En julio del año pasado no lo consiguieron. Y mira que lo tuvieron a huevo con Santos Cerdán y compañía. Pero han aprendido la lección y este mes de julio no puede volver a pasar. Hay que cargarse a este Gobierno sí o sí antes de irnos de vacaciones. La situación es insostenible. Un exministro y exjefe del PSOE condenado, un expresidente y su familia investigados por Hacienda, la directora de la Guardia Civil imputada, el de la SEPI, el hermano, la mujer, el corruptor en libertad, la Brunete mediática, ansiosa. Digo Brunete mediática, que suena a antiguo, porque teniendo en cuenta las virtudes de los líderes de opinión de la derecha, te hacen en prime time una ouija y reaparecen las almas del sindicato del crimen que en su momento ya se cargó a Felipe González, ahora tan admirado.
Tienen tanta prisa que Núñez Feijóo y su escudero Miguel Tellado insinuaron que de aquello de la amnistía, ya tal. Pelillos a la mar. Todo para que Junts les apoye en la causa general: cargarse al soldado Sánchez.
Rápidamente salieron los vigilantes de la patria. La doble A, Aznar/Ayuso, pusieron los puntos sobre las íes y colocaron al presidente de su partido en su sitio, recordándole quién manda. ¿O acaso no se acuerda de lo que le pasó a Casado? ¿O acaso no sabe que el quién pueda hacer que haga fue producto de la traición a la patria por la ley de amnistía? A ver si se creen que en tres años van a pasar página del Puigdemont a prisión para llegar a Moncloa. Ya lo harán cuando hayan llegado. Hacerlo antes sería demasiado descarado. No es momento de precipitarse. Tiempo al tiempo.
En este último año se han celebrado elecciones en cuatro comunidades autónomas. Y en las cuatro el poder de la ultraderecha ha crecido hasta el extremo que han logrado colar el concepto lepenista de prioridad nacional en todos los pactos. Incluido el de Andalucía, con el moderado, el simpático, el majo de Juanma Moreno Bonilla, que ha tenido que tragar con un vicepresidente de Vox para seguir gobernando. El lío, como él decía. Pero, ¿y qué?. Todo eso ya no cuenta. Ya no penaliza, o al menos no lo parece. Porque es solo Sánchez el que está contra las cuerdas.
Aznar/Ayuso colocaron al presidente de su partido en su sitio, recordándole quién manda
Y si hay que advertir de que hay riesgo de fraude electoral, se advierte. Que no quede nada en el tintero. Pero oiga, que el PSOE no ha ganado ninguna de las últimas elecciones. Da igual. Por si acaso. Si no ganamos, no es que hayamos perdido, es que nos han robado. ¿Quién? En su día fue Indra. Luego, los extranjeros nacionalizados. Y ahora, los nietos de emigrantes o exiliados españoles, que como todo el mundo sabe, votan como zombies al Partido Comunista de los Pueblos de España. O en su defecto, al PSOE. Ese tipo de nacionalizaciones las reclamó hasta el mismísimo Feijóo. Ahora las maldice. A este ritmo de contradicciones, yo no le concedería ninguna entrevista a Silvia Intxaurrondo.
El problema es que julio viene cargado de entretenimiento y eso despista al populacho. Empezando por hoy mismo, 4 de julio, día de la independencia de los Estados Unidos de Donald Trump. Si eres tan buen español como Hernán Cortés, hay que celebrarlo. Si no eres muy de días nacionales, tienes el Tour por Barcelona. La semana que viene, Sanfermines. Y vuelve a jugar España. Ahora con el Portugal de Ronaldo.
Si gana, el día 10 puede cruzarse en cuartos con Estados Unidos. Menudo dilema. Es que si lo piensas, hasta es lógico que algunos compatriotas quieran que España pierda. Porque entre ver ganando a un hijo negro de inmigrantes africanos nacido en Mataró, o que gane una leyenda del madridismo, pues la B. Prioridades nacionales. Vigilantes de la patria, que el Mundial no nos nuble el camino. Jordi Évole es periodista. La Vanguardia, 4 de julio de 2026.

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