sábado, 31 de octubre de 2026

DEL ASUNTO DE LA SEMANA QUE TERMINA: COMO ANNE CARSON DESCUBRIÓ NUEVAS POSIBILIDADES EN EL LENGUAJE, POR LAURA JANSEN # ANNE CARSON Y LA VERDAD DE LA EXPERIMENTACIÓN, POR GUDRUN PALOMINO

 





Durante más de cuatro décadas, Anne Carson, Premio Nobel de Literatura 2026,  ha ido redefiniendo discretamente el panorama de la literatura contemporánea. Poeta, traductora, clasicista, ensayista, intérprete y artista plástica, ha creado una obra que se resiste a cualquier categorización sencilla.

Sin embargo, lo más llamativo de Carson, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2026, no es su originalidad formal, por extraordinaria que sea, sino su capacidad para convertir el pensamiento en sí mismo en un acontecimiento literario.

En una época en la que la investigación académica y la escritura creativa suelen tratarse como actividades separadas, Carson ha demostrado hasta qué punto están íntimamente unidas. Su obra nos recuerda que el pensamiento y la imaginación no compiten entre sí, sino que se enriquecen mutuamente de forma continua. El resultado es una obra literaria que es a la vez intelectualmente exigente y creativamente audaz.

Carson se mueve con naturalidad entre el mundo antiguo y el moderno, no suprimiendo la diferencia histórica, sino habitándola. En sus manos, la Antigüedad nunca es un depósito de autoridad cultural ni un almacén de textos ejemplares. Es un terreno vivo e inestable de voces, fragmentos, silencios y ausencias.

Esto quizá resulte más evidente en su tratamiento de la literatura griega antigua. La Safo, el Simónides, el Sófocles y el Eurípides de Carson no aparecen como objetos de reconstrucción académica. Son interlocutores. Sus palabras atraviesan los siglos para iluminar experiencias que siguen eludiéndonos: el deseo, el dolor, la nostalgia, el distanciamiento, la mortalidad. El diálogo de Carson con la Antigüedad revela que el mundo antiguo sobrevive no porque se conserve, sino porque sigue generando nuevos significados.

Una y otra vez, su obra vuelve a las cuestiones de la distancia. Entre amantes. Entre lenguas. Entre los vivos y los muertos. Entre lo que se puede conocer y lo que debe seguir siendo inalcanzable. El deseo en Carson rara vez es un movimiento hacia la posesión; es un encuentro con la ausencia. Su escritura se adentra en los huecos y los intervalos que estructuran la experiencia humana, encontrando allí tanto dolor como posibilidad. Pocos autores contemporáneos han escrito con tanta perspicacia sobre el anhelo y las múltiples formas que adopta.

Esta preocupación por la distancia es inseparable de su experimentación radical con la forma. La fragmentación, la cita, la interrupción y el collage se convierten en formas de reflexionar sobre la memoria, el deseo y la pérdida. Publicaciones como Eros dulce y amargo (1986), Autobiografía de Rojo (1998), La belleza del marido (2001), Nox (2010) y Flota (2016) desafían continuamente las expectativas de los lectores sobre lo que puede ser un poema, un ensayo, una traducción o un libro.

Sin embargo, las innovaciones formales de Carson nunca parecen meramente innovadoras. Surgen de las exigencias de los temas que explora. La forma nunca es mera decoración; es indagación.

Lo que distingue a Anne Carson de muchos de sus contemporáneos es la combinación de audacia intelectual y moderación emocional. Aborda el lenguaje, la literatura y la experiencia humana con una osadía poco común. Sin embargo, su obra sigue caracterizándose por una profunda atención a la ausencia, la incertidumbre y lo que no se puede expresar plenamente. Ingeniosa, a veces devastadora y casi siempre impredecible, su escritura exige mucho a sus lectores, pero recompensa esa atención con una intensidad poco común. Al leer a Carson, los lectores tienen la sensación de encontrarse ante una autora que descubre nuevas posibilidades dentro del lenguaje sin dejar de ser plenamente consciente de sus límites.

La influencia de la obra de Carson ya es evidente en una generación más joven de escritores y estudiosos que se mueven con soltura entre la crítica, la traducción, la poesía y la prosa creativa. Muchos, yo incluida, hemos aprendido de su ejemplo que estas actividades no tienen por qué estar separadas unas de otras. Lo que Carson nos ha legado no es un método que imitar, sino un sentido de libertad intelectual: la voluntad de experimentar, de aceptar la incertidumbre y de confiar en que el pensamiento riguroso puede convertirse en sí mismo en un acto de creación literaria.

El Premio Nobel ha reconocido a menudo a escritores que amplían nuestra comprensión de lo que puede ser la literatura. Anne Carson pertenece sin lugar a dudas a ese grupo. Su obra ha transformado la relación entre la poesía y la erudición, la antigüedad y la modernidad, el pensamiento y el sentimiento. Y lo que es más importante, ha demostrado a innumerables lectores que la literatura sigue siendo una de las formas más poderosas de acercarse a lo lejano, lo difícil y lo ajeno. Laura Jansen es associate Professor in Classics & Comparative Literature, University of Bristol. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Ethic, 9 de octubre de 2026.



***

 


ANNE CARSON Y LA VERDAD DE LA EXPERIMENTACIÓN, POR GUDRUN PALOMINO

«Nació en Canadá y se gana la vida enseñando griego antiguo», así se describe a Anne Carson en todos sus libros. Nació en 1950, estudió en la Universidad de Toronto (dejó la carrera dos veces), cursó latín y griego en la Universidad de Sant Andrews y en 1981 se doctoró con una tesis sobre Safo llamada Odi et Amo Ergo Sum («Odio y amo, luego existo»), que más tarde se publicaría adaptada con el título Eros dulce y amargo. Ha enseñado griego antiguo en universidades como McGill, la Universidad de Michigan, la Universidad de Nueva York y Princeton.

Ganadora del Premio T. S. Eliot (2001), del PEN Award for Poetry in Translation (2010) y del Premio Princesa de Asturias de las Letras (2020), Carson es, asimismo, doctora honoris causa por la Universidad de Toronto y ha disfrutado de becas tan prestigiosas como la Guggenheim (1998) y la MacArthur (2000). Además, año tras año, es una de las favoritas para el Premio Nobel de Literatura. Es difícil categorizar a Anne Carson ni adscribirla a ningún tipo de movimiento literario. Posiblemente, la mejor expresión para describir su figura es «canalizadora de la poiesis», es decir, canalizadora de la creación poética.

Si bien Eros dulce y amargo fue su primer libro, editado en 1986, la canadiense empezó a publicar poemas en Short Talks en 1992 y en Cristal, ironía y Dios en 1995. Pero no se pueden reducir sus poemas a escrituras en verso con una métrica determinada: Carson presenta a lo largo de ellos también novelas, ensayos, tangos, óperas e incluso libros de recortes en su obra poética. Además, sus traducciones tienen igual importancia que su obra literaria o más bien son parte más de ella: su traducción más conocida es Si no, el invierno, donde reinterpreta los fragmentos de Safo, pero también ha traducido a Sófocles, Eurípides, Esquilo y Catulo.

Autobiografía de Rojo, de 1998, es uno de sus libros más conocidos, y en él podemos ver su juego constante con la mitología griega, puesto que se trata de una novela en verso donde la trama gira en torno a Gerión y Heracles de la Gerioneida de Estesícoro, pero convertidos en dos adolescentes homosexuales de la actualidad. Su continuación es Red Doc>, de 2013, sin traducción al español.

Quizás es Hombres en sus horas libres, de 2000, su libro más experimental, en el que escribe: «Mi actitud es que, por muy dura que sea la vida, lo que importa es hacer algo interesante con ella. Y esto tiene mucho que ver con el mundo físico, con mirar las cosas, la nieve y la luz y el olor de la puerta y todo aquello que constituye a cada instante tu existencia fenoménica. Qué gran consuelo… saber que estas cosas persisten en su ser y que puedes pensar sobre ellas y hacer algo con ellas en la página».

Sin embargo, la obra más conocida de la autora en el ámbito hispanoablante es La belleza del marido, de 2001. Tiene por subtítulo «un ensayo narrativo en 29 tangos» y el primero comienza con la cita «La belleza es verdad y la verdad belleza» de John Keats. Con títulos como «pero para honrar la verdad que es suavemente divina y vive entre los dioses debemos (con Platón) danzar en la mentira que vive ahí abajo entre la masa de hombres trágicos y brutos», en el ensayo relata la ruptura de un matrimonio, y que, según Carson, debe bailarse hasta el final como un tango.

A estas obras le siguieron Decreación, Nox, Norma Jeane Baker de Troya, H de H Playbook y Norma enrevesada, en las que confirma y profundiza en la experimentación del lenguaje, en las que crea una elegía para su hermano, como en Nox, o en las que se adentra a analizar la medicina forense junto a Flaubert en Norma enrevesada.

«Me da miedo el aburrimiento, porque es la condición más cercana a la muerte», aseveró Carson en una de sus entrevistas. Es posible que este miedo sea la razón por la que la autora decide tensar el lenguaje, estirarlo, bailar con él, acompañarlo de imágenes y recortes, hacer que se pierda y el silencio acompañe a ráfagas de mitos que recorren su estela literaria. Gudrun Palomino es poetisa. Publicado en Ethic.




























ENTRADA NÚM. 11572

No hay comentarios: