sábado, 23 de mayo de 2009

Recapitulando sobre el Blog

Hoy cumple este Bitácora (blog) de HArendt sus primeros 1239 días de existencia. Primero en http://ccampos1946.blog.com, y luego en http://harendt.blogspot.com. Con éste de hoy son 1153 los comentarios (post) publicados por su autor en ese espacio de tiempo (220 en Blogspot.com y 933 en Blog.com. También hoy se cumplen 365 días desde que se instaló en ella el "contador de visitas" de Histats.com. En ese período de un año justo ha recibido 66.470 visitantes que han ojeado 131.985 páginas de la misma. Todo ello hasta las 20 horas del día de hoy. La viñeta que ilustra este comentario es del humorista Forges en El País.

Sean felices. Y gracias por soportarme; son ustedes la mar de amables. Tamaragua, amigos. (HArendt)




Entrada núm. 1153 (.../...)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Votar en las europeas

Mi desencanto con la política canaria y española no tiene paralelo en la dimensión continental. Europeísta convencido y confeso, creo que es el único ámbito en el que los ideales aún cuentan. Se me dirá que "ese" es un mundo muy lejano: el de los ideales y el de Europa. Es posible que para algunos si lo sea; sobre todo para aquellos que no ven ni se miran algo más allá del ombligo (propio). Como no tengo la menor vocación evangelizadora ni afán proselitista no voy a insistir mucho en ello. Allá cada cuál con su visión del mundo. Yo me quedo con el futuro. Y con la visión de Europa, mi casa común, la patria común de todos los europeos, desde el Atlántico a los Urales, que con acierto y premonición vislumbrara el genio del escritor francés Víctor Hugo mediado el siglo XIX. Le cité en el blog hace unos días, y aun a fuer de reiterativo, repito lo dicho por él sobre la Europa con la que soñaba: "Llegará un día que todas las naciones del continente, sin perder su idiosincracia o su gloriosa individualidad, se fundirán estrechamente en una unidad superior y constituirán la fraternidad europea. Llegará un día que no habrá otros campos de batalla que los mercados abriéndose a las ideas. Llegará un día en que las balas y las bombas serán sustituidas por los votos". Un sueño hecho ya realidad. Se me ocurren un buen número de razones, mucho más prosaicas, para ir a votar en las elecciones del 7 de junio, pero la verdad es que a mi me basta con la expuesta.

En El País de hoy miércoles el profesor de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid, Antonio Estella, escribe un interesante artículo ("La reconciliación es el nudo del relato europeo") sobre el proceso de unificación europea, visto sobre todo desde el prisma de la reconciliación entre los eternos enemigos de siempre. Lo suscribo totalmente. Y es que en mi caso, el comienzo de ese proceso me afecta muy directamente en lo personal, pues fui concebido en el mismo día en que arrancaba: el 8 de mayo de 1945, el día en que finalizaba la II Guerra Mundial. Sean felices. Tamaragua, amigos. (HArendt)


Notas:
(1) La foto de las banderas de la Unión Europea puede verse en:
http://deorienteaoccidente.files.wordpress.com/2008/11/europea.jpg




http://deorienteaoccidente.files.wordpress.com/2008/11/europea.jpg
Las banderas de la Unión




"LA RECONCILIACIÓN ES EL NUDO DEL RELATO EUROPEO", por Antonio Estella
(El País, 20/05/09)

Al igual que sucede en Estados Unidos, Europa tiene también su propio relato; lo que ocurre es que todavía no está escrito. Y en ese relato la socialdemocracia ha tenido mucho que ver. Mientras que la historia norteamericana es una historia de superación individual, la europea es una historia de reencuentro, de reunificación, de reconciliación colectiva.

Toda buena historia necesita contar con unos ingredientes mínimos: necesita un buen referente intelectual, necesita un conjunto de héroes públicos y anónimos y necesita, como en las buenas películas, que tenga una cierta continuidad, que no se escriba al final the end sino simplemente to be continued. El éxito del relato dependerá de su capacidad de enganche, de que la mayor parte de la gente se sienta reconocida e integrada en él. Y Europa tiene todos esos elementos en su historia, en su cultura, en su tradición, sólo que nadie se ha molestado hasta ahora en ponerlos en conexión, en montar las diferentes piezas de esta historia.

El referente intelectual de nuestro relato europeo es Stefan Zweig, en su libro El mundo de ayer. Todos deberíamos leer y releer este documento de incalculable valor. Zweig cuenta en esa obra cómo era la Europa de antes de la Primera Guerra Mundial. Europa era un espacio abierto, de tolerancia, de solidaridad, un espacio de incipiente igualdad, de seguridad, de convivencia. Nadie perseguía a nadie ni por su condición sexual, ni por su raza, ni por su género. Cristianos y judíos (y en algunas partes, musulmanes) convivían de una manera pacífica y razonable, respetando los usos propios de cada cual al mismo tiempo que respetaban reglas mínimas y básicas de civismo comúnmente aceptadas por todos.

No todo era idílico en esa Europa, por supuesto. Su mayor error fue pecar de indolencia. Y en ese espacio de seguridad nadie fue capaz de percibir las señales, cada vez más evidentes, de lo que iba a suceder a continuación: el ascenso del nacionalismo, la crisis económica y dos grandes guerras que convirtieron a Europa, a esa vieja y querida idea, en un auténtico sumidero de fuego, sangre, odio y destrucción: la anti-Europa.

La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945. Solamente siete años después, en 1952, franceses y alemanes se sentaban alrededor de una mesa para firmar el Tratado CECA. Y cinco años después de eso, en 1957, franceses y alemanes se unían de nuevo para firmar el Tratado de Roma. Es decir, los enemigos irreconciliables, los causantes de tanto sufrimiento y de tanta destrucción, eran capaces de reencontrarse de nuevo y sentar las bases de un proyecto en común. Los hacedores de ese éxito tie-nen apellidos: se llaman Jean Monnet, Robert Schuman, Konrad Adenauer, Alcedi de Gasperi. Ellos son nuestros Adams, Franklins y Jeffersons. Ellos son los padres fundadores, los cuatro magníficos de esta gran epopeya de reunificación que es Europa.

Cuando pienso en Europa, cuando pienso en el ideal de reconciliación y reencuentro que encarna, pienso en una historia que me contó un conocido hace no mucho tiempo. Mi amigo conoció en Florencia, en el curso de unos estudios posuniversitarios que estaba realizando en la capital de la Toscana, a dos seres excepcionales, Veronique y Klaus. Veronique era francesa, socialista y atea. Klaus era alemán, demócrata-cristiano y católico practicante. Nada más conocerse se reconocieron el uno en el otro, se pusieron a vivir juntos, y con el tiempo se casaron y tuvieron hijos.

Mi amigo me contaba cómo fue la noche en la que, en una cena preparada con esmero entre los dos, los padres de Veronique conocieron a Klaus y su familia. La tensión se palpaba en el ambiente, porque la madre de Veronique se había resistido hasta el último momento a bendecir esa unión. Tuvo que superar muchos prejuicios. Y es que en la ocupación alemana de París, en la Segunda Guerra Mundial, cuando la madre de Veronique era muy niña, tuvo que asistir impávida a un espectáculo que la marcaría para toda su vida: cómo unos soldados del Ejército alemán tiraban por la ventana de su casa, junto con todos sus enseres, a su padre. Para ella fue un trago ver cómo su hija decidía unir su vida a un alemán. También tuvo que superar sus viejos prejuicios, reconciliarse con su pasado, con ella misma y con sus propios fantasmas.

Historias así son posibles porque Europa es hoy un espacio en el que de nuevo se puede vivir con una relativa seguridad, sensación de protección, sentido de la solidaridad y bienestar. Es un ámbito abierto, en el que caben todo tipo de opciones ideológicas democráticas, pero en el que los valores socialdemócratas desde luego están presentes y de manera evidente. Siempre he pensado que existe un paralelismo claro entre la historia de la formación de la Unión Europea y la historia de cómo Europa cambió con la socialdemocracia.

Esta segunda historia es bien conocida: los países europeos pasaron de ser Estados liberales a convertirse en Estados del bienestar, gracias fundamentalmente al impacto que en muchos lugares tuvo la revolución socialdemócrata. Se pasó de un mundo en el que el ciudadano estaba básicamente dejado a su suerte a una situación en la que empezó a contar con un aliado para desarrollar sus proyectos y sentirse seguro: el Estado.

Por su parte, la Unión Europa que concibieron nuestros padres fundadores se forjó con los hierros del liberalismo. Tuvo sentido en su momento: se trataba, con ello, de romper las inercias proteccionistas en las que de manera natural habían caído los viejos Estados-Nación después de la Segunda Gran Guerra. Así, los protagonistas de esa "unión cada vez más estrecha entre los pueblos europeos", como reza, de manera magnífica, el preámbulo del Tratado de Roma, no eran, curiosamente, los ciudadanos, sino las mercancías, los servicios, los capitales.

Así evolucionó Europa durante más de 30 años. Pero gracias al esfuerzo de algunos líderes socialdemócratas, esa dirección cambió de rumbo a principios de los años 90, cuando el lenguaje europeo de las tasas aduaneras, las cuotas, y las medidas de efecto equivalente, se transformó en otro puramente político: el lenguaje de la ciudadanía.

Desde entonces, Europa ha superado su origen marcadamente economicista y se encamina hacia el reencuentro con sus propias señas de identidad políticas. El proyecto no está todavía terminado, está haciéndose.

Y de nuevo emerge nuestro relato de reencuentro, de reconciliación, porque en el horizonte aparecen dos grandes objetivos. Uno, de cara al exterior, que es dar nuevos pasos hacia la reunificación de Europa, incorporando a más países a este gran proyecto, y consolidando a los que ya están embarcados con nosotros. Y otro, de cara al interior, que es hacer evolucionar la idea de ciudadanía europea hacia una nueva dimensión social y del bienestar. (Antonio Estella es profesor de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid)



















Monnet, Schuman, De Gasperi y Adenauer




(Entrada núm. 1151) .../...

domingo, 17 de mayo de 2009

In memóriam: Mario Benedetti, poeta del Sur

Murió Mario Benedetti (1). Que la tierra le sea leve a uno de los más grandes poetas del Sur. Un Sur que existe a pesar de todo. Mi amigo Alberto Atienza, mendocino de Argentina, me lo recuerda casi diariamente en sus escritos: "Acuérdate de que el Sur también existe", me repite. Imposible olvidarlo. Yo también soy Sur... Sean felices a pesar de todo. Tamaragua, amigos. (HArendt)




http://www.ua.es/webs/centrobenedetti/Imagenes/Benedetti_1.jpg
El poeta Mario Benedetti



Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohibe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con sus gesta invasora
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el Sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos su misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur también existe

"El Sur también existe", por Mario Benedetti



Notas:
(1) El poeta uruguayo Mario Benedetti, en:
http://es.wikipedia.org/Mario_Benedetti

Fotos:
(1) El poeta uruguayo Mario Benedetti, en:
http://www.ua.es/webs/centrobenedetti/Imagenes/Benedetti_1.jpg

Videos:
(1) Serrat canta a Benedetti, en:
http://www.youtube.com/watch?v=1ZF6fHU-zEY




(Entrada núm. 1149) .../...