ANATOMÍA DEL HIPÓCRITA
Vistes seda para ocultar tu óxido.
Tu abrazo: muro de sal seca.
Hipotecan tu alma
besos de vidrio frío,
tras máscaras de cortesía.
Cruje la seda,
palpita el engaño entre rezos.
El paraíso huele a pantano…
Ecos sin voz muriendo en balanzas,
eres estatua fingiente,
mientras devoras todo aire humano.
ESPERANZA RENJIFO
poetisa venezolana

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