sábado, 9 de agosto de 2014

El poeta Claudio Rodríguez y el tema de España en la poesía española contemporánea (XXXIX)





Catedral del Salvador (Zamora, Castilla y León)



¿Por qué buena parte de los españoles que nos declaramos de izquierdas damos la impresión de estar un tanto perdidos en el uso de términos tales como "pueblo, país, patria, gobierno, nación, España, estado"?... Al usarlos parecen similares pero no lo son. Para la derecha, sí; todo es lo mismo y va en el mismo saco. Los españoles que nos declaramos de izquierdas no deberíamos avergonzarnos de reivindicar el uso del nombre de España, la patria común que a todos nos acoge y ampara, No es solo de ellos, es también nuestra. Y deberíamos hacerlo sin vergüenza alguna, sin ningún tipo de remordimiento, sin amargura ni complejo de ninguna especie. Y para eso puede servirnos la poesía.

De ahí, mi atrevimiento de traer durante unas cuantas semanas, o mientras el cuerpo aguante, lo que algunos de los grandes poetas contemporáneos, poetas del exilio exterior e interior, pero españoles todos hasta la médula, han dicho sobre su patria común, sobre la nuestra, sobre España y su añoranza. Y es que, en palabras de Walt Whitman, "el poeta es el instrumento por medio del cual las voces largamente mudas de los excluidos dejan caer el velo y son alcanzados por la luz".  

Hoy traigo hasta el blog al poeta Claudio Rodríguez. Nacido en Zamora en 1934, en el seno de una familia burguesa propietaria de fincas rurales, su padre fue apasionado lector y autor de poesías. Pasó de niño largas temporadas en las fincas de su abuela materna. A la muerte de su padre, tiene que hacerse cargo de la administración de las mismas, lo que le permite adentrarse en la lectura de la biblioteca familiar donde  se aficiona a los místicos españoles, los románticos ingleses y la poesía francesa de finales del XIX. Abandona los estudios de Derecho en la Universidad de Madrid para hacer los de Filología, doctorándose en Filología Románica. Fue lector de español en las universidades de Oxford y Cambridge y profesor en la de Madrid. Tuvo un paso fugaz por el partido comunista, que abandonó casi inmediatamente a causa de enfrentamientos personales con sus dirigentes. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1983 y en 1997 el Príncipe de Asturias de las Letras. En 1987 ingresó en la Real Academia Española. La crítica le considera uno de los más grandes poetas españoles de la segunda mitad del siglo XX. Muere en Madrid en 1999.  Les dejo con su poema "Al ruido del Duero":


... Y como yo veía
que era tan popular entre las calles
paséel puente y, adiós, dejé atrástodo.
Pero hasta aquí me llega,quitádmelo, estoy siempre
oyendo el ruido aquel y subo y subo,
ando de pueblo en pueblo, pongo el oído
al vuelo del pardak, al sol, al aire,
yo qué sé, al cielo, al pecho de las mozas
y siempre el mismo son, igual mudanza.
¿Qué sitio es este sin tregua? ¿Qué hueste, qué altas lides
entran a saco en mi alma a todas horas,
rinden la torre de la enseña blanca,
abren aquel portillo, el silencioso,
el nunca falso? Y eres
tú, música del río, aliento mío hondo,
llaneza y voz y pulso de mis hombres.
Cuanto mejor sería
esperar. Hoy no puedo, hoy estoy duro
de oído tras los años que he pasado
con los de mala tierra. Pero he vuelto.
Campo de la verdad, ¿qué traición hubo?
¡Oid cómo tanto tiempo y tanta empresa
hacen un solo ruido!
¡Oid cómo hemos tenido día tras día
tanta pureza al lado nuestro, en casa,
y hemos seguido sordos!
¡Ya ni esta tarde más! Sé bienvenida,
mañana. Pronto estoy: ¡sedme testigos
los que aun oís! Oh, río,
fundador de ciudades,
sonando en todo menos en tu lecho,
haz que tu ruido sea nuestro canto,
nuestro taller en vida. Y si algún día
la soledad, el ver al hombre en venta,
el vino, el mal amor o el desaliento
asaltan lo que bien has hecho tuyo,
ponte como hoy en pie de guerra, guarda
todas mis puertas y ventanas como
tú has hecho desde siempre,
tú, a quien estoy oyendo igual que entonces,
tú, río de mi tierra, tú río Duradero.


"Al ruido del Duero"
Claudio Rodríguez



Y en la próxima ocasión nos vemos con el poeta Luis Felipe Vivanco. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




El poeta Claudio Rodríguez




Entrada núm. 2136
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Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri
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