miércoles, 8 de julio de 2026

DEL CAFÉ DE SOBREMESA. POLÍTICOS DE AYER Y DE HOY, POR MANUEL VICENT. 8 DE JULIO DE 2026

 






Muchos se preguntan si los políticos de hoy son peores que los de la Transición. No creo que sean mejores ni peores. Los había entonces, como hoy, de todo pelaje, inteligentes, mediocres, lúcidos, rateros, honestos y fanáticos. Pero aquellos políticos de la Transición tenían una ventaja; habían sido elegidos para acabar con la dictadura y traer la libertad y la democracia y aunque algunos fueran particularmente torpes y cerriles este proyecto histórico los ennoblecía. El tiempo todo lo dora y a una distancia de 40 años ahora parece que aquellos políticos tenían un nivel intelectual que no tienen los de ahora. Podían haber llegado al Parlamento desde el franquismo, desde la clandestinidad, el exilio o la lucha callejera. Algunos tenían una gran historia detrás y los que carecían de pasado sabían que estaban viviendo los primeros capítulos de una fascinante historia política. Imagino que los hijos de cualquiera de aquellos diputados, de izquierdas o de derechas, se sentirían orgullosos de ver a su progenitor sentado en el Parlamento. Puede que no abriera la boca y se limitara a obedecer al jefe de filas al dar con la llave a la hora de votar, pero al volver a casa sería recibido con respeto por toda la familia. Entre los políticos de hoy, sin duda, los hay inteligentes, mediocres, lúcidos, de primera o segunda clase, pero cualquier diputado de talento, de izquierdas o de derechas, queda envilecido por el fétido albañal de la política española, que mancha a todos por igual. Es imposible escuchar en el Parlamento un discurso que vaya dirigido a la inteligencia o un pensamiento noble que no esté ahogado en un cúmulo de odio, entre la resistencia agónica y el ataque sin medida. Imagino que la familia de algunos de estos diputados se sentirá avergonzada al verlo en el telediario convertido en un bellaco que suelta por esa boca todo lo que le sale del bajo vientre. ¿Con qué autoridad puede exigir a sus hijos que se comporten en la mesa y después de comer se laven los dientes? Manuel Vicent es escritor. El País, 5 de julio de 2026.





















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 8 DE JULIO DE 2026

 




























DEL ARCHIVO DEL BLOG. PROTESTANTES, POR VÍCTOR LAPUENTE. PUBLICADO EL 27 DE MAYO DE 2020

 







La culpa del polémico desconfinamiento que estamos viviendo la tiene Lutero, escribe en el A vuelapluma de hoy [Confinar o confiar. El País, 18/7/2020] el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Gotemburgo, Víctor Lapuente. "La culpa del polémico desconfinamiento que estamos viviendo la tiene Lutero -comienza diciendo Lapuente-, por no haber predicado aquí hace 500 años. Y es que, dentro de Europa, la filosofía de las políticas contra la pandemia obedece a la tradición religiosa de los países. En los protestantes, los Gobiernos confían en sus ciudadanos; en los católicos, los confinan.

Las naciones más protestantes recomiendan qué hacer (como en Suecia) o imponen restricciones, pero dejando un cierto margen de libertad a los individuos en la aplicación (como en Alemania). Confían en la autorregulación: que a los padres no se les ocurrirá sacar a sus hijos en hora punta por la calle más concurrida; y que los deportistas intentarán guardar distancia al correr.

Por el contrario, España sigue siendo el país más católico. El Gobierno cree poco en la autogestión social. Controla más que en otros lugares quién puede salir de casa, cómo y para qué. Los adultos son tratados como niños inconscientes y los niños, como adultos peligrosos, recluyéndolos severamente en casa.

Se han publicado más de 200 normas excepcionales, que desbordan a juristas y empresarios. Las regulaciones han sido redactadas sin apenas consultar a los agentes sociales y a otras Administraciones. Y, como son muy precisas, las normas requieren continuas rectificaciones, causando inseguridad jurídica y alimentando nuestro sempiterno problema político: la desconfianza en las instituciones.

La divergencia entre los países protestantes y los católicos no estriba en que allí la gente sea de fiar, como nos gusta autoflagelarnos. Justificamos nuestra hiperregulación con el tópico “ya, pero es que aquí, si dejaran libertad, no veas tú cómo se aprovecharía la gente”. No es verdad. Si estamos concienciados sobre un problema, los españoles actuamos con responsabilidad. Ve a una avenida, parque o supermercado del norte de Europa y no verás más disciplina que aquí. La diferencia es que sus Gobiernos tienen fe en sus ciudadanos. Porque confiar en una persona exige depositar fe en ella. Nunca tienes todas las certezas, pero, si eres valiente, confías.

El protestantismo tiene mala fama en España: la derecha católica recela del hereje Lutero, y la izquierda atea, de la austeridad luterana. Pero posee una característica —la fe en los demás— que no es divina, sino la más humana de las virtudes. En eso, todos podemos ser protestantes". 


























DEL POEMA DEL DÍA. EN VANO BUSCA LA TRANQUILIDAD EL AMOR, POR FRANCISCO DE QUEVEDO. 8 DE JULIO DE 2026








EN VANO BUSCA LA TRANQUILIDAD EL AMOR




A fugitivas sombras doy abrazos,

en los sueños se cansa el alma mía;

paso luchando a solas noche y día,

con un trasgo que traigo entre mis brazos.

Cuando le quiero más ceñir con lazos,

y viendo mi sudor se me desvía,

vuelvo con nueva fuerza a mi porfía,

y temas con amor me hacen pedazos.

Voy me a vengar en una imagen vana,

que no se aparta de los ojos míos;

búrlame, y de burlarme corre ufana.

Empiézola a seguir, fáltanme bríos,

y como de alcanzarla tengo gana,

hago correr tras ella el llanto en ríos.




FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645)

poeta español





***






Francisco de Quevedo (1580-1645), escritor del Siglo de Oro español, repasa los dramas del amor que no encuentra sosiego. El amor no correspondido se vuelve una sentencia que lo empuja al abismo, sin que exista forma de resistirse a él. Quevedo obsequia a quienes aman, pues, la imagen que mejor explica nuestro llanto: "Empiézola a seguir, fáltanme bríos, / y como de alcanzarla tengo gana, / hago correr tras ella el llanto en ríos."














DEL ASUNTO DEL DÍA. HANNAH ARENDT CONTRA NIXON Y TRUMP, POR LLUÌS BASSETS. 8 DE JULIO DE 2026

 





Un paso adelante, dos atrás. El final del curso judicial en el Tribunal Supremo ha llegado este año con dos sentencias que hacen historia. De un lado, ha rechazado la pretensión presidencial de eliminar el derecho constitucional a la ciudadanía para todos los nacidos en Estados Unidos. Del otro, ha reforzado los poderes presidenciales sobre las agencias independientes que solo respondían ante el Congreso. La tiranía avanza, pero su apuesta más alta, la de arruinar la idea fundacional de la república, la ciudadanía, ha sido derrotada.

Persiste la concentración del poder presidencial, impulsada por el principio del ejecutivo unitario adoptado por un Supremo fuertemente derechizado. Pero la autocracia vocacional instalada en la Casa Blanca no ha podido destruir el derecho más característico de un país construido por los inmigrantes y especialmente ejemplar en un momento de grandes movimientos migratorios y reacciones excluyentes en todo el mundo. En Europa, con los centros de internamiento externalizados, y en España, con la preferencia nacional adoptada por PP y Vox.

El presidente del Supremo, John Roberts, ha firmado estas dos sentencias contradictorias en vísperas del 250 aniversario de la declaración de independencia, evocada en su escrito para reforzar los poderes presidenciales: “Hace casi 250 años, los Padres Fundadores decidieron conferir el poder ejecutivo a una sola persona: el presidente de los Estados Unidos de América. Aún se recordaba la larga serie de abusos y usurpaciones de un rey que reinaba como un tirano. De hecho, varios delegados a la Convención Constitucional abogaron por un consejo plurinominal en lugar de la unidad en el poder ejecutivo, pues temían que este se convirtiera en el germen de la monarquía. Pero la unidad prevaleció”.

En cuanto a la ciudadanía, Roberts se remonta a la historia de la monarquía inglesa: “En tiempos de la Revolución Gloriosa de 1688 el vínculo creado por nacimiento era menos un deber que un derecho, fundamento de las antiguas libertades de los súbditos nacidos libres. Por eso los colonos exigieron los derechos de los ingleses hace más de 250 años. La ​​ciudadanía, entonces y ahora, era el derecho a tener derechos: a participar libremente en nuestra comunidad política”.

En el actual Supremo se constituye una mayoría casi automática cuando se trata de cabalgar hacia la autocracia presidencial, pero tropieza con el texto de la Constitución cuando revisa derechos inscritos en los grandes documentos fundacionales —la declaración de Independencia, el Bill of Rights y las enmiendas constitucionales—, leídos literalmente y bajo su contextualización original por la mayoría de los magistrados. Irónicamente, la técnica de interpretación jurídica que ha proporcionado mayores reveses a la ampliación de derechos ha permitido ahora una coalición adversa frente a las pretensiones más extremistas del trumpismo, que quería excluir de la ciudadanía a los nacidos de padres inmigrantes sin papeles.

El triunfo ciudadano parte de la idea luminosa de una judía alemana refugiada en Estados Unidos en los años del nazismo, desposeída durante 18 años del derecho a tener derechos hasta que obtuvo la nacionalidad estadounidense en 1951. No podía ignorarla el juez Roberts, redactor de la sentencia y seguro lector de Los orígenes del totalitarismo, el monumental ensayo sobre las raíces del nazismo y del Holocausto, donde Hannah Arendt da con este concepto profundamente republicano en los años en que todavía era una inmigrante ilegal en Manhattan.

El revés democrático se sitúa en la estela de Richard Nixon, el único presidente dimitido como resultado del Watergate, auténtico aunque modesto precursor de Trump en sus pretensiones autoritarias e iliberales, al que el vicepresidente J. D. Vance ha reivindicado como protomártir del Estado profundo. Según Nixon, todo lo que hacía el presidente debía ser legal por definición. No consiguió imponer su teoría ni siquiera a su propio partido, pero lo ha hecho Trump ahora, e incluso ha obtenido del Supremo la impunidad y la mayor ampliación de poderes de la historia.

Bajo control directo del presidente quedan más de 20 agencias y organismos reguladores hasta ahora independientes, algunos con más de un siglo de historia. Solo la política monetaria seguirá fuera de su alcance, pero tendrá manos libres para el resto de competencias, como comercio, telecomunicaciones o medio ambiente. Forma parte del desmantelamiento del Estado administrativo emprendido por el trumpismo y autorizado por el Supremo con la extraña excepción de la Reserva Federal, incoherente con la teoría del ejecutivo unitario.

Arendt tuvo duras palabras para Nixon, dimitido y amnistiado hace 50 años, cuando Estados Unidos celebraba su 200 aniversario bajo presidencia de Gerald Ford, también en plena crisis de la democracia. “Es como si un grupo de estafadores, más bien mafiosos sin talento, hubieran logrado apropiarse del gobierno de la potencia más poderosa del mundo”, escribió. Acertaba en todo, pero aquello era solo el aperitivo. Nixon, al que decapitó su propio partido, fue entonces el Juan Bautista del trumpismo ahora triunfante. Lluís Bassets es periodista. El País, 5 de julio de 2026.





















OLA, BOS DÍAS A TODOS E FELIZ MÉRCORES, 8 DE XULLO DE 2026. HOXE EN GALEGO

 






Ola, bos días a todos e feliz mércores. Espero que, a pesar da calor e do estado xeral do mundo, non o esteades pasando tan mal. Á miña idade, 81 anos, xa non aspiro a moito máis, agás a que me deixen en paz e desfrutar da miña familia, amigos e libros o máximo posible; o resto, case podería dicir —pero non o farei porque non é certo— non me importa en absoluto. Entón, imos coas entradas do blog de hoxe. O artigo de hoxe, do xornalista Lluís Bassets, titúlase "Hannah Arendt contra Nixon e Trump"; recoméndoo encarecidamente. O poema de hoxe titúlase "En van o amor busca a tranquilidade", do poeta español do século XVII Francisco de Quevedo. O arquivo do blog, de maio de 2020 (en plena pandemia de coronavirus), foi escrito polo politólogo Víctor Lapuente e titulado "Protestantes" (referíndose a credos relixiosos, non só a manifestantes). Despois das viñetas humorísticas diarias está o descanso para o café despois de cear, titulado "Políticos de onte e de hoxe", escrito polo escritor Manuel Vicent, que apoio de todo corazón (entre outras razóns porque fun "un dos de onte" e estou moi orgulloso diso). O artigo da tarde de hoxe, que trata sobre a historia medieval española (e a súa falsificación interesada), está escrito polo historiador José Tebar e titúlase "O produto máis perigoso xamais producido pola química do intelecto"; non sei. Non vos deixedes intimidar polo título, pero disfrutádeo; paga a pena. E para rematar, como sempre, aquí tedes os desexos diarios de boas noites de Harendt aos seus lectores, desexándolles todo o mellor da deusa da Fortuna e dos benévolos Destinos. Que teñades un bo día. Espero que as entradas de hoxe vos resulten interesantes. Tamaragua, amigos. HArendt




















ENTRADA MÚM. 11016

martes, 7 de julio de 2026

BUENAS NOCHES, FELIZ DESCANSO Y DULCES SUEÑOS. HOY MARTES, 7 DE JULIO DE 2026, EN ESPAÑOL

 






Hola de nuevo, amigos. Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos esta noche de martes a martes, del 7 al 8 de julio de 2026. Espero que hayan pasado un buen día en compañía  de sus familias y amigos. Gracias de todo corazón por haberse dado una vuelta por el blog. Me alegraría creer que han disfrutado de su visita. Tamaragua, amigos míos. Que la diosa Fortuna y las benevolentes Moiras les sean favorables. Hasta mañana. Les quiero. Besos. HArendt




















DE LA TARDE QUE CAE. HACIA UN OTOÑO POSTDEMOCRÁTICO, POR JOSEP RAMONEDA. 7 DE JULIO DE 2026

 







A medida que se acercan las elecciones se está haciendo más evidente que el PP carga con un lastre de liderazgo. Y por si quedaba alguna duda José María Aznar ha saltado a la palestra con una embestida que pone un poco más en evidencia la debilidad de Alberto Núñez Feijóo. La política europea ha estado muy atrapada en la lógica bipartidista y, sin embargo, ya llevamos cierto tiempo con una complejidad que desborda el esquema simple derecha/izquierda. Entre otras cosas porque los profundos cambios en el sistema económico y social europeo, en el paso del capitalismo industrial al financiero y digital, dejan atrás la dinámica burguesía-proletariado con la que se armaron los regímenes de posguerra. De la prensa, la radio y después la televisión a las redes sociales hay un salto que obliga a revisar las ideas y los instrumentos. Y no es fácil construir los liderazgos adecuados.

Con las elecciones en el horizonte, aunque sin fecha precisa, el PP va dando palos de ciego, un día otorgando carta de legitimidad democrática a la extrema derecha, Vox, por supuesto, y poco después alargando la mano a Junts buscando apuntarlos a la mayoría conservadora. Por una razón muy sencilla: el liderazgo de Feijóo —con un monotema: la corrupción del Gobierno y su mundo— vive de las inercias, no ha construido un proyecto político de amplio espectro con capacidad de arrastre.

Sin duda es más fácil rechazar que proponer, pero quien aspira a gobernar debería ser portador de un proyecto identificable y susceptible de interpelar a la ciudadanía. Con cuatro tópicos patrioteros no basta, haciendo de la descalificación del adversario el modo de estar en el mundo y sin esforzarse en proponer alguna singularidad relevante, cuando uno cree que ya ronda la meta la cuesta se empina y es ingenuo pensar que todo se dará por añadidura. Y más cuando la impaciencia va acompañada de inesperados giros. Once meses atrás el PP aseguraba que sólo gobernaría en solitario. De pronto, a medida que Abascal se les subía a cuestas, entraron directamente en la normalización de la extrema derecha. En las últimas semanas se da ya por supuesto que si el PP gobierna contará con ellos. Y está utilizando las elecciones autonómicas para legitimar al neofascismo y ponerse a su vera: en Castilla y León, en Extremadura, en Aragón y en la Comunidad Valenciana, y ahora mismo en plena representación teatral del pacto en Andalucía. Mientras, Abascal va cobrando dividendos electorales.

Tal es el apuro de Feijóo, que ahora mismo está buscando a los nacionalistas vascos y catalanes para un retorno al pasado, cuando el bipartidismo funcionaba con la doble valencia de PNV y Junts. Lo cual da margen a Vox para seguir royendo al PP. Y no es cómodo para los exconvergentes catalanes porque les obliga a mojarse sobre una cuestión delicada: hasta dónde están dispuestos a llegar cuando decidan volver a ser mayores, es decir desprenderse del lastre que es la desgastada figura del presidente Puigdemont y trabajar para regresar a la condición de derecha nacional catalana sobre la que el presidente Pujol construyó su hegemonía.

La derecha, el PP, está llevando al límite las instituciones democráticas, intentando crear un clima de enfrentamiento y desestabilización permanente, con la bronca como forma de expresión. O el PP o el caos. El inefable Miguel Tellado es en sus apariciones públicas una impagable encarnación del resentimiento político. Promover una campaña contra la nacionalización de los nietos de exiliados que viven en el extranjero con el argumento de que es un fraude electoral es de una miseria moral que da vergüenza ajena. Como lo es oponerse a la normalización de trabajadores foráneos conforme a la ley de la inmigración laboral.

Con Feijóo en el liderazgo, el PP parece haber completado su acercamiento al autoritarismo posdemocrático que ahora mismo está en inquietante expansión en buena parte de Europa. Algunos hablan de ciclo. Pero lo cierto es que está afectando a las instituciones democráticas de modo sensible, con un desplazamiento manifiesto hacia la radicalización conservadora coincidiendo con una crisis inquietante de la socialdemocracia. El ciclo reaccionario está aquí, la derecha española se radicaliza. “Prioridad nacional” es la reliquia ideológica del momento. Y no perdamos la realidad de vista: los poderes que hoy articulan el mundo muestran constante desdén por la democracia. Josep Ramoneda es filósofo y periodista. 3 de julio de 2026.























DEL CAFÉ DE SOBREMESA. CASTING DE ESPAÑOLES, POR NAYAT EL HACHMI. 7 DE JULIO DE 2026





 



Núñez Feijóo, el PP y Vox quieren escoger al votante español. En democracia la cosa suele funcionar al revés: los ciudadanos escogen a sus representantes pero igual eso ya les parece muy antiguo. Porque ¿cómo va a ser eso de que pueda depositar la papeleta en una urna cualquiera que tenga nacionalidad española? ¿Cómo se puede permitir que el derecho al voto sea universal y cuente igual un ciudadano que se decante por ellos que otros que tengan la desfachatez de elegir mal a sus representantes? No, no, eso hay que arreglarlo, poner orden y enderezar al electorado, encarrilarlo para vote lo correcto. Ahora son los nietos de exiliados pero ya verán que pronto empezarán a poner en duda a otros sectores. ¿Vox no ha atacado ya a los nacionalizados por residencia? Ya puestos ¿por qué no hacer entonces un casting para establecer el derecho al voto? Si son capaces de patrimonializar la condición misma de español, si ponen en duda las leyes de su propio país que establece quién y quién no lo es, no será raro que se acaben arrogando la potestad de establecer ellos quién y quién no es ciudadano. Siguiendo como siguen la senda del fascismo norteamericano no sería raro que en algún momento Vox planteara la inutilidad del voto femenino y el PP tal vez llegue a la conclusión de que lo mejor sería que solo votaran los que votan PP. Así yo también me presentaría a elecciones, si solo pueden votarme los míos, si no tengo que competir con nadie. Funcionan muy bien, de hecho, los sistemas de este tipo, suelen ser estables y duraderos, no suelen sufrir las turbulencias y molestas perturbaciones del guirigay de los parlamentos con infinidad de representantes de partidos de todo tipo. No hay más que mirar a los gobiernos de Marruecos, Arabia Saudí, Irán, Corea del Norte, China, Rusia. En esos países seguro que no vota nadie que no tenga que hacerlo. Y todo eso que te ahorras en papeletas y urnas. Nada de perder un domingo cada cuatro años teniendo que decidir en qué líder político vas a confiar, Abascal y Feijóo tienen la amabilidad de ofrecerse a hacer el trabajo por ti.

Ironías aparte, lo que demuestra esta trumpinización del PP es que hay un punto en el que los nacionalismos, sean del tipo que sean, son incompatibles con la democracia: cuando los sentimientos patrióticos, la ideología o la procedencia de los ciudadanos se usan para poner en duda la condición misma de ciudadanía, cuando se pretende que una particular idea de la identidad nacional esté por encima de la ley de la que emana el derecho. Cuando se considera que hay españoles buenos votantes y españoles malos votantes. Najat El Hachmi. El País, 3 de julio de 2026.