El blog de HArendt (2006-2026) Pensar para comprender, comprender para actuar
viernes, 3 de julio de 2026
DEL ARCHIVO DEL BLOG. CUBA SOBRE EL ABISMO, POR HARENDT. PUBLICADO EL 28 DE JULIO DE 2009
Desde niño me interesó la política internacional. Más que la española, que no dejaba muchas opciones en los años de mi infancia. Mis primeros recuerdos se enmarcan en el apasionado interés que despertaron en mí las guerras de esa época: Indochina (1945-1954), Corea (1951-1953), y Argelia (1954-1962). Mi idealismo se puso de manifiesto con la Revolución cubana (1953-1959) y la guerra de los "Seis días" árabe-israelí (Junio, 1967), y cayó por los suelos con la guerra de Vietnam (1958-1973), ya superada con creces la adolescencia. Tardé en caerme del guindo, pero me caí con estrépito.
Sobre Cuba recuerdo haber vivido apasionadamente la entrada de Castro en La Habana, el primero de enero de 1959. Lo vi por televisión, mientras comíamos en casa toda la familia reunida por el Año Nuevo. Hicimos apuestas (yo tenía 13 años) sobre si aquella explosión de felicidad iba a durar o no. Para mi, la felicidad duró muy poco, justo el tiempo de saber que la revolución imponía sus criterios a sangre y fuego, con fusilamientos masivos de los disconformes. El segundo acontecimiento relacionado con la revolución cubana que me impactó fue el de la denominada "Crisis de los misiles" (octubre, 1962), provocando uno de los momentos más álgidos de la "guerra fría" soviético-americana. El último hecho, revelador del auténtico rostro de la dictadura castrista, fue justamente hace veinte años, el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, el militar más prestigioso del ejército cubano, tras una farsa de juicio sumarísimo, orquestada como respuesta a su "traición" a la revolución y el pueblo cubano.
Nunca he entendido muy bien la fervorosa y a-crítica adhesión de buena parte de la izquierda española y europea a la revolución cubana. Lo curioso del caso es que todavía hay multitud de ingenuos que creen en el mito de la misma, cuyos desmanes justifican, aún hoy, con el recurrente discurso al "intolerable bloqueo" de la "isla mártir" por parte de los Estados Unidos.
Un profesor-tutor mío en la Facultad de Geografía e Historia, un excelente profesor de Historia por otra parte, desbarraba en elogios a la "revolución", a finales de los 80, con lucubraciones tales como que Cuba era una auténtica democracia, donde el pueblo intervenía y decidía en los todos los aspectos de la vida política, y su Constitución, un ejemplo de libertades y democracia para todo Occidente...
No hay "isla mártir". Los únicos responsables de la situación de Cuba son los hermanos Castro y su régimen. Quien desee conocer la realidad del día a día de los cubanos sólo tiene que darse una vuelta a diario por blogs como el de Yoani Sánchez, "Generación Y", o el de Claudia Cadelo, "Octavo Cerco", ambos escritos desde Cuba, por dos jóvenes que no hablan de política más que indirectamente, ¿podía ser de otra manera?, pero con valor y deseos de libertad. Por cierto, el Blog de Yoani Sánchez ha recibido en dos ocasiones el premio al mejor blog de habla española. Les aconsejo su lectura.
En El País de hoy escribe sobre la ejecución del general Ochoa y la situación de Cuba el que fuera corresponsal de televisión española y escritor, Vicente Botín, en un artículo titulado "Cuba: el sable del general Ochoa". También lo hace en su blog, "Mira que te lo tengo dicho", sobre el mismo asunto, el escritor y periodista canario Juan Cruz, con un post titulado "Cubana". Les dejo con ellos, y con la respuesta que a Juan Cruz le da, en su mismo blog, el también periodista canario Diego Talavera. Espero que les resulten interesantes. Sean felices. Tamaragua, amigos. HArendt
"CUBA: EL SABLE DEL GENERAL OCHOA", por Vicente Botín. EL PAÍS - Opinión - 28-07-2009
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FAR) nunca han utilizado sus fusiles para reprimir a la población. El eficaz aparato policial de la dictadura ha hecho hasta ahora innecesaria su intervención. Pero el grado de insatisfacción de los cubanos es cada vez mayor. El Gobierno teme que se produzca una revuelta popular como el maleconazo de 1994, sólo que esta vez no sería para pedir democracia y libertad, sino el final del permanente periodo especial en que vive la isla desde el hundimiento de la Unión Soviética, y que se ha agravado en los últimos meses por la escasez de alimentos y los cortes de luz. En las calles de La Habana han comenzado a aparecer carteles con la leyenda "Abajo Raúl".
El dilema es cómo van a responder las FAR en el caso de que miles de personas se lancen a la calle para pedir alimentos. Salvo la cúpula militar que goza de las mismas prebendas que la nomenclatura, los oficiales del Ejército cubano y sus familias sufren las mismas penalidades de la población civil. Por si fuera poco, no se han recuperado todavía del malestar que les produjo el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, el militar más popular, el más condecorado, el vencedor de la guerra de Angola, distinguido con el galardón de Héroe de la República de Cuba, que fue ejecutado como un delincuente hace 20 años, el 13 de julio de 1989.
El general Ochoa y tres altos oficiales, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez Valdés, fueron procesados en un juicio sumarísimo por el delito de alta traición a la patria y a la revolución y ajusticiados. La conmoción que produjeron aquellas ejecuciones y las subsiguientes purgas que se llevaron por delante, entre otros, al poderoso ministro del Interior, el general José Abrantes, permanece en el inconsciente colectivo. Con aquellas muertes, los hermanos Castro reforzaron su poder al matar dos pájaros de un tiro: por un lado, borraron las huellas que implicaban al Gobierno cubano en el narcotráfico; y por otro, se deshicieron de un rival en un momento muy peligroso para la revolución, tres meses después de la visita a la isla de Mijaíl Gorbachov, cuando la perestroika se discutía abiertamente en los cuarteles.
En 1975, Cuba desplegó el primer contingente de los más de 40.000 soldados que fueron enviados a luchar a la lejana Angola. La muerte del Che Guevara en Bolivia y el fracaso de la insurgencia apoyada por Cuba en América Latina llevaron a Fidel Castro a dirigir a otras tierras el concurso de sus "modestos esfuerzos". Las legiones cubanas se desplegaron en el Congo, Eritrea y sobre todo en Angola. Pero el Gobierno cubano, a pesar de la ayuda soviética, no contaba con los recursos necesarios para financiar esas guerras. El coronel Antonio de la Guardia dirigía entonces el Departamento MC (Moneda Convertible) del Ministerio del Interior. Desde Panamá, donde operaba, había tejido una compleja trama de sociedades comerciales para aprovisionar a Cuba de equipos y tecnología, difíciles de conseguir debido al bloqueo estadounidense. Todo ese entramado sirvió de sostén a las tropas expedicionarias en Angola, que se autofinanciaron con el contrabando de oro, diamantes, marfil y también con droga, algo común en las guerrillas de América Latina.
En su libro Dulces guerreros cubanos, Norberto Fuentes asegura que Fidel Castro estaba al tanto de las operaciones de narcotráfico y pone en boca de su hermano Raúl estas palabras: "Fidel dice que en definitiva todas las guerras coloniales en Asia se hicieron con opio. Entonces nada más justo que los pueblos devolvamos la acción, como venganza histórica".
En 1983, el presidente de Estados Unidos Ronald Reagan afirmó que funcionarios cubanos de alto rango estaban involucrados en el narcotráfico. Fidel Castro dio la callada por respuesta. Pero seis años después, a comienzos de 1989, la DEA, la agencia antidroga del Gobierno estadounidense, descubrió que el departamento MC del Ministerio del Interior cubano estaba implicado en una operación del cartel colombiano de Medellín, dirigido por Pablo Escobar, para enviar un cargamento de cocaína a Estados Unidos. La bomba tanto tiempo oculta podía estallar de un momento a otro. Fidel Castro podía ser acusado de complicidad en el tráfico de drogas. El comandante tenía que hacer algo sonado para despejar cualquier duda sobre su honorabilidad.
El 12 de junio de 1989 el general Arnaldo Ochoa y sus más próximos colaboradores fueron detenidos y acusados de narcotráfico. La sorpresa, sobre todo en los cuarteles, fue general. Sólo unos pocos enterados estaban al tanto de los hechos y se imaginaron que era una maniobra de distracción. Dariel Alarcón Ramírez, alias Benigno, superviviente de la guerrilla del Che en Bolivia, entonces muy cercano al poder, escribió en su libro Memorias de un soldado cubano. Vida y muerte de la Revolución que "corría el rumor por todo el Palacio de que iban a juzgar a Arnaldo (Ochoa), Tony (Antonio de la Guardia) y los demás para aplacar a los norteamericanos y, sobre todo, para sacar a Fidel del atolladero. Después los escondería en algún sitio, bien protegidos. Se habló mucho de Cayo Largo para Ochoa. La verdad es que no estábamos preocupados".
Durante el juicio, retransmitido por televisión, el propio Ochoa se mostró despreocupado al principio y luego arrepentido. "Creo que traicioné a la patria y, se lo digo con toda honradez, la traición se paga con la vida", le dijo a su conmilitón, el general Juan Escalona Reguera, fiscal de la causa.
La autoconfesión del general Ochoa, algo común en todos los procesos estalinistas, como ha ocurrido recientemente con Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, formaba parte de la farsa. Pero contra todo pronóstico, Arnaldo Ochoa y sus compañeros de armas fueron condenados a muerte y fusilados. La sorpresa fue mayúscula. Brian Latell, analista de la CIA en temas cubanos, escribió en su libro Después de Fidel. La historia secreta del régimen cubano y quién lo sucederá que Fidel Castro urdió la crisis. "El único crimen de Ochoa -escribe Latell- fue cuestionar la autoridad de Castro (...) Fidel pensó que Ochoa debía ser condenado por crímenes realmente horribles (...) para así excluir toda posibilidad de alguna reacción violenta de los militares (...). Los cargos de narcotráfico eran una cortina de humo".
Durante los 20 años que han transcurrido desde aquellas ejecuciones, los oficiales del Ejército cubano, principalmente los capitanes y comandantes educados en los ideales que encarnó el general Ochoa, han visto cómo los hermanos Castro y los altos oficiales de las FAR han seguido celebrando el banquete de la victoria, mientras el pueblo cubano iba de peor en peor. Ahora que la fiesta toca a su fin, los oficiales jóvenes temen perder su derecho de primogenitura sin la esperanza de poder ocupar las vacantes que inexorablemente van a dejar los viejos generales. Asisten, como el resto de la población, a los funerales de una revolución que les ha condenado a vivir miserablemente en casas ruinosas, castigados por los apagones y la falta de agua; padecen las deficiencias de un sistema de salud seriamente enfermo, y hacen largas colas en las bodegas para comprar los productos cada vez más escasos de la libreta de racionamiento. Y tienen también que resolver, es decir tienen que robar como los civiles para poder sobrevivir. En medio de esa debacle crece cada vez más la posibilidad de un estallido social o de un nuevo éxodo hacia Estados Unidos, y con ello la probabilidad de que les ordenen salir a la calle para "defender" a la revolución de las víctimas que ha creado la propia revolución.
El general Arnaldo Ochoa murió fusilado hace 20 años, sin que su sable hubiera sido utilizado nunca contra la población civil. Los que llegado el caso se vean obligados a empuñarlo tendrán que decidir en qué dirección van a dirigir el mandoble.
MIRA QUE TE LO TENGO DICHO. El Blog de Juan Cruz. 28 julio, 2009
"CUBANA"
Mi amigo Diego Talavera, uno de los grandes periodistas que ha dado Canarias, se empeñó en 1990 que fuéramos a Cuba, y fui con él. Era un tiempo complicado, como lo ha sido siempre, de la isla, pero nosotros aún disfrutábamos de ciertos arrestos juveniles y al menos yo quise reconstruir en mi mi memoria, viéndola, la fascinación que a muchos niños canarios nos había causado la Cuba que nos contaban durante nuestra infancia. Paseamos por la isla, conocimos a mucha gente, vivimos algunos incidentes, muchos parecidos a los que nos hubieran pasado en Canarias, cuya idiosincrasia tanto se parece a la cubana, y nos marchamos. Diego ha vuelto muchas veces, y ya había ido antes, pero yo decidí no volver más, hasta que no se acabara una lacra que a mi me pareció apestosa: que los cubanos no pudieran entrar a los sitios donde entrábamos los turistas. Había muchos más problemas, como todo el mundo sabe, pero ese me pareció simbólico de una discriminación que mucha gente explica pero que yo sigo sintiendo como inexplicable. Pero se quedó en mi memoria, sobre todo, un incidente que ahora nos da risa pero que entonces fue escalofriante, y que me ha venido a la memoria esta mañana cuando he leído en EL PAÍS el artículo de Vicente Botín (ex corresponsal de TVE en Cuba, y autor de un estupendo libro sobre Castro y su sucesión) acerca del veinte aniversario de la ejecución de Ochoa, en un cuartel cerca de La Habana. La historia es muy conocida, y además Botín la cuenta muy bien, así que déjenme contarles por qué me ha venido a la memoria ahora este otro incidente. Estábamos Diego y yo admirando algunos paisajes cubanos, y concreto quisimos pararnos en un pequeño muelle con pueblo, cerca de la playa del Salado. Nos bajamos del coche, y uno de nosotros tomó fotografías; en seguida nos metimos de nuevo en el coche y uno de los dos comentó que no se percibía tanta seguridad en los sitios como algunos de nuestros amigos nos habían predicho. En ese mismo instante, por la ventanilla del conductor se metió un mosquetón, y la voz de un soldado muy joven nos mandó a salir otra vez del vehículo. Salimos. No se podían tomar fotografías en ese lugar, era un sitio militar, o militarizado. ¿Y dónde dice que está prohibido? La respuesta del soldado fue rápida, y en ese momento movía a risa, aunque luego se nos congeló la mueca. El soldado dijo: "Ahí hay un cartel, pero lo tapó la hierba". De inmediato, el soldado nos condujo, detenidos, a un cuartel, donde hubo todo tipo de escenas: yo traté de rebuscar en mi memoria números de teléfonos de amigos cubanos, Diego quiso que le prendieran si estábamos presos, cosa que no estaba muy clara, y el soldado se paseaba tan nervioso como nosotros, hasta que pasó alguien de una graduación mayor, hizo un gesto con la cabeza y facilitó nuestra marcha. Dos horas duró el cautiverio, pero en la memoria ha vivido mucho más el escalofrío que nos dio cuando supimos que aquel era el cuartel donde habían ajusticiado a Ochoa. Y hoy Botín me ha llevado a ese momento, casi veinte años después.
Querido Juan:Tu blog de hoy me trae bellos recuerdos y han pasado ya 19 años. Tu no has querido volver a Cuba a pesar de mi insistencia. Yo he vuelto muchas veces y creo que me quedan muchas más en el futuro. Soy consciente de que el pueblo cubano padece una dictadura pura y dura, pero opino que nuestra presencia allí para compartir experiencias con tantos amigos cubanos que han escogido el exilio interior, igual que ocurrió con muchos intelectuales en la España franquista, es una bocanada de aire fresco. Para ellos y para los que seguimos viajando a a la Isla. Un ejemplo: acompañé al Aeropuerto José Martí al poeta Manuel Díaz Martínez y a su esposa Ofelia Gronlier cuando abandonaron para siempre Cuba en medio de una situación muy tensa. Lo que para mi era un gesto de cortesía, para él fue algo más y así lo escribió en su excelente libro de memorias "Solo un leve rasguño en la solapa". Y te podría contar muchas más anécdotas parecidas a ésta, pero la brevedad del comentario no lo aconseja. Lo hablaremos en tu próximo viaje a la otra Isla. Con el cariño de siempre, Diego.
DEL POEMA DE CADA DÍA. QUÉ ALEGRÍA VIVIR, POR PEDRO SALINAS. 3 DE JULIO DE 2026
QUÉ ALEGRÍA VIVIR
Qué alegría vivir
sintiéndote vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad transmisible es que camino
sin mis pasos, con otros
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, habo.
Que hay otro ser, por el que miro el mundo,
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y sé que también me quiere con su voz.
La vida – ¡qué transporte ya! -, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar, quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era solo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser de la no muerte.
PEDRO SALINAS (1891-1951)
poeta español
***
Pedro Salinas Serrano (Madrid, 27 de noviembre de 1891-Boston, 4 de diciembre de 1951) fue un escritor español conocido sobre todo por su poesía y ensayos. Dentro del contexto de la generación del 27 se le considera uno de los mayores poetas. Sus traducciones de Proust contribuyeron al conocimiento del novelista francés en el mundo hispanohablante. Al iniciarse la Guerra civil española se exilió en Estados Unidos hasta su muerte.
DEL ASUNTO DEL DÍA. UNA DEMOCRACIA A LA ATENIENSE, POR SERGIO DEL MOLINO. 3 DE JULIO DE 2026
Ahora, cuando hasta el PP le dice a Junts que pelillos a la mar, cuesta recordar que uno de los argumentos más imponentes contra el procés y la posterior amnistía fue que la insurrección independentista extranjerizaba a millones de catalanes, despojándolos de sus derechos ciudadanos, que ya venían garantizados por la Constitución española. Para mí, este sigue siendo el reproche mayor de todo aquello. Por eso me sorprende tanto que muchos de quienes agitaron esa acertada bandera cívica en 2017 sean en 2026 tan obsequiosos con Vox. Muy pocas de las voces beligerantes contra la revuelta puigdemónica ha dicho algo en favor de los derechos cívicos de los inmigrantes, como si no estuviéramos ante la misma discriminación. Algunas incluso se han convertido en portavoces de la misma xenofobia que denunciaban en las calles de Barcelona.
Sospecho que el constitucionalismo solo era una careta para hacer presentable un clasismo que ahora se manifiesta desnudo. No defendían una sociedad de libres e iguales, sino una democracia censitaria o circunscrita a quienes ya gozan de su condición de ciudadanos europeos, entendida esta condición como privilegio acorazado, no como derecho de aspiración universal. Eruditos y sabios en latines y filosofía griega aspiran a una democracia a la ateniense o a una ciudadanía a la romana: votamos y gobernamos una casta de libres e iguales entre nosotros, y dejamos fuera a los esclavos y a los metecos.
Les recomiendo como lectura veraniega el último de Mary Beard, Clásicos sin filtros, donde cita unos versos del clasicista Louis MacNiece que recuerdan a los sinvergüenzas, a los aventureros, a las mujeres que vierten libaciones sobre las tumbas, a los peleles de Esparta y, para acabar, a los esclavos. No piensa el poeta en Pericles ni en Platón, sino en el mundo excluido, en todo lo que los eruditos no suelen ver, esa vida popular griega y romana a la que Beard ha dedicado su carrera.
Esos juristas, filósofos, tribunos y agitadores culturales que tanto discursearon en 2017 no tienen nada que decir sobre las regularizaciones de extranjeros ni sobre la ola racista. La democracia se achica y se debilita al excluir de su censo a cada vez más personas, pero a ellos no les preocupa: llevan toda la vida ignorando a los camareros que les sirven los chuletones y a las señoras que limpian sus cuartos de baño. Por eso, como modernos Demóstenes, pueden hilvanar bellos discursos sobre la igualdad mientras los peleles de Esparta, los aventureros y las mujeres que vierten libaciones sobre las tumbas forman un paisaje pintoresco al otro lado de esas ventanas a las que nunca se asoman. Sergio del Molino es escritor. El País, 1 de julio de 2026.
BOS DÍAS DE NOVO A TODOS E FELIZ VENRES, 3 DE XULLO DE 2026, NAS LINGUAS DA MIÑA PATRIA ESPAÑOLA... HOXE, EN GALEGO
Ola, bos días de novo a todos e feliz venres, xa camiño da fin de semana... Imos ás entradas do blog de hoxe. A primeira é do escritor Sergio del Molino, quen ironicamente sinala, cun toque de malicia (que comparto), que agora, cando mesmo o PP lle está dicindo a Junts que deixe pasar o pasado, é difícil lembrar que un dos argumentos máis convincentes contra o movemento independentista e a posterior amnistía foi que a insurrección separatista estaba a converter a millóns de cataláns en estranxeiros, privándoos dos seus dereitos civís, que xa estaban garantidos pola Constitución española. O poema de hoxe é o fermoso "Qué alegría de vivir" de Pedro Salinas, que comeza con estas liñas: "Que alegría vivir/sentindo que te viches./Renderme/á gran certeza, escuramente,/de que outro ser, fóra de min, moi lonxe/me está a vivir". A continuación vén o arquivo do blog, hoxe de xullo de 2009, no que Harendt falaba das súas lembranzas infantís da Revolución Cubana e do que aconteceu despois. E despois das viñetas humorísticas, o descanso para o café de hoxe despois de cear é de Robert Reich, sobre a conmemoración do 250 aniversario da independencia dos Estados Unidos de América. A entrada desta tarde, da profesora Pilar Mera, tamén trata sobre aniversarios, concretamente o referendo celebrado en Galicia o 30 de xuño de 1936, que aprobou por ampla maioría o Estatuto de Autonomía da rexión, 18 días antes do comezo da Guerra Civil Española. E por último, coma sempre, este é o Boas Noite diario de HArendt aos seus lectores, desexándovos todo o mellor da Dea Sorte e do benévolo Destino. Que teñades un bo día. Espero que atopes interesantes as entradas do blog de hoxe. Tamaragua, meus amigos. HArendt
Nº DE ENTRADA 10952
jueves, 2 de julio de 2026
BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. HOY JUEVES, 2 DE JULIO DE 2026, EN ESPAÑOL
Hola de nuevo, amigos. Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos esta noche de jueves a viernes, del 2 al 3 de julio de 2026. Espero que hayan pasado un buen día en compañía de sus familias y amigos. Gracias de todo corazón por haberse dado una vuelta por el blog. Me alegraría creer que han disfrutado de su visita. Tamaragua, amigos míos. Que la diosa Fortuna y las benevolentes Moiras les sean favorables. Hasta mañana. Les quiero. Besos. HArendt
DE LA TARDE QUE CAE. LA CENTRIFUGADORA, POR DAVID TRUEBA. 2 DE JULIO DE 2026
Es de justicia reconocérselo hoy, cuando es ya un árbol caído, pero Keir Starmer fue un inteligente jefe de la oposición. Cuando accedió al liderazgo de los laboristas su partido era una jaula de disidencias y disonancias. A consolidarse le ayudó su escasez de carisma. Lejos de los posados atractivos, su perfil de oficinista gris le vino de maravilla. En lugar de dedicarse a una oposición estridente y malhumorada, condujo con prudencia mientras el partido conservador laminaba el liderazgo populista de Boris Johnson, otro de esos Mr. Carisma que lo prometen todo y lo ensucian todo. Starmer impuso un compás de espera sosegado y dejó que el poder le cayera en las manos sin llevar a su país a un enfrentamiento radical de instituciones y comandos de urgencia histérica. Y como sucede siempre, porque la alternancia en el poder es la más delicada verdad de la democracia, tras varios primeros ministros conservadores el gobierno fue a posarse en las manos del calmado Starmer sin demasiado griterío. Su mayoría parlamentaria le hubiera permitido una legislatura plácida si el mundo no girara, como lo hace, en un programa de centrifugado de máxima velocidad. Ahí, en esa sucesión del encantamiento y del desencanto que hoy es de vía exprés, Starmer no supo leer el mundo ni su país, ni tan siquiera más allá del felpudo del número 10 de Downing Street.
Entre la hoja de errores de Starmer no aparecerán los dislates de Liz Truss ni la petulancia de Boris Johnson, pero su falta de sangre y afecto le fueron convirtiendo poco a poco en un ser que crispaba hasta a sus propios votantes. Aunque conviene detenerse en un detalle sustancial. Uno de los errores catastróficos de Starmer fue nombrar embajador en Washington a Peter Mandelson. Este locuaz e incombustible político logró esquivar los controles de calidad humana que deberían imponerse en los nombramientos de cargos públicos y voló a la residencia norteamericana, que tan bien le recibiría. Mandelson había sido un amiguito del alma de Jeffrey Epstein y su corte. En su caso no parecían moverle los abusos a jovencitas menores, pero sí el intercambio de información y la influencia en los negocios. No hay que olvidar que Epstein es recordado como un depredador sexual, pero con ser ese rasgo el más abominable de su persona, conviene precisar que también fue un depredador en los negocios, un hombre de enorme influencia social y un cacique global de colmillos afilados.
Durante la gala de los últimos premios Óscar, el presentador Conan O’Brien hizo un chiste muy fino e inteligente. Dijo que la diferencia entre los británicos y los estadounidenses es que los primeros habían abierto procesos judiciales a los amigos de Epstein, cosa que los segundos no estaban dispuestos a hacer. No necesitó citar al príncipe Andrés y su caída en desgracia o al barón vitalicio Mandelson, apartado del Gobierno tras el escándalo, para contrastarlo con el vínculo profundo de Trump con Epstein y la falta de investigación, el bloqueo judicial y las trampas que lo jalonan en aquel país. La británica sigue siendo una democracia que se gestiona con afiladas líneas rojas. Perder definitivamente este rasgo de distinción sería consumar el ascenso de los ultranacionalistas, que traería a las islas el modelo actual norteamericano, más cercano a la Roma de Nerón que a cualquier liderazgo memorable. La caída de Starmer delata la inestabilidad, pero también la fortaleza de un país que aún no se ha entregado al caudillismo. La duda es si la centrifugadora de su Parlamento no acabará por condenarles a ello. David Trueba es cineasta. El País, 30 de junio de 2026.
DEL CAFÉ DE SOBREMESA. NACIDOS PARA TRIUNFAR, POR ELVIRA LINDO. 2 DE JULIO DE 2026
Niños de los sesenta o los setenta, niña de entonces, acuérdate hoy del inicio de las vacaciones. Recuerda que el lejano rumor de los coches de la carretera de Valencia eran un anticipo de las olas del mar. Recuerda la paz que te provocaba un boletín de notas sin mácula. Tus padres no pedían demasiado, solo el salvoconducto para seguir adelante. Para que no se te enfriara demasiado el cerebro, te compraban el cuaderno de vacaciones de la EGB, que más que de refuerzo parecía un libro de crucigramas. Nos estaban ablandando el cerebro, se decía entonces, pero es que habíamos dejado atrás los años cincuenta y la severidad se estaba diluyendo.
Severos seguían siendo los padres de los que conseguíamos zafarnos en cuanto llegábamos al pueblo. Era más fácil practicar la travesura clandestina bajo el autoritarismo paterno, un tanto negligente, que sometido al exceso de sobreprotección. Acuérdate de que cuando pasados unos años, no tantos, te convertiste en madre, una de esas gatas jóvenes que compatibilizaban el juego de los niños con la caña en el chiringuito. Madres y padres jóvenes de los viernes. Hubo algún lío. Ay, la vida secreta de los progenitores. Era el tiempo de las separaciones y tú, en ese campo, como en otros, fuiste precoz; acuérdate de que no querías calcar el código moral de tus padres. Pretendías educar con palabras prestadas de Summerhill, de Montessori, de centros que defendían el derecho a una infancia libre y creativa. La teórica sonaba bien; en la práctica, como suele ocurrir, hacías lo que podías. Amabas sumida en contradicciones. La muchachada no salió mal, a pesar de que teoría y descuido siempre iban de la mano.
Por eso, ahora me pregunto: si venimos de aquella educación relajada, si aquellos niños nuestros son ahora estos padres, ¿cómo llegaron a integrarse tan dócilmente en un sistema que somete a sus hijos a una agenda propia de ejecutivos? Un astuto diablo ha convencido a los progenitores para que desde el nacimiento pavimenten el camino hacia la PAU; alguien les inoculó la certeza de que a una criatura se le ha de dar bien toda materia, de que las tardes son para las extraescolares: unas veces por refuerzo; otras, porque ni el notable ni el excelente les son suficientes. En las familias humildes aún podría entenderse, desean que sus hijos se escapen del círculo de la pobreza, pero son las clases pudientes las que están forzando una competitividad ciega. Los padres vuelven a hablar de notas, ¿no es esto extraordinario? Contagian a los niños el estrés que provoca la necesidad no ya ser buenos, sino de ser los mejores. Quieren que experimenten el éxito desde la casilla de salida.
Un ensayo perspicaz de Santiago Gerchunoff, En la era de los niños cosa. Ensayos contra la crianza como emprendimiento, se refiere entre otras absurdas situaciones al angloparlante del parque infantil: “Hay algo muy turbador en oír a un muchacho de Madrid hablar en inglés a sus hijos, como si lo vieras llevando una máscara”. Recuerda las palabras sobre el exilio de Hanna Arendt: “Hay una diferencia abismal entre tu lengua materna y todas las demás”. Cualquier divertimento debe justificarse como parte de un currículum. Pero esos niños tan adiestrados para no decepcionar llegarán pronto a una adolescencia y frente al espejo se encontrarán con complejos e insatisfacciones que serán aún más evidentes si han sido adiestrados para ser individuos de éxito. Siempre nos quedará el inolvidable consejo de Natalia Ginzburg: hay que enseñar a los hijos no las pequeñas virtudes sino las grandes, “no el deseo del éxito, sino el deseo de ser y saber”. Recordemos que no le salieron mal sus descendientes, ahí estaba el brillante historiador Carlo Ginzburg, que nos dejó la pasada semana. Yo me remito a un deseo: dejen a los niños jugar entre ellos, inventar sus reglas. Si eso les consuela, en el juego y la indolencia estival estarán recibiendo la lección más decisiva de su infancia. Elvira Lindo es escritora. El País, 28 de Junio de 2026.

























