martes, 7 de julio de 2026

DE LA TARDE QUE CAE. HACIA UN OTOÑO POSTDEMOCRÁTICO, POR JOSEP RAMONEDA. 7 DE JULIO DE 2026

 







A medida que se acercan las elecciones se está haciendo más evidente que el PP carga con un lastre de liderazgo. Y por si quedaba alguna duda José María Aznar ha saltado a la palestra con una embestida que pone un poco más en evidencia la debilidad de Alberto Núñez Feijóo. La política europea ha estado muy atrapada en la lógica bipartidista y, sin embargo, ya llevamos cierto tiempo con una complejidad que desborda el esquema simple derecha/izquierda. Entre otras cosas porque los profundos cambios en el sistema económico y social europeo, en el paso del capitalismo industrial al financiero y digital, dejan atrás la dinámica burguesía-proletariado con la que se armaron los regímenes de posguerra. De la prensa, la radio y después la televisión a las redes sociales hay un salto que obliga a revisar las ideas y los instrumentos. Y no es fácil construir los liderazgos adecuados.

Con las elecciones en el horizonte, aunque sin fecha precisa, el PP va dando palos de ciego, un día otorgando carta de legitimidad democrática a la extrema derecha, Vox, por supuesto, y poco después alargando la mano a Junts buscando apuntarlos a la mayoría conservadora. Por una razón muy sencilla: el liderazgo de Feijóo —con un monotema: la corrupción del Gobierno y su mundo— vive de las inercias, no ha construido un proyecto político de amplio espectro con capacidad de arrastre.

Sin duda es más fácil rechazar que proponer, pero quien aspira a gobernar debería ser portador de un proyecto identificable y susceptible de interpelar a la ciudadanía. Con cuatro tópicos patrioteros no basta, haciendo de la descalificación del adversario el modo de estar en el mundo y sin esforzarse en proponer alguna singularidad relevante, cuando uno cree que ya ronda la meta la cuesta se empina y es ingenuo pensar que todo se dará por añadidura. Y más cuando la impaciencia va acompañada de inesperados giros. Once meses atrás el PP aseguraba que sólo gobernaría en solitario. De pronto, a medida que Abascal se les subía a cuestas, entraron directamente en la normalización de la extrema derecha. En las últimas semanas se da ya por supuesto que si el PP gobierna contará con ellos. Y está utilizando las elecciones autonómicas para legitimar al neofascismo y ponerse a su vera: en Castilla y León, en Extremadura, en Aragón y en la Comunidad Valenciana, y ahora mismo en plena representación teatral del pacto en Andalucía. Mientras, Abascal va cobrando dividendos electorales.

Tal es el apuro de Feijóo, que ahora mismo está buscando a los nacionalistas vascos y catalanes para un retorno al pasado, cuando el bipartidismo funcionaba con la doble valencia de PNV y Junts. Lo cual da margen a Vox para seguir royendo al PP. Y no es cómodo para los exconvergentes catalanes porque les obliga a mojarse sobre una cuestión delicada: hasta dónde están dispuestos a llegar cuando decidan volver a ser mayores, es decir desprenderse del lastre que es la desgastada figura del presidente Puigdemont y trabajar para regresar a la condición de derecha nacional catalana sobre la que el presidente Pujol construyó su hegemonía.

La derecha, el PP, está llevando al límite las instituciones democráticas, intentando crear un clima de enfrentamiento y desestabilización permanente, con la bronca como forma de expresión. O el PP o el caos. El inefable Miguel Tellado es en sus apariciones públicas una impagable encarnación del resentimiento político. Promover una campaña contra la nacionalización de los nietos de exiliados que viven en el extranjero con el argumento de que es un fraude electoral es de una miseria moral que da vergüenza ajena. Como lo es oponerse a la normalización de trabajadores foráneos conforme a la ley de la inmigración laboral.

Con Feijóo en el liderazgo, el PP parece haber completado su acercamiento al autoritarismo posdemocrático que ahora mismo está en inquietante expansión en buena parte de Europa. Algunos hablan de ciclo. Pero lo cierto es que está afectando a las instituciones democráticas de modo sensible, con un desplazamiento manifiesto hacia la radicalización conservadora coincidiendo con una crisis inquietante de la socialdemocracia. El ciclo reaccionario está aquí, la derecha española se radicaliza. “Prioridad nacional” es la reliquia ideológica del momento. Y no perdamos la realidad de vista: los poderes que hoy articulan el mundo muestran constante desdén por la democracia. Josep Ramoneda es filósofo y periodista. 3 de julio de 2026.























DEL CAFÉ DE SOBREMESA. CASTING DE ESPAÑOLES, POR NAYAT EL HACHMI. 7 DE JULIO DE 2026





 



Núñez Feijóo, el PP y Vox quieren escoger al votante español. En democracia la cosa suele funcionar al revés: los ciudadanos escogen a sus representantes pero igual eso ya les parece muy antiguo. Porque ¿cómo va a ser eso de que pueda depositar la papeleta en una urna cualquiera que tenga nacionalidad española? ¿Cómo se puede permitir que el derecho al voto sea universal y cuente igual un ciudadano que se decante por ellos que otros que tengan la desfachatez de elegir mal a sus representantes? No, no, eso hay que arreglarlo, poner orden y enderezar al electorado, encarrilarlo para vote lo correcto. Ahora son los nietos de exiliados pero ya verán que pronto empezarán a poner en duda a otros sectores. ¿Vox no ha atacado ya a los nacionalizados por residencia? Ya puestos ¿por qué no hacer entonces un casting para establecer el derecho al voto? Si son capaces de patrimonializar la condición misma de español, si ponen en duda las leyes de su propio país que establece quién y quién no lo es, no será raro que se acaben arrogando la potestad de establecer ellos quién y quién no es ciudadano. Siguiendo como siguen la senda del fascismo norteamericano no sería raro que en algún momento Vox planteara la inutilidad del voto femenino y el PP tal vez llegue a la conclusión de que lo mejor sería que solo votaran los que votan PP. Así yo también me presentaría a elecciones, si solo pueden votarme los míos, si no tengo que competir con nadie. Funcionan muy bien, de hecho, los sistemas de este tipo, suelen ser estables y duraderos, no suelen sufrir las turbulencias y molestas perturbaciones del guirigay de los parlamentos con infinidad de representantes de partidos de todo tipo. No hay más que mirar a los gobiernos de Marruecos, Arabia Saudí, Irán, Corea del Norte, China, Rusia. En esos países seguro que no vota nadie que no tenga que hacerlo. Y todo eso que te ahorras en papeletas y urnas. Nada de perder un domingo cada cuatro años teniendo que decidir en qué líder político vas a confiar, Abascal y Feijóo tienen la amabilidad de ofrecerse a hacer el trabajo por ti.

Ironías aparte, lo que demuestra esta trumpinización del PP es que hay un punto en el que los nacionalismos, sean del tipo que sean, son incompatibles con la democracia: cuando los sentimientos patrióticos, la ideología o la procedencia de los ciudadanos se usan para poner en duda la condición misma de ciudadanía, cuando se pretende que una particular idea de la identidad nacional esté por encima de la ley de la que emana el derecho. Cuando se considera que hay españoles buenos votantes y españoles malos votantes. Najat El Hachmi. El País, 3 de julio de 2026.

 























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY MARTES, 7 DE JULIO DE 2026

 




























DEL ARCHIVO DEL BLOG. HASTA LOS MISMÍSIMOS C......, ME TIENEN, POR HARENDT. PUBLICADO EL 7 DE JULIO DE 2014

 







A mis amigas y amigos tinerfeños


"Nota praevia": Esta entrada contiene expresiones y frases que van contra la imperante corrección política. No tienen "animus iniurandi", y menos aún, contra ninguna persona por su origen racial o territorial. Y ya que estoy de aforismos y latinajos termino con otro: "Excusatio non petita accusatio manifesta est". Vale, de acuerdo, lo acepto. Soy culpable. 

Lo sé, lo sé; siempre estoy con lo mismo, aunque prometo dejarlos en paz. Hasta los mismísimos [......] me tienen los políticos. Todos. Sin excepciones. Aunque como repito en cada ocasión propicia, unos más que otros. Hace unos años, y cito de memoria, la escritora y periodista Rosa María Artal escribió en su Blog animando a los españoles a que cambiáramos a los valencianos (creo que era a valencianos, pero da lo mismo, pueden ser madrileños, canarios, catalanes, andaluces, castellano-leoneses, o cualesquiera otros) por daneses y suecos (supongo que también sin ánimo excluyente) enumerando sin "animus iniurandi" las ventajas que obtendríamos con el cambio. Todos: los que se fueran y los que se quedaran. Yo he dicho muchas veces lo mismo sobre los tinerfeños (siempre en broma), isla, por cierto, en la que tengo numerosos y buenos amigos, y sobre todo amigas. Pero también las tengo en Galicia: De allí son Ana, Luisa, Dolores, Milagros, Pili y Syra, por ejemplo. No las veo hace mucho tiempo, y la verdad es que no me importaría intercambiar tinerfeños por gallegas, al menos durante una temporada. 

Bromas aparte. El panorama político nacional es desolador. El gobierno, ganando tiempo y oxígeno como sea; la oposición, en Babia o navegando entre la inconsistencia y el cinismo; y los nacionalistas, como siempre, a lo suyo. He vuelto a releer algunos pasajes de "Política, partidos y grupos de presión" (Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 1962), el monumental libro del profesor estadounidense V.O. Key del que ya he escrito en otras ocasiones en el blog. En una misma página, la 30 de la edición citada, anoto estas perlas sobre la clase política: "El motivo primario del político no es hacer el bien a la humanidad o, incluso, a su propio país sino simplemente obtener el poder para sí". Poco más adelante añade: "Considerando a un político, la primera cuestión no es la de si se trata de una buena persona que usa de medios rectos, sino de si tuvo éxito para ganar el poder, y si lo conservó gobernando; en resumen, si fue habilidoso en su materia o, por el contrario, un chapucero". Y concluye al final de la página: "La confusión entre política y ética proviene en parte del hecho de que cada sector de la sociedad al procurar incrementar sus intereses, identifica sus propias ventajas con el bien público; por tanto, la discusión política se impregna de moral". De falsa moral, añadiría yo.

Pensarán ustedes que todo lo que dice el profesor Key ya lo dijo en el siglo XVI, con más elegancia y cinismo, el primer gran analista político de era moderna, el florentino Nicolás Maquiavelo. Aunque yo soy de los que piensan que después de Platón y Aristóteles sobre "política" no se ha escrito gran cosa que merezca la pena, tengo que darles la razón.

Los ciudadanos somos unos ingenuos: algunos lo sabemos, aunque nos apliquemos el refrán ese que dice "que sarna con gusto, no pica" (mentira, pica y mucho); la mayoría, lo ignora, y en algunos casos, voluntariamente. En algún momento esta situación debería cambiar para bien con necesarias reformas constitucionales de las que se ha hablado y escrito hasta el hastío. De momento, y asumiendo como propia la idea de Rosa María Artal, ¿por qué no intercambiamos clases políticas en conjunto? ¿Aunque sea temporalmente? Se admiten propuestas... Por ejemplo, la española por la danesa, la sueca o la finlandesa… Ahora, por favor, sean felices. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt





















DEL POEMA DE CADA DÍA. AH! LA ANGUSTIA, LA ABYECTA RABIA, LA DESESPERACIÓN…, POR FERNANDO PESSOA, 7 DE JULIO DE 2026

 






AH! LA ANGUSTIA, LA ABYECTA RABIA, LA DESESPERACIÓN…




Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación


De no yacer en mí mismo desnudo


Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón


En un último, austero alarido!


 


Hablo -las palabras que digo son nada más un sonido:


Sufro -Soy yo.


Ah, extraer de la música el secreto, el tono


De su alarido!


 


Ah, la furia -aflicción que grita en vano


Pues los gritos se tensan


Y alcanzan el silencio traído por el aire


En la noche, nada más allí!




FERNANDO PESSOA (1888-1935)

poeta portugués





***





Fernando Pessoa (Lisboa, 13 de junio de 1888-Lisboa, 30 de noviembre de 1935), fue un poeta, escritor, crítico literario, dramaturgo, ensayista, traductor, editor y filósofo portugués, descrito como una de las figuras literarias más importantes del siglo XX y uno de los grandes poetas en lengua portuguesa. También escribió y tradujo en inglés y francés.




















DEL ASUNTO DEL DÍA. UNA DECLARACIÓN POR EL CAMBIO, POR MICHAEL KAZIN. 7 DE JULIO DE 2026

 







La Declaración de Independencia de EE UU está llena de contradicciones morales, igual que la nación fundada por quienes la redactaron. El preámbulo afirma que “todos los hombres son creados iguales” y que los poderes del Estado deben derivarse del “consentimiento de los gobernados”. Sin embargo, la mayoría de los firmantes poseían esclavos, hombres y mujeres en mayor o menor número. A lo largo de su vida, Thomas Jefferson, el autor principal del documento, forzó a más de 600 esclavos negros a trabajar en su hacienda de Virginia.

La Declaración condena al rey Jorge III de Gran Bretaña por “una historia de repetidos agravios y usurpaciones” cuyo “objetivo” era “el establecimiento de una tiranía absoluta sobre estos estados”. La mayoría de esos agravios fueron intentos del monarca (y el Parlamento) de limitar o eliminar el gobierno popular en las 13 colonias. Pero el documento también culpa al rey de permitir que “los despiadados indios salvajes” de la frontera asesinaran a americanos “de todas las edades, sexos y condiciones” que, al fin y al cabo, habían invadido sus tierras. En definitiva, desde el principio, Estados Unidos fue una nación dedicada a asegurar la libertad de la mayoría de sus habitantes pero que, al mismo tiempo, animaba a los blancos a apropiarse de las tierras y los recursos indígenas y a expandir la institución de la esclavitud.

Sin embargo, los ideales expresados en la Declaración se convirtieron en inspiración esencial para los nuevos estadounidenses, que hicieron todo lo posible para construir una república que estuviera a la altura de sus promesas y corrigiera sus graves defectos. Aquellos ideales dieron a los reformistas y los radicales un fundamento de legitimidad patriótica para su labor. Al detallar de qué forma el rey Jorge III había mentido y maltratado a los colonos estadounidenses, estableció el principio de que los gobiernos deben proteger y promover el bienestar de sus ciudadanos. Los firmantes exponían sus motivos no solo ante sus compatriotas estadounidenses, sino ante “un mundo imparcial”. La independencia de las 13 colonias debería interesar a cualquier persona, en cualquier lugar, que creyera que el único remedio contra la autoridad tiránica era que los pueblos se gobernaran a sí mismos.

Llenos de entusiasmo democrático, los estadounidenses rebeldes iban a utilizar el texto del documento fundacional para impulsar sus diversas causas progresistas. En 1848, una convención sobre los derechos de la mujer celebrada en Seneca Falls, Nueva York, promulgó una Declaración de Sentimientos y Resoluciones en la que se decía: “Sostenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres y mujeres son creados iguales” (la cursiva es mía). Por eso reivindicaban el derecho de las mujeres a poseer sus propios bienes, a votar y a ejercer cargos públicos.

El Día de la Independencia de 1852, el abolicionista negro Frederick Douglass pronunció un discurso indignado y lleno de elocuencia en el que preguntó: “¿Qué significa el 4 de julio para un esclavo?”. Él mismo había sido esclavo y había conseguido escapar; entonces proclamó una desagradable verdad ante su público, mayoritariamente blanco: “Vuestra celebración es una farsa; vuestra tan cacareada libertad, una licencia sacrílega; vuestra grandeza nacional, mera vanidad desmedida; vuestros gritos de júbilo, vacíos y desalmados; vuestras denuncias contra los tiranos, una desvergüenza absoluta; vuestros gritos de libertad e igualdad, una burla hueca”. Sin embargo, al final de su discurso, Douglass predijo el fin de la esclavitud, “alentado por la Declaración de Independencia, los grandes principios que contiene y el genio de las instituciones estadounidenses”.

Durante el siglo siguiente e incluso más, los movimientos sociales estadounidenses, para motivar a sus miembros e intentar convencer a más gente, recurrieron a proclamaciones y declaraciones inspiradas en la que redactó Jefferson en 1776. En 1876, con motivo de su centenario, una Unión Política Negra hizo pública una Declaración de Independencia Negra y un Partido de los Trabajadores publicó un manifiesto en el que se destacaban los “agravios repetidos” infligidos a los trabajadores asalariados. En 1895, Eugene V. Debs, el socialista más popular de la historia de Estados Unidos (al menos hasta la llegada de Bernie Sanders), aseguró ante sus seguidores que “el espíritu del 76 sigue vivo. Las llamas de la libertad y las nobles aspiraciones no se han extinguido. La reivindicación y la glorificación de los principios de gobierno americanos, tal como se anunciaron al mundo en la Declaración de Independencia, son el noble propósito de esta convocatoria”.

En 1933, en el peor momento de la Gran Depresión, las Ligas de Desempleados, dirigidas por el socialista A. J. Muste, parafrasearon las palabras de Jefferson para resaltar las penurias económicas que sufrían los estadounidenses de a pie: “Cuando, en una nación que posee recursos ilimitados, además del mayor equipamiento industrial y de transporte que jamás ha conocido el mundo, se produce una situación en la que millones de ciudadanos se ven obligados a vivir en la indigencia y el hambre más absolutos, … tienen el deber de organizarse para cambiar esas condiciones”.

La Declaración de Independencia original tuvo gran influencia no solo en el país que ayudó a crear. Numerosos pueblos de todo el mundo se vieron afectados por lo que el historiador David Armitage denomina “un contagio de soberanía” y llevaron a cabo sus propias declaraciones en las que anunciaban su liberación del dominio extranjero. La tradición comenzó en Haití en 1804, corrió como la pólvora por los países americanos que se independizaron de España, y se extendió a muchos países de Asia y África que celebraron la liberación de los imperios coloniales después de la Segunda Guerra Mundial. El día en que terminó la guerra, en 1945, Ho Chi Minh compareció ante una muchedumbre en Hanói y repitió literalmente las famosas palabras que habían encendido el ánimo de los patriotas estadounidenses en 1776: “Todos los hombres son creados iguales. Su Creador los ha dotado de ciertos derechos inalienables, entre los que están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. No mucho tiempo después, Ho dirigía a su país, Vietnam, en un largo y sangriento conflicto contra la misma nación en la que se habían escrito esas palabras.

En las últimas décadas, muchos activistas e intelectuales de la izquierda estadounidense han dejado de citar la Declaración como inspiración de los drásticos cambios que pretenden instaurar en la política y la cultura del país. Creen que apelar a los grandes valores del nacimiento de la nación niega la realidad de que EE UU se construyó a costa de los pueblos indígenas, los esclavos africanos y los inmigrantes pobres. ¿Por qué alabar los ideales fundacionales de un leviatán “colonialista” cuyas ansias de conquista solo se frenaron con una derrota militar, como ocurrió en Vietnam?

Pero la mayoría de los estadounidenses se sienten orgullosos de los valores que defiende su país y la mejor expresión de ese credo sigue siendo el manifiesto redactado en Filadelfia hace 250 años, por muy hipócritas que fueran Jefferson y los líderes que le sucedieron. Como escribió Todd Gitlin, antiguo líder de la Nueva Izquierda, a principios de este siglo: “Ha llegado la hora del patriotismo de la mutua ayuda, no solo de exhibiciones simbólicas, ni de catecismos ni de autocomplacencia. Ha llegado la hora de reducir la discrepancia entre la nación que amamos y la justicia que también amamos. Ha llegado la hora de que la verdadera América se ponga en pie”. Michael Kazin es profesor de Historia en la Universidad de Georgetown. Su último libro es What It Took to Win: A History of the Democratic Party. El País, 3 de julio de 2026.






















HOLA, BUENOS DÍAS A TODOS Y FELIZ MARTES, 7 DE JULIO DE 2026. HOY EN ESPAÑOL

 





Hola, buenos días a todos y feliz martes. Sin novedades destacables en la marcha de mundo hacia el desastre, asi que vamos con las entradas del blog de hoy. En la primera, el historiador estadounidense Michael Kazin, afirma: “La Declaración de Independencia de EE UU está llena de contradicciones morales, igual que la nación fundada por quienes la redactaron”. El poema del día es del poeta portigués Fernando Pessoa, y comienza con estos versos: “Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación/De no yacer en mí mismo desnudo/Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón/En un último, austero alarido!”. El archivo del blog es de tal día como hoy de 2014, y en él, escribía HArendt: “Lo sé, lo sé; siempre estoy con lo mismo, aunque prometo dejarlos en paz. Hasta los mismísimos [......] me tienen los políticos. Todos. Sin excepciones. Aunque como repito en cada ocasión propicia, unos más que otros”. Después de las viñetas de humor del día venía como siempre el café de sobremesa, hoy firmado por la escritora española Nayat El Hachmi, que dice en él: “Núñez Feijóo, el PP y Vox quieren escoger al votante español. En democracia la cosa suele funcionar al revés: los ciudadanos escogen a sus representantes pero igual eso ya les parece muy antiguo. Porque ¿cómo va a ser eso de que pueda depositar la papeleta en una urna cualquiera que tenga nacionalidad española? ¿Cómo se puede permitir que el derecho al voto sea universal y cuente igual un ciudadano que se decante por ellos que otros que tengan la desfachatez de elegir mal a sus representantes? No, no, eso hay que arreglarlo, poner orden y enderezar al electorado, encarrilarlo para vote lo correcto”. En la penúltima entrada el filósofo Josep Ramoneda cargaba contra PP y Vox, con estas palabras: “Núñez Feijóo, el PP y Vox quieren escoger al votante español. En democracia la cosa suele funcionar al revés: los ciudadanos escogen a sus representantes pero igual eso ya les parece muy antiguo. Porque ¿cómo va a ser eso de que pueda depositar la papeleta en una urna cualquiera que tenga nacionalidad española? ¿Cómo se puede permitir que el derecho al voto sea universal y cuente igual un ciudadano que se decante por ellos que otros que tengan la desfachatez de elegir mal a sus representantes? No, no, eso hay que arreglarlo, poner orden y enderezar al electorado, encarrilarlo para vote lo correcto”. Y, por último, como siempre, están  las buenas noches diarias de HArendt a sus lectores, deseándoles todo lo mejor de parte de la Diosa de Fortuna y de las Moiras benevolentes. Que tengan un buen día. Espero que encuentren interesantes las entradas de hoy. Tamaragua, amigos. HArendt




















ENTRADA NÚM. 11006

lunes, 6 de julio de 2026

BONES NITS, FELIÇ DESCANS I DOLÇOS SOMNIS. AVUI DILLUNS, 6 DE JULIOL DE 2026, EN CATALÀ

 






Hola de nou, amics. Bona nit, feliç descans i dolços somnis a tots aquesta nit de dilluns a dimarts, del 6 al 7 de juliol del 2026. Espero que hagin passat un bon dia en companyia de les seves famílies i amics. Gràcies de tot cor per haver-se fet una volta pel bloc. M'alegraria creure que han gaudit de la visita. Tamaragua, amics meus. Que la deessa Fortuna i les benvolents Moiras els siguin favorables. Fins demà. Els vull. Petons. HArendt