jueves, 12 de marzo de 2020

[SONRÍA, POR FAVOR] Es jueves, 12 de marzo




El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Tengo un peculiar sentido del humor que aprecia la sonrisa ajena más que la propia, por lo que, identificado con la definición de la Real Academia antes citada iré subiendo cada día al blog las viñetas de mis dibujantes favoritos en la prensa española. Y si repito alguna por despiste, mis disculpas sinceras, pero pueden sonreír igual...

















La reproducción de artículos firmados en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt





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La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

miércoles, 11 de marzo de 2020

[A VUELPLUMA] Dolor



Estatua del centauro Quirón (Zaragoza, España)


"La primera vez que entraste -comienza diciendo en el A vuelapluma de hoy ["El eclipse del dolor". El País Semanal, 1/3/20] la escritora Irene Vallejo- supiste que no lo olvidarías. La puerta se abrió a una jungla eléctrica con sus lianas de cables. Como animales encaramados en ramas, los monitores lanzaban alarmas agudas y parpadeaban. Los bebés —pequeñísimos— descansaban en incubadoras de plástico, cerradas y cableadas. Esos niños diminutos te parecieron orquídeas rojas en la selva de la UCI neonatal. Y no lo has olvidado.

Te acostumbraste al universo de batas verdes, zuecos y sábanas con ribete azul. Supiste de la angustia de esperar al equipo médico y te familiarizaste con el ajetreo de los turnos. Donde está la cuna de tu niño, está tu casa. Junto a K, viviste en el hospital público. Os instruyeron en los secretos del lavado antiséptico de las manos, aspiraste el olor a desinfectante. Dejaste transcurrir mañanas enteras con los ojos fijos en la pared mientras el pequeño dormía, misteriosamente, entre los pitidos que os taladraban los oídos. Tu hijo conoció la sonda nasogástrica antes que el chupete, los palos de gotero antes que los árboles, la anestesia antes que la luna. Pero superó el peligro, y todas las noches estrelladas y todos los bosques de su vida futura son el regalo de aquellos profesionales y de aquellas máquinas de aspecto hostil. Has visto con tus propios ojos la alianza de medios humanos, científicos y tecnológicos para salvar las vidas, minúsculas y frágiles, de niños ricos o pobres. La decisión colectiva de no abandonar a nadie. Y no vas a olvidarlo.

Esperando frente a los ascensores, dejabas viajar la mente y pensabas en otras plantas del hospital y en los dormitorios de la ciudad, los suburbios y los pueblos, donde los médicos trabajan en la otra frontera, intentando aliviar a quien no sanará. “Paliativo” viene del latín palla, el manto de las mujeres. Es la metáfora de los cuidados que abrigan de la intemperie del dolor, el acompañamiento que hace llevadera la ruta hasta la línea de sombra. En un mundo que esconde la muerte y niega la agonía, estas balsámicas caravanas procuran que nadie atraviese en soledad los desiertos sin retorno.

A veces, en ciertos rincones del hospital, encontrabas el sufrimiento sin remedio. Entonces recordabas el mito griego donde, por vez primera, alguien pide ayuda para morir, angustiado por un dolor insoportable. Quirón era un centauro sabio, experto en plantas curativas. Un día desgraciado le hirió la rodilla una flecha empapada en veneno letal. El centauro se retiró aullando; era semidivino, y el don de la vida eterna se volvió una terrible carga. Torturado por su herida incurable, suplicó compasión a los dioses. Tan solo se apiadó de él un mortal, Prometeo, que a su vez sufría un tormento que le roía el hígado. Al ceder su inmortalidad al amigo luchador, Quirón se liberó por fin y ascendió al cielo como la constelación Sagitario. El titán Prometeo y Quirón representan dos formas de afrontar el dolor cuando no hay esperanza de curación o posibilidad de alivio: soportar o elegir dejar de sufrir. En situaciones terminales y extremas, ¿dónde está la frontera entre prolongar la vida y alargar la muerte? ¿Qué ofrecemos a quienes no quieren vivir enjaulados en el dolor? ¿Solo puede haber una respuesta —la misma— para Quirones y Prometeos?

Una noche de verano, montáis al niño en el coche para estar a solas con las estrellas. En vuestra vida, el titilar de los astros ha sustituido al parpadeo de los monitores, y los grillos de las vacaciones ya no te recuerdan la estridencia de las alarmas. Cuando llegáis a campo abierto, aparcáis en un costado de la oscuridad. Buscas la constelación de Sagitario, junto a la Vía Láctea, pero nunca aprendiste el mapa de las estrellas y te pierdes en la pradera de luces. Ignoras dónde, pero en algún lugar del neón celeste brilla el icono del centauro dulce que se rebeló contra su inmortalidad incurable. Según la leyenda, el combativo Prometeo fue capaz de resistir a toda costa, pero acudió al grito de su amigo devorado por una herida sin alivio. No abandonar a nadie, piensas, significa escuchar a todos: orquídeas, centauros y titanes".

A vuelapluma es una locución adverbial que el Diccionario de la lengua española define como texto escrito "muy deprisa, a merced de la inspiración, sin detenerse a meditar, sin vacilación ni esfuerzo". No es del todo cierto, al menos en mi caso, y quiero suponer que tampoco en el de los autores cuyos textos subo al blog. Espero que los sigan disfrutando, como yo, por mucho tiempo. 





La reproducción de artículos firmados en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




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[CLÁSICOS DE SIEMPRE] Hoy, con "El eunuco", de Terencio



Fotograma de una representación actual de El eunuco


Continúo con esta entrada la sección dedicada a las obras de autores grecolatinos, subiendo al blog la comedia titulada El Eunuco, de Terencio. La pueden leer en el enlace inmediatamente anterior, y ver una representación de la misma por el Clípeo Teatro en este vídeo  de diciembre de 2017.  

Publio Terencio Afro fue un autor de comedias durante la República romana. Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, aunque Suetonio menciona que murió en 159 a. C. a la edad de treinta y cinco años. Sus comedias se estrenaron entre 170 y 160 a. C. A lo largo de su vida escribió seis obras, todas conservadas. En comparación, su predecesor Plauto escribió alrededor de ciento treinta obras. Las obras de Terencio utilizan un escenario griego pues las convenciones de la época impedían que los sucesos 'frívolos' tuvieran lugar en Roma. Terencio trabajó concienzudamente para escribir en un latín conversacional, y la mayor parte de los estudiosos consideran que su estilo en latín es particularmente agradable y directo. 

El original latino no indica dónde se localiza la acción de El eunuco, pero gracias a los diálogos, es fácil deducir la ubicación: la trama se desarrollaría en una calle de Atenas, entre las casas de Fedria y Querea (a la izquierda), la de Tais (en el centro) y la de Trasón (a la derecha). La obra comienza con un prólogo en el que Terencio se defiende de las críticas recibidas por plagio y falta de originalidad. Dejando a un lado el prólogo y centrándonos propiamente en la trama, debemos señalar que la protagonista de la obra es Tais, una joven cortesana de la que están enamorados dos personajes, un joven de nombre Fedria y un militar llamado Trasón. El primero le regala a Tais un eunuco feo y viejo, mientras que el segundo le ofrece una bella esclava de dieciséis años, Pánfila. Querea, el hermano de Fedria, se enamora de Pánfila y, haciéndose pasar por el viejo eunuco, se introduce subrepticiamente en casa de Tais, para abusar de ella. Posteriormente, Querea le contará a Antifón lo que ha hecho con Pánfila y cómo se ha aprovechado de su sueño para violarla, en lo que constituye una de las páginas más eróticas del teatro latino. El caso es especialmente grave, por cuanto Pánfila no es una esclava, sino una muchacha libre a la que Tais piensa devolver a sus padres. Sin embargo, como es habitual en el género, al final todo se solucionará y se llegará a un desenlace feliz, gracias a la boda de Querea con Pánfila. Mientras tanto, Tais se reconciliará con Fedria.





La diosa Talía, musa del teatro



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[SONRÍA, POR FAVOR] Es miércoles, 11 de marzo





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Tengo un peculiar sentido del humor que aprecia la sonrisa ajena más que la propia, por lo que, identificado con la definición de la Real Academia antes citada iré subiendo cada día al blog las viñetas de mis dibujantes favoritos en la prensa española. Y si repito alguna por despiste, mis disculpas sinceras, pero pueden sonreír igual...


















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martes, 10 de marzo de 2020

[A VUELAPLUMA] Insomnio



Mujer insomne (Getty Images)


"Como no soy buena dormidora, -comenta en el A vuelapluma de hoy ("Descansada". El País, 2/3/2020) la escritora Marta Sanz- algunos mensajes hieren mi sensibilidad: “Haz algo que te quite el sueño”, recomienda en inteligente retruécano una marca de colchones. Yo que he tomado valeriana con olor a heces y melatonina; que he hecho gimnasia sueca y yoga a 40 grados; que camino contando pasos como abracadabra para invocar el sueño; que me acuesto y me levanto a la misma hora, y mastico lechuga y otros nutrientes adormecedores; que cuento ovejas hacia delante y hacia atrás, y que una vez, en un acto de venganza cochina, levanté a mi marido de la cama a los cinco minutos de haberse acostado porque no podía soportar su facilidad para conciliar el sueño: “Levántate que ya son las seis…”, le dije. Entonces, él se levantó y, cuando estaba a punto de meterse en la ducha, me entró la mala conciencia y confesé mi maldad. Mi marido se volvió a la cama tan contento: “¡Si todavía me quedan seis horas!”. Esa mala mujer, que soy yo y lee a Lipovetsky anunciando que la nuestra es la sociedad de la ansiedad, se pone nerviosa cuando oye que alguien dice: “Haz algo que te quite el sueño”. Ya me lo quitan: reforma laboral, feminicidios, racismo, descascarillado de lo público, consumo de heroína —que brillantemente relata Nuria Barrios en Todo arde—, coronavirus y otras enfermedades pavorosas, extinción de los osos polares y cambio climático, mala memoria y memoria mala, declaraciones de Trump sobre los Oscar, la paz mundial…

Además, estos mensajes publicitarios van dirigidos a mujeres y supuestamente dibujan modelos no estereotipados de feminidad que casi me hacen sentir nostalgia de antiguas bellas imágenes con pamela Dior perfectamente encasquetada. Mientras un padre le da a su bebé, marchoso y macarrota, un gluglutazo —ojo al sufijo viril— a ritmo de rock para demostrar que los pañales también son cosa de hombres, las mujeres amamantan a sus criaturas y a la vez teclean en el ordenador, anotan, muerden un lápiz y consultan documentos sobre la mesa de la cocina. Es de noche. Mientras el padre observa la tranquilidad de su hijo que duerme a pierna suelta —no va a necesitar orfidales— sin que le molesten las humedades de su orina nocturna, una aspirante a delantera centro lanza balones por la escuadra. Es muy tarde y le han apagado las luces del estadio. Tampoco quiero ser esa mamá que no se puede poner mala: su hija la necesita y las madres no se cogen nunca la baja. Ratificamos la superioridad de estos esfuerzos de mujeres a las que se les exige el doble —no para triunfar, sino para vivir— mientras llenamos las consultas médicas a fin de que nos expidan recetas de alprazolam porque el sobreesfuerzo se transforma en sustancia que no nos deja dormir y nos produce calambres. Este sobreesfuerzo no se puede relatar épicamente para vender colchones. La realidad que describe el anuncio no es un sueño: es una pesadilla. Yo no escribo para construir este modelo de superheroína neoliberal, mujer que simultáneamente cuida, imagina, trabaja y lanza balones por la escuadra, con gesto soñador y sonrisa en los labios. Me vais a disculpar, pero casi prefiero el glamur a secas y un vermú con aceituna. Feliz 8 de marzo".

A vuelapluma es una locución adverbial que el Diccionario de la lengua española define como texto escrito "muy deprisa, a merced de la inspiración, sin detenerse a meditar, sin vacilación ni esfuerzo". No es del todo cierto, al menos en mi caso, y quiero suponer que tampoco en el de los autores cuyos textos subo al blog. Espero que los sigan disfrutando, como yo, por mucho tiempo. 






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[ARCHIVO DEL BLOG] La estampida (Publicada el 30 de agosto de 2009)



El profesor Ramin Jahanbegloo


Interesantísimo el artículo del filósofo iraní y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Toronto, Ramin Jahanbegloo, en El País del pasado sábado. Se titula "El temor de los intelectuales a la política", y sostiene la tesis de que los intelectuales de hoy, de este momento, han desertado de su labor obligada y casi sagrada de críticar al poder, acomodados a lo políticamente correcto, a la creencia de que todas las verdades morales son relativas y encadenados a mezquinos intereses personales, la cultura de masas y una carrera y profesión respetables. Contrapone Jahanbegloo esta situación a la del pasado siglo XX con figuras señeras, dice, como las de Max Weber o Hannah Arendt, tantas veces citada por mi con admiración profunda en este Blog, de las que resalta la incansable crítica de la política de su tiempo que ellos realizaron.

Me ha hecho recordar la lectura hace ahora justamente cuatro años de un libro que me impresionó sobremanera. Se titula "Las voces de la libertad. Intelectuales y compromiso en la Francia del siglo XIX" (Edhasa, Barcelona, 2004) y está escrito por Michael Winock, profesor de Historia Contemporánea en el Instituto de Estudios Políticos de París (Francia). Un hermosísimo texto, de esos que sólo ellos, los historiadores franceses, saben ofrecer, en los que no sabe uno que destacar más: si lo que dicen, o la forma en que lo dicen.

También me ha venido a la memoria una vieja máxima que aprendí en las infinitas, prolongadas y muchas veces estériles discusiones en el seno de las asambleas de la Unión General de Trabajadores de España (UGT): "Cuando uno se levanta para hablar en una asamblea tiene que ser para criticar a la Ejecutiva; para auto-alabarse, se sobran y bastan ellos mismos". Lástima que se haya relegado al olvido tan hermoso axioma. Les dejo con la lectura del artículo del profesor Jahanbegloo. Seguro que les resulta interesante. Disfrútenlo. HArendt



El profesor Michael Winock



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[SONRÍA, POR FAVOR] Es martes, 10 de marzo





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Tengo un peculiar sentido del humor que aprecia la sonrisa ajena más que la propia, por lo que, identificado con la definición de la Real Academia antes citada iré subiendo cada día al blog las viñetas de mis dibujantes favoritos en la prensa española. Y si repito alguna por despiste, mis disculpas sinceras, pero pueden sonreír igual...





















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