sábado, 23 de mayo de 2026

DEL ASUNTO DEL DÍA. CHICO NEGRO BUSCA PISO EN UNA ESPAÑA RACISTA, POR JOSÉ NICOLÁS. 23 DE MAYO DE 2026

 







Emmanuel, Echi, tiene 26 años, es dependiente en una tienda y modelo y busca alquilar una habitación en un piso compartido en el centro de Madrid. Hasta ahí todo bien. Solo debería tener suerte y ser más rápido que los otros cientos de personas que están al quite de cualquier vivienda o cuarto que aparece en los portales inmobiliarios. El problema es que es negro. Lo cuenta en un vídeo que ha publicado estos días en Instagram a modo de anuncio: “Soy negro y busco habitación en Madrid. Porque por Idealista no hay manera”, dice, antes de contar que dejan de contestarle o le ignoran cuando va a hacer una visita al ver su color de piel. “Tengo un trabajo indefinido, puedo enseñar el contrato, puedo enseñar nóminas... Si conoces a cualquier persona que esté buscando un compi de piso, mándale este vídeo”, concluye.

La publicación, lejos de ser una fuente de ofertas o de ayuda, ha despertado el racismo y la xenofobia: “Quizás sea una señal de que debas regresar a África”; “Lo siento, pero ante el Gobierno que tenemos, tienes más derechos que nosotros y los propietarios saben a lo que se exponen”; “Mientras haya un solo español sin vivienda, los extranjeros no deberíais de poder optar a nada. En nuestro país nosotros tenemos prioridad”; “Es complicado alquilar habitaciones a gente de otras nacionalidades, negro, moro etc... Cocinan cosas con especias que dejan muy mal olor en la casa. Y sé de lo que hablo”; “Si buscaras habitación en tu país, seguro que allí te dan una con alegría”, o “Este se ve bien y una persona normal, pero viendo la mayoría de negros mugrientos de Madrid, normal que no les alquilen, ¿para qué voy a meter un africano si puedo meter un español?”. Estos son algunos de los comentarios que Echi ha tenido que leer.

En Ser mujer negra en España (Ediciones B), Desirée Bela-Lobedde defiende que hay que hablar de racismo y que “las conversaciones sobre racismo tienen que incomodar a las personas blancas”. “El racismo está tan arraigado”, añade, “que no se ve si quienes lo vivimos en persona no lo señalamos. Pues yo lo señalo. Y es un alivio que otras personas blancas que no viven directamente esta discriminación, pero que se revisan y se deconstruyen, se pongan a mi lado y lo señalen conmigo, con nosotras”.

A raíz del aluvión de odio contra su vídeo, escribí a Echi, y me contó que ha debido lidiar con situaciones racistas desde que llegó de Nigeria con nueve años. Entonces, los comentarios le afectaban y le cabreaban, pero ahora lo ve más como algo “decepcionante y agotador”. Le preocupa el futuro, porque el ambiente tóxico no hace más que empeorar, en parte debido a que en las redes uno puede insultar desde el anonimato, pero también porque la gente replica lo que escucha sin leer, estudiar o investigar nada.

“Para gestionar esta situación, aprendí a reírme, a no darles lo que quieren, que es verme mal, triste, alterado o enfadado. Al final, la mayoría de los comentarios son tan absurdos que no queda otra que reírse”, me dijo. Y eso hizo. Publicó un segundo vídeo en el que replica con humor a algunos de los comentarios: muestra su pasaporte español a un usuario que se hace llamar Cid Campeador, pide donaciones para ir de vacaciones a Nigeria, desea suerte al que afirma que vendería su piso antes que alquilárselo e ironiza sobre un comentario que le acusa de querer okupar una vivienda: “¿Cómo voy a okupar una vivienda si estoy buscando un piso compartido?”. Y el objetivo se cumplió: en esa publicación, la mayoría de los comentarios denuncian el racismo.

Las voces ultras que acostumbramos escuchar, a menudo sin respuesta, de políticos “sin complejos” en mítines, entrevistas o incluso en el Congreso y que hablan de “invasión”, de “efecto llamada” o de “prioridad nacional” son las que promueven olas de comentarios racistas como los que ha tenido que leer este joven y que no se quiera alquilar una casa a un extranjero solo por el hecho de serlo. El 72,5% de las inmobiliarias bloquean el acceso a la vivienda a los extranjeros, según un estudio de Provivienda. Esta es una muestra de la España (racista) en la que vivimos.

Pese a todo, o precisamente por ello, Echi tiene ya sobre la mesa varias ofertas de habitaciones para alquilar. “Gracias a los racistas por ayudarme”, comenta. Las racistadas dispararon el alcance del vídeo y han servido para que mucha gente le haya escrito ofreciéndole un hogar donde vivir. Ha superado, por ahora, el racismo inmobiliario. José Nicolás es periodista. El País, 22 de mayo de 2026.
























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