Buenas noches, feliz descanso y dulces sueños a todos en esta noche de sábado del 23 al 24 de mayo. Me quedan secuelas del encontronazo de ayer con un huraño exlector del blog que me amenazó, (verbalmente, claro) hasta con demandarme si no dejaba de enviárselo cada día por correo electrónico. No es que fuera amigo, aunque nos conocíamos por internet por un asunto de interés mutuo. Lo que no entiendo muy bien es porque no me pidió que dejara de enviárselo desde el primer día, y no seis meses después de comenzar a hacerlo; nos habríamos ahorrado los dos una trifulca y yo un disgusto. ¡Con lo fácil que es mandar un correo electrónico a la papelera solo viendo de quién procede! En fin, ya pasó. Me gustaría pensar que leyó en él algo que no era de su agrado y no se atrevió a decírmelo. Tamaragua, amigos míos. Que la diosa Fortuna y las benévolas Moiras les sean propicias. Les quiero. Espero que las entradas de Desde el trópico de Cáncer de mañana les resulten interesantes. A partir de las 06:00 (hora de Canarias) las tienen a su disposición en el blog. Hasta mañana. HArendt


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