martes, 25 de julio de 2017

[A vuelapluma] Si vas a leer un solo libro...





El verano es una época propicia para la lectura. Eso dicen, al menos, los vendedores de libros. A mí cualquier época me parece propicia para leer, y mi mayor o menor promiscuidad lectora nada tiene que ver con la época del año sino más bien con otros factores y coyunturas de carácter bastante más personal.

El filósofo Fernando Savater acaba de publicar un artículo en Librotea, una de las revistas electrónicas de El País, sugiriéndonos una serie de lecturas, una por cada área de temática, que me ha parecido interesante. Se titula Si vas a leer un solo libro... Les animo a ojearla, y por supuesto, si pueden, a que escojan de entre las citadas, su libro del verano. Aunque solo sea uno. Seguro que lo disfrutarán.

Estimado desconocido, comienza diciendo Savater, comprendo que eres una persona muy ocupada y que es una impertinencia pedirte además que leas. Tienes tu trabajo (lástima que no seas un  rentista, que es la condición perfecta del lector), tu familia (desde el punto de vista de la lectura, lo mejor sería que estuvieras soltera/o y sola/o en la vida, pero hay que aceptar lo que nos toca), tus aficiones de interior y al aire libre, incluso tu religión  o tu militancia política que está muy bien pero que también quita su tiempo. A ello se añaden tus horitas diarias de internet, la búsqueda de vídeos graciosos  que mandar a los amigos para que vean que tienes chispa, los partidos de fútbol, los partidos de tenis, las 24 Horas de Le Mans (que duran eso, veinticuatro horas) y tantas otras necesidades de tu espíritu a las que no vas a renunciar. De modo que lo de leer, francamente, está difícil. ¡Qué más quisieras tú que tener tiempo para eso! Pero yo te propongo que leas un libro, sólo un libro, del género que prefieras. Una vez leído se acabó, nunca más, abandonas el vicio para siempre. A no ser que... Por si acaso, voy a decirte un libro, nada más que uno de cada género, por si te sirve de orientación.

- Si vas a leer sólo un libro de filosofía, que sea "Sobre la libertad" de John Stuart Mill, para saber qué tienen que dejarte hacer y qué debes permitir que hagan los otros.

- Si vas a leer sólo un libro de poesía, que sea "Las flores del mal" de Charles Baudelaire, para que tengas un pretexto de aprender francés.

- Si vas a leer sólo una novela de aventuras, que sea "El mundo perdido" de sir Arthur Conan Doyle, para que sepas de dónde viene Jurassic Park y el resto de la dinomoda.

- Si vas a leer sólo una novela de amor (y desdicha, claro), que sea "Ana Karenina" de León Tolstoi, para que sepas cómo se las gastan los rusos.

- Si vas a leer sólo una novela de ciencia ficción, que sea "La isla del doctor Moreau", de Herbert George Wells, después de la cual te verás raro al mirarte al espejo.

- Si vas a leer sólo una novela de terror, que sea "Cementerio de animales" de Stephen King, para que renuncies a todas tus mascotas.

- Si vas a leer sólo una novela policíaca, que sea "El sabueso de los Baskerville" de sir Arthur Conan Doyle, para que saludes, conozcas y despidas al gran Sherlock Holmes.

- Si vas a leer sólo un libro político, que sea "La condición humana" de Hannah Arendt, porque pone cada cosa en su sitio.

- Si vas a leer sólo un libro de cuentos, que sea "El Aleph" de Jorge Luis Borges.

- Si vas a leer sólo una novela histórica, que sea "Vida y destino" de Vasili Grossman, para que sepas lo que derivó de la Revolución de Octubre, cuyo centenario se cumple este año.

- Si vas a leer un sólo libro humorístico, que sea "Para leer mientras sube el ascensor", de Enrique Jardiel Poncela, porque cuando el humor no es breve y chocante deja de ser humor para convertirse en otra cosa (por ejemplo, el Quijote).

- Y si sólo quieres leer un libro pero que sea de filosofía y de poesía, de aventuras y de terror, histórico y hasta político, lee "Moby Dick" de Hermann Melville. Si puedes, léelo todos los años.

De entre los libros propuestos por Savater confieso que no he leído El mundo perdido de Conan Doyle, La isla del doctor Moreau de H.G. Wells, Cementerio de animales de Stephen King, ni Para leer mientras sube el ascensor de Jardiel Poncela, pero sí otros de esos mismos autores. Espero que me sirva de atenuante...






Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




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La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

[Pensamiento] La derecha española en el siglo XX





Andrés de Blas Guerrero, catedrático de Ciencia Política en la UNED, realiza en el último número de Revista de Libros la reseña del libro El pensamiento de la derecha española en el siglo XX. De la crisis de la Restauración (1898) a la crisis del Estado de partidos (2015) (Madrid, Tecnos, 2016), del historiador Pedro Carlos González Cuevas, segunda edición, corregida y aumentada, de un libro aparecido originalmente en 2005. El autor, comienza diciendo el profesor Blas Guerrero, se ha consagrado en estos últimos años como uno de nuestros primeros especialistas en el estudio de la historia de las derechas españolas. Inició esta empresa con una monografía sobre Acción Española (1998) y la ha seguido con un libro de conjunto sobre el tema desde la Ilustración a nuestros días (2000), una espléndida biografía intelectual sobre Ramiro de Maeztu (2003) y una biografía político-intelectual sobre Gonzalo Fernández de la Mora (2015). No son éstas sino algunas de las principales contribuciones que ha hecho Pedro Carlos González Cuevas a un tema fundamental de nuestra historia política a lo largo de estas décadas.

El libro ahora comentado dedica un primer epígrafe a la crisis de la Restauración, en el que pasa revista al ocaso del conservadurismo liberal representado especialmente por la personalidad de Cánovas del Castillo, al regeneracionismo, a la renovación del tradicionalismo a cargo fundamentalmente de Juan Vázquez de Mella, al primer catalanismo y al espíritu del 98. Quizá pueda ser discutible la inclusión, dentro de este panorama de la derecha en la crisis de la Restauración, del complejo movimiento regeneracionista. Porque si es legítima la introducción en el mismo de autores como César Silió, Julio Senador Gómez o Joaquín Sánchez de Toca, resulta más discutible la relación con la derecha de regeneracionistas que permanecen leales a una tradición progresista o republicana, como es el caso del propio Joaquín Costa, Ricardo Macías Picavea, Luis Morote o Santiago Alba. Y algo parecido podría decirse de la inclusión en este apartado del espíritu del 98. Pese al significado de autores como Azorín o Ramiro de Maeztu, no debería asociarse a la derecha a autores noventayochistas tan representativos de esta generación como Antonio Machado, Pío Baroja o el mismo Miguel de Unamuno. La presencia del primer catalanismo político dentro de la tradición conservadora española parece suficientemente justificada. Con independencia de su indirecta contribución a una modernización política de la vida española, tal como señaló Vicente Cacho, resulta evidente el peso de una cosmovisión tradicionalista y de un influjo maurrasiano en hombres como el obispo Josep Torras i Bages y un político e intelectual tan importante como Enric Prat de la Riba. La consideración de este momento histórico se cierra con el examen de la renovación del conservadurismo llevada a cabo por Antonio Maura. En este apartado quizá se eche en falta una mayor atención a los escritores neocatólicos como inspiradores de una tradición nacional-católica que, vía Menéndez Pelayo, concluirá en los años treinta en el discurso político-intelectual de los hombres de Acción Española.

Continúa el libro con la revisión del conservadurismo autoritario en el período que va de la Primera Guerra Mundial al fin de la dictadura de Primo de Rivera, en la que pasa revista, fundamentalmente, a la actitud de los intelectuales ante el nuevo conservadurismo (Azorín, José María Salaverría, Ramiro de Maeztu y José Ortega y Gasset). Es posible que la dictadura primorriverista hubiera merecido una atención más detallada a la vista de su influjo posterior en el régimen de Franco. Por lo que hace al momento de la Segunda República, el autor fija su interés en el fracaso en la formación de una derecha republicana más allá de los trabajos de Niceto Alcalá Zamora, Miguel Maura, Melquíades Álvarez y, probablemente, también los ligados a la acción del Partido Radical. En este sentido, se llama la atención sobre el fracasado intento de Ortega y Gasset de poner en pie una opción de derechas compatible con la democracia de los años treinta. Se centra la atención después, en el grupo de Acción Española, en el entorno cultural de la CEDA, en el fascismo español expresado en la obra de Ramiro Ledesma Ramos, Ernesto Giménez Caballero y José Antonio Primo de Rivera, así como en los que el autor califica de «solitarios» del pensamiento derechista español antirrepublicano (José María Salaverría, Salvador de Madariaga y Eugenio D’Ors).

El estudio de la derecha en el régimen de Franco está orientado al estudio del difícil sincretismo ideológico que, presidido por los manejos del dictador, aglutina a los teóricos de la Falange, a los autores nacionalcatólicos, a la derecha monárquica, a los teorizadores del Estado tecnoautoritario y a la débil oposición conservadora a la dictadura. Pasa revista a continuación a la sustitución del falangismo como consecuencia fundamentalmente de la coyuntura internacional y su sustitución por un catolicismo político desbordado por la propia evolución de la Iglesia católica. Nacionalcatolicismo y falangismo residual habrían de ser finalmente sustituidos por un ánimo tecnocrático, por el impulso al crecimiento económico y al «Estado de obras», en la difícil empresa legitimadora de la dictadura. Llama la atención el estudio en este momento sobre la relativa facilidad de un proceso de transición a la democracia como consecuencia de la vitalidad de una sociedad civil que no había sido anulada por el peso de una dictadura totalitaria que la evolución del franquismo había transformado en autoritaria. Como se ha señalado en alguna ocasión, la inexistencia de un Estado de Derecho en el franquismo no implicaba la inexistencia de un Estado con Derecho susceptible de evolucionar hacia un orden liberal-democrático.

A partir de este momento aborda brevemente Pedro Carlos González Cuevas el estudio del complejo y difuso pensamiento político ligado a la UCD, caracterizado por la amalgama de corrientes ideológicas no siempre fáciles de compatibilizar. Se estudia después la etapa dominada por el liderazgo de José María Aznar en el seno del Partido Popular y la existencia de otras manifestaciones de una derecha de propensión autoritaria que se manifiesta en lo fundamental a través de una acción de carácter cultural. El libro se cierra, en la presente edición, con un nuevo capítulo sobre la etapa política dominada por los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y la acción de un Partido Popular bajo la dirección de Mariano Rajoy que concluye en un vacío doctrinal por parte de la derecha española.

El autor recorre todas estas etapas con precisión y buena información. Por lo que hace a esta segunda circunstancia −la de la información−, el lector puede, sin embargo, echar en falta un manejo más pormenorizado de la gran prensa diaria identificada con la derecha, una fuente de conocimiento quizá más productiva que alguna de las publicaciones doctrinales manejadas por González Cuevas. En todo caso, la utilización de estas últimas permite al autor una informada aproximación a la evolución de una derecha radical en estos últimos años.

Debe destacarse, concluye diciendo Blas Guerrero, y así se subraya en el libro de Pedro Carlos González Cuevas, la recuperación realizada por el PP, atribuible fundamentalmente a José María Aznar, de una tradición liberal española, lo que permitirá a la derecha enlazar con una línea de interpretación de nuestro pasado que la ha liberado en buena medida de su conexión con la dictadura franquista y su traumático origen en la Guerra Civil. Se trata, en definitiva, de un libro de alta divulgación, escrito con claridad, que ayudará al lector informado, y no solamente al especialista, a una aproximación a la complejidad del pensamiento político de la derecha española a lo largo del siglo XX. Un libro que pone de manifiesto una vez más que las buenas síntesis están únicamente al alcance de aquellos especialistas que tienen a sus espaldas un conocimiento detallado y un estudio pormenorizado de las cuestiones abordadas.






Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt



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lunes, 24 de julio de 2017

[Humor en cápsulas] Para hoy lunes, 24 de julio de 2017






El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Pero también como la actividad profesional que busca la diversión del público mediante chistes, imitaciones, parodias u otros medios. Yo no soy humorista, así que me quedo con la primera acepción, y en la medida de lo posible iré subiendo al blog cada día las viñetas de mis dibujantes favoritos. Las de hoy con Morgan en Canarias7; Gallego y Rey y Ricardo en El Mundo; El Roto, Forges, Peridis, Ros y Sciammarella en El País; y Montecruz y Padylla en La Provincia-Diario de Las Palmas. Disfruten de ellas.





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[A vuelapluma] La Rusia de Occidente





El mito de la Revolución de Octubre sigue vivo; las hazañas de Lenin y Trotski aún despiertan simpatías entre algunos izquierdistas españoles. Las alusiones a 1917 no son inocentes; sus consecuencias, que marcaron el siglo XX, todavía nos interpelan. Lo comenta en El País Javier Moreno Luzón, catedrático de Historia en la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro, recién publicado, Los colores de la patria. Símbolos nacionales en la España contemporánea (Tecnos).

El revolucionario ruso León Trotski, comienza diciendo, pasó en España los últimos meses de 1916, tan solo un año antes de tomar el poder en Petrogrado. Fue un viaje azaroso: expulsado de Francia, anduvo por Madrid, donde disfrutó del Museo del Prado, hasta que la policía lo encarceló y lo mandó a Cádiz, a la espera de un barco que lo sacase del país. Apenas logró manejar unas cuantas palabras en castellano, pero captó algunos rasgos de la vida española, como la mala fama de los políticos, las desigualdades sociales o el poder de la Iglesia. Le impresionaron la indolencia, la amabilidad y el calor. Desde su siguiente destino, Nueva York, escribió que el problema agrario y el carácter violento de sus habitantes hacían de España, después de Rusia, el lugar donde resultaba más probable una revolución.

Aquel paralelismo entre los dos extremos de Europa tenía antecedentes tan ilustres como el de Miguel de Unamuno, quien había afirmado que ambos pueblos compartían una misma religiosidad mística y un fondo comunal campesino. Los estereotipos hablaban de seculares atrasos y exotismos orientales, de gentes un tanto salvajes. Hasta el ancho de vía de sus respectivos ferrocarriles era mayor que el usual en el continente. El rey Alfonso XIII creía que la primera de las revoluciones rusas de 1917, la que hizo abdicar al zar, podía repetirse en España, sobre todo si entraba en la guerra europea como había hecho Rusia.

Durante unos meses, los acontecimientos dieron la razón a los augures. Ese mismo verano se encadenaron varios conatos revolucionarios en España: el de las juntas militares, que expresaban agravios corporativos; el de catalanistas y republicanos, que convocaron una asamblea de parlamentarios para exigir la reforma de la Constitución; y el de los sindicatos obreros, lanzados a la huelga general. Hubo quien pensó en una réplica de la experiencia rusa, con un proceso constituyente custodiado por sóviets de obreros y soldados. Pero España no era Rusia: a la hora de la verdad, las clases medias catalanas no se aliaron con los huelguistas y los militares reprimieron la insurrección sindical. La monarquía española, más parecida a la italiana que al imperio de los zares, resistió el embate.

La verdadera fe que llegó a España desde Rusia en 1917 no fue la del febrero democrático, sino la del octubre rojo, un potente mito político que cambió el paisaje mundial, dividió a las izquierdas y atemorizó a las derechas. El campo andaluz vivió un trienio bolchevique en el que los jornaleros aspiraban al reparto de las tierras que habían conseguido los rusos; mientras los sectores conservadores alertaban del peligro soviético para imponer soluciones autoritarias. Aunque la escasa información jugara a veces malas pasadas. Los anarcosindicalistas de la CNT acogieron con entusiasmo aquel trastorno radical y los socialistas decidieron tantear su adhesión a la nueva Internacional. Pero sendos viajes a Moscú les quitaron las ganas, pues aquellos aguerridos héroes perseguían a los ácratas, exigían disciplina y despreciaban los derechos ciudadanos. Vladímir Lenin se lo dejó claro en 1920 a un atónito Fernando de los Ríos, enviado del PSOE: “Libertad, ¿para qué?”. Por entonces se organizaban ya los comunistas españoles.

La vieja Rusia medieval se había convertido, de golpe, en el faro que alumbraba el futuro de la humanidad. En España se publicaron decenas de libros sobre el experimento y numerosos viajeros confirmaron sus excelencias. Sin embargo, sus partidarios no salieron de los márgenes hasta la Segunda República, cuando el camarada Iósif Stalin había heredado ya las herramientas dictatoriales de Lenin y lanzado al exilio a Trotski, disidente en nombre del ideal leninista. Mediados los años treinta, el régimen staliniano se sumó a las coaliciones contra el fascismo que avanzaba en Europa y sus peones españoles hicieron lo propio con el Frente Popular que ganó las elecciones de 1936. Entraron en el Parlamento y se hicieron con el control de las juventudes socialistas, aunque la posibilidad de una revolución al estilo soviético, un fantasma que agitaron las derechas antirrepublicanas, era más bien remota. Al socialista Francisco Largo Caballero le quedó, eso sí, el remoquete de Lenin español.

España estuvo algo más cerca de transformarse en la Rusia de Occidente durante la Guerra Civil. La Unión Soviética era el único apoyo internacional de peso que tenía la República y su esfuerzo militar dependía de la ayuda de Stalin, por lo que los comunistas adquirieron en la zona leal una influencia decisiva. Cabeza de la contrarrevolución que acabó con las colectivizaciones orquestadas por los anarquistas al estallar el conflicto, aplicaron las técnicas ya probadas en la Unión Soviética, donde no solo habían barrido a los trotskistas, sino que también purgaban a los más adictos, en un sistema de terror sin límites. Los marxistas antiestalinistas del POUM fueron liquidados. En 1940, el catalán Ramón Mercader, al servicio de Stalin, asesinó a Trotski en su destierro mexicano.

A partir de ahí, el comunismo español formó el tronco principal de la oposición a la dictadura de Francisco Franco. Tras el fracaso del maquis guerrillero, adoptó una línea conciliadora que aspiraba a traer a España la democracia pluralista y no un régimen autocrático al estilo soviético. Esa distancia se ensanchó y la actitud constructiva del PCE protagonizó la Transición a la muerte del tirano. Poco quedaba ya del sueño revolucionario, aunque aún subsistían los métodos de Lenin, la jerarquía implacable y la purga de los discrepantes en el interior del partido. Su progresiva insignificancia acabó por diluirlo en Izquierda Unida, donde ha sobrevivido pese al derrumbe de la Unión Soviética.

Hoy, en el centenario de las revoluciones rusas, concluye diciendo, carecen de sentido las comparaciones de antaño y nadie podría imaginar una España sovietizada. Pero el mito sigue vivo y las hazañas de Lenin y Trotski, no tanto las de Stalin, aún despiertan simpatías entre algunos izquierdistas españoles. Sobre todo en Podemos, donde sus impulsores, que han hablado de leninismo amable, no ocultan su admiración por Octubre, su fuerza y sus procedimientos. Pablo Iglesias Turrión emplea la retórica revolucionaria y rinde homenajes a “aquel calvo”, “mente prodigiosa” que satisfizo los deseos de los trabajadores. Las alusiones a 1917 no pueden ser inocentes, pues sus consecuencias, que marcaron el siglo XX, todavía nos interpelan.



Dibujo de Eva Vázquez para El País



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[Política] XII Legislatura de las Cortes Generales. Julio, 2017 (IV)





Las Cortes Generales representan al pueblo español y están conformadas por el Congreso de los Diputados y el Senado. Ambas Cámaras ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus Presupuestos, controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuye la Constitución. 

En los Diarios de Sesiones de las Cámaras se reflejan literalmente los debates habidos en los plenos y las comisiones respectivas y las resoluciones adoptadas en cada una de ellas. Los demás documentos parlamentarios: proyectos de ley, proposiciones de ley, interpelaciones, mociones, preguntas, y el resto de la actividad parlamentaria, se recogen en los Boletines Oficiales del Congreso de los Diputados y del Senado. 


ACTIVIDADES PARLAMENTARIAS DE LA SEMANA DEL 17 AL 23 DE JULIO

CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

MARTES, 18 DE JULIO

Comisión de Igualdad. Subcomisión para un Pacto de Estado en materia de Violencia de Género. Orden del día: Elaboración del informe. 

Comisión de Interior. Orden del día: Elección de la Secretaría Segunda de la Comisión. Comparecencia del Ministro del Interior. 

Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Orden del día: Elección de la Vicepresidencia Primera de la Comisión. 

Comisión de Asuntos Exteriores. Orden del día: Elección de la Secretaría Segunda de la Comisión. 

Comisión de Energía, Turismo y Agenda Digital. Orden del día: Elección de la Vicepresidencia Segunda de la Comisión. 

Comisión para las Políticas Integrales de la Discapacidad. Orden del día: Elección de la Vicepresidencia Primera de la Comisión. 

Comisión sobre Seguridad Vial y Movilidad Sostenible. Orden del día: Elección Vicepresidencia Primera de la Comisión. Comparecencia del Director General de Tráfico. 

Reunión del Grupo Parlamentario Socialista. Sala Ernest Lluch A2-1.1.

Presentación del libro "Unamuno en las Cortes Republicanas". 

MIÉRCOLES, 19 DE JULIO
Comisión de Igualdad. Subcomisión para un Pacto de Estado en materia de Violencia de Género. Orden del día: Elaboración y, en su caso, aprobación el Informe de la Subcomisión. 

Jornada "La Farmacia, Marca España: una ventaja diferencial".

Comisión de Hacienda y Función Pública. Ponencia sobre el Proyecto de Ley de Contratos del Sector Público, por la que se transponen al ordenamiento jurídico español las Directivas del Parlamento Europeo y del Consejo, 2014/23/UE y 2014/24/UE, de 26 de febrero de 2014. 

JUEVES, 20 DE JULIO
Comisión de Investigación sobre la utilización partidista en el Ministerio del Interior, bajo el mandato del Ministro Fernández Díaz, de los efectivos, medios y recursos del Departamento y Cuerpos de Seguridad del Estado con fines políticos. Orden del día: Elaboración y, en su caso, aprobación del Dictamen de la Comisión. 

Comisión de Justicia. Orden del día: Elección de la Presidencia de la Comisión. Comparecencias de la Subsecretaria del Ministerio de Justicia y de la Directora General de la Oficina de Recuperación y Gestión de Activos. 

Comisión Mixta de Seguridad Nacional. Orden del día: Elección de la Vicepresidencia de la Comisión. 

Comisión Mixta para las Relaciones con el Tribunal de Cuentas. Orden del día: Elección de la Vicepresidencia Primera de la Comisión.

Comisión Mixta de Control Parlamentario de la Corporación RTVE y sus Sociedades. Orden del día: Elección de la Vicepresidencia Primera de la Comisión. 

Comisión Constitucional. Orden del día: Comparecencia de la Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid. 

VIERNES, 21 DE JULIO
Torneo Final Universitario de Debate Jurídico. Sala Ernest Lluch A2-1.1.
Congreso de los Diputados

***

SENADO

MIÉRCOLES, 19 DE JULIO
Ponencia de estudios para la elaboraciòn de estrategias contra la violencia de género.

JUEVES, 20 DE JULIO
Comisión de Igualdad.
Comisión Mixta Congreso-Senado de Seguridad Nacional.
Comisión Mixta Congreso-Senado para las relaciones con el Tribunal de Cuentas.
Comisión Mixta Congreso-Senado de Control de la corporación RTVE y sus empresas.

***

DIARIO DE SESIONES

CONGRESO

MARTES, 18 DE JULIO
Comisión de Cooperación internacional para el desarrollo
Comisión de Asuntos exteriores
Comisión de Energía, turismo y agenda digital
Comisión para Políticas integrales de discapacidad
Comisión de Interior
Comisión sobre Seguridad vial y movilidad sostenible

JUEVES, 20 DE JULIO
Comisión de Justicia
Comisión Constitucional

***

CORTES GENERALES

JUEVES, 20 DE JULIO
Comisión Mixta Congreso-Senado para la Seguridad nacional
Comisión Mixta Congreso-Senado para las relaciones con el Tribunal de Cuentas
Comisión Mixta Congreso-Senado para el Control de RTVE


AGENDA PARLAMENTARIA PARA LA SEMANA DEL 24 AL 30 DE JULIO

CONGRESO

LUNES, 24 DE JULIO
Subcomisión para un Pacto de Estado en Materia de Violencia de Género. (Comisión de Igualdad). Orden del día: Elaboración y aprobación del informe.

MARTES, 25 DE JULIO
Comisión de Investigación sobre la crisis financiera de España y el programa de asistencia financiera. Orden del día: Comparecencia de D. Jaime Caruana Lacorte, ex Gobernador del Banco de España.

MIÉRCOLES, 26 DE JULIO
Ponencia del Proyecto de Ley de Contratos del Sector Público. (Comisión de Hacienda y Función Pública).

JUEVES, 27 DE JULIO
Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Orden del día: Debate y Votación de Proposición no de Ley sobre la tenencia y comercio de primates. Comparecencias de la Ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente; del Subsecretario del Ministerio del Interior y del Director General de Protección Civil y Emergencias del Ministerio del Interior. 

Comisión de Economía, Industria y Competitividad. Orden del día: Elección de la Vicepresidencia Primera de la Comisión. Comparecencia del Ministro de Economía, Industria y Competitividad. 

Comisión de Hacienda y Función Pública. Orden del día: Ratificación de Ponencia. Aprobación con competencia legislativa plena del Proyecto de Ley de Contratos del Sector Público, por la que se transponen al ordenamiento jurídico español las Directivas del Parlamento Europeo y del Consejo, 2014/23/UE y 2014/24/UE, de 26 de febrero de 2014. (Esta sesión de la Comisión estará supeditada a la finalización de los trabajos de la Ponencia, el día 26 de julio de 2017).

VIERNES, 28 DE JULIO
Comisión de Igualdad. Orden del día: Debate y aprobación, en su caso, del Informe de la Subcomisión para un Pacto de Estado en materia de Violencia de Género. (Esta sesión de la Comisión está supeditada a la finalización de los trabajos de la Subcomisión el día 24 de julio de 2017).

SENADO

LUNES, 24 DE JULIO
Entrevista del presidente del Senado con el presidente del Consejo nacional de la magistratura del Perú.

Aprobaciòn del Informe de las ponencia para la elaboraciòn de estrategias contra la violencia de género.

JUEVES, 27 DE JULIO
Comisión de Interior. Preguntas orales para el control de gobierno.






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domingo, 23 de julio de 2017

[Humor en cápsulas] Para hoy domingo, 23 de julio de 2017






El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Pero también como la actividad profesional que busca la diversión del público mediante chistes, imitaciones, parodias u otros medios. Yo no soy humorista, así que me quedo con la primera acepción, y en la medida de lo posible iré subiendo al blog cada día las viñetas de mis dibujantes favoritos. Las de hoy con Morgan en Canarias7; Idígoras y Pachi en El Mundo; El Roto, Forges, Peridis, y Ros en El País; y Montecruz y Padylla en La Provincia-Diario de Las Palmas. Disfruten de ellas. 





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