miércoles, 13 de agosto de 2014

El poeta Gerardo Diego y el tema de España en la poesía española contemporánea (XLII)




Palacio de La Magdalena (Santander, Cantabria)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso de términos tales como "pueblo, país, patria, gobierno, nación, España, estado"?... Al usarlos parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos avergonzarnos de reivindicar el uso del nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara, No es solo de ellos, es también nuestra. Y deberíamos hacerlo sin vergüenza alguna, sin ningún tipo de remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman, "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz". 

Hoy traigo hasta el blog al poeta Gerardo Diego. Nace en Santander (Cantabria) en 1896. Poeta, escritor, cirítico literario y profesor, es uno de los más importantes poetas de la Generación del 27 e impulsor de la vanguardia poética española. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Deusto (País Vasco), doctorándose en la de Madrid. En 1925 obtiene el Premio Nacional de Literatura. El inicio de la guerra civil le coge en Francia, de donde vuelve para unirse al bando franquista. Al final de la misma, se incorpora como profesor al Instituto Beatriz Galindo de Madrid en el que permanecerá hasta su jubilación. En 1947 ingresa en la Real Academia Española, y en 1979 obtiene el Premio Cervantes. Su poesía representa el ideal de la Generación del 27 al alternar la poesía tradicional con la vanguardista. En la primera trata los paisajes de España, la religión, la música y el amor; en la segunda, trata temas como el creacionismo, lo intrascendente y las imágenes extraordinarias. Muere en Madrid el año 1987. Les dejo con su poema "El ciprés de Silos", considerado por muchos como el mejor soneto de la literatura española:



Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado asimismo el loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño;
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llega a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi, señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

"El ciprés de Silos"
Gerardo Diego


Y en la próxima ocasión nos vemos con el poeta José Antonio Muñoz Rojas. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




El poeta Gerardo Diego



Entrada núm. 2140
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Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri
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