LA PLAYA
La luz del verano se derrama
sobre la realidad de las cosas.
Es tan nítida que puedes leer
en la boca de las piedras
sus palabras.
El mar incesante recibe los cuerpos
de unos bañistas que no dejan de celebrarlo.
Los observo sentada en la arena de la playa.
Mis ojos se detienen en una niña
frágil y oscura
que juega en la orilla
y pienso en ese instante
puro y eterno
en el que todos fuimos
incondicionalmente felices
como hoy lo es ella,
ignorante de las sombras
que poblarán su vida.
También yo fui como ella,
con esa avaricia por la alegría,
cuando todo era una ráfaga
de misterios por descubrir
y cada día guardaba en su interior
un nuevo prodigio.
Mantuve dentro de mí la luz
que emana ahora de ella
una luz que ya no reconozco
y que desde el olvido me ciega.
INÉS MONTES
poetisa española


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