viernes, 24 de abril de 2020

[SONRÍA, POR FAVOR] Es viernes, 24 de abril





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Tengo un peculiar sentido del humor que aprecia la sonrisa ajena más que la propia, por lo que, identificado con la definición de la Real Academia antes citada iré subiendo cada día al blog las viñetas de mis dibujantes favoritos en la prensa española. Y si repito alguna por despiste, mis disculpas sinceras, pero pueden sonreír igual...





















La reproducción de artículos firmados en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt





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La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

jueves, 23 de abril de 2020

[A VUELAPLUMA] Purificación



Un hombre se asoma a su balcón en Madrid. Foto de Kike Para


¿Cómo seremos después de la pandemia?, se pregunta en el A vuelapluma de hoy [Enmienda. El País, 18/4/2020] el filósofo Fernando Savater: Ojalá hayamos aprendido a quejarnos menos y disfrutar más, afirma.

"En mi adolescencia de colegio religioso -comienza diciendo Savater- solían llevarnos a ejercicios espirituales: tres días encerrados en una residencia, sin salidas ni visitas, escuchando homilías sobre las desventajas de morir en pecado y las incomodidades del infierno. Teníamos ratos dedicados a la meditación, a la que nunca he sido aficionado, que yo ocupaba con ocurrentes pensamientos impuros y prácticas nefandas. El objetivo del retiro espiritual era despertar el propósito de enmienda y cambiar —a mejor, claro— nuestras vidas. Conmigo nunca funcionó. En vez de recordar con santo rechazo mi pasada existencia pecaminosa, no veía el momento de salir de la clausura y volver al culpable paraíso.

Ahora vuelvo a estar en un encierro purificador similar: contra malicia, milicia, toca regenerarse. Tampoco creo que surta efecto. Predicadores de ambos sexos nos dicen cómo debemos limpiar nuestras costumbres, abandonar el consumismo, reconciliarnos con la naturaleza que tanto nos ama, renunciar a los caprichos del yo y entregarnos a los deberes del nosotros. Hablan en plural —“debemos cambiar, no podemos seguir...”—, pero es evidente que se refieren a los demás, porque ellos/ellas siempre estuvieron preparados para el santo advenimiento, listos para cuando la plaga les diese la razón. Entonan himnos a lo público, de cuya necesidad es difícil dudar con peste o sin ella, pero abominan de los empeños privados que precisamente ahora se están revelando como indispensables para la salvación social. Si son más tontos, nacen con asas. ¿Cómo seremos después de la pandemia, además de mucho más pobres? Ojalá hayamos aprendido a quejarnos menos y disfrutar más. O como ha dicho Marta Sánchez, pensadora más aguda que Agamben y Zizek: “Espero que no tengamos miedo a ser los de antes”.

A vuelapluma es una locución adverbial que el Diccionario de la lengua española define como texto escrito "muy deprisa, a merced de la inspiración, sin detenerse a meditar, sin vacilación ni esfuerzo". No es del todo cierto, al menos en mi caso, y quiero suponer que tampoco en el de los autores cuyos textos subo al blog. Espero que los sigan disfrutando, como yo, por mucho tiempo. 





La reproducción de artículos firmados en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




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[ARCHIVO DEL BLOG] El blog secreto de MM. Publicada el 27 de octubre de 2009





La actriz Marily Monroe, leyendo a Joyce


Siento de veras que el título de mi entrada de hoy haya podido despistar a más de uno y que llegara al blog atraído por la posibilidad de que un servidor de ustedes hubiera podido encontrar la bitácora secreta de Norma Jean Monterson, más conocida por su nombre artístico de Marilyn Monroe, y trágicamente fallecida (asesinada, dicen algunos) en agosto de 1962, a los treinta y seis años de edad.


Lo siento, no me refería a ella, aunque de haber llevado Marilyn un blog les aseguro que lo hubiera leído con sumo placer. La persona a la que me refiero con las siglas "MM", y que escribió una serie interesantísima de reflexiones personales sobre los más diversos aspectos de la vida y de la sociedad de su tiempo -no en un blog, por supuesto, pues lo hizo a finales del siglo XVI-, fue mi admirado Michel de Montaigne (1533-1592), un humanista francés de noble cuna, que fue juez y consejero en el Parlamento de Burdeos y alcalde de dicha ciudad.

Sus "Ensayos" (Cátedra, Madrid, 1962), a los que ya he hecho mención numerosas veces, pueden leerse con la misma facilidad y placer que se leen algunos blogs, magistralmente escritos (no como éste, mediocre, que ojean ahora mismo), que pululan por el universo de Internet. No otra cosa que un erudito blog son sus "Ensayos". Y como tantos otros blogs, éste entre ellos, sus autores nos paramos a reflexionar de vez en cuando sobre sobre los "por qué, para qué y para quién" los escribimos.

Dice Montaigne en su Prólogo al Lector: "Es éste un libro de buena fe, lector. De entrada te advierto que con él no me he propuesto más fin que el doméstico y privado. En él no he tenido en cuenta ni el servicio a ti, ni mi gloria. No son capaces mis fuerzas de tales designios. Lo he dedicado al particular solaz de parientes y amigos: a fin de que una vez me hayan perdido (lo que muy pronto les sucederá), puedan hallar en él algunos rasgos de mi condición y humor, y así, alimente más completo y vivo, el conocimiento que han tenido de mi persona. Si lo hubiera escrito para conseguir el favor del mundo, habríame engalanado mejor y mostraríame en actitud estudiada. Quiero que en él me vean con mis maneras sencillas, naturales y ordinarias, sin disimulo ni artificio: pues píntome a mí mismo. Aquí podrán leerse mis defectos crudamente y mi forma de ser innata, en la medida en que el respeto público me lo ha permitido. Que si yo hubiese estado en esas naciones de las que se dice viven todavía en la dulce libertad de las primeras leyes de la naturaleza, te aseguro que gustosamente me habría pintado por entero, y desnudo. Así, lector, yo mismo soy la materia de mi libro: no hay razón para que ocupes tu ocio en tema tan frívolo y vano. Adiós pues; de Montaigne, a uno de marzo de mil quinientos ochenta".

¿Hermoso texto, no es cierto? Pues bien, en el capítulo XXXIX del Libro I de sus "Ensayos", Michel de Montaigne aclara muy bien que, en realidad, todo escritor escribe en verdad para sí mismo, en un doloroso, y a veces narcisista, ejercicio que no llega a "paja mental" pero se le parece. Lo de "paja mental", es lo que nos hacemos la mayoría de los blogueros españoles a juicio de mi también admirado Javier Marías, aunque en este caso concreto piense que se ha pasado tres puertos, pero en fin, es una opinión...

Dice Montaigne sobre esto de los "por qué-para qué-para quién": "Dejad junto a los otros placeres el que nace de la aprobación de los demás; y en cuanto a vuestra ciencia e inteligencia no os preocupéis, que no perderá sus efectos y así valdréis más vos mismo. Acordáos de aquél que cuando le preguntaron para qué se esforzaba tanto en un arte cuyo conocimiento podía llegar a tan poca gente, respondió: Me basta con muy pocos, me basta con uno, me basta con ninguno. Decía verdad: vos y otro compañero sois público suficiente el uno para el otro, o para vos mismo".

Pues, eso; con lo bien que lo dice Montaigne, para qué lo voy a explicar yo... Por cierto, si quieren leer sus Ensayos, los pueden leer en el enlace anterior de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, de la Universidad de Alicante. Estoy seguro de que me lo agradecerán, pero tampoco pasa nada si no lo hacen. Lo interesante es que los lean, sin prisas, saltando de uno a otro, sin orden aparente. Seguro que los disfrutarán. HArendt




Retrato de Michel de Montaigne



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La verdad es una fruta que conviene cogerse muy madura (Voltaire)

[SONRÍA, POR FAVOR] Es jueves, 23 de abril





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Tengo un peculiar sentido del humor que aprecia la sonrisa ajena más que la propia, por lo que, identificado con la definición de la Real Academia antes citada iré subiendo cada día al blog las viñetas de mis dibujantes favoritos en la prensa española. Y si repito alguna por despiste, mis disculpas sinceras, pero pueden sonreír igual...



















La reproducción de artículos firmados en este blog no implica compartir su contenido. Sí, en todo caso, su  interés. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt




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miércoles, 22 de abril de 2020

[A VUELAPLUMA] La base de todo



Fotografía de Miguel Ángel Molina, EFE


No descubro nada nuevo, comenta en el A vuelapluma de hoy [Colesterol. El País, 18/4/2020] el escritor Julio Llamazares, si digo que la salud moral de una sociedad está en relación directa con su educación.

"Después de cinco semanas de cuarentena y sedentarismo obligado -comienza diciendo Llamazares- por más que muchos paseen por el pasillo de casa durante horas o hagan gimnasia en el dormitorio, el colesterol ha debido de aumentar bastante en la población española, con lo que ello supone para su salud. Pero hay otro colesterol que también ha ido en aumento en este mes de confinamiento y que debería preocuparnos más. Me refiero al colesterol moral que circula por las redes y por ciertas plataformas digitales —algunas, autodenominadas periódicos— y que ha aumentado en estas semanas amenazando con infartar un sistema, el de la democracia, que no está ya para muchos trotes. El odio y la frustración son materiales que unidos taponan nuestras arterias y las de la sociedad entera.

No descubro nada nuevo si digo que la salud moral de una sociedad está en relación directa con su educación, como la individual de cada persona con su estilo de vida. En ambos casos, su nivel de colesterol está sujeto a condiciones endógenas, esto es, al metabolismo propio, pero sobre todo a factores exógenos. En el caso de las personas, la alimentación sobre todo, y en el de las sociedades, la información. Una buena información disuelve las grasas, o sea, los apriorismos, mientras que una mala las aumenta ¿Y que es una información mala? Pues la que se sustenta en bulos, acusaciones sin contrastar y mentiras, prejuicios ideológicos y opiniones tendenciosas. O sea, todo lo que alegremente circula sin control alguno por las redes sociales y telefónicas desde que se inventó Internet.

En épocas como la presente, con la población confinada en sus casas y la angustia ante la situación de emergencia instalada en ella, ese torrente grasiento se ha acrecentado todavía más hasta el punto de que la información de verdad apenas puede circular por las arterias de una sociedad estresada y convulsa, ávida de noticias y bombardeada continuamente por bulos y falsas informaciones, la mayoría de ellos malintencionados. Combatir ese colesterol es difícil, pues su capacidad de propagación es mayor que el de la sangre limpia y sin contaminar. Si a ello le añadimos la propensión de muchas personas a consumir opiniones hipercalóricas porque su metabolismo ideológico se lo requiere, como a otras el digestivo les reclama la bollería industrial y las hamburguesas, tendremos un cuadro clínico tan preocupante como el del coronavirus, pues el colesterol social aumenta la agresividad de la población.

Cómo saldremos de esta es una pregunta que todo el mundo se hace a medida que van pasando los días tratando de imaginar las dificultades que a nivel económico principalmente se nos presentan. Pocos son los que se preguntan, además, por las consecuencias del confinamiento en la salud moral de una sociedad como la española cuyas arterias, que ya estaban sometidas antes de él a un nivel de colesterol mayor de lo razonable, han recibido en todo este tiempo una sobredosis de grasa que difícilmente van a poder soportar. Como todo sistema circulatorio, el de cada país de tiene un límite, y el de España hace tiempo que ya lo ha superado, lo que hace temer que acabe por colapsar. Por ello, tan importante como que las autoridades combatan los efectos del coronavirus en la economía del país es que hagan lo mismo con los de todo ese material tóxico que circula libremente por las redes, convertidas últimamente en cloacas llenas de odio".

A vuelapluma es una locución adverbial que el Diccionario de la lengua española define como texto escrito "muy deprisa, a merced de la inspiración, sin detenerse a meditar, sin vacilación ni esfuerzo". No es del todo cierto, al menos en mi caso, y quiero suponer que tampoco en el de los autores cuyos textos subo al blog. Espero que los sigan disfrutando, como yo, por mucho tiempo. 





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[SONRÍA, POR FAVOR] Es miércoles, 22 de abril





El Diccionario de la lengua española define humorismo como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Tengo un peculiar sentido del humor que aprecia la sonrisa ajena más que la propia, por lo que, identificado con la definición de la Real Academia antes citada iré subiendo cada día al blog las viñetas de mis dibujantes favoritos en la prensa española. Y si repito alguna por despiste, mis disculpas sinceras, pero pueden sonreír igual...




















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