jueves, 25 de mayo de 2023

Del patriotismo local

 







Hola, buenas tardes de nuevo a todos y feliz jueves. Mi propuesta de lectura de prensa para hoy, del filólogo Jordi Amat, va del patriotismo local. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. 









Una alternativa española
JORDI AMAT
21 MAY 2023 - El País
harendt.blogspot.com
Hay un laboratorio donde se experimenta para reformar el modelo territorial: la Generalitat valenciana. Tradicionalmente, la evolución de nuestro Estado compuesto la propulsaron nacionalismos centrífugos. Así, a la vez que se generalizaba el autogobierno regional en el España, las élites políticas vascas y catalanas se dotaron de efectivas herramientas de nacionalización. Esta dinámica se desgastó y el procés acabó por llevarla a su colapso. Hoy, el tradicional liderazgo catalán ni está ni se le espera. La alternativa valenciana, por el contrario, está proponiendo un potente cambio de paradigma. Y la ciudadanía lo ha interiorizado. Cada vez hay más valencianos cuyo sentimiento de identidad territorial es dual (en 2022 un 63% se declara tan español como valenciano) y en la última década el orgullo de comunidad ha aumentado 10 puntos. No es nacionalización. No solo emociones. Es la consolidación de un discurso crítico con el centralismo en base a datos objetivos religado a una acción gubernamental cuya prioridad es la creación de las condiciones para la reindustrialización. Es política.
Para que dicha alternativa fuese posible, lo primero era superar una etapa nefanda durante la cual un sector considerable de la sociedad valenciana asumió que había sido gobernada por una mafia cutre, como si una tropa hubiese salido de Huevos de oro de Bigas Luna para robar desde la presidencia de diputaciones, ayuntamientos o museos de arte contemporáneo; cómo olvidar al empresario de la construcción que entonces se definió a sí mismo como “polla insaciable”, ese hombre. Se instaló la percepción de que Valencia era el paradigma de la cloaca popular. Acabar con esa impunidad que posibilitó saquear 12.500 millones de euros a las arcas públicas, según los cálculos de Sergi Castillo, exigió la acción de la justicia, pero el compromiso institucional era necesario para desprenderse de la losa reputacional. Lo asumió el Gobierno surgido del Pacte del Botànic. Se materializó con la creación de la Agència Antifrau, órgano independiente dirigido por el modélico servidor público que es Joan Llinares.
Esa voluntad de dignificar la gobernanza la ejemplifica también el Laboratorio de Análisis de Políticas Públicas, iniciativa dirigida por el economista Francisco Pérez —discípulo de Ernest Lluch— y que es fruto de una alianza entre la mejor academia y la presidencia de la Generalitat y cuyo propósito es conocer la estructura económica de la región para hacerla más productiva. En diversas ocasiones el IvieLab ha denunciado el dumping fiscal que ha normalizado la Comunidad de Madrid y beneficia a sus élites o ha señalado que la infrafinanciación acumulada que sufren la Comunidad Valenciana, y otras regiones, las condena a un endeudamiento perpetuo. El lugar desde el que se problematiza este funcionamiento del modelo territorial actual no es la reivindicación nacionalista sino la búsqueda del desarrollo. Las demandas no cuestionan la soberanía, sino una redistribución del poder que se evidencia injustamente distribuido.
No es casualidad que la infraestructura que puede revolucionar el mapa de la logística española, superando el ideológico corsé radial, haya sido liderada por académicos y empresarios valencianos: su apuesta perseverante por el Corredor Mediterráneo cada vez está más cerca (está planificado al 100%, desde 2018 se han licitado 4.850 millones, se han adjudicado 3.870 y se han ejecutado 2.239, datos de J.V. Boira). No es casualidad tampoco que el 8 de octubre de 2021 Rebeca Torró —secretaria autonómica de Economía Sostenible— enviase una carta a Alfonso Sancha —vicepresidente ejecutivo de Compras de SEAT— defendiendo una alternativa industrial que no había considerado Volkswagen: el Parc Sagunt II, junto al puerto y conectado por tren con las factorías de Martorell y Pamplona, era el espacio óptimo para la gigafactoría de baterías. Allí estará. Tampoco es casualidad que Valencia sea la comunidad que lidera la gestión de los fondos europeos. Es el resultado de un cambio de paradigma que funciona. Y los otros que sigan ladrando con ETA para no plantear alternativa territorial alguna. Jordi Amat es filólogo y escritor. Ha estudiado la reconstrucción de la cultura democrática catalana y española. Sus últimos libros son la novela 'El hijo del chófer' y la biografía 'Vencer el miedo. Vida de Gabriel Ferrater' (Tusquets). Ejerce la crítica literaria en 'Babelia' y coordina 'Quadern', el suplemento cultural de la edición catalana de EL PAÍS. 
























[ARCHIVO DEL BLOG] Enseñanza religiosa y aconfesionalidad del Estado. [Publicada el 25/05/2015]









Vaya por delante, y como declaración de principios, que no estoy en contra de la enseñanza de la religión en las escuelas públicas, siempre que sea a petición de los padres y nunca como materia obligatoria, ni para los alumnos el cursarla ni para los colegios el impartirla. 
Cada vez que se suscita este asunto -que no tiene visos de resolverse por la intransigencia de unos y otros- recuerdo un artículo de hace unos años en El País de la escritora tunecina afincada en España, Nicole Muchnik, que me causó una impresión muy favorable. Se titulaba "La excepción religiosa española"
Se equivoca quien piense que por mi condición de no-creyente el fenómeno religioso me resulta ajeno; por el contrario, me interesa muchísimo y no para combatirlo, cuestión esa en la que no tengo el menor interés, sino porque me parece un fenómeno relevante en la historia del progreso humano y que debería conocerse y enseñarse en las escuelas, eso sí, desde la objetividad y la total ausencia de dogmatismo. 
¿Permitirían la jerarquía católica española y las demás confesiones religiosas que el Estado fomentara la impartición de una asignatura que enseñara científicamente la historia del fenómeno religioso y de las religiones, como una más del currículo académico, por profesores no-confesionales, en las condiciones que exponía al comienzo de esta entrada? Lo dudo...
Sin la menor intención de molestar y mucho menos de ofender a los que piensen lo contrario, a mí, ninguna confesión religiosa -la católica entre ellas- me parece un peligro público. Respeto su derecho a existir, a organizarse como mejor crea, a adoctrinar a sus fieles, y a exponer libremente su "mensaje", si es que lo tiene... Pero es cierto, como dice Muchnik, que la iglesia católica española goza de privilegios inadmisibles e inentendibles en otros países europeos, salvo -acaso- la excepción italiana o polaca. 
Y que no se me diga que el 90 por ciento de la población española es católica para justificarlos. Primero porque no es verdad, y segundo porque una cosa es haber sido bautizado en una confesión religiosa, y otra muy distinta compartir, aceptar, seguir y cumplir sus preceptos, y no digamos ya considerar que esos preceptos y directrices obligan al conjunto de la sociedad. 
Sin acritud, y con cierta dosis de irónico escepticismo, diría que lo ideal para mi es que ser católico, evangelista, testigo de Jehová, musulmán, judío, ortodoxo, ateo, agnóstico, etc., etc., etc., resulte tan irrelevante a efectos sociales o morales para los ajenos a la respectiva fe, como ser del Real Madrid, el Barcelona o el Numancia Fútbol Club... 
Mientras no sea así, seguiré siendo escéptico-no-beligerante con las iglesias, -con todas-, mientras no demuestren con sus actos que las personas somos para ellas más importantes que sus dioses... Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt











miércoles, 24 de mayo de 2023

De las tareas del hogar

 








Hola, buenas tardes de nuevo a todos y feliz miércoles. Mi propuesta de lectura de prensa para hoy, de la escritora Ana Iris Simón, va de las tareas del hogar. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. 










Ayudar en casa
ANA IRIS SIMÓN
20 MAY 2023 - El País 

Igualdad va a lanzar una aplicación para contabilizar el reparto de las tareas en los hogares y se ha armado un follón, como casi siempre que hacen algo. Les ha pasado como a Pedro y el lobo, así que en cuanto han anunciado el proyecto, tertulianos y opinólogos, con sueldo y sin él, han montado en cólera.
Dicen que les inquieta que el Estado almacene sus datos sobre limpieza, una pega curiosa, pues a pocos les preocupa que Google sepa cada paso que dan o que Pornhub conozca sus fantasías mejor que su pareja. Se quejan de que ya está la Ángela, que cuando habla sube el Pam, metiendo el hocico en nuestros asuntos. Deben pensar que la app es de descarga obligatoria, que si uno no se la baja y registra que ha sacado el lavavajillas se le van a aparecer las tres brujas para ajusticiarlo. Las del friegasuelos.
No hay que ser ninguna lumbrera para saber de dónde ha sacado el ministerio la inspiración: de esas discusiones de pareja que acaban con un folio dividido en dos columnas para apuntar las tareas que uno y otro desempeñan. En general, esto suele venir precedido por las quejas de uno, que considera que el otro hace menos de lo que debería. En concreto, suele ser la miembra la que se queja, y se suele quejar con razón: según los últimos datos del INE, el 76,5% de las mujeres se encarga de la mayor parte de las tareas domésticas, frente al 23,5% de los hombres. Como curiosidad, los municipios de más de 50.000 habitantes en los que hay un mayor porcentaje de hombres que no hacen ni el huevo son El Ejido, Ceuta, Marbella y Melilla. Sería curioso cruzar estos datos con los de consumo de jamón.
El caso es que en Occidente, las mujeres, que éramos quienes tradicionalmente nos habíamos dedicado en exclusiva a los cuidados, nos hemos incorporado en masa al mercado laboral. Ellos, sin embargo, no se han sumado tan masivamente a las tareas del hogar. A pesar de que lo óptimo es luchar por que todos trabajemos menos y podamos organizarnos mejor, y aunque lo que hay que reclamar es la posibilidad de que vuelvan a existir familias monosalariales —término acuñado por García-Máiquez para designar a aquellas que podían vivir con un solo miembro trabajando fuera de casa— mientras hacemos la revolución o la socialdemocracia, habrá que fregar los cacharros. Y lo suyo es hacerlo de la manera más equitativa posible.
Para ello puede ser útil la app de marras, pero parece no gustarle a nadie. Escribió Chesterton que si uno ve a una familia discutiendo, lo más sensato es no meterse, pues todos acabarán uniéndose contra él. Quizá es lo que le ha pasado al ministerio. Eso y que la mayoría de los que se ríen de la interfaz de Igualdad en columnas y tertulias tienen a quien les “ayuda en casa”, fórmula que escandaliza al feminismo cuando la emplea un hombre en referencia a su familia (“¡no hay que ayudar, hay que corresponsabilizarse, Manolo!”), pero que no chirría cuando la usa eufemísticamente alguien con posibles para referirse a su empleada del hogar, pues le da reparo admitir que paga para que le limpien la mierda. Cuando uno tiene quien “le ayuda en casa”, la distribución de tareas es sencilla y paritaria: todo lo hace la ayudante, antaño llamada chacha. Y para eso, la única aplicación necesaria es la del Santander. Ana Iris Simón es de Campo de Criptana (Ciudad Real), comenzó su andadura como periodista primero en 'Telva' y luego en 'Vice España'. Ha colaborado en 'La Ventana' de la Cadena SER y ha trabajado para Playz de RTVE. Su primer libro es 'Feria' (Círculo de Tiza). En EL PAÍS firma artículos de opinión.