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domingo, 28 de diciembre de 2025
sábado, 27 de diciembre de 2025
LA DESCARADA CRUELDAD DEL RÉGIMEN DE TRUMP. ESPECIAL DE HOY SÁBADO, 27 DE DICIEMBRE DE 2025
Su plan de almacenar inmigrantes tiene reminiscencias de los campos de concentración nazis y del vergonzoso encarcelamiento de estadounidenses de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial, escribe en Substack (25/12/2025) el profesor de la Universidad de California en Berkeley,Robert Rich.
Amigos, comienza diciendo, según el Washington Post de hoy , el régimen de Trump planea renovar almacenes industriales para albergar a más de 80.000 inmigrantes detenidos a la vez.
El plan es que los detenidos recién arrestados sean canalizados —permítanme recordarles, sin el debido proceso ni un magistrado o juez independiente que verifique si de hecho están ilegalmente en los Estados Unidos— a uno de siete almacenes a gran escala que albergan entre 5.000 y 10.000 personas cada uno, donde serían “preparados” para su deportación.
Los grandes almacenes estarían ubicados cerca de importantes centros logísticos en Virginia, Texas, Luisiana, Arizona, Georgia y Misuri. Dieciséis almacenes más pequeños tendrían capacidad para hasta 1500 personas cada uno.El sistema de detención de inmigrantes de Estados Unidos ya es el más grande del mundo.
Con los 45 mil millones de dólares que el Congreso asignó para encerrar a inmigrantes, el régimen ha revivido prisiones inactivas, reutilizado secciones de bases militares y se ha asociado con gobernadores republicanos para construir campamentos de inmigrantes en regiones remotas.
“Necesitamos mejorar nuestro trato con esto como un negocio”, declaró el director interino de ICE, Todd M. Lyons, en una conferencia sobre seguridad fronteriza en abril, según el Arizona Mirror. El objetivo de la administración, explicó, era deportar a los inmigrantes con la misma eficiencia con la que Amazon transporta paquetes: “Como Prime, pero con seres humanos”.
Los problemas logísticos que supone convertir almacenes en campos de detención son considerables. Los almacenes están diseñados para almacenar y transportar cosas, no personas. Suelen estar mal ventilados, carecen de controles precisos de temperatura y carecen de acceso a los sistemas de plomería y saneamiento necesarios para albergar a miles de residentes permanentes.
Más allá de la logística está la deshumanización. Hace noventa y tres años, en marzo de 1933, los nazis establecieron su primer campo de concentración en lo que hoy es Dachau, Polonia. Pronto se establecieron otros campos en Buchenwald y Sachsenhausen. Al principio, los nazis encerraron en estos campos a comunistas, socialdemócratas, sindicalistas y otros que consideraban una amenaza para el régimen nazi. Tras el pogromo de la Noche de los Cristales Rotos del 9 al 10 de noviembre de 1938, aproximadamente 30.000 hombres judíos fueron arrestados y enviados a estos campos en una acción masiva dirigida contra ellos por su condición de judíos. El asesinato sistemático de judíos en campos diseñados como campos de exterminio no comenzó hasta finales de 1941 y principios de 1942, como parte de la «Solución Final».
Estados Unidos comenzó a trasladar por la fuerza a estadounidenses de origen japonés a sus propios campos de concentración a principios de 1942, tras la firma por el presidente Roosevelt de la Orden Ejecutiva 9066 del 19 de febrero de 1942, que autorizaba las zonas de exclusión militar. Las primeras redadas de estadounidenses de origen japonés, considerados "extranjeros enemigos", comenzaron inmediatamente después del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941.
Alrededor de 120.000 personas de ascendencia japonesa, en su mayoría ciudadanos estadounidenses de la Costa Oeste, fueron encarceladas en diez campos en estados remotos del interior y en centros de concentración temporales. Cientos más fueron encarceladas en Hawái.
Una vez que comienza la deshumanización, es difícil terminarla. Como señalé, ICE está arrestando, encarcelando y deportando a personas a las que acusa de estar ilegalmente en los Estados Unidos, pero no existe un debido proceso ni una validación por parte de terceros de las acusaciones de ICE. El ICE mantiene actualmente a más de 68,000 personas en centros de detención, según datos de la agencia. Casi la mitad (el 48%) no tiene condenas penales ni cargos penales pendientes, según datos del ICE.
La instalación actual más grande del ICE es un campamento de tiendas de campaña en la base del ejército estadounidense de Fort Bliss, en Texas, que ahora alberga a unas 3.000 personas, pero se esperaba que tuviera una capacidad de 5.000 para finales de año. El almacén más grande propuesto por el ICE albergaría hasta 10,000 detenidos en Stafford, Virginia. Se planea otro con capacidad para hasta 9,500 en Hutchins, cerca de Dallas. Un tercero, con espacio para 9,000, se construiría en Hammond, al este de Baton Rouge.
En una sociedad civilizada no hay lugar para el almacenamiento de personas.
No hay justificación en una sociedad supuestamente organizada bajo el imperio de la ley para encarcelar a personas sin el debido proceso. No hay decencia en separar a miembros trabajadores de nuestras comunidades de sus familias y vecinos y encarcelarlos para luego deportarlos a otros países, algunos de los cuales son dictaduras brutales. Cuando se escriba la historia de esta cruel época, la vergüenza no debería ser menor que la que sentimos ahora por las redadas y detenciones de estadounidenses de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Con suerte, la deshumanización del pueblo que el régimen de Trump pretende almacenar no resultará en las crueldades sádicas de los nazis que comenzaron hace noventa y tres años.
DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY SÁBADO, 27 DE DICIEMBRE DE 2025
Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz sábado, 27 de diciembre de 2025. El intelectual catalán Manuel Castell, que es el sociólogo español más citado del mundo, reclama la necesidad de una mayor espiritualidad en tiempos de crisis profunda, y comenta en la primera de las entradas del blog de hoy, que el el mundo está en un proceso de autodestrucción. En la segunda, un archivo del blog del 18 de diciembre de 2022, el sindicalista Francisco Acosta contaba que el 20 de diciembre se cumplían 50 años del comienzo del juicio del Tribunal de Orden Público contra diez sindicalistas de Comisiones Obreras, el llamado Proceso 1001, y que a la misma hora de ese día, ETA atentaba contra el presidente del Gobierno de España, Luis Carrero Blanco, en una calle de Madrid, acabando con su vida; dos acontecimientos marcarían el devenir histórico de nuestra nación. El poema del día, en la tercera, se titula Cae impenitente una lluvia de palos; una virgen se lamenta, escrito por la poetisa española Luisa Castro (1966), que comienza con estos versos: De noche cuando el eunuco/duerme/soñando con mi tercera muerte y mi corazón/divide el oro de la sangre/un pequeño temblor me habita por la boca. Y la última entrada del día, como siempre, son las viñetas de humor. Volveremos a vernos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Sean felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. Y como decía Sócrates: ἡμεῖς ἀπιοῦμεν. HArendt
DEL MUNDO EN PROCESO DE AUTODESTRUCCIÓN
El intelectual catalán Manuel Castell, que es el sociólogo español más citado del mundo, reclama la necesidad de una mayor espiritualidad en tiempos de crisis profunda, y comenta en El País (20/12/2025) que el el mundo está en un proceso de autodestrucción.
Dice Manuel Castells (Hellín, Albacete, 1942) que la historia contemporánea está llena de paradojas, algo que encaja en quien es vital por temperamento e intenta conciliar sus propias contradicciones. Es un intelectual —el sociólogo español más citado del mundo—, pero estuvo en las barricadas del Mayo Francés. Es anarquista de corazón, pero fue ministro de Universidades. Dedicó su gran obra La era de la información, una trilogía visionaria que pronto cumplirá 30 años, a internet, pero no usa redes. Desconfía de las estructuras de poder, pero es católico.Castells analiza sociedades a partir de los datos, aunque cree que la salida al proceso autodestructivo contemporáneo puede ser irracional. Ha recibido todos los honores y asesorado a grandes líderes, pero sigue dirigiendo tesis de alumnos. Catedrático de la Universidad del Sur de California y emérito de la de Berkeley, adora visitar la de Tsinghua, en China, cada año. Teórico global, pasa todo el tiempo posible en Barcelona: su primera especialización fue el estudio de las ciudades, y dice que esta es la mejor. Allí nos encontramos, y a lo largo de una charla que comienza en su despacho y continúa con un arroz frente al mar, intentamos aprovechar su visión privilegiada para entender qué demonios pasa en el mundo.
La filosofía ultraindividualista de Silicon Valley quiere conquistar el mundo. Pregunta: Hace unos meses estuvo en China. ¿Qué ocurre allí?
Respuesta: Un proceso de transformación tecnológico, económico y social como nunca se ha visto en la historia. Es la economía número uno en el mundo, y en tecnología la única alternativa a EE UU, lo cual antes no nos importaba pero ahora nos damos cuenta de lo frágil de depender de una potencia que hasta ahora era amigable, pero que puede no serlo. Las teorías neoclásicas decían que el mercado y la internacionalización tenían que ser los motores del desarrollo. Bueno, la gran historia ha sido Asia: Japón, sudeste asiático y ahora China. En todos los casos, el Estado ha sido el verdadero motor. Podemos estar en desacuerdo políticamente —a mí lo del Estado no me gusta mucho—, pero rompe toda la teoría. La paradoja más extraordinaria es que el gran milagro económico del siglo XXI lo ha dirigido un Estado comunista. La mejor empresa del siglo XXI ha sido un Estado comunista.
P.: ¿Hasta qué punto la fiebre por la IA es una huida hacia adelante de un capitalismo agotado?
R.: La innovación tecnológica en la IA es absolutamente real, y ha despertado el interés de los mercados financieros. Lo que es totalmente ficción es la idea de que las máquinas en sí son inteligentes y humanas: no pueden tomar decisiones, excepto si las programamos para ello. La IA transforma todos los dominios, es como internet, no es un sector, no está separada de lo que hacemos, es todo. Pedro Sánchez me encargó crear un Consejo Asesor Internacional de Inteligencia Artificial. Es muy incipiente, pero la preocupación es que, incluida en todas las actividades sin control, pueda provocar desajustes. Está el tema de si eliminará trabajo, pero toda la historia de la tecnología es al revés. Cuando incluyes más tecnología, ciertos sectores pierden pero otros aumentan. La novedad es que ahora sean los trabajos más cualificados los que están en peligro. Hay que acompañar la transformación tecnológica de una transformación formativa, sobre todo en la universidad. Los muy formados van a tener que formarse más todavía para adaptarse al nuevo mundo.
P.: Dentro de 100 años, ¿qué pensarán de los cambios que estamos viviendo: internet, el móvil, la IA?
R.: La actividad humana está determinada por energía e información. La revolución industrial fue la transformación de la energía. La transformación de la información es la revolución informática de los años sesenta y setenta, tan importante como la industrial. Lo que fue el motor eléctrico para difundir la energía a todos sitios ha sido internet. La sociedad ya se ha transformado. Yo la llamo sociedad red porque es una nueva estructura social, distinta de la industrial porque está constituida en redes, la forma organizativa más flexible con diferencia. Hasta que no hemos tenido una tecnología capaz de difundir a través de redes toda la información y toma de decisiones, no ha habido cambio social. Para que esa estructura social exista y se desarrolle, hace falta una digitalización de todo. Y ahí está ese dato de la tesis de uno de mis alumnos: está digitalizado el 99% de toda la información. Ya estamos digitalizados. Nada de lo que tú haces o de lo que yo hago escapa.
P.: Han vuelto la meditación, las creencias de todo tipo… ¿Es un repliegue interior ante el caos del mundo, como en los años setenta? ¿No hemos conseguido hacer nada más con nuestras individualidades conectadas?
R.: Los que nos lo podemos permitir (hay quien no puede porque si se desconecta se muere de hambre) podemos construir espacios de libertad. Muchísima gente necesita meditar, cortar, purificarse. El mundo en que vivimos es más violento, más despiadado. La religión y otras formas de espiritualidad se hacen cada vez más importantes. No es una cuestión de fe, que quien la tiene la tiene y quien no la tiene no la tiene. La necesidad de que haya algo espiritual más allá de lo que nos agarra cada día es cada vez mayor, y la gente encuentra distintas soluciones. Yo personalmente creo que es fundamental en este momento reclamar el papel de la religión y la espiritualidad como contrapeso a un mundo que se autodestruye. No es solo el clima: las guerras, la tecnología sin control, todo. Ahí tiene que haber una reacción política y no la hay. Con razón o sin ella la gente no se fía de la política. Entonces tienen que ser fuerzas interiores, fuerzas que nazcan de dentro de nosotros para el autocontrol, más que para el control externo. Lo único que nos queda es una pulsión interior que (independientemente de las estructuras religiosas) está ahí. Y de eso no se puede dudar, no se puede romper.
P.: ¿El motivo es la destrucción del papel de las instituciones, del “de arriba abajo” que viene con internet?
R.: Absolutamente. De todo lo que he hecho lo que más ha impactado fue una trilogía. Todo el mundo se fijó en el primer volumen: la sociedad red, la tecnología, la economía global… porque lo escribí en los noventa y se ha expandido. No hice futurología, la digitalización ya estaba en su embrión. Pero hay otra cosa: existen dos fuerzas muy contradictorias que organizan nuestra sociedad, lo que he llamado la red y el yo. El segundo volumen va sobre el poder de la identidad. Puede ser macro (cultural, política, etcétera) o una identidad que, si no perteneces o no quieres pertenecer a ninguna comuna cultural, te la buscas tú. Buscas una vida interior. La identidad juega a dos niveles. Muchos intelectuales de izquierda tienen un racionalismo clásico, pero lo importante en la vida es lo que la gente considera importante, y no somos racionales, somos animales emocionales, eso ya está establecido por la neurociencia. Nuestros intelectuales no entienden el nacionalismo catalán o vasco, ni la construcción de comunas religiosas islámicas (que si no son toleradas derivan en radicalismo y destrucción de las estructuras de opresión). El feminismo es identidad. Pero como ataca la base de dominación patriarcal, que es la más antigua, estamos en una reacción violenta contra el feminismo y cualquier otra forma de identidad cultural y sexual. Que está en la base del trumpismo, de Vox y de todos los movimientos de extrema derecha en toda Europa que están ganando.
P.: Movimientos que de alguna manera vienen de internet y a la vez reaccionan contra él.
R.: Sí, porque internet no es un mundo en sí. Internet somos nosotros. En internet estamos todos. El feminismo se desarrolló mucho con internet, pero también el antifeminismo, el sexismo, el nazismo. Es una plataforma que construimos por cómo somos y qué hacemos cada día. Toda la utopía —en la que yo participé— del principio, del “creamos una comunidad universal y nos relacionamos libremente unos con otros”… Nos relacionamos, sí, pero con quienes queremos. Y si yo soy un racista, pues utilizo internet para encontrar más racistas.
P.: Entonces, ¿el problema de internet no es la hiperconexión, sino la homofilia? Ese juntarnos con los que son exactamente iguales que nosotros.
R.: Homofilia es una expresión perfecta. Se han inventado otra, las cámaras de eco, pero es exactamente eso. Internet somos nosotros colectivamente a partir del principio que señalas, es decir, yo voy con los míos, yo decido quiénes son. Ahí me encuentro en casa, y no voy con los otros, no leo a los otros, no discuto con los otros, los ignoro o extermino. Y esta es la fragmentación total. Una sociedad con instituciones que ya no cohesionan y en la que internet permite el separatismo cultural. No es culpa de internet, es maravilloso, con comunas maravillosas: el arte, la cultura, la ciencia. Pero también fragmenta. Cuando una sociedad es fragmentada, esa fragmentación se amplifica por internet. Y lo mismo con la IA. El problema no es en sí la tecnología, sino la amplificación de tendencias destructivas en nosotros. Diría que todos somos las dos cosas, ángeles y demonios. Somos unos animales poco controlados que hemos construido unos instrumentos tan potentes que, si nos ponemos en serio a oponernos, nos podemos destruir fácilmente.
P.: La teoría era que las comunidades menos favorecidas iban a empoderarse en las redes, pero estamos viendo lo contrario, una unión inédita entre el poder tecnológico y político.
R.: Las dos cosas. Por un lado internet fue, y es, la base de grandes movimientos sociales transformadores. El 15-M en España no hubiera podido existir sin él, ni los movimientos sociales que siguen sucediendo en el mundo. Por otro lado, los grupos poderosos dominan cada vez más a través de sistemas de control algorítmico, y los grupos destructivos, antifeministas, racistas, etcétera, también se están organizando por internet. No es que empezáramos con una cosa y luego ocurrió la otra. Es que conforme internet salió de pequeñas comunidades bienintencionadas (científicos, intelectuales…) y se expandió al mundo, pues se ha hecho el mundo. Y el mundo está lleno de, yo digo, no solo de gente mala, sino de la parte mala de todos nosotros. Si lo puedes articular en redes en el ámbito planetario o local, todo esto se amplifica.
P.: ¿Conserva el optimismo? ¿Sigue creyendo en la revolución?
R.: Bueno, digamos transformación social. La revolución para mí tiene un sentido estricto, que es político. Sucede cuando hay un cambio, una destrucción de un Estado, de un sistema institucional. Hablar de revolución tecnológica también es correcto. Sobre el optimismo: soy un clásico, sigo repitiendo la famosa frase de Gramsci, pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad. Si eres optimista pero no sabes en qué mundo vives, te va a ir mal. Hay que analizar. Y si analizo, veo un mundo actual claramente en proceso autodestructivo.
P.: ¿Qué está pasando en EE UU?
R.: El cambio fundamental del orden mundial, que lo convierte en desorden. Está siendo (ahí sí puedo usar el término) una revolución: es un cambio de sistema institucional. El trumpismo no es efímero. Viene de un agente del antisistema político que es Trump. No es un antisistema anticapitalista: es el más capitalista de todos. Es otra paradoja de la historia: un multimillonario se convierte en el agente de transformación del sistema político apoyado por la clase obrera.
P.: ¿Cree que será importante un Papa estadounidense?
R.: Fundamental, como lo ha sido Francisco. El papel de la Iglesia católica puede ser fundamental, pero, si no, será otro grupo religioso. Porque es que no queda nada. La democracia solo existe en las mentes de las personas. Y si la gente no cree en los partidos, en la democracia, en las instituciones, pues se acabó. En ese contexto, cuanto más antisistema político eres, mejor. El éxito de Podemos fue ese, pero cuando pasó a ser parte del sistema, se acabó. Y lo mismo ahora: la política de moda es la antipolítica. Vox es un partido antisistema. El revolucionario Trump no solo está transformando el sistema institucional, sino también la globalización, que estaba basada en la ausencia de fronteras económicas. Los aranceles se usan como estrategia geopolítica. El mundo se mueve otra vez por el nacionalismo, la gran palabra. EE UU, China, Japón. En Europa, los movimientos de extrema derecha son nacionalistas, antieuropeos, empezó con el Brexit. La discusión pública en España era “el nacionalismo es retrógrado, todos somos ciudadanos del mundo”. Y al contrario, había un resurgir en todo el mundo.
P.: ¿Es una forma de poner límites a la sociedad digital?
R.: Cuando hablamos de que las redes sociales son instrumentos de odio, de racismo, de sexismo, y del nacionalismo de todo tipo, bueno o malo, ¿de qué estamos hablando? De que las tendencias en la sociedad de internet las amplifica. Internet no es, por definición no puede ser, nacionalista. Es global. Pero es la plataforma global para el nacionalismo de cada Estado.
P.: Culpamos de todo a internet, pero en su último libro (La sociedad digital, Alianza, 2024) dice que es pánico moral, reacción al cambio.
R. Cualquier cambio importante en el mundo de la comunicación se acompaña de la reacción contraria. Ocurrió con la televisión. A los profesionales de un medio les cuesta pasar a otro. Lo otro son los intelectuales. Los que han tenido alguna influencia histórica ya no tienen, se encuentran desintermediados por internet. Pueden publicar sus columnas o sus libros o sus artículos, igual que cualquiera publica lo que quiere en internet. Los influencers son más influyentes que los intelectuales. Entonces atacan al mensajero. Hombre, si todavía estás pensando en Kant en lugar de ocuparte de lo que pasa en el mundo y proporcionando ideas que a la gente le interesen… Están desorientados con internet porque eran el referente cultural y ahora se pierden en la cacofonía general.
DEL ARCHIVO DEL BLOG: 20 DE DICIEMBRE DE 1973. PUBLICADO EL 18/12/2022
DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: CAE IMPENITENTE UNA LLUVIA DE PALOS, UNA VIRGEN SE LAMENTA, DE LUISA CASTRO
CAE IMPENITENTE UNA LLUVIA DE PALOS; UNA VIRGEN SE LAMENTA
De noche cuando el eunuco
duerme
soñando con mi tercera muerte y mi corazón
divide el oro de la sangre
un pequeño temblor me habita por la boca.
Pulsar útiles arpas
entonces,
templar cálido hierro, cerrar
sobre algún sexo las manos aún gritando
sólo puedo morir, sólo puedo morir,
quizás signifique
estar cerca
de mi soledad con un nudo.
Quizás signifique verter fotografías en una zona
a menudo extranjera
golpeando una arena cimentada.
Pero cuando duerme o se empeña en la venta de
mis bienes,
en mi rostro sobre el palo, sólo queda
morir, sólo
queda morir, lo doloroso
es la mañana con himno y camareras,
lo doloroso
es mi cuerpo con andamiaje de ola como edificio
de
aire.
A las cinco se llena de mujeres como
un parque.
A las seis un viento que oscurece
lo recorre como un
sable.
LUISA CASTRO (1966)
poetisa española












































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