viernes, 23 de octubre de 2026

ESPECIAL UNO DE HOY VIERNES: PELEAS INVISIBLES, POR JUAN JOSÉ MILLÁS

 





En el interior de una frase se producen tensiones de carácter sintáctico, semántico, silábico, fonético, ortográfico… Una palabra tira de otra que a su vez depende de una tercera, mientras el verbo intenta dirigir el tráfico y los adjetivos tratan de hacerse notar porque son muy narcisos. La puntuación vigila el conjunto. Una coma mal puesta puede provocar una catástrofe gramatical y un punto prematuro romper el ritmo de la oración. Lo increíble es que no percibamos la actividad bárbara de todas esas fuerzas al leer el periódico o un libro o un pasquín o una receta de cocina. Una buena frase parece inmóvil, aunque sea el fruto de una descarga sentimental insoportable. La atraviesas como se cruza una habitación en la que cada mueble ocupa su lugar, sin considerar que el techo pesa toneladas ni que las paredes se sostienen gracias a un pacto milagroso entre energías de diferente signo. Si de pronto se oye un crujido, levantamos con susto la cabeza. También al leer levantamos la cabeza cuando el texto hace ruido.

Está, pues, asimismo, la cuestión del sonido. Escribimos al servicio del significado, pero leemos con el oído. De ahí que una frase pueda decir algo de interés estando mal escrita, o ser gramaticalmente perfecta y resultar banal. Con frecuencia, hay un punto en el que la frase comienza a independizarse de quien la escribe. Las primeras palabras predicen las que vienen después. Cada término elegido elimina cientos de posibilidades. Al llegar a la mitad, ya no mandamos nosotros, sino el texto.

Escribir consiste en hacer convivir fuerzas contrarias sin que el lector advierta el desasosiego que las une. Cuando funciona, las tensiones sintácticas, semánticas, silábicas y ortográficas permanecen en silencio. Una frase perfecta podría ser aquella en cuyas entrañas acaba de ocurrir un desastre. Al entrar en ella, sin embargo, vemos cada cosa tan en su sitio que nos preguntamos si las cosas tienen sitio. Juan José Millás es escritor. Publicado en El País.




















ENTRADA NO NUMERADA


No hay comentarios: