lunes, 4 de mayo de 2026

DE LA TARDE QUE CAE. ESPECIAL DOS. ¿POR QUÉ ES BUENO SER FATALISTA?, POR FILOSOFÍA COTIDIANA. 4 DE MAYO DE 2026

 







Quizás te sorprenda, pero “ser fatalista” es un excelente consejo de los estoicos. Pero, ¿por qué alguien me recomendaría ser fatalista? ¿Qué puede traer eso de positivo a mi vida? Antes que nada, vamos a la definición del término: Fatalismo.

m. Creencia según la cual todo sucede por ineludible predeterminación o destino.

En otras palabras: el fatalismo es la creencia en la fatalidad, es decir, en un destino inevitable.

Espera, aceptar la idea de un destino inevitable, ¿no supondría una actitud conformista ante la vida? ¿Una especie de resignación que lleva a aceptar las cosas exactamente como son?

¿Por qué la filosofía estoica aconsejaría algo así?

El fatalismo en relación con el futuro es una actitud conformista e imprudente, ya que significaría renunciar a la posibilidad de crear y transformar nuestra existencia.

¡El fatalismo se vuelve interesante si lo aplicamos al pasado!

Dime si nunca te pasó: Hiciste algo mal o cometiste alguna imprudencia (no tiene que ser nada grave, no sé, alguna cosa que no salió bien...). Entonces te quedas rumiando1, pensando, analizando...

Piensas escenas de todo lo que podrías haber hecho diferente y cómo actuarías si tuvieras una “segunda oportunidad”.

La lengua alemana tiene una palabra increíble para expresar esta situación: Kopfkino.

Kopf significa cabeza y Kino significa cine. Definición de Kopfkino: [coloquial] Proceso de recordar o imaginar acontecimientos que, semejantes a una película, se desarrollan en la propia imaginación2.

Lo que significa que hay una especie de cine en tu cabeza: una película que se repite incesantemente o diversas películas que se presentan alternadamente.

Como no encontré un cine, opté por una televisión jaja… Confieso que las primeras veces que escuché esta expresión: Ich habe gerade Kopfkino (literalmente: ahora tengo un cine en mi cabeza), pensé: “Qué expresión más extraña, yo no tengo nada que ver con eso…”

Lamentablemente, tengo todo que ver con eso, o mejor dicho, tuve. Hace un tiempo, ese tal Kopfkino era mi pasatiempo favorito. Y las películas en cartel no eran las mejores.

Kopfkino es exactamente eso: quedarse repitiendo mentalmente lo que ya pasó de malo o, peor aún, quedarse imaginando todo lo negativo que puede pasar. Publicado en Filosofía cotidiana el 2 de mayo de 2026.





















No hay comentarios: