viernes, 10 de julio de 2026

ESPECIAL 2 DE HOY. EL “LAWFARE” NO LO TAPA TODO, POR JORDI JUAN. 10 DE JULIO DE 2026

 






La imagen de la justicia se ha resentido en España, según el sondeo de Ipsos que publicó La Vanguardia el pasado lunes, donde hasta un 60% de los ciudadanos cree que hay jueces haciendo política y solo el 40% los ve imparciales. A partir de aquí es fácil hacer una generalización equivocada sobre el estamento judicial, igual que la mala actuación de algunos pseudomedios informativos lleva a decir que todos los periodistas manipulan o hacen correr bulos. Sería injusto colegir que todos los jueces son como Juan Carlos Peinado, cuya actuación en la investigación de Begoña Gómez ha sido más que discutible. La polémica sentencia de condena contra el ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz, acusado de revelación de secretos sin ninguna prueba que lo ratificase, o la condena a los líderes independentistas del procés fueron otros momentos que generaron sombras de dudas entre la ciudadanía.

Dicho esto, el Gobierno de Pedro Sánchez, sometido a una intensa actuación judicial a partir de diversas investigaciones en marcha, no debería escudarse en la idea de lawfare –utilización abusiva del sistema legal para atacar a un adversario político– y asumir los errores que han cometido algunos de sus dirigentes. Tener a la directora general de la Guardia Civil, al jefe militar del cuerpo y a la presidenta de la SEPI imputados en diversas causas al mismo tiempo es algo muy serio.

Y este mes de julio, la presión judicial va a crecer todavía más. En medios judiciales se da ya por descontada la imputación del PSOE por las irregularidades contables detectadas y hay toda clase de especulaciones sobre lo que declarará ante el juez el próximo 21 de julio el empresario Julio Martínez, administrador de Análisis Relevante, la empresa que contrató a José Luis Rodríguez Zapatero.

Este final de curso va a ser muy intenso en esta carrera judicial contra el Gobierno. Los dirigentes socialistas están en su derecho de opinar sobre las decisiones que se van a producir, pero estaría bien que admitieran los errores que se han cometido. Y que hace que hoy se hable más de lo que pasa en los tribunales que de la gestión de un Gobierno que es la admiración de media Europa por el crecimiento económico de España. Jordi Juan Raja es director de La Vanguardia. 10 de julio de 2026.























ESPECIAL 1 DE HOY. UNA CENA CON LOS REYES, POR LLUÌS AMIGUET. 10 DE JULIO DE 2026








El Rey llama al camarero y le pregunta en un aparte cómo va la selección. Al enterarse del último gol devuelve alborozado la atención a la mesa. Entonces le confieso que intento contrear al padre de Lamine Yamal. Interviene la Reina con criterio periodístico y la conversación se enriquece al hablar de padres e hijos... Y de la familia, última religión universal, inseparable de algunos oficios.

Estamos en la mesa de los reyes con los premiados de la gala del Abc. Los tres de La Contra agradecemos el premio Luca de Tena. La Reina nos pregunta si hemos venido con nuestras madres, porque le gustaría saludarlas. Lamento no haber traído a la mía. Y se va a ver a la de la flamante premio Cavia, Karina Sainz Borgo, que llena con sus amigas la sala de saber y poder latino, como ya está Madrid entero.

Ima Sanchís en su discurso demuestra que una buena entrevista jamás la hará una máquina, y Víctor Amela recuerda al hijo que le contó que su padre enfermo le pidió que le leyera La Contra cada día hasta que llegara el último y así lo hizo.

Por mi parte, agradezco a entrevistados y lectores –gracias– haber descubierto juntos que la vida no tiene más sentido que el que cada uno de nosotros sepa darle. Y solo lo adquiere cuando lo compartimos.

La política, concluye Carmena, debería ser un paréntesis de servicio público en una carrera profesional

Es lo que hacemos hace 28 años cada día en La Contra con más de 10.000 personajes ya, que nos han ayudado a aprender y a gozar de la infinita diversidad de lo humano. Esa diversidad nos sirve para descubrirla en el fondo de nosotros mismos un poquito cada día, en cada entrevista, en cada conversación.

Al salir, Madrid barcelonea lleno de turistas achicharrados, pisos turísticos, bicitaxis y colas por doquier. En cambio, Barcelona ya nos gustaría que madrileñeara. En el 2025 Catalunya recibió el 15% del total de la inversión extranjera productiva en España; Madrid logró más de la mitad.

Los grandes de las finanzas abren allí oficinas, mientras se multiplican restaurantes caros y abarrotados donde te exigen que deglutas en menos de dos horas. Los latinos acaudalados comen y cenan antes que nosotros y así los restauradores listillos pueden facturar dos turnos.

En este Madrid lanzado, la izquierda pierde gas donde solía ganarlo, porque se gentrifica y aburguesa, me apunta la exalcaldesa y jueza Manuela Carmena. Ya no se patean Vallecas como solían, porque prefieren moqueta y aire acondicionado.

La política, concluye, debería ser un paréntesis de servicio público en una carrera profesional y no el cargo de por vida al servicio de un partido en que se ha convertido para tantos. Por eso, ha ido bajando el nivel de formación de nuestros políticos. Lluís Amiguet Molina es escritor. La Vanguardia, 10 de julio de 2026.
























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DEL BLOG DE HOY VIERNES, 10 DE JULIO DE 2026

 

























DEL ARCHIVO DEL BLOG. SOBREVIVIR, POR LEILA GUERRIERO. PUBLICADO EL 11 DE OCTUBRE DE 2019

 





Esa vez esperé un rato, respiré hondo y me puse en marcha, trepando sobre mí, caminando sobre todas las cosas como un jinete salvaje, comenta la escritora argentina Leila Guerriero. "No podías saber —no supiste nunca— que aquella fue la primera vez que escuché el verso de Pessoa: “No soy nada. / Nunca seré nada. / No puedo querer ser nada. / Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo”, -comienza diciendo Guerriero-. Estábamos en un café y vos citaste ese poema que, vergonzosamente, yo no conocía. Al escucharlo sentí que el mundo cobraba sentido. Fue como despertar al revés. Como caer hacia dentro. Como ver desde lejos, con una lucidez borracha, el orden de las cosas. No duró mucho. ¿Una hora, dos? Después, todo se desarmó de nuevo, perdió sus bordes, cayó en la secuencia de los días enhebrados por hilachas. No sé por qué recuerdo eso ahora. Hoy, desde temprano, me ronda un recuerdo. Estaba sola en Nueva York, en algún lugar de Broadway. Hacía un frío sólido y maligno, un frío como un insulto. A mis espaldas había un enorme negocio de artículos electrónicos donde los televisores y los equipos de música se amontonaban con prepotencia. Yo contemplaba esa mole de metal y plástico como si fuera el rugido de la soledad. A mi lado, un tipo muy hermoso tocaba la guitarra. Pensaba en mi casa mirando el cielo, oscuro como el interior de un horno cubierto de cenizas, sintiendo la orfandad en los huesos. Llevaba unos guantes de cuero que no me abrigaban nada, unas botas de mala calidad. Aparte de eso, tenía en mí todos los sueños del mundo. Así que esa vez, como otras, esperé un rato, respiré hondo y me puse en marcha, trepando sobre mí, caminando sobre todas las cosas como un jinete salvaje, una walkiria rara. Solo que a veces, como hoy, eso no me sale. “Hoy estoy lúcido, como si estuviera a punto de morir / y no tuviera más hermandad con las cosas / que una despedida”, escribía, en ese poema descomunal, Fernando Pessoa.





















DEL POEMA DE CADA DÍA. TÚ, QUE NUNCA SERÁS, POR ALFONSINA STORNI. 10 DE JULIO DE 2026

 






TU,QUE NUNCA SERÁS




Sábado fue, y capricho el beso dado,

capricho de varón, audaz y fino,

mas fue dulce el capricho masculino

a este mi corazón, lobezno alado.



No es que crea, no creo, si inclinado

sobre mis manos te sentí divino,

y me embriagué. Comprendo que este vino

no es para mí, mas juega y rueda el dado.



Yo soy esa mujer que vive alerta,

tú el tremendo varón que se despierta

en un torrente que se ensancha en río,



y más se encrespa mientras corre y poda.

Ah, me resisto, más me tiene toda,

tú, que nunca serás del todo mío.




ALFONSINA STORNI /1892-1938)

poetisa argentina






***





La mujer ama en medio de la consciencia de su soledad. El amor se le revela intenso pero esquivo, una presencia ausente, un espejismo. Alfonsina Storni (1892-1938)











DEL ASUNTO DEL DÍA. EUROPA FRENTE A NERÓN 2.0, POR XAVIER COLÁS. 10 DE JULIO DE 2026






Europa nunca había tenido que lidiar con una Casa Blanca tan extraña. Su principal inquilino es conocido por su ansia de venganza hacia adentro, su falta de límites hacia fuera, su enfermiza obsesión por la decoración y el afán de dejar una huella imborrable en la historia. En las escuelas de relaciones internacionales no preparan para semejante cuadro psicológico a la altura de un Nerón 2.0.

«The Cruel Kids’ Table» (la mesa de los chicos crueles) es una de las mejores etiquetas utilizadas para describir a Trump y a una nueva generación de machos electos vinculados al universo MAGA que ha hecho de la provocación, la ironía y el desafío a las normas culturales progresistas parte de su identidad política. El término procede de un reportaje de New York Magazine, que juega con la expresión estadounidense «the cool kids’ table», la mesa de los alumnos populares en el comedor del instituto. Ahora Europa se topa con unos socios al otro lado del atlántico que no quieren ser «populares», sino que exhiben una cierta satisfacción al incomodar, ridiculizar o escandalizar a sus adversarios. Zelensky, Macron y hasta la muy cercana Meloni han sufrido esa actitud que normaliza la crueldad incluso con los socios.

Quedan más de 900 días de mandato de Trump. Su irrupción de vuelta en el escenario no podría haber llegado en peor momento: con una guerra en marcha en el flanco este europeo. Edward Lucas, analista británico, se lamentaba hace unas semanas en Varsovia: «¿Qué pasará si sufrimos una provocación brusca que ponga a prueba la unidad de la OTAN y llamamos a los estadounidenses, pero los estadounidenses dicen «lo sentimos, Trump está ocupado, no atiende la llamada»? Sería un problema».

En las cancillerías europeas lo saben bien. Durante el primer año de Trump 2.0, los líderes europeos respondieron a las múltiples provocaciones y presiones intentando complacer las exigencias del gobierno estadounidense, aceptando un acuerdo comercial injusto y evitando contravenir la línea política de Washington, aun cuando no compartían su rumbo. La mayoría de los líderes europeos jugaron a ser el poli bueno. Pero en 2026, con la amenaza de Trump de anexionarse Groenlandia y su extraña guerra y paz iraní, Europa ha recuperado el arte de decir «no» a Washington como lo hizo en 2003 ante la invasión de Irak. Esta vez, es de manera más unánime.

La nueva política de Trump ha priorizado la restauración de la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental: la denominada Doctrina Donroe, bautizada por el propio Trump como una combinación de su nombre y la vetusta Doctrina Monroe. Europa ha descubierto que, aunque el vínculo euroatlántico es importante, no podemos sacrificar nuestra orilla para complacer a la otra.

Trump ha impuesto el abandono del multilateralismo. En su lugar nos llega una diplomacia a menudo gestionada por colaboradores cercanos del presidente en lugar de diplomáticos profesionales que se apoya en la singular influencia económica, política y militar de Washington. Un ejemplo revelador: cómo ha utilizado los aranceles como una herramienta para obtener concesiones políticas y económicas.

Pedro Rodríguez, analista de política exterior y profesor en CUNEF, rechaza atribuir a la Administración Trump una racionalidad estratégica convencional. «Es verdad, y se dice mucho, que a Estados Unidos no le interesa irse de Europa», concede como razonamiento habitual. Pero añade: tampoco le interesaba una guerra comercial, «y la han hecho»; tampoco le interesaba tratar a sus aliados «como basura, pero lo han hecho». Esta Administración toma decisiones sin cálculo serio de costes ni repercusiones. Vive «en un presente absoluto»: nadie aprende del pasado y nadie planifica el futuro.

En realidad Estados Unidos siempre ha mostrado cierta ambivalencia en su compromiso con un orden normativo e institucional y en situaciones críticas, como la lucha contra el terrorismo islamista, el país ha infringido o por lo menos flexibilizado las normas internacionales. El mayor símbolo de poder es precisamente poder ser la excepción a las normas. También se mantuvo al margen de algunos de los proyectos internacionales más ambiciosos, como la Corte Penal Internacional. Y su interés por seguir desempeñando su papel de árbitro supremo del sistema internacional disminuyó rápidamente tras las fallidas guerras de Afganistán e Irak. Pero ahora Europa no es un viajero mareado por los vértigos de las piruetas bélicas de George Bush, está entre los daños colaterales de unos EE. UU. más desdeñosos que nunca.

Tras su errática irrupción en Irán, Trump parece incapaz de controlar el relato político de una guerra que no salió como él esperaba. Ante las dificultades para presentar el episodio como una victoria clara, ha recurrido a su método habitual: intentar fabricar una realidad propia, imponer una versión de los hechos y obligar a los demás a moverse dentro de ella.

Su cita con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, escenificó esa tensión. Rutte acudió con elogios calculados, consciente de que con Trump la adulación suele ser parte del protocolo diplomático. Pero ni siquiera ese despliegue de halagos sirvió para contener al presidente. Trump aprovechó la ocasión para cargar —de nuevo— contra algunos de los principales miembros de la Alianza Atlántica, a los que reprochó no haber ayudado en su guerra con Irán.

La escena revela el estado de las cosas: mientras sus aliados intentan mantenerlo dentro del marco de la OTAN con gestos de deferencia, Trump sigue tratando la Alianza como una relación transaccional y personalista. No busca tanto una estrategia compartida como una prueba de lealtad. Y cuando la realidad militar o política no encaja con su relato de fuerza, proyecta la culpa hacia fuera: contra los medios, contra los demócratas, contra los aliados europeos o contra cualquiera que no haya contribuido a sostener su versión de los acontecimientos.

Para Rodríguez, que ha sido ponente en el Seminario Internacional de Seguridad y Defensa organizado en junio por la Asociación de Periodistas Europeos, el momento que atraviesa Estados Unidos recuerda a los grandes procesos de decadencia de las potencias históricas. «Cuanto mayores son los fracasos, mayores son las celebraciones», lamenta. «Es imposible no pensar en la decadencia del Imperio Romano. ¿Cómo hemos pasado de la República al Imperio? Hemos pasado de Cicerón a Nerón».

El historiador Tácito retrató el reinado de Nerón como el paso de un gobierno todavía condicionado por las instituciones a otro dominado por el miedo, la arbitrariedad y el culto al emperador. Tal vez el riesgo para Europa no sea el choque con EE. UU., sino el contagio de esa degeneración. Y muchos analistas avisan de que ese virus está en marcha. Xavier Colás es escritor. Ethic, 1 de julio de 2026.




























HOLA, BONS DIES A TOTS I FELIÇ DIVENDRES, 10 DE JULIOL DE 2026. AVUI EN CATALÀ

 






Hola, bon dia a tots i feliç divendres. Amb una mica de destemps: felicitats i gràcies a la selecció de futbol de Bèlgica per fer fora Trump; i felicitats també a l'espanyola per classificar-se per a quarts de final. Ara, tocaria defenestrar el president de la FIFA per pilota; espero que no triguin gaire a llançar-lo com a aigua bruta per la finestra, i de passada, podien llençar amb ell l'altra pilota de Trump: el secretari general de l'OTAN. Anem amb les entrades del bloc. Primer, l'assumpte del dia: Europa mai no havia hagut de bregar amb una Casa Blanca tan estranya. El seu principal llogater és conegut per la seva ànsia de venjança cap a dins, la seva manca de límits cap a fora, la seva malaltissa obsessió per la decoració i l'afany de deixar una empremta inesborrable a la història. A les escoles de relacions internacionals no preparen per a aquest quadre psicològic a l'alçada d'un Nerón 2.0, escriu a la revista Ethic, Xavier Colás. El poema del dia és de la poeta argentina Alfonsina Storni, i comença així: Dissabte va ser, i caprici el petó dau,/capritx d'home, audaç i fi,/més va ser dolç el caprici masculí/a aquest el meu cor, lobezno alat. A l'arxiu del bloc, d'octubre del 2019, l'escriptora Leila Guerriero s'emocionava en recordar uns versos de Fernando Pessoa. I després de les vinyetes del bloc, el cafè de sobretaula, en què la politòloga i professora de la meva universitat, Pilar Mera, que ens recorda en el seu article que el partit Popular, si aquest mateix, que s'autoproclama capdavanter de la Constitució, ha oblidat amb molta facilitat que NO VOTAR a favor de la Constitució i NO VA FER cap campanya a favor del sí. I al de la tarda que cau, el director de La Vanguardia, Jordi Juan, ironitza sobre la cacicada de Trump i el president de la FIFA que comentava a l'inici d'aquesta ressenya. Finalment, com sempre, hi ha les bones nits diàries de l'autor del bloc als seus lectors, desitjant-los tot el millor de part de la deessa de Fortuna i de les Moires benvolents. Que tinguen un bon dia. Espero que trobin interessants les entrades de hui. Tamaragua, amics. HArendt















ENTRADA NÚM. 11041

jueves, 9 de julio de 2026

GABON, ATSEDEN ONA IZAN ETA AMETS GOZOAK IZAN. GAUR, OSTEGUNA, 2026KO UZTAILAREN 9A, EUSKERAZ

 





Kaixo berriro, lagunok. Gau on, atseden on eta amets gozoak izan guztioi ostegun gau honetan hasi eta ostiralera arte, 2026ko uztailak 9-10. Espero dut egun ona izan duzuela zuen familiekin eta lagunekin. Bihotz-bihotzez eskerrik asko bloga bisitatzeagatik. Pozten naiz zuen bisita gustatu izana pentsatzeaz. Tamaragua, lagunok. Fortuna jainkosa eta Moirai onberak zuekin egon daitezela. Bihar arte. Maite zaituztet. Musuak. HArendt
















DE LA TARDE QUE CAE. PROFECÍAS Y PROFETAS, POR ANTONI GUTIÉRREZ-RUBÍ. 9 DE JULIO DE 2026

 





Nunca habíamos tenido a nuestro alcance tantas herramientas que nos permiten predecir el futuro. Y, sin embargo, nunca habíamos vivido con tanta incertidumbre. Los antiguos consultaban oráculos; nosotros consultamos algoritmos. Cambian los instrumentos, no la necesidad de encontrar certezas. Pero, ¿y si el problema no fuera que las predicciones fallan, sino el poder que les otorgamos?

En su libro Profecía, la filósofa y profesora de la Universidad de Oxford Carissa Véliz, que recientemente estuvo en el Cercle d’Economia, plantea una idea tan sencilla como inquietante: una predicción no es un hecho. Los hechos pertenecen al pasado; el futuro solo admite conjeturas. No obstante, cuando aceptamos una predicción como inevitable (la de un algoritmo o un líder tecnológico…), dejamos de discutirla y empezamos a actuar como si hubiera ocurrido ya. Individuos, instituciones y mercados ajustan su conducta a esa expectativa. Así, las profecías a veces se cumplen porque han sido creídas. Es el mecanismo de las profecías autoincumplidas y autocumplidas a la vez. Un efecto que puede reforzar inercias que parecían solo hipotéticas.

Los modelos estadísticos no distinguen necesariamente entre lo verdadero y lo simplemente verosímil

Vivimos rodeados de pronósticos. Predicciones económicas, electorales, demográficas o tecnológicas compiten por ofrecernos la ilusión de que el mañana puede calcularse. La inteligencia artificial ha elevado esa expectativa a una nueva escala. Su capacidad para detectar patrones nos deslumbra hasta el punto de olvidar que correlación no significa comprensión. Los modelos estadísticos reconocen regularidades, pero no conocen las razones profundas de las cosas. Como recuerda Véliz, tampoco distinguen necesariamente entre lo verdadero y lo simplemente verosímil.

Quizá por eso convenga desconfiar de una cultura obsesionada con acertar el futuro. La historia avanza precisamente porque siempre termina desmintiendo a quienes aseguraban conocerla de antemano. Las grandes crisis, las innovaciones decisivas y los cambios políticos más profundos casi nunca han llegado cuando los expertos lo esperaban. Entonces, la cuestión, quizá, no sea predecir mejor, sino prepararnos de la mejor manera posible. Una democracia fuerte no necesita profetas infalibles, sino instituciones capaces de adaptarse, ciudadanos críticos y organizaciones que aprendan. Prepararse exige imaginación, educación, deliberación. Predecir solo exige confianza en quien afirma saber lo que ocurrirá.

Tal vez la libertad consista justamente en eso: en preservar la posibilidad de que el futuro siga siendo una construcción colectiva y no el resultado de una predicción convertida en destino. El determinismo de las profecías es peligroso: otorga un poder visionario excesivo a los nuevos profetas, inhibe la capacidad autónoma y soberana de las personas para decidir su futuro y aplana el pensamiento con una nueva versión del TINA­ (“no hay alternativa”). Frente a ello, recuperar la capacidad de cuestionar lo inevitable no es un gesto ingenuo, sino una condición de autonomía democrática. Antoni Gutiérrez-Rubí es analista político. La Vanguardia, 6 de julio de 2026.















 















DEL CAFÉ DE SOBREMESA. ENTENDER A LOS JUECES, POR LOLA GARCÍA. 9 DE JULIO DE 2026

 







Jueces que ocupan puestos de relevancia en Madrid expresan estos días en privado su preocupación por la hostilidad ambiental que sufren derivada de la polarización. Ya hace algunos años que dirigentes políticos, sobre todo del Gobierno central, son objeto de insultos cuando pisan la calle en la capital. Ahora ya son los jueces quienes perciben la presión y algunos responsabilizan a Pedro Sánchez por inducir el discurso del llamado lawfare o acoso judicial con fines políticos.

La encuesta que hoy publica La Vanguardia refleja la desconfianza hacia la justicia. Hace tiempo que ese sentimiento prendió en la sociedad española, por encima de otros países de nuestro entorno. Según el Eurobarómetro del 2025, el 54% de los europeos tiene una percepción de la independencia judicial “muy” o “bastante buena”. España se sitúa en el tercio inferior de esa escala, por debajo de Francia, Italia, Alemania, los Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Austria o Finlandia. Los consultados identifican la injerencia política como el motivo principal de esa falta de independencia judicial.

En efecto, entre las causas figuran el bloqueo político en la designación del Consejo General del Poder Judicial, su reparto evidente por cuotas, las acusaciones de lawfare , pero también la lentitud e ineficiencia­ por la falta de recursos o el excesivo corporativismo de los jueces, incapaces a veces de admitir errores o sesgos y renuentes a afrontar cambios que ven como una amenaza a su estatus. Según la encuesta de Ipsos para este diario, los entrevistados no meten a todos los jueces en el mismo saco. No albergan muchas dudas sobre su imparcialidad en el caso de José Luis Ábalos, pero sí en el de Begoña Gómez o el ex fiscal general del Estado. Y no es solo porque los encuestados se identifiquen políticamente con el Gobierno: el 41% de los votantes del PP y el 55% de los de Vox creen que “hay jueces que hacen política”, afirmación más frecuente entre los jóvenes.

La política trata de inmiscuirse en la justicia y de controlarla. Pero también las decisiones de los togados deben ser comprensibles para la mayoría. La rigurosidad técnica es irrenunciable, pero, si las resoluciones judiciales no se entienden, pasan a ser consideradas arbitrarias y la justicia, cuya función esencial es dirimir disputas, se convierte en una fuente más de conflicto. Lola García es directora adjunta de La Vanguardia. 6 de julio de 2026.