domingo, 5 de enero de 2014

Teoría literaria del caos



Los físicos y otros científicos explican la "teoría del caos" como aquella que ante sistemas dinámicos muy sensibles a las varaciones en las condiciones inciales puede implicar grandes d¡ferencias de comportamiento futuro en las partículas que los componen, imposibilitando con ello el hacer predicciones fiables a largo plazo. Todo ello, sin embargo, no implica que otros científicos igual de serios que los primeros sostengan que ese comportamiento pueda ser determinado de antemano si se conocen sus condiciones iniciales.

¿Somos los humanos y las sociedades que hemos ido conformando a lo largo de la historia autónomos en nuestros actos o meras partículas de movimientos impredecibles a largo plazo en función de las circunstancias? Nuestro gran filósofo Ortega y Gasset lo definió bastante bien, a mi juicio, cuando dijo aquello de: "yo soy yo y mi circunstancia". O lo que es lo mismo: que sí, pero no...

Cuando todo se derrumba a nuestro alrededor, y la confusión y el desorden se apoderan de nosotros y de nuestro entorno, conviene mantener la calma. A veces no sirve de nada, o no de mucho. Pero tampoco vamos a resolver la situación si no nos paramos a reflexionar; en algo deberíamos diferenciarnos de las partículas (físicas y químicas) que nos componen...

Pero hoy voy de literatura, no de física, química, sociología o política; para variar, que siempre cansa estar escribiendo sobre lo mismo. Hoy lo hago de literatura, de italiana, y para ser más concreto de la novela "Caos calmo" (Anagrama, Barcelona, 2008) de Sandro Veronesi (Florencia, 1959), una excepcional novela, ganadora del Premio Strega, el más prestigioso de las letras italianas, que también ha sido llevada al cine por Antonello Grimaldi, e interpretada por Nanni Moretti. La leí hace cinco años de un tirón, tal día como mañana; uno de esos regalos de Reyes que se agradecen sin palabras. El título me desorientó en principio, así que tuve que buscar en el diccionario de la RAE lo de "calmo". Pensé que era un defecto de la traducción, pero no, es correcto.  

La trama argumental es sencilla: Un joven ejecutivo milanés, directivo de una cadena de televisión, salva de morir a una desconocida que está a punto de ahogarse en la playa justo en el momento en que su mujer muere a pocos metros de él de un derrame cerebral. Tras las exequias, viudo, y con una hija de diez años, acompaña a la niña a su colegio en el primer día de clase tras las vacaciones veraniegas, y en un gesto de amparo hacia ella -seguro de que la tensión por la pérdida de la esposa y madre tiene que estar a punto de explotar para ambos- decide esperarla todo el día a las puertas del colegio. La situación se repite, al día siguiente, y al otro, y al otro... Con su coche como oficina, aparcado junto al colegio de la niña, el protagonista se convierte sin desearlo ni esperarlo, en el centro de una trama de intereses contrapuestos entre dos grandes multinacionales de la comunicación que se encuentran en proceso de fusión... Pero el dolor por la ausencia, esperado, temido y ansiado, no llega; ni a él ni a su hija. Y mientras pasan las semanas y los meses, y la situación y los personajes que van apareciendo: una cuñada, un hermano inmensamente rico y famoso, la mujer salvada por el protagonista, un padre ausente, compañeros de trabajo, vecinos, amigos, un niño autista, y jefes poderosos e implacables, van pasando por el coche aparcado junto al colegio, como si fuera un confesionario o el despacho de un psicoanalista... Así, hasta que en un sorprendente final, su hija, con un solo gesto de madurez, le hace volver a la realidad... 

De todas maneras una reseña mucho más elaborada de la novela la pueden leer en la crónica que de la misma publicó en Revista de Libros (Diciembre, 2008) la profesora titular de Filología italiana en la Universidad de Castilla-La Mancha, María J. Calvo Montoro, titulada "Lo reversible de la vida". Ella fue la que me animó a pedírsela a los Reyes Magos; si están a tiempo, les animo a que hagan lo mismo. Seguro que la disfrutan. 

Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




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jueves, 2 de enero de 2014

La "Hannah Arendt", de Margarethe von Trotta: algo más que una película


Termino el año 2013 viendo la película "Hannah Arendt" (2013) de la cineasta alemana Margarethe von Trotta, interpretada magistralmente por Barbara Sukova. Una buena forma de despedirlo, gracias a mi hija Ruth que me prestó el vídeo.

De Hannah Arendt (1906-1975) como figura histórica he escrito tantas veces en el blog que me abruma citarla de nuevo. Hasta el seudónimo con el que firmo las entradas del mismo y escribo en las redes sociales se lo debo a ella. Asi pues, no insisto.

De las numerosas críticas que ha merecido la película, y la persona de Hannah Arendt, destaco la de Fernando Mires en su blog "Polis", del pasado 21 de diciembre. Y en este otro enlace pueden ver avances de la misma bajados de Youtube. Me animo a sugerirles que los exploren, y con especial interés les recomiendo vean este de un sacerdote que hace crítica cinematográfica desde la página electrónica del arzobispado de Barcelona.

¿Y HArendt no va opinar sobre la película?..., se preguntará alguno. Pues sí, como no, aunque mi criterio no tenga la menor relevancia. Y lo primero que me gustaría decir es que no es una película biográfica al uso, y que sospecho no van a entenderla ni disfrutarla quienes no conozcan, siquiera someramente, la peripecia vital e intelectual de la gran pensadora norteamericana de origen judeo-alemán y el impacto que su crónica sobre el secuestro, proceso y ejecución del nazi Adolf Eichmann por Israel (1960-1962) produjo en todo el mundo.

La película de Margarethe von Trotta se centra, precisamente, en la recreación de la génesis de esa crónica por parte de la profesora Hannah Arendt, a quien la prestigiosa revista literaria norteamerica "The New Yorker", le encarga que siga y escriba sobre el proceso de Eichmann en Jerusalén, su posterior conversión en libro, y la tremenda reacción que el mismo provocó en los ambientes judíos norteamericanos, europeos (especialmente alemanes), y por supuesto, israelíes. Como es sabido, hablamos de su "Eichmann en Jerusalén. Un ensayo sobre la banalidad del mal" (Lumen, Barcelona, 1999).

Pero hay más cosas en la película que la hábil mano de Margarethe von Trotta y la inconmensurable actuación de Barbara Sukova, matizan y exponen; o exponen y matizan... Aun centrada como decía antes en un momento concreto de la vida de Hannah Arendt, la película deja claramente al descubierto las grandes pasiones que Arendt mantuvo a lo largo de toda su vida: su insobornable vinculación a sus amigos, a la verdad de los hechos, a la búsqueda del comprender, y a la verdad, sobre todo a la Verdad, pese a quien pese.

Sobre el amor a sus amigos, a las personas concretas por encima de ideologías y enfrentamientos o desencuentros, la película muestra escenas memorables, como los "flashbacks" de su primer encuentro, y de los posteriores muchos años después, con el que fue el gran amor de su vida, el filósofo Martin Heidegger. De la pasión por su segundo marido, Heinrich Blücher. De su amistad nunca alterada por Mary McCarthy, que se convirtió a su muerte en su albacea testamentaria. Del doloroso desencuentro con los intelectuales judíos a causa de su libro, sobre todo, por lo que en él había de crítica a la labor que los Consejos Judíos, órganos creados por las autoridades nazis, que colaboraron en la ejecución del Holocausto. Y sobre todo, en la visión de Eichmann no como una figura que encarnaba el Mal, sino como un producto banal, un engranaje más de la horrenda consecuencia del totalitarismo sobre la sociedad, que anula lo que de humano queda en la persona para convertirla en una simple máquina de obeceder órdenes. Disfrútenla si tienen ocasión.

Una última recomendación, que lean este interesante artículo de Jordi Ibáñez, profesor de Estética y Teoría de las artes en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, titulado "Amistad y amor mundi: la vida de Hannah Arendt" (Revista de Libros, febrero 2008) antes de ver la película. Y después de que la hayan visto y disfrutado se animen a leer las sendas biografías de Arendt, la de Elisabeth Young-Bruehl (Alfons el Magnànim, Valencia, 1993) y la de Laure Adler (Destino, Barcelona, 2005), que el profesor Ibáñez les recomienda. Yo lo había hecho antes de su recomendación, y les aseguro que merecen la pena ambas.

Y sean felices, por favor. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt




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¡Feliz Año Nuevo! ¡Adiós, Filosofía!


Quitan la filosofía de la enseñanza obligatoria española, y que puedan y les dejemos, de la universitaria... Lo extraño es que extrañe... La filosofía enseña a pensar. Luego hacer que nuestros jóvenes dejen de pensar es una baza política de primer orden intencional. ¿No querían caldo?, ¡pues ahí tienen dos tazas! ¿Para qué queremos filosofía y libros teniendo "whatsapps" que piensan por nosotros?

Mi paisano, el escritor canario Juan Cruz, escribe hoy en El País sobre ello. Ambos tuvimos como profesor a Emilio Lledó, el gran filósofo español, vivo, por suerte para nosotros. Resultaría agotadora la lista de pensadores españoles eminentes, por quedarnos solo con los nacionales. Por citar solo a los incordiantes, pueden repasar la que daba otro ilustre pensador, Menéndez y Pelayo, en su "Historia de los heterodoxos españoles". O la de todos los que tuvieron que emigrar tras la Guerra Civil a Europa o las Américas, en la "Historia crítica del pensamiento español", de José Luis Abellán, o padecieron evangélica "persecución de la justicia" por su funesta manía de pensar a lo largo de los últimos siglos (vuelta a Menéndez y Pelayo y Abellán), desde Prisciliano (siglo IV d.C.) a Ortega, Zubiri, Aranguren o Tierno, en el pasado XX.

¡Ah!..., pensar, conocer, preguntar... Tarea agotadora que dejamos a las máquinas. Dejémoslas que decidan también por nosotros. Lo cual no sería, al fin, tan malo, si las máquinas pensaran. El problema, como siempre, es "quién" está detrás. En España por ejemplo, detrás de la iniciativa de suprimir la filosofía (y la libertad de pensar y actuar, con ella) está el gobierno, y detrás del gobierno, el partido que lo sustenta; ¿Y detrás del PP, quién está?.. Perdonen un momento que le pregunto a mi "watchsapp" a ver si álguien me responde...

¡Feliz Año Nuevo a pesar del gobierno! Que el 2014 les traiga paz, amor, felicidad, dinero (sí, porqué no, también dinero) y pensamientos. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt



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jueves, 26 de diciembre de 2013

El mensaje del Rey, Navidad 2013


Como todos los años por estas mismas fechas traigo de nuevo al blog el mensaje navideño del Rey a los españoles. Y como hago siempre también, no lo comento. Traigo, eso sí, la crónica que escribe al respecto la analista política del diario El País, Anabel Díez. Y en este otro enlace del mismo diario pueden acceder ustedes a la lectura de las reacciones que el mensaje ha suscitado en instituciones, partidos y personalidades diversas.  

Dos profesores de la UNED, Manuel Herrera y Antonio Romero, escribían hace un año un artículo titulado "Las nuevas desafecciones políticas y la crisis de la ciudadanía social", dentro del volumen "Los nuevos problemas sociales. Duodécimo foro sobre tendencias sociales" (Sistema, Madrid, 2012), donde comentaban lo siguiente: "La democracia debemos cuidarla, y para ello resulta fundamental la confianza que las diferentes sociedades demuestran hacia los poderes del Estado de Derecho y su equilibrio. En definitiva, debemos dispensar una atención preferente a la necesidad de reconstruir la imagen pública de sus instituciones. Porque esas crisis de confianza en las instituciones centrales de la sociedad está asociada, sin lugar a dudas, con la satisfacción con la democracia existente en un país. La democracia no puede garantizar -dicen- que los ciudadanos serán felices, prósperos, saludables, sabios, pacíficos o justos. Alcanzar estos fines está más allá de la capesacidad de cualquier gobierno, incluido un gobierno democrático. Es más, en la práctica la democracia nunca ha llegado a alcanzar sus ideales. Como todos los anteriores intentos por conseguir un gobierno más democrático, las democracias modernas sufren también de muchos defectos. Sin embargo -añaden-, a pesar de sus imperfecciones nunca podemos perder de vista los beneficios que hacen a la democracia más deseable que cualquier otra alternativa factible a la misma".

Unas páginas más adelante, y en relación con el empuje secesionista de grupos étnicos particulares dentro de las modernas democracias, dicen citando a Dahrendorf: "Estos empujes hacia la auto-determinación nacional según las etnias son dañinos y representan un peligro para la ciudadanía. Sostiene (Dahrendorf) que la ciudadanía florece en los Estados nacionales que son heterogéneos en cuanto a las etnias y a las tradficiones culturales locales o particulares, mientras que desaparece en las naciones homogéneas y auto-determinadas, insistiendo -Dahrendorf, de nuevo- en la que las naciones son tribus de iguales, mientras que los Estados-nación son construcciones conscientes para el bien común, el "commonwealth". A partir de esto, se opone con fuerza a la idea de una "Europa de las regiones" que, a su juicio, sería una pésima fórmula que trasladaría a la tribu y al máximo de las provisiones, pero no a las titulaciones de ciudadanía".

Ahora, si han llegado hasta aquí, les ruego que vuelvan a leer el mensaje del Rey de España a sus conciudadanos. Estoy seguro de que percibirán más ajustadamente los importantes "matices" que el mismo encierra respecto a ocasiones anteriores y que el rey envía a quien debería escucharlos, sin faltar por ello a la estricta neutralidad partidista y política a la que su papel institucional le obliga.

Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt



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sábado, 21 de diciembre de 2013

¡Felices Fiestas!, ¡Feliz Navidad!, ¡Feliz Solsticio!



A la hora exacta en que se publica esta entrada 
se produce el Solsticio de Invierno de 2013 
sobre las islas Canarias. 
¡Felicidades!..., a pesar de todo. 
¡Feliz Solsticio!, 
¡Feliz Navidad!, 
¡Felices Fiestas!... 
Que si no la abundancia de bienes materiales, 
al menos la paz reine en nuestros hogares 
y en los corazones de todas las personas 
de buena voluntad 
que habitan en esta casa común 
que es nuestro mundo, 
la casa de todos, 
aunque desgraciadamente 
sea más de unos que de otros. 
Sean felices, por favor; 
al menos no se avengüencen de intentarlo. 
Y como decía Sócrates, "Ιωμεν": Nos vamos. 
Tamaragua, amigos. 
HArendt




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jueves, 19 de diciembre de 2013

El día en que mataron a Carrero Blanco


Mañana hace 40 años. "En Madrid, el jueves día 20 de diciembre de 1973 amaneció nublado. El presidente del Gobierno español, don Luis Carrero Blanco, se disponía a iniciar una jornada más de trabajo". Así se iniciaba el libro que me ha servido para dar título a la entrada de hoy: "El día en que mataron a Carrero Blanco" (Planeta, Barcelona, 1974), escrito por Rafael Borràs, Carlos Pujol y Marcel Plans, apenas unos meses después del atentado de ETA que le costó la vida al presidente del gobierno. Una excelente y documentada fuente de información (más 400 páginas y numerosísimas fotografías) a pesar de las difíciles circunstancias del momento, que los autores definían como el suceso más importante desde el final de la guerra civil.

Dos recientes artículos en El País recrean el acontecimiento. El primero de ellos: "El cráter del Régimen", de Luis R. Aizpeloa, en el que entrevista simultáneamente al que fuera responsable de los servicios secretos españoles en el País Vasco, Ángel Huarte, y al exetarra Ángel Amigo, recreando paso a paso la preparación del atentado por parte de ETA; el segundo: "El guardian del orden de Franco", del historiador Julian Casanova, en que desmonta la leyenda creada en torno a la figura del almirante que se convirtió en "delfín" de Franco, en parte creada por el propio Carrero y por sus aliados del "Opus Dei", con López Rodó a la cabeza, mortalmente enfrentados al sector "azul" del Régimen, que representaban figuras como Fraga o Solís, por el control del aparato del poder a la hora de la muerte del dictador que se auguraba próxima. Y en el mismo diario, Josep Ramoneda, en un artículo titulado "Pequeñas historias con importancia", revela las confidencias que sobre el atentado le hicieron en su día el rey Juan Carlos y el que fuera ministro del Interior en el gobierno de Suárez, Rodolfo Martín Villa.

Los días que siguieron al magnicidio supusieron una involución en las escasas posibilidades de transformación pacífica del franquismo en una democracia que se atisbaban en aquellos momentos. El nombramiento de Carlos Arias como sucesor de Carrero, en lo que se conoce, a causa de las presiones en su favor del círculo familiar de Franco, y que era ministro de la Gobernación en el momento del atentado y por lo tanto responsable del aparato de seguridad del Régimen, no presagiaban nada en favor de ello.

¿Qué hubiera pasado si Franco hubiese designado presidente del gobierno a Fernández-Miranda, vicepresidente del gobierno con Carrero, y representante del ala "aperturista" del Régimen en lugar de a Arias Navarro? Eso es ya historia-ficción... Como lo es también, en este caso, la enigmática frase que Franco pronunciara, echando mano del refranero tradicional, tras la muerte de Carrero: "No hay mal que por bien no venga".

Al contrario de otros acontecimientos históricos vividos por mí, no guardo ningún recuerdo especial de aquellos días de zozobra: de alegría para algunos, los menos; de miedos, los más, para otros. Recuerdo que estaba de vacaciones pues siempre dejábamos mi mujer y yo dos semanas de las mismas para Navidades, y aquel día nos visitaba en nuestra casa en Las Palmas, un amigo de la infancia y su mujer, de vacaciones en Gran Canaria. Un dato curioso: ese amigo era -le he perdido la pista por completo- comisario de policía en Madrid. A mi mujer y a mí nos llamó la atención que no se reincorporara a su puesto inmediatamente y que no mostrara la menor preocupación por el atentado... ¿Teorías conspiratorias?, no seré yo quién juegue a eso, y menos a estas alturas de la historia. Tampoco los entrevistados en el reportaje citado más arriba creen en ella. 

Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt




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lunes, 9 de diciembre de 2013

65.º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos


Vilipendiada por muchos, ignorada por más, y violada por los poderosos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada tal día como mañana de hace sesenta y cinco años por la Asamblea General de las Naciones Unidas, sigue siendo el referente ético y moral de la Humanidad por encima de fracasos, desaciertos e incomprensiones. 

Son sus antecedentes directos la Declaración de Derechos de Virginia, de 1776, y la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano, de 1789, en plena revolución francesa. 

Naciones Unidas celebró su 60 aniversario, en 2008, con una página electrónica cuya visita y recorrido recomiendo encarecidamente por su gran interés. 

Les invito igualmente a visitar la página electrónica de Amnistía Internacional (España): la mayor organización no gubernamental del mundo centrada en la defensa de los Derechos Humanos y a colaborar en esa defensa en la medida de sus posibilidades, no necesariamente económicas. Y en este enlace pueden ver si lo desean el vídeo que dicha organización realizó con motivo del 60.º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt





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domingo, 8 de diciembre de 2013

¿Y la reforma de la justicia para cuándo?


A pesar de la quema que el gobierno del PP está haciendo en todas las instituciones del Estado: desmantelándolas, desvirtuándolas, incapacitándolas para ejercer correctamente su función al servicio de la sociedad (la última, la limpieza étnico-ideológica de la Agencia Estatal de Administración Tributaria), el cáncer que corroe de arriba a abajo la democracia española no es la institución monárquica, que la preside, y que cumple con absoluta normalidad, eficacia y discreción el papel que la Constitución le otorga; tampoco lo es su régimen autonómico, manifiestamente mejorable, pero que ha devuelto a los territorios y pueblos de España un protagonismo que nunca debieron perder; ni sus fuerzas armadas, que se han ganado con sus misiones de paz (y de guerra) bajo el amparo de las Naciones Unidas y demás organizaciones internacionales el respeto y la admiración de su pueblo; ni los partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, sin cuya existencia la situación estaría aún peor de lo que está; ni sus administraciones públicas, quizá sobredimensionadas, pero con un satisfactorio grado de eficiencia...

El cáncer terminal de la democracia española es la corrupción generalizada, amparada desde el poder, si no alentada por él, que no encuentra freno y contrapartida eficaz en un sistema judicial anquilosado, burocratizado, decimonónico, ineficaz, y por si le faltara algo, y como se acaba de ver con la elección a dos de su órgano jerárquico, partidista y corporativo, aunque esto último sea un mal endémico característico de los altos cuerpos funcionariales españoles, y los jueces lo son, con preeminencia. 

Desde luego no son ellos, los jueces, los únicos responsables de la situación, aunque casos como el del juez de Murcia que ponía a Dios (su Dios) por encima de las leyes que estaba obligado a cumplir y hacer cumplir; el del irresponsable juez de Sevilla cuyo desastre organizativo costó la vida de una niña; o las defectuosas sentencias que han motivado el varapalo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la "doctrina Parot", nos hagan dudar de la clase de elementos a los que el pueblo español confía la misión de ejercer el poder judicial del Estado.

¿Sería mucho pedir que gobierno y oposición se pusieran de una vez por todas de acuerdo en abordar la reforma en profundidad de la justicia española y no solo para repartirse su órgano de gobierno?

Lo que sigue son opiniones personales del que suscribe y, lógicamente, criticables, pero entiendo que en esa hipotética reforma hay algunas cuestiones que deberían de estar ya, a estas alturas, meridianamente claras para todos:

1.- La misión de los jueces no puede seguir siendo la de instruir procedimientos. Los jueces están para juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, para hacer que se cumpla la ley, y para proteger los derechos de las partes, incluyendo los de los acusados. Y los fiscales, a investigar, instruir y a poner ante los jueces, en nombre del pueblo, a los que infrinjan la ley.

2.- Todos los procesos de ámbito penal, y aquellos civiles en que por la relevancia o el cargo de los implicados o por la cuantía económica en litigio así lo determine la ley, deberían ser resueltos por el procedimiento del jurado, con la única obligación por parte de éste, de decidir, por su propio concurso, sobre la culpabilidad o inocencia del acusado.

3.- Todos los tribunales colegiados, en especial las Audiencias Provinciales, y los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas y el Tribunal Supremo deberían reconvertirse en tribunales unipersonales.

4.- Los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas deberían ser los órganos de casación y apelación en última instancia en cuanto se refiera al Derecho emanado de la propia Comunidad Autónoma. En cada uno de esos Tribunales existiría una sala, colegiada, encargada de dilucidar los recursos de revisión, contra sentencias de los órganos unipersonales del propio Tribunal Superior de Justicia, y de la unificación de doctrina sobre sentencias emanadas del Derecho propio de la Comunidad.

5.- Al Tribunal Supremo de Justicia le correspondería la misma función que a los TSJ de las Comunidades Autónomas, pero únicamente en lo que respecta al Derecho emanado de los órganos del Estado.

6.- La ley debería determinar taxativamente en que casos y bajo cuales circunstancias las sentencias de los órganos jurisdiccionales son recurribles ante los órganos jurisdiccionales superiores. 

¡Qué!, ¿nos ponemos a ello?... Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt



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sábado, 7 de diciembre de 2013

Sobre el fastidio de España y la genética de los españoles


En la entrada de hoy, como es uso y costumbre de un servidor, voy a mezclar churras con merinas trayendo a colación lecturas antiguas y recientes, serias y menos serias, personales y universales, para tratar un tema tan antiguo como es de la propia existencia de España y de los españoles: el de su esencia íntima, su fastidio generalizado a admitirse como son, a no aceptarse como tales, y sobre todo la ignorancia supina que mantienen sobre su propio origen genético. 

En resumen, sobre el inacabable debate en torno al "Ser de España". Y lo hago no para rebatir argumentos en contrario de los que dicen que España es un asco, o que no es una nación, o que los españoles somos un pueblo de borregos, o que "este" país nuestro no tiene solución, etc., etc., etc. No voy a molestarme en rebatir esas opiniones porque no son mas que eso, opiniones. Tampoco pretendo demostrar nada, ni a favor ni en contrario de esas tesis; si acaso, al que sea capaz de terminar de leer esta entrada, que le quede al menos la quisicosa de tener que admitir la posibilidad de que no seamos tan distintos como suponemos, ni tan desastre como país y pueblo respecto de cualquier otro pueblo o país de Europa o del mundo de los que han pasado por él (por el mundo) a lo largo de la historia. Si me permiten el atrevimiento, les animo a la lectura de dos ensayos al respecto: "El secreto de España" y "La novela de España. Los intelectuales y el problema español", de los historiadores Juan Marichal y Javier Varela, respectivamente, y ambas publicadas por Taurus (Madrid, 2008).

Para los lectores "no españoles" del blog les aclaro la expresión anterior de churras y merinas, que forma parte del refranero nacional, y que alude a la inconveniencia de mezclar cuestiones distintas en un mismo debate, al igual que no debían mezclarse churras y merinas en un mismo rebaño; ambas son dos tipos o razas de ovejas españolas históricamente dedicadas a la producción de carne y leche, las primeras; y de lana, excelente lana, origen de la expansión del comercio castellano durante siglos, las segundas.

Comencemos por la genética. El país que hoy conocemos como España, situado en la península ibérica, en el extremo sudoeste de Europa, ha sido colonizado y habitado por pueblos diversos a lo largo de los siglos, pueblos que han dado a su nueva patria nombres también diversos. Tras sus primeros pobladores conocidos, los iberos y los celtas, fenicios y cartaginenses la conocieron como Ispani; los griegos la dieron el nombre de Iberia; romanos y visigodos el de Hispania; los judíos, que llegaron a ella en el siglo III a.C., le dieron el nombre de Sefarad; y por último, los musulmanes, el de al-Andalus. A partir del siglo XIII d.C. los reinos cristianos del norte de la península, en contraposición a los musulmanes del sur, considerándose herederos directos del reino visigodo, le dan ya el nombre de España al conjunto de los reinos que la ocupan.

Todos ellos se fueron asentando e integrando en el territorio peninsular y mezclándose con la poblaciones anteriores. Así ocurrió entre romanos e iberos, y entre visigodos e hispanorromanos. La invasión musulmana propicia una conversión masiva de la población aborigen al islam, quedando como únicos reductos cristianos la cornisa cantábrica y los pirineos.

Aunque los historiadores no se han puesto de acuerdo en el número de los judíos españoles, se supone que a finales del siglo XV podían ser unos 400.000. Es el momento en que los reyes católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, decretan la conversión forzosa de los judíos al catolicismo, y la expulsión inmediata para los que no lo hagan, con confiscación de todos sus bienes y propiedades. Aproximadamente la mitad del total de los judíos españoles optan por el exilio.

Cien años más tarde, Felipe III ordena la expulsión tajante y definitiva de los moriscos de todo los territorios de la Corona. Los moriscos eran los cristianos de origen musulman que se habían convertido al catolicismo durante el período de la reconquista. Aproximadamente otros 300.000 españoles son obligados a exiliarse sin opción contraria alguna.

Cientos de miles de españoles desarraigados, desterrados, exiliados por la voluntad de otros españoles... La historia se ha repetido después en numerosas ocasiones; la última hace apenas 70 años. Pero eso es ya historia reciente; la pregunta de ahora es: ¿Cuántos judíos conversos y moriscos quedaron en la península y cuantos son sus descendientes? Hasta ahora no hubo forma de dar una respuesta concreta, pero el estudio genético de los españoles realizado por la American Journal of Human Genetics, que presentó sus datos en Madrid a finales de 2008, vino a confirmar que unos ocho millones de nuestros compatriotas son descendientes directos de judíos conversos (aproximadamente el 20 por ciento de la población total de España), y unos cuatro millones y medio lo son de moriscos (el 10 por ciento del total). 

Todo lo anterior lo contaba el historiador Javier Sampedro en un artículo de El País de esas fecha titulado "Sefardíes y moriscos siquen aquí". No deja de ser curioso en un país en el que el antisemitismo campa a sus anchas, que uno de cada cinco de sus pobladores sea descendiente directo de esos judíos a los que detesta; y uno de cada diez, descendiente de esos "moros" que le atemorizan, pero necesita...

Una anécdota personal: En el otoño de 1956 yo acababa de comenzar los estudios de primero de bachillerato en el colegio "Infanta María Teresa" de Madrid. Era el primer día de clase de la asignatura de Historia de la Música, que impartía un joven profesor muy atildado, al que siempre conocí vestido de riguroso traje negro, con corbata de colores chillones y camisa blanca. Podría tener unos cuarenta y pocos años, y lamento no recordar su nombre. Lo que no voy a olvidar nunca fue ese primer día de clase, pues nada más comenzar la misma se dirigió a mi, me preguntó mi nombre y apellidos, y me soltó: "Usted es de origen judío, ¿verdad, señor Campos?". Me quedé sorprendido pues era la primera vez que alguien me mencionaba tal cosa; le respondí con sinceridad que no tenía la menor idea, pero que pensaba que no, puesto que yo, mis padres, mis hermanos y toda mi familia eran católicos. Él me contestó que los rasgos de mi cara y mi apellido paterno decían que sí, y que se lo preguntara a mis padres. Nunca lo hice, pero mucho más tarde, por otras vías, vine a confirmar que formo parte orgullosa de ese veinte por ciento de españoles de origen judeo-converso; y que, al menos para mí, Américo Castro y no Sánchez Albornoz tenía razón en cuanto a la famosa polémica sobre el "Ser de España". Castrista como soy, les recomiendo leer su monumental "España en su historia. Cristianos, moros y judíos" (Círculo de Lectores, Barcelona, 1989).

En cuanto a, en palabras de Pedro Laín Entralgo, "la dramática inhabilidad de los españoles desde hace siglo y medio, para hacer de su patria un país mínimamente satisfecho de sus instituciones políticas y sociales", escribía el también historiador Rafael Núñez Florencio en el número de octubre de 2005 de Revista de Libros, un enjundioso artículo titulado "Sobre el fastidio de España y la incomodidad de ser español", cuya lectura les recomiendo encarecidamente. El artículo constituía una acerada crítica de sendos libros publicados en aquel año por José Luis Abellán: "El problema de España y la cuestión militar" (Dykinson, Madrid); Manuel Azaña y José Ortega y Gasset: "Dos visiones de España. Discursos en las Cortes Constituyentes sobre el Estatuto de Cataluña. 1932" (Círculo de Lectores, Barcelona); Suso de Toro: "Otra idea de España" (Península, Barcelona); y de Vicente Palacio Atard: "De Hispania a España. El nombre y el concepto a través de los siglos" (Temas de hoy, Madrid). 

Termino, o casi, con otras palabras del hispanista Gerald Brenan en su "El laberinto español. Antecedentes sociales y políticos de la guerra civil española" (Ruedo Ibérico, París, 1962), escritas en 1943, y citadas por José Luis Abellán en su "Historia crítica del pensamiento español. Tomo 6. La crisis contemporánea I. 1875-1897" (Círculo de Lectores, Barcelona, 1993), de cuya lectura estoy disfrutando ahora mismo, palabras en las que Brenan se preguntaba por la falta de arraigo que el liberalismo económico y el capitalismo habían tenido históricamente en España. 

Su reflexión no podía ser más elocuente. Decía Brenan: "Nadie puede suponer que una raza tan activa e inteligente como los españoles no pudiera, si lo desease, aplicarse a hacer fortuna; la explicación de este fenómeno no pueda ser otra que, como observó un embajador veneciano hace dos siglos, nunca se lo propusieron ni desearon. Verdaderamente, esto es obvio para cualquiera que haya vivido en España. Cada clase tiene su especial modo de mostrar la repugnancia que siente por la civilización capitalista moderna. Los alzamientos de los carlistas y anarquistas son una forma de ello. La ociosidad del rico, la ausencia de empresas y de hombres de negocios, la pereza de los banqueros son tantas otras formas de esa repugnancia. Así, hallamos también el fenómeno de la empleomanía, con la superabundancia de funcionarios del gobierno y de oficiales del Ejército. Aparte de cualquier causa histórica que se pueda asignar a este espíritu refractario, queda el hecho de que los españoles viven para el place o los ideales, pero nunca para el éxito personal ni para hacer fortuna". 

No estoy seguro de que Brenan siguiera pensando hoy lo mismo sobre los españoles que aquello que decía sobre nosotros en 1943, pero como retrato de la idiosincrasia profunda de lo que somos, no andaba muy desviado.

Creo que por hoy es bastante. Quizá en otra ocasión volvamos a tratar sobre España y los españoles. Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt




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jueves, 5 de diciembre de 2013

En el 35.º aniversario de la Constitución Española


Reconozco que a mi los aniversarios me ponen sentimental. El hecho de que mañana se cumplan treinta y cinco años de la aprobación de la Constitución de 1978 en referéndum ha motivado que el diario El País esté dedicando estos días un "especial" a dicha conmemoración con entrevistas y reportajes sobre la efémeride que ponen al día el estado de la cuestión y de la propia Constitución.

He aprovechado la ocasión para releer los "Diarios de Sesiones" del Congreso de los Diputados y del Senado que recogen los debates habidos durante su tramitación. También he releído algunos de los artículos de "El Federalista" (Fondo de Cultura Económica, México, 1994), la magnífica defensa que del proyecto de la Constitución estadounidense hicieran en 1788 Hamilton, Madison y Jay. Y por último, ante el descrédito en que algunos quieren colocar al Tribunal Constitucional, he vuelto a releer la interesantísima polémica que en el año 1931 sostuvieron dos ilustres juristas: uno alemán, Carl Schmitt (1888-1985), autor de "La defensa de la Constitución" (Tecnos, Madrid, 1983); el otro austriaco, Hans Kelsen (1881-1973), autor de "¿Quién debe ser el defensor de la Constución?" (Tecnos, Madrid, 1995), sobre cuál es el órgano político al que debería corresponder la defensa, salvaguardia y protección de la Constitución.

Que la Constitución española de 1978 necesita un "repaso" está claro. Hasta el propio Consejo de Estado lo vio así cuando en Febrero de 2006 emitió el famoso "Dictamen sobre Modificaciones de la Constitución Española" (aquí) que le había solicitado el Gobierno, centrado en cuatro puntos: 1) la supresión de la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión al Trono; 2) la recepción en la Constitución del proceso de construcción de la Unión Europea; 3) la inclusión de la denominación de las Comunidades Autónomas en la Constitución; y 4) la reforma del Senado.

Es evidente que ese tímido intento de reforma se ha quedado ya bastante corto. Ineludible es la reforma del Senado, para convertirlo en lo que la Constitución dice que es: la Cámara de representación territorial, y en la que deberían estar representados los gobiernos de las distintas comunidades y ciudades autónomas, con voto ponderado para cada una de ellas en función de su población, y con un renovado procedimiento de adopción de acuerdos que implique tanto una mayoría cualificada de la población representada como del número de éstas. Pero también una reforma en profundidad del titulo VIII de la Constitución, en clave federal, que determine claramente cuales son las competencias indelegables de carácter estatal, y dejé todas las demás a lo que decidan los respectivos Estatutos de Autonomía, así como los mecanismos de financiación, colaboración y cooperación de las Comunidades autónomas con el Estado. Y por último, como no, del propio Tribunal Constitucional, delimitando sus competencias a la estricta defensa de la Constitución frente a cualquier ley o acto de gobierno contraria a la misma, y con un renovado proceso de conformación que bien podría ser por designación real (a propuesta del Gobierno, lógicamente), con la aprobación cualificada del Senado, entre juristas de reconocido prestigio, y cuya designación sería vitalicia, o hasta su renuncia voluntaria o impedimento físico apreciado por el propio Tribunal y aceptado por el Senado.

Como historiador, apegado a los documentos escritos por deformación profesional, les invito a conmemorar el aniversario compartiendo con ustedes varios documentos sobre la Constitución española: 

1.- Diario del Sesiones del Pleno del Congreso de los Diputados, de 31 de octubre de 1978, que aprobó el proyecto de Constitución (1).

2.- Diario de Sesiones del Senado, de 31 de octubre de 1978, que aprobó el proyecto de Constitución (2).

3.- Diario de Sesiones de las Cortes, sesión conjunta del Congreso de los Diputados y del Senado, de 27 de diciembre de 1978, en la que el Rey sanciona solemnemente el proyecto de Constitución (3).

4.- Boletín Oficial del Estado, de 29 de diciembre de 1978, en el que se publica la Constitución española (4).

5.- Texto comentado, artículo por artículo, de la Constitución española de 1978 (5).

6.- Textos de las Constituciones históricas que han estado vigentes en España desde la 1812 a la de 1931 (6).

Y en este video pueden ver y escuchar interpretada por el grupo musical Jarcha, la canción icono de aquellos no tan lejanos finales de los 70: "Libertad sin ira". Un lema que no nos vendría mal recuperar, sobre todo lo de "sin ira"...

Esta entrada es una reedición, actualizada, de algunas de las publicadas anteriormente en el blog con motivo de esta misma efeméride.

Feliz Día de la Constitución, y ustedes intente serlo también, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt



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martes, 26 de noviembre de 2013

Viviendo en Babel por un fin de semana



A todos nos ha pasado encontrarnos con limitaciones por culpa del idioma. Normalmente ocurre cuando uno viaja a un país con distinta lengua que el suyo, pero gracias al traductor de Google y cuatro frases aprendidas en el avión de ida, uno es capaz de salir adelante... (sigue aquí). Ruth Campos
Del blog "Pensando en la estación" 




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lunes, 25 de noviembre de 2013

Una "Esperanza" frustrada


Lo escribo con mayúscula porque la "Esperanza" a la que me refiero en el epígrafe no es una de las tres virtudes teologales definidas como tales por la iglesia católica. Me refiero, como supongo que habrá adivinado sin excesiva dificultad el lector de esta entrada, a doña Esperanza Aguirre, condesa de Bornos, Grande de España, expresidenta del Senado, exministra de José María Aznar, expresidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, y la gran "esperanza" blanca (ahora sí, con minúscula) del liberalismo español del siglo XXI para liderar en un futuro no por indeterminado, necesariamente lejano, a ese catastrófico ente hacia la deriva autoritaria y reaccionaria en que se ha convertido el partido popular español. 

Hasta ahora, en que esa esperanzada Esperanza ha demostrado su talante liberal, del que ella siempre ha presumido, espetando al ministro de Justicia una iracunda reprimenda por no haber cesado al magistrado español en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, el juez don Luis López Guerra, que tuvo el indecoroso atrevimiento de votar en contra de la interpretación de la justicia española sobre la denominada "doctrina Parot". 

Eso es espíritu liberal, doña Esperanza, y lo demás cuento. Locke, Montesquieu, Constant, Stuart Mill, Madison, Jefferson, etc., etc., etc., ellos sí, auténticos liberales, tienen que estar removiéndose inquietos en sus tumbas viendo en lo que se ha convertido la doctrina liberal en España, y en quienes son sus protagonistas, al inicio de la segunda década del siglo XXI.

Porque digánme ustedes, por favor, que tiene que ver la doctrina clásica del liberalismo político, establecida desde el siglo XVII y definida por características tales como considerar al individuo como persona única, la libertad como un derecho inviolable, la igualdad ante la ley, el derecho a la propiedad como fuente de desarrollo, la división de poderes como garantía de un gobierno democrático, la libre discusión como medio de participación política o la tolerancia religiosa como imperativo de un Estado laico, con lo que hoy está haciendo el partido popular y su gobierno en España. Una esperanza frustrada más: frustrados los españoles, frustrados los liberales, frustrada doña Esperanza, condesa de Bornos. No seré yo quien lamente su frustración, sobre todo la de esta última... 

Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt


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La ópera "Marina", de Emilio Arrieta, desde El Palco de RTVE


Como todos estos últimos finales de mes es un inmenso placer para este blog que su entrada número 2000 esté dedicada a una de las grandes obras de la ópera española. Una de las representaciones que han marcado el panorama operístico de este año y que llegó el pasado domingo al programa El Palco, de la 2 de RTVE, presentado por la soprano Ainhoa Arteta, acercándonos un espectáculo escénico de primer orden como es la ópera "Marina", de Emilio Arrieta, en una producción del Teatro de la Zarzuela.

Fue compuesta por el maestro Emilio Arrieta a partir del libreto de Miguel Ramos Carrión, quien a su vez había adoptado una zarzuela de Francisco Camprodón. Esta obra se estreno como zarzuela en 1855 en Madrid, y fue el propio Arrieta quien la transformó en ópera para estrenarla años después en el Teatro Real, convirtiéndose en la primera ópera cantada en español que se estrenaba en el mismo.

Ahora llega a RTVE como una nueva producción del Teatro de La Zarzuela, de este mismo año, en la que se combina material musical de las dos versiones, como ópera y como zarzuela, de forma que el público puede escuchar arias y fragmentos musicales de esta obra por vez primera.

Esta ópera en tres actos cuenta con la dirección musical de Cristóbal Soler y con un elenco formado por la soprano Mariola Cantarero, como Marina, y el tenor Celso Albelo y los barítonos Simón Orfila y Juan Jesús Rodríguez, entre otros.

El director de escena, Ignacio García, ha creado una realista y romántica versión en la que se han cuidado todos los detalles para recrear un puerto de mar en el escenario del Teatro de La Zarzuela, ya que "Marina" es una historia que transcurre en Lloret de Mar, cuando este era un pueblo de pescadores, y narra los amores y desamores de sus protagonistas: Marina, Jorge y Pascual. Pueden disfrutarla íntegramente en el enlace de más arriba. Desgraciadamente su contenido solo estará disponible hasta el próximo día 9 de diciembre. 

Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt



Entrada núm. 2000
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Día Internacional contra la Violencia Machista


Hoy, 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, expresión esta que no refleja con exactitud la inmensidad de esta lacra social, quiero dedicaros la entrada a vosotras y para vosotras: las mujeres del mundo, con todo mi respeto y admiración profunda. Y con ella, la más hermosa pintura de mujer del Museo Thyssen-Bornemisza, de Madrid: "El retrato de Giovanna Tornabuoni", de Domenico Ghirlandaio (1449-1494). Y lo hago sin comentarios innecesarios; tan solo, con la reproducción de la genial viñeta que Forges hiciera con este mismo motivo en tal fecha como hoy de 2009. 

Sed felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigas. HArendt


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domingo, 24 de noviembre de 2013

Vanidad o banalidad: ¿cuestión de semántica?


La segunda acepción que el Diccionario de la Lengua Española da a la palabra vanidad es la de "arrogancia, presunción y envanecimiento"; la primera de banal, término semánticamente muy parecido, es la de "trivial, común e insustancial". Con sinceridad, no pienso que la vanidad sea uno de mis grandes y peores pecados capitales, pero a punto de llegar a la entrada número 2000 del blog, y con esta de hoy, la 223 del año, igualar las del 2011, que fue el que más tuvo, no sé si es el momento de decir adios a una experiencia que comenzó va a hacer ocho años y que da muestras de agotamiento.

En noviembre de 2008, mi paisano, el escritor y periodista Juan Cruz, escribió uno de esos estupendos artículos que te obligan a pensar sobre, a poco que cribes la información, la enorme e informe cantidad de vanidad y banalidad que uno se encuentra en internet. O el de hoy mismo, del profesor Daniel Innerarity en El País, titulado "El lado menos amable de la red"

Decía hace un momento que la vanidad no me afecta en exceso, pero la banalidad me aterra. Y releído ahora el citado artículo de Cruz, al cabo de los años, es un poco la puntilla que me faltaba para la desmoralización absoluta.

Como casi siempre que me pongo sentimental, y hoy lo he estado en grado sumo viendo durante todo el día reportajes y series televisivas sobre el magnicidio de Dallas de hace cincuenta años (¡Dios mio, cincuenta años ya; si me parece que fue anteayer!), no se muy bien donde acudir para serenar mi espíritu, y como no tengo un "Jack Daniels" con hielo a mano, acabo buscando refugio en la poesía. Por puro azar recalo de nuevo en "Las flores del mal" (Alianza, Madrid, 1984) de Charles Baudelaire; sí, el mismo libro que hace unos meses conté ya en el blog que intenté leer sin demasiado éxito a mi nieto de ocho años. Como soy de los que piensan que la poesía es intraducible, les dejo la versión castellana reseñada y la original en francés del tercer poema del libro, el titulado "Elevación", que me ha parecido muy ilustrativo de mi estado anímico de hoy. Y mañana será otro día; o al menos eso espero. 

Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt



"Élévation"

Au-dessus des étangs, au-dessus des vallées,
Des montagnes, des bois, des nuages, des mers,
Par delà le soleil, par delà les éthers,
Par delà les confins des sphères étoilées,

Mon esprit, tu te meus avec agilité,
Et, comme un bon nageur qui se pâme dans l'onde,
Tu sillonnes gaiement l'immensité profonde
Avec une indicible et mâle volupté.

Envole-toi bien loin de ces miasmes morbides;
Va te purifier dans l'air supérieur,
Et bois, comme une pure et divine liqueur,
Le feu clair qui remplit les espaces limpides.

Derrière les ennuis et les vastes chagrins
Qui chargent de leur poids l'existence brumeuse,
Heureux celui qui peut d'une aile vigoureuse
S'élancer vers les champs lumineux et sereins;

Celui dont les pensers, comme des alouettes,
Vers les cieux le matin prennent un libre essor,
— Qui plane sur la vie, et comprend sans effort
Le langage des fleurs et des choses muettes!

Charles Baudelaire ("Les fleurs du mal")

***

"Elevación"

Por encima de estanques, por encima de valles,
De montañas y bosques, de mares y de nubes,
Más allá de los soles, más allá de los éteres,
Más allá del confín de estrelladas esferas,

Te desplazas, mi espíritu, con toda agilidad
Y como un nadador que se extasía en las olas,
Alegremente surcas la inmensidad profunda
Con voluptuosidad indecible y viril.

Escápate muy lejos de estos mórbidos miasmas,
Sube a purificarte al aire superior
Y apura, como un noble y divino licor,
La luz clara que inunda los límpidos espacios.

Detrás de los hastíos y los hondos pesares
Que abruman con su peso la neblinosa vida,
¡Feliz aquel que puede con brioso aleteo
Lanzarse hacia los campos luminosos y calmos!

Aquel cuyas ideas, cual si fueran alondras,
Levantan hacia el cielo matutino su vuelo
-¡Que planea sobre todo, y sabe sin esfuerzo,
La lengua de las flores y de las cosas mudas!

Charles Baudelaire ("Las flores del mal")



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