Hola, buenos días a todos y feliz martes. Sin novedades destacables en la marcha de mundo hacia el desastre, asi que vamos con las entradas del blog de hoy. En la primera, el historiador estadounidense Michael Kazin, afirma: “La Declaración de Independencia de EE UU está llena de contradicciones morales, igual que la nación fundada por quienes la redactaron”. El poema del día es del poeta portigués Fernando Pessoa, y comienza con estos versos: “Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación/De no yacer en mí mismo desnudo/Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón/En un último, austero alarido!”. El archivo del blog es de tal día como hoy de 2014, y en él, escribía HArendt: “Lo sé, lo sé; siempre estoy con lo mismo, aunque prometo dejarlos en paz. Hasta los mismísimos [......] me tienen los políticos. Todos. Sin excepciones. Aunque como repito en cada ocasión propicia, unos más que otros”. Después de las viñetas de humor del día venía como siempre el café de sobremesa, hoy firmado por la escritora española Nayat El Hachmi, que dice en él: “Núñez Feijóo, el PP y Vox quieren escoger al votante español. En democracia la cosa suele funcionar al revés: los ciudadanos escogen a sus representantes pero igual eso ya les parece muy antiguo. Porque ¿cómo va a ser eso de que pueda depositar la papeleta en una urna cualquiera que tenga nacionalidad española? ¿Cómo se puede permitir que el derecho al voto sea universal y cuente igual un ciudadano que se decante por ellos que otros que tengan la desfachatez de elegir mal a sus representantes? No, no, eso hay que arreglarlo, poner orden y enderezar al electorado, encarrilarlo para vote lo correcto”. En la penúltima entrada el filósofo Josep Ramoneda cargaba contra PP y Vox, con estas palabras: “Núñez Feijóo, el PP y Vox quieren escoger al votante español. En democracia la cosa suele funcionar al revés: los ciudadanos escogen a sus representantes pero igual eso ya les parece muy antiguo. Porque ¿cómo va a ser eso de que pueda depositar la papeleta en una urna cualquiera que tenga nacionalidad española? ¿Cómo se puede permitir que el derecho al voto sea universal y cuente igual un ciudadano que se decante por ellos que otros que tengan la desfachatez de elegir mal a sus representantes? No, no, eso hay que arreglarlo, poner orden y enderezar al electorado, encarrilarlo para vote lo correcto”. Y, por último, como siempre, están las buenas noches diarias de HArendt a sus lectores, deseándoles todo lo mejor de parte de la Diosa de Fortuna y de las Moiras benevolentes. Que tengan un buen día. Espero que encuentren interesantes las entradas de hoy. Tamaragua, amigos. HArendt
ENTRADA NÚM. 11006



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