sábado, 12 de octubre de 2013

España - Espanya - Espainia


"Es el Estado y el nacionalismo el que crea la nación, no al contrario" (Ernest Gellner: "Naciones y nacionalismos"). Hoy, 12 de octubre, fiesta nacional de España, me sumo a la mayoría de mis compatriotas en la esperanza de que los españoles podamos convivir de una vez y para siempre en paz al amparo de una renovada Constitución federal de todos y para todos.



Sean felices, por favor, y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt


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Pues tanto como saber me agrada dudar (Dante Alighieri)

sábado, 28 de septiembre de 2013

Lo que antaño odiamos: Del blog Pensando en la estación









Dicen algunos que todo tiempo pasado fue mejor, y yo discrepo bastante. El Renacimiento florentino tuvo que ser fascinante, pero muy a su pesar no tenían electricidad, agua corriente y la carne preparada en bandejas. Puede que esto último resulte chocante para alguien, pero eso de tener que matar un animal y después comérmelo..., prefiero pensar que la carne viene en bandejas y sale así de la fábrica, porque si no me haría vegetariana. Por lo que yo me quedo con la época actual, aunque por ahí no van los tiros del pensamiento de hoy... (sique aquí).



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viernes, 27 de septiembre de 2013

UE, USA, China: A cada cuál, peor... ¡Triste consuelo!...






"Mutti" Angela



Al reputado historiador y analista político británico Timothy Garton-Ash le gustan, como a mí, las metáforas. Por ejemplo, la que le sirve de título a su artículo de hoy en El País: "La tortuga, el águila y el dragón", en el que analiza con escepticimo (ya saben, un optimista chamuscado por la realidad) la actual situación de caos político y económico que sufren las tres grandes potencias mundiales: China, Estados Unidos y Unión Europea, que cito por orden alfabético para no provocar. Por supuesto, es fácil imaginar a quién se refiere cuando habla de la tortuga, el águila y el dragón. Por cierto, a doña Angela Merkel la define como la "Mutti" (mamá; en alemán los sustantivos se escriben con mayúscula inicial) de la UE, y como una mamá dirige los destinos de una Unión cada vez más "hecha" a su medida.

Para Garton Ash, un euroescéptico inteligente y nada antieuropeista, la tortuga va a seguir siendo tortuga durante mucho tiempo, pero como en la fábula de Esopo, dice, no está nada claro quien ganará al final la carrera, pues tanto el águila como el dragón no están mucho mejor que nuestra tortuga. ¡Triste consuelo!, la verdad. Eso de "mal de muchos, consuelo de tontos", es filosofía popular, pero mala filosofía. Espero que les resulte interesante su análisis.

Sean felices, por favor, y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt




Timothy Garton-Ash





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jueves, 26 de septiembre de 2013

El equinoccio de otoño (2013) en Gran Canaria








La palabra equinoccio, del latín "aequinoctium", significa noche igual. Es el momento del año en que el Sol está situado en el plano del ecuador terretre; ese día, para un observador en el ecuador el Sol alcanza su cenit. Ocurre dos veces por año: entre el 20 y 21 de marzo (equinoccio de primavera) y el 22 y 23 de septiembre (equinoccio de otoño). En esos momentos los dos polos de la Tierra se encuentran a igual distancia del Sol y la luz solar cae por igual en ambos hemisferios, razón por la cual el día tiene una duración igual a la de la noche en todos los lugares de la Tierra. Cuando en el hemisferio norte se produce el equinoccio de otoño en el hemisferio sur tiene lugar el equinoccio de primavera.

Las fotos de la bahía de San Cristóbal, en Las Palmas de Gran Canaria, que acompañan la entrada están tomadas el día 25 de septiembre de 2013 entre las 7:50 y 7:55 (hora de Canarias) desde la ventana de nuestra casa. El Sol apareció a la altura del paralelo 28º04'54,20"N. con una declinación de 108ºE.

Sean felices, por favor, y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt




















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lunes, 23 de septiembre de 2013

Walt Disney: "The Perfect American", desde El Palco




Walt Disney, en 1946



Lo menos que se puede decir de Walt Disney es que fue un personaje controvertido. Un repaso a su biografía lo deja bastante explícito. No creo que fuera el desvelarla la intención de Peter Stephan Jungk cuando escribió la novela "El americano perfecto" (2001) sobre los últimos meses de su vida, pero es cierto que en ella se destacan algunos de los aspectos más oscuros que se forjaron sobre él.

La novela de Jungk ha sido el libro de que ha partido Philip Glass para la composición de la ópera homónima, que tuvo su estreno mundial en el Teatro Real de Madrid el pasado 21 de enero, bajo la dirección musical de Dennis Russel, e interpretada entre otros por Christopher Purves, David Pittsinger y Janis Kelly.

Ayer domingo la retransmitió integramente la 2 de TVE en su programa El Palco. Pueden verla en este enlace.

De la importancia mediática de este evento musical puede dar idea que el diario El País le dedicara nada menos que seis artículos en los quince días que siguieron a su estreno en Madrid. Su lectura es un complemento extraordinario para comprender el complejo entramado que ha rodeado esta magnífica composición:

6. Un himno para una crisis (8/2).

Disfrútenla, que merece la pena. Y sean felices, por favor, y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt



Cartel anunciador de "The Perfect American"




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domingo, 22 de septiembre de 2013

Humo, máscaras, humor..., y salvamos el día






Máscara teatral griega



La primera vez que leí esa palabra: "prosopon" [πρόσωπον] fue cuando cursaba el bachillerato superior, a comienzos de los 60, en uno de aquellos libros que se utilizaban para impartir la asignatura de Formación del Espíritu Nacional. El espíritu nacional no se si lo formaban, tengo la impresión de que no, pero algunos eran bastante buenos, y este que cito lo era, en trasladar nociones básicas de sociología, economía y política sin excesivas dosis de adoctrinamiento.

"Prosopon" es palabra griega y con ella se designaba a la máscara que los actores usaban en el escenario para representar un personaje en las tragedias clásicas. De allí pasó al etrusco como "phersu", y de éste al latín, ya convertido en "persona". Es decir, que los antiguos ya tenían claro que ser "persona" lo que significa es representar un papel en la vida. Nada más, o nada menos..., según se mire. 

El número de mayo-junio de 2008 de "La Luna del Cuyás", la excelente revista bimensual del Teatro Cuyás de Las Palmas, traía la reseña de una de las obras programadas para los días finales de ese mes de mayo: "Humo", de Juan Carlos Rubio. No se quien la escribió pero me parece que merece la pena reproducir sus primeros párrafos porque se pueden aplicar al ámbito general de la vida y no sólo al del teatro. Dice así:

"El escenario es un ámbito mágico donde se descubren dimensiones escondidas de la existencia: sueños pesadillas, ilusiones, anhelos, recuerdos, deseos ocultos, esperanzas y temores... El enigma de la vida, que se escapa tantas veces a los argumentos de la razón, se muestra en el escenario con toda su grandeza. En ese gigantesco espejo tratamos de reconocernos y, al actuar, sentimos que existimos. Lo mismo hace cada ser desde que nace hasta que muere; repetir concienzudamente su papel durante toda su vida. Apariencia y simulacro, eso es "Humo". Si alguna vez llegamos a comunicarnos con los demás es sólo por azar. La máscara es la existencia posible. Sin ella los tigres del pasado que esconden nuestra conciencia nos comerían por dentro. Sólo si nos alejamos de nosotros mismos podemos ver, y burlarnos, como representamos ante el mundo nuestro absurdo y tonto papel. Algunos incidentes aparentemente triviales marcan nuestro destino, nos guste o no, y después dedicamos el resto de nuestra vida a defendernos como víctimas, haciendo el papel de culpables, ante el gran jurado del mundo. La única forma de sobrevivir sin caer en la locura es reirnos de nosotros mismo." 

O escribirlo, pienso yo..., aunque sólo lo leamos nosotros... Por eso, en momentos y días en que la imaginación no da más de sí, a pesar de todo nos imponemos la tarea de ir tiñendo de signos y letras la blanca pantalla del ordenador. Y es entonces cuando el recurso al humor puede salvarnos el día, aunque sea un humor ácido como el de las viñetas de Peridis, Romeu y Forges que pueden ver más adelante. A mi me lo han resuelto hoy, como hace cinco años, junto a la reseña del comienzo.

Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt




No se puede mostrar la imagen “http://www.elpais.com/recorte/20080507elpepivin_3/XLCO/Ges/20080507elpepivin_3.jpg” porque contiene errores.
Peridis (El País, 07/05/08)



No se puede mostrar la imagen “http://www.elpais.com/recorte/20080507elpepivin_2/XLCO/Ges/20080507elpepivin_2.jpg” porque contiene errores.
Romeu (El País, 07/05/08)



No se puede mostrar la imagen “http://www.elpais.com/recorte/20080507elpepivin_1/XLCO/Ges/20080507elpepivin_1.jpg” porque contiene errores.
Forges (El País, 07/05/08)





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sábado, 21 de septiembre de 2013

Privacidad frente a derecho a la información




Telma Ortiz



A pesar de que mi asidua participación en las redes sociales generadas por internet pueda inducir a pensar lo contrario, soy un decidido defensor de la privacidad como derecho fundamental; no solo de la mía, claro está, también de la de los demás.

En el verano de 2008 saltó a la luz pública un asunto, aparentemente banal que suscitó una gran repercusión mediática. Me refiero a la denuncia interpuesta por Telma Ortiz, hermana de la princesa de Asturias, contra varios medios de comunicación en demanda de protección a su derecho a la intimidad

No recuerdo en que acabó la denuncia, pero tampoco me interesa en exceso ahora porque lo que quería traer hasta el blog es que ese "incidente" fue utilizado como fundamento de un magnífico artículo: "Telma Ortiz y la libertad de los modernos" por parte de la catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia, Isabel Burdiel, en el que reclamaba el derecho a la privacidad como fundamento de las libertades públicas que, paradójicamente, no solo no implica un apartamiento de la vida pública por parte de los ciudadanos, sino por el contrario su decidida participación en ella.

Citando a un tiempo a Benjamin Constant e Isaiah Berlin, a los que yo añadiría sin menoscabo alguno a Philip Pettit, la profesora Burdiel construyó un formidable alegato en defensa de la privacidad, hoy vulnerada hasta el sarcasmo en nombre de un sacrosanto derecho a la información que parece no conocer límite moral o jurídico alguno. Pueden leerlo más abajo.

Leyendo, viendo u oyendo las "cosas" que se dicen para justificar el acoso mediático a la privacidad de las personas me han venido al recuerdo las palabras de uno de los personajes de la novela de Javier Marías que estaba leyendo por aquellas fecha, que ya he citado con  anterioridad: "Casi todo lo que decimos y comunicamos todos es filfa, relleno, es superfluo, es vulgar, aburrido, intercambiable y trillado, por mucho que sea nuestro y que la gente, como se repite ahora con cursilería extrema, sienta la necesidad de expresarse". Y aunque me sea aplicado a mí el razonamiento con toda justicia, no deja de tener razón.

Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt





La profesora Isabel Burdiel




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viernes, 20 de septiembre de 2013

Placas callejeras









Quizá sea solo deformación profesional y académica; o quizá, no. Y solo sea curiosidad. En todo caso, disfruto leyendo las placas conmemorativas que me encuentro en las calles, plazas y edificios y monumentos de las ciudades que visito. Recuerdo con especial cariño algunas de París, Roma, Florencia, Barcelona... Cuando vuelvo a Madrid me encanta recordar las que tan profusamente se encuentran en el barrio de los Austrias, que fue escenario emocionado y emocionante de mis años juveniles.

Recuerdo especialmente una en la Cuesta de la Vega, en la trasera de la catedral de Nuestra Señora de La Almudena, por donde se cuenta que entró a galope el Cid en la ciudad musulmana de Magerit. Y otra, a pocos metros de allí, en la calle Mayor, que recuerda el lugar desde el que el anarquista Mateo Morral, lanzó una bomba que causó varios muertos en el cortejo nupcial del rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg. Esta última tiene un factor doblemente emotivo para mí pues ese mismo día, y a la misma hora, en un modesto templo también de Madrid, se casaban mis abuelos maternos; y por otro lado, porque se dice que la bomba para el atentado se la proporcionó a Mateo Morral el poeta, militar y político grancanario Nicolás Estévanez.

En Las Palmas, donde vivo, había hasta hace poco una -felizmente retirada- que recordaba que del caserón del parque de San Telmo donde se ubica el cuartel general de la agrupación de tropas de Gran Canaria, salió el general Franco para ponerse al frente del "glorioso alzamiento nacional". 

Hace unos años, viajando por el sur de la Península con una de mis hijas y su marido, encontramos dos que nos llamaron poderosamente la atención por motivos completamente diferentes.

Una, en la ciudad de Huelva, en la fachada de la espléndida iglesia de La Concepción, recordando el incendio y saqueo de la iglesia por la "barbarie de las hordas marxistas" en julio de 1936. No me parece mal que se recuerden esos hechos, o cualquier otro hecho histórico, pero me parece desafortunado mantener a estas alturas de los tiempos textos propios de otras épocas felizmente superadas.

Otra, en la ciudad de Sevilla, recordando que en la Taberna Las Escobas, junto a la majestuosa torre de La Giralda, y en funcionamiento desde hace siete siglos, comieron personajes como Cervantes, Lope de Vega, Becquer o Lord Byron. Nosotros también lo hicimos... Una recomendación: si pasan por allí, no dejen de pedir los pimientos rellenos de merluza... Ambas placas son historia, pero la verdad es que prefiero la segunda.

Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates: "Ιωμεν", vámonos. Tamaragua, amigos. HArendt









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