sábado, 24 de octubre de 2026

ESPECIAL DOS DE HOY SÁBADO: ¿CÓMO NO ENTENDER A FELIPE GONZÁLEZ?, POR BERNA GONZÁLEZ HARBOUR

 






Hubo un tiempo muy lejano en que Felipe González fue tan coherente que mantuvo sus promesas de principio a fin. Nos sacó de la OTAN, como había defendido, su gobierno combatió el terrorismo solo con las armas de la ley y, una vez que la corrupción empezó a anegar sus filas, en los primeros noventa, se retiró para asumir la responsabilidad de lo ocurrido. Con una generosidad inmensa, dio un paso atrás y permitió que los mejores renovaran el PSOE. En esos tiempos nadie se atrincheraba en el poder y no se distorsionaban “los valores democráticos” como dice que ocurre hoy. Y bla, bla, bla.

Todo esto es mentira, claro. Felipe González giró para mantenernos en la OTAN, vio entrar en la cárcel a sus hombres más cercanos por los GAL sin que se aclarase nunca su propio papel; se presentó de nuevo en 1993, cuando su encanto pudo sobreponerse a casos gravísimos de corrupción; y volvió a ganar. Tal vez él lo ha olvidado, ya que parece un Felipe González de ficción, no comprende los virajes tácticos, y se siente legitimado para decir que votará en blanco, que no se siente representado por nadie y que no perdona a Pedro Sánchez la amnistía, ni los pactos con Bildu, a quien considera peor que Vox.

Aclarado todo esto y pese a todo: ¿Cómo no le vamos a entender? ¿Cómo no estar de acuerdo? ¿Cómo vamos a sentirnos representados por una coalición —la que formen PP y Vox— que quiere retroceder en aborto, eutanasia, censurar la cultura, menguar lo público y quitar impuestos a quien más tiene? ¿Y cómo sentirse representados por un partido —el PSOE— que ha visto la corrupción tan cerca del presidente, que ha albergado cloacas infames, que no ha solucionado el problema de la vivienda y cuyo líder resiste como si no tuviera ninguna responsabilidad? Al ver su soltura ante Broncano, pareciera que nada de lo ocurrido tiene que ver con él.

La equidistancia es pecado en democracia, pero a veces nos ponen fácil el desdén. La campaña sucia que ha iniciado el Partido Popular al manipular las imágenes y voces de Begoña Gómez y miembros del PSOE es nauseabunda. El desparpajo del PSOE al querer utilizar las protestas por la vivienda a su favor es deshonesto. Se acercan días siniestros, de trincheras en las que todo parece valer. Y habrá que ponerse las pinzas en la nariz el 29 de noviembre, pero no será Felipe González quien nos dé lecciones, porque también nos las pusimos con él. Que no nacimos ayer. Berna González Harbour es escritora. Publicado en El País.





















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