viernes, 23 de octubre de 2026

ESPECIAL DOS DE HOY VIERNES: FEIJÓO DESENCADENADO: NI VIDA DIGNA NI MUERTE DIGNA, POR JESÚS MARAÑA

 






Llegó Alberto Núñez Feijóo este viernes a ser entrevistado por Aimar Bretos, y algún asesor o asesora debió de sugerirle que hablara sin respirar, como una ametralladora oral capaz de arrollar al entrevistador esquivando cualquier pregunta incómoda. Y aun así, la desconversación ha servido para hacerse una idea bastante aproximada del “cambio” que el líder del PP pretende ejecutar del brazo de Abascal. Como vaticinó Alfonso Guerra con aquel otro “cambio” que el PSOE prometía hace ahora 44 años, “a España no la va a reconocer ni la madre que la parió”. Ni la madre que la parió, ni las jóvenes que quieran abortar, ni las personas que elijan libremente una muerte digna, ni mucho menos los trabajadores con los sueldos más precarios. Sólo podría reconocerla don Manuel Fraga si la IA fuera capaz de resucitarlo (dios no lo permita, ni el diablo ni la Santa Compaña tampoco). Vamos por partes.

Los mantras con los que desde hace años el PP se ha dedicado a deslegitimar al Gobierno y a sembrar esa corriente de emoción (que no de pensamiento) y hasta de odio antisanchista han desaparecido como por encantamiento. Así que ya no vale aquello de que debe gobernar la lista más votada aunque no logre la mayoría parlamentaria imprescindible, no vaya a ser que el 29N el partido más votado no sea el PP y entonces haya que recordarle también aquello de que no fue presidente porque no quiso (ver aquí). Tampoco habla ya de la amnistía, aquello que era la venta de España a Puigdemont por un puñado de votos y que congregó en la Plaza de Colón una y otra vez (unidos) a PP y Vox y a cientos de togados a las puertas de los juzgados incluso sin conocer el texto de la ley. El fin de semana pasado, Feijóo celebró su primer gran mitin en Barcelona junto a García Albiol (azote de migrantes y de lo que se le ponga por delante): ni una palabra sobre la amnistía. No vaya a ser (deduzco) que la mayoría súperabsoluta pronosticada para las derechas termine no siendo tan ‘súper’ y necesiten un cable de Junts.

Si a Feijóo se le pregunta por el salario mínimo, parece colocarse en modo sordera selectiva y habla del salario medio, concepto que nada tiene que ver con el mínimo, pese a que se precisan subidas del mínimo para que a su vez suba el medio. No sé si me explico (pero Feijóo tampoco). Se le olvida citar una cuestión “no menor” (que diría Rajoy), y es que el salario medio no está en manos del Ejecutivo, que sí puede decidir elevar el salario mínimo, como ha hecho el Gobierno de coalición –empujado por los sindicatos– en siete ocasiones (las mismas que el PP ha votado en contra). Pero en el lío de regates consigo mismo, Feijóo ha vuelto a darse un patinazo de grueso calibre al proclamar (y repetir) que “quien más dinero se ha llevado con las subidas del SMI ha sido el Gobierno, un 30% de cada incremento”, porque “cuando ese trabajador recibe más salario, muchas veces supera la tarifa del IRPF que venía pagando y cotiza más”. ¿Cóoooomo? Como lo acaban de leer. O Feijóo no tiene ni pajolera idea de lo que habla (cosa ya grave y reiterada en un candidato a la presidencia) o algo peor. Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, se lo ha explicado en un solo tuit: “Feijóo miente o no sabe de lo que habla: quien cobra el salario mínimo no paga IRPF”.

Si se le interroga por las pensiones, le entra un ataque de verborrea para no responder a la evidencia de lo ya anunciado por su portavoz nacional, Ester Muñoz, o su responsable de Economía, Juan Bravo: el sistema público “está quebrado”, “va a petar” y por tanto hay que plantearse “reformas” que vienen a coincidir con lo que abiertamente sostiene Vox, o sea que hay que convertir el actual modelo en otro “mixto” (ver aquí). Para entendernos: que se abra un fondo privado de pensiones aquel que se lo pueda permitir.

¿Cómo solucionar el enorme problema de la vivienda? Vuelta al mantra: “Hay que construir, construir y construir” (ver aquí), liberalizando suelo como si no hubiera un mañana, al estilo de aquello que puso en marcha José María Aznar y que, pasado el tiempo y la primera legislatura de Zapatero, derivó en el crack inmobiliario y en la megacrisis de las hipotecas. Se ve que tampoco escucha a sus amigos constructores, porque lo que estos dicen es que no tienen dinero para construir ni tampoco mano de obra. Curiosa papeleta: Feijóo y Abascal, lanzados a la construcción masiva y a la vez expulsando de España a los inmigrantes y cerrando la puerta a los migrantes, única posibilidad real de que tengan quien construya (a saber con qué dinero, por no preguntar si esta vez van a impedir que la vivienda protegida se privatice como ha venido ocurriendo en las últimas décadas). De derechos humanos y de la dignidad de los migrantes si eso ya tal (zarandajas del wokismo y de la Europa que pudo haber sido y parece que no va a ser). Ya que renuncian a valores básicos del cristianismo, al menos podrían ser mínimamente pragmáticos. No parece.

Si se le plantea si va a derogar también la ley de eutanasia, lo primero que suelta es una de esas frases redondas que dejan tan a gustito (con permiso de Ortega Cano) a quien las pronuncia: “Antes de llegar a la muerte digna tenemos que garantizar una vida digna”. Redoble de tambor y un inciso: ya me dirán ustedes qué “vida digna” les espera a jóvenes y no jóvenes emplazados a invertir en un fondo privado de pensiones cuando el raquítico sueldo (medio o mínimo) no les llega para alquilar ni un trastero. Olvídense de aspirar a una muerte digna. Abascal y Feijóo van a derogar la legislación actual, plagada por cierto de filtros y garantías que no hacen nada fácil abandonar este perro mundo cuando uno lo desee firmemente.

Se propone Feijóo, eso sí, “reabrir” el debate sobre si las menores de 16 o 17 años pueden abortar sin el permiso de sus padres. No me ha quedado claro si Feijóo confunde (con o sin intención) la exigencia de “permiso” o la de que los progenitores o tutores estén informados. Porque esto último ya se exige. Una “niña de 16 años”, como repite, tiene que acudir acompañada de padre, madre o tutor o tutora legal si desea interrumpir su embarazo. Claro que tampoco veo claro dónde sitúa Feijóo la mayoría de edad, puesto que se refirió también como “una niña de veintipico” a Noelia Castillo, la joven de 25 años parapléjica después de sufrir una violación múltiple que logró recibir la eutanasia tras un calvario judicial provocado por su padre y por Abogados Cristianos (es un decir). Por ahí va la cosa: el concepto de la dignidad es un enigma dentro de un misterio en boca de los dirigentes de las derechas nacionalcatólicas.

Llegados a este punto, no nos puede sorprender que Feijóo opine que las políticas de Milei en Argentina son “sensatas”. Una sensatez que mantiene en la pobreza al 41% de la población mientras va desmantelando el Estado a golpe de motosierra. O que confirme que eliminará el ministerio de Igualdad para incluirlo entre las competencias de otros departamentos (ver aquí). O que considere razonable liquidar la “cultura partidista, la cultura sectaria financiada con fondos públicos”. Cabe deducir que Feijóo considera “partidista y sectaria” (sin verla) una función sobre García Lorca como la dirigida por María San Miguel, cancelada por el gobierno PP-Vox de Castilla y León (ver aquí). O que no se prive a estas alturas de seguir sacando el ‘comodín de ETA’ y la letanía de que Sánchez ha gobernado gracias a los “terroristas de Bildu”. Sin complejos.

Todo esto me lleva a insistir en algo que a mi juicio deberían exprimir las izquierdas tanto o más que la evidencia de que la extrema derecha y la derecha desnortada del PP están a punto de llegar a la Moncloa. Me refiero a los numerosos síntomas de insolvencia política tanto de Feijóo como de Abascal. Cada vez que hablan sube el pan. Por eso prefieren los insultos a las respuestas. Jesús Maraña es director de InfoLibre.



















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