sábado, 16 de mayo de 2026

DE LA TARDE QUE CAE. ESPECIAL UNO. UN PRESIDENTE FRACASADO Y TAMBALEANTE SUPLICA A XI, POR PAUL KRUGMAN. 16 DE MAYO DE 2026

 







Una de las afirmaciones más recurrentes de Donald Trump es que Joe Biden convirtió a Estados Unidos en el hazmerreír del mundo, y que nos ha devuelto la grandeza y el respeto que merecemos en todo el mundo.

Sin embargo, esto es todo lo contrario. Como resultado de las políticas caprichosas y autodestructivas de Trump, gran parte del mundo ahora lo desprecia a él y a Estados Unidos en su conjunto. Tal como informó el New York Times justo antes de la visita de Trump a Pekín, los chinos hablan ahora con frecuencia del «declive estadounidense» y describen a Trump como «un acelerador de la decadencia de Estados Unidos».

Para ser claros, China tiene muchos problemas importantes. Se enfrenta a una crisis demográfica: su población en edad laboral lleva más de una década disminuyendo. Su economía está profundamente desequilibrada, dependiendo de superávits comerciales insostenibles e inversiones improductivas para compensar un gasto de consumo insuficiente. Su crecimiento económico se está desacelerando. Sufre de un alto desempleo juvenil . El descontento va en aumento, contenido por medidas autocráticas propias de un estado policial .

Pero a pesar de los problemas internos de China, en términos geopolíticos, China está en ascenso. La visita de Trump a Pekín es una excursión de un aspirante a autócrata fracasado y tambaleante que suplica a un verdadero líder fuerte, que dirige un país mucho más serio, que lo rescate del desastre en el que se ha metido.

Para ser justos, una parte del ascenso relativo de China y el declive relativo de Estados Unidos reflejan tendencias que preceden al caos de la era Trump. La producción manufacturera de China superó a la de Estados Unidos hace unos 15 años, y ya era el taller del mundo cuando Trump asumió la presidencia por primera vez.

El tamaño total de la economía china, medido en paridad de poder adquisitivo —es decir, teniendo en cuenta el menor nivel de precios de China—, ha superado al de Estados Unidos desde 2015, aunque el PIB de China sigue siendo inferior en términos de dólares.

China sigue siendo más pobre que Estados Unidos, con un PIB real per cápita que representa aproximadamente un tercio del nivel estadounidense. Si bien Estados Unidos aún cuenta con mayor productividad y sofisticación tecnológica, los chinos llevan tiempo acercándose y reduciendo la brecha.

Además, el PIB per cápita de China, que aún es relativamente bajo, oculta el hecho de que el sector tecnológico chino es altamente sofisticado, en muchos ámbitos tan sofisticado como cualquier otro en Occidente.

Como ya dije, todo esto es anterior al caos provocado por Trump. Sin embargo, Trump ha debilitado enormemente la posición geopolítica de Estados Unidos, desperdiciando prácticamente todas nuestras bazas.

¿Cómo es eso? Déjame enumerar las maneras.

En primer lugar, antes de Trump, Estados Unidos contaba con una gran ventaja geopolítica sobre China: éramos líderes de una alianza de naciones unidas por su compromiso compartido con la democracia. Como muestra el gráfico al inicio de esta publicación, durante más de una década, la economía china ha superado en tamaño a la estadounidense. Sin embargo, la economía combinada de los países de la OTAN sigue siendo mucho mayor que la de China. Además, la ventaja del mundo libre es aún mayor si se incluyen Japón, Corea, Australia y otros aliados estadounidenses que no pertenecen a la OTAN. Pero gracias a Trump, estos países, supuestamente comprometidos con la democracia, se consideran ahora antiguos aliados.

Trump ha declarado que los miembros de la OTAN son " inútiles " porque no lo han rescatado de su desastre con Irán. ¿Pero por qué habrían de hacerlo? Trump ha roto todos los acuerdos comerciales de Estados Unidos. Ha exigido que Canadá se convierta en el estado número 51 y que Dinamarca entregue Groenlandia. Apoyó al régimen antieuropeo de Orbán en Hungría y ha dejado cada vez más claro que apoya el intento de Rusia de conquistar Ucrania. Ahora espera que las naciones a las que ha insultado y traicionado en cada oportunidad acudan en su ayuda en una guerra que él mismo inició. Es cierto que la intimidación y las quejas le han funcionado a Trump a lo largo de su vida de nepotismo, pero no funcionan contra naciones soberanas que conservan su orgullo.

Pero eso no es todo. Además de destrozar nuestras alianzas, Trump está haciendo todo lo posible para condenar a Estados Unidos al atraso científico y tecnológico.

Si bien China está a la vanguardia de la revolución electrotecnológica verde, la obsesión de esta administración con las energías no renovables se vuelve cada vez más extrema. Por ejemplo, el Departamento de Defensa está utilizando falsas preocupaciones de seguridad nacional para bloquear prácticamente todo el desarrollo de la energía eólica en Estados Unidos, justo cuando muchos estadounidenses se enfrentan a aumentos significativos en sus facturas de energía debido al consumo energético de los centros de datos.

En su testimonio ante el Congreso ayer, Doug Burgum, el Secretario del Interior, insistió en que las granjas solares son inútiles porque “cuando se pone el sol, no producen electricidad”. El representante Jared Huffman respondió:

Señor Presidente, solicito el consentimiento unánime para que conste en actas esta asombrosa nueva tecnología que, al parecer, el secretario desconoce: se trata de una batería. China lo ha descubierto. Por eso nos están superando en energía limpia.

Los chinos nos están superando con creces en materia de energías limpias. El año pasado, la energía solar y eólica representaron la gran mayoría del crecimiento de la generación de electricidad en China.

Y una política energética retrógrada forma parte de un abandono más amplio del futuro, a medida que MAGA libra una guerra contra la ciencia en general.

El proteccionismo comercial de Trump, que supuestamente iba a reactivar la industria manufacturera estadounidense, está fracasando por completo en ese objetivo. Sin embargo, ha puesto de manifiesto la debilidad de Estados Unidos frente a China, que ha resistido fácilmente el impacto de los aranceles de Trump, demostrando al mismo tiempo que su capacidad de represalia, interrumpiendo el suministro de tierras raras, le otorga una clara ventaja .

Y ahora, por supuesto, Trump visita China tras una humillante derrota en el Golfo Pérsico a manos de Irán, país al que China ha apoyado durante mucho tiempo mediante la compra de petróleo y la transferencia de tecnología de doble uso.

Así, el otrora arrogante Trump se ve obligado a volar a Pekín como un suplicante, con la esperanza de que Xi Jinping le ofrezca concesiones que lo saquen del desastre nacional e internacional que él mismo ha provocado. Sí, Xi podría ofrecer algunas compras de soja a los agricultores estadounidenses en quiebra y algunos acuerdos a los ejecutivos que viajan con Trump para salvar las apariencias. Pero no cabe duda de que los chinos aprovecharán la debilidad de Trump para su propio beneficio, presionando para obtener concesiones sobre Taiwán mientras permiten que Trump diluya lo que queda de la credibilidad de Estados Unidos tras una guerra fallida. Qué espectáculo tan triste y patético. Paul Krugman es Premio Nobel de Economía y Premio Princesa de Asturias de Ciencia Sociales. Substack, 15 de mayo de 2026.




















DEL CAFÉ DE SOBREMESA. GESTOS SIN ALMA, POR JUAN JOSÉ MILLÁS. 16 DE MAYO DE 2026

 






Observo atentamente mis manos mientras se lavan la una a la otra con una diligencia inaudita. Me asombra la habilidad con la que manipulan el jabón a fin de obtener la cantidad de espuma deseada. Parece que hacen magia con la pastilla, que está mil veces a punto de escurrírseles para estrellarse contra la superficie curva del lavabo. Los dedos de la izquierda se confunden con los de la derecha y al revés, quizá cambian de mano durante el lavado para regresar cada uno a la suya al terminarlo. Mis padres me contaban que esas dos manos, cuando era un bebé, en la cuna, se buscaban con desesperación y que yo mostraba una alegría formidable cuando lograban encontrarse. Lo de buscarse las manos es propio de todos los bebés, pero yo, al parecer, no hacía otra cosa, aunque fracasaba mucho en el intento. Hoy ya se encuentran con una eficacia que tiene algo de pérdida. Cuando naufragaban dando manotazos al aire en el intento de tocarse, había una intensidad sin duda estimulante. El error como una de las formas del deseo. Hoy se alcanzan como si conocieran el camino de memoria, y en ese automatismo hay algo de rutina funcionarial, de hábito lleno de vacío.

Mientras terminan de secarse, escondiéndose y manifestándose hábilmente entre los pliegues de la toalla, me pregunto qué ocurriría si un día volvieran a perderse, a extrañarse, incluso a descarriarse. Si la izquierda mirara a la derecha, y no supiera si es su derecha o la de otro. Si se quedaran suspendidas en el aire, a pocos centímetros, incapaces de dar el último paso, como los enamorados retraídos. Tal vez entonces regresaría aquella alegría primitiva, esa euforia infantil del encuentro que, como tantas cosas, hemos ido perdiendo con la práctica. Hay habilidades que, a fuerza de perfeccionarse, acaban por perder su sentido. Quizá tocarse, encontrarse, reconocerse, debería ser siempre un poco difícil para no convertirlo en un gesto hueco, un gesto sin alma. Juan José Millás es escritor. El País, 15 de mayo de 2026.
























DEL ASUNTO DEL DÍA. JOVEN RICO, JOVEN POBRE, POR ORIOL BARTOMEUS. 16 DE MAYO DE 2026

 







Hace unos días, en estas mismas páginas, el gran Martín Caparrós escribía que le daba “vergüencita” recordar que sigue habiendo clases. Lo hacía a raíz de esta deriva tan de moda en el debate sobre las generaciones acerca de lo mal que lo tienen los jóvenes de hoy en día, aparentemente por culpa de sus padres y madres que han tenido (y parece que siguen teniendo) una vida de lujo a costa de sus pobres retoños. Las generalizaciones casan mal con la realidad, pero lamentablemente abundan en el discurso público. Una de ellas es la que dice que la ciudad expulsa a los jóvenes, así, sin más, como si el hecho de ser joven hoy constituyera una categoría económica, una clase social específica. Como si por el solo hecho de ser joven, sin apelar a otros atributos, te convirtieras en víctima inmobiliaria, incapaz de pagar los elevados precios de las viviendas en la mayoría de las grandes ciudades de nuestro país. Así, se dice, se denuncia y se tuitea que “los jóvenes” están siendo expulsados de las ciudades, cuando lo cierto es que la ciudad está expulsando a los jóvenes... pobres.

El problema de la vivienda está causando estragos en el conjunto de la sociedad, de tal modo que desde hace tiempo aparece como la primera preocupación de la mayoría de la ciudadanía en todos los sondeos, pero afecta especialmente a aquellos que desearían emanciparse, es decir, los jóvenes. Un ejemplo de ello es la edad media de emancipación, que en España se sitúa en los 30 años, significativamente por encima del resto de países europeos. Pueden aducirse cuestiones culturales para explicar esa brecha con nuestros vecinos, además de históricas. También puede señalarse que el retraso en la emancipación de los jóvenes españoles respecto de sus pares del resto de Europa no es nuevo, pero nada de esto soluciona un problema que hoy en día se percibe como de difícil solución.

Lo que sí es nuevo es este enfoque generacional de la problemática, que forma parte de un relato más general, básico y simplón como marcan los cánones de las explicaciones actuales sobre lo que nos pasa como sociedad y en base a un esquema igualmente básico de pobre víctima inocente de un victimario abusador, ambos nítidamente definidos por factores que nada tienen que ver con la economía. Según este relato, la actual generación de jóvenes españoles estaría siendo víctima de la codicia de las generaciones anteriores, que habrían adquirido propiedades inmobiliarias en condiciones muy ventajosas (¿?) y hoy en día estarían acaparando el mercado de la vivienda en las grandes ciudades, impidiendo que la generación joven pueda acceder a él. La maldad boomer no tiene límites, según este relato de buenos buenísimos y malos malísimos en el que brillan por su ausencia tanto la complejidad como los grandes jugadores globales.

En este cuento infantil no hay ricos ni pobres, aparentemente. Solo boomers y los pobres treintañeros, a los que se les llama según la manida clasificación de Howe y Strauss, es decir, millennials y zetas. Clasificación que, por otra parte, se ha adoptado sin que tenga ningún sentido, por pura pereza intelectual. La crisis inmobiliaria se transforma así, por arte de magia, de un conflicto económico de primera magnitud a una riña entre generaciones, a un berrinche doméstico.

Pues bien, lo que señalaba Caparrós lo viene a corroborar una magnífica encuesta sobre el problema de la vivienda que ha publicado recientemente la organización More in Common. Según los datos de la encuesta, sobre una muestra de 5.723 entrevistas representativas de la población española, ciertamente los treintañeros aparecen como un grupo con menos propietarios de una vivienda (56%), claramente por detrás de los jubilados, con más del 80%. Esta diferencia puede deberse a la edad, pero también puede muy bien ser que los jóvenes sean una generación que ve especialmente complicado su acceso a la propiedad.

Ahora bien, la encuesta nos descubre que, siendo esto así, no lo es para todos los jóvenes. Entre los treintañeros que ingresan más de 2.500 euros y viven solos, el 68% es propietario de una vivienda. En cambio, entre los que ingresan menos de 1.500, sólo lo es el 44%. Un diferencial de más de 20 puntos. En el otro extremo, el 19% de los jóvenes con menos ingresos vive con sus padres, por sólo el 8% de los jóvenes más pudientes. Para redondear el cuadro, los datos muestran que el porcentaje de propietarios entre los treintañeros ricos es casi exactamente igual al de propietarios entre los jubilados con menos ingresos (68%).

Ni todos los jóvenes son parias inmobiliarios ni todos los jubilados han tenido una “vida cañón”, como alguien dice. Las generaciones existen, sí, pero no determinan el nivel de vida. Dentro de cada generación hay ricos y pobres, gente que ha vivido y vive bien y gente que las ha pasado canutas. Las generaciones definen valores, horizontes vitales y un cierto aire del tiempo, una huella generacional. Los pisos son otra cosa, que tiene que ver con la herencia, que va por barrios. O mejor dicho, por familias. Oriol Bartomeus es director del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de El peso del tiempo. Relato del relevo generacional en España (Debate, 2023). El País, 14 de mayo de 2026.





















DEL POEMA DE CADA DÍA. LA ESTUPIDEZ, POR ALEJANDRO DÍAZ QUERO

 







                                        LA ESTUPIDEZ



                                         

                                         La estupidez es peligrosa


                                         por los daños que causa,


                                         la estupidez es continua


                                         porque ella no tiene pausa

 


                                         La estupidez no tiene


                                         clase ,raza ni condiciones,


                                         son una gran mayoría


                                         porque los hay por millones.



                                         Hay algo que es increíble


                                         y no tiene explicación,


                                         es la gran masa de estúpidos


                                         que hay en circulación.


 


                                         Algunos estúpidos nacen


                                         otros se van formando,


                                         mientras más estúpidos son


                                         fama van acumulando.


 


                                         El estúpido ocasiona


                                         pérdidas a los demás,


                                         pero también a él mismo


                                         sin que lo note jamás.


 


                                         Asociarse con un estúpido


                                         no es nada gracioso,


                                         porque al final resulta


                                         en un error muy costoso.


 


                                         Que un estúpido sea peligroso


                                         eso está bien entendido,


                                         pero nadie se imagina


                                         que sea peor que un bandido.


 


                                         Si todos fuésemos bandidos


                                         la sociedad perdería valor,


                                         pero con tantos estúpidos


                                         la situación es peor.


 


                                         El estúpido es tan peligroso


                                         y no es nada alarmista


                                         que pueda causar más daño


                                         que un terrible terrorista.


 


                                         No discuta con un estúpido


                                         porque si lo logra vencer,


                                         seguro él lo permitió


                                         y quedarás peor que él.


 


                                          No hay duda que la estupidez

                                          es un peligro tan  inminente,

                                          que en Venezuela tenemos

                                          hoy a uno que es presidente.


 

                                          ALEJANDRO DÍAZ QUERO

                                          poeta venezolano




                                                      ***






Alejandro Díaz Quero es una figura muy querida en su natal Villa de Cura, estado Aragua, donde se le conoce no solo por su sensibilidad literaria, sino por su labor formativa en el deporte. Se graduó como Profesor de Educación Física. Su vida ha transcurrido entre las aulas y las pistas, desempeñándose como entrenador de atletismo y entrenador personal. Esta dualidad entre el vigor físico y la introspección poética es una de sus características más distintivas.













DEL ARCHIVO DEL BLOG. ¡POBRES UNIVERSITARIOS!, POR HARENDT. PUBLICADO EL 16 DE MAYO DE 2015

 





Para la mayoría de los universitarios españoles el paso por las aulas de su alma máter suele ser bastante anodino. Lo único que buscan es aprobar las asignaturas, completar el currículo, obtener su flamante título y engrosar las listas de parados del INEM...

Que en el transcurso de esa peripecia vital tropiecen con un profesor excepcional que les haga sentir que la universidad es "algo más" que una fábrica de expedición de títulos es algo excepcional. Y los alumnos que se encuentran con ellos no suelen olvidarlos. A mí me ha pasado, pero ya lo he contado con anterioridad en Desde el trópico de Cáncer: ese profesor se llamaba, y se llama, Emilio Lledó, y tampoco es cuestión de repetirme...

Recuerdo emocionado el artículo que el escritor y periodista que se esconde tras el seudónimo de Incitatus escribió en El Confidencial hace unos años sobre la lección recibida en su juventud de un excepcional profesor e historiador del Arte, Manuel Valdés Fernández, que recordaba y recreaba para sus lectores ante la visita efectuada al Museo del Prado, en Madrid, donde acababa de inaugurarse la exposición "El retrato del Renacimiento", seguramente "la más asombrosa que este caballo viejo ha visto en muchos años", dice de ella...

El relato de la entrada en el aula del profesor Valdés, su llegada a la pizarra, el trazado de una simple línea horizontal en la misma, el colofón final de una frase lanzada como un reto: "Esto es la realidad", y el comienzo a renglón seguido de una lección sobre la historia de la pintura y de los pintores del Renacimiento, casi a ritmo cinematográfico, es conmovedor y emocionante. No es extraño que para los afortunados destinatarios de aquella arenga, les quedara clavada en la retina y en el corazón como una jornada por la que habían merecido la pena todos los anodinos años de estudio... 





















DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY SÁBADO, 16 DE MAYO DE 2026

 






















SALUDOS EN LAS LENGUAS DE MI PATRIA ESPAÑOLA. HOY SÁBADO, 16 DE MAYO DE 2026, EN CASTELLANO

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz sábado. Hoy no tengo apenas ningún comentario personal que hacerles, salvo desearles que sean felices en la medida que sus circunstancias, las de cada uno, se lo permitan. Por mi parte, estoy feliz de que la revisión del cáncer de piel que me extirparon hace quince meses haya resultado satisfactoria. Hay algunos cabos sueltos que dejo en manos de los médicos y de la diosa Fortuna. Aunque ella siempre es veleidosa, merece la pena confiar en su bondad natural hacia los seres humanos. Aclarado queda, así que vamos con las entradas del blog de hoy. Las viñetas de humor, son las primeras, como siempre. Le sigue el archivo del blog, hoy, de hace exactamente once años, firmado por HArendt, que hablaba de los pobres universitarios de aquel momento. No creo que hayan mejorado mucho sus circunstancias; el poema del día es del, poeta venezolano Alejandro Díaz y se titula La estupidez, algo que abunda sobremanera en el mundo de hoy: no hay nada más que ver al Señor Trump o la Señora Ayuso; el asunto del día, sobre el atroz problema de la vivienda en España, está escrito por el profesor de Ciencias Políticas Oriol Bartomeus; y el café de sobremesa por el escritor Juan José Millás, va de los gestos banales, sin alma, dice él, que repetimos cada día; los tres al caer de la tarde de hoy los firman Paul Krugman (el primero y el tercero) y Robert Reich, el segundo. Seguro que adivinan de qué van: de ese espantajo humano que es el Sr. Trump y de su viaje a China. Espero que les resulten de interés. Tamaragua, amigos míos. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Sean felices, se lo ruego: se lo merecen, nos lo merecemos. Besos. Les quiero. HArendt 















ENTRADA NÚM. 10538