viernes, 20 de febrero de 2026

DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, EL HIJO DE LA EXTRANJERA, DE WILLIAM GONZÁLEZ GUEVARA

 







EL HIJO DE LA EXTRANJERA

(vivencias)


Los sufrimientos son enormes, pero hay que ser fuerte,

haber nacido poeta, y yo me he reconocido poeta.

No soy enteramente responsable de esto.

Rimbaud




I


Creció en un piso lleno de humedades,

averías constantes, manchas, plagas.

Su pobre estantería fue creciendo

—hay quienes no nacimos entre versos—.

Primero, con los libros que robaba

de bibliotecas públicas: “No puedes

sacar más ejemplares. Te han vetado”.

Después, solicitando poemarios

en su instituto, hurtando obras célebres

en grandes ferias antiguas del libro.

Con su mejor amigo recorría las calles

en busca de libritos desechados,

radiantes en los cubos de basura.

Algunas madrugadas encontraban

manuales que versaban sobre métrica.

Así empezó a jugar con el lenguaje.


II


Con dieciséis llegaron los trabajos

en grandes almacenes retirados

del amplio corazón de la ciudad.

Primeras incursiones laborales:

haciendo de canguro en barrios pijos,

Starbucks, La Sureña, Burger King.

Cuando cobraba, junto con su amigo,

compraba en librerías de la zona

buscando poemarios económicos.

Reconocía sus limitaciones:

antologías, libros tapa dura

que valiera la pena devorarlos.

No tenía dinero suficiente,

pero ya no robaba.

Sentía sus aromas desprenderse,

olor a libro nuevo. ¡Qué delicia!

Con veintidós recién cumplidos lleva

un tatuaje en el pecho:

On n’est pas sérieux, quand on a dix-sept ans.






WILLIAM GONZÁLEZ GUEVARA (2000)

poeta hispano-nicaragüense

























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