miércoles, 27 de mayo de 2026

DE LA TARDE QUE CAE. EL MENOSCABO DEL OLVIDO, POR PILAR MERA. 27 DE MAYO DE 2026

 







Dicen que viajar a Berlín es una de esas recomendaciones que hay que seguir. Una ciudad viva, alegre, intensa y con siglos de historia, incluido un siglo XX traumático que Berlín no oculta. Es una ciudad que recuerda con respeto y calma. Desde el presente, habla de su pasado a modo de consejos para el futuro. Su Parlamento no es ajeno a este ejercicio de memoria. Quizás por la dureza de muchos momentos de los que ha sido testigo. Incluido el incendio que, en 1933, contribuyó a liquidar la República de Weimar. Un joven militante comunista fue ejecutado por ello, aunque el Tribunal Superior de Berlín Occidental lo absolvió en 198O, gracias a investigaciones históricas que probaron la autoría nazi del incendio. Pero el suceso sirvió a Hitler para suspender las libertades ciudadanas, perseguir a la oposición e iniciar, ya sin máscaras, su régimen de terror.

Noventa y seis diputados de la oposición, en su mayoría socialdemócratas y comunistas, fueron asesinados entre 1933 y 1945 por el nazismo. El Parlamento los recuerda con 96 placas que nos cuentan sus nombres, su partido, su fecha de nacimiento, el lugar y el día en que murieron. Como recuerda la entrada de las tropas soviéticas en 1945 durante la toma de Berlín. No con placas, sino con grafitis. Pintadas de los soldados soviéticos que protagonizaron aquel día, descubiertas en 1995, al retirar unos paneles durante unas obras. No se eliminaron. Alemania decidió mantener en la sede de la soberanía nacional la evidencia de una derrota como recordatorio para el futuro: el poder debe ejercerse con responsabilidad.

Imposible no acordarse del Parlamento alemán al leer el auto de la Audiencia Nacional que paraliza la declaración de la Real Casa de Correos de Madrid como lugar de memoria, atendiendo la petición de la Comunidad de Madrid. Porque, aunque “no puede afirmarse de forma categórica que la imagen de la sede de la Presidencia de la CAM pueda sufrir un menoscabo irreversible”, dice, tampoco se puede negar. Y en cambio la suspensión no perturba el interés general.

¿Seguro? ¿Qué daña la imagen de la Comunidad? ¿Que su sede recuerde de manera didáctica lo peor que ha visto o que se empeñe en borrar el pasado? Solo habrá placas para los héroes del 2 de mayo, las víctimas del 11-M y las de la covid, dice la presidenta, no sé si incluyendo también a quienes murieron en las residencias. Recordar los excesos de una dictadura solo puede ofender a quien, aunque no lo asuma, se siente heredero de ella. Pilar Mera es politóloga y profesora de la UNED. El País, 26 de mayo de 2026.























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