miércoles, 20 de mayo de 2026

DEL POEMA DE CADA DÍA. SILENCIO, POR OLIVIER HERRERA MARÍN. 20 DE MAYO DE 2026

 






SILENCIO



Palabras

en la noche

del silencio.


Silencio

denso,

viscoso

y espeso.


Escucho

y callo,

que sólo

a la tierra

le digo

quien soy,

y le digo,

lo que pienso.



OLIVIER HERRERA MARÍN (1946)

poeta español



***



Olivier Herrera Marín nació el 3 de abril de 1946 en Alcalà de Xivert, Castellón. Peón agrícola, obrero en la Michelin de Clermont-Ferrand, a finales de los 60 cultivaba sandías y guisantes. Se auto exilió a París en 1970, donde se licenció en sociología en París VIII. En la actualidad, es co-gerente de FRESAL, una empresa francesa importadora de frutas ubicada en Marché International de Paris-Rungis, y es miembro del comité de administración de COLEAD, institución que vela por el desarrollo y el comercio agrícola de los países más vulnerables de África, Caribe y Pacífico, ayudando a su capacitación a fin de reducir su dependencia y pobreza, buscando relaciones comerciales más justas y sostenibles entre el sur pobre y productor, y el norte rico y consumidor. Espronceda y Bécquer, Lorca y Neruda, Miguel Hernández y Erich Fromm con El arte de amar y El miedo a la libertad le ieron el valor y las alas de volar.  En 1993 publica su primer libro de poemas, Besa las estrellas, al que siguieron Dioses, Cínicos y Enanos, en 1994; Esther… Nombre de Mujer, en 1996; Viu! Pren la Paraula!, su primer poemario que permaneció inédito hasta 2008; y recientemente, en 2023, Poesías a la Tierra, el Amor y la Vida, su primera antología.





















DEL ASUNTO DEL DÍA. EL AYUSISMO, FASE SUPERIOR DEL CATETISMO, POR IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA. 20 DE MAYO DE 2026

 






La política madrileña es un enigma. En general, las grandes ciudades globales, así como sus regiones circundantes, suelen ser bastiones del progresismo. En la Comunidad de Madrid, sin embargo, gobierna el Partido Popular ininterrumpidamente desde 1995. En las últimas elecciones generales, en 2023, las derechas en su conjunto obtuvieron el 55% del voto y el apoyo a Vox se situó un par de puntos por encima de la media nacional. La región capital de España ha sido protagonista de algunos de los peores casos de corrupción de la etapa más negra del PP. En 2003, cuando el PP perdió la mayoría absoluta y PSOE e IU llegaron a un acuerdo de investidura, Esperanza Aguirre y los suyos se las arreglaron para permanecer en el poder gracias a una trama de empresarios afines que sobornó a dos diputados del PSOE que renunciaron a votar al candidato de su partido (el famoso tamayazo). En las siguientes elecciones, celebradas unos meses después, el PP aumentó su porcentaje de voto y consiguió de nuevo una mayoría absoluta, y así hasta hoy. Esta hegemonía de la derecha se sustenta sobre algunos datos contundentes: siendo la región con mayor renta per cápita de España, se sitúa en las posiciones de cola en gasto por habitante en educación y sanidad. Como resultado de todo ello, es una de las regiones con mayor desigualdad de España.

La fórmula mágica de la permanencia del PP se compone de varios ingredientes: buenas infraestructuras de transporte, expansión urbanística, educación concertada (con claro predominio de los centros gestionados por la Iglesia), fuerte crecimiento económico (aprovechando el efecto de la capitalidad) y rebajas fiscales. El modelo se inspira en valores neoliberales clásicos: bajos impuestos, deficientes servicios públicos y clases medias con suficiente poder adquisitivo para sufragarse sanidad privada y, en los hogares con mayores recursos, también educación privada en todos los niveles (desde la primaria hasta la universitaria).

Creo, no obstante, que esta fórmula no acaba de explicar algunas características propias de la derechización de la región madrileña. En concreto, me parece que es necesario introducir también algunos componentes ideológicos y culturales. Aunque la cosa viene de más atrás, es sobre todo a raíz de la crisis catalana de 2017 cuando Madrid se consolida como un centro orgullosamente españolista que considera que los nacionalismos subestatales son una anomalía política que entorpece el desarrollo del país. En el renacer del nacionalismo español excluyente, Madrid ha tenido un protagonismo indudable. Está de vuelta un cierto casticismo y, sobre todo, un claro anti-intelectualismo. Baste recordar la batalla del Gobierno regional para acabar con la universidad pública madrileña. No es solo que sea la Comunidad Autónoma que menos gasta por estudiante universitario, hay además una clara hostilidad ideológica. Madrid reúne todas las condiciones para convertirse en un polo universitario europeo de primer nivel, pero sus gobernantes han decidido dejar pasar la oportunidad. Ni siquiera la ventaja de las universidades catalanas sobre las madrileñas sirve de estímulo frente a lo “nuestro”, es decir, las “cañitas”, el Ibex y universidades privadas religiosas de tercera división.

Quien encarna a la perfección esta especie de catetismo cultural es la actual presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso. El éxito de su figura puede resultar aún más misterioso que el del propio PP madrileño. Su popularidad es directamente proporcional a la extensión de ese catetismo orgulloso que domina en la región. Se trata de una oradora pésima, incapaz de improvisar un par de frases seguidas que tengan sentido. No tiene una buena preparación, es evidente que la mayor parte de las veces en las que habla sobre un tema cualquiera, no sabe apenas nada sobre el mismo. Hay abundantes ejemplos cómicos en las redes (mi favorito sigue siendo el laberinto en el que se metió al hablar sobre la inflación). Y, por si eso no fuera suficiente, combina una agresividad extrema hacia los rivales con un victimismo ridículo por las críticas que recibe. En su cruzada ideológica, riega con publicidad institucional a los medios más reaccionarios y ha convertido Telemadrid en una empresa sectaria sin parangón, supongo que con el propósito de confirmar que todo lo público está siempre podrido.

Para solaz de sus seguidores, ha aprendido a provocar a quienes no piensan como ella. Le da igual recurrir al relato más rancio sobre la conquista de América (qué sabrá ella) o sobre la identidad española. En este terreno, tiene un talento indiscutible: consigue convertir sus lagunas culturales e intelectuales en un arma política poderosísima. Lo logra revolviéndose contra todo aquel que presuma de saber algo más que ella. Frente a los “listos” y “sabihondos”, ella representa como nadie el desprecio de la formación y la cultura. De ahí esa autenticidad suya contra la que se estrellan todos los políticos que intentan competir por la presidencia de la Comunidad. Como consumada alquimista, convierte la ignorancia en un instrumento para ridiculizar a todo el que presume de tener alguna idea o propuesta y no hay mejor combustible para su discurso que el desprecio que recibe de las élites ilustradas. Un articulo como este que escribo es munición contra la “izquierda que vive del odio”, los de “la superioridad moral”, etc., etc., etc.

Hay algo transversal en su estrategia cateta: une a todos aquellos, ricos y pobres, pijos y chonis, que se sienten reivindicados frente a lo que perciben como “la dictadura progresista”. Son los del “ya no se puede decir nada” y “antes había más libertad de expresión”. Se forma así un círculo del que resulta muy difícil escapar, pues cuanto más se exhibe el catetismo, más se ahonda la brecha con la progresía. Los seguidores de Díaz Ayuso no se avergüenzan de sus salidas de tono, al revés, las celebran y les hacen sentirse liberados con respecto a los valores que dominan en otras grandes capitales europeas. Díaz Ayuso les reconforta si les gustan los toros, si creen que la conquista de América fue la mayor gesta de la historia de la humanidad, si ven normal cobrar comisiones de empresas que contratan con la comunidad (como el hermano de la presidenta y también su actual pareja) y si piensan que es una idiotez el reciclaje, restringir el tráfico y promover las bicicletas cuando hay tantos atascos en la ciudad. Hace años escribí, cuando todavía no era tan habitual, que hay una afinidad innegable entre Díaz Ayuso y Donald Trump. Inspirándose en este o descubriendo el secreto trumpista a su manera, el caso es que representan una forma muy parecida de hacer política.

Los madrileños partidarios del ayusismo se desenvuelven en una especie de burbuja cultural y social de radio bastante estrecho. La prueba de fuego está en cruzar fronteras y probar a decir allí las simplezas que aquí circulan como cosas naturales. El reciente viaje de la presidenta madrileña a México es la mejor demostración. Fuera de su medio natural, la ignorancia de Díaz Ayuso y su discurso pueril provocan incredulidad (y también hilaridad). Piénsese que una de sus figuras de referencia sobre Hernán Cortés es un ensayista, Juan Miguel Zunzunegui, que escribió hace años un libro conspiranoico en el que defendía la tesis de que los atentados del 11-S fueron planificados por las autoridades estadounidenses para contar con un pretexto con el que ir a la guerra en Oriente Próximo. Ese es el nivel. Ignacio Sánchez-Cuenca es catedrático de Ciencia Política de la Universidad Carlos III de Madrid. El País, 19 de mayo de 2026.




























SALUTACIONS A LES LLENGÜES DE LA MEVA PÀTRIA ESPANYOLA. AVUI DIMECRES, 20 DE MAIG DE 2026, EN CATALÀ

 






Avui no vull parlar de política; sí, ja sé que tot, o gairebé tot, avui és política, però no; avui no toca. Només dues parauletes sobre la marxa del bloc. Les persones que havien “passat” per ell avui (en realitat ahir, a les 18.53 hora canària, en què estic escrivint aquesta nota) havien estat 2858; al mes en curs, maig, 59931, i al passat mes d'abril 112064. No està malament per a un bloc que no sol tractar xafarderies. En total, en els últims 18 anys de vida (durant els dos primers no funcionava el comptador de visites) l'han visitat (no goso dir que llegit) un total de 1.971.752 persones, que han deixat 3178 comentaris. Una altra dada curiosa sobre l'origen nacional dels visitants del bloc és que el 26% són estadunidenses; el 15% espanyols; el 10% de Singapur; el 9% francesos; el 5% alemanys; el 3% mexicans; un altre 3% de Hong Kong; un 2% suecs i canadencs, alhora; i el 26% restant d'altres nacionalitats. Curiós, no creuen? Almenys a mi m'ho resulta. Espero que les entrades d'avui us resultin d'interès. Tamaragua, amics meus. HArendt












ENTRADA NÚM. 10572

martes, 19 de mayo de 2026

BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. 19 DE MAYO DE 2026

 






Pues ya ven, a pesar de las elecciones en Andalucía, las gilipolleces de Trump, las putadas de Putin y Netanyahu, y todas las demás desgracias del mundo, el Sol salió hoy martes a las 07:09 de la mañana y se fue a dormir a las 20:47 de la tarde (hora insular canaria). Y mañana, nos ocurra lo que nos ocurra a nosotros, los humanos, volverá a levantarse un poquito antes que hoy y a acostarse un poquito más tarde. Para mí es un consuelo, tonto, si quieren (se lo acepto) pero consuelo al fin y al cabo. Hoy he comenzado a leer “Cómo el mundo creó Occidente. 4000 años de historia”, de la historiadora británica Josephine Quinn. Me lo recomendó una amiga muy querida hace unos días, lo pedí ese mismo día a mi librería de siempre en Madrid, La Casa del Libro, y ya lo tengo conmigo. Dicen que es de lo mejor que se ha escrito sobre la historia de eso que llamamos Occidente. Ya les contaré… Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos en esta noche del 19 al 20 de mayo de 2026. Que la diosa Fortuna y las benévolas Moiras les sean propicias. Saludos, amigos míos. Les quiero. Espero que las entradas de Desde el trópico de Cáncer de mañana les resulten interesantes. A partir de las 06:00 (hora de Canarias) las tienen a su disposición en el blog. Hasta mañana. HArendt

















DE LA TARDE QUE CAE. PENSAR LA CIUDAD EUROPEA, POR RICARDO GONZÁLEZ VILLAESCUSA. 19 DE MAYO DE 2026

 






«Europa es el resultado de la europeización, no preexiste» nos dice Rémi Brague. No hay lugar para el esencialismo ni el Volksgeist hegeliano. En realidad, los orígenes de la identidad de Europa son externos. Probablemente denominado desde Oriente Europé (poniente), el continente tiene una identidad desplazada, excéntrica, como recuerda el propio mito de Europa. Ésta era una princesa fenicia, hija de Agénor, rey de Tiro, raptada y transportada por Zeus a través del mar desde Fenicia a Creta. Enviado por su padre, Cadmo, preguntó por su hermana al oráculo de Delfos, quien le dijo que no la encontraría pero que se hiciera con una vaca y la siguiera hasta donde cayera agotada y allí, fundara una ciudad, Tebas.

¿Por qué preocuparse entonces por la trayectoria histórica de la ciudad europea? El desarrollo de la arqueología preventiva en los últimos treinta años ha evidenciado que en el subsuelo de nuestras ciudades se encuentran restos de la Antigüedad; raras veces de la protohistoria; muchas de ellas de época romana; y, las más, medievales, musulmanas o cristianas en el caso español. A partir de esta realidad y del hecho de que la ciudad que llamamos europea se ha extendido por todos los continentes por obra de la colonización, hemos querido determinar los rasgos que permiten identificarla. ¿Qué entendemos, pues, por ciudad europea? Éste ha sido el tema que nos ha ocupado en los últimos tres años cuando la Comisión Europea nos otorgó financiación a un equipo interdisciplinar para enseñar e investigar sobre la ciudad europea. Así nació CivEUr, acrónimo de Ciuitates et Urbes Europæ1 cuya finalidad era comprender el pasado, la génesis; el presente, el marco jurídico y las prácticas científicas de protección patrimonial; y el futuro, el proyecto urbano de la ciudad europea.

Entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, sin duda como reacción al nacionalismo romántico, los historiadores consideraron el Imperio romano como la primera estructura paneuropea, un modelo a seguir de unidad administrativa, económica, jurídica, lingüística y que, de la diversidad provocada por su caída y desintegración, surgiría Europa: François Guizot (1870), Alfons Dopsch (1920), citado explícitamente por Ortega y Gasset en La rebelión de las masas (1930), Stefan Zweig (1932) o Marc Bloch (1935) y Lucien Febvre (1944) así lo entendieron. Europa sería, pues, una serie de recepciones, dice Ortega en su conferencia impartida en 1949 De Europa meditatio quaedam, apenas tres meses después del final del bloqueo de la capital berlinesa. Aparte del esencialismo, se les podría objetar a todos ellos, como hiciera la comisión Gulbenkian presidida por Immanuel Wallerstein, que esta visión negaba toda autonomía a la Antigüedad, que devenía de esta manera un simple prólogo de la Modernidad. Al mismo tiempo, esta perspectiva sólo reivindicaba la parte grecolatina de la genealogía europea, cantonando Oriente a una «inalterable alteridad», como la describe Sophie Bessis.

De esta manera, el dosier sobre la ciudad europea que presentamos se centra en lo que podemos llamar la «eurogénesis» urbana de Europa, la infancia y la adolescencia de las ciudades europeas, entre la Antigüedad y la Edad Media y los primeros tiempos modernos en los albores de la globalización.

Las urbes donde vivimos son el fruto de un proceso cumulativo de decisiones seculares independientes que los arqueólogos llamamos la fábrica urbana. Esa sucesión de acciones autónomas que construyen las ciudades tiene lugar como una sucesión de confrontaciones con la alteridad. Una alteridad entre culturas diversas que se encuentran en un mismo espacio, con resultados fatídicos en muchas ocasiones; o una alteridad entre grupos sociales que transmiten y heredan sucesivamente el espacio y que lo transforman según sus necesidades, estructurándolo según su propia «ley social», reproduciendo la fórmula de Henri Galinié. Esto nos vuelve a alejar de toda veleidad esencialista, las ciudades no son, resultan.

La huella de la Antigüedad en nuestras ciudades no la encontramos en nuestras ruinas, sino en la realidad espacial de que algunas de las calles antiguas se encuentran con la misma orientación que las nuestras por debajo del nivel del suelo y en la trama urbana de ciudades que nace con el helenismo, en el siglo IV a. de C. y que se consolida en los tres primeros siglos con Roma a través de la «canalización jurídica del ejercicio del poder» o juridificación racionalizadora y civilizadora, en palabras de Jürgen Habermas. Este proceso evidencia de nuevo la alteridad, que se afirma de manera fundamental desde el momento de la generalización de la idea urbana en Europa, en lo que Rémi Brague ha definido como la actitud romana, es decir «la conciencia de tener, por encima de sí, un “helenismo” que domina y, por debajo de sí, una barbarie que someter». La escenografía urbana de las ciudades a la romana fue una lectura latina del helenismo, importado por las conquistas orientales que infusionó por todos los territorios conquistados en Occidente. Esta teatralización del Imperium se materializaba en las ciudades por un callejero regular, salpicado de monumentos y edificios (foro, edificios de culto…) que evidenciaban la autonomía de la comunidad cívica así como su rol jurídico y recaudatorio en relación con la capital del Imperio y la función redistributiva, gracias a las munificencias de las élites (termas, teatros, anfiteatros y circos), todo ello profusamente exaltado por la estatuaria y por las omnipresentes inscripciones conmemorativas en piedra o con letras de bronce.

Las diferentes crisis sociales y económicas que empezaron a manifestarse a finales del siglo II, pero que se aceleraron, sucediéndose en crisis políticas desde mediados del siglo III d. de C., conllevaron un profundo cambio en el arquetipo urbanístico. Desde el siglo IV d. de C. en adelante el centro urbano ocupado por los antiguos espacios del poder cívico se amuralló y la superficie de la ciudad se contrajo entre un 70 y un 90 % de su dimensión original. Al mismo tiempo, el espacio no amurallado se fragmentó formando espacios habitados que alternaban con otros baldíos que la arqueología ha podido identificar con cultivos urbanos y corrales, dando lugar a una ciudad discontinua o polinuclear. Esta radical nueva forma urbana pone de manifiesto profundas transformaciones sociales, institucionales y políticas que cristalizaron en el nuevo paisaje cristiano caracterizado por las nuevas sedes episcopales y la entrada de los cementerios al corazón de la ciudad, mientras que en la antigua periferia se multiplicaban las basílicas suburbanas, capillas, martyria y monasterios.

Sin embargo, a pesar de estas transformaciones materiales y sociales profundas, la Iglesia católica clonó y reprodujo la estructura de poder de las diócesis a través de las sedes episcopales y sus divisiones administrativas, los espacios geográficos. Las ciudades romanas, esta vez en plural, transcendieron hasta bien avanzada la Edad Media, porque la Iglesia necesitó de la misma capacidad de dominio a distancia que había construido el Imperio romano.

Muchas de las ciudades del intensamente romanizado Mediterráneo fueron ocupadas por la conquista musulmana en el norte de África y parcialmente en el sur de Europa, Sicilia hasta el siglo X, y, durante ocho siglos, en al-Ándalus. Una sociedad con estructuras de parentesco y con modelos urbanos orientales que transformó las ciudades tardoantiguas como Córdoba o Mérida, que hacía mucho que habían perdido las huellas de las fundaciones romanas originales, y creó otras nuevas como Murcia o Madrid. El resultado es el de una diversidad de ciudades islámicas, pero es en ese espacio excéntrico de Europa donde se genera la primera y más densa red urbana medieval. De nuevo las redes. Pero éstas no están aisladas y en esos momentos, entre los siglos VIII y X, los wiks, portus, castra o vicus, emporios comerciales de las costas y vías fluviales navegables del noroeste de Europa y de la costa anglosajona controlaban el comercio a larga distancia con el Oriente árabe y bizantino y con el Occidente islámico, al-Ándalus.

El crecimiento demográfico del siglo XII, las ferias comerciales, la liga hanseática, las peregrinaciones y las órdenes monásticas, la colonización de vastos espacios europeos, como el Ostsiedlung en Europa central y oriental o la conquista feudal de la península ibérica, corrientemente llamada Reconquista, así como la creación de las universidades, generaron una movilidad de mercaderes, peregrinos, arquitectos, profesores, colonos, etcétera, que impulsaron un florecimiento urbano sin igual, acompañado del arte gótico como expresión artística uniforme de la Europa cristiana. La creación y la construcción del modelo de ciudad medieval cristiana en el sur de Europa también fue un proceso de confrontación de alteridades. La ciudad de la conquista cristiana se basa en la crítica y en la distinción del «otro», atribuyendo a la ciudad árabe las «deformaciones» que hoy sabemos que ya existían desde el siglo IV d. de C. En este «gran momento» de la Europa urbana se produce un renacimiento del vocabulario de las instituciones y magistraturas, los cónsules de las ciudades italianas, y en las fundaciones urbanas del siglo siguiente, que reproducen la sintaxis urbana de los castra, los campamentos militares romanos, en las bastidas del suroeste francés y en las pueblas y ciudades del nuevo Reino de Valencia. Una inspiración que también se encuentra en la utopía cristiana del franciscano Francesc Eiximenis (1330-1409), que abogaba por una ciudad bien gobernada en lo espiritual y bien construida en lo material, aportando ideas sobre la ordenación regular y el desarrollo de la ciudad a finales del siglo XIV.

A la diversidad de ciudades medievales se añade un rasgo diferenciador de otras culturas que, al mismo tiempo, las uniformiza: la proliferación de los barrios. La vecindad con asiento territorial, el civis y la «convivencia» orteguianos, fruto de la experiencia espacial común, como motor de la acción solidaria de sus habitantes por alcanzar objetivos comunes, como la definió Ruth Glass. Aunque a veces la alteridad étnica y religiosa de algunos barrios, morerías y juderías, los guetos, no fueran otra cosa que instrumentos de exclusión, «pecios de Oriente empujados a las afueras de la ciudad europea», para Sophie Bessis. Pero en la península ibérica de los siglos XIV y XV la copresencia de ambas ciudades, la ciudad medieval cristiana y la ciudad musulmana con sus arquitecturas, se verían mutuamente influidas.

La «obsesión por el otro», la alteridad, continuaría imprimiendo la arquitectura y el urbanismo del Nuevo Mundo. Desde la Reforma (1517) la unidad europea ya no residía en la religión, pues la cristiandad bifurcaba, ni en la unicidad geográfica, ya que el viejo continente se reafirma frente al nuevo. El fin de la ciudad andalusí (conquista de Granada) y el inicio de la expansión extraeuropea (1492) coincidieron en el tiempo con los tratados renacentistas de Leon Battista Alberti (1452), Filarete (1465) o Martini (1481) y con el inicio de la globalización y conquista hispanoportuguesa del continente americano. Los nuevos señores atravesaron el océano con aquellos manuales bajo el brazo, como es el caso de Antonio de Mendoza, primer virrey de Nueva España entre 1532 y 1550. No era una nostálgica mirada al pasado, sino, más bien, un punto de anclaje para construir una civilización nueva. De modo que las Ordenanzas de descubrimientos, nueva población y pacificación de las Indias de Felipe II (1573) no se limitaron a copiar, sino que reformularon al arquitecto y urbanista Vitruvio del siglo i a. de C., especialmente aquellos artículos (art. 111-127) que hacen alusión a las «Formas de las ciudades». El artículo 112 de las Ordenanzas… sintetiza dos pasajes vitruvianos, uno que versa sobre la posición excéntrica de la plaza mayor en el caso de una ciudad costera (De architectura, i, 7, 1) y otro que define la proporción armoniosa de la plaza (De architectura, v, 1, 2). Y, donde Vitruvio decía forum, las Ordenanzas… dicen «Plaza Mayor». El plano de Matthäus Merian (1646) de Santo Domingo, primera ciudad europea en suelo americano (1502) nacida del mismo paradigma espacial que inspira la renovatio urbis romana del papa Julio II (1503-1513), y arquetipo del resto de fundaciones americanas, recoge no sólo la topografía excéntrica de la plaza, sino que la denomina «forum» 70 años antes de la promulgación de las Ordenanzas de Felipe II. La ciudad europea, como la Europa del mito original, era «raptada» y transferida allende el Atlántico donde se fundarían ciudades, no a imagen y semejanza de las existentes, sino como plasmación de la proyección mítica de una nueva sociedad resucitando y apoyándose en las tradiciones de la Antigüedad. Ricardo González Villaescusa es profesor de la Universidad París-Nanterre. Revista de Occidente, 16 de mayo de 2026.























DEL CAFÉ DE SOBREMESA. LA AUTORIDAD DE LOS PEORES, POR MARTA PEIRANO. 19 DE MAYO DE 2026

 







Hay una viñeta muy famosa en la que un ejecutivo masculino dice: “Excelente sugerencia, miss Triggs. Quizá alguno de los hombres de aquí quiera hacerla”. Se hizo viral porque ilustra con precisión un fenómeno fascinante: en una jerarquía presuntamente horizontal, un hombre sólo tiene que repetir la idea que ha dicho un mujer para recibir el crédito, el aplauso, el éxito y el aumento. También es un buen ejemplo de cómo funciona la autoridad en las jerarquías implícitas. La clase de patrón que deja la diplomacia planetaria en manos de gente tan ridícula y peligrosa como Marco Rubio, Pete Hegseth, Stephen Miller, Elon Musk y Donald Trump.

La autoridad es una variable interesante. En su versión formal, es objetiva y explícita: los cargos altos tienen más que los bajos. En dictadura, la tiene el que puede matar. En la corte, funciona por proximidad genética. En nuestra sociedad, presuntamente igualitaria pero fuertemente jerárquica, los ricos tienen más autoridad que los pobres, los hombres más que las mujeres, los blancos más que los negros, los nacionales más que los migrantes, los del clan más que los de fuera, los famosos más que los no famosos, los guapos más que los feos, los adultos más que los niños, y los humanos más que el resto de especies del reino animal. En la viñeta, la señorita Triggs no tiene autoridad para ser autora de su propia idea porque es mujer. Paradójicamente, su falta de autoridad hace que compartir su buena idea no aumente su autoridad, sino que la reduce. Esto genera una curiosa perversión.

En los entornos donde la jerarquía es transparente, la autoridad se manifiesta a través de códigos estables, como títulos, galones en el hombro, medallas en el pecho y estrellas en la boina. En las jerarquías implícitas, la autoridad se manifiesta a partir de señales como, por ejemplo, quién es escuchado, quién recibe crédito y quién es recompensado con aplausos, ascensos y cenas con la dirección. Cuando esa clase de validación no tiene relación con la calidad de las contribuciones sino con las otras variables, como ser hombre, ser blanco o tener más dinero o mejor apellido que los demás, entonces los que no reciben atención ni crédito por sus buenas ideas pierden credibilidad, porque han sido rechazados incluso cuando han hecho algo bien. Por la misma lógica, los que reciben el crédito, atención y recompensa por ideas que no son suyas refuerzan su autoridad, porque son validados incluso cuando hacen algo mal. La cumbre de esta lógica perversa es el hombre blanco, rico y poderoso que es investido presidente tras ser condenado por 34 cargos de falsificación relacionados con su campaña anterior. El crimen no le quita autoridad, sino que la multiplica, porque esa autoridad es tan grande que lo hacen presidente incluso sabiendo que es un criminal.

Después de unos cuantos ciclos, este proceso de retroalimentación positiva sólo puede amplificar el poder de los peores y destruir la calidad de las contribuciones, porque es cuestión de tiempo que miss Triggs se canse y se vaya a otra empresa o se guarde sus buenas ideas para que sea su marido o su novio quien se beneficie de ellas, y no el plagiador profesional de su departamento. Todo el mundo piensa que la viñeta es de un ilustrador de The New Yorker, la publicación con más prestigio del mundo occidental, pero la dibujó Riana Duncan en 1988 para la revista británica Punch. Marta Peirano es analista política. El País, 19 de mayo de 2026.





















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MARTES, 19 DE MAYO DE 2026

 






















DEL ARCHIVO DEL BLOG. LAS EDADES DEL HOMBRE, POR HARENDT. PUBLICADO EL 19 DE MAYO DE 2015

 






Reconozco que cuando me pongo sentimental, algo que afortunadamente no me pasa muy a menudo, resulto un latazo. Sobre todo para conmigo mismo. Me acaba de ocurrir hace unos momentos, que leyendo unas páginas de Aquiles en el gineceo o aprender a ser mortal (Taurus, Madrid, 2014), del filósofo Javier Gomá, me ha dado por pensar en mis padres, mis abuelos, parientes y amigos que ya no están aquí. ¿Qué pensarán mis hijas, mis nietos, mis amigos y conocidos de mí cuando ya no ande por estos andurriales de la vida? La pregunta es un tanto retórica y carece de sentido porque no podré saberlo, pero aunque la sola idea de la eternidad resulte monstruosamente aburrida, el hecho de que nadie muera del todo mientras le recuerden con cariño aquellos que nos quisieron y a los que quisimos, resulta consolador.

Dice Gomá en el libro citado más arriba que antes de embarcar para Troya cruzando las anchas extensiones del océano, cada joven del mundo imagina, inexperto, todo el proyecto de su vida futura, formulándose como Kant, la primera y fundamental de todas las preguntas: ¿qué me cabe esperar? Quien carece de experiencia y desconoce que esta es sustancialmente negativa -dice- y que se manifiesta como resistencias que la realidad, tozuda, opone a nuestros deseos, incluso a los más bellos y justos, supone que todas las posibilidades de lo humano tienen cabida en ella. El futuro se despliega a sus pies y la vida es su única posesión. ¿Cómo será esta?, se pregunta. Observa en los demás hombres, adultos y ancianos, el ejemplo de trayectorias parciales, inacabadas, cuando no simplemente rotas, y él, reaccionando contra la fragmentación humana de la que es testigo, quiere dominar su propio destino.

Realmente, continúa diciendo Gomá, la juventud es inexperta, pero es también la edad menos ingenua de cuantas hay, pues en ella predomina una lucidez tan intensa que el joven, con frecuencia, se siente viejo, que lo sabe todo, aun sin necesidad de haber vivido.

Sin duda, dice, no lo sabe todo. Pero es cierto que esa edad ociosa sin oficio ni beneficio, es un momento privilegiado para pensar en todo. ¿Cuándo se manifiesta esa totalidad en el caso de la vida humana?, se pregunta. No hemos de reputar a nadie feliz, dice con Solón, mientras viva, sino que debemos esperar al final de su existencia, pues es al morir cuando el sujeto entrega su esencia, que no es otra cosas que el ejemplo que ha ido cincelando durante todos los años anteriores en la materia del tiempo. 

Durante todos los años de su habitar sobre la tierra, sigue diciendo, el hombre incuba en su seno la promesa de un ejemplo que va creciendo y solo se detiene y asume su forma definitiva cuando aquél muere. Es difícil que un sujeto conozca a otro -un padre, un amigo- añade,  mientras ambos el conocedor y el conocido todavía viven. El ritmo de las obligaciones ordinarias, la vulgaridad de las situaciones, el norte del egoísmo humano, la inseguridad de las apreciaciones en la experiencia diaria impiden una disposición apta para dicha percepción. Pero tras la muerte, resplandece ese ejemplo ya completo y despojado de sus accidentes. 

Con frecuencia, dice, ignoramos que el término griego para designar la verdad -"aletheia"- significa no-olvido -"a-lethos", esto es, recuerdo. Conocer la verdad de un hombre en sentido estricto, es pues, recordar su ejemplo cuando ya ha dejado de existir, momento en que adquiere un relieve y una nitidez extraordinarios. De ahí que nos conmovamos hasta la desesperación, continúa diciendo, cuando desaparece un ser querido, pues al morir contemplamos por primera vez su ser verdadero, lo amamos definitivamente y desearíamos por encima de todo poder decírselo, pero entonces es ya demasiado tarde. Todo conocimiento es póstumo.

Aplicado a la vida de un hombre entendida como un texto, prosigue diciendo más adelante, el joven que en sus ensoñaciones trata de leer antes de ser escrito el libro de su vida, proyecta inevitablemente sobre su propio futuro una unidad perfecta de sentido. Siendo el contenido de esa libro la lenta elaboración de un ejemplo, que quedará fijado con su muerte y será rememorado en su "laudatio" por los que le conocieron y recibieron su impronta, la expresada anticipación de la perfección, supone, en consecuencia, la hipótesis de un ejemplo perfecto pleno de sentido. Pertenece por tanto a la naturaleza de la juventud imaginarse su edad adulta como la progresiva realización de un ejemplo perfecto. La secreta aspiración de ese joven, concluye, sería no solo leer su futura "laudatio", sino también escribirla sobre la "tabula rasa" del tiempo disponible para así dominar su destino con la misma exactitud que el poeta es señor de sus versos. ¿Que escribiría en su propio sermón funerario si, adoptando una posición originaria, estuviera en su mano redactar cada uno de sus párrafos?

Como colofón, les invito a leer la reseña que del libro de Gomá realizara en Revista de Libros hace ya un tiempo el también filósofo Antonio Valdecantos. Merece la pena, se lo aseguro.





















DEL POEMA DEL DÍA. PIRÓMANOS, POR DORIANNE LAUX. 19 DE MAYO DE 2026

 








PIRÓMANO



Desde esta mañana ha gastado

una caja entera de fósforos Safeway, esos

con los contornos de las caras de los presidentes

impresas en rojo, blanco y azul.

No le alcanza con un fósforo cada vez.

Le gusta volcar la caja sobre el cenicero

y encenderlos todos juntos, la llama

a menos de un centímetro de sus dedos

mientras los padres de la nación arden.

No le importa la democracia

ni la anarquía o el mensaje interior

que promete una escuela de arte a mitad de precio

si completa el perfil de una mujer

y lo envía. La dirección arde,

el código postal y el número de teléfono, las fechas

de nacimiento de los presidentes,

el rostro inacabado de la mujer. Tengo miedo

de que haga esto cuando ya no esté

de que prenda fuego las cortinas,

el sofá. Enciende un fósforo tras otro,

una pequeña pira sobre la mesa de la cocina.

Debería hablarle de Prometeo

y el buitre, de los incendios forestales

que arden en las colinas de Oregon.

Quiero hacer lo que debería

hacer para asustarlo, pero su cara

está radiante, encendida de poder,

y no puedo apartar los ojos de la luz.



DORIANNE LAUX (1952)

poetisa estadounidense



***



Dorianne Laux es una poeta nacida en Augusta (Maine, EE.UU.) en 1952. Es autora de varios volúmenes de poesía. Ha publicado Awake (1990), What We Carry (1994), Smoke (2000), Facts About the Moon (2005), The Book of Men (2011), Only As the Day Is Long: New and Selected Poems (2019), y es coautora de The Poet’s Companion: A Guide to the Pleasures of Writing Poetry (1997). Su obra ha sido finalista del premio Pulitzer y del National Book Critics Circle Award. Hasta la publicación de Después de doce días de lluvia, antología que recorre sus primeros tres libros (Awake, What We Carry y Smoke) y que fue publicada por Zindo & Gafuri en 2025 en Argentina, sus libros permanecían inéditos en español. Presentamos una selección de poemas con traducción de Patricio Grinberg y de Jonio González.