jueves, 6 de noviembre de 2025

REFLEXIONES TRAS UNA NOCHE MUY TRISTE. ESPECIAL UNO DE HOY JUEVES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2025

 








¿Qué partido está en aprietos, otra vez?, escribe hoy 6 de noviembre, en Substack, el premio nobel de Economía Paul Krugman. Ayer fue un día excelente para los demócratas y un día nefasto tanto para MAGA como para la oligarquía. Si fuera un analista político competente, inmediatamente después de decir esto criticaría a los demócratas. Pero fue una derrota aplastante, así de simple.

Aquí tenéis algunas opiniones sobre lo que acaba de suceder: Las encuestas superaron a los expertos, comienza diciendo.

Nadie debería haberse sorprendido de la excelente noche de los demócratas. Estas elecciones fueron, como se preveía, en gran medida un referéndum sobre Donald Trump, y las encuestas indican que Trump es muy, muy impopular. Incluso si se descartara su pésimo índice de aprobación como noticias falsas, existían muchos otros indicios de que Trump perjudicaría a su partido. La segunda jornada de protesta contra la monarquía fue la mayor manifestación de un solo día desde el Día de la Tierra en 1970. Los demócratas han obtenido mejores resultados, con una ventaja de aproximadamente 15 puntos, en las elecciones especiales. Y los promedios de las encuestas favorecían a los demócratas en contiendas clave.

Todo apuntaba a una gran victoria demócrata, aunque la magnitud de los triunfos fue sorprendente. Se venían escuchando constantes advertencias de que Mikie Sherrill, en particular, podría estar en aprietos. En cambio, ganó con una aplastante ventaja de 13 puntos.

Sin embargo, en los últimos meses, los comentaristas políticos se han obsesionado con la idea de que los demócratas están en serios aprietos, desconectados de los estadounidenses de verdad. Me gustaría ver una profunda reflexión entre quienes impulsan esa idea, la misma que han exigido a los demócratas. Pero no me hago ilusiones.

Las elecciones de 2024 se centraron principalmente en la economía. Hubo un fuerte aumento de precios entre 2021 y 2022, ya que la economía mundial, en recuperación tras la COVID-19, experimentó numerosos problemas en la cadena de suministro. Este repunte, tras décadas de baja inflación, indignó a los votantes. Los funcionarios de la administración Biden pudieron señalar, y de hecho lo hicieron, que se trató de un aumento puntual, que la inflación —la tasa de variación de los precios— cayó rápidamente desde su máximo de 2022 y que para 2024 había vuelto a niveles prácticamente normales. También señalaron que la experiencia inflacionista de Estados Unidos fue muy similar a la de otros países, como los europeos, lo que indicaba que los factores globales, más que las políticas demócratas, fueron los principales responsables.

Pero a los votantes no les convencieron estos argumentos, si es que siquiera los oyeron. Lo que sí oyeron fue a Donald Trump prometiendo no solo reducir la inflación, sino bajar los precios drásticamente. Y muchos le creyeron. Por supuesto, Trump no tenía un plan, ni siquiera una idea de cómo lograrlo. En cambio, impuso aranceles y comenzó a deportar a trabajadores inmigrantes, lo que provocó un aumento de los precios.

Así que los precios no han bajado; al contrario, la inflación se ha acelerado. Y el mercado laboral ha empeorado. Debido al confinamiento, no contamos con cifras oficiales de empleo, pero he estado consultando encuestas privadas. Un dato que me llama especialmente la atención es el "diferencial del mercado laboral" del Conference Board, la diferencia entre el porcentaje de estadounidenses que afirman que hay "abundancia" de empleo y aquellos que dicen que es "difícil conseguirlo". Esta cifra es muy baja, lo que indica que los estadounidenses comunes perciben un mercado laboral muy complicado.

Es bastante evidente que muchos estadounidenses creen ahora que les mintieron. Supongo (lo sabremos con certeza en unos días) que esto es especialmente cierto para los votantes hispanos, que se decantaron por Trump creyendo que traería prosperidad y ahora están volviendo con fuerza a los demócratas al ver que no lo ha hecho.

Tampoco ayuda, desde luego, que Trump y sus secuaces insistan en que todo va de maravilla, que no hay inflación y que la economía está en auge. Esto no convence a nadie ajeno a su secta y solo los hace parecer desconectados de la realidad. Lo cual, en efecto, es cierto. ¿Qué partido está desconectado de la realidad, otra vez?

La victoria de Zohran Mamdani en Nueva York, frente a la oposición histérica de los grandes capitales, ha acaparado muchos titulares, lo cual entiendo: es una historia increíble. Y me pregunto qué estarán pensando los magnates tecnológicos de derecha: si Wall Street no pudo comprar Nueva York, ¿de verdad podrán comprar Estados Unidos? Pero la victoria de Mamdani no nos dice mucho sobre la política nacional: la ciudad de Nueva York es simplemente muy diferente del resto del país.

He visto a algunos comentaristas argumentar que Mamdani será un problema para los demócratas, ya que permitirá a los republicanos tacharlos de extremistas desconectados de la realidad estadounidense. Pero los republicanos harían eso de todas formas. Por si sirve de algo, Mamdani puede ser de izquierdas, pero todo indica que es un pragmático que se llevará bien con el resto de su partido.

Mientras tanto, ¿saben qué partido está desconectado de la realidad y plagado de extremistas? El Partido Republicano. Si se analizan las recientes campañas y estrategias republicanas, resulta sorprendente la cantidad de energía que invierten en temas que, sencillamente, no interesan a los estadounidenses comunes. Puede que los republicanos estén obsesionados con los atletas transgénero, pero la mayoría de la gente no. Las encuestas y las elecciones de ayer sugieren que las diatribas sobre la supuesta amenaza de los inmigrantes indocumentados tienen mucha menos repercusión entre el público de lo que imaginan los dirigentes del Partido Republicano, y que a los estadounidenses no les gusta el espectáculo de agentes de ICE enmascarados deteniendo a personas en la calle.

Esta desconexión entre las prioridades del partido y lo que le importa a la gente común me parece un asunto mucho más importante que la supuesta “conciencia social” de los demócratas, que de todos modos siempre fue exagerada.

Y si hablamos de extremistas dentro del partido, bueno, los demócratas tienen a gente como Mamdani, un tipo de carácter apacible que dice ser socialista pero que en realidad no lo es. El Partido Republicano, por el contrario, ha sido prácticamente tomado por fascistas declarados y se enfrenta a un importante brote de antisemitismo clásico .

¿Y ahora qué? La victoria demócrata de anoche no detendrá el intento de MAGA de consolidar un régimen autoritario en Estados Unidos. Al contrario, redoblarán sus esfuerzos para manipular las elecciones de mitad de mandato de 2026, aunque California, al aprobar una importante redistribución de distritos, ha neutralizado en gran medida su plan de manipulación electoral.

Hace un par de meses señalé que los ejemplos anteriores de autócratas que consolidaron el poder tras ganar unas elecciones, desde Hitler hasta Viktor Orbán, lo hicieron mientras aún gozaban de popularidad. Me pregunté si un autócrata despreciado podría hacer lo mismo. Tras lo ocurrido ayer, queda claro que Trump es realmente despreciado. ¿Podrá aún acabar con nuestra democracia? Supongo que ya lo averiguaremos. Paul Krugman.
























DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY JUEVES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2025

 






Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz jueves, 6 de noviembre de 2025. La ruta para llegar al humor como antídoto del odio, se lee en la primera de las entradas del blog de hoy, es un alegato contra la lógica de la desolación y en defensa del humor. En la segunda, un archivo del blog de mayo de 2008, se iniciaba no se inicie con una definición académica del concepto de mito, sino que se centraba en la contraposición paradójica entre el mundo del "mito" y el de las "historias inventadas". El poema del día, en la tercera, es de un poeta español, nacido en 1957, que comienza con estos versos: Hazlo discretamente,/sin señales cifradas, sin mensajes ni símbolos./Sin énfasis. Que el ángel/o Louis Armstrong no toquen la trompeta. Y la cuarta y última son las viñetas de humor. Volveremos a vernos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. Y como decía Sócrates: ἡμεῖς ἀπιοῦμεν. HArendt






DE LA NECESIDAD DE NO LLORAR

 







La ruta para llegar al humor como antídoto del odio empieza por el fervor hacia la independencia radical y corrosiva de Frank Zappa, escribe el Gran  Wyoming el 31/10/2025 en Tinta Libre, un alegato contra la lógica de la desolación y en defensa del humor. No son buenos tiempos para la lírica, comienza diciendo, pero para el humor siempre habrá espacio. Frank Zappa, un músico de obra inabarcable y rara vez comprendida, llevó el rock a terrenos que nunca se habían explorado y a los que nunca se volvió. Su música era de una tremenda complejidad, gran calidad y muy difícil de interpretar. Se encerraba con los músicos, grandísimos músicos, los mejores, dos meses antes de comenzar una gira en sesiones de ocho horas diarias. A pesar de su imagen, de ser un tipo absolutamente anarquista, iconoclasta, sarcástico y terriblemente anticonvencional, no permitía a los miembros de la banda beber alcohol, fumar porros o consumir cualquier tipo de droga mientras trabajaran con él. Luego, entre concierto y concierto, ya tal. Sorprende esta disciplina espartana a la que sometía a sus colaboradores teniendo en cuenta que vivió en el epicentro de la revolución contracultural de la Costa Oeste americana que se produjo, cual erupción volcánica, en los años sesenta y que tenía al LSD y la marihuana como principales vías de entrada a la psicodelia. 

Su casa estaba en Laurel Canyon, junto a la de Mama Cass [The Mama’s & the Papa’s], Joni Mitchel, David Crosby y demás iconos de aquella demolición de la cultura tradicional. Vivía rodeado de hippies que le tenían un enorme respeto mientras él los machacaba en las letras de sus canciones, que disolvían todo lo que tocaban. Es autor entre otros cáusticos textos de Dirty Love (publicó más de seiscientas canciones en vida y su obra se duplicó cuando rebuscaron en sus archivos una vez muerto). En una parte de este tema, Amor Sucio, dice: Dame tu sucio amor,/Ese que tu mamá /le obliga a hacer a su peludo/caniche./Dame tu sucio amor,/Del mismo modo que tu mamá/Hace al asqueroso caniche que la mordisquee./Ignoraré tu perfume barato/Y tus irrelevantes diplomas/Te dejaré en coma con algo de sucio amor.

Con este tono tan directo y poco complaciente, es fácil entender que durante toda su vida fuera un sucio marginado dentro de la pacata, hipócrita y puritana sociedad estadounidense. Nunca, ni siquiera en sus últimos días, renunció a la provocación, a la revulsiva desazón que su obra provocaba incluso entre sus fans. Sólo su calidad como músico y su demostrada inteligencia le libraron de una lapidación segura. Uno de sus trabajos se titula ¿Tiene cabida el humor en la música? La pregunta tiene guasa porque dejó más de 72 álbumes de música repletos de humor. Humor brutal, irreverente, iconoclasta y mugriento, que traspasaba todas las líneas rojas de la corrección establecida y que en su espíritu destructivo se aplicaba también a sí mismo, conseguía que su música no fuera tomada en serio al ir acompañada de semejantes textos: “No sé de dónde vino una chica llamada Dinah Moe Humm, pero me dijo que me daba cuarenta dólares si hacía que se corriera y me puse de inmediato manos a la obra”. Bueno, a continuación cuenta lo que le va haciendo a Dinah Moe para ganar la apuesta y, de paso, se folla a su hermana que parecía medio tonta. Es muy difícil, decía, tomar en consideración su música cuando vas escuchando tan truculentas aventuras. Cualquiera que hubiera poseído semejante talento creativo lo habría puesto, como ocurre en el 100% de los casos, al servicio de la trascendencia. La vanidad siempre va unida al gen de la genialidad. Todo monstruo creativo aspira al reconocimiento y rara vez lucha contra él. Zappa conseguía de esta manera matar dos pájaros de un tiro: convertirse en una verdadera antiestrella denostada por la industria, por ser poco comercial (nunca consintió que se editara un disco recopilatorio en vida, cosa que ocurrió en cuanto murió), y que su obra fuera censurada en la mayoría de medios de comunicación americanos. Tuvo una gloriosa intervención en el congreso de los EE UU cuando intentaron sacar una ley que obligara a colocar una pegatina en los discos advirtiendo de lo obsceno de las letras de algunos autores. Él tenía un argumento que enunciaba de diferentes maneras: “¿Qué se puede esperar de una sociedad que es tan primitiva que se agarra a la creencia de que ciertas palabras del lenguaje son tan poderosas que te pueden corromper nada más oírlas?”. Es, simplemente, genial.

Un ejemplo de su carácter incorruptible lo refleja su reacción ante la crítica de un miembro de su compañía discográfica, que después de un concierto donde sus comentarios en el escenario habían sido, como siempre, de una incorrección política absoluta, le dijo: “No puedes volver a hacer eso en el escenario nunca más”. Bien, pues Zappa, ante semejante observación, que llevaba aparejada una velada amenaza ya que de ese individuo dependía la publicación de su obra futura, lejos de tomarla en consideración, sacó nada menos que seis volúmenes grabados en directo con ese título: No puedes volver a hacer eso nunca más Vol. 1, Vol 2, Vol.3 …., por supuesto sin rebajar un ápice su planteamiento discursivo.

Como quiera que nadie es profeta en su tierra, Zappa triunfó en el lugar menos previsible. La música rock, perseguida en los países de la órbita comunista situados detrás de lo que se llamó Telón de Acero, le convirtió en la nueva Libertad guiando al pueblo entre los disidentes activistas que perseguían la transición a la democracia. Vaclav Havel, luchador en la clandestinidad por la libertad de su país y que llegó a ser presidente de Checoslovaquia, le tenía, junto a sus compañeros, mitificado. Siendo presidente se enteró de su presencia en el país y provocó un encuentro que terminó con un recorrido por los bares de la capital, del que surgió una gran amistad. Le nombró embajador cultural de Checoslovaquia, cargo que tuvo que ser reducido a un reconocimiento testimonial por las presiones del gobierno de los EE UU con la excusa de que ningún ciudadano estadounidense podía servir oficialmente a los intereses de una potencia extranjera. No podían consentir que un ser tan repugnante accediera a un cargo relevante de un país europeo, puesto que representaba la peor imagen que un ciudadano norteamericano podía dar. Finalmente, colaboró en el concierto que se dio en una plaza pública para despedir a las tropas soviéticas que ocupaban Checoslovaquia en el acto que representó para la historia la independencia del país y la entrada en la órbita de la libertad occidental. Y sí, allí estaba él.

También en Lituania le tenían durante los años de la dominación soviética como expresión máxima de la libertad, al punto de que tras alcanzar la independencia, y gracias a una cuestación popular, le erigieron un monumento en una plaza de Vilna que yo mismo visité hace años cuando creía que se trataba de una leyenda urbana. No podía creer que alguien levantara un monumento a semejante figura. Se da la curiosa paradoja de que el autor de la escultura era un especialista en bustos de Lenin, lo que constituye una representación perfecta de la metamorfosis de un pueblo.

Ahora sí, intentaré acercarme al encargo que me hizo don Jesús Maraña en su pretensión de que escribiera un artículo que llevara como tema central “Humor contra el odio”. Vivimos tiempos convulsos en los que una neoplasia crece desmesuradamente en el epicentro del Sistema en el que nos desenvolvíamos, y que creíamos inmortal. La gente decente está desmoralizada, en estado de tetania, de parálisis, semejante al de esa pareja de ancianos que aparece siempre en las películas de tsunamis y demás desgracias apocalípticas, que contempla cómo se acerca la gigantesca ola y se abrazan contemplándola sabedores de que correr no les va a servir de nada. En un momento en el que la unidad popular parece diluida en el inmenso océano donde navegan las masas y que da en llamarse Internet, se instaura la creencia de que poco o nada se puede hacer para combatir esta ola totalitaria que avanza y crece destruyendo el mundo plural en el que nos creíamos a salvo, en el que pensábamos que la convivencia de las diferentes ideas, religiones, culturas, era posible y que cada cual tendría su espacio en este tránsito hacia nuestra fecha de caducidad.

El monstruo autoritario avanza por la llanura y ya se le adivina en el horizonte. Su discurso agresivo, violento, estridente y, por encima de todo, plagado de mentiras, se impone sobre la razón, que apenas se percibe como un susurro y va achicando los espacios de libertad en su intento de reducirlos a la nada. Cuando la mentira se acepta como un elemento más y el fiel de la balanza se sitúa en el centro frente a la verdad, la partida está perdida. Cuando uno de los equipos puede jugar haciendo trampas ante la indiferencia del árbitro, que no es otro que el pueblo, que decide quién es el ganador de la contienda, se hace imprescindible desenmascarar al impostor, al lobo disfrazado de cordero, al usurpador de los medios que le provee el Sistema para utilizarlos en la destrucción del mismo.En este estado de cosas, hay un elemento que corroe cual ácido las entrañas del tirano: el humor.  Aquí podemos preguntarnos como hizo Zappa con respecto a la música: “¿Tiene cabida el humor en la política?”

Sin duda, cualquier análisis certero, información puntual, seguimiento implacable de las diferentes artimañas que persiguen abolir la convivencia pacífica, es imprescindible, necesario como el aire que se respira. Sin embargo, hay un elemento que esas fuerzas reaccionarias enemigas del sistema democrático y del estado de bienestar que parecen imbatibles no pueden soportar y provoca la voladura de sus cabezas: que te rías de ellos. ¿Puede concebirse un ser más patético en su imagen y discurso corporal que Hitler? Y ese general bajito, rechoncho, y con voz de pito, llamado Franco, ¿puede proponerse como tirano exterminador y símbolo racial del español con potencia sexual desmesurada de cara a la Historia? Al propio Hitler, después de su encuentro en Hendaya con nuestro Generalísimo, le pareció un ser tremendamente ridículo, y en efecto, lo era, lo son. Y lo saben. Fingen ignorar su estupidez y suplen su frustración con agresividad, con violencia, con crueldad. Se llaman Abascal, Ayuso, Aguirre, Tellado, Milei, Trump, Aznar, y la lista continúa hasta el infinito y más allá. No recuerdo una caterva de seres tan mediocres, ignorantes y amorales al frente de las cosas. En su estulticia tienen su tendón de Aquiles porque se conoce. Riámonos de ellos. De poco sirve llamarles fachas, fascistas, autoritarios, están orgullos de serlo, pero cuando te ríes de ellos les despojas de su capa de solemnidad y pierden los superpoderes. Mediocres, bobos, ignorantes, chorizos de encefalograma plano, chuletas de salón, eso es lo que mejor les define. Riámonos de ellos, como hizo Zappa de la sociedad en la que vivía para convertirse en un icono de la lucha por la libertad sin pretenderlo. Eres tonto y lo sabes, je, je, je.

¿Humor contra el odio?, sí, como remedio, pero no como estrategia de lucha, porque el odio es imposible extirparlo. Cuánto se ganaría si en las tertulias políticas, en lugar de un análisis sesudo sobre las diferentes acciones y proclamas de nuestros próceres, se buscara el lado ridículo de las declaraciones, se provocara la risa. “Ánimo Alberto”. Dos palabras. Una carcajada sonora en el Congreso. Más eficaz y demoledor que media hora de réplicas intentando desmontar acusaciones. El pobre Alberto quedó como lo que es: un bobo sumergido en su patetismo.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía levantó la mano y dirigiéndose a la tropa que le apuntaba dijo: Esperen un momento que me acaba de dar la risa y debemos recuperar la solemnidad que este acto requiere”. El Gran Wyoming es presentador de ‘El Intermedio’ y su último libro ha sido ‘La furia y los colores’ (Booket, 2021)






















DEL ARCHIVO DEL BLOG. MITOS. PUBLICADO EL 11/05/2008

 







Hay un famoso libro de Claude Lévi-Strauss titulado "Mitológicas. Lo crudo y lo cocido" (Fondo de Cultura Económica, México, 1968), todo un clásico de la antropología y la etnografía, en el que se analiza y desmenuza con absoluto rigor científico el mito de referencia de los "bororo", una tribu indígena del Brasil central, a la que el insigne investigador francés dedicó la mayor parte de su vida.

Con toda seguridad no es la pretensión del escritor Gustavo Martín Garzo la misma que la del profesor Lévi-Strauss, aunque su artículo de hoy en El País, "Las enseñanzas de Sherezade", (11/05/2008) se inicie con una definición bastante académica del concepto de mito, sino que se centra en la contraposición paradojica entre el mundo del "mito" y el de las "historias inventadas" con la conclusión de que el mundo del mito -y con él, el de la "verdad" de "su historia"- da a los sueños la solidez de lo real, y a la realidad la intensidad de los sueños. Dice así: Un mito es una historia que, afectando a toda una comunidad, es juzgada por sus miembros como verdadera. Según esto, frente a las historias inventadas, con las que los hombres entretienen su tiempo y avivan su fantasía, existirían las historias verdaderas, que nos hablarían de lo que íntimamente son.

Por ejemplo, las historias que se refieren al origen de las cosas son míticas. La historia del paraíso lo es para el universo cristiano y judío porque en ella se habla de la causa por la que empezó el exilio del hombre en la tierra. Y, en el mundo griego, la historia de Prometeo o la de Demeter y Proserpina son míticas, ya que en ellas se habla, respectivamente, del descubrimiento del fuego y de los ciclos productivos asociados a las estaciones.

Las historias míticas abarcan un espectro muy amplio y pueden referirse desde a grandes dramas del espíritu humano, como la expulsión o el éxodo, hasta a asuntos menores como la creación del vino o el origen de las flores. El narciso surge de la metamorfosis de un joven y bello pastor que se enamora de su reflejo en el agua; el heliotropo, que siempre mira al sol, es la forma que toma la ninfa Clitia al languidecer de amor; el laurel oculta el cuerpo tembloroso de Dafne; y los lirios son gotas de leche vertidas por la diosa Hera cuando alimentaba al pequeño Hércules.

Las historias verdaderas se oponen a las historias inventa-das en que, mientras que aquellas dicen la verdad de lo que somos, éstas no serían sino fórmulas complacientes que nos ayudarían en la tarea de hacer más gratas nuestras horas de soledad.

En nuestro universo cristiano, la conmemoración del nacimiento de Jesús es una historia verdadera, mientras que el cuento de La Bella Durmiente es una inventada. La primera afecta a toda la comunidad de creyentes; la segunda, pertenece a ese ámbito de la intimidad que es el espacio de la crianza de los niños. Pero no siempre es fácil distinguir unas de otras. Nada diferencia, por ejemplo, la historia de la Anunciación de las historias de Rapónchigo o de Blancanieves. Una muchacha que recibe la llegada de un ángel, y que concibe un niño llamado a ser el rey de los hombres, ¿no es el comienzo de un cuento de hadas?

Pero el niño posee un pensamiento mágico en que realidad y ficción se compenetran y fecundan y no tiene claro los límites que separan los dos mundos. Un niño pequeño cree con naturalidad pasmosa la historia de Noé, pero también la de San Jorge y el Dragón o la de Peter Pan, que es ese malicioso personaje que vive anclado en la infancia; por lo que esa distinción entre lo real y lo ficticio siempre le será extremadamente difícil de llevar a cabo, y sólo la intervención del adulto podrá ayudarle en esa tarea.

Al hombre arcaico le pasaba algo parecido. Pensemos, por ejemplo, en las historias de aparecidos. Nuestros antepasados tenían que enfrentarse al enigma de la muerte y aquellas his-torias de familiares que regresaban de sus tumbas a intervenir en el mundo de los vivos, lejos de ser un mero entretenimiento, tenían el carácter de historias verdaderas que estaban en la base de la constitución misma de lo real. Walter Benjamin dijo que nuestro mundo es rico en información pero pobre en historias memorables, queriendo advertir, según creo, del empobrecimiento que había supuesto para el mundo del relato la pérdida de su sustrato mítico.

Curiosamente, la falta de referencias a esas historias verdaderas que constituyen la base del mito ha provocado un empobrecimiento tanto de la realidad como de la ficción. De lo que es sin duda un ejemplo ese mundo tan comentado de las leyendas urbanas, que en el mejor de los casos apenas sirven para otra cosa que para hacernos más grata la sobremesa. La ficción entendida como mero entretenimiento, como mundo paralelo que nos permite sortear el aburrimiento y el cansancio de lo real, termina por convertirse en un juego banal que apenas es capaz de provocarnos algún que otro estremecimiento. O dicho de otra forma, las ficciones nos pertenecen; las historias verdaderas no. Aún más, son ellas las que nos dicen lo que somos y lo que cabe esperar de nosotros. Es la misma diferencia que existe entre el mundo del secreto y el del misterio. El mundo del secreto pertenece al ámbito de la ficción, el del misterio al de la verdad. Somos dueños de nuestros secretos, pero es el misterio el que nos posee.

Pero el mito y el misterio han desaparecido de nuestras vidas, y el hombre contemporáneo ha dejado de creer que existan historias verdaderas. ¿Quiere decir esto que su vida se ha hecho más real? Más bien sucede lo contrario. Es la paradoja de los mitos, que a su manera son dadores de realidad. En los evangelios se nos dice que uno de los discípulos descubre al Jesús resucitado por la forma en que éste parte el pan en la mesa. Los restaurantes actuales entregan cartas de panes a sus clientes, pero es difícil que el pan llegue a tener para ellos la materialidad que tenía para los creyentes que escuchaban aquel relato. Incluso unas simples lentejas nunca serán las mismas para quien, tras crecer bajo el influjo misterioso de la Biblia, haya escuchado la historia de la traición de Jacob a Esaú. Es la paradoja del mundo del mito, y de sus historias verdaderas, que dan a los sueños la solidez de lo real, y a la realidad la intensidad de los sueños.

El planteamiento de una obra como El Decamerón no es, en el fondo, distinto al de estos concursos en que un grupo de hombres y mujeres jóvenes se ven obligados a permanecer ais-lados frente a las cámaras de televisión. En El Decamerón era la peste la que les hacía huir, y entonces daban en contarse historias con las que trataban de distraerse de sus angustias, pero en las que también se preguntaban por el mundo del deseo, por el significado de la dicha y del dolor, y con las que trataban, en definitiva, de conjurar a la muerte. Lo que no sucede en absoluto en los programas aludidos, en los que asistimos a un cúmulo de despropósitos y tópicos que ratifican el radical descrédito de lo real que padece el mundo actual.

Sherezade visitaba al sultán cada noche y gracias al arte de sus relatos no sólo logró salvarse, sino salvar la vida de cuantas muchachas habrían tenido que sucederle en su lecho. El mundo del relato siempre ha ido unido a la pregunta por el poder de la muerte, y a la necesidad de encontrar una manera de burlarla. Y es cierto que el mundo de la ficción no pertenece exactamente al mundo del mito, pero aspira a reflejar una parte de su verdad. Y así el mito vuelve a nosotros y, al hacerlo, la realidad se abre y nos entrega sus frutos más sabrosos. Bien mirado, ¿no es ésa la aspiración del narrador? Un puente entre la verdad y el mundo real, eso son todas las historias que merecen la pena. Sean felices, por favor. Y como decía Sócrates, "Ιωμεν". Tamaragua, amigos. HArendt





















DEL POEMA DE CADA DÍA. HOY, INTENTA EXPLICARME MI SUICIDIO, DE JUAN COBOS WILKINS

 








INTENTA EXPLICARME MI SUICIDIO




I. 


Hazlo discretamente,

sin señales cifradas, sin mensajes ni símbolos.

Sin énfasis. Que el ángel

o Louis Armstrong no toquen la trompeta.

Que el aire que aquí muevas

no sobresalte a la mariposa de Hong Kong.


II.


Tampoco

elijas una ciudad hermosa y literaria.

Ni Trieste ni Macondo.

En tu casa

-si es que tienes-,

tal vez

una tarde suave y elegante igual que un galgo afgano

o un alba inescrutable igual que un galgo afgano.

Quizás tras demorarte en una larga ducha muy caliente

y en el cristal de vaho escribir un secreto

que ha de borrarse pronto. Acaso

tras caer unas cerezas en tu boca

y recordar

qué misteriosos, mágicos, eran los gusanos de seda.


III.


Evita releer cartas de amor, escuchar

el cuarto movimiento de la Quinta de Mahler,

ver fotos de familia y amigos.

Sí puedes

resbalar lentamente la yema de tu dedo

por la caligrafía nublada ya, difusa, de tu madre,

y pedir que a la memoria venga

el color indefinible de los hermosos ojos de papá.


IV.


Ponte ese olvidado suéter de cachemir azul, aún te favorece,

y unas gotas de la colonia fresca.

Y no hay más.

En la nada, esto es todo.

El suicidio como una de las bellas artes.





JUAN COBOS WILKINS (1957)

poeta español

























DE LAS VIÑETAS DE HUMOR DE HOY JUEVES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2025

 


























miércoles, 5 de noviembre de 2025

EL GIGANTE DORMIDO HA DESPERTADO. ESPECIAL ÚNICO DE HOY MIÉRCOLES, 5 DE NOVIEMBRE DE 2025

 








La historia de hoy: El gigante dormido despierta, escribe en Substack (5 de noviembre de 2025), el profesor y economista Robert Reich. Amigos, comienza diciendo, es un desastre total. Mamdani arrasa en Nueva York con más del 50 por ciento de los votos, a pesar del torrente de dinero corporativo que apoya a Cuomo, quien obtuvo solo el 41,6 por ciento.

En Virginia, Spanberger obtiene el 57,1 % (frente al 42,7 % del republicano). Los demócratas consiguen una mayoría significativamente mayor en la Cámara de Delegados. Prácticamente todos los condados de Virginia se inclinaron hacia la izquierda. En Nueva Jersey, Sherril obtiene el 56 % (frente al 43,4 % del republicano). En California, se aprueba la Proposición 50. La cuestión es que los estadounidenses se están expresando — alto y claro. El gigante dormido de América ha despertado y ruge con fuerza.

El 18 de octubre, más de 7 millones de nosotros nos manifestamos contra la tiranía. Hoy, defendemos la democracia. ¿Acaso lo sucedido hoy hará que Trump y sus aduladores republicanos estén aún más decididos a aferrarse al poder en las elecciones de mitad de mandato del próximo año a cualquier precio? ¿O se darán cuenta de la gravedad de la situación y moderarán su ataque contra la democracia y el estado de derecho? Espero que ocurra lo segundo. Temo lo primero. Pero por ahora, celebremos todos este día extraordinario.

Que estés bien. Sé fuerte. Abraza a tus seres queridos. Saldremos adelante. Robert Reich.























DE LAS ENTRADAS DEL BLOG DE HOY MIÉRCOLES, 5 DE NOVIEMBRE DE 2025





 


Hola, buenos días de nuevo a todos y feliz miércoles, 5 de noviembre de 2025. El cansancio contemporáneo no es casual, es estructural; somos herederos de un sistema que necesita cuerpos extenuados, se lee en la primera de las entradas del blog de hoy. En la segunda, un archivo del blog de febrero de 2019, se hablaba de que en buen número de países dominan los simuladores de lo popular que se presentan como políticos de un nuevo comienzo, pero que, en realidad, quieren un retroceso a una situación de orden autoritario. El poema del día, en la tercera, es de un poeta cubano nacido en 1910 que comienza con estos versos: Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema,/que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer;/Quería aprisionar un alma en un poema,/y que viviera siempre... Pero no pudo ser. Y la cuarta y última son las viñetas de humor. Volveremos a vernos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Sean  felices, por favor. Tamaragua, amigos míos. Y como decía Sócrates: ἡμεῖς ἀπιοῦμεν. HArendt