viernes, 17 de julio de 2026

DEL CAFÉ DE SOBREMESA. LA JUSTICIA COMO TRAGEDIA, POR MÀRIUS CAROL. 17 DE JULIO DE 2026

 







Manuel Marchena es un magistrado tan inteligente como sibilino, que ha aprovechado su participación en un curso organizado por la universidad CEU San Pablo, en El Escorial, para hacer una serie de reflexiones sobre la justicia en España. Marchena calificó de “tragedia” la desconfianza que los españoles muestran en las encuestas hacia los tribunales. Y se lamentó: “La convivencia se lamina si se generaliza la idea de que en España la justicia no la imparten los jueces, sino fachas con toga y esto es gravísimo”. Ciertamente, una sociedad no puede vivir desconfiando de sus jueces, porque eso, a la larga, pone en crisis el sistema democrático. Pero si sucede, habrá que analizar bien por qué pasa.

El magistrado del Tribunal Supremo mostró su preocupación por la politización de la justicia, pero cargó el peso de la culpa en los políticos y salvó a los jueces del empeño. Por ello, está a favor de la acción popular, es decir, de la personación de ciudadanos o entidades en procesos penales que no les afectan directamente para defender la legalidad, pero en contra de que la ejerzan los partidos.

En cualquier caso, este derecho es una rareza en el entorno europeo, que algunos juristas discuten. No se refirió Marchena a las marcas blancas de la extrema derecha (Hazte Oír, Manos Limpias, Abogados Cristianos...), que se han personado en casos como el de la esposa de Pedro Sánchez, el de su hermano David, el del fiscal general o el de Zapatero para tener acceso a los sumarios y filtrarlos a la prensa amiga, antes incluso de que les llegue a los interesados.

Dice acertadamente Marchena que la batalla política tiene que dirimirse en el Parlamento y no en los tribunales, pero no parece ser la norma. A su juicio, la mala imagen de la justicia se debe a que cada año hay entre cinco y diez juicios que son los que condicionan la percepción ciudadana.

Y eso es una tragedia, como la Orestíada de Esquilo, donde dudaba de la justicia y de si podemos evitar el destino. Tuvo que ser una diosa, Atenea, quien buscara para el tribunal que juzgó a Orestes a los ciudadanos más justos e insobornables. Y es que ya entonces había togas cuestionadas, porque los sesgos son tan antiguos como la democracia. Màrius Carol es consejero editorial de La Vanguardia. 16 de julio de 2026.




















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