero no ha afrontado con decisión las nuevas realidades.

Algunos países están adaptándose con mayor flexibilidad y agilidad. Aunque son exponentes pequeños en el conjunto, merece la pena analizar sus reformas. El conjunto de la Unión soporta rigideces que vienen de lejos.

He elegido cuatro prioridades para el análisis, con una envolvente que las afecta directamente. Las formularé en forma de preguntas que nos exigen una respuesta de fondo:

1. ¿Por qué la UE no avanza en el camino de la competitividad para llegar a ser una potencia relevante económica y tecnológica, capaz de financiar un modelo de cohesión social como el existente, a pesar del propósito de la Agenda de Lisboa de 2000?

La Agenda de Lisboa, aprobada en el año 2000, se basaba en un diagnóstico sobre la situación competitiva de la Unión en el contexto de la economía global, del que se derivaba una terapia para conseguir el ambicioso objetivo de convertirla en la primera potencia económica y tecnológica del mundo en el año 2010. Al mismo tiempo, se insistía en preservar el modelo de cohesión social europeo como una seña de identidad irrenunciable.

La exitosa experiencia de las décadas posteriores a la devastación de la Segunda Guerra Mundial se basaba en una política pactada entre los interlocutores sociales que permitió reconstruir la Europa Occidental, convertirla en una gran potencia industrial y de servicios, con fuerte creación de empleo y un sistema de redistribución del excedente que mejoró la educación, la cobertura de riesgos de enfermedad o desempleo y las prestaciones de jubilación. El círculo fue, sin duda, virtuoso y la construcción europea entre los años cincuenta y ochenta, un éxito indiscutible a nivel de los ciudadanos y en el escenario internacional.

He unido estos dos aspectos de las prioridades que definen los desafíos futuros de la UE porque con frecuencia se habla de cohesión social como un valor al margen de nuestra posición en la nueva era de la economía global o del conocimiento.

El Estado de bienestar tiene algunos problemas endógenos, cuyas reformas han de emprenderse incluso si no hubiera cambiado la realidad económica y tecnológica mundial. La pirámide poblacional de Europa que cambia la base de los activos que deben soportar al conjunto del sistema. Los llamados riesgos morales y otros han de ser analizados y corregidos.

Pero, además, la adaptación a la economía globalizada exigirá reformas estructurales en nuestros sistemas educativos y de formación profesional, incluida la investigación, el desarrollo y la innovación; mayor movilidad ascendente y descendente en las iniciativas emprendedoras; sistemas de evaluación de la productividad y la competitividad renovados, y, todo ello, si fuera posible, en un nuevo pacto social de gran alcance.

2. ¿Cómo resolverá la UE su desafío energético, con excesiva dependencia de las energías fósiles, poca diversificación de sus fuentes de aprovisionamiento en las no renovables y escaso desarrollo en las renovables, además de obsolescencia en sus estructuras de producción y distribución, al tiempo que cumple sus compromisos respecto del cambio climático con los famosos tres 20% que se ha impuesto como obligación para el 2020?

La UE se ha comprometido normativamente a alcanzar objetivos ambiciosos en materia energética y en la lucha contra el cambio climático. Esto exige un esfuerzo estratégico de diversificación energética y de cambios tecnológicos para alcanzarlos.

En la UE, la energía como variable estratégica para el desarrollo tiene constricciones muy importantes. Dependemos excesivamente de las energías que no producimos; carecemos de suficiente diversificación en las fuentes de aprovisionamiento; no disponemos de energías alternativas, renovables y limpias en cuantía significativa; padecemos obsolescencia en los sistemas de captación y distribución, y no hemos sido capaces de definir una estrategia de conjunto que nos dé sinergias significativas. Además, no hay posiciones comunes respecto a la energía nuclear y ni siquiera se ha abierto un debate para evaluarla en el momento actual de su desarrollo tecnológico y de seguridad.

Por otra parte, el compromiso de la UE en la lucha contra el cambio climático exige un análisis atento de éstos y otros factores para ser eficientes y creíbles. Para conseguir los objetivos de los 20/20/20 propuestos hacen falta esfuerzos coordinados y cambios profundos en el sistema. Sin embargo, si se alcanzan, el modelo europeo sería anticipatorio, se convertiría en una ventaja competitiva y podría servir para otras zonas del mundo.

3. ¿Cómo afronta la UE los flujos migratorios que constituyen al mismo tiempo una necesidad y un problema en un espacio de libre circulación de personas, más allá de las políticas nacionales diversas?

La inmigración, teniendo en cuenta la demografía de la UE, constituye una necesidad ineludible, pero se vive como un problema que se agudiza cada día.

Más allá de la coincidencia en los esfuerzos por regular y por tanto legalizar estos flujos, las políticas europeas aparecen muy dispersas y, con frecuencia, contradictorias. En un espacio de libertad de circulación de personas, es imposible actuar sin políticas comunes y coordinadas para que estos flujos sean controlables y previsibles.

Necesitamos una estrategia migratoria para la UE que vaya desde la cooperación política y económica con los países de origen hasta una política común de fronteras, pasando por el combate coordinado al tráfico de personas. En el interior, aun con diferencias en las políticas de integración, se necesita una coordinación de bases de datos y medidas comunes contra la ilegalidad.

4. ¿Qué estrategia de seguridad requiere la UE ante las amenazas que soporta en forma de criminalidad organizada y terrorismo internacional, teniendo en cuenta que sus sistemas defensivos contemplan escenarios de defensa territorial clásicos para amenazas casi inexistentes?

Desde la desaparición del Pacto de Varsovia y los cambios geopolíticos de los últimos 20 años, las amenazas a la seguridad más relevantes provienen de la criminalidad organizada y del terrorismo internacional.

Se está avanzando en la imprescindible coordinación policial y judicial, aunque quede aún un largo recorrido por las diferencias en los sistemas legales y otras causas.

Por otro lado, nuestros sistemas de defensa siguen estando ligados a la defensa territorial, salvo en los vínculos con la OTAN en su nueva situación, aún no muy clara. Parece necesaria una reflexión actualizada de lo que se puede hacer en el horizonte de medio plazo para mejorar nuestra seguridad y nuestra relevancia en el mundo, incluso con los medios humanos y presupuestarios disponibles.

Parte de las amenazas tienen su origen en conflictos que, sin afectarnos directamente en términos territoriales, crean focos de criminalidad que penetran nuestras fronteras. La acción en origen de la UE exigirá un replanteamiento de la seguridad, que nos permita, autónomamente cuando sea necesario o en coordinación con la OTAN, una actuación eficiente.

¿Qué política exterior y de seguridad necesita para enfrentar estos desafíos y recuperar relevancia para sus ciudadanos y para el mundo?

De todas las prioridades señaladas se infiere la necesidad de una política exterior y de seguridad comunes, para aumentar la relevancia interna de la UE ante los ciudadanos y su relevancia internacional.

Por eso no puede plantear este punto como una prioridad más, sino como una envolvente, una condición necesaria, para conseguir avances significativos en todos los objetivos señalados.

Habida cuenta de la historia de las políticas nacionales de la Unión en este campo, lo razonable es definir áreas preferentes, de acuerdo con los objetivos estratégicos y los intereses de la UE, y actuar en común sobre ellas, con la vieja técnica de la acumulación del acerbo.

Consideración aparte habría de hacerse con la política mediterránea, que tal vez merezca ser contemplada como área de complementariedad, de convergencia, que nos permitiera crear un círculo de intereses integrados, como un paso estratégico más ambicioso que el actual. Felipe González es ex presidente del Gobierno español.

El segundo, de la crisis griega (sí, ya en 2010), la necesidad de reformar el sistema financiero, el Oriente emergente, la gobernanza económica y la reconstrucción de una economía social de mercado sostenible que era, que fue, el paradigma de Europa. Les dejo de nuevo con  él: La Unión Europea: crisis y futuro. Felipe González Márquez. 12/09/2010. En la cena del Consejo Europeo de primavera, me invitaron a anticipar las conclusiones del Grupo de Reflexión sobre el futuro de la Unión Europea. Naturalmente, se trataba de un breve resumen oral sobre el trabajo a punto de terminar del Grupo.

Para situarnos en el contexto, hay que entender que se trataba de aquella reunión, con tintes dramáticos, en la que se abordó a fondo la crisis griega, aunque la decisión sobre un rescate que no admitía dudas ni espera se tomara dos largos meses después.

Era tarde y el ambiente de tensión y cansancio lógicos no ofrecía el mejor escenario para hacer un debate sobre los temas del informe, a pesar de que el arranque del mismo se conectaba, lógicamente, con la crisis. Por eso decidí hacer un resumen que reflejara esa circunstancia y que da título a este artículo.

La crisis del sistema financiero, desencadenada en los países centrales y que arrastró al resto del mundo a una recesión económica global, representa un parteaguas de la historia que delimita la frontera de ganadores y perdedores en este proceso de globalización que estamos viviendo en los últimos 20 años.

A nivel mundial, parece claro el desplazamiento de poder del Occidente hegemónico durante dos siglos a un Oriente emergente, productivo, competitivo, ahorrador. Desplazamiento del Norte al Sur, de los históricos países centrales a los periféricos. El G-20, sustituyendo al G-8 por insuficiente y no representativo de la nueva realidad, es la imagen más visible de la era actual.

De las áreas económicas desarrolladas de la segunda revolución industrial -Japón, Estados Unidos y la Unión Europea de los Quince- hemos pasado a la emergencia con fuerza de China, la India, Brasil y, antes, los tigres asiáticos. Las relaciones de intercambio tradicionales se han alterado profundamente en materias primas, en manufacturas, pero también en acumulación de ahorro en Oriente y de deuda en Occidente.

El mundo cambió con el impulso galopante de la revolución tecnológica, con la deslocalización de inversiones, con nuevas potencias económicas e industriales; se configuró una realidad distinta en la que tenemos la obligación de situarnos para reaccionar si no queremos sufrir una inexorable decadencia y marginalidad.

Japón lleva más de 15 años en una situación de crisis de la que no alcanza a salir. Estados Unidos, a pesar de su flexibilidad y de su potencia tecnológica, hizo una falsa salida de la crisis de 2000, que, sumada a las aventuras bélicas del unilateralismo, terminó en las hipotecas basura, la quiebra de Lehman Brothers y la implosión del sistema financiero, en medio de desequilibrios históricos de la balanza de pagos y comercial.

La Unión Europea se contagió rápidamente, aunque no se admitiera durante meses, de los mismos males de Estados Unidos y entró en recesión. Naturalmente, se han hecho inmensos esfuerzos de rescate, han aumentado los gastos sociales, y sobre todo el desempleo, han aumentado los desequilibrios de las cuentas públicas, etcétera.

La crisis financiera -sistémica y global- es la causa inmediata del desastre, pero han de tenerse en cuenta dos circunstancias: la burbuja especulativa se viene incubando desde hace una década, y esta burbuja implosiona sobre una realidad económica no adaptada a los cambios mundiales inducidos por la revolución tecnológica y la globalización.

Por eso me atrevo a afirmar que la crisis opera como un rompeaguas de la historia, que marcará un antes y un después. Por eso estoy convencido de que debemos reaccionar con medidas anticrisis y conectarlas con las reformas estructurales pendientes desde hace mucho tiempo, como se veía en el diagnóstico de la Agenda de Lisboa 2000-2010.

En relación con la crisis, dejando para otra ocasión las reformas estructurales que hay que conectar con las medidas inmediatas, recordaba en esa cena del Consejo a la que me he referido que eran imprescindibles tres actuaciones.

La primera relacionada con las políticas anticíclicas necesarias, como está haciendo Estados Unidos, hasta que la inversión privada no garantice un despegue autónomo. Se ha decidido una política de ajuste generalizada, afectando a todos los países de la Unión y el panorama de salida sigue siendo incierto. Naturalmente, ha de entenderse que algunos Estados de la Unión Europea han agotado sus márgenes de maniobra para las medidas anticíclicas y tienen que ajustarse. Pero en el espacio compartido de la Unión existen instrumentos como el Fondo Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Inversiones que pueden alentar la inversión. Además, no todos los Estados están en la misma situación y era de esperar que algunos, como Alemania, con margen de maniobra suficiente, tiraran del carro. La inquietud del otro lado del Atlántico por el severo ajuste europeo es comprensible. Tienen claro que la prioridad es el crecimiento y el empleo.

La segunda se refiere a la gobernanza económica de la Unión Europea. En este terreno, sus líderes, así como sus instituciones, están dando pasos en la dirección adecuada. Los choques asimétricos provocados por la crisis financiera en el espacio de un mercado único, y de una sola moneda, con distintas políticas económicas eran completamente previsibles. Ni el euro ni el Pacto de Estabilidad y Crecimiento están en la base de estos problemas. Pero no son suficientes para garantizar la convergencia. Por eso hay que vigilar las pérdidas de competitividad y los desequilibrios en las balanzas de pago, con estímulos y penalizaciones, para cumplir objetivos. Es imprescindible para mantener las ventajas del mercado interior y de la moneda. Se necesitan mecanismos de alerta para vigilar las divergencias de las economías de los distintos Estados de la Unión. En definitiva, concebimos una Unión Económica y Monetaria y hemos desarrollado solo una Unión Monetaria.

La tercera de las propuestas tiene que ver con la reforma, imprescindible, del sistema financiero si queremos evitar que ya, antes de salir de esta crisis, estemos incubando la siguiente, a cuyo rescate no podremos acudir. Nada sustancial ha cambiado en el comportamiento real de las entidades financieras, salvo para cortar créditos a la economía productiva. Sería deseable que la reforma se operara a nivel mundial a través del G-20, pero entretanto, y en todo caso, es imprescindible que la Unión tenga sus propias normas regulatorias comunes con sus mecanismos de control y vigilancia. Para hacer esto, Estados Unidos y la Unión Europea, a los que se ve como responsables del problema, tienen la obligación de acordar una reforma y proponerla para su consideración al G-20, como el embrión de la gobernanza económica y financiera que el mundo actual necesita.

Conectadas con estas medidas anticrisis, necesitamos reconstruir una economía social de mercado, sostenible y con un alto nivel de competitividad en la nueva realidad global. Hablar de un modelo que parece ser el nuestro como aspiración puede verse como una paradoja, aunque no lo sea, porque en lo que estamos es en una economía financiera de casino, más especulativa que real, y para colmo sin reglas que la hagan previsible.

La UE puede salir de la crisis, pero tiene que actuar ya, sin caer en la tentación de los que proponen volver a la "senda de la prosperidad perdida", porque esa senda ya sabemos a qué conduce. Hay que hacerlo para preservar nuestro modelo de cohesión social y nuestras aspiraciones de sostenibilidad medioambiental, enfrentando con decisión las reformas estructurales pendientes, desde la formación de capital humano hasta la demografía, pasando por la energía y otras. A ellas dedicaré el siguiente análisis.

Por hoy, baste recordar que este rincón de Eurasia, pequeño y superpoblado, que ha tenido mucho éxito en el pasado, no puede ni debe aceptar convertirse en rincón irrelevante o marginal en la nueva realidad global. Felipe González es ex presidente del Gobierno español.

No eran discursos muy diferentes de los que normalmente oíamos por parte de los dirigentes de los diferentes gobiernos europeos y de la propia Unión, pero viniendo de quién venían, de su indiscutible prestigio en Europa y del cargo que ocupaba, merecieron en su momento una lectura atenta. No eran más que unas breves notas, pero en aquellos días de desconcierto institucional (ahora ya crisis en toda regla) indicaban un camino a seguir. Y eso, para no perderse entre las zarzas de entonces, ya parecía bastante... ¿Qué queda de aquellas ilusiones? Juzguen ustedes, visto lo que hay. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt