LA CIVILIZACIÓN NO ERA ESTO
Acto tercero – Escena I
El poeta recuerda los sueños de los viajes
que tuvo con Justine. Escribe en el reverso
de un billete de tranvía:
«A J., ante la ciudad que conociste».
Morir en Venecia
entre ritmos y odas y teatros
debería ser oficio compartido
Borrachos y tristes, los que una vez amaron
tu forma de fumar, mujer,
tu forma de posar los labios
por la pendiente alejandrina, ahora te siguen
–tacones sobre piedras que se agrietan–
y buscan el calor de los volúmenes
que oculta la ciudad
Morir en Venecia
entre ritmos y odas y teatros
debería ser oficio compartido
[Morir;
pero no se dice de qué muerte]
Por eso,
mujer que cierras los ojos, espesos
como espacios derruidos –cruzada de cinturas
te diré cuando me agotes
que gestamos estas nadas en
heridas
Esto: que es la nada pero acaba en tus iris
Esto: que es la nada
pero acuña la eternidad
del agua por tus piernas
como si fueras hechizo fecundo
Por eso,
borrachos y tristes, nosotros
iremos al canal [ ] iremos hacia ti
iremos en la ruta de caminos
hacia tus versos como bardos
y mirándonos furtivos por una vez
recordaremos libres los pechos que se abrazan
olvidaremos
que la ciudad se derrumba
sin la memoria del otro
AITANA MONZÓN (2000)
poetisa española


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