El blog de HArendt (2006-2026). Pensar para comprender, comprender para actuar
martes, 8 de agosto de 2023
[ARCHIVO DEL BLOG] Ochenta años del "Guernica" de Picasso. [Publicada el 11/05/2017]
De la histeria digital
Hola, buenas tardes de nuevo a todos y feliz martes. Mi propuesta de lectura de prensa para hoy, del filósofo Daniel Innerarity, va de la histeria digital. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. harendt.blogspot.com
lunes, 7 de agosto de 2023
[ARCHIVO DEL BLOG] Mitos y falsedades en la Historia. [Publicada el 02/09/2014]
Entre mis libros de cabecera hay uno, "Lecciones sobre la filosofía de la historia universal", de G.W.F. Hegel (1770-1831), al que le profeso especial estima. Lo tengo en dos ediciones, una de la Biblioteca Universal-Círculo de Lectores (Barcelona, 1996) y otra de Alianza Universidad (Madrid, 1980).
Es en esta última en la que figura un extenso y clarificador prólogo del filósofo José Ortega y Gasset (1883-1955) en el que hay una frase que contrapone la labor del "filósofo" a la del "historiador". No me me resisto a reseñarla: "Tener 'ideas' es cosa para los filósofos. El historiador debe huir de ellas. La idea histórica es la certificación de un hecho o la comprensión de su influjo sobre otros hechos. Nada más, nada menos".
Hace justamente cinco años el historiador Ángel Viñas dedicó en El País a la efeméride un documentado artículo titulado "Un tiempo de sangre y fuego", en el que desmontaba algunos falsos mitos, entre ellos, el existente sobre el pacto Stalin-Hitler que para algunos fue el paso previo necesario para la invasión, pero también sobre otros antecedentes que tuvieron como escenario la guerra civil española de 1936-1939. Les recomiendo su lectura, y por supuesto, la de la interesantísima novela de Pierre Lemaitre citada al comienzo. Sean felices por favor, y ahora, como también decía Sócrates, "Ιωμεν": nos vamos. Tamaragua, amigos. HArendt
De la desmitificación de la derecha
Hola, buenas tardes de nuevo a todos y feliz lunes. Mi propuesta de lectura de prensa para hoy, del filósofo Josep Ramoneda, va de la desmitificación de la derecha. Se la recomiendo encarecidamente y espero que junto con las viñetas que la acompañan, en palabras de Hannah Arendt, les ayude a pensar para comprender y a comprender para actuar. Sean felices, por favor, aun contra todo pronóstico. Nos vemos mañana si la diosa Fortuna lo permite. Tamaragua, amigos míos. harendt.blogspot.com
La desmitificación de la derecha
JOSEP RAMONEDA
04 AGO 2023 - El País - harendt.blogspot.com
El proceso electoral que ha culminado con el fracaso del PP de Alberto Núñez Feijóo ha abierto en canal algunas de las ficciones sobre las que se estructura la política española. Y ha puesto en evidencia el alejamiento de la realidad en el que habita el complejo económico-político-mediático que se siente hegemónico en la opinión publicada y en su autosuficiencia ha perdido el pulso de la opinión pública real. Quisieron creer y hacer creer que la hegemonía ideológica de la derecha era incontestable y se ha constatado que solo era un ejercicio de confusión de los deseos con las realidades. Las certezas de la derecha se han llevado a tal extremo que una parte de la ciudadanía se ha sentido amenazada, generando una oleada de complicidad en la resistencia.
Con una reacción que ha desbordado a los poderes que se sienten propietarios del país, los ciudadanos han dibujado, y no es la primera vez, un mapa político que choca con el negacionismo de los que no quieren ver lo que no les gusta. Al PP le ha faltado una dirección política con autoridad, autonomía y tacto para percibir lo que los poderes que lo amparan —y de los que cada día es más deudor— no quieren saber y, en consecuencia, para buscar soluciones políticas a los problemas políticos.
Donde la ciudadanía ha demostrado mayor sensibilidad contra la normalización del neofascismo por parte del PP ha sido en Cataluña y en el País Vasco. Sin el resultado del PSC, hoy el presidente Sánchez no estaría cantando victoria. Los 200.000 votos que se pasaron de los partidos independentistas al socialista son significativos de una sensibilidad que antepone parar los pies al neofacismo antes que cualquier otra consideración. Cada elección tiene su contradicción principal y en esta el voto útil era decir no al autoritarismo posdemocrático votando a quien tenía mayor capacidad para ponerle freno. Dando al mismo tiempo una inesperada lección a Europa dónde pocos confiaban en que fuera España quien rompiera la dinámica reaccionaria en curso.
Este dato es importante además porque pone en evidencia lo que los poderes hispánicos se empeñan en negar: la realidad plurinacional del país. Algo que el nacionalismo español nunca ha querido aceptar impidiendo de esta forma buscar soluciones institucionales aceptables para todos. Que un país este compuesto de varias naciones no significa que tenga que fragmentarse en varios estados independientes. Siempre que sea capaz de asumir las diferencias, ampliar el reconocimiento y adaptar al Estado en consecuencia, que es lo que en España se niega y lo que explica que la resistencia al autoritarismo posdemocrático haya sido mayor en Cataluña y en el País Vasco que en el resto parte del territorio en que la defensa de la unidad de la patria ha pesado más que la reacción contra el neofascismo.
Y en una línea entrelazada va el segundo dato significativo de estas elecciones, que Víctor Lapuente ha subrayado en estas mismas páginas. El voto femenino como otro factor determinante del patinazo de la derecha, atrapada en la reacción de buena parte del mundo masculino que vive, más o menos conscientemente, el empoderamiento de la mujer como una amenaza. Con lo cual se hace evidente que el supremacismo machista es el caldo cultural que alimenta la ebullición de Vox y en buena medida al PP. Y nos da la pista para entender por qué las mujeres han ido más prestas al voto útil contra la oleada de autoritarismo posdemocrático que los hombres.
Estas dos señales, que las urnas transmiten de modo elocuente, deberían ser por sí mismas un impulso para afrontar con cierta apertura mental los regateos políticos que nos esperan ahora para la formación del próximo Gobierno. Y evitar de este modo que las miserias políticas, el cálculo mezquino que antepone el imperativo de las grandes apuestas —aun con conciencia de que no están en el orden del día— a la realidad de lo posible, se impongan y bloqueen los criterios de reconocimiento y de responsabilidad compartida que realmente puedan hacer cambiar alguna cosa.
Se abre una brecha de oportunidad para avanzar en tres direcciones que deberían calar en las instituciones en el futuro próximo: el rechazo al autoritarismo posdemocrático que amenaza al capitalismo posindustrial, es decir, financiero y digital; el reconocimiento de la realidad plurinacional de España, adaptando un Estado que se niega a aceptarla y favoreciendo el respeto mutuo entre las distintas naciones; y, evidentemente, el empoderamiento de la mujer y la debilitación del supremacismo machista como horizonte estratégico inmediato. Son las tres columnas de la reafirmación democrática que los ciudadanos han puesto sobre la mesa en estas elecciones, pillando a la derecha política, económica y mediática a contrapié, y presionando a la izquierda con la intuitiva reacción democrática del voto útil contra el autoritarismo posdemocrático. Una modesta señal de esperanza en un mundo democráticamente cada vez más turbio.
domingo, 6 de agosto de 2023
[ARCHIVO DEL BLOG] Por sí y para sí. [Publicada el 05/08/2018]
Y algo similar decía también Javier Solana, "Distinguished fellow" en la Brookings Institution y presidente del Centro de Economía y Geopolítica Global de ESADE, días pasados en el mismo diario sobre la defensa militar europea: Hay que gastar en defensa, pero como europeos. El presupuesto militar de la UE solo se ve superado por el de Estados Unidos y es casi cuatro veces superior al de Rusia. Lo que importa es en qué capacidades se invierten los recursos y el grado de implicación en misiones conjuntas de la OTAN.Donald Trump es el primer presidente estadounidense que piensa que el orden mundial liderado por Estados Unidos menoscaba los intereses de su país, comenzaba diciendo Mark Leonard. Pese a los beneficios evidentes que le reporta a EE UU, Trump está convencido de que el orden actual beneficia a China todavía más; y temeroso del ascenso de China a la condición de nuevo polo del poder global, Trump lanzó un proyecto de destrucción creativa para eliminar el viejo orden y establecer otro más favorable a EE UU.
Las fricciones no tardaron en hacer acto de presencia, en gran parte como producto de las desmesuradas exigencias de Trump. El presidente estadounidense no solo insistió en su demanda de que todos los miembros de la OTAN dediquen inmediatamente un mínimo del 2% de su PIB a la defensa, sino que sugirió que este gasto debería terminar llegando al 4%. Sobra decir que esta última propuesta es totalmente inviable, tanto por los sacrificios presupuestarios que deberían hacer todos los países como por la alteración que provocaría en los equilibrios militares del continente europeo. En un hipotético escenario del 4%, se puede estimar que el presupuesto militar alemán sería, aproximadamente, 40 millardos de euros superior al francés.
En esta era de gran volatilidad en el panorama internacional es imprescindible que los europeos nos defendamos de ataques injustificados y reivindiquemos nuestros logros colectivos, pero esto no debe ir en detrimento de una dosis saludable de autocrítica. La pretensión de Trump de que los europeos aumentemos nuestro presupuesto en materia de defensa ya fue expresada en su día por otros presidentes estadounidenses, y es innegable que posee cierto fundamento. En 2014, los miembros de la OTAN que no gastaban un 2% de su PIB en defensa se comprometieron a avanzar hacia este umbral a lo largo de la siguiente década. Pese a que los progresos han sido notables, es justo reconocer que algunos países europeos se encuentran todavía lejos de alcanzar esa cifra.
Los europeos podríamos hacer más por responsabilizarnos de nuestra seguridad. No se trata tan solo de una cuestión de solidaridad con nuestros aliados, sino que nos conviene con vistas a lidiar con las amenazas externas e internas que se están multiplicando y que se encuentran cada vez más interrelacionadas. La guerra de Siria es un caso paradigmático: la terrible tragedia que azota a la población siria desde 2011 desembocó en una crisis de refugiados que sacudió los cimientos de la UE.
Sin embargo, establecer cifras fetichistas de gasto no conseguirá atajar el problema de raíz. De poco servirá que los europeos gastemos más si no lo hacemos europeamente. Hoy en día, el presupuesto militar de la UE solo se ve superado por el de EE UU y es casi cuatro veces superior al de Rusia. Pero de qué modo y en qué capacidades se invierten los recursos, qué grado de implicación se tiene en misiones conjuntas de la OTAN y qué infraestructuras se ponen a disposición de EE UU en suelo europeo son los criterios que importan.
Está fuera de lugar sugerir, como suele hacer Trump, que la OTAN es un instrumento mediante el cual ciertos países se aprovechan de la generosa protección de EE UU sin ofrecer prácticamente nada a cambio. Nadie pone en duda que el respaldo militar que EE UU provee a sus aliados representa un factor clave de disuasión ante posibles ataques, pero no es menos cierto que los demás miembros de la OTAN han arrimado el hombro y han acudido a la llamada cuando se los ha necesitado. De hecho, el artículo 5 ha sido invocado en una sola ocasión: tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Y posteriormente, la OTAN asumió el encargo de Naciones Unidas de liderar la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán, la misión más larga en la historia de la Alianza Atlántica.
En su afán de convertirse en una aliada todavía más valiosa, la UE ya se ha puesto manos a la obra. En diciembre de 2017, la Unión estableció la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO), que permitirá a sus países participantes desarrollar capacidades de manera conjunta, garantizando un uso más eficiente de los recursos. Además, la PESCO favorecerá que la UE continúe avanzando hacia esa autonomía estratégica por la que apuesta la Estrategia Global adoptada en 2016 y solidificará el pilar europeo de la OTAN, ofreciendo a EE UU un socio en defensa más fiable, dotado de unas capacidades y tecnologías de vanguardia. Una industria europea competitiva es esencial para que no exista un gap tecnológico entre ambas orillas del Atlántico.
Este tipo de iniciativas bajo el paraguas de la Política de Defensa y Seguridad Común de la UE cuentan con un amplísimo apoyo por parte de la población europea. La idea de abordar el gasto europeo en defensa desde un enfoque constructivo y colectivo resultará siempre mucho más convincente en el ámbito social que cualquier medida de coacción que puedan plantearse nuestros socios.
Pero el principal inconveniente no es que Trump no quiera hacer, sino que no quiere dejar hacer. Paradójicamente, mientras la Administración estadounidense reclama que los europeos nos hagamos más cargo de nuestra seguridad, no ceja en su empeño de socavar todo proyecto emprendido conjuntamente por la UE en el ámbito de la defensa. Esta actitud no resulta tan novedosa: al fin y al cabo, una mayor cooperación europea en defensa siempre se ha visto con recelos desde EE UU como consecuencia de una cierta cortedad de miras.
La Administración estadounidense objeta que dicha cooperación puede generar duplicidades en relación con la OTAN, cuando el efecto será justamente el contrario. El verdadero origen de duplicidades y despilfarros son las múltiples trabas a las que se vienen enfrentando los países europeos a la hora de desarrollar capacidades en común. Tampoco es del agrado de Trump que una industria europea de defensa más competitiva vaya a limitar las exportaciones de material estadounidense a Europa. Pero sería un absoluto contrasentido que, en el proceso de apuntalar esa autonomía que nos exige el propio Trump, nuestra dependencia de equipamiento estadounidense fuese en aumento.
La UE, con su larga trayectoria en la provisión de seguridad global a través de misiones civiles y militares, tiene mucho que aportar a la OTAN. Una UE más compacta en materia de defensa conducirá a una OTAN más fuerte, algo que solo puede beneficiar a EE UU. Sería deseable que Trump se diese cuenta de ello y que, en lugar de empecinarse en cruzadas unilaterales carentes de la más mínima cortesía diplomática, hiciese justicia al enorme valor que atesoran sus aliados. Y ahora, como decía Sócrates, Ιωμεν: nos vamos. Sean felices, por favor, a pesar de todo. Tamaragua, amigos. HArendt
















































