jueves, 21 de septiembre de 2023

De las mentiras descaradas

 







Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves. Mi propuesta de lectura para hoy, del historiador Antony Beevor, va de las mentiras descaradas. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. harendt.blogspot.com










Mentiras descaradas
ANTONY BEEVOR - Babelia
14 SEPT 2023 - harendt.blogspot.com

En un momento de preocupación por la Inteligencia Artificial, resulta aterrador que las vergonzosas invenciones de los años treinta vuelvan a estar con nosotros. Hitler y Goebbels estaban dispuestos a inventarse cualquier historia para la propaganda nazi. Como Stalin y sus acólitos, creían que cuanto mayor fuera la mentira, mayor sería el efecto. Esto fue particularmente cierto durante los juicios de Moscú, cuando Stalin acusó a viejos bolcheviques de ser nazi-trotskistas. Mientras tanto, Hitler y la derecha nacionalista se convencieron a sí mismos, en una deliberada confusión de causa y efecto, de que los judíos y la izquierda habían apuñalado por la espalda la Alemania del Kaiser con su revuelta contra la guerra en 1918.
“Franco ocupa un lugar jerárquico entre los mentirosos de la historia del fascismo”
Aunque a un nivel mucho menos letal, me quedé literalmente sin palabras al oír que la siguiente declaración circulaba en España y se me atribuía [el exdiputado de Vox Iván Espinosa de los Monteros la reprodujo en su cuenta de Instagram en 2020, aunque ha vuelto a circular este mes de septiembre]. ¡No era mi estilo, ni mis palabras y definitivamente no eran mis pensamientos! De hecho, era el desvarío de un extremista nacionalista cuyas actitudes considero deplorables.
“Como afirma el más prestigioso historiador de las guerras modernas, el inglés Antony Beevor: Hoy, estos canallas frente populistas desentierran a Franco, y ustedes se callan; mañana aceptan oleadas de inmigrantes que arruinarán su vida, su cultura y su modo de vida, y ustedes se callan; el otro día pactan con separatistas y terroristas la ruptura de España, y ustedes se callan; el siguiente día habrán aniquilado política y económicamente España, destruyendo sus vidas y su futuro, así como las vidas y el futuro de sus hijos, y entonces ya será demasiado tarde”.
La historia nunca se repite, pero mucho me temo que estamos escuchando fuertes ecos del pasado”
Por supuesto, la desinformación malintencionada no es un fenómeno nuevo. Siempre ha existido bajo las teocracias, las monarquías absolutas y las dictaduras totalitarias. Ha dependido mucho de la cultura de cada país, normalmente en función de si existía un sano escepticismo entre la gente corriente hacia sus gobernantes. Por ejemplo, en Italia y España, las raíces del fascismo nunca fueron profundas. Pero en Alemania, y en gran medida en Rusia, la ideología desempeñó un papel mucho más emocional.
Hoy, en un mundo repentinamente repolarizado, incluso las democracias estables se ven amenazadas por un asalto a la verdad a causa del poder de las redes sociales masivas. Las teorías conspirativas siempre han existido. Pero en el pasado, los creyentes estaban comparativamente aislados. La diferencia ahora es que las ideas enloquecidas y las mentiras pueden difundirse mucho más rápidamente y con mucha mayor convicción porque internet junta a los creyentes. La historia nunca se repite, pero mucho me temo que estamos escuchando fuertes ecos del pasado.


































[ARCHIVO DEL BLOG] Los británicos adolescentes. [Publicada el 16/04/2019]








Entre los próximos 23 y 26 de mayo estamos llamados los ciudadanos europeos a elegir a nuestros representantes en el Parlamento de la Unión. Me parece un momento propicio para abrir una nueva sección del blog en la que se escuchen las opiniones diversas y plurales de quienes conformamos esa realidad llamada Europa, subiendo al mismo, de aquí al 26 de mayo próximo, al menos dos veces por semana, aquellos artículos de opinión que aborden, desde ópticas a veces enfrentadas, las grandes cuestiones de nuestro continente. También, desde este enlace, pueden acceder a la página electrónica del Parlamento europeo con la información actualizada diariamente del proceso electoral en curso.
Los británicos hicieron el Brexit para retomar el control sobre su futuro, pero ahora que han perdido el control sobre ellos mismos, como los auténticos adolescentes que son, nos transfieren el problema a los restantes europeos, escribe José Ignacio Torreblanca, profesor titular en el Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y Doctor Miembro del Instituto Juan March de Estudios e Investigaciones.
¿Truco o trato?, comienza diciendo Torreblanca. Hay una gran ironía detrás de la decisión del Consejo Europeo de extender hasta Halloween la salida del Reino Unido de la UE. ¿Significa eso que los británicos podrían abandonar la vida terrenal europea el día de todos los Santos? ¿O que regresarían del más allá eurófobo el día de todos los muertos? Sencillamente brillante.
Dicen los expertos que el córtex de las personas no completa su desarrollo hasta los 26 años, lo que explicaría que los adolescentes sean tan proclives a comportamientos temerarios en los que el cálculo de los riesgos y beneficios de sus acciones está distorsionado, normalmente en perjuicio suyo. Típicamente, muchos adolescentes tienen problemas a la hora de anticipar el futuro, seleccionar los medios adecuados para lograr los fines propuestos, enfrentar las consecuencias de sus actos o asumir responsabilidades por sus errores. Eso suele situar a los adultos a su alrededor ante un difícil dilema: concederles autonomía decisoria, a sabiendas de que eso acarreará efectos desastrosos, con el objetivo de educarlos para que así entiendan las consecuencias de sus actos o, por el contrario, sustraerles esa capacidad decisoria para evitar que se perjudiquen a sí mismos y, sobre todo, a terceros. Lo primero supone tratarles como adultos, lo que claramente no son, lo segundo como niños, lo que tampoco son.
Pues así están los 27 miembros de la UE, cada vez más divididos entre los que como el paternal y severo Macron, creen en la responsabilidad individual (de ahí que pidiera para el adolescente británico una prórroga muy corta y con severas condiciones), y la maternal y paciente Merkel, partidaria de conceder tiempo y espacio a los diputados británicos para que dejen de hacer idioteces que perjudiquen gravemente a los ciudadanos de su país y, por extensión, a los de la UE. La fecha final, el 31 de octubre, supone un compromiso entre ambas posiciones pero abre la puerta a un grave riesgo: convertir los comicios europeos en las elecciones anticipadas y el referéndum sobre el Brexit que los británicos se niegan a convocar. El Reino Unido es un adolescente que no sabe lo que quiere y que reclama a gritos que decidan por él. Hicieron el Brexit para retomar el control sobre su futuro pero ahora que han perdido el control sobre ellos mismos nos transfieren el problema. En una noche veraniega de borrachera populista el adolescente británico pensó que saltar del balcón a la piscina era una buena. Ahora Papá Macron y Mamá Merkel no se ponen de acuerdo sobre qué hacer con el chiquillo. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt 











miércoles, 20 de septiembre de 2023

De lo único que somos

 








Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz miércoles. Mi propuesta de lectura para hoy, del escritor Manuel Jabois, va de lo único que somos. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. harendt.blogspot.com










Díselo
MANUEL JABOIS - El País
13 SEPT 2023 - harendt.blogspot.com

Siempre me hizo mucha gracia una vieja historia que contó hace años José Luis Garci en Cowboys de Medianoche. Cuando iba a morir, John Huston llamó a su amigo Peter Viertel para despedirse. “De lo único que me arrepiento”, le dijo Huston, “es de haber bebido tanto whisky y tan poco vino”. Ya al final de la conversación, Huston le dijo a Viertel: “Eres el hijo de puta con más clase que he conocido en mi vida, Peter”. “Eso es lo más bonito que me han dicho nunca, John”. Y los dos colgaron. Es impresionante el papel trascendental que especialmente entre hombres, y especialmente en el pasado, ha tenido o tiene el alcohol, además de la relación de la botella con su verdadera intimidad —a menudo vergonzosa intimidad. Ahí están los pensamientos trascendentes —y auténticos— que se le dedican, y qué acierto cuando uno se acerca a la muerte: por supuesto que más vino y menos whisky o menos lo que sea, también cerveza, mejor siempre vino.
Hay una historia alcoholizada de cuando las aguas de la vieja masculinidad se adentraron tímidamente, de la mano de su capitán general Ernest Hemingway, en la nueva, más sensible. Un día de 1955 el hijo mayor de Hemingway, Patrick, visitó a su padre en Finca Vigía, Cuba. Se emborracharon juntos y Ernest decidió con su natural impulso que había que reducir la población de buitres de los alrededores; era algo muy suyo: alcohol, caza, hombres, para qué más. Se fueron los dos con escopetas y tres jarras de Martini a disparar hasta que Hemingway pidió un alto el fuego, volvieron a casa y se encerraron los dos en el salón a seguir bebiendo y ver Casablanca. “¿No es guapísima la sueca?”, preguntó de repente Ernest. Jack dijo que sí. A los dos, completamente borrachos, Ingrid Bergman les parecía tan hermosa que empezaron a llorar juntos. Lloraron y lloraron sin poder articular palabra, y Patrick diría mucho tiempo después que nunca se había sentido tan cerca de su padre como ese día.
En Cans (Porriño) —donde hay un festival de cine muy famoso en el mundo y aún diría más, en Galicia— se podía ver hace años en las alturas del monte una inmensa roca en la que alguien escribió la mejor palabra que yo he leído jamás: “Díselo”. Es una palabra fatalmente ligada al alcohol, y digo fatalmente porque cuando necesitas beber para decir algo, necesitas dejar de beber para callar de una vez, y eso nunca sucede. Así que acabamos donde empezamos, por Garci; el director llevó al extremo el alcohol con una de las mejores definiciones —aproximaciones, más bien— que leí nunca sobre Dios o lo que sea. La contó en este periódico hace un tiempo: “Ahora que me acerco a la prórroga: no hay nada. Como no había nada antes de que naciese. O hay misericordia, misterio. Un día estaba con Severo Ochoa en el bar del hotel Reconquista de Oviedo. Hablamos de cine. La charla se alargó, y me dijo: ‘Desengáñate, somos física y química’. Yo le dije: ‘¿Y esa gota de vermú seco que nos han echado en el martini y que ha revolucionado la ginebra, y ya no es ginebra?’. Somos física y química, y una gota de misterio que nunca vamos a entender”.
En fin. Hace años, después de ganar una final a Boca, el Muñeco Gallardo, entrenador de River Plate, dijo en la rueda de prensa posterior que su equipo había estado jugando mal los dos últimos meses para despistar al contrario. Como nosotros en la vida, pero sin saber cuándo es la final.