El blog de HArendt (2006-2026) Pensar para comprender, comprender para actuar
lunes, 21 de septiembre de 2026
DEL ARCHIVO DEL BLOG: EL INICIO A LA SEXUALIDAD. LA PRIMERA VEZ, POR HARENDT. PUBLICADO EL 15 DE JUNIO DE 2016
De esos relatos yo recuerdo con especial emoción unos pocos; muy pocos en realidad, que hayan dejado una profunda huella en mí. Los dos primeros leídos en francés con apenas dieciséis años: Bonjour, tristesse (1954), de Françoise Sagan, y Le blé en herbe (1923), de Sidonie-Gabrielle "Colette", ambas escritoras francesas. Los dos relatos son un prodigio de sensibilidad, y las escenas de iniciación a la vida sexual de sus protagonistas respectivos están resueltas magistralmente, sin una sola palabra malsonante ni grosera actitud. Leídas a mi edad de entonces, me abrieron a un mundo desconocido y anhelado que llegaría a descubrir en su momento sin angustias ni tormentos de ningún tipo.
Con desenfado y cierto tono libertino, muy francés también por cierto, se resuelve el inicio de la vida sexual de la protagonista de Emmanuelle (1959), un auténtico clásico de la novela erótica, para mi gusto, la mejor de todas, de la también escritora francesa Marayat Rollet-Andriane más conocida como Emmnuelle Arsan. Hosco y crudo lo es el del relato de la española Las edades de Lulú (1989), una prodigiosa novela, la primera de ella, de la escritora Almudena Grandes. Por último, de los que he querido recordar, no puedo dejar de citar la escena de la violación pseudo-consentida de la protagonista de Soy Charlotte Simons (2004), muy dura, del escritor estadounidense Tom Wolffe. De la deleznable Cincuenta sombras de Grey (2011), y de su autora, la británica Erika Leonard, que escribe bajo el seudónimo de E.L. James, prefiero no hablar.
Pero sí lo hacía al comienzo de la entrada de eso de la "obra literaria" como paráfrasis de la vida propia, o fabulada, del autor. Hay una escena en Una historia de amor y oscuridad (2004), del escritor israelí Amos Oz, tan repetidamente citado por mí en estos últimos días, que es casi un calco de otra similar en otro libro suyo: Escenas de la vida rural (2009), del que también he escrito anteriormente en el blog. Lo que me lleva a pensar que. real o fabulada, su iniciación a la vida sexual no pudo ser muy diferente de la que relata en ambos libros.
La escena transcurre en el kibbutz Hulda, al sur de Ramla, capital del Distrito Central de Israel. El protagonista tiene dieciséis años y entra en la habitación de una de sus profesoras, Orna, de unos treinta y cinco años de edad. Dice Oz: "Sin levantarme de la alfombra, descorrí la cortina que cubría su armario y vi ropa interior, ropa de distintos colores y un camisón de nailon, casi transparente de color melocotón. Tumbado en la alfombra como estaba, mis dedos tocaron ese melocotón y mi otra mano se vio obligada a acercarse a la colina de mis pantalones mientras mis ojos se cerraban, sabía que debía parar debía parar pero no al instante solo un poco más. Al final, justo en el último momento, me detuve y, sin apartar los dedos del melocotón ni la mano de la colina, abrí los ojos y vi que Orna había entrado sin que yo me percatara y estaba descalza mirándome en un extremo de la alfombra, con todo el peso de su cuerpo sobre la pierna izquierda, la cadera derecha un poco elevada, una mano sobre esa cadera y la otra acariciándose el hombro bajo el pelo suelto. Se quedó mirándome con su sonrisa cálida y traviesa en los labios, y sus ojos verdes se reían como diciendo: ya lo sé, ya sé que ahora lo que más deseas es morirte aquí mismo, y sé que estarías menos aterrado si ahora en mi lugar estuviese aquí un asesino apuntándote con una ametralladora, y sé que ahora por mi culpa eres la persona más desgraciada del mundo, ¿pero por qué ser tan desgraciado? Mírame, yo no estoy aterrada por lo que he visto al entrar en la habitación y tú, deja ya de ser tan desgraciado. [...] Orna dijo: Te he interrumpido. Y en vez de reírse añadió: Perdón, lo siento, y de repente, como en broma, empezó a mover las caderas con un complicado paso de baile y dijo que no, que de hecho no lo sentía realmente, que en el fondo le había gustado verme pues en mi cara en esos momentos había una mezcla de dolor y de luz. Y sin decir nada más empezó a desabrocharse los botones, del primero al último, y se quedó delante de mí para que la mirara y continuase. [...] Luego se puso de rodillas sobre la alfombra a mi derecha y apartó mi mano de la colina de mis pantalones y puso la suya y luego abrió y liberó y una estela de chispas punzantes como una densa lluvia de meteoritos recorrió todo mi cuerpo y volví a cerrar los ojos pero no antes de ver como se tumbaba de lado y luego se puso encima de mí y dirigió mis manos, aquí y aquí, y sus labios me tocaron la frente y me tocaron los ojos cerrados y luego cogió con la mano y me hundió por completo y al instante sentí en lo más profundo del cuerpo como truenos mórbidos e inmediatamente después un rayo que me partió y como las paredes de la casa eran muy finas Orna tuvo que taparme con fuerza la boca y cuando pensó que ya estaba y levantó la mano para dejarme respirar tuvo que apresurarse a sellarme de nuevo los labios porque aun no estaba".
Una hermosa iniciación. ¿No creen?... Sean felices, por favor, y ahora, como decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt
DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY: PANDÉMICA Y CELESTE, POR JAIME GIL DE BIEDMA (1929-1990)
PANDÉMICA Y CELESTE
Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
desnudo de cintura para abajo,
hipócrita lectora – mon semblable,-mon frère!
Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
quien me tira del cuerpo a otros cuerpos
a ser posiblemente jóvenes:
yo persigo también el dulce amor,
el tierno amor para dormir al lado
y que alegre mi cama al despertarse,
cercano como un pájaro.
¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir -aunque sea nada más que un momento-
igual deslumbramiento que a los veinte años!
Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, hijo del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
Y por eso me alegre de haberme revolcado
sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,
mientras buscaba ese tendón del hombro.
Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones…
Aquella carretera de montaña
y los bien empleados abrazos furtivos
y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,
pegados a la tapia, cegados por las luces.
O aquel atardecer cerca del río
desnudos y riéndonos, de yedra coronados.
O aquel portal en Roma -en vía del Balbuino.
Y recuerdos de caras y ciudades
apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,
de escaleras sin luz, de camarotes,
de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,
y de infinitas casetas de baños,
de fosos de un castillo.
Recuerdos de vosotras, sobre todo,
oh noches en hoteles de una noche,
definitivas noches en pensiones sórdidas,
en cuartos recién fríos,
noches que devolvéis a vuestros huéspedes
un olvidado sabor a sí mismos!
La historia en cuerpo y alma, como una imagen rota,
de la langueur goutée a ce mal d'être deux
Sin despreciar
-alegres como fiesta entre semana-
las experiencias de promiscuidad.
Aunque sepa que nada me valdrían
trabajos de amor disperso
si no existe el verdadero amor.
Mi amor,
íntegra imagen de mi vida,
sol de las noches mismas que le robo.
Su juventud, la mía,
-música de mi fondo-
sonríe aún en la imprecisa gracia
de cada cuerpo joven,
en cada encuentro anónimo,
iluminándolo. Dándole un alma.
Y no hay muslos hermosos
que no me hagan pensar en sus hermosos muslos
cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.
Ni pasión de una noche de dormida
que pueda compararla
con la pasión que da el conocimiento,
los años de experiencia
de nuestro amor.
Porque en amor también
es importante el tiempo,
y dulce, de algún modo,
verificar con mano melancólica
su perceptible paso por un cuerpo
-mientras que basta un gesto familiar
en los labios,
o la ligera palpitación de un miembro,
para hacerme sentir la maravilla
de aquella gracia antigua,
fugaz como un reflejo.
Sobre su piel borrosa,
cuando pasen más años y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.
Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz, los dos,
como dicen que mueren los que han amado mucho.
JAIME GIL DE BIEDMA (1929-1990)
poeta español
***
Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 13 de noviembre de 1929 - ibidem, 8 de enero de 1990)[1] fue un escritor español, considerado uno de los poetas más importantes de la segunda mitad del siglo XX y de la Generación del 50. Miembro destacado de la llamada Escuela de Barcelona, se relacionó con los componentes de esta: Joan Ferraté, Gabriel Ferrater, Jaime Salinas Bonmatí, Carlos Barral, José Agustín Goytisolo y el novelista Juan Marsé. Junto a Ángel González, Claudio Rodríguez y José Ángel Valente, todos estos autores formaron la así llamada «Generación del 50». Gil de Biedma dijo en varias ocasiones que los grupos literarios no eran más que promociones editoriales. En su obra recurrió al coloquialismo (con él mismo y con los lectores) y a la ironía para destacar asuntos sociales y existenciales y, aun cuando no es muy extensa (siempre prefirió la calidad a la cantidad), se ha considerado como una de las más interesantes e influyentes de su generación. La lectura de Eliot Weinberger, Stephen Spender, W. H. Auden y en general de los poetas en lengua inglesa fue determinante para Gil de Biedma, él admiraba esta escuela poética que con el uso del monólogo dramático encontró la veta artística que sentó las bases de la poesía del siglo XX. De esa manera renunció al simbolismo francés que inspiró buena parte de la poesía de la Generación del 27 y se alejó también de las experiencias vanguardistas del 27. Además también escribió algunos ensayos literarios donde demuestra ser dueño de una prosa muy precisa y de unos conocimientos literarios muy superiores a la crítica de entonces; estos ensayos están recogidos en El pie de la letra. Jaime dejó de escribir poesía porque según decía "lo normal es no escribir, lo normal es leer", de esta manera se convirtió en lo que podríamos llamar un Bartleby (por el personaje de Melville) que prefirió dejar la escritura. Sin embargo, otros sostienen que su mundo poético estaba acabado y que, antes que repetirse, lo abandonó.
DEL ASUNTO DE CADA DÍA: LA UNIVERSIDAD EUROPEA, POR NORBERT BILBENY. 21 DE SEPTIEMBRE DE 2026
En educación todos los niveles están relacionados, desde el parvulario hasta la universidad. La debacle educativa europea exige que sus programas sean revisados y los políticos impidan que la tecnología y la desorientación frente a ella se sigan comiendo a la formación. ¿Y dónde se forma a los formadores, sino en la universidad?
Necesitamos la Universidad Europea. No solo para la formación, sino para reforzar la unidad europea y competir en educación y tecnología con Estados Unidos y China. No puede ser que conforme estas potencias crecen, Europa decrezca. Por eso la universidad europea ha de cumplir un papel clave en la atracción de talento y la formación científica y humanista que se precisa para no seguir decayendo. Los campus europeos deben ser tan capaces como los chinos y norteamericanos, y superarlos, también, en formación humanista. Es de Europa que se espera una respuesta a los desafíos de la IA a la ciencia y la conciencia humanas.
Hemos de reforzar la unidad europea y competir en educación y tecnología con Estados Unidos y China
A la Universidad Europea se llega mejor por el camino rápido: por los rectorados de las mejores universidades y la Comisión Europea. Los rectores deberían comprometerse en trabajar por la alianza real y efectiva de las universidades de la Unión Europea. Está bajo su responsabilidad y la de los comisarios europeos, para que de una vez el potencial universitario europeo muestre su fuerza. No hay que construir un nuevo centro, solo coordinar los existentes en un consorcio.
Una sola Universidad Europea, con sus diferentes centros y rectorados, sean públicos o privados. Cada universidad sigue siendo autónoma, pero aporta a la Oficina del presidente del Consejo Universitario Europeo el capital que estime, y recibe de ella la asignación que le corresponde por su contribución y sus necesidades, gracias a fondos de compensación. El Consejo tiene una junta de regentes y un presidente, nombrados por la CE a propuesta de las universidades, y decide qué candidaturas son aceptadas. Ni universidades ni gobiernos nacionales quedan, pues, al margen.
Cada centro tiene el sello europeo y el suyo particular. Posee su propia gobernanza, selección de personal y admisión de estudiantes. Deberán, sin embargo, fijarse normas para las grandes tomas de decisión. Y homologar títulos, algunos planes de estudios y el sistema de becas. Coordinar proyectos de investigación y regular la colaboración con la industria. Nadie pierde, todos ganan. Todo es complejo, sí. Pero ¿qué no va a poder tanta inteligencia junta? La realidad apremia; no se duerman. Norbert Bilbeny es filósofo. Publicado en La Vanguardia el 14 de septiembre de 2026.
domingo, 20 de septiembre de 2026
BONA NOX, DULCIS QUIES ET DULCIA SOMNIA, XX SEPTEMBRIS, MMXXVI
Salvete iterum, amici. Bona nox, dulcia somnia omnibus hac vespera dominica, die XX Septembris, anno MMXXVI. Spero vos diem optimum cum familiis et amicis vestris egisse. Gratias ex imo corde ago quod blog visitastis. Libenter existimarem vos visitatione vestra fructum esse. Tamaragua, amici mei. Dea Fortuna et Parca benevola vobiscum sint. Ad cras. Amo vos. HArendt
ENTRADA NÚM. 11482





















































